Concordancia de Haller: DECÍA
- Y fuése y sentóse enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho morirá: y sentóse enfrente, y alzó su voz y lloró. Gén. 21:16
- Y fué que como vió el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía, Así me habló aquel hombre; vino á él: y he aquí que estaba junto á los camellos á la fuente. Gén. 24:30
- Y VIENDO Rachêl que no daba hijos á Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía á Jacob: Dame hijos, ó si no, me muero. Gén. 30:1
- Y Jacob se enojaba contra Rachêl, y decía: ¿Soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto de tu vientre? Gén. 30:2
- Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados. Gén. 31:8
- Y fué, que en moviendo el arca, Moisés decía: Levántate, Jehová, y sean disipados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. Núm. 10:35
- Y cuando ella asentaba, decía: Vuelve, Jehová, á los millares de millares de Israel. Núm. 10:36
- Fuérame dado este pueblo bajo de mi mano, yo echaría luego á Abimelech. Y decía á Abimelech: Aumenta tus escuadrones, y sal. Jue. 9:29
- Y los Galaaditas tomaron los vados del Jordán á Ephraim; y era que, cuando alguno de los de Ephraim que había huído, decía, ¿pasaré? los de Galaad le preguntaban: ¿Eres tú Ephrateo? Si él respondía, No; Jue. 12:5
- Entonces le decían: Ahora pues, di, Shiboleth. Y él decía, Siboleth; porque no podía pronunciar de aquella suerte. Entonces le echaban mano, y le degollaban junto á los vados del Jordán. Y murieron entonces de los de Ephraim cuarenta y dos mil. Jue. 12:6
- Y todo el que lo veía, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, dad consejo, y hablad. Jue. 19:30
- Asimismo, antes de quemar el sebo, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda. 1 Sam. 2:15
- (Antiguamente en Israel cualquiera que iba á consultar á Dios, decía así: Venid y vamos hasta el vidente: porque el que ahora se llama profeta, antiguamente era llamado vidente). 1 Sam. 9:9
- Y aconteció que, cuando todos los que le conocían de ayer y de antes, vieron como profetizaba con los profetas, el pueblo decía el uno al otro: ¿Qué ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también entre los profetas? 1 Sam. 10:11
- Y todo Israel oyó lo que se decía: Saúl ha herido la guarnición de los Filisteos; y también que Israel olía mal á los Filisteos. Y juntóse el pueblo en pos de Saúl en Gilgal. 1 Sam. 13:4
- Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? él se adelanta para provocar á Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y hará franca la casa de su padre en Israel. 1 Sam. 17:25
- Y dijo Saúl á David: He aquí yo te daré á Merab mi hija mayor por mujer: solamente que me seas hombre valiente, y hagas las guerras de Jehová. Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, mas la mano de los Filisteos será contra él. 1 Sam. 18:17
- Mas aquel día Saúl no dijo nada, porque se decía: Habrále acontecido algo, y no está limpio; no estará purificado. 1 Sam. 20:26
- Y decía Achîs: ¿Dónde habéis corrido hoy? Y David decía: Al mediodía de Judá, y al mediodía de Jerameel, ó contra el mediodía de Ceni. 1 Sam. 27:10
- Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Murío Abner como muere un villano? 2 Sam. 3:33
- Y estando aún ellos en el camino, llegó á David el rumor que decía: Absalom ha muerto á todos los hijos del rey, que ninguno de ellos ha quedado. 2 Sam. 13:30
- Entonces Absalom le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas: mas no tienes quien te oiga por el rey. 2 Sam. 15:3
- Y decía Absalom: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen á mí todos los que tienen pleito ó negocio, que yo les haría justicia! 2 Sam. 15:4
- Y decía Semei, maldiciéndole: Sal, sal, varón de sangres, y hombre de Belial; 2 Sam. 16:7
- Entonces el rey se turbó, y subióse á la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalom, hijo mío, hijo mío Absalom! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalom, hijo mío, hijo mío! 2 Sam. 18:33
- Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá á Achâb, para que suba y caiga en Ramoth de Galaad? Y uno decía de una manera; y otro decía de otra. 1 Re. 22:20
- Y Naamán se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra. 2 Re. 5:11
- Y además decía Hiram: Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dió al rey David hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa á Jehová, y casa para su reino. 2 Cró. 2:12
- Y Sedechîas hijo de Chênaana se había hecho cuernos de hierro, y decía: Así ha dicho Jehová: Con estos acornearás á los Siros hasta destruirlos del todo. 2 Cró. 18:10
- Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá á Achâb rey de Israel, para que suba y caiga en Ramoth de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra manera. 2 Cró. 18:19
- Y había quien decía: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos: hemos por tanto tomado grano para comer y vivir. Neh. 5:2
- Entonces la moza venía así al rey: todo lo que ella decía se le daba, para venir con ello de la casa de las mujeres hasta la casa del rey. Est. 2:13
- Y Esther, según le tenía mandado Mardochêo, no había declarado su nación ni su pueblo; porque Esther hacía lo que decía Mardochêo, como cuando con él se educaba. Est. 2:20
- La copia de la escritura que había de darse por ordenanza en cada provincia, para que fuese manifiesta á todos los pueblos, decía que los Judíos estuviesen apercibidos para aquel día, para vengarse de sus enemigos. Est. 8:13
- Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días. Job 1:5
- Paróse un fantasma delante de mis ojos, Cuyo rostro yo no conocí, Y quedo, oí que decía: Job 4:16
- Y decía yo: En mi nido moriré, Y como arena multiplicaré días. Job 29:18
- Yo decía: Los días hablarán, Y la muchedumbre de años declarará sabiduría. Job 32:7
- Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: Tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba. Sal. 31:22
- Cuando yo decía: Mi pie resbala: Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. Sal. 94:18
- Y él me enseñaba, y me decía: Mantenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás: Prov. 4:4
- Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí. Is. 6:8
- Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo de decir á voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo: Is. 40:6
- Y levantóme el espíritu, y oí detrás de mí una voz de grande estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar. Ez. 3:12
- Y clamaba fuertemente y decía así: Cortad el árbol, y desmochad sus ramas, derribad su copa, y derramad su fruto: váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas. Dan. 4:14
- Y cuanto á lo que vió el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo, y decía: Cortad el árbol y destruidlo: mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, y con atadura de hierro y de metal en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte sea con las bestias del campo, hasta que pasen sobre él siete tiempos: Dan. 4:23
- Y oró á Jehová, y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo á Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo á enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Jon. 4:2
- Y mi enemiga verá, y la cubrirá vergüenza: la que me decía: ¿Dónde está Jehová tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será hollada como lodo de las calles. Miq. 7:10
- Esta es la ciudad alegre que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Cómo fué en asolamiento, en cama de bestias! Cualquiera que pasare junto á ella silbará, meneará su mano. Sof. 2:15
- A las cuales mataban sus compradores, y no se tenían por culpables; y el que las vendía, decía: Bendito sea Jehová, que he enriquecido; ni sus pastores tenían piedad de ellas. Zac. 11:5
- Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento. Mt. 3:17
- Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré salva. Mt. 9:21
- Y respondiendo Él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Mt. 12:48
- Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Mt. 14:4
- Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento. Mc. 1:11
- Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás? Mc. 3:23
- Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Mc. 4:2
- Decía más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra; Mc. 4:26
- Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos? Mc. 4:30
- Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Mc. 5:8
- Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva. Mc. 5:28
- Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente. Mc. 5:36
- Mas Jesús les decía: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa. Mc. 6:4
- Y les decía: Donde quiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de allí. Mc. 6:10
- Porque Juan decía á Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. Mc. 6:18
- Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Mc. 7:9
- Porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale á la secreta? Esto decía, haciendo limpias todas las viandas. Mc. 7:19
- Mas decía, que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre. Mc. 7:20
- Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reprender. Mc. 8:32
- Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado: á él oid. Mc. 9:7
- Porque enseñaba á sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; mas muerto Él, resucitará al tercer día. Mc. 9:31
- Y procuraban prenderle, porque entendían que decía á ellos aquella parábola; mas temían á la multitud; y dejándole, se fueron. Mc. 12:12
- Y respondiendo Jesús decía, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? Mc. 12:35
- Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, Mc. 12:38
- Mas Él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo. Mc. 14:31
- Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles: traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú. Mc. 14:36
- Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale. Mc. 15:14
- Y decía á las gentes que salían para ser bautizadas de Él: ¡Oh generación de víboras, quién os enseñó á huir de la ira que vendrá? Lc. 3:7
- Y descendió el Espíritu Santo sobre Él en forma corporal, como paloma, y fué hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido. Lc. 3:22
- Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. Lc. 5:36
- Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. Lc. 6:5
- Y alzando Él los ojos á sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios. Lc. 6:20
- Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Lc. 6:39
- Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame. Lc. 9:23
- Y aconteció, que apartándose ellos de Él, Pedro dice á Jesús: Maestro, bien es que nos quedemos aquí: y hagamos tres pabellones, uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías; no sabiendo lo que se decía. Lc. 9:33
- Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; á Él oid. Lc. 9:35
- Y les decía: La mies á la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros á su mies. Lc. 10:2
- Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así. Lc. 12:54
- Pero ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía. Lc. 18:34
- Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes. Lc. 23:34
- Juan dió testimonio de Él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo. Jn. 1:15
- Mas esto decía para probarle; porque Él sabía lo que había de hacer. Jn. 6:6
- Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Jn. 8:31
- Unos decían: Este es; y otros: A Él se parece. El decía: Yo soy. Jn. 9:9
- Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía. Jn. 10:6
- Mas esto decía Jesús de la muerte de Él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Jn. 11:13
- Y la gente que estaba presente, y había oído, decía que había sido trueno. Otros decían: Angel le ha hablado. Jn. 12:29
- Y esto decía dando á entender de qué muerte había de morir. Jn. 12:33
- Entonces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién decía. Jn. 13:22
- A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquél de quien decía. Jn. 13:24
- Porque los unos pensaban, por que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta: ó, que diese algo á los pobres. Jn. 13:29
- Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes. Hech. 4:32
- Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Hech. 8:6
- Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Hech. 9:4
- Este vió en visión manifiestamente, como á la hora nona del día, que un ángel de Dios entraba á Él, y le decía: Cornelio. Hech. 10:3
- Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Hech. 11:7
- Mas los Judíos, visto el gentío, llenáronse de celo, y se oponían á lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Hech. 13:45
- Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía. Hech. 16:14
- Declarando y proponiendo, que convenía que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, el cual yo os anuncio, decía Él, éste era el Cristo. Hech. 17:3
- Y caí en el suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Hech. 22:7
- Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prestamente fuera de Jerusalem; porque no recibirán tu testimonio de mí. Hech. 22:18
- Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones. Hech. 26:14
- Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía. Hech. 27:11
- Y algunos asentían á lo que se decía, mas algunos no creían. Hech. 28:24
- ¿No os acordáis que cuando estaba todavía con vosotros, os decía esto? 2 Tes. 2:5
- Que decía: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envía lo á las siete iglesias que están en Asia; á Efeso, y á Smirna, y á Pérgamo, y á Tiatira, y á Sardis, y á Filadelfia, y á Laodicea. Apoc. 1:11
- Y cuando Él abrió el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven y ve. Apoc. 6:3
- Y cuando Él abrió el tercer sello, oí al tercer animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de Él, tenía un peso en su mano. Apoc. 6:5
- Y oí una voz en medio de los cuatro animales, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario: y no hagas daño al vino ni al aceite. Apoc. 6:6
- Y cuando Él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal, que decía: Ven y ve. Apoc. 6:7
- Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba á escribir, y oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas. Apoc. 10:4
- Y la voz que oí del cielo hablaba otra vez conmigo, y decía: Ve, y toma el librito abierto de la mano del ángel que está sobre el mar y sobre la tierra. Apoc. 10:8
- Y oyeron una grande voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron. Apoc. 11:12
- Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Apoc. 12:10
- Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen. Apoc. 14:13
- Y OÍ una gran voz del templo, que decía á los siete ángeles: Id, y derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la tierra. Apoc. 16:1
- Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas: Apoc. 16:5
- Y oí á otro del altar, que decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos. Apoc. 16:7
- Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas; Apoc. 18:4
- DESPUÉS de estas cosas oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que decía: Aleluya: Salvación y honra y gloria y potencia al Señor Dios nuestro Apoc. 19:1
- Y salió una voz del trono, que decía: Load á nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. Apoc. 19:5
- Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso. Apoc. 19:6
- Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. Apoc. 21:3