Concordancia de Haller: DECÍAN
- Y OÍA él las palabras de los hijos de Labán que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza. Gén. 31:1
- Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. Gén. 42:21
- Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fué vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido aquí, para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos á nosotros, y á nuestros asnos. Gén. 43:18
- Y los Egipcios apremiaban al pueblo, dándose priesa á echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. Éxod. 12:33
- Y decían el uno al otro: Hagamos un capitán, y volvámonos á Egipto. Núm. 14:4
- Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra. Núm. 16:34
- Y hablaron por él los hermanos de su madre á oídos de todos los de Sichêm todas estas palabras: y el corazón de ellos se inclinó en favor de Abimelech, porque decían: Nuestro hermano es. Jue. 9:3
- Entonces le decían: Ahora pues, di, Shiboleth. Y él decía, Siboleth; porque no podía pronunciar de aquella suerte. Entonces le echaban mano, y le degollaban junto á los vados del Jordán. Y murieron entonces de los de Ephraim cuarenta y dos mil. Jue. 12:6
- Y los hijos de Benjamín decían: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Mas los hijos de Israel decían: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos. Jue. 20:32
- Luego, pues, que los de Israel se volvieron en la batalla, los de Benjamín comenzaron á derribar heridos de Israel unos treinta hombres, y ya decían: Ciertamente ellos han caído delante de nosotros, como en la primera batalla. Jue. 20:39
- Anduvieron pues ellas dos hasta que llegaron á Beth-lehem: y aconteció que entrando en Beth-lehem, toda la ciudad se conmovió por razón de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemi? Rut. 1:19
- Y las mujeres decían á Noemi: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será nombrado en Israel. Rut. 4:14
- Y los Filisteos tuvieron miedo, porque decían: Ha venido Dios al campo. Y dijeron: ¡Ay de nosotros! pues antes de ahora no fué así. 1 Sam. 4:7
- El pueblo entonces dijo á Samuel: ¿Quiénes son lo que decían: Reinará Saúl sobre nosotros? Dad nos esos hombres, y los mataremos. 1 Sam. 11:12
- Y cantaban las mujeres que danzaba, y decían: Saúl hirió sus miles, Y David sus diez miles. 1 Sam. 18:7
- Tomó también David todas las ovejas y ganados mayores; y trayéndolo todo delante, decían: Esta es la presa de David. 1 Sam. 30:20
- Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno, y poned á Naboth á la cabecera del pueblo; 1 Re. 21:9
- Tomó también letras para el rey de Israel, que decían así: Luego en llegando á ti estas letras, sabe por ellas que yo envío á ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra. 2 Re. 5:6
- Y viniéronle letras del profeta Elías, que decían: Jehová, el Dios de David tu padre, ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josaphat tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Judá, 2 Cró. 21:12
- Fueron pues correos con letras de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos á Jehová el Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, y él se volverá á las reliquias que os han quedado de la mano de los reyes de Asiria. 2 Cró. 30:6
- Y cantaban, alabando y confesando á Jehová, y decían: Porque es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con grande júbilo, alabando á Jehová, porque á la casa de Jehová se echaba el cimiento. Esd. 3:11
- Y había quienes decían: Hemos empeñado nuestras tierras, y nuestras viñas, y nuestras casas, para comprar grano en el hambre. Neh. 5:3
- Y había quienes decían: Hemos tomado prestado dinero para el tributo del rey, sobre nuestras tierras y viñas. Neh. 5:4
- Que decían á Dios: Apártate de nosotros. ¿Y qué les había hecho el Omnipotente? Job 22:17
- Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos. Job 31:31
- De cierto tú dijiste á oídos míos, Y yo oí la voz de tus palabras que decían: Job 33:8
- YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Sal. 122:1
- Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom En el día de Jerusalem; Quienes decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos. Sal. 137:7
- Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, y denunciaremos. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. Jer. 20:10
- Cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morad en la tierra que os dió Jehová, á vosotros y á vuestros padres para siempre; Jer. 25:5
- Todos los que los hallaban, los comían; y decían sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron á Jehová morada de justicia, á Jehová, esperanza de sus padres. Jer. 50:7
- Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo y el vino? Desfallecían como heridos en las calles de la ciudad, Derramando sus almas en el regazo de sus madres. Lam. 2:12
- Todos los que pasaban por el camino, batieron las manos sobre ti; Silbaron, y movieron sus cabezas sobre la hija de Jerusalem, diciendo: ¿Es ésta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra? Lam. 2:15
- Y he aquí, algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. Mt. 9:3
- Mas los Fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. Mt. 9:34
- Y todas las gentes estaban atónitas, y decían: ¿Será éste aquel Hijo de David? Mt. 12:23
- Mas los Fariseos, oyéndolo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, príncipe de los demonios. Mt. 12:24
- Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas? Mt. 13:54
- Y las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea. Mt. 21:11
- Y viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¿Cómo se secó luego la higuera? Mt. 21:20
- Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. Mt. 26:5
- Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas, Mt. 27:39
- De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían: Mt. 27:41
- Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste. Mt. 27:47
- Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle. Mt. 27:49
- Decían: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Mc. 2:7
- Y como lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decían: Está fuera de sí. Mc. 3:21
- Y los escribas que habían venido de Jerusalem, decían que tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Mc. 3:22
- Porque decían: Tiene espíritu inmundo. Mc. 3:30
- Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen? Mc. 4:41
- Otros decían: Elías es. Y otros decían: Profeta es, ó alguno de los profetas. Mc. 6:15
- Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y Él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Mc. 9:26
- Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo. Mc. 14:2
- Mas Él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo. Mc. 14:31
- Porque muchos decían falso testimonio contra Él; mas sus testimonios no concertaban. Mc. 14:56
- Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar. Mc. 15:31
- Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías. Mc. 15:35
- Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? Mc. 16:3
- Y ellas se fueron huyendo del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada á nadie, porque tenían miedo. Mc. 16:8
- Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: Lc. 2:13
- Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Lc. 2:18
- Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de Él. Lc. 2:33
- Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Lc. 4:22
- Y oyó Herodes el tetrarca todas las cosas que hacía; y estaba en duda, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos; Lc. 9:7
- Mas algunos de ellos decían: En Beelzebub, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Lc. 11:15
- Y á unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo: Lc. 21:5
- Y decían otras muchas cosas injuriándole. Lc. 22:65
- Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de Él decían. Lc. 24:27
- Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Lc. 24:32
- Que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simón. Lc. 24:34
- Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer? Jn. 4:33
- Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo. Jn. 4:42
- Entonces los Judíos decían á aquel que había sido sanado: Sábado es: no te es lícito llevar tu lecho. Jn. 5:10
- Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Jn. 6:14
- Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? Jn. 6:42
- Y buscábanle los Judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél? Jn. 7:11
- Y había grande murmullo de Él entre la gente: porque unos decían: Bueno es; y otros decían: No, antes engaña á las gentes. Jn. 7:12
- Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarlo? Jn. 7:25
- Y muchos del pueblo creyeron en Él, y decían: El Cristo, cuando viniere, ¿hará más señales que las que éste hace? Jn. 7:31
- Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta. Jn. 7:40
- Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? Jn. 7:41
- Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo. Jn. 8:6
- Decían entonces los Judíos: ¿Hase de matar á sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir? Jn. 8:22
- Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿no es éste el que se sentaba y mendigaba? Jn. 9:8
- Unos decían: Este es; y otros: A Él se parece. El decía: Yo soy. Jn. 9:9
- Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Jn. 9:16
- Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿para qué le oís? Jn. 10:20
- Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos? Jn. 10:21
- Y muchos venían á Él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad. Jn. 10:41
- Entonces los pontífices y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales. Jn. 11:47
- Y la gente que estaba presente, y había oído, decía que había sido trueno. Otros decían: Angel le ha hablado. Jn. 12:29
- Decían pues: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla. Jn. 16:18
- Y decían: ¡Salve, Rey de los Judíos! y dábanle de bofetadas. Jn. 19:3
- Y decían á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas, Rey de los Judíos: sino, que Él dijo: Rey soy de los Judíos. Jn. 19:21
- Mas otros burlándose, decían: Que están llenos de mosto. Hech. 2:13
- Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes? Hech. 9:21
- Y ellos le dijeron: Estás loca. Mas ella afirmaba que así era. Entonces ellos decían: Su ángel es. Hech. 12:15
- Y algunos filósofos de los Epicúreos y de los Estóicos, disputaban con Él; y unos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses: porque les predicaba á Jesús y la resurrección. Hech. 17:18
- Y así como oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Te oiremos acerca de esto otra vez. Hech. 17:32
- Y nos quedamos allí siete días, hallados los discípulos, los cuales decían á Pablo por Espíritu, que no subiese á Jerusalem. Hech. 21:4
- Y como los bárbaros vieron la víbora colgando de su mano, decían los unos á los otros: Ciertamente este hombre es homicida, á quien, escapado de la mar, la justicia no deja vivir. Hech. 28:4
- Empero ellos estaban esperando cuándo se había de hinchar, ó caer muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, mudados, decían que era un dios. Hech. 28:6
- Como os decían: Que en el postrer tiempo habría burladores, que andarían según sus malvados deseos. Jds. 1:18
- Que decían en alta voz: El Cordero que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza. Apoc. 5:12
- Y los cuatro animales decían: Amén. Y los veinticuatro ancianos cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive para siempre jamás. Apoc. 5:14
- Y decían á los montes y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero: Apoc. 6:16
- Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás. Apoc. 11:15