Concordancia de Haller: OH
- Tu salud esperé, oh Jehová. Gén. 49:18
- Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en fortaleza; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo. Éxod. 15:6
- Caiga sobre ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste. Éxod. 15:16
- Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has aparejado, oh Jehová; En el santuario del Señor, que han afirmado tus manos. Éxod. 15:17
- Entonces Moisés oró á la faz de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte? Éxod. 32:11
- Entonces Moisés clamó á Jehová, diciendo: Ruégote, oh Dios, que la sanes ahora. Núm. 12:13
- Y lo dirán á los habitadores de esta tierra; los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que ojo á ojo aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego: Núm. 14:14
- Entonces cantó Israel esta canción: Sube, oh pozo; á él cantad: Núm. 21:17
- ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! Núm. 24:5
- AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres te da. Deut. 4:1
- Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seáis multiplicados, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres, en la tierra que destila leche y miel. Deut. 6:3
- Y oré á Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas tu pueblo y tu heredad que has redimido con tu grandeza, al cual sacaste de Egipto con mano fuerte. Deut. 9:26
- Expía á tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no imputes la sangre inocente derramada en medio de tu pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada. Deut. 21:8
- Y ahora, he aquí, he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, é inclinarte has delante de Jehová tu Dios. Deut. 26:10
- Y esta bendición para Judá. Dijo así: Oye, oh Jehová, la voz de Judá, Y llévalo á su pueblo; Sus manos le basten, Y tú seas ayuda contra sus enemigos. Deut. 33:7
- Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, Y recibe con agrado la obra de sus manos: Hiere los lomos de sus enemigos, Y de los que le aborrecieren; para que nunca se levanten. Deut. 33:11
- Bienaventurado tú, oh Israel, ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu excelencia? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas. Deut. 33:29
- Jehová ha puesto por término el Jordán entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén é hijos de Gad; no tenéis vosotros parte en Jehová: y así vuestros hijos harán que nuestros hijos no teman á Jehová. Jos. 22:25
- Oid, reyes; estad, oh príncipes, atentos: Yo cantaré á Jehová, Cantaré salmos á Jehová Dios de Israel. Jue. 5:3
- Cuando saliste de Seir, oh Jehová, Cuando te apartaste del campo de Edom, La tierra tembló, y los cielos destilaron, Y las nubes gotearon aguas. Jue. 5:4
- Barriólos el torrente de Cisón, El antiguo torrente, el torrente de Cisón. Hollaste, oh alma mía, con fortaleza. Jue. 5:21
- Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová: Mas los que le aman, sean como el sol cuando nace en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años. Jue. 5:31
- Entonces clamó Samsón á Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los Filisteos, por mis dos ojos. Jue. 16:28
- Oh Jehová Dios de Israel, ¿por qué ha sucedido esto en Israel, que falte hoy de Israel una tribu? Jue. 21:3
- Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto á ti orando á Jehová. 1 Sam. 1:26
- Esforzaos, oh Filisteos, y sed hombres, porque no sirváis á los Hebreos, como ellos os han servido á vosotros: sed hombres, y pelead. 1 Sam. 4:9
- Vive tu alma, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: Pregunta pues de quién es hijo aquel mancebo. 1 Sam. 17:56
- Entonces dijo Jonathán á David: Oh Jehová Dios de Israel, cuando habré yo preguntado á mi padre mañana á esta hora, ó después de mañana, y él apareciere bien para con David, si entonces no enviare á ti, y te lo descubriere, 1 Sam. 20:12
- ¿Y quién como tu pueblo, como Israel, en la tierra? una gente por amor de la cual Dios fuese á redimírsela por pueblo, y le pusiese nombre, é hiciese por vosotros, oh Israel, grandes y espantosas obras en tu tierra, por amor de tu pueblo, oh Dios, que tú redimiste de Egipto, de las gentes y de sus dioses? 2 Sam. 7:23
- Porque tú te has confirmado á tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre: y tú, oh Jehová, fuiste á ellos por Dios. 2 Sam. 7:24
- Entró pues aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro hizo reverencia, y dijo: Oh rey, salva. 2 Sam. 14:4
- Dijo ella entonces: Ruégote, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, que no dejes á los cercanos de la sangre aumentar el daño con destruir á mi hijo. Y él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra. 2 Sam. 14:11
- Y dieron aviso á David, diciendo: Achitophel está entre los que conspiraron con Absalom. Entonces dijo David: Entontece ahora, oh Jehová, el consejo de Achitophel. 2 Sam. 15:31
- Porque tú eres mi lámpara, oh Jehová: Jehová da luz á mis tinieblas. 2 Sam. 22:29
- Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, Y cantaré á tu nombre. 2 Sam. 22:50
- Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto. 2 Sam. 23:17
- Y después que David hubo contado el pueblo, punzóle su corazón; y dijo David á Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, ruégote que quites el pecado de tu siervo, porque yo he obrado muy neciamente. 2 Sam. 24:10
- Ahora pues, oh Dios de Israel, verifíquese tu palabra que dijiste á tu siervo David mi padre. 1 Re. 8:26
- Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo propicio el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti: 1 Re. 8:28
- Pues que tú los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por mano de Moisés tu siervo, cuando sacaste á nuestros padres de Egipto, oh Señor Jehová. 1 Re. 8:53
- Y habido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Harto habéis subido á Jerusalem: he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. 1 Re. 12:28
- Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú volviste atrás el corazón de ellos. 1 Re. 18:37
- Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres. 1 Re. 19:4
- Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de á caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. 2 Re. 6:17
- Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Sennachêrib, que ha enviado á blasfemar al Dios viviente. 2 Re. 19:16
- Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruído las gentes y sus tierras; 2 Re. 19:17
- Ahora pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te suplico, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú solo, Jehová, eres Dios. 2 Re. 19:19
- Ruégote, oh Jehová, ruégote hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad é íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezechîas con gran lloro. 2 Re. 20:3
- E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh si me dieras bendición, y ensancharas mi término, y si tu mano fuera conmigo, y me libraras de mal, que no me dañe! E hizo Dios que le viniese lo que pidió. 1 Cró. 4:10
- Entonces se envistió el espíritu en Amasai, príncipe de treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores; pues que también tu Dios te ayuda. Y David los recibió, y púsolos entre los capitanes de la cuadrilla. 1 Cró. 12:18
- Oh vosotros, simiente de Israel sus siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos. 1 Cró. 16:13
- Atribuid á Jehová, oh familias de los pueblos, Atribuid á Jehová gloria y potencia. 1 Cró. 16:28
- Y decid: Sálvanos, oh Dios, salud nuestra: Júntanos, y líbranos de las gentes, Para que confesemos tu santo nombre, Y nos gloriemos en tus alabanzas. 1 Cró. 16:35
- Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para más lejos, y me has mirado como á un hombre excelente, oh Jehová Dios. 1 Cró. 17:17
- Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas. 1 Cró. 17:19
- Asimismo holgóse mucho el rey David, y bendijo á Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, de uno á otro siglo. 1 Cró. 29:10
- Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza. 1 Cró. 29:11
- Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos aprestado para edificar casa á tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. 1 Cró. 29:16
- Confírmese pues ahora, oh Jehová Dios, tu palabra dada á David mi padre; porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo en muchedumbre como el polvo de la tierra. 2 Cró. 1:9
- Ahora pues, oh Jehová Dios de Israel, verifíquese tu palabra que dijiste á tu siervo David. 2 Cró. 6:17
- Mas tú mirarás á la oración de tu siervo, y á su ruego, oh Jehová Dios mío, para oir el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. 2 Cró. 6:19
- Ahora pues, oh Dios mío, ruégote estén abiertos tus ojos, y atentos tus oídos á la oración en este lugar. 2 Cró. 6:40
- Oh Jehová Dios, levántate ahora para habitar en tu reposo, tú y el arca de tu fortaleza; sean, oh Jehová Dios, vestidos de salud tus sacerdotes, y gocen de bien tus santos. 2 Cró. 6:41
- Y he aquí Dios está con nosotros por cabeza, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no os sucederá bien. 2 Cró. 13:12
- Y clamó Asa á Jehová su Dios, y dijo: Jehová, no tienes tú más con el grande que con el que ninguna fuerza tiene, para dar ayuda. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre. 2 Cró. 14:11
- ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos lo que hemos de hacer, mas á ti volvemos nuestros ojos. 2 Cró. 20:12
- No habrá para qué vosotros peleéis en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salud de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalem, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová será con vosotros. 2 Cró. 20:17
- Y pusiéronse contra el rey Uzzías, y dijéronle: No á ti, oh Uzzías, el quemar perfume á Jehová, sino á los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo: sal del santuario, por que has prevaricado, y no te será para gloria delante del Dios Jehová. 2 Cró. 26:18
- Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro á ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Esd. 9:6
- Mas ahora, ¿qué diremos, oh Dios nuestro, después de esto? porque nosotros hemos dejado tus mandamientos, Esd. 9:10
- Y dije: Ruégote, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande, y terrible, que guarda el pacto y la misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos; Neh. 1:5
- Ruégote, oh Jehová, esté ahora atento tu oído á la oración de tu siervo, y la oración de tus siervos, quienes desean temer tu nombre: y ahora concede hoy próspero suceso á tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey. Neh. 1:11
- Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio: Neh. 4:4
- Porque todos ellos nos ponían miedo, diciendo: Debilitaránse las manos de ellos en la obra, y no será hecha. Esfuerza pues mis manos, oh Dios. Neh. 6:9
- Tú, oh Jehová, eres solo; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, y toda su milicia, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran. Neh. 9:6
- Tú, eres oh Jehová, el Dios que escogiste á Abram, y lo sacaste de Ur de los Caldeos, y pusístele el nombre Abraham; Neh. 9:7
- Acuérdate de mí, oh Dios, en orden á esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias. Neh. 13:14
- Entonces la reina Esther respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda. Est. 7:3
- ¡Oh si fuere aquella noche solitaria, Que no viniera canción alguna en ella! Job 3:7
- ¡Oh si pesasen al justo mi queja y mi tormento, Y se alzasen igualmente en balanza! Job 6:2
- Pequé, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me has puesto contrario á ti, Y que á mí mismo sea pesado? Job 7:20
- Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo, Job 11:5
- ¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, Que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras! Job 14:13
- ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar á mi clamor. Job 16:18
- Oh tú, que despedazas tu alma con tu furor, ¿Será dejada la tierra por tu causa, Y serán traspasadas de su lugar las peñas? Job 18:4
- Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; Porque la mano de Dios me ha tocado. Job 19:21
- ¡Oh cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, Y viene sobre ellos su quebranto, Y Dios en su ira les reparte dolores! Job 21:17
- ¡OH Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí. Sal. 3:1
- RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mí, y oye mi oración. Sal. 4:1
- Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Sal. 4:6
- ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; Considera la meditación mía. Sal. 5:1
- Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré á ti, y esperaré. Sal. 5:3
- Desbarátalos, oh Dios; Caigan de sus consejos: Por la multitud de sus rebeliones échalos, Porque se rebelaron contra ti. Sal. 5:10
- Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Lo cercarás de benevolencia como con un escudo. Sal. 5:12
- Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos. Sal. 6:2
- Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. Sal. 6:4
- Levántate; oh Jehová, con tu furor; Alzate á causa de las iras de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste. Sal. 7:6
- Jehová juzgará los pueblos: Júzgame, oh Jehová, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad. Sal. 7:8
- OH Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos! Sal. 8:1
- Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra! Sal. 8:9
- TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. Sal. 9:1
- Alegraréme y regocijaréme en ti: Cantaré á tu nombre, oh Altísimo; Sal. 9:2
- Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas. Sal. 9:6
- Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron. Sal. 9:10
- Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti. Sal. 9:19
- Pon, oh Jehová, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.) Sal. 9:20
- ¿POR qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? Sal. 10:1
- Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, No te olvides de los pobres. Sal. 10:12
- El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído; Sal. 10:17
- SALVA, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres. Sal. 12:1
- GUÁRDAME, oh Dios, porque en ti he confiado. Sal. 16:1
- Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha; Sal. 16:2
- OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; Escucha mi oración hecha sin labios de engaño. Sal. 17:1
- Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: Inclina á mí tu oído, escucha mi palabra. Sal. 17:6
- Levántate, oh Jehová; Prevén su encuentro, póstrale: Libra mi alma del malo con tu espada; Sal. 17:13
- De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, Y cuyo vientre hinches de tu tesoro: Hartan sus hijos, Y dejan el resto á sus chiquitos. Sal. 17:14
- AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía. Sal. 18:1
- Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del viento de tu nariz. Sal. 18:15
- Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, Y cantaré á tu nombre. Sal. 18:49
- Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Sal. 19:14
- ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; Y en tu salud se gozará mucho. Sal. 21:1
- Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: Cantaremos y alabaremos tu poderío. Sal. 21:13
- Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.) Sal. 24:6
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. Sal. 24:7
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. Sal. 24:9
- A TI, oh Jehová, levantaré mi alma. Sal. 25:1
- Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Sal. 25:4
- Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas. Sal. 25:6
- De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme á tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová. Sal. 25:7
- Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado; porque es grande. Sal. 25:11
- Redime, oh Dios, á Israel De todas sus angustias. Sal. 25:22
- JÚZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: Confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré. Sal. 26:1
- Pruébame, oh Jehová, y sondéame: Examina mis riñones y mi corazón. Sal. 26:2
- Lavaré en inocencia mis manos, Y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová: Sal. 26:6
- Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; Y ten misericordia de mí, respóndeme. Sal. 27:7
- Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová. Sal. 27:8
- Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud, A causa de mis enemigos. Sal. 27:11
- A TI clamaré, oh Jehová, Fortaleza mía: no te desentiendas de mí; Porque no sea yo, dejándome tú, Semejante á los que descienden al sepulcro. Sal. 28:1
- DAD á Jehová, oh hijos de fuertes, Dad á Jehová la gloria y la fortaleza. Sal. 29:1
- GLORIFICARTE he, oh Jehová; porque me has ensalzado, Y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí. Sal. 30:1
- Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; Dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura. Sal. 30:3
- A ti, oh Jehová, clamaré; Y al Señor suplicaré. Sal. 30:8
- Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador. Sal. 30:10
- EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: Líbrame en tu justicia. Sal. 31:1
- En tu mano encomiendo mi espíritu: Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. Sal. 31:5
- Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: Hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas. Sal. 31:9
- Mas yo en ti confié, oh Jehová: Yo dije: Dios mío eres tú. Sal. 31:14
- No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; Sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo. Sal. 31:17
- Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Como esperamos en ti. Sal. 33:22
- DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea con los que me combaten. Sal. 35:1
- Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes. Sal. 35:22
- Tu justicia como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande: Oh Jehová, al hombre y al animal conservas. Sal. 36:6
- ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. Sal. 36:7
- Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: Tú responderás, Jehová Dios mío. Sal. 38:15
- No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí. Sal. 38:21
- Apresúrate á ayudarme, Oh Señor, mi salud. Sal. 38:22
- Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: No calles á mis lágrimas; Porque peregrino soy para contigo, Y advenedizo, como todos mis padres. Sal. 39:12
- Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados. Sal. 40:5
- Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme. Sal. 40:13
- COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Sal. 42:1
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia. Sal. 42:5
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío. Sal. 42:11
- JÚZGAME, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de gente impía, del hombre de engaño é iniquidad. Sal. 43:1
- Y entraré al altar de Dios, Al Dios alegría de mi gozo; Y alabaréte con arpa, oh Dios, Dios mío. Sal. 43:4
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío. Sal. 43:5
- OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos. Sal. 44:1
- Tú, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes á Jacob. Sal. 44:4
- Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad. Sal. 45:3
- Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino. Sal. 45:6
- Esperamos tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo. Sal. 48:9
- Conforme á tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra: De justicia está llena tu diestra. Sal. 48:10
- TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Sal. 51:1
- Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí. Sal. 51:10
- Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia. Sal. 51:14
- Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Sal. 51:17
- ¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua. Sal. 52:1
- ¡Oh quién diese de Sión saludes á Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, Gozarse ha Jacob, y alegraráse Israel. Sal. 53:6
- OH Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme. Sal. 54:1
- Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca. Sal. 54:2
- Voluntariamente sacrificaré á ti; Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno. Sal. 54:6
- ESCUCHA, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica. Sal. 55:1
- Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. Sal. 55:9
- Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la sepultura: Los hombres sanguinarios y engañadores no demediarán sus días: Empero yo confiaré en ti. Sal. 55:23
- TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día. Sal. 56:1
- Apúranme mis enemigos cada día; Porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo. Sal. 56:2
- ¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos. Sal. 56:7
- Sobre mí, oh Dios, están tus votos: Te tributaré alabanzas. Sal. 56:12
- TEN misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé, Hasta que pasen los quebrantos. Sal. 57:1
- Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria. Sal. 57:5
- Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto: Cantaré, y trovaré salmos. Sal. 57:7
- Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa: Levantaréme de mañana. Sal. 57:8
- Alabarte he en los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti en las naciones. Sal. 57:9
- Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria. Sal. 57:11
- OH congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres? Sal. 58:1
- Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos. Sal. 58:6
- LÍBRAME de mis enemigos, oh Dios mío: Ponme en salvo de los que contra mí se levantan. Sal. 59:1
- Porque he aquí están acechando mi vida: Hanse juntado contra mí fuertes, No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová. Sal. 59:3
- No los matarás, porque mi pueblo no se olvide: Hazlos vagar con tu fortaleza, y abátelos. Oh Jehová, escudo nuestro, Sal. 59:11
- OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; Te has airado: vuélvete á nosotros. Sal. 60:1
- Moab, la vasija de mi lavatorio; Sobre Edom echaré mi zapato: Haz júbilo sobre mí, oh Palestina. Sal. 60:8
- Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos. Sal. 60:10
- OYE, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende. Sal. 61:1
- Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, Has dado heredad á los que temen tu nombre. Sal. 61:5
- Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.) Sal. 62:8
- Y de ti, oh Señor, es la misericordia: Porque tú pagas á cada uno conforme á su obra. Sal. 62:12
- ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: Guarda mi vida del miedo del enemigo. Sal. 64:1
- A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: Y á ti se pagarán los votos. Sal. 65:1
- Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, Oh Dios de nuestra salud, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines de la mar. Sal. 65:5
- Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata. Sal. 66:10
- Alábente los pueblos, oh Dios; Alábente los pueblos todos. Sal. 67:3
- Alábente los pueblos, oh Dios: Todos los pueblos te alaben. Sal. 67:5
- Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, (Selah,) Sal. 68:7
- Abundante lluvia esparciste, oh Dios, á tu heredad; Y cuando se cansó, tú la recreaste. Sal. 68:9
- Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre. Sal. 68:10
- ¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; Ciertamente Jehová habitará en él para siempre. Sal. 68:16
- Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. Sal. 68:24
- Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros. Sal. 68:28
- Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios. Sal. 68:35
- SÁLVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Sal. 69:1
- No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. Sal. 69:6
- Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme. Sal. 69:13
- Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá. Sal. 69:29
- OH Dios, acude á librarme; Apresúrate, oh Dios, á socorrerme. Sal. 70:1
- Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate á mí, oh Dios: Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas. Sal. 70:5
- EN ti, oh Jehová, he esperado; No sea yo confuso para siempre. Sal. 71:1
- Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud. Sal. 71:5
- Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro. Sal. 71:12
- Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Sal. 71:17
- Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, Hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, Tus valentías á todos los que han de venir. Sal. 71:18
- Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Porque has hecho grandes cosas: Oh Dios, ¿quién como tú? Sal. 71:19
- Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, Oh Santo de Israel. Sal. 71:22
- OH Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey. Sal. 72:1
- ¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa? Sal. 74:1
- ¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? Sal. 74:10
- Levántate, oh Dios, aboga tu causa: Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día. Sal. 74:22
- ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; Que cercano está tu nombre: Cuenten tus maravillas. Sal. 75:1
- A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos. Sal. 76:6
- Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, Para salvar á todos los mansos de la tierra. (Selah.) Sal. 76:9
- Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿Qué Dios grande como el Dios nuestro? Sal. 77:13
- Viéronte las aguas, oh Dios; Viéronte las aguas, temieron; Y temblaron los abismos. Sal. 77:16
- OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; El templo de tu santidad han contaminado; Pusieron á Jerusalem en montones. Sal. 79:1
- ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿has de estar airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo? Sal. 79:5
- Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: Y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre. Sal. 79:9
- Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová. Sal. 79:12
- OH Pastor de Israel, escucha: Tú que pastoreas como á ovejas á José, Que estás entre querubines, resplandece. Sal. 80:1
- Oh Dios, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Sal. 80:3
- Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Sal. 80:7
- Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña, Sal. 80:14
- Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos tornar; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Sal. 80:19
- ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera Israel andado! Sal. 81:13
- Levántate, oh Dios, juzga la tierra: Porque tú heredarás en todas las gentes. Sal. 82:8
- OH Dios no tengas silencio: No calles, oh Dios, ni te estés quieto. Sal. 83:1
- Llena sus rostros de vergüenza; Y busquen tu nombre, oh Jehová. Sal. 83:16
- ¡CUÁN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Sal. 84:1
- Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. Sal. 84:3
- Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.) Sal. 84:8
- Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido. Sal. 84:9
- FUISTE propicio á tu tierra, oh Jehová: Volviste la cautividad de Jacob. Sal. 85:1
- Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros. Sal. 85:4
- Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salud. Sal. 85:7
- INCLINA, oh Jehová, tu oído, y óyeme; Porque estoy afligido y menesteroso. Sal. 86:1
- Guarda mi alma, porque soy pío: Salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti confía. Sal. 86:2
- Ten misericordia de mí, oh Jehová: Porque á ti clamo todo el día. Sal. 86:3
- Alegra el alma de tu siervo: Porque á ti, oh Señor, levanto mi alma. Sal. 86:4
- Escucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento á la voz de mis ruegos. Sal. 86:6
- Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras. Sal. 86:8
- Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: Consolida mi corazón para que tema tu nombre. Sal. 86:11
- Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; Y glorificaré tu nombre para siempre. Sal. 86:12
- Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, Y no te pusieron delante de sí. Sal. 86:14
- OH Jehová, Dios de mi salud, Día y noche clamo delante de ti. Sal. 88:1
- Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: Hete llamado, oh Jehová, cada día; He extendido á ti mis manos. Sal. 88:9
- Mas yo á ti he clamado, oh Jehová; Y de mañana mi oración te previno. Sal. 88:13
- ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro? Sal. 88:14
- Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh Jehová; Tu verdad también en la congregación de los santos. Sal. 89:5
- Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu verdad está en torno de ti. Sal. 89:8
- Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: Andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro. Sal. 89:15
- ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego? Sal. 89:46
- Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido. Sal. 89:51
- Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. Sal. 90:13
- BUENO es alabar á Jehová, Y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo; Sal. 92:1
- Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo. Sal. 92:4
- ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. Sal. 92:5
- Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán disipados todos los que obran maldad. Sal. 92:9
- Alzaron los ríos, oh Jehová, Alzaron los ríos su sonido; Alzaron los ríos sus ondas. Sal. 93:3
- Tus testimonios son muy firmes: La santidad conviene á tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre. Sal. 93:5
- Ensálzate, oh Juez de la tierra: Da el pago á los soberbios. Sal. 94:2
- ¿Hasta cuándo los impíos, Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos? Sal. 94:3
- A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, Y á tu heredad afligen. Sal. 94:5
- Cuando yo decía: Mi pie resbala: Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. Sal. 94:18
- Dad á Jehová, oh familias de los pueblos, Dad á Jehová la gloria y la fortaleza. Sal. 96:7
- Oyó Sión, y alegróse; Y las hijas de Judá, Oh Jehová, se gozaron por tus juicios. Sal. 97:8
- MISERICORDIA y juicio cantaré: A ti cantaré yo, oh Jehová. Sal. 101:1
- ¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus beneficios. Sal. 104:24
- Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos. Sal. 105:6
- Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo: Visítame con tu salud; Sal. 106:4
- MI corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y salmearé todavía en mi gloria. Sal. 108:1
- Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones. Sal. 108:3
- Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos; Y sobre toda la tierra tu gloria. Sal. 108:5
- Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos. Sal. 108:11
- OH Dios de mi alabanza, no calles; Sal. 109:1
- ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás? Sal. 114:5
- Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos? Sal. 114:6
- NO á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad. Sal. 115:1
- Oh Israel, confía en Jehová: El es su ayuda y su escudo. Sal. 115:9
- Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma. Sal. 116:4
- Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; Porque Jehová te ha hecho bien. Sal. 116:7
- Oh Jehová, que yo soy tu siervo, Yo tu siervo, hijo de tu sierva: Rompiste mis prisiones. Sal. 116:16
- En los atrios de la casa de Jehová, En medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya. Sal. 116:19
- Oh Jehová, salva ahora, te ruego: Oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora. Sal. 118:25
- Bendito tú, oh Jehová: Enséñame tus estatutos. Sal. 119:12
- Allegádome he á tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences. Sal. 119:31
- Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin. Sal. 119:33
- Y venga á mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salud, conforme á tu dicho. Sal. 119:41
- Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y consoléme. Sal. 119:52
- Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley. Sal. 119:55
- Mi porción, oh Jehová, Dije, será guardar tus palabras. Sal. 119:57
- De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos. Sal. 119:64
- Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme á tu palabra. Sal. 119:65
- Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, Y que conforme á tu fidelidad me afligiste. Sal. 119:75
- Para siempre, oh Jehová, Permenece tu palabra en los cielos. Sal. 119:89
- Afligido estoy en gran manera: oh Jehová, Vivifícame conforme á tu palabra. Sal. 119:107
- Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios. Sal. 119:108
- Tiempo es de hacer, oh Jehová; Disipado han tu ley. Sal. 119:126
- Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios. Sal. 119:137
- Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio. Sal. 119:149
- Cercano estás tú, oh Jehová; Y todos tus mandamientos son verdad. Sal. 119:151
- Muchas son tus misericordias, oh Jehová: Vivifícame conforme á tus juicios. Sal. 119:156
- Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme á tu misericordia. Sal. 119:159
- Tu salud he esperado, oh Jehová; Y tus mandamientos he puesto por obra. Sal. 119:166
- Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: Dame entendimiento conforme á tu palabra. Sal. 119:169
- Deseado he tu salud, oh Jehová; Y tu ley es mi delicia. Sal. 119:174
- Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta. Sal. 120:2
- ¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa? Sal. 120:3
- Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem; Sal. 122:2
- Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio. Sal. 123:3
- Haz bien, oh Jehová, á los buenos, Y á los que son rectos en sus corazones. Sal. 125:4
- Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, Como los arroyos en el austro. Sal. 126:4
- DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo. Sal. 130:1
- JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Sal. 130:3
- Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre. Sal. 131:3
- ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción; Sal. 132:1
- Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza. Sal. 132:8
- Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Sobre Faraón, y sobre todos sus siervos. Sal. 135:9
- Oh Jehová, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh Jehová para generación y generación. Sal. 135:13
- Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, Mi diestra sea olvidada. Sal. 137:5
- Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom En el día de Jerusalem; Quienes decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos. Sal. 137:7
- Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, Cuando habrán oído los dichos de tu boca. Sal. 138:4
- Jehová cumplirá por mí: Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No dejarás la obra de tus manos. Sal. 138:8
- OH Jehová, tú me has examinado y conocido. Sal. 139:1
- Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Sal. 139:4
- Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas! Sal. 139:17
- De cierto, oh Dios, matarás al impío; Apartaos pues de mí, hombres sanguinarios. Sal. 139:19
- ¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos? Sal. 139:21
- Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Sal. 139:23
- LÍBRAME, oh Jehová, de hombre malo: Guárdame de hombre violento; Sal. 140:1
- Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, Presérvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos. Sal. 140:4
- He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. Sal. 140:6
- No des, oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.) Sal. 140:8
- Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios. Sal. 141:3
- Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma. Sal. 141:8
- Clamé á ti, oh Jehová, Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes. Sal. 142:5
- OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: Respóndeme por tu verdad, por tu justicia. Sal. 143:1
- Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: No escondas de mí tu rostro, Y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura. Sal. 143:7
- Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: A ti me acojo. Sal. 143:9
- Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: Por tu justicia, sacarás mi alma de angustia. Sal. 143:11
- Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes? Sal. 144:3
- Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen. Sal. 144:5
- Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: Con salterio, con decacordio cantaré á ti. Sal. 144:9
- Alábente, oh Jehová, todas tus obras; Y tus santos te bendigan. Sal. 145:10
- ALABA, oh alma mía, á Jehová. Sal. 146:1
- Reinará Jehová para siempre; Tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya. Sal. 146:10
- ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia? Prov. 1:22
- Ve á la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio; Prov. 6:6
- Oh hombres, á vosotros clamo; Y mi voz es á los hijos de los hombres. Prov. 8:4
- Oh impío, no aceches la tienda del justo, No saquees su cámara; Prov. 24:15
- No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la cerveza. Prov. 31:4
- ¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. Cant. 1:2
- Morena soy, oh hijas de Jerusalem, Mas codiciable; Como las cabañas de Cedar, Como las tiendas de Salomón. Cant. 1:5
- Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Sal, yéndote por las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores. Cant. 1:8
- Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor Hasta que quiera. Cant. 2:7
- Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente. Cant. 2:10
- La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne Dieron olor: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente. Cant. 2:13
- Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera. Cant. 3:5
- Salid, oh doncellas de Sión, y ved al rey Salomón Con la corona con que le coronó su madre el día de su desposorio, Y el día del gozo de su corazón. Cant. 3:11
- Conmigo del Líbano, oh esposa, Conmigo ven del Líbano: Mira desde la cumbre de Amana, Desde la cumbre de Senir y de Hermón, Desde las guaridas de los leones, Desde los montes de los tigres. Cant. 4:8
- Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano. Cant. 4:11
- YO vine á mi huerto, oh hermana, esposa mía: Cogido he mi mirra y mis aromas; He comido mi panal y mi miel, Mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; Babed, amados, y embriagaos. Cant. 5:1
- Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, si hallareis á mi amado, Que le hagáis saber cómo de amor estoy enferma. Cant. 5:8
- ¿Qué es tu amado más que otro amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado, Que así nos conjuras? Cant. 5:9
- Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalem. Cant. 5:16
- ¿DÓNDE se ha ido tu amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Adónde se apartó tu amado, Y le buscaremos contigo? Cant. 6:1
- Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; De desear, como Jerusalem; Imponente como ejércitos en orden. Cant. 6:4
- Tórnate, tórnate, oh Sulamita; Tórnate, tórnate, y te miraremos. ¿Qué veréis en la Sulamita? Como la reunión de dos campamentos. Cant. 6:13
- ¡CUÁN hermosos son tus pies en los calzados, oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, Obra de mano de excelente maestro. Cant. 7:1
- ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, Oh amor deleitoso! Cant. 7:6
- Ven, oh amado mío, salgamos al campo, Moremos en las aldeas. Cant. 7:11
- Las mandrágoras han dado olor, Y á nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas. Que para ti, oh amado mío, he guardado. Cant. 7:13
- ¡OH quién te me diese como hermano Que mamó los pechos de mi madre; De modo que te halle yo fuera, y te bese, Y no me menosprecien! Cant. 8:1
- Conjúroos, oh doncellas de Jerusalem, Que no despertéis, ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera. Cant. 8:4
- Mi viña, que es mía, está delante de mí: Las mil serán tuyas, oh Salomón, Y doscientas, de los que guardan su fruto. Cant. 8:12
- Oh tú la que moras en los huertos, Los compañeros escuchan tu voz: Házmela oir. Cant. 8:13
- ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron á Jehová, provocaron á ira al Santo de Israel, tornáronse atrás. Is. 1:4
- ¿Cómo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella habitó equidad; mas ahora, homicidas. Is. 1:21
- Venid, oh casa de Jacob, y caminemos á la luz de Jehová. Is. 2:5
- Y pasando hasta Judá, inundará, y sobrepujará, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel. Is. 8:8
- Oh Assur, vara y bastón de mi furor: en su mano he puesto mi ira. Is. 10:5
- Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las reliquias de él se convertirán: la destrucción acordada rebosará justicia. Is. 10:22
- Y DIRÁS en aquel día: Cantaré á ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra mí, tu furor se apartó, y me has consolado. Is. 12:1
- Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. Is. 12:6
- ¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes. Is. 14:12
- Aulla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea: porque humo vendrá de aquilón, no quedará uno solo en sus asambleas. Is. 14:31
- Moren contigo mis desterrados, oh Moab; séles escondedero de la presencia del destruidor: porque el atormentador fenecerá, el destruidor tendrá fin, el hollador será consumido de sobre la tierra. Is. 16:4
- Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer la viña de Sibma; embriagarte hé de mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale: porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá la algazara. Is. 16:9
- Carga sobre Arabia. En el monte tendréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedanim. Is. 21:13
- Te echará á rodar con ímpetu, como á bola por tierra larga de términos: allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor. Is. 22:18
- Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis; porque no tendrás ya más fortaleza. Is. 23:10
- Y dijo: No te alegrarás más, oh tú, oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar á Chîttim; y aun allí no tendrás reposo. Is. 23:12
- Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena melodía, reitera la canción, porque tornes en memoria. Is. 23:16
- Terror y sima y lazo sobre ti, oh morador de la tierra. Is. 24:17
- También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado: á tu nombre y á tu memoria es el deseo del alma. Is. 26:8
- Añadiste al pueblo, oh Jehová, añadiste al pueblo: hicístete glorioso: extendíste lo hasta todos los términos de la tierra. Is. 26:15
- Como la preñada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. Is. 26:17
- Días y años tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no acudirá. Is. 32:10
- Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con saco. Is. 32:11
- Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, á ti hemos esperado: tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salud en tiempo de la tribulación. Is. 33:2
- Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios viviente. Is. 37:17
- Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas, Is. 37:18
- Y dijo: Oh Jehová, ruégote te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezechîas con gran lloro. Is. 38:3
- Oh Señor, sobre ellos vivirán tus piedades, Y á todos diré consistir en ellas la vida de mi espíritu; Pues tú me restablecerás, y me harás que viva. Is. 38:16
- ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? Is. 40:27
- No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo te socorrí, dice Jehová, y tu Redentor el Santo de Israel. Is. 41:14
- Y AHORA, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, Formador tuyo, oh Israel: No temas, fakporque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Is. 43:1
- Y no me invocaste á mí, oh Jacob; antes, de mí te cansaste, oh Israel. Is. 43:22
- Parte del leño quemará en el fuego; con parte de él comerá carne, aderezará asado, y se saciará; después se calentará, y dirá: ¡Oh! heme calentado, he visto el fuego; Is. 44:16
- Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, é Israel, pues que tú mi siervo eres: Yo te formé; siervo mío eres tú: Israel, no me olvides. Is. 44:21
- Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, lugares bajos de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está: porque Jehová redimió á Jacob, y en Israel será glorificado. Is. 44:23
- Oidme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. Is. 46:3
- Y díjome: Mi siervo eres, oh Israel, que en ti me gloriaré. Is. 49:3
- Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes: porque Jehová ha consolado su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia. Is. 49:13
- Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó á Rahab, y el que hirió al dragón? Is. 51:9
- Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su furor; las heces del cáliz de aturdimiento bebiste, y chupaste. Is. 51:17
- DESPIERTA, despierta, vístete tu fortaleza, oh Sión; vístete tu ropa de hermosura, oh Jerusalem, ciudad santa: porque nunca más acontecerá que venga á ti incircunciso ni inmundo. Is. 52:1
- ALÉGRATE, oh estéril, la que no paría; levanta canción, y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto: porque más son los hijos de la dejada que los de la casada, ha dicho Jehová. Is. 54:1
- Sobre tus muros, oh Jerusalem, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no ceséis, Is. 62:6
- Tú empero eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, é Israel no nos conoce: tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre. Is. 63:16
- ¿Por qué, oh Jehová, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste nuestro corazón á tu temor? Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad. Is. 63:17
- ¡OH si rompiese los cielos, y descendieras, y á tu presencia se escurriesen los montes, Is. 64:1
- No te aires, oh Jehová, sobremanera, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad: he aquí mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros. Is. 64:9
- ¿Te estarás quieto, oh Jehová, sobre estas cosas? ¿callarás, y nos afligirás sobremanera? Is. 64:12
- Porque desde muy atrás he quebrado tu yugo, y roto tus ataduras; y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol umbroso, corrias tú, oh ramera. Jer. 2:20
- ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para tí? Levántense, á ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción: porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses. Jer. 2:28
- ¡Oh generación! ved vosotros la palabra de Jehová. ¿He sido yo á Israel soledad, ó tierra de tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Señores somos; nunca más vendremos á tí? Jer. 2:31
- Ve, y clama estas palabras hacia el aquilón, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. Jer. 3:12
- Mas como la esposa quiebra la fe de su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová. Jer. 3:20
- SI te has de convertir, oh Israel, dice Jehová, conviértete á mí; y si quitares de delante de mí tus abominaciones, no andarás de acá para allá. Jer. 4:1
- Lava de la malicia tu corazón, oh Jerusalem, para que seas salva. ¿Hasta cuándo dejarás estar en medio de ti los pensamientos de iniquidad? Jer. 4:14
- ¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las telas de mi corazón: mi corazón ruge dentro de mí; no callaré; porque voz de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra. Jer. 4:19
- Oh Jehová, ¿no miran tus ojos á la verdad? Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse. Jer. 5:3
- He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Jer. 5:15
- Por tanto oid, gentes, y conoce, oh conjunto de ellas. Jer. 6:18
- Arco y escudo arrebatarán; crueles son, que no tendrán misericordia; sonará la voz de ellos como la mar, y montarán á caballo como hombres dispuestos para la guerra, contra ti, oh hija de Sión. Jer. 6:23
- ¡OH si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo! Jer. 9:1
- ¡Oh quién me diese en el desierto un mesón de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores. Jer. 9:2
- Oíd pues, oh mujeres, palabra de Jehová, y vuestro oído reciba la palabra de su boca; y enseñad endechas á vuestras hijas, y cada una á su amiga, lamentación. Jer. 9:20
- OID la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. Jer. 10:1
- No hay semejante á tí, oh Jehová; grande tú, y grande tu nombre en fortaleza. Jer. 10:6
- ¿Quién no te temerá, oh Rey de las gentes? porque á tí compete ello; porque entre todos los sabios de las gentes, y en todos sus reinos, no hay semejante á ti. Jer. 10:7
- Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos. Jer. 10:23
- Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, porque no me aniquiles. Jer. 10:24
- Para que confirme el juramento que hice á vuestros padres, que les daría la tierra que corre leche y miel, como este día. Y respondí, y dije: Amén, oh Jehová. Jer. 11:5
- Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalem, pusisteis los altares de ignominia, altares para ofrecer sahumerios á Baal. Jer. 11:13
- Mas, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas justicia, que sondas los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos: porque á ti he descubierto mi causa. Jer. 11:20
- JUSTO eres tú, oh Jehová, aunque yo contigo dispute: hablaré empero juicios contigo. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente? Jer. 12:1
- Tu empero, oh Jehová, me conoces; vísteme, y probaste mi corazón para contigo: arráncalos como á ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza. Jer. 12:3
- Si nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, haz por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti pecamos. Jer. 14:7
- Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche? Jer. 14:8
- ¿Por qué has de ser como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? tú empero estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares. Jer. 14:9
- Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres: porque contra ti hemos pecado. Jer. 14:20
- Porque ¿quién tendrá compasión de ti, oh Jerusalem? ¿ó quién se entristecerá por tu causa? ¿ó quién ha de venir á preguntar por tu paz? Jer. 15:5
- Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me tomes en la prolongación de tu enojo: sabes que por amor de ti sufro afrenta. Jer. 15:15
- Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fué por gozo y por alegría de mi corazón: porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. Jer. 15:16
- Oh Jehová, fortaleza mía, y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción; á ti vendrán gentes desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho. Jer. 16:19
- ¡Oh mi montaña! tu hacienda en el campo y todos tus tesoros daré á saco, por el pecado de tus altos en todos tus términos. Jer. 17:3
- ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan, serán avergonzados; y los que de mí se apartan, serán escritos en el polvo; porque dejaron la vena de aguas vivas, á Jehová. Jer. 17:13
- Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo: porque tú eres mi alabanza. Jer. 17:14
- ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel, dice Jehová? He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. Jer. 18:6
- Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo. Jer. 18:19
- Mas tú, oh Jehová, conoces todo su consejo contra mí para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro: y tropiecen delante de ti; haz así con ellos en el tiempo de tu furor. Jer. 18:23
- Dirás pues: Oid palabra de Jehová, oh reyes de Judá, y moradores de Jerusalem. Así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que quien lo oyere, le retiñan los oídos. Jer. 19:3
- Alucinásteme, oh Jehová, y hállome frustrado: más fuerte fuiste que yo, y vencísteme: cada día he sido escarnecido; cada cual se burla de mí. Jer. 20:7
- Oh Jehová de los ejércitos, que sondas los justos, que ves los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque á ti he descubierto mi causa. Jer. 20:12
- Y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus criados, y tu pueblo que entran por estas puertas. Jer. 22:2
- Aun te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel: todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en corro de danzantes. Jer. 31:4
- Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo á la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh Jehová, salva tu pueblo, el resto de Israel. Jer. 31:7
- Oid palabra de Jehová, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que están lejos, y decid: El que esparció á Israel lo juntará y guardará, como pastor á su ganado. Jer. 31:10
- ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? porque Jehová criará una cosa nueva sobre la tierra: una hembra rodeará al varón. Jer. 31:22
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun dirán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo convertiré su cautiverio: Jehová te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. Jer. 31:23
- ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti: Jer. 32:17
- ¡Oh Señor Jehová! ¿y me has tú dicho: Cómprate la heredad por dinero, y pon testigos; bien que la ciudad sea entregada en manos de los Caldeos? Jer. 32:25
- Ahora pues, oye, te ruego, oh rey mi señor: caiga ahora mi súplica delante de ti, y no me hagas volver á casa de Jonathán escriba, porque no me muera allí. Jer. 37:20
- Jehová habló sobre vosotros, oh reliquias de Judá: No entréis en Egipto: sabed por cierto que os aviso hoy. Jer. 42:19
- Así ha dicho Jehová Dios de Israel, á ti, oh Baruch: Jer. 45:2
- Oh espada de Jehová, ¿hasta cuándo no reposarás? Métete en tu vaina, reposa y sosiega. Jer. 47:6
- Párate en el camino, y mira, oh moradora de Aroer: pregunta á la que va huyendo, y á la que escapó; dile: ¿Qué ha acontecido? Jer. 48:19
- Desamparad las ciudades, y habitad en peñascos, oh moradores de Moab; y sed como la paloma que hace nido detrás de la boca de la caverna. Jer. 48:28
- Con lloro de Jazer lloraré por ti, oh vid de Sibma: tus sarmientos pasaron la mar, llegaron hasta la mar de Jazer: sobre tu agosto y sobre tu vendimia vino destruidor. Jer. 48:32
- Miedo y hoyo y lazo sobre ti, oh morador de Moab, dice Jehová. Jer. 48:43
- Aulla, oh Hesbón, porque destruída es Hai; clamad, hijas de Rabba, vestíos de sacos, endechad, y rodead por los vallados, porque el rey de ellos fué en cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntamente. Jer. 49:3
- ¿Por qué te glorías de los valles? Tu valle se deshizo, oh hija contumaz, la que confía en sus tesoros, la que dice: ¿Quién vendrá contra mí? Jer. 49:4
- Huid, volveos, escondeos en simas para estar, oh moradores de Dedán; porque el quebrantamiento de Esaú traeré sobre él, al tiempo que lo tengo de visitar. Jer. 49:8
- Huid, trasponeos muy lejos, meteos en simas para estar, oh moradores de Hasor, dice Jehová; porque tomó consejo contra vosotros Nabucodonosor rey de Babilonia, y contra vosotros ha formado designio. Jer. 49:30
- Púsete lazos, y aun fuiste tomada, oh Babilonia, y tú no lo supiste: fuiste hallada, y aun presa, porque provocaste á Jehová. Jer. 50:24
- He aquí yo contra ti, oh soberbio, dice el Señor Jehová de los ejércitos: porque tu día es venido, el tiempo en que te visitaré. Jer. 50:31
- Arco y lanza manejarán; serán crueles, y no tendrán compasión; su voz sonará como la mar, y montarán sobre caballos: apercibirse han como hombre á la pelea, contra ti, oh hija de Babilonia. Jer. 50:42
- He aquí yo contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano sobre ti, y te haré rodar de las peñas, y te tornaré monte quemado. Jer. 51:25
- Dirás: Oh Jehová, tú has dicho contra este lugar que lo habías de talar, hasta no quedar en él morador, ni hombre ni animal, sino que para siempre ha de ser asolado. Jer. 51:62
- Sus inmundicias en sus faldas; no se acordó de su postrimería: Por tanto ella ha descendido maravillosamente, no tiene consolador. Mira, oh Jehová, mi aflicción, porque el enemigo se ha engrandecido. Lam. 1:9
- Todo su pueblo buscó su pan suspirando; Dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida. Mira, oh Jehová, y ve que estoy abatida. Lam. 1:11
- Mira, oh Jehová, que estoy atribulada: mis entrañas rugen, Mi corazón está trastornado en medio de mí; porque me rebelé desaforadamente: De fuera deshijó el cuchillo, de dentro parece una muerte. Lam. 1:20
- ¿Qué testigo te traeré, ó á quién te haré semejante, hija de Jerusalem? ¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sión? Porque grande es tu quebrantamiento como la mar: ¿quién te medicinará? Lam. 2:13
- El corazón de ellos clamaba al Señor: Oh muro de la hija de Sión, echa lágrimas como un arroyo día y noche; No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos. Lam. 2:18
- Mira, oh Jehová, y considera á quién has hecho así. ¿Han de comer las mujeres su fruto, los pequeñitos de sus crías? ¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta? Lam. 2:20
- Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda. Lam. 3:55
- Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa. Lam. 3:59
- Tú has oído el oprobio de ellos, oh Jehová, todas sus maquinaciones contra mí; Lam. 3:61
- Dales el pago, oh Jehová, según la obra de sus manos. Lam. 3:64
- Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, oh Jehová. Lam. 3:66
- Cumplido es tu castigo, oh hija de Sión: Nunca más te hará trasportar. Visitará tu iniquidad, oh hija de Edom; Descubrirá tus pecados. Lam. 4:22
- ACUÉRDATE, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido: Ve y mira nuestro oprobio. Lam. 5:1
- Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio. Lam. 5:21
- Y tú, oh hijo del hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos. Ez. 3:25
- La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano está el día; día de alboroto, y no de alegría sobre los montes. Ez. 7:7
- Y cayó sobre mí el espíritu de Jehová, y díjome: Di: Así ha dicho Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben á vuestro espíritu, yo las he entendido. Ez. 11:5
- Porque yo Jehová hablaré; cumpliráse la palabra que yo hablaré; no se dilatará más: antes en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra, y cumpliréla, dice el Señor Jehová. Ez. 12:25
- Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel. Ez. 13:4
- Por tanto, yo os juzgaré á cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Convertíos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina. Ez. 18:30
- Y vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho el Señor Jehová: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, pues que á mí no me obedecéis; y no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas, y con vuestros ídolos. Ez. 20:39
- Y sabréis que yo soy Jehová cuando hiciere con vosotros por amor de mi nombre, no según vuestros caminos malos, ni según vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Ez. 20:44
- Clama y aúlla, oh hijo del hombre; porque ésta será sobre mi pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel. Temores de espada serán á mi pueblo: por tanto, hiere el muslo; Ez. 21:12
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas gentes, como la mar hace subir sus ondas. Ez. 26:3
- Los moradores de Sidón y de Arvad fueron tus remeros: tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos. Ez. 27:8
- A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor. Ez. 28:16
- Y dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado: y sabrán que yo soy Jehová, cuando hiciere en ella juicios, y en ella me santificare. Ez. 28:22
- Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos: ¿y por qué moriréis, oh casa de Israel? Ez. 33:11
- Y dijisteis: No es recta la vía del Señor. Yo os juzgaré, oh casa de Israel, á cada uno conforme á sus caminos. Ez. 33:20
- Por tanto, oh pastores, oid palabra de Jehová: Ez. 34:9
- Y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh monte de Seir, y extenderé mi mano contra ti, y te pondré en asolamiento y en soledad. Ez. 35:3
- Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestros ramos, y llevaréis vuestro fruto á mi pueblo Israel; porque cerca están para venir. Ez. 36:8
- Por tanto, di á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Jehová: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las gentes á donde habéis llegado. Ez. 36:22
- Y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo á ti, oh Gog, príncipe de la cabecera de Mesech y Tubal. Ez. 38:3
- Y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; será al cabo de los días: y te traeré sobre mi tierra, para que las gentes me conozcan, cuando fuere santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos. Ez. 38:16
- TÚ pues, hijo del hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Gog, príncipe de la cabecera de Mesech y Tubal: Ez. 39:1
- Y dirás á los rebeldes, á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Jehová: Básteos de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel. Ez. 44:6
- Así ha dicho el Señor Jehová: Básteos, oh príncipes de Israel: dejad la violencia y la rapiña: haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice el Señor Jehová. Ez. 45:9
- A ti, oh Dios de mis padres, confieso y te alabo, que me diste sabiduría y fortaleza, y ahora me enseñaste lo que te pedimos; pues nos has enseñado el negocio del rey. Dan. 2:23
- Tú, oh rey, en tu cama subieron tus pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser. Dan. 2:29
- Tú, oh rey, veías, y he aquí una grande imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. Dan. 2:31
- Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, potencia, y fortaleza, y majestad. Dan. 2:37
- Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mándase á vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas, Dan. 3:4
- Tú, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro: Dan. 3:10
- Hay unos varones Judíos, los cuales pusiste tú sobre los negocios de la provincia de Babilonia; Sadrach, Mesach, y Abed-nego: estos varones, oh rey, no han hecho cuenta de ti; no adoran tus dioses, no adoran la estatua de oro que tú levantaste. Dan. 3:12
- He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Dan. 3:17
- Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado. Dan. 3:18
- Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantóse apriesa, y habló, y dijo á los de su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey. Dan. 3:24
- Tú mismo eres, oh rey, que creciste, y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza, y ha llegado hasta el cielo, y tu señorío hasta el cabo de la tierra. Dan. 4:22
- Esta es la declaración, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre el rey mi señor: Dan. 4:24
- Por tanto, oh rey, aprueba mi consejo, y redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias para con los pobres; que tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad. Dan. 4:27
- El altísimo Dios, oh rey, dió á Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la honra: Dan. 5:18
- Todos los presidentes del reino, magistrados, gobernadores, grandes y capitanes, han acordado por consejo promulgar un real edicto, y confirmarlo, que cualquiera que demandare petición de cualquier dios ú hombre en el espacio de treinta días, sino de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Dan. 6:7
- Ahora, oh rey, confirma el edicto, y firma la escritura, para que no se pueda mudar, conforme á la ley de Media y de Persia, la cual no se revoca. Dan. 6:8
- Llegáronse luego, y hablaron delante del rey acerca del edicto real: ¿No has confirmado edicto que cualquiera que pidiere á cualquier dios ú hombre en el espacio de treinta días, excepto á ti, oh rey, fuese echado en el foso de los leones? Respondió el rey y dijo: Verdad es, conforme á la ley de Media y de Persia, la cual no se abroga. Dan. 6:12
- Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel que es de los hijos de la cautividad de los Judíos, no ha hecho cuenta de ti, oh rey, ni del edicto que confirmaste; antes tres veces al día hace su petición. Dan. 6:13
- Empero aquellos hombres se reunieron cerca del rey, y dijeron al rey: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia, que ningún decreto ú ordenanza que el rey confirmare pueda mudarse. Dan. 6:15
- Entonces habló Daniel con el rey: oh rey, para siempre vive. Dan. 6:21
- El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de él se halló en mí justicia: y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho lo que no debiese. Dan. 6:22
- Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes, y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. Dan. 9:8
- Oh Señor, según todas tus justicias, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalem, tu santo monte: porque á causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalem y tu pueblo dados son en oprobio á todos en derredor nuestro. Dan. 9:16
- Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante tu acatamiento confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas miseraciones. Dan. 9:18
- Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y haz; no pongas dilación, por amor de ti mismo, Dios mío: porque tu nombre es llamado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. Dan. 9:19
- Yo conozco á Ephraim, é Israel no me es desconocido; porque ahora, oh Ephraim, has fornicado, y se ha contaminado Israel. Os. 5:3
- Tocad bocina en Gabaa, trompreta en Ramá: sonad tambor en Beth-aven: tras ti, oh Benjamín. Os. 5:8
- ¿Qué haré á ti, Ephraim? ¿Qué hare á ti, oh Judá? La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene. Os. 6:4
- Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejar; encendióse mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia. Os. 8:5
- No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios: amaste salario por todas las eras de trigo. Os. 9:1
- Dales, oh Jehová, lo que les has de dar: dales matriz expeliente, y enjutos pechos. Os. 9:14
- Desde los días de Gabaa has pecado, oh Israel: allí estuvieron: no los tomó la batalla en Gabaa contra los inicuos. Os. 10:9
- ¿Cómo tengo de dejarte, oh Ehpraim? ¿he de entregarte yo, Israel? ¿cómo podré yo hacerte como Adma, ni ponerte como á Zeboim? Mi corazón se revuelve dentro de mí, inflámanse todas mis conmiseraciones. Os. 11:8
- Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda. Os. 13:9
- De la mano del sepulcro los redimiré, librarélos de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh sepulcro; arrepentimiento será escondido de mis ojos. Os. 13:14
- CONVIÉRTETE, oh Israel, á Jehová tu Dios: porque por tu pecado has caído. Os. 14:1
- A ti, oh Jehová, clamaré: porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo. Jl. 1:19
- Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, á tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad, para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? Jl. 2:17
- Juntaos y venid, gentes todas de alrededor, y congregaos: haz venir allí, oh Jehová, tus fuertes. Jl. 3:11
- Por tanto, de esta manera haré á ti, oh Israel: y porque te he de hacer esto, aparéjate para venir al encuentro á tu Dios, oh Israel. Am. 4:12
- ¡AY de los reposados en Sión, y de los confiados en el monte de Samaria, nombrados principales entre las mismas naciones, las cuales vendrán sobre ellos, oh casa de Israel! Am. 6:1
- Pues he aquí, levantaré yo sobre vosotros, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos, gente que os oprimirá desde la entrada de Hamath hasta el arroyo del desierto. Am. 6:14
- Y tus valientes, oh Temán, serán quebrantados; porque todo hombre será talado del monte de Esaú por el estrago. Abd. 1:9
- Descendí á las raíces de los montes; La tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre: Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Jon. 2:6
- Y oró á Jehová, y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo á Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo á enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Jon. 4:2
- Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida. Jon. 4:3
- Pásate desnuda con vergüenza, oh moradora de Saphir: la moradora de Saanán no salió al llanto de Beth-esel: tomará de vosotros su tardanza. Miq. 1:11
- Unce al carro dromedarios, oh moradora de Lachîs, que fuiste principio de pecado á la hija de Sión; porque en ti se inventaron las rebeliones de Israel. Miq. 1:13
- Aun te traeré heredero, oh moradora de Maresah: la gloria de Israel vendrá hasta Adullam. Miq. 1:15
- De cierto te reuniré todo, oh Jacob: recogeré ciertamente el resto de Israel: pondrélo junto como ovejas de Bosra, como rebaño en mitad de su majada: harán estruendo por la multitud de los hombres. Miq. 2:12
- Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión vendrá hasta ti: y el señorío primero, el reino vendrá á la hija de Jerusalem. Miq. 4:8
- REÚNETE ahora en bandas, oh hija de bandas: nos han sitiado: con vara herirán sobre la quijada al juez de Israel. Miq. 5:1
- Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios. Miq. 6:8
- He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que pregona la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos: porque nunca más pasará por ti el malvado; pereció del todo. Nah. 1:15
- Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes: tu pueblo se derramó por los montes, y no hay quien lo junte. Nah. 3:18
- ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces á ti á causa de la violencia, y no salvarás? Hab. 1:2
- ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar. Hab. 1:12
- Oh Jehová, oído he tu palabra, y temí: Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Hab. 3:2
- ¡Ay de los que moran á la parte de la mar, de la gente de Cheretim! La palabra de Jehová es contra vosotros, oh Canaán, tierra de Palestinos, que te haré destruir hasta no quedar morador. Sof. 2:5
- Canta, oh hija de Sión: da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalem. Sof. 3:14
- En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel, hijo de Sealtiel, siervo mío, dice Jehová, y ponerte he como anillo de sellar: porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos. Ag. 2:23
- Y respondió el ángel de Jehová, y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalem, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años? Zac. 1:12
- Oh Sión, la que moras con la hija de Babilonia, escápate. Zac. 2:7
- Y dijo Jehová á Satán: Jehová te reprenda, oh Satán; Jehová, que ha escogido á Jerusalem, te reprenda. ¿No es éste tizón arrebatado del incendio? Zac. 3:2
- ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido á llanura: él sacará la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia á ella. Zac. 4:7
- Y será que como fuisteis maldición entre las gentes, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré, y seréis bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos. Zac. 8:13
- Tornaos á la fortaleza, oh presos de esperanza: hoy también os anuncio que os daré doblado. Zac. 9:12
- Porque entesado he para mí á Judá como arco, henchí á Ephraim; y despertaré tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente. Zac. 9:13
- OH Líbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros. Zac. 11:1
- Aulla, oh haya, porque el cedro cayó, porque los magníficos son talados. Aullad, alcornoques de Basán, porque el fuerte monte es derribado. Zac. 11:2
- Levántate, oh espada, sobre el pastor, y sobre el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y se derramarán las ovejas: mas tornaré mi mano sobre los chiquitos. Zac. 13:7
- El hijo honra al padre, y el siervo á su señor: si pues soy yo padre, ¿qué es de mi honra? y si soy señor, ¿qué es de mi temor?, dice Jehová de los ejércitos á vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? Mal. 1:6
- Habéis además dicho: ¡Oh qué trabajo! y lo desechasteis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, ó cojo, ó enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Seráme acepto eso de vuesta mano? dice Jehová. Mal. 1:13
- AHORA pues, oh sacerdotes, á vosotros es este mandamiento. Mal. 2:1
- Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de Él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? Mt. 14:31
- Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora. Mt. 15:28
- Y respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación infiel y torcida! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? traédmele acá. Mt. 17:17
- Y respondiendo Él, les dijo: ¡Oh generación infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele. Mc. 9:19
- Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, Lc. 1:3
- Y decía á las gentes que salían para ser bautizadas de Él: ¡Oh generación de víboras, quién os enseñó á huir de la ira que vendrá? Lc. 3:7
- Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá. Lc. 9:41
- En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te agradó. Lc. 10:21
- Diciendo: ¡Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos. Lc. 19:42
- Entonces Él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! Lc. 24:25
- Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Jn. 17:21
- EN el primer tratado, oh Teófilo, he hablado de todas las cosas que Jesús comenzó á hacer y á enseñar, Hech. 1:1
- Dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Hech. 13:10
- Mirad, oh menospreciadores, y entonteceos, y desvaneceos; Porque yo obro una obra en vuestros días, Obra que no creeréis, si alguien os la contare. Hech. 13:41
- Y comenzando Pablo á abrir la boca, Galión dijo á los Judíos: Si fuera algún agravio ó algún crimen enorme, oh Judíos, conforme á derecho yo os tolerara: Hech. 18:14
- Siempre y en todo lugar lo recibimos con todo hacimiento de gracias, oh excelentísimo Félix. Hech. 24:3
- Del cual no tengo cosa cierta que escriba al señor; por lo que le he sacado á vosotros, y mayormente á tí, oh rey Agripa, para que hecha información, tenga yo qué escribir. Hech. 25:26
- Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, oh rey Agripa, me tengo por dichoso de que haya hoy de defenderme delante de ti; Hech. 26:2
- A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos. Hech. 26:7
- En mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y á los que iban conmigo. Hech. 26:13
- Por lo cual, oh rey Agripa, no fuí rebelde á la visión celestial: Hech. 26:19
- Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño. Hech. 27:21
- Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho; Hech. 27:25
- POR lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas. Rom. 2:1
- ¿Y piensas esto, oh hombre, que juzgas á los que hacen tales cosas, y haces las mismas, que tú escaparás del juicio de Dios.? Rom. 2:3
- Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal? Rom. 9:20
- ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Rom. 11:33
- Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salva á tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salvo á tu mujer? 1 Cor. 7:16
- ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? 1 Cor. 15:55
- Nuestra boca está abierta á vosotros, oh Corintios: nuestro corazón es ensanchado. 2 Cor. 6:11
- ¡OH Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fué ya descrito como crucificado entre vosotros? Gál. 3:1
- Y sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia me comunicó en razón de dar y recibir, sino vosotros solos. Fil. 4:15
- Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre. 1 Tim. 6:11
- Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia: 1 Tim. 6:20
- Porque tenemos gran gozo y consolación de tu caridad, de que por ti, oh hermano, han sido recreadas las entrañas de los santos. Filem. 1:7
- Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino; Heb. 1:8
- Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; Y los cielos son obras de tus manos: Heb. 1:10
- Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y más cercanas á salud, aunque hablamos así. Heb. 6:9
- Entonces dije: Heme aquí (En la cabecera del libro está escrito de mí) Para que haga, oh Dios, tu voluntad. Heb. 10:7
- Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero. Heb. 10:9
- EA ya ahora, oh ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrán. Sant. 5:1
- Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día. 2 Pe. 3:8
- Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de Él sin mácula, y sin reprensión, en paz. 2 Pe. 3:14
- Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza. 2 Pe. 3:17
- Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo. Jds. 1:20
- ¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? porque tú sólo eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán, y adorarán delante de ti, porque tus juicios son manifestados. Apoc. 15:4
- Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas: Apoc. 16:5