Concordancia de Haller: PROMESAS
- Bendito sea Jehová, que ha dado reposo á su pueblo Israel, conforme á todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado. 1 Re. 8:56
- Que son israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y el pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas; Rom. 9:4
- Digo, pues, que Cristo Jesús fué hecho ministro de la circuncisión por la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas á los padres, Rom. 15:8
- Porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén, por nosotros á gloria de Dios. 2 Cor. 1:20
- ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios. 2 Cor. 7:1
- A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo. Gál. 3:16
- ¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. Gál. 3:21
- Que no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Heb. 6:12
- Mas aquél cuya genealogía no es contada de ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Heb. 7:6
- Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas. Heb. 8:6
- Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra. Heb. 11:13
- Por fe ofreció Abraham á Isaac cuando fué probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas, Heb. 11:17
- Que por fe ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de leones, Heb. 11:33
- Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huído de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia. 2 Pe. 1:4
- Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. 2 Pe. 3:13