Concordancia de Haller: SANA
- Y el sacerdote saldrá fuera del real; y mirará el sacerdote, y viendo que está sana la plaga de la lepra del leproso, Lev. 14:3
- Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado. Sal. 41:4
- Hiciste temblar la tierra, abrístela: Sana sus quiebras, porque titubea. Sal. 60:2
- El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; Sal. 103:3
- El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas. Sal. 147:3
- La sana lengua es árbol de vida: Mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu. Prov. 15:4
- Entonces dijo á aquel hombre: Extiende tu mano. Y Él la extendió, y fué restituída sana como la otra. Mt. 12:13
- Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora. Mt. 15:28
- Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituída sana. Mc. 3:5
- Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Mc. 5:29
- Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote. Mc. 5:34
- Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de Él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana. Lc. 8:47
- Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó. Hech. 9:34
- Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria á la sana doctrina; 1 Tim. 1:10
- Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme á sus concupiscencias, 2 Tim. 4:3
- Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren. Tit. 1:9
- EMPERO tú, habla lo que conviene á la sana doctrina: Tit. 2:1
- Palabra sana, é irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros. Tit. 2:8