120:1A JEHOVÁ llamé estando en angustia, Y él me respondió.
120:2Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.
120:3¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
120:4Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.
120:5¡Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!
120:6Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.
120:7Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
121:0Cántico gradual.
121:1ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.
121:2Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
121:3No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.
121:4He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.
121:5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.
121:6El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
121:7Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.
121:8Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.
122:0Cántico gradual: de David.
122:1YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
122:2Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;
122:3Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.
122:4Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de Jehová.
122:5Porque allá están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.
122:6Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman.
122:7Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios.
122:8Por amor de mis hermanos y mis compañeros Hablaré ahora paz de ti.
122:9A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, Buscaré bien para ti.
123:0Cántico gradual.
123:1A TI que habitas en los cielos, Alcé mis ojos.
123:2He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; Así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros.
123:3Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.
123:4Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.