Concordancia de Haller: EL
- EN el principio crió Dios los cielos y la tierra. Gén. 1:1
- Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas. Gén. 1:2
- Y llamó Dios á la expansión Cielos: y fué la tarde y la mañana el día segundo. Gén. 1:8
- Y fué la tarde y la mañana el día tercero. Gén. 1:13
- Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años; Gén. 1:14
- E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche: hizo también las estrellas. Gén. 1:16
- Y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas: y vió Dios que era bueno. Gén. 1:18
- Y fué la tarde y la mañana el día cuarto. Gén. 1:19
- Y fué la tarde y la mañana el día quinto. Gén. 1:23
- Y vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fué la tarde y la mañana el día sexto. Gén. 1:31
- Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho. Gén. 2:2
- Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron criados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, Gén. 2:4
- Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente. Gén. 2:7
- Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso á la vista, y bueno para comer: también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de ciencia del bien y del mal. Gén. 2:9
- Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro ramales. Gén. 2:10
- El nombre del uno era Pisón: éste es el que cerca toda la tierra de Havilah, donde hay oro: Gén. 2:11
- Y el oro de aquella tierra es bueno: hay allí también bdelio y piedra cornerina. Gén. 2:12
- El nombre del segundo río es Gihón: éste es el que rodea toda la tierra de Etiopía. Gén. 2:13
- Y el nombre del tercer río es Hiddekel: éste es el que va delante de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates. Gén. 2:14
- Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Gén. 2:15
- Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás. Gén. 2:17
- Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él. Gén. 2:18
- Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne. Gén. 2:24
- Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal. Gén. 3:5
- Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también á su marido, el cual comió así como ella. Gén. 3:6
- Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Gén. 3:8
- Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme. Gén. 3:10
- Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dió del árbol, y yo comí. Gén. 3:12
- Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Gén. 3:15
- En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas á la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado. Gén. 3:19
- Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes. Gén. 3:20
- Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre: Gén. 3:22
- Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía á todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. Gén. 3:24
- Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda á Jehová. Gén. 4:3
- Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Gén. 4:7
- Y habló Caín á su hermano Abel: y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. Gén. 4:8
- Y conoció Caín á su mujer, la cual concibió y parió á Henoch: y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Henoch. Gén. 4:17
- Y tomó para sí Lamech dos mujeres; el nombre de la una fué Ada, y el nombre de la otra Zilla. Gén. 4:19
- Y Ada parió á Jabal, el cual fué padre de los que habitan en tiendas, y crían ganados. Gén. 4:20
- Y el nombre de su hermano fué Jubal, el cual fué padre de todos los que manejan arpa y órgano. Gén. 4:21
- ESTE es el libro de las generaciones de Adam. El día en que crió Dios al hombre, á la semejanza de Dios lo hizo; Gén. 5:1
- Varón y hembra los crió; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adam, el día en que fueron criados. Gén. 5:2
- Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años. Gén. 6:3
- Y vió Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Gén. 6:5
- Y dijo Jehová: Raeré los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo: porque me arrepiento de haberlos hecho. Gén. 6:7
- Y dijo Dios á Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia á causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Gén. 6:13
- Hazte un arca de madera de Gopher: harás aposentos en el arca y la embetunarás con brea por dentro y por fuera. Gén. 6:14
- Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, y tus hijos y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Gén. 6:18
- Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. Gén. 6:19
- Y JEHOVÁ dijo á Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca porque á ti he visto justo delante de mí en esta generación. Gén. 7:1
- Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fué sobre la tierra. Gén. 7:6
- De dos en dos entraron á Noé en el arca: macho y hembra, como mandó Dios á Noé. Gén. 7:9
- El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas; Gén. 7:11
- En este mismo día entró Noé, y Sem, y Châm y Japhet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca; Gén. 7:13
- Y fué el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. Gén. 7:17
- Y prevalecieron las aguas, y crecieron en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la faz de las aguas. Gén. 7:18
- Así fué destruída toda sustancia que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca. Gén. 7:23
- Y ACORDÓSE Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; é hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Gén. 8:1
- Y reposó el arca en el mes séptimo, á dicisiete días del mes, sobre los montes de Armenia. Gén. 8:4
- Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo: en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. Gén. 8:5
- Y envió al cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y tornando hasta que las aguas se secaron de sobre la tierra. Gén. 8:7
- Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvióse á él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra: entonces él extendió su mano y cogiéndola, hízola entrar consigo en el arca. Gén. 8:9
- Y sucedió que en el año seiscientos y uno de Noé, en el mes primero, al primero del mes, las aguas se enjugaron de sobre la tierra y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba enjuta. Gén. 8:13
- Y en el mes segundo, á los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Gén. 8:14
- Y edificó Noé un altar á Jehová y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Gén. 8:20
- Y percibió Jehová olor de suavidad; y dijo Jehová en su corazón: No tornaré más á maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud: ni volveré más á destruir todo viviente, como he hecho. Gén. 8:21
- Todavía serán todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega, y el frío y calor, verano é invierno, y día y noche, no cesarán. Gén. 8:22
- El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque á imagen de Dios es hecho el hombre. Gén. 9:6
- Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra. Gén. 9:13
- Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. Gén. 9:16
- Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Châm y Japhet: y Châm es el padre de Canaán. Gén. 9:18
- Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el más joven; Gén. 9:24
- Dijo más: Bendito Jehová el Dios de Sem, Y séale Canaán siervo. Gén. 9:26
- Y fué el término de los Cananeos desde Sidón, viniendo á Gerar hasta Gaza, hasta entrar en Sodoma y Gomorra, Adma, y Zeboim hasta Lasa. Gén. 10:19
- Y á Heber nacieron dos hijos: el nombre de uno fué Peleg, porque en sus días fué repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán. Gén. 10:25
- Y dijeron los unos á los otros: Vaya, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y fuéles el ladrillo en lugar de piedra, y el betún en lugar de mezcla. Gén. 11:3
- Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un lenguaje: y han comenzado á obrar, y nada les retraerá ahora de lo que han pensando hacer. Gén. 11:6
- Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Gén. 11:7
- Por esto fué llamado el nombre de ella Babel, porque allí confudió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra. Gén. 11:9
- Y tomaron Abram y Nachôr para sí mujeres: el nombre de la mujer de Abram fué Sarai, y el nombre de la mujer de Nachôr, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. Gén. 11:29
- Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Sichêm, hasta el valle de Moreh: y el Cananeo estaba entonces en la tierra. Gén. 12:6
- Y pasóse de allí á un monte al oriente de Bethel, y tendió su tienda, teniendo á Bethel al occidente y Hai al oriente: y edificó allí altar á Jehová é invocó el nombre de Jehová. Gén. 12:8
- Y movió Abram de allí, caminando y yendo hacia el Mediodía. Gén. 12:9
- Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram á Egipto para peregrinar allá; porque era grande el hambre en la tierra. Gén. 12:10
- SUBIÓ, pues, Abram de Egipto hacia el Mediodía, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Gén. 13:1
- Y volvió por sus jornadas de la parte del Mediodía hacia Bethel, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bethel y Hai; Gén. 13:3
- Al lugar del altar que había hecho allí antes: é invocó allí Abram el nombre de Jehová. Gén. 13:4
- Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot: y el Cananeo y el Pherezeo habitaban entonces en la tierra. Gén. 13:7
- Y alzó Lot sus ojos, y vió toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, antes que destruyese Jehová á Sodoma y á Gomorra, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto entrando en Zoar. Gén. 13:10
- Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán: y partióse Lot de Oriente, y apartáronse el uno del otro. Gén. 13:11
- Y Jehová dijo á Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el Aquilón, y al Mediodía, y al Oriente y al Occidente; Gén. 13:14
- Y haré tu simiente como el polvo de la tierra: que si alguno podrá contar el polvo de la tierra, también tu simiente será contada. Gén. 13:16
- Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el alcornocal de Mamre, que es en Hebrón, y edificó allí altar á Jehová. Gén. 13:18
- Que éstos hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, y contra Birsha, rey de Gomorra, y contra Shinab, rey de Adma, y contra Shemeber, rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. Gén. 14:2
- Todos estos se juntaron en el valle de Siddim, que es el mar salado. Gén. 14:3
- Y en el año décimocuarto vino Chêdorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron á los Raphaitas en Ashteroth-carnaim, á los Zuzitas en Ham, y á los Emitas en Shave-Kiriataim. Gén. 14:5
- Y á los Horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto. Gén. 14:6
- Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adma, y el rey de Zeboim, y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Siddim; Gén. 14:8
- Y el valle de Siddim estaba lleno de pozos de betún: y huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, y cayeron allí; y los demás huyeron al monte. Gén. 14:10
- Y vino uno de los que escaparon, y denunciólo á Abram el Hebreo, que habitaba en el valle de Mamre Amorrheo, hermano de Eschôl y hermano de Aner, los cuales estaban confederados con Abram. Gén. 14:13
- Y salió el rey de Sodoma á recibirlo, cuando volvía de la derrota de Chêdorlaomer y de los reyes que con él estaban, al valle de Shave, que es el valle del Rey. Gén. 14:17
- Entonces Melchîsedec, rey de Salem, sacó pan y vino; el cual era sacerdote del Dios alto; Gén. 14:18
- Y bendito sea el Dios alto, que entregó tus enemigos en tu mano. Y dióle Abram los diezmos de todo. Gén. 14:20
- Entonces el rey de Sodoma dijo á Abram: Dame las personas, y toma para ti la hacienda. Gén. 14:21
- Y respondió Abram: Señor Jehová ¿qué me has de dar, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer? Gén. 15:2
- Y luego la palabra de Jehová fué á él diciendo: No te heredará éste, sino el que saldrá de tus entrañas será el que te herede. Gén. 15:4
- Mas á la caída del sol sobrecogió el sueño á Abram, y he aquí que el pavor de una grande obscuridad cayó sobre él. Gén. 15:12
- Y sucedió que puesto el sol, y ya obscurecido, dejóse ver un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasó por entre los animales divididos. Gén. 15:17
- En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram diciendo: A tu simiente daré esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; Gén. 15:18
- Y hallóla el ángel de Jehová junto á una fuente de agua en el desierto, junto á la fuente que está en el camino del Sur. Gén. 16:7
- Y díjole el ángel de Jehová: Vuélvete á tu señora, y ponte sumisa bajo de su mano. Gén. 16:9
- Díjole también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu linaje, que no será contado á causa de la muchedumbre. Gén. 16:10
- Díjole aún el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque oído ha Jehová tu aflicción. Gén. 16:11
- Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Gén. 16:13
- Y parió Agar á Abram un hijo y llamó Abram el nombre de su hijo que le parió Agar, Ismael. Gén. 16:15
- Y SIENDO Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. Gén. 17:1
- Y te daré á ti, y á tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Gén. 17:8
- Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado á dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente. Gén. 17:12
- Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero: y estará mi pacto en vuestra carne para alianza perpetua. Gén. 17:13
- Y el varón incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será borrada de su pueblo; ha violado mi pacto. Gén. 17:14
- Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, al cual te parirá Sara por este tiempo el año siguiente. Gén. 17:21
- En el mismo día fué circuncidado Abraham é Ismael su hijo. Gén. 17:26
- Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él. Gén. 17:27
- Y APARECIÓLE Jehová en el valle de Mamre, estando él sentado á la puerta de su tienda en el calor del día. Gén. 18:1
- Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y púsolo delante de ellos; y él estaba junto á ellos debajo del árbol; y comieron. Gén. 18:8
- Entonces dijo: De cierto volveré á ti según el tiempo de la vida, y he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba á la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Gén. 18:10
- ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré á ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo. Gén. 18:14
- Porque yo lo he conocido, sé que mandará á sus hijos y á su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. Gén. 18:19
- Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, Gén. 18:20
- Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, saberlo he. Gén. 18:21
- Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Gén. 18:23
- Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Gén. 18:25
- Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar á mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte. Gén. 18:31
- LLEGARON, pues, los dos ángeles á Sodoma á la caída de la tarde: y Lot estaba sentado á la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, levantóse á recibirlos, é inclinóse hacia el suelo; Gén. 19:1
- Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo; Gén. 19:4
- Y á los hombres que estaban á la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; mas ellos se fatigaban por hallar la puerta. Gén. 19:11
- Porque vamos á destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto Jehová nos ha enviado para destruirlo. Gén. 19:13
- Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa á Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad. Gén. 19:15
- He aquí ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea caso que me alcance el mal y muera. Gén. 19:19
- Date priesa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que allí hayas llegado. Por esto fué llamado el nombre de la ciudad, Zoar. Gén. 19:22
- El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó á Zoar. Gén. 19:23
- Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Gén. 19:25
- Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. Gén. 19:28
- Empero Lot subió de Zoar, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en una cueva él y sus dos hijas. Gén. 19:30
- El día siguiente dijo la mayor á la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle á beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre generación. Gén. 19:34
- Y parió la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los Moabitas hasta hoy. Gén. 19:37
- La menor también parió un hijo, y llamó su nombre Ben-ammí, el cual es padre de los Ammonitas hasta hoy. Gén. 19:38
- Y concibió y parió Sara á Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. Gén. 21:2
- Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le parió Sara, Isaac. Gén. 21:3
- Y creció el niño, y fué destetado; é hizo Abraham gran banquete el día que fué destetado Isaac. Gén. 21:8
- Y vió Sara al hijo de Agar la Egipcia, el cual había ésta parido á Abraham, que se burlaba. Gén. 21:9
- Por tanto dijo á Abraham: Echa á esta sierva y á su hijo; que el hijo de esta sierva no ha de heredar con mi hijo, con Isaac. Gén. 21:10
- Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y diólo á Agar, poniéndolo sobre su hombro, y entrególe el muchacho, y despidióla. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de Beer-seba. Gén. 21:14
- Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol; Gén. 21:15
- Y fuése y sentóse enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho morirá: y sentóse enfrente, y alzó su voz y lloró. Gén. 21:16
- Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó á Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Gén. 21:17
- Entonces abrió Dios sus ojos, y vió una fuente de agua; y fué, y llenó el odre de agua, y dió de beber al muchacho. Gén. 21:19
- Y fué Dios con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fué tirador de arco. Gén. 21:20
- Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto. Gén. 21:21
- Y plantó Abraham un bosque en Beer-seba, é invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno. Gén. 21:33
- Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y á Isaac su hijo: y cortó leña para el holocausto, y levantóse, y fué al lugar que Dios le dijo. Gén. 22:3
- Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vió el lugar de lejos. Gén. 22:4
- Entonces dijo Abraham á sus mozos: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos á vosotros. Gén. 22:5
- Y tomó Abraham la leña del holocausto, y púsola sobre Isaac su hijo: y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Gén. 22:6
- Entonces habló Isaac á Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Gén. 22:7
- Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Gén. 22:8
- Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató á Isaac su hijo, y púsole en el altar sobre la leña. Gén. 22:9
- Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar á su hijo. Gén. 22:10
- Entonces el ángel de Jehová le dió voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Gén. 22:11
- Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes á Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único; Gén. 22:12
- Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero á sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fué Abraham, y tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo. Gén. 22:13
- Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Gén. 22:14
- Y llamó el ángel de Jehová á Abraham segunda vez desde el cielo, Gén. 22:15
- Y murió Sara en Kiriath-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán: y vino Abraham á hacer el duelo á Sara y á llorarla. Gén. 23:2
- Y respondió á Ephrón en oídos del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, ruégote que me oigas; yo daré el precio de la heredad, tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerto. Gén. 23:13
- Entonces Abraham se convino con Ephrón, y pesó Abraham á Ephrón el dinero que dijo, oyéndolo los hijos de Heth, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes. Gén. 23:16
- Y dijo Abraham á un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, Gén. 24:2
- Y el criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí á esta tierra: ¿volveré, pues, tu hijo á la tierra de donde saliste? Gén. 24:5
- Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y juróle sobre este negocio. Gén. 24:9
- Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y fuése, pues tenía á su disposición todos los bienes de su señor: y puesto en camino, llegó á Mesopotamia, á la ciudad de Nachôr. Gén. 24:10
- Y dijo: Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. Gén. 24:12
- Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Ruégote que me des á beber un poco de agua de tu cántaro. Gén. 24:17
- Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado ó no su viaje. Gén. 24:21
- Y fué que como los camellos acabaron de beber, presentóle el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez: Gén. 24:22
- Y ella respondió: Soy hija de Bethuel, hijo de Milca, el cual parió ella á Nachôr. Gén. 24:24
- El hombre entonces se inclinó, y adoró á Jehová. Gén. 24:26
- Y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó su misericordia y su verdad de mi amo, guiándome Jehová en el camino á casa de los hermanos de mi amo. Gén. 24:27
- Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera al hombre, á la fuente; Gén. 24:29
- Y fué que como vió el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía, Así me habló aquel hombre; vino á él: y he aquí que estaba junto á los camellos á la fuente. Gén. 24:30
- Y díjole: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos. Gén. 24:31
- Entonces el hombre vino á casa, y Labán desató los camellos; y dióles paja y forraje, y agua para lavar los piés de él, y los piés de los hombres que con él venían. Gén. 24:32
- Llegué, pues, hoy á la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando; Gén. 24:42
- Y ella me respondiere, Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua: ésta sea la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor. Gén. 24:44
- Y fué, que como el criado de Abraham oyó sus palabras, inclinóse á tierra á Jehová. Gén. 24:52
- Y sacó el criado vasos de plata y vasos de oro y vestidos, y dió á Rebeca: también dió cosas preciosas á su hermano y á su madre. Gén. 24:53
- Levantóse entonces Rebeca y sus mozas, y subieron sobre los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó á Rebeca, y fuése. Gén. 24:61
- Porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el siervo había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y cubrióse. Gén. 24:65
- Entonces el criado contó á Isaac todo lo que había hecho. Gén. 24:66
- Y á los hijos de sus concubinas dió Abraham dones, y enviólos de junto Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, á la tierra oriental. Gén. 25:6
- Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de días y fué unido á su pueblo. Gén. 25:8
- Estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, por sus nombres, por sus linajes: El primogénito de Ismael, Nabaioth; luego Cedar, y Abdeel, y Mibsam, Gén. 25:13
- Y estos fueron los años de la vida de Ismael, ciento treinta y siete años: y exhaló el espíritu Ismael, y murió; y fué unido á su pueblo. Gén. 25:17
- Y respondióle Jehová: Dos gentes hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas: Y el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor. Gén. 25:23
- Y salió el primero rubio, y todo él velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú. Gén. 25:25
- Habita en esta tierra, y seré contigo, y te bendeciré; porque á ti y á tu simiente daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que juré á Abraham tu padre: Gén. 26:3
- Y Abimelech dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado. Gén. 26:10
- Entonces Abimelech mandó á todo el pueblo, diciendo: El que tocare á este hombre ó á su mujer, de cierto morirá. Gén. 26:11
- Y el varón se engrandeció, y fué adelantando y engrandeciéndose, hasta hacerse muy poderoso: Gén. 26:13
- E Isaac se fué de allí; y asentó sus tiendas en el valle de Gerar, y habitó allí. Gén. 26:17
- Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas. Gén. 26:19
- Y los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra: por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. Gén. 26:20
- Y apareciósele Jehová aquella noche, y dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre: no temas, que yo soy contigo, y yo te bendeciré, y multiplicaré tu simiente por amor de Abraham mi siervo. Gén. 26:24
- Y edificó allí un altar, é invocó el nombre de Jehová, y tendió allí su tienda: y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo. Gén. 26:25
- Y se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; é Isaac los despidió, y ellos se partieron de él en paz. Gén. 26:31
- Y llamólo Seba: por cuya causa el nombre de aquella ciudad es Beer-seba hasta este día. Gén. 26:33
- Y ACONTECIÓ que cuando hubo Isaac envejecido, y sus ojos se ofuscaron quedando sin vista, llamó á Esaú, su hijo el mayor, y díjole: Mi hijo. Y él respondió: Heme aquí. Gén. 27:1
- Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte: Gén. 27:2
- Y entregó los guisados y el pan que había aderezado, en mano de Jacob su hijo. Gén. 27:17
- Y él se llegó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, y dijo: Mira, el olor de mi hijo Como el olor del campo que Jehová ha bendecido: Gén. 27:27
- Y Estremecióse Isaac con grande estremecimiento, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que cogió caza, y me trajo, y comí de todo antes que vinieses? Yo le bendije, y será bendito. Gén. 27:33
- Y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue; Gén. 27:44
- Y el Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir á ser congregación de pueblos; Gén. 28:3
- Así envió Isaac á Jacob, el cual fué á Padan-aram, á Labán, hijo de Bethuel Arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú. Gén. 28:5
- Y encontró con un lugar, y durmió allí porque ya el sol se había puesto: y tomó de las piedras de aquel paraje y puso á su cabecera, y acostóse en aquel lugar. Gén. 28:11
- Y soñó, y he aquí una escala que estaba apoyada en tierra, y su cabeza tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Gén. 28:12
- Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré á ti y á tu simiente. Gén. 28:13
- Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al aquilón, y al mediodía; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. Gén. 28:14
- Y llamó el nombre de aquel lugar Beth-el, bien que Luz era el nombre de la ciudad primero. Gén. 28:19
- Y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti. Gén. 28:22
- Y miró, y vió un pozo en el campo: y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él; porque de aquel pozo abrevaban los ganados: y había una gran piedra sobre la boca del pozo. Gén. 29:2
- Y él les dijo: ¿Tiene paz? Y ellos dijeron: Paz; y he aquí Rachêl su hija viene con el ganado. Gén. 29:6
- Y él dijo: He aquí el día es aún grande; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, é id á apacentarlas. Gén. 29:7
- Estando aún él hablando con ellos Rachêl vino con el ganado de su padre, porque ella era la pastora. Gén. 29:9
- Y sucedió que, como Jacob vió á Rachêl, hija de Labán hermano de su madre, y á las ovejas de Labán, el hermano de su madre, llegóse Jacob, y removió la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevó el ganado de Labán hermano de su madre. Gén. 29:10
- Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él el tiempo de un mes. Gén. 29:14
- Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Rachêl. Gén. 29:16
- Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete años. Gén. 29:27
- Y Jacob se enojaba contra Rachêl, y decía: ¿Soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto de tu vientre? Gén. 30:2
- Y concibió otra vez Bilha, la sierva de Rachêl, y parió el hijo segundo á Jacob. Gén. 30:7
- Y fué Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y trájolas á Lea su madre: y dijo Rachêl á Lea: Ruégote que me des de las mandrágoras de tu hijo. Gén. 30:14
- Y oyó Dios á Lea: y concibió, y parió á Jacob el quinto hijo. Gén. 30:17
- Y concibió Lea otra vez, y parió el sexto hijo á Jacob. Gén. 30:19
- Y apartaba Jacob los corderos, y poníalos con su rebaño, los listados, y todo lo que era oscuro en el hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán. Gén. 30:40
- Y acreció el varón muy mucho, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos. Gén. 30:43
- Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como ayer y antes de ayer. Gén. 31:2
- Y díjoles: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el Dios de mi padre ha sido conmigo. Gén. 31:5
- Y vuestro padre me ha engañado, y me ha mudado el salario diez veces: pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal. Gén. 31:7
- Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y diómelo á mí. Gén. 31:9
- Y díjome el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí. Gén. 31:11
- Yo soy el Dios de Beth-el, donde tú ungiste el título, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete á la tierra de tu naturaleza. Gén. 31:13
- Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse á Isaac su padre en la tierra de Canaán. Gén. 31:18
- Y recató Jacob el corazón de Labán Arameo, en no hacerle saber que se huía. Gén. 31:20
- Huyó, pues, con todo lo que tenía; y levantóse, y pasó el río, y puso su rostro al monte de Galaad. Gén. 31:21
- Entonces tomó á sus hermanos consigo, y fué tras él camino de siete días, y alcanzóle en el monte de Galaad. Gén. 31:23
- Alcanzó pues Labán á Jacob, y éste había fijado su tienda en el monte: y Labán plantó la con sus hermanos en el monte de Galaad. Gén. 31:25
- Y dijo Labán á Jacob: ¿Qué has hecho, que me hurtaste el corazón, y has traído á mis hijas como prisioneras de guerra? Gén. 31:26
- Poder hay en mi mano para haceros mal: mas el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables á Jacob descomedidamente. Gén. 31:29
- Nunca te traje lo arrebatado por las fieras; yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo requerías. Gén. 31:39
- De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se huía de mis ojos. Gén. 31:40
- Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vió Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y reprendióte anoche. Gén. 31:42
- Y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre mí y entre ti, cuando nos apartáremos el uno del otro. Gén. 31:49
- El Dios de Abraham, y el Dios de Nachôr juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por el temor de Isaac su padre. Gén. 31:53
- Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó á sus hermanos á comer pan: y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte. Gén. 31:54
- Y dijo Jacob cuando los vió: El campo de Dios es este: y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim. Gén. 32:2
- Entonces Jacob tuvo gran temor, y angustióse; y partió el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos cuadrillas; Gén. 32:7
- Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro: quizá le seré acepto. Gén. 32:20
- Y pasó el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento. Gén. 32:21
- Y levantóse aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. Gén. 32:22
- Tomólos pues, y pasólos el arroyo, é hizo pasar lo que tenía. Gén. 32:23
- Y quedóse Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Gén. 32:24
- Y como vió que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y descoyuntóse el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Gén. 32:25
- Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices. Gén. 32:26
- Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel: porque vi á Dios cara á cara, y fué librada mi alma. Gén. 32:30
- Y salióle el sol pasado que hubo á Peniel; y cojeaba de su anca. Gén. 32:31
- Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo: porque tocó á Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo. Gén. 32:32
- Y él dijo: ¿Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor. Gén. 33:8
- Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer. Gén. 33:10
- Y Jacob se partió á Succoth, y edificó allí casa para sí, é hizo cabañas para su ganado: por tanto llamó el nombre de aquel lugar Succoth. Gén. 33:17
- Y erigió allí un altar, y llamóle: El Dios de Israel. Gén. 33:20
- Y oyó Jacob que había Sichêm amancillado á Dina su hija: y estando sus hijos con su ganando en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen. Gén. 34:5
- Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Sichêm se ha apegado á vuestra hija; ruégoos que se la deis por mujer. Gén. 34:8
- Y no dilató el mozo hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado: y él era el más honrado de toda la casa de su padre. Gén. 34:19
- Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él: pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos: nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras. Gén. 34:21
- Mas con esta condición nos harán estos hombres el placer de habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: si se circuncidare en nosotros todo varón, así como ellos son circuncidados. Gén. 34:22
- Y sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, los dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad animosamente, y mataron á todo varón. Gén. 34:25
- Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo, Gén. 34:28
- Entonces dijo Jacob á Simeón y á Leví: Habéisme turbado con hacerme abominable á los moradores de aquesta tierra, el Cananeo y el Pherezeo; y teniendo yo pocos hombres, juntarse han contra mí, y me herirán, y seré destruido yo y mi casa. Gén. 34:30
- Y levantémonos, y subamos á Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado. Gén. 35:3
- Y partiéronse, y el terror de Dios fué sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob. Gén. 35:5
- Y llegó Jacob á Luz, que está en tierra de Canaán, (esta es Beth-el) él y todo el pueblo que con él estaba; Gén. 35:6
- Y edificó allí un altar, y llamó el lugar El-Beth-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano. Gén. 35:7
- Y díjole Dios: Yo soy el Dios Omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederá de ti, y reyes saldrán de tus lomos: Gén. 35:11
- Y Jacob erigió un título en el lugar donde había hablado con él, un título de piedra, y derramó sobre él libación, y echó sobre él aceite. Gén. 35:14
- Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Beth-el. Gén. 35:15
- Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín. Gén. 35:18
- Así murió Rachêl, y fué sepultada en el camino del Ephrata, la cual es Beth-lehem. Gén. 35:19
- Y puso Jacob un título sobre su sepultura: este es el título de la sepultura de Rachêl hasta hoy. Gén. 35:20
- Los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob, y Simeón, y Leví, y Judá, é Issachâr, y Zabulón. Gén. 35:23
- Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fué recogido á sus pueblos, viejo y harto de días; y sepultáronlo Esaú y Jacob sus hijos. Gén. 35:29
- Y ESTAS son las generaciones de Esaú, el cual es Edom. Gén. 36:1
- Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: á Ada, hija de Elón Hetheo, y á Aholibama, hija de Ana, hija de Zibeón el Heveo; Gén. 36:2
- Y Esaú habitó en el monte de Seir: Esaú es Edom. Gén. 36:8
- Estos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seir. Gén. 36:9
- Estos son los duques de los hijos de Esaú. Hijos de Eliphaz, primogénito de Esaú: el duque Temán, el duque Omar, el duque Zepho, el duque Cenaz, Gén. 36:15
- El duque Cora, el duque Gatam, y el duque Amalec: estos son los duques de Eliphaz en la tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada. Gén. 36:16
- Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: el duque Nahath, el duque Zera, el duque Samma, y el duque Mizza: estos son los duques de la línea de Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemath, mujer de Esaú. Gén. 36:17
- Y estos son los hijos de Aholibama, mujer de Esaú: el duque Jeús, el duque Jaalam, y el duque Cora: estos fueron los duques que salieron de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Ana. Gén. 36:18
- Y los hijos de Zibeón fueron Aja, y Ana. Este Ana es el que descubrió los mulos en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre. Gén. 36:24
- Y estos fueron los duques de los Horeos: el duque Lotán, el duque Sobal, el duque Zibeón, el duque Ana. Gén. 36:29
- El duque Disón, el duque Ezer, el duque Disán: estos fueron los duques de los Horeos: por sus ducados en la tierra de Seir. Gén. 36:30
- Bela, hijo de Beor, reinó en Edom: y el nombre de su ciudad fué Dinaba. Gén. 36:32
- Y murió Husam, y reinó en su lugar Adad, hijo de Badad, el que hirió á Midián en el campo de Moab: y el nombre de su ciudad fué Avith. Gén. 36:35
- Y murió Baalanán, hijo de Achbor, y reinó Adar en lugar suyo: y el nombre de su ciudad fué Pau; y el nombre de su mujer Meetabel, hija de Matred, hija de Mezaab. Gén. 36:39
- Estos, pues, son los nombres de los duques de Esaú por sus linajes, por sus lugares, y sus nombres: el duque Timna, el duque Alva, el duque Jetheth, Gén. 36:40
- El duque Aholibama, el duque Ela, el duque Pinón, Gén. 36:41
- El duque Cenaz, el duque Temán, el duque Mibzar, Gén. 36:42
- El duque Magdiel, y el duque Hiram. Estos fueron los duques de Edom por sus habitaciones en la tierra de su posesión. Edom es el mismo Esaú, padre de los Idumeos. Gén. 36:43
- Estas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diez y siete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba José á su padre la mala fama de ellos. Gén. 37:2
- Y soñó aún otro sueño, y contólo á sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban á mí. Gén. 37:9
- Y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntóle aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas? Gén. 37:15
- Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador; Gén. 37:19
- Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver á su padre. Gén. 37:22
- Entonces Judá dijo á sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos á nuestro hermano y encubramos su muerte? Gén. 37:26
- Y tornó á sus hermanos y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿adónde iré yo? Gén. 37:30
- Y vió allí Judá la hija de un hombre Cananeo, el cual se llamaba Súa; y tomóla, y entró á ella: Gén. 38:2
- Y Er, el primogénito de Judá, fué malo á los ojos de Jehová, y quitóle Jehová la vida. Gén. 38:7
- Y pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá; y Judá se consoló, y subía á los trasquiladores de sus ovejas á Timnath, él y su amigo Hira el Adullamita. Gén. 38:12
- El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Hasme de dar prenda hasta que lo envíes. Gén. 38:17
- Y levantóse, y fuése: y quitóse el velo de sobre sí, y vistióse las ropas de su viudez. Gén. 38:19
- Y Judá envió el cabrito de las cabras por mano de su amigo el Adullamita, para que tomase la prenda de mano de la mujer; mas no la halló. Gén. 38:20
- Y ella cuando la sacaban, envió á decir á su suegro: Del varón cuyas son estas cosas, estoy preñada: y dijo más: Mira ahora cuyas son estas cosas, el anillo, y el manto, y el bordón. Gén. 38:25
- Y sucedió, cuando paría, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató á su mano un hilo de grana, diciendo: Este salió primero. Gén. 38:28
- Y después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y llamó su nombre Zara. Gén. 38:30
- Mas Jehová fué con José, y fué varón prosperado: y estaba en la casa de su señor el Egipcio. Gén. 39:2
- Y aconteció que, desde cuando le dió el encargo de su casa, y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del Egipcio á causa de José; y la bendición de Jehová fué sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo. Gén. 39:5
- Entonces le habló ella semejantes palabras, diciendo: El siervo Hebreo que nos trajiste, vino á mí para deshonrarme; Gén. 39:17
- Y el principal de la casa de la cárcel entregó en mano de José todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que hacían allí, él lo hacía. Gén. 39:22
- No veía el principal de la cárcel cosa alguna que en su mano estaba; porque Jehová era con él, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba. Gén. 39:23
- Y ACONTECIÓ después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto. Gén. 40:1
- Y enojóse Faraón contra sus dos eunucos, contra el principal de los coperos, y contra el principal de los panaderos: Gén. 40:2
- Y el capitán de los de la guardia dió cargo de ellos á José, y él les servía: y estuvieron días en la prisión. Gén. 40:4
- Y ambos á dos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, vieron un sueño, cada uno su sueño en una misma noche, cada uno conforme á la declaración de su sueño. Gén. 40:5
- Entonces el principal de los coperos contó su sueño á José, y díjole: Yo soñaba que veía una vid delante de mí, Gén. 40:9
- Y viendo el principal de los panaderos que había declarado para bien, dijo á José: También yo soñaba que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza; Gén. 40:16
- Y en el canastillo más alto había de todas las viandas de Faraón, obra de panadero; y que las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza. Gén. 40:17
- Y fué el tercero día el día del nacimiento de Faraón, é hizo banquete á todos sus sirvientes: y alzó la cabeza del principal de los coperos, y la cabeza del principal de los panaderos, entre sus servidores. Gén. 40:20
- Y el principal de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó. Gén. 40:23
- Y que del río subían siete vacas, hermosas á la vista, y muy gordas, y pacían en el prado: Gén. 41:2
- Entonces el principal de los coperos habló á Faraón, diciendo: Acuérdome hoy de mis faltas: Gén. 41:9
- Entonces Faraón envió y llamó á José; é hiciéronle salir corriendo de la cárcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino á Faraón. Gén. 41:14
- Y respondió José á Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz á Faraón. Gén. 41:16
- Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado: Gén. 41:18
- Entonces respondió José á Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado á Faraón lo que va á hacer. Gén. 41:25
- Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. Gén. 41:26
- Y levantarse han tras ellos siete años de hambre; y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra; Gén. 41:30
- Y el suceder el sueño á Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura á hacerla. Gén. 41:32
- Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la hartura; Gén. 41:34
- Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Gén. 41:35
- Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre. Gén. 41:36
- Y el negocio pareció bien á Faraón, y á sus siervos. Gén. 41:37
- Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú. Gén. 41:40
- Y llamó Faraón el nombre de José, Zaphnath-paaneah; y dióle por mujer á Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto. Gén. 41:45
- Y él juntó todo el mantenimiento de los siete años que fueron en la tierra de Egipto, y guardó mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores. Gén. 41:48
- Y nacieron á José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Gén. 41:50
- Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque Dios (dijo) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. Gén. 41:51
- Y el nombre del segundo llamólo Ephraim; porque Dios (dijo) me hizo fértil en la tierra de mi aflicción. Gén. 41:52
- Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó á Faraón por pan. Y dijo Faraón á todos los Egipcios: Id á José, y haced lo que él os dijere. Gén. 41:55
- Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía á los Egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. Gén. 41:56
- Y toda la tierra venía á Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre. Gén. 41:57
- Y José era el señor de la tierra, que vendía á todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, é inclináronse á él rostro por tierra. Gén. 42:6
- Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece. Gén. 42:13
- Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa: Gén. 42:19
- Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. Gén. 42:21
- Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchásteis? He aquí también su sangre es requerida. Gén. 42:22
- Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: é hízose así con ellos. Gén. 42:25
- Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer á su asno en el mesón, vió su dinero que estaba en la boca de su costal. Gén. 42:27
- Y dijo á sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios? Gén. 42:28
- Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán. Gén. 42:32
- Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad, Gén. 42:33
- Y traedme á vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré á vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. Gén. 42:34
- Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor. Gén. 42:35
- Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura. Gén. 42:38
- Y EL hambre era grande en la tierra. Gén. 43:1
- Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, díjoles su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento. Gén. 43:2
- Yo lo fío; á mí me pedirás cuenta de él: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, seré para ti el culpante todos los días: Gén. 43:9
- Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fué yerro. Gén. 43:12
- Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y á este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo. Gén. 43:14
- Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y á Benjamín; y se levantaron, y descendieron á Egipto, y presentáronse delante de José. Gén. 43:15
- E hizo el hombre como José dijo; y metió aquel hombre á los hombres en casa de José. Gén. 43:17
- Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fué vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido aquí, para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos á nosotros, y á nuestros asnos. Gén. 43:18
- Y aconteció que como vinimos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hémoslo vuelto en nuestras manos. Gén. 43:21
- Y él respondió: Paz á vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dió el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino á mí. Y sacó á Simeón á ellos. Gén. 43:23
- Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José al medio día, porque habían oído que allí habían de comer pan. Gén. 43:25
- Y vino José á casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de casa, é inclináronse á él hasta tierra. Gén. 43:26
- Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿vive todavía? Gén. 43:27
- Y sentáronse delante de él, el mayor conforme á su mayoría, y el menor conforme á su menoría; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro. Gén. 43:33
- Y MANDÓ José al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal: Gén. 44:1
- Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José. Gén. 44:2
- He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos á traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro? Gén. 44:8
- Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abrió cada cual el costal suyo. Gén. 44:11
- Y buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la copa fué hallada en el costal de Benjamín. Gén. 44:12
- Y él respondió: Nunca yo tal haga: el varón en cuyo poder fué hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz á vuestro padre. Gén. 44:17
- Y nosotros dijimos á mi señor: El mozo no puede dejar á su padre, porque si le dejare, su padre morirá. Gén. 44:22
- Y nosotros respondimos: No podemos ir: si nuestro hermano fuere con nosotros, iremos; porque no podemos ver el rostro del varón, no estando con nosotros nuestro hermano el menor. Gén. 44:26
- Y el uno salió de conmigo, y pienso de cierto que fué despedazado, y hasta ahora no le he visto; Gén. 44:28
- Ahora, pues, cuando llegare yo á tu siervo mi padre, y el mozo no fuere conmigo, como su alma está ligada al alma de él, Gén. 44:30
- Ruégote por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y que el mozo vaya con sus hermanos. Gén. 44:33
- Porque ¿cómo iré yo á mi padre sin el mozo? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá á mi padre. Gén. 44:34
- Entonces dijo José á sus hermanos: Llegaos ahora á mí. Y ellos se llegaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto. Gén. 45:4
- Y echóse sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello. Gén. 45:14
- Y no se os dé nada de vuestras alhajas, porque el bien de la tierra de Egipto será vuestro. Gén. 45:20
- E hiciéronlo así los hijos de Israel: y dióles José carros conforme á la orden de Faraón, y suministróles víveres para el camino. Gén. 45:21
- Y á su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino. Gén. 45:23
- Y despidió á sus hermanos, y fuéronse. Y él les dijo: No riñáis por el camino. Gén. 45:24
- Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo él los carros que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre revivió. Gén. 45:27
- Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender á Egipto, porque yo te pondré allí en gran gente. Gén. 46:3
- Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob. Gén. 46:8
- Dijeron además á Faraón: Por morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán: por tanto, te rogamos ahora que habiten tus siervos en la tierra de Gosén. Gén. 47:4
- Y no había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave; por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán. Gén. 47:13
- Y recogió José todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón. Gén. 47:14
- Y acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, vino todo Egipto á José diciendo: Danos pan: ¿por qué moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero? Gén. 47:15
- Y José dijo: Dad vuestros ganados, y yo os daré por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero. Gén. 47:16
- Y ellos trajeron sus ganados á José; y José les dió alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos: y sustentólos de pan por todos sus ganados aquel año. Gén. 47:17
- Y acabado aquel año, vinieron á él el segundo año, y le dijeron: No encubriremos á nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra. Gén. 47:18
- Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los Egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos: y la tierra vino á ser de Faraón. Gén. 47:20
- Y al pueblo hízolo pasar á las ciudades desde el un cabo del término de Egipto hasta el otro cabo. Gén. 47:21
- Y será que de los frutos daréis el quinto á Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento, y de los que están en vuestras casas, y para que coman vuestros niños. Gén. 47:24
- Entonces José lo puso por fuero hasta hoy sobre la tierra de Egipto, señalando para Faraón el quinto; excepto sólo la tierra de los sacerdotes, que no fué de Faraón. Gén. 47:26
- Mas cuando durmiere con mis padres, llevarme has de Egipto, y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y él respondió: Yo haré como tú dices. Gén. 47:30
- Y SUCEDIÓ después de estas cosas el haberse dicho á José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo sus dos hijos Manasés y Ephraim. Gén. 48:1
- Y dijo á José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, Gén. 48:3
- Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades. Gén. 48:6
- Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Rachêl en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo á Ephrata; y sepultéla allí en el camino de Ephrata, que es Bethlehem. Gén. 48:7
- Entonces Israel extendió su diestra, y púsola sobre la cabeza de Ephraim, que era el menor, y su siniestra sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito. Gén. 48:14
- Y bendijo á José, y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham é Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, Gén. 48:15
- El Angel que me liberta de todo mal, bendiga á estos mozos: y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham é Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la tierra. Gén. 48:16
- Y dijo José á su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza. Gén. 48:18
- Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder. Gén. 49:3
- Corriente como las aguas, no seas el principal; Por cuanto subiste al lecho de tu padre: Entonces te envileciste, subiendo á mi estrado. Gén. 49:4
- No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus piés, Hasta que venga Shiloh; Y á él se congregarán los pueblos. Gén. 49:10
- Atando á la vid su pollino, Y á la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto: Gén. 49:11
- Y vió que el descanso era bueno, Y que la tierra era deleitosa; Y bajó su hombro para llevar, Y sirvió en tributo. Gén. 49:15
- El pan de Aser será grueso, Y él dará deleites al rey. Gén. 49:20
- Ramo fructífero José, Ramo fructífero junto á fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Gén. 49:22
- Mas su arco quedó en fortaleza, Y los brazos de sus manos se corroboraron Por las manos del Fuerte de Jacob, (De allí el pastor, y la piedra de Israel,) Gén. 49:24
- Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, Y del Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones del seno y de la matriz. Gén. 49:25
- Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos. Gén. 49:26
- Mandóles luego, y díjoles: Yo voy á ser reunido con mi pueblo: sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Ephrón el Hetheo; Gén. 49:29
- En la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Ephrón el Hetheo, para heredad de sepultura. Gén. 49:30
- ENTONCES se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y besólo. Gén. 50:1
- Y viendo los moradores de la tierra, los Cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los Egipcios: por eso fué llamado su nombre Abelmizraim, que está á la otra parte del Jordán. Gén. 50:11
- Pues lleváronlo sus hijos á la tierra de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Ephrón el Hetheo, delante de Mamre. Gén. 50:13
- Y viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. Gén. 50:15
- Levantóse entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José; el cual dijo á su pueblo: Éxod. 1:8
- He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros: Éxod. 1:9
- Y habló el rey de Egipto á las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Siphra, y otra Phúa, y díjoles: Éxod. 1:15
- Mas las parteras temieron á Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que reservaban la vida á los niños. Éxod. 1:17
- Y el rey de Egipto hizo llamar á las parteras y díjoles: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis reservado la vida á los niños? Éxod. 1:18
- Y Dios hizo bien á las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran manera. Éxod. 1:20
- Entonces Faraón mandó á todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo que naciere, y á toda hija reservad la vida. Éxod. 1:22
- Y la hija de Faraón descendió á lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vió ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya á que la tomase. Éxod. 2:5
- Y como la abrió, vió al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los Hebreos es éste. Éxod. 2:6
- Y como creció el niño, ella lo trajo á la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y púsole por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué. Éxod. 2:10
- Tenía el sacerdote de Madián siete hijas, las cuales vinieron á sacar agua, para llenar las pilas y dar de beber á las ovejas de su padre. Éxod. 2:16
- Y ellas respondieron: Un varón Egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y abrevó las ovejas. Éxod. 2:19
- Y aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel suspiraron á causa de la servidumbre, y clamaron: y subió á Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Éxod. 2:23
- Y oyó Dios el gemido de ellos, y acordóse de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Éxod. 2:24
- Y apareciósele el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Éxod. 3:2
- Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Éxod. 3:5
- Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios. Éxod. 3:6
- El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen. Éxod. 3:9
- Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé? Éxod. 3:13
- Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros. Éxod. 3:14
- Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos. Éxod. 3:15
- Ve, y junta los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me apareció, diciendo: De cierto os he visitado, y visto lo que se os hace en Egipto; Éxod. 3:16
- Y oirán tu voz; é irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová, el Dios de los Hebreos, nos ha encontrado; por tanto nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que sacrifiquemos á Jehová nuestro Dios. Éxod. 3:18
- Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Éxod. 3:19
- Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Éxod. 4:5
- Entonces dijo Moisés á Jehová: ¡Ay Señor! yo no soy hombre de palabras de ayer ni de anteayer, ni aun desde que tú hablas á tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Éxod. 4:10
- Y aconteció en el camino, que en una posada le salió al encuentro Jehová, y quiso matarlo. Éxod. 4:24
- Entonces Séphora cogió un afilado pedernal, y cortó el prepucio de su hijo, y echólo á sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre. Éxod. 4:25
- Y Jehová dijo á Aarón: Ve á recibir á Moisés al desierto. Y él fue, y encontrólo en el monte de Dios, y besóle. Éxod. 4:27
- Y el pueblo creyó: y oyendo que Jehová había visitado los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, inclináronse y adoraron. Éxod. 4:31
- DESPUÉS entraron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Deja ir á mi pueblo á celebrarme fiesta en el desierto. Éxod. 5:1
- Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres días por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios; porque no venga sobre nosotros con pestilencia ó con espada. Éxod. 5:3
- Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su obra? idos á vuestros cargos. Éxod. 5:4
- Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus cargos. Éxod. 5:5
- Entonces el pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto á coger rastrojo en lugar de paja. Éxod. 5:12
- No se da paja á tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y tu pueblo cae en falta. Éxod. 5:16
- Dijéronles: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues habéis hecho heder nuestro olor delante de Faraón y de sus siervos, dándoles el cuchillo en las manos para que nos maten. Éxod. 5:21
- Y aparecí á Abraham, á Isaac y á Jacob bajo el nombre de Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me notifiqué á ellos. Éxod. 6:3
- Y asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, á quienes hacen servir los Egipcios, y heme acordado de mi pacto. Éxod. 6:5
- Estas son las cabezas de las familias de sus padres. Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoch y Phallú, Hezrón y Carmi: estas son las familias de Rubén. Éxod. 6:14
- Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Éxod. 7:3
- Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. Éxod. 7:13
- Entonces Jehová dijo á Moisés: El corazón de Faraón está agravado, que no quiere dejar ir al pueblo. Éxod. 7:14
- Y dile: Jehová el Dios de los Hebreos me ha enviado á ti, diciendo: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oir. Éxod. 7:16
- Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo heriré con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre: Éxod. 7:17
- Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y tendrán asco los Egipcios de beber el agua del río. Éxod. 7:18
- Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara hirió las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Éxod. 7:20
- Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, que los Egipcios no podían beber de él: y hubo sangre por toda la tierra de Egipto. Éxod. 7:21
- Y los encantadores de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. Éxod. 7:22
- Y cumpliéronse siete días después que Jehová hirió el río. Éxod. 7:25
- Y el río criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la cámara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas: Éxod. 8:3
- Y dijo Moisés á Faraón: Gloríate sobre mí: ¿cuándo oraré por ti, y por tus siervos, y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti, y de tus casas, y que solamente se queden en el río? Éxod. 8:9
- Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo, y solamente se quedarán en el río. Éxod. 8:11
- Entonces salieron Moisés y Aarón de con Faraón, y clamó Moisés á Jehová sobre el negocio de las ranas que había puesto á Faraón. Éxod. 8:12
- Entonces Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu vara, y hiere el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. Éxod. 8:16
- Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, é hirió el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias: todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto. Éxod. 8:17
- Entonces los magos dijeron á Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. Éxod. 8:19
- Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. Éxod. 8:23
- Y Jehová lo hizo así: que vino toda suerte de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fué corrompida á causa de ellas. Éxod. 8:24
- Camino de tres días iremos por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. Éxod. 8:27
- Y dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que sacrifiquéis á Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos: orad por mí. Éxod. 8:28
- ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan; Éxod. 9:1
- He aquí la mano de Jehová será sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravísima: Éxod. 9:3
- Y el día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno. Éxod. 9:6
- Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se agravó, y no dejó ir al pueblo. Éxod. 9:7
- Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y espárzala Moisés hacia el cielo delante de Faraón: Éxod. 9:8
- Y vendrá á ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto. Éxod. 9:9
- Y tomaron la ceniza del horno, y pusiéronse delante de Faraón, y esparcióla Moisés hacia el cielo; y vino un sarpullido que causaba tumores apostemados así en los hombres como en las bestias. Éxod. 9:10
- Y Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó; como Jehová lo había dicho á Moisés. Éxod. 9:12
- Entonces Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirva. Éxod. 9:13
- He aquí que mañana á estas horas yo haré llover granizo muy grave, cual nunca fué en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. Éxod. 9:18
- Envía, pues, á recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre ó animal que se hallare en el campo, y no fuere recogido á casa, el granizo descenderá sobre él, y morirá. Éxod. 9:19
- De los siervos de Faraón el que temió la palabra de Jehová, hizo huir sus criados y su ganado á casa: Éxod. 9:20
- Mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo. Éxod. 9:21
- Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto. Éxod. 9:22
- Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego discurría por la tierra; y llovió Jehová granizo sobre la tierra de Egipto. Éxod. 9:23
- Hubo pues granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fué habitada. Éxod. 9:24
- Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo hirió el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país. Éxod. 9:25
- Orad á Jehová: y cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejaré ir, y no os detendréis más. Éxod. 9:28
- El lino, pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. Éxod. 9:31
- Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque eran tardíos. Éxod. 9:32
- Y salido Moisés de con Faraón de la ciudad, extendió sus manos á Jehová, y cesaron los truenos y el granizo; y la lluvia no cayó más sobre la tierra. Éxod. 9:33
- Y viendo Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos, perseveró en pecar, y agravó su corazón, él y sus siervos. Éxod. 9:34
- Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir á los hijos de Israel; como Jehová lo había dicho por medio de Moisés. Éxod. 9:35
- Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Entra á Faraón; porque yo he agravado su corazón, y el corazón de sus siervos, para dar entre ellos estas mis señales; Éxod. 10:1
- Entonces vinieron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de los Hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir á mi pueblo para que me sirvan. Éxod. 10:3
- La cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que quedó salvo, lo que os ha quedado del granizo; comerá asimismo todo árbol que os produce fruto en el campo: Éxod. 10:5
- Y Moisés y Aarón volvieron á ser llamados á Faraón, el cual les dijo: Andad, servid á Jehová vuestro Dios. ¿Quién y quién son los que han de ir? Éxod. 10:8
- Y él les dijo: Así sea Jehová con vosotros como yo os dejaré ir á vosotros y á vuestros niños: mirad como el mal está delante de vuestro rostro. Éxod. 10:10
- Entonces Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para langosta, á fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó. Éxod. 10:12
- Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y á la mañana el viento oriental trajo la langosta: Éxod. 10:13
- Y cubrió la faz de todo el país, y oscurecióse la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; que no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de Egipto. Éxod. 10:15
- Y Jehová volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y arrojóla en el mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto. Éxod. 10:19
- Mas Jehová endureció el corazón de Faraón; y no envió los hijos de Israel. Éxod. 10:20
- Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe. Éxod. 10:21
- Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la tierra de Egipto. Éxod. 10:22
- Mas Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir. Éxod. 10:27
- Y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras la muela; y todo primogénito de las bestias. Éxod. 11:5
- Mas entre todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua: para que sepáis que hará diferencia Jehová entre los Egipcios y los Israelitas. Éxod. 11:7
- Y descenderán á mí todos estos tus siervos, é inclinados delante de mí dirán: Sal tú, y todo el pueblo que está bajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salióse muy enojado de con Faraón. Éxod. 11:8
- Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón: mas Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió á los hijos de Israel fuera de su país. Éxod. 11:10
- Este mes os será principio de los meses; será este para vosotros el primero en los meses del año. Éxod. 12:2
- Hablad á toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de aqueste mes tómese cada uno un cordero por las familias de los padres, un cordero por familia: Éxod. 12:3
- Mas si la familia fuere pequeña que no baste á comer el cordero, entonces tomará á su vecino inmediato á su casa, y según el número de las personas, cada uno conforme á su comer, echaréis la cuenta sobre el cordero. Éxod. 12:4
- El cordero será sin defecto, macho de un año: tomaréislo de las ovejas ó de las cabras: Éxod. 12:5
- Y habéis de guardarlo hasta el día catorce de este mes; y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Éxod. 12:6
- Y tomarán de la sangre, y pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Éxod. 12:7
- Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que habrá quedado hasta la mañana, habéis de quemarlo en el fuego. Éxod. 12:10
- Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada de Israel. Éxod. 12:15
- El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación: ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que aderecéis lo que cada cual hubiere de comer. Éxod. 12:16
- En el mes primero, el día catorce del mes por la tarde, comeréis los panes sin levadura, hasta el veintiuno del mes por la tarde. Éxod. 12:18
- Y tomad un manojo de hisopo, y mojadle en la sangre que estará en una jofaina, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en la jofaina; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Éxod. 12:22
- Porque Jehová pasará hiriendo á los Egipcios; y como verá la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Éxod. 12:23
- Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió á los Egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. Éxod. 12:27
- Y aconteció que á la medianoche Jehová hirió á todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. Éxod. 12:29
- Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros. Éxod. 12:34
- El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto, fué cuatrocientos treinta años. Éxod. 12:40
- Y pasados cuatrocientos treinta años, en el mismo día salieron todos los ejércitos de Jehová de la tierra de Egipto. Éxod. 12:41
- El extranjero y el asalariado no comerán de ella. Éxod. 12:45
- Mas si algún extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua á Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces se llegará á hacerla, y será como el natural de la tierra; pero ningún incircunciso comerá de ella. Éxod. 12:48
- La misma ley será para el natural y para el extranjero que peregrinare entre vosotros. Éxod. 12:49
- Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de aqueste día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre; pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado. Éxod. 13:3
- Vosotros salís hoy en el mes de Abib. Éxod. 13:4
- Siete días comerás por leudar, y el séptimo día será fiesta á Jehová. Éxod. 13:6
- Y endureciéndose Faraón en no dejarnos ir, Jehová mató en la tierra de Egipto á todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia: y por esta causa yo sacrifico á Jehová todo primogénito macho, y redimo todo primogénito de mis hijos. Éxod. 13:15
- Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los Filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Que quizá no se arrepienta el pueblo cuando vieren la guerra, y se vuelvan á Egipto: Éxod. 13:17
- Mas hizo Dios al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar Bermejo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. Éxod. 13:18
- Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado á los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. Éxod. 13:19
- Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; á fin de que anduviesen de día y de noche. Éxod. 13:21
- Habla á los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pihahiroth, entre Migdol y la mar hacia Baalzephón: delante de él asentaréis el campo, junto á la mar. Éxod. 14:2
- Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. Éxod. 14:3
- Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así. Éxod. 14:4
- Y fué dado aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir á Israel, para que no nos sirva? Éxod. 14:5
- Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y siguió á los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. Éxod. 14:8
- Siguiéndolos, pues, los Egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de á caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo junto á la mar, al lado de Pihahiroth, delante de Baalzephón. Éxod. 14:9
- Y dijeron á Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? Éxod. 14:11
- ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir á los Egipcios? Que mejor nos fuera servir á los Egipcios, que morir nosotros en el desierto. Éxod. 14:12
- Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los Egipcios, para que los sigan: y yo me glorificaré en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su caballería; Éxod. 14:17
- Y el ángel de Dios que iba delante del campo de Israel, se apartó, é iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó, y púsose á sus espaldas: Éxod. 14:19
- E iba entre el campo de los Egipcios y el campo de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba á Israel de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron los unos á los otros. Éxod. 14:20
- Y siguiéndolos los Egipcios, entraron tras ellos hasta el medio de la mar, toda la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de á caballo. Éxod. 14:23
- Y aconteció á la vela de la mañana, que Jehová miró al campo de los Egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los Egipcios. Éxod. 14:24
- Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni uno. Éxod. 14:28
- Y vió Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los Egipcios: y el pueblo temió á Jehová, y creyeron á Jehová y á Moisés su siervo. Éxod. 14:31
- Los carros de Faraón y á su ejército echó en la mar; Y sus escogidos príncipes fueron hundidos en el mar Bermejo. Éxod. 15:4
- Con el soplo de tus narices se amontonaron las aguas; Paráronse las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio de la mar. Éxod. 15:8
- El enemigo dijo: Perseguiré, prenderé, repartiré despojos; Mi alma se henchirá de ellos; Sacaré mi espada, destruirlos ha mi mano. Éxod. 15:9
- Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has aparejado, oh Jehová; En el santuario del Señor, que han afirmado tus manos. Éxod. 15:17
- E hizo Moisés que partiese Israel del mar Bermejo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Éxod. 15:22
- Y llegaron á Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Éxod. 15:23
- Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Éxod. 15:24
- Y Moisés clamó á Jehová; y Jehová le mostró un árbol, el cual metídolo que hubo dentro de las aguas, las aguas se endulzaron. Allí les dió estatutos y ordenanzas, y allí los probó; Éxod. 15:25
- Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; Éxod. 16:2
- Y Jehová dijo á Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y cogerá para cada un día, para que yo le pruebe si anda en mi ley, ó no. Éxod. 16:4
- Mas al sexto día aparejarán lo que han de encerrar, que será el doble de lo que solían coger cada día. Éxod. 16:5
- Y hablando Aarón á toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová, que apareció en la nube. Éxod. 16:10
- Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real. Éxod. 16:13
- Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra. Éxod. 16:14
- Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos á otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. Éxod. 16:15
- Y recogíanlo cada mañana, cada uno según lo que había de comer: y luego que el sol calentaba, derretíase. Éxod. 16:21
- En el sexto día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes de la congregación vinieron á Moisés, y se lo hicieron saber. Éxod. 16:22
- Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Éxod. 16:23
- Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado de Jehová: hoy no hallaréis en el campo. Éxod. 16:25
- En los seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado, en el cual no se hallará. Éxod. 16:26
- Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día á recoger, y no hallaron. Éxod. 16:27
- Mirad que Jehová os dió el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día. Éxod. 16:29
- Así el pueblo reposó el séptimo día. Éxod. 16:30
- Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Henchirás un gomer de él para que se guarde para vuestros descendientes, á fin de que vean el pan que yo os dí á comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto. Éxod. 16:32
- Y TODA la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin, por sus jornadas, al mandamiento de Jehová, y asentaron el campo en Rephidim: y no había agua para que el pueblo bebiese. Éxod. 17:1
- Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿por qué tentáis á Jehová? Éxod. 17:2
- Así que el pueblo tuvo allí sed de agua, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed á nosotros, y á nuestros hijos y á nuestros ganados? Éxod. 17:3
- Y Jehová dijo á Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara, con que heriste el río, y ve: Éxod. 17:5
- He aquí que yo estoy delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y herirás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Éxod. 17:6
- Y llamó el nombre de aquel lugar Massah y Meribah, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron á Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, ó no? Éxod. 17:7
- Y las manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y pusiéronla debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sustentaban sus manos, el uno de una parte y el otro de otra; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Éxod. 17:12
- Y dijo: Por cuanto la mano sobre el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación. Éxod. 17:16
- Y á sus dos hijos; el uno se llamaba Gersóm, porque dijo: Peregrino he sido en tierra ajena; Éxod. 18:3
- Y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo, El Dios de mi padre me ayudó, y me libró del cuchillo de Faraón. Éxod. 18:4
- Y Jethro el suegro de Moisés, con sus hijos y su mujer, llegó á Moisés en el desierto, donde tenía el campo junto al monte de Dios; Éxod. 18:5
- Y Moisés salió á recibir á su suegro, é inclinóse, y besólo: y preguntáronse el uno al otro cómo estaban, y vinieron á la tienda. Éxod. 18:7
- Y Moisés contó á su suegro todas las cosas que Jehová había hecho á Faraón y á los Egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los había librado Jehová. Éxod. 18:8
- Y alegróse Jethro de todo el bien que Jehová había hecho á Israel, que lo había librado de mano de los Egipcios. Éxod. 18:9
- Y tomó Jethro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios: y vino Aarón y todos los ancianos de Israel á comer pan con el suegro de Moisés delante de Dios. Éxod. 18:12
- Y aconteció que otro día se sentó Moisés á juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. Éxod. 18:13
- Y viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? Éxod. 18:14
- Y Moisés respondió á su suegro: Porque el pueblo viene á mí para consultar á Dios: Éxod. 18:15
- Cuando tienen negocios, vienen á mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. Éxod. 18:16
- Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien: Éxod. 18:17
- Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. Éxod. 18:18
- Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios á Dios. Éxod. 18:19
- Y enseña á ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer. Éxod. 18:20
- Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás á éstos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez. Éxod. 18:21
- Y escogió Moisés varones de virtud de todo Israel, y púsolos por cabezas sobre el pueblo, caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. Éxod. 18:25
- Y juzgaban al pueblo en todo tiempo: el negocio árduo traíanlo á Moisés, y ellos juzgaban todo negocio pequeño. Éxod. 18:26
- Porque partieron de Rephidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y asentaron en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte. Éxod. 19:2
- Y Moisés subió á Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás á la casa de Jacob, y denunciarás á los hijos de Israel: Éxod. 19:3
- Y todo el pueblo respondió á una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho haremos. Y Moisés refirió las palabras del pueblo á Jehová. Éxod. 19:8
- Y Jehová dijo á Moisés: He aquí, yo vengo á ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés denunció las palabras del pueblo á Jehová. Éxod. 19:9
- Y estén apercibidos para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá, á ojos de todo el pueblo, sobre el monte de Sinaí. Éxod. 19:11
- Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis á su término: cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá: Éxod. 19:12
- Y dijo al pueblo: Estad apercibidos para el tercer día; no lleguéis á mujer. Éxod. 19:15
- Y aconteció al tercer día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y estremecióse todo el pueblo que estaba en el real. Éxod. 19:16
- Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera. Éxod. 19:18
- Y el sonido de la bocina iba esforzándose en extremo: Moisés hablaba, y Dios le respondía en voz. Éxod. 19:19
- Y descendió Jehová sobre el monte de Sinaí, sobre la cumbre del monte: y llamó Jehová á Moisés á la cumbre del monte, y Moisés subió. Éxod. 19:20
- Y Jehová dijo á Moisés: Desciende, requiere al pueblo que no traspasen el término por ver á Jehová, porque caerá multitud de ellos. Éxod. 19:21
- Y Moisés dijo á Jehová: El pueblo no podrá subir al monte de Sinaí, porque tú nos has requerido diciendo: Señala términos al monte, y santifícalo. Éxod. 19:23
- Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo: mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el término por subir á Jehová, porque no haga en ellos estrago. Éxod. 19:24
- No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: Éxod. 20:4
- No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Éxod. 20:7
- Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas: Éxod. 20:10
- Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó. Éxod. 20:11
- Todo el pueblo consideraba las voces, y las llamas, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba: y viéndolo el pueblo, temblaron, y pusiéronse de lejos. Éxod. 20:18
- Entonces el pueblo se puso de lejos, y Moisés se llegó á la osbcuridad en la cual estaba Dios. Éxod. 20:21
- Y Jehová dijo á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. Éxod. 20:22
- Y si el siervo dijere: Yo amo á mi señor, á mi mujer y á mis hijos, no saldré libre: Éxod. 21:5
- Si le tomare otra, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el débito conyugal. Éxod. 21:10
- El que hiriere á alguno, haciéndole así morir, él morirá. Éxod. 21:12
- Mas el que no armó asechanzas, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te señalaré lugar al cual ha de huir. Éxod. 21:13
- Y el que hiriere á su padre ó á su madre, morirá. Éxod. 21:15
- Asimismo el que robare una persona, y la vendiere, ó se hallare en sus manos, morirá. Éxod. 21:16
- Igualmente el que maldijere á su padre ó á su madre, morirá. Éxod. 21:17
- Además, si algunos riñeren, y alguno hiriere á su prójimo con piedra ó con el puño, y no muriere, pero cayere en cama; Éxod. 21:18
- Si se levantare y anduviere fuera sobre su báculo, entonces será el que le hirió absuelto: solamente le satisfará lo que estuvo parado, y hará que le curen. Éxod. 21:19
- Si algunos riñeren, é hiriesen á mujer preñada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, será penado conforme á lo que le impusiere el marido de la mujer y juzgaren los árbitros. Éxod. 21:22
- Y cuando alguno hiriere el ojo de su siervo, ó el ojo de su sierva, y lo entortare, darále libertad por razón de su ojo. Éxod. 21:26
- Y si sacare el diente de su siervo, ó el diente de su sierva, por su diente le dejará ir libre. Éxod. 21:27
- Si un buey acorneare hombre ó mujer, y de resultas muriere, el buey será apedreado, y no se comerá su carne; mas el dueño del buey será absuelto. Éxod. 21:28
- Pero si el buey era acorneador desde ayer y antes de ayer, y á su dueño le fué hecho requerimiento, y no lo hubiere guardado, y matare hombre ó mujer, el buey será apedreado, y también morirá su dueño. Éxod. 21:29
- Si le fuere impuesto rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le fuere impuesto. Éxod. 21:30
- Si el buey acorneare siervo ó sierva, pagará treinta siclos de plata su señor, y el buey será apedreado. Éxod. 21:32
- El dueño de la cisterna pagará el dinero, resarciendo á su dueño, y lo que fue muerto será suyo. Éxod. 21:34
- Y si el buey de alguno hiriere al buey de su prójimo, y éste muriere, entonces venderán el buey vivo, y partirán el dinero de él, y también partirán el muerto. Éxod. 21:35
- Mas si era notorio que el buey era acorneador de ayer y antes de ayer, y su dueño no lo hubiere guardado, pagará buey por buey, y el muerto será suyo. Éxod. 21:36
- Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que le hirió no será culpado de su muerte. Éxod. 22:2
- Si el sol hubiere sobre él salido, el matador será reo de homicidio: el ladrón habrá de restituir cumplidamente; si no tuviere, será vendido por su hurto. Éxod. 22:3
- Si fuere hallado con el hurto en la mano, sea buey ó asno ú oveja vivos, pagará el duplo. Éxod. 22:4
- Cuando rompiere un fuego, y hallare espinas, y fuere quemado montón, ó haza, ó campo, el que encendió el fuego pagará lo quemado. Éxod. 22:6
- Cuando alguno diere á su prójimo plata ó alhajas á guardar, y fuere hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrón se hallare, pagará el doble. Éxod. 22:7
- Si el ladrón no se hallare, entonces el dueño de la casa será presentado á los jueces, para ver si ha metido su mano en la hacienda de su prójimo. Éxod. 22:8
- Sobre todo negocio de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, sobre toda cosa perdida, cuando uno dijere: Esto es mío, la causa de ambos vendrá delante de los jueces; y el que los jueces condenaren, pagará el doble á su prójimo. Éxod. 22:9
- Juramento de Jehová tendrá lugar entre ambos de que no echó su mano á la hacienda de su prójimo: y su dueño lo aceptará, y el otro no pagará. Éxod. 22:11
- Si el dueño estaba presente, no la pagará. Si era alquilada, él vendrá por su alquiler. Éxod. 22:15
- El que sacrificare á dioses, excepto á sólo Jehová, será muerto. Éxod. 22:20
- Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, á puestas del sol se lo volverás: Éxod. 22:26
- Porque sólo aquello es su cubierta, es aquel el vestido para cubrir sus carnes, en el que ha de dormir: y será que cuando él á mí clamare, yo entonces le oiré, porque soy misericordioso. Éxod. 22:27
- No dilatarás la primicia de tu cosecha, ni de tu licor, me darás el primogénito de tus hijos. Éxod. 22:29
- Así harás con el de tu buey y de tu oveja: siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. Éxod. 22:30
- Y habéis de serme varones santos: y no comeréis carne arrebatada de las fieras en el campo; á los perros la echaréis. Éxod. 22:31
- NO admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso. Éxod. 23:1
- Si encontrares el buey de tu enemigo ó su asno extraviado, vuelve á llevárselo. Éxod. 23:4
- Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás entonces desamparado? Sin falta ayudarás con él á levantarlo. Éxod. 23:5
- No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito. Éxod. 23:6
- No recibirás presente; porque el presente ciega á los que ven, y pervierte las palabras justas. Éxod. 23:8
- Y no angustiarás al extranjero: pues vosotros sabéis cómo se halla el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Éxod. 23:9
- Mas el séptimo la dejarás vacante y soltarás, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás de tu viña y de tu olivar. Éxod. 23:11
- Seis días harás tus negocios, y al séptimo día holgarás, á fin que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero. Éxod. 23:12
- Tres veces en el año me celebraréis fiesta. Éxod. 23:14
- La fiesta de los ázimos guardarás: Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib; porque en él saliste de Egipto: y ninguno comparecerá vacío delante de mí: Éxod. 23:15
- También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores que hubieres sembrado en el campo; y la fiesta de la cosecha á la salida del año, cuando habrás recogido tus labores del campo. Éxod. 23:16
- Tres veces en el año parecerá todo varón tuyo delante del Señor Jehová. Éxod. 23:17
- No ofrecerás con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni el sebo de mi víctima quedará de la noche hasta la mañana. Éxod. 23:18
- Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás á la casa de Jehová tu Dios. No guisarás el cabrito con la leche de su madre. Éxod. 23:19
- He aquí yo envío el Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Éxod. 23:20
- No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo cumpliré el número de tus días. Éxod. 23:26
- Y yo pondré tu término desde el mar Bermejo hasta la mar de Palestina, y desde el desierto hasta el río: porque pondré en vuestras manos los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. Éxod. 23:31
- Mas Moisés sólo se llegará á Jehová; y ellos no se lleguen cerca, ni suba con él el pueblo. Éxod. 24:2
- Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todos los derechos: y todo el pueblo respondió á una voz, y dijeron: Ejecutaremos todas las palabras que Jehová ha dicho. Éxod. 24:3
- Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y púsola en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. Éxod. 24:6
- Y tomó el libro de la alianza, y leyó á oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Éxod. 24:7
- Entonces Moisés tomó la sangre, y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre de la alianza que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas. Éxod. 24:8
- Y dijo á los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos á vosotros: y he aquí Aarón y Hur están con vosotros: el que tuviere negocios, lléguese á ellos. Éxod. 24:14
- Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. Éxod. 24:15
- Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días: y al séptimo día llamó á Moisés de en medio de la nube. Éxod. 24:16
- Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, á los ojos de los hijos de Israel. Éxod. 24:17
- Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte: y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches. Éxod. 24:18
- Aceite para la luminaria, especias para el aceite de la unción, y para el sahumerio aromático; Éxod. 25:6
- Piedras de onix, y piedras de engastes, para el ephod, y para el racional. Éxod. 25:7
- Conforme á todo lo que yo te mostrare, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus vasos, así lo haréis. Éxod. 25:9
- Y meterás las varas por los anillos á los lados del arca, para llevar el arca con ellas. Éxod. 25:14
- Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. Éxod. 25:16
- Y pondrás la cubierta encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Éxod. 25:21
- Y de allí me declararé á ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel. Éxod. 25:22
- Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente. Éxod. 25:30
- Harás además un candelero de oro puro; labrado á martillo se hará el candelero: su pie, y su caña, sus copas, sus manzanas, y sus flores, serán de lo mismo: Éxod. 25:31
- Tres copas en forma de almendras en el un brazo, una manzana y una flor; y tres copas, figura de almendras en el otro brazo, una manzana y una flor: así pues, en los seis brazos que salen del candelero: Éxod. 25:33
- Y en el candelero cuatro copas en forma de almendras, sus manzanas y sus flores. Éxod. 25:34
- Y mira, y hazlos conforme á su modelo, que te ha sido mostrado en el monte. Éxod. 25:40
- Y HARÁS el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, cárdeno, y púrpura, y carmesí: y harás querubines de obra delicada. Éxod. 26:1
- Y harás lazadas de cárdeno en la orilla de la una cortina, en el borde, en la juntura: y así harás en la orilla de la postrera cortina en la juntura segunda. Éxod. 26:4
- Cincuenta lazadas harás en la una cortina, y cincuenta lazadas harás en el borde de la cortina que está en la segunda juntura: las lazadas estarán contrapuestas la una á la otra. Éxod. 26:5
- Harás asimismo cortinas de pelo de cabras para una cubierta sobre el tabernáculo; once cortinas harás. Éxod. 26:7
- Y el sobrante que resulta en las cortinas de la tienda, la mitad de la una cortina que sobra, quedará á las espaldas del tabernáculo. Éxod. 26:12
- Y harás para el tabernáculo tablas de madera de Sittim, que estén derechas. Éxod. 26:15
- Y para el lado del tabernáculo, al occidente, harás seis tablas. Éxod. 26:22
- Y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para el otro lado del tabernáculo, que está al occidente. Éxod. 26:27
- Y alzarás el tabernáculo conforme á su traza que te fue mostrada en el monte. Éxod. 26:30
- Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo. Éxod. 26:33
- Y pondrás la cubierta sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo. Éxod. 26:34
- Y pondrás la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado del tabernáculo al mediodía; y pondrás la mesa al lado del aquilón. Éxod. 26:35
- HARÁS también altar de madera de Sittim de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura: será cuadrado el altar, y su altura de tres codos. Éxod. 27:1
- Y le harás un enrejado de metal de obra de malla; y sobre el enrejado harás cuatro anillos de metal á sus cuatro esquinas. Éxod. 27:4
- Y lo has de poner dentro del cerco del altar abajo; y llegará el enrejado hasta el medio del altar. Éxod. 27:5
- Harás también varas para el altar, varas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de metal. Éxod. 27:6
- De tablas lo harás, hueco: de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás. Éxod. 27:8
- Asimismo harás el atrio del tabernáculo: al lado del mediodía, al austro, tendrá el atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud cada un lado; Éxod. 27:9
- Y el ancho del atrio del lado occidental tendrá cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, con sus diez basas. Éxod. 27:12
- Y en el ancho del atrio por la parte de levante, al oriente, habrá cincuenta codos. Éxod. 27:13
- La longitud del atrio será de cien codos, y la anchura cincuenta por un lado y cincuenta por el otro, y la altura de cinco codos: sus cortinas de lino torcido, y sus basas de metal. Éxod. 27:18
- En el tabernáculo del testimonio, afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos, delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones. Éxod. 27:21
- Los vestidos que harán son estos: el racional, y el ephod, y el manto, y la túnica labrada, la mitra, y el cinturón. Hagan, pues, los sagrados vestidos á Aarón tu hermano, y á sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Éxod. 28:4
- Y harán el ephod de oro y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido de obra de bordador. Éxod. 28:6
- Y el artificio de su cinto que está sobre él, será de su misma obra, de lo mismo; de oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. Éxod. 28:8
- Harás asimismo el racional del juicio de primorosa obra, le has de hacer conforme á la obra del ephod, de oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. Éxod. 28:15
- Y lo llenarás de pedrería con cuatro órdenes de piedras: un orden de una piedra sárdica, un topacio, y un carbunclo; será el primer orden; Éxod. 28:17
- El segundo orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante; Éxod. 28:18
- El tercer orden, un rubí, un ágata, y una amatista; Éxod. 28:19
- Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: estarán engastadas en oro en sus encajes. Éxod. 28:20
- Harás también en el racional cadenetas de hechura de trenzas de oro fino. Éxod. 28:22
- Y harás en el racional dos anillos de oro, los cuales dos anillos pondrás á las dos puntas del racional. Éxod. 28:23
- Harás asimismo dos anillos de oro, los cuales pondrás á los dos lados del ephod abajo en la parte delantera, delante de su juntura sobre el cinto del ephod. Éxod. 28:27
- Y juntarán el racional con sus anillos á los anillos del ephod con un cordón de jacinto, para que esté sobre el cinto del ephod, y no se aparte el racional del ephod. Éxod. 28:28
- Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el racional del juicio sobre su corazón, cuando entrare en el santuario, para memoria delante de Jehová continuamente. Éxod. 28:29
- Y pondrás en el racional del juicio Urim y Thummim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entrare delante de Jehová: y llevará siempre Aarón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová. Éxod. 28:30
- Harás el manto del ephod todo de jacinto: Éxod. 28:31
- Y en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor de obra de tejedor, como el cuello de un coselete, para que no se rompa. Éxod. 28:32
- Y estará sobre Aarón cuando ministrare; y oiráse su sonido cuando él entrare en el santuario delante de Jehová y cuando saliere, porque no muera. Éxod. 28:35
- Y la pondrás con un cordón de jacinto, y estará sobre la mitra; por el frente anterior de la mitra estará. Éxod. 28:37
- Y estará sobre la frente de Aarón: y llevará Aarón el pecado de las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; y sobre su frente estará continuamente para que hayan gracia delante de Jehová. Éxod. 28:38
- Y estarán sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entraren en el tabernáculo de testimonio, ó cuando se llegaren al altar para servir en el santuario, porque no lleven pecado, y mueran. Estatuto perpetuo para él, y para su simiente después de él. Éxod. 28:43
- Y las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros. Éxod. 29:3
- Y tomarás las vestiduras, y vestirás á Aarón la túnica y el manto del ephod, y el ephod, y el racional, y le ceñirás con el cinto del ephod; Éxod. 29:5
- Y tomarás el aceite de la unción, y derramarás sobre su cabeza, y le ungirás. Éxod. 29:7
- Y les ceñirás el cinto, á Aarón y á sus hijos, y les atarás los chapeos (tiaras), y tendrán el sacerdocio por fuero perpetuo: y henchirás las manos de Aarón y de sus hijos. Éxod. 29:9
- Y harás llegar el becerro delante del tabernáculo del testimonio, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro. Éxod. 29:10
- Y matarás el becerro delante de Jehová á la puerta del tabernáculo del testimonio. Éxod. 29:11
- Tomarás también todo el sebo que cubre los intestinos, y el redaño de sobre el hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar. Éxod. 29:13
- Asimismo tomarás el un carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero. Éxod. 29:15
- Y matarás el carnero, y tomarás su sangre, y rociarás sobre el altar alrededor. Éxod. 29:16
- Y cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y las pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza. Éxod. 29:17
- Y quemarás todo el carnero sobre el altar: es holocausto á Jehová, olor grato, es ofrenda quemada á Jehová. Éxod. 29:18
- Tomarás luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero: Éxod. 29:19
- Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre, y pondrás sobre la ternilla de la oreja derecha de Aarón, y sobre la ternilla de las orejas de sus hijos, y sobre el dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y sobre el dedo pulgar de los pies derechos de ellos, y esparcirás la sangre sobre el altar alrededor. Éxod. 29:20
- Y tomarás de la sangre que hay sobre el altar, y del aceite de la unción, y esparcirás sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos, y sobre las vestimentas de éstos; y él será santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las vestimentas de sus hijos con él. Éxod. 29:21
- Luego tomarás del carnero el sebo, y la cola, y el sebo que cubre los intestinos, y el redaño del hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y la espaldilla derecha; porque es carnero de consagraciones: Éxod. 29:22
- Después lo tomarás de sus manos, y lo harás arder sobre el altar en holocausto, por olor agradable delante de Jehová. Es ofrenda encendida á Jehová. Éxod. 29:25
- Y tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que fue inmolado para la de Aarón, y lo mecerás por ofrenda agitada delante de Jehová; y será porción tuya. Éxod. 29:26
- Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la santificación, lo que fue mecido y lo que fue santificado del carnero de las consagraciones de Aarón y de sus hijos: Éxod. 29:27
- Por siete días las vestirá el sacerdote de sus hijos, que en su lugar viniere al tabernáculo del testimonio á servir en el santuario. Éxod. 29:30
- Y tomarás el carnero de las consagraciones, y cocerás su carne en el lugar del santuario. Éxod. 29:31
- Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan que está en el canastillo, á la puerta del tabernáculo del testimonio. Éxod. 29:32
- Y comerán aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para henchir sus manos para ser santificados: mas el extranjero no comerá, porque es cosa santa. Éxod. 29:33
- Y sacrificarás el becerro de la expiación en cada día para las expiaciones; y purificarás el altar en habiendo hecho expiación por él, y lo ungirás para santificarlo. Éxod. 29:36
- Por siete días expiarás el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare al altar, será santificada. Éxod. 29:37
- Y esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, sin intermisión. Éxod. 29:38
- Ofrecerás el un cordero á la mañana, y el otro cordero ofrecerás á la caída de la tarde: Éxod. 29:39
- Y ofrecerás el otro cordero á la caída de la tarde, haciendo conforme á la ofrenda de la mañana, y conforme á su libación, en olor de suavidad; será ofrenda encendida á Jehová. Éxod. 29:41
- Esto será holocausto continuo por vuestras generaciones á la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová, en el cual me concertaré con vosotros, para hablaros allí. Éxod. 29:42
- Y allí testificaré de mí á los hijos de Israel, y el lugar será santificado con mi gloria. Éxod. 29:43
- Y santificaré el tabernáculo del testimonio y el altar: santificaré asimismo á Aarón y á sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Éxod. 29:44
- Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante de la cubierta que está sobre el testimonio, donde yo te testificaré de mí. Éxod. 30:6
- Y cuando Aarón encenderá las lámparas al anochecer, quemará el sahumerio: rito perpetuo delante de Jehová por vuestras edades. Éxod. 30:8
- Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre de la expiación para las reconciliaciones: una vez en el año hará expiación sobre él en vuestras edades: será muy santo á Jehová. Éxod. 30:10
- Cuando tomares el número de los hijos de Israel conforme á la cuenta de ellos, cada uno dará á Jehová el rescate de su persona, cuando los contares, y no habrá en ellos mortandad por haberlos contado. Éxod. 30:12
- Esto dará cualquiera que pasare por la cuenta, medio siclo conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte óbolos: la mitad de un siclo será la ofrenda á Jehová. Éxod. 30:13
- Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá de medio siclo, cuando dieren la ofrenda á Jehová para hacer expiación por vuestras personas. Éxod. 30:15
- Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para la obra del tabernáculo del testimonio: y será por memoria á los hijos de Israel delante de Jehová, para expiar vuestras personas. Éxod. 30:16
- Harás también una fuente de metal, con su basa de metal, para lavar; y la has de poner entre el tabernáculo del testimonio y el altar; y pondrás en ella agua. Éxod. 30:18
- Cuando entraren en el tabernáculo del testimonio, se han de lavar con agua, y no morirán: y cuando se llegaren al altar para ministrar, para encender á Jehová la ofrenda que se ha de consumir al fuego, Éxod. 30:20
- Y harás de ello el aceite de la santa unción, superior ungüento, obra de perfumador, el cual será el aceite de la unción sagrada. Éxod. 30:25
- Con él ungirás el tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio, Éxod. 30:26
- Y la mesa, y todos sus vasos, y el candelero, y todos sus vasos, y el altar del perfume, Éxod. 30:27
- Y el altar del holocausto, todos sus vasos, y la fuente y su basa. Éxod. 30:28
- Y molerás alguna de ella pulverizándola, y la pondrás delante del testimonio en el tabernáculo del testimonio, donde yo te testificaré de mí. Os será cosa santísima. Éxod. 30:36
- Y he aquí que yo he puesto con él á Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado: Éxod. 31:6
- El tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio, y la cubierta que está sobre ella, y todos los vasos del tabernáculo; Éxod. 31:7
- Y la mesa y sus vasos, y el candelero limpio y todos sus vasos, y el altar del perfume; Éxod. 31:8
- Y el altar del holocausto y todos sus vasos, y la fuente y su basa; Éxod. 31:9
- Y los vestidos del servicio, y las santas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para que ejerzan el sacerdocio; Éxod. 31:10
- Y el aceite de la unción, y el perfume aromático para el santuario: harán conforme á todo lo que te he mandado. Éxod. 31:11
- Así que guardaréis el sábado, porque santo es á vosotros: el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella alma será cortada de en medio de sus pueblos. Éxod. 31:14
- Seis días se hará obra, mas el día séptimo es sábado de reposo consagrado á Jehová; cualquiera que hiciere obra el día del sábado, morirá ciertamente. Éxod. 31:15
- Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel: celebrándolo por sus edades por pacto perpetuo: Éxod. 31:16
- Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó. Éxod. 31:17
- Y dió á Moisés, como acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. Éxod. 31:18
- MAS viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, allegóse entonces á Aarón, y dijéronle: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque á este Moisés, aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Éxod. 32:1
- Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y trajéronlos á Aarón: Éxod. 32:3
- El cual los tomó de las manos de ellos, y formólo con buril, é hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Éxod. 32:4
- Y el día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron pacíficos: y sentóse el pueblo á comer y á beber, y levantáronse á regocijarse. Éxod. 32:6
- Y oyendo Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo á Moisés: Alarido de pelea hay en el campo. Éxod. 32:17
- Y aconteció, que como llegó él al campo, y vió el becerro y las danzas, enardeciósele la ira á Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y quebrólas al pie del monte. Éxod. 32:19
- Y tomó el becerro que habían hecho, y quemólo en el fuego, y moliólo hasta reducirlo á polvo, que esparció sobre las aguas, y diólo á beber á los hijos de Israel. Éxod. 32:20
- Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces el pueblo, que es inclinado á mal. Éxod. 32:22
- Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, que á este Moisés, el varón que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido. Éxod. 32:23
- Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y diéronmelo, y echélo en el fuego, y salió este becerro. Éxod. 32:24
- Y viendo Moisés que el pueblo estaba despojado, porque Aarón lo había despojado para vergüenza entre sus enemigos, Éxod. 32:25
- Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta á puerta por el campo, y matad cada uno á su hermano, y á su amigo, y á su pariente. Éxod. 32:27
- Y aconteció que el día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado: mas yo subiré ahora á Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. Éxod. 32:30
- Ve pues ahora, lleva á este pueblo donde te he dicho: he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación yo visitaré en ellos su pecado. Éxod. 32:34
- Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón. Éxod. 32:35
- Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Ve, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, á la tierra de la cual juré á Abraham, Isaac, y Jacob, diciendo: A tu simiente la daré: Éxod. 33:1
- Y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al Cananeo y al Amorrheo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Heveo y al Jebuseo: Éxod. 33:2
- (A la tierra que fluye leche y miel); porque yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino. Éxod. 33:3
- Y oyendo el pueblo esta sensible palabra, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos: Éxod. 33:4
- Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb. Éxod. 33:6
- Y Moisés tomó el tabernáculo, y extendiólo fuera del campo, lejos del campo, y llamólo el Tabernáculo del Testimonio. Y fué, que cualquiera que requería á Jehová, salía al tabernáculo del testimonio, que estaba fuera del campo. Éxod. 33:7
- Y sucedía que, cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y estaba cada cual en pie á la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. Éxod. 33:8
- Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y poníase á la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Éxod. 33:9
- Y viendo todo el pueblo la columna de nube, que estaba á la puerta del tabernáculo, levantábase todo el pueblo, cada uno á la puerta de su tienda y adoraba. Éxod. 33:10
- Y hablaba Jehová á Moisés cara á cara, como habla cualquiera á su compañero. Y volvíase al campo; mas el joven Josué, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. Éxod. 33:11
- El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria. Éxod. 33:18
- Y respondióle: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Éxod. 33:19
- Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte. Éxod. 34:3
- Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. Éxod. 34:5
- Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo justificará al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos. Éxod. 34:7
- Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y encorvóse; Éxod. 34:8
- Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y poséenos. Éxod. 34:9
- Y él dijo: He aquí, yo hago concierto delante de todo tu pueblo: haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna; y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque ha de ser cosa terrible la que yo haré contigo. Éxod. 34:10
- La fiesta de los ázimos guardarás: siete días comerás por leudar, según te he mandado, en el tiempo del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto. Éxod. 34:18
- Empero redimirás con cordero el primerizo del asno; y si no lo redimieres, le has de cortar la cabeza. Redimirás todo primogénito de tus hijos, y no serán vistos vacíos delante de mí. Éxod. 34:20
- Seis días trabajarás, mas en el séptimo día cesarás: cesarás aun en la arada y en la siega. Éxod. 34:21
- Tres veces en el año será visto todo varón tuyo delante del Señoreador Jehová, Dios de Israel. Éxod. 34:23
- Porque yo arrojaré las gentes de tu presencia, y ensancharé tu término: y ninguno codiciará tu tierra, cuando tú subieres para ser visto delante de Jehová tu Dios tres veces en el año. Éxod. 34:24
- No ofrecerás con leudo la sangre de mi sacrificio; ni quedará de la noche para la mañana el sacrificio de la fiesta de la pascua. Éxod. 34:25
- La primicia de los primeros frutos de tu tierra meterás en la casa de Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre. Éxod. 34:26
- Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo con El hablado. Éxod. 34:29
- Y después se llegaron todos los hijos de Israel, á los cuales mandó todas las cosas que Jehová le había dicho en el monte de Sinaí. Éxod. 34:32
- Y cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, quitábase el velo hasta que salía; y saliendo, hablaba con los hijos de Israel lo que le era mandado; Éxod. 34:34
- Y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés, que la tez de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés á poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba á hablar con El. Éxod. 34:35
- Seis días se hará obra, mas el día séptimo os será santo, sábado de reposo á Jehová: cualquiera que en él hiciere obra, morirá. Éxod. 35:2
- No encenderéis fuego en todas vuestras moradas en el día del sábado. Éxod. 35:3
- Y aceite para la luminaria, y especias aromáticas para el aceite de la unción, y para el perfume aromático; Éxod. 35:8
- Y piedras de onix, y demás pedrería, para el ephod, y para el racional. Éxod. 35:9
- El tabernáculo, su tienda, y su cubierta, y sus anillos, y sus tablas, sus barras, sus columnas, y sus basas; Éxod. 35:11
- El arca, y sus varas, la cubierta, y el velo de la tienda; Éxod. 35:12
- La mesa, y sus varas, y todos sus vasos, y el pan de la proposición. Éxod. 35:13
- El candelero de la luminaria, y sus vasos, y sus candilejas, y el aceite para la luminaria; Éxod. 35:14
- Y el altar del perfume, y sus varas, y el aceite de la unción, y el perfume aromático, y el pabellón de la puerta, para la entrada del tabernáculo; Éxod. 35:15
- El altar del holocausto, y su enrejado de metal, y sus varas, y todos sus vasos, y la fuente con su basa; Éxod. 35:16
- Las cortinas del atrio, sus columnas, y sus basas, y el pabellón de la puerta del atrio; Éxod. 35:17
- Las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras de Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdocio. Éxod. 35:19
- Cualquiera que ofrecía ofrenda de plata ó de metal, traía á Jehová la ofrenda: y todo el que se hallaba con madera de Sittim, traíala para toda la obra del servicio. Éxod. 35:24
- Y los príncipes trajeron piedras de onix, y las piedras de los engastes para el ephod y el racional; Éxod. 35:27
- Y la especia aromática y aceite, para la luminaria, y para el aceite de la unción, y para el perfume aromático. Éxod. 35:28
- Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: Éxod. 35:34
- Y hablaron á Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que es menester para la atención de hacer la obra que Jehová ha mandado que se haga. Éxod. 36:5
- Entonces Moisés mandó pregonar por el campo, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más obra para ofrecer para el santuario. Y así fue el pueblo impedido de ofrecer; Éxod. 36:6
- Y todos los sabios de corazón entre los que hacían la obra, hicieron el tabernáculo de diez cortinas, de lino torcido, y de jacinto, y de púrpura y carmesí; las cuales hicieron de obra prima, con querubines. Éxod. 36:8
- E hizo las lazadas de color de jacinto en la orilla de la una cortina, en el borde, á la juntura; y así hizo en la orilla al borde de la segunda cortina, en la juntura. Éxod. 36:11
- Cincuenta lazadas hizo en la una cortina, y otras cincuenta en la segunda cortina, en el borde, en la juntura; las unas lazadas enfrente de las otras. Éxod. 36:12
- Hizo asimismo cortinas de pelo de cabras para la tienda sobre el tabernáculo, é hízolas en número de once. Éxod. 36:14
- Además hizo las tablas para el tabernáculo de madera de Sittim, para estar derechas. Éxod. 36:20
- Cada tabla tenía dos quicios enclavijados el uno delante del otro: así hizo todas las tablas del tabernáculo. Éxod. 36:22
- Hizo, pues, las tablas para el tabernáculo: veinte tablas al lado del austro, al mediodía. Éxod. 36:23
- Y para el otro lado del tabernáculo, á la parte del aquilón, hizo veinte tablas, Éxod. 36:25
- Y para el lado occidental del tabernáculo hizo seis tablas. Éxod. 36:27
- Hizo asimismo el velo de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido, el cual hizo con querubines de delicada obra. Éxod. 36:35
- Hizo también el velo para la puerta del tabernáculo, de jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino torcido, obra de recamador; Éxod. 36:37
- HIZO también Bezaleel el arca de madera de Sittim: su longitud era de dos codos y medio, y de codo y medio su anchura, y su altura de otro codo y medio: Éxod. 37:1
- Hízole además de fundición cuatro anillos de oro á sus cuatro esquinas; en el un lado dos anillos y en el otro lado dos anillos. Éxod. 37:3
- Y metió las varas por los anillos á los lados del arca, para llevar el arca. Éxod. 37:5
- El un querubín de esta parte al un cabo, y el otro querubín de la otra parte al otro cabo de la cubierta: hizo los querubines á sus dos cabos. Éxod. 37:8
- Y los querubines extendían sus alas por encima, cubriendo con sus alas la cubierta: y sus rostros el uno enfrente del otro, hacia la cubierta los rostros de los querubines. Éxod. 37:9
- Hizo asimismo el candelero de oro puro, é hízolo labrado á martillo: su pie y su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo. Éxod. 37:17
- En el un brazo, tres copas figura de almendras, una manzana y una flor; y en el otro brazo tres copas figura de almendras, una manzana y una flor: y así en los seis brazos que salían del candelero. Éxod. 37:19
- Y en el candelero había cuatro copas figura de almendras, sus manzanas y sus flores: Éxod. 37:20
- Hizo también el altar del perfume de madera de Sittim: un codo su longitud, y otro codo su anchura, era cuadrado; y su altura de dos codos; y sus cuernos de la misma pieza. Éxod. 37:25
- Hizo asimismo el aceite santo de la unción, y el fino perfume aromático, de obra de perfumador. Éxod. 37:29
- IGUALMENTE hizo el altar del holocausto de madera de Sittim: su longitud de cinco codos, y su anchura de otros cinco codos, cuadrado, y de tres codos de altura. Éxod. 38:1
- E hizo para el altar el enrejado de metal, de hechura de red, que puso en su cerco por debajo hasta el medio del altar. Éxod. 38:4
- Hizo asimismo el atrio; á la parte austral del mediodía las cortinas del atrio eran de cien codos, de lino torcido: Éxod. 38:9
- Y el pabellón de la puerta del atrio fue de obra de recamado, de jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino torcido: la longitud de veinte codos, y la altura en el ancho de cinco codos, conforme á las cortinas del atrio. Éxod. 38:18
- Estas son las cuentas del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio, lo que fué contado de orden de Moisés por mano de Ithamar, hijo de Aarón sacerdote, para el ministerio de los Levitas. Éxod. 38:21
- Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del santuario, el cual fué oro de ofrenda, fué veintinueve talentos, y setecientos y treinta siclos, según el siclo del santuario. Éxod. 38:24
- Y la plata de los contados de la congregación fué cien talentos, y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario: Éxod. 38:25
- Medio por cabeza, medio siclo, según el siclo del santuario, á todos los que pasaron por cuenta de edad de veinte años y arriba, que fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta. Éxod. 38:26
- Y el metal de la ofrenda fue setenta talentos, y dos mil cuatrocientos siclos; Éxod. 38:29
- Del cual hizo las basas de la puerta del tabernáculo del testimonio, y el altar de metal, y su enrejado de metal, y todos los vasos del altar. Éxod. 38:30
- Y DEL jacinto, y púrpura, y carmesí, hicieron las vestimentas del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón; como Jehová lo había mandado á Moisés. Éxod. 39:1
- Hizo también el ephod de oro, de cárdeno y púrpura y carmesí, y lino torcido. Éxod. 39:2
- Y extendieron las planchas de oro, y cortaron hilos para tejerlos entre el jacinto, y entre la púrpura, y entre el carmesí, y entre el lino, con delicada obra. Éxod. 39:3
- Y el cinto del ephod que estaba sobre él, era de lo mismo, conforme á su obra; de oro, jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino torcido; como Jehová lo había mandado á Moisés. Éxod. 39:5
- Hizo también el racional de primorosa obra, como la obra del ephod, de oro, jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino torcido. Éxod. 39:8
- Era cuadrado: doblado hicieron el racional: su longitud era de un palmo, y de un palmo su anchura, doblado. Éxod. 39:9
- Y engastaron en él cuatro órdenes de piedras. El primer orden era un sardio, un topacio, y un carbunclo: este el primer orden. Éxod. 39:10
- El segundo orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante. Éxod. 39:11
- El tercer orden, un ligurio, un ágata, y un amatista. Éxod. 39:12
- Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: cercadas y encajadas en sus engastes de oro. Éxod. 39:13
- Hicieron también sobre el racional las cadenas pequeñas de hechura de trenza, de oro puro. Éxod. 39:15
- Hicieron además dos anillos de oro, los cuales pusieron en las dos hombreras del ephod, abajo en la parte delantera, delante de su juntura, sobre el cinto del ephod. Éxod. 39:20
- Y ataron el racional de sus anillos á los anillos del ephod con un cordón de jacinto, para que estuviese sobre el cinto del mismo ephod, y no se apartase el racional del ephod; como Jehová lo había mandado á Moisés. Éxod. 39:21
- Hizo también el manto del ephod de obra de tejedor, todo de jacinto. Éxod. 39:22
- Con su abertura en medio de él, como el cuello de un coselete, con un borde en derredor de la abertura, porque no se rompiese. Éxod. 39:23
- También el cinto de lino torcido, y de jacinto, y púrpura, y carmesí, de obra de recamador; como Jehová lo mandó á Moisés. Éxod. 39:29
- Hicieron asimismo la plancha de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella de grabadura de sello, el rótulo, SANTIDAD A JEHOVÁ. Éxod. 39:30
- Y trajeron el tabernáculo á Moisés, el tabernáculo y todos sus vasos; sus corchetes, sus tablas, sus barras, y sus columnas, y sus basas; Éxod. 39:33
- Y la cubierta de pieles rojas de carneros, y la cubierta de pieles de tejones, y el velo del pabellón; Éxod. 39:34
- El arca del testimonio, y sus varas, y la cubierta; Éxod. 39:35
- La mesa, todos sus vasos, y el pan de la proposición; Éxod. 39:36
- El candelero limpio, sus candilejas, las lámparas que debían mantenerse en orden, y todos sus vasos, y el aceite para la luminaria; Éxod. 39:37
- Y el altar de oro, y el aceite de la unción, y el perfume aromático, y el pabellón para la puerta del tabernáculo; Éxod. 39:38
- El altar de metal, con su enrejado de metal, sus varas, y todos sus vasos; y la fuente, y su basa; Éxod. 39:39
- Las cortinas del atrio, y sus columnas, y sus basas, y el pabellón para la puerta del atrio, y sus cuerdas, y sus estacas, y todos los vasos del servicio del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio; Éxod. 39:40
- Las vestimentas del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el sacerdocio. Éxod. 39:41
- En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo del testimonio: Éxod. 40:2
- Y pondrás en él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo: Éxod. 40:3
- Y meterás la mesa, y la pondrás en orden: meterás también el candelero y encenderás sus lámparas: Éxod. 40:4
- Y pondrás el altar de oro para el perfume delante del arca del testimonio, y pondrás el pabellón delante de la puerta del tabernáculo. Éxod. 40:5
- Después pondrás el altar del holocausto delante de la puerta del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio. Éxod. 40:6
- Luego pondrás la fuente entre el tabernáculo del testimonio y el altar; y pondrás agua en ella. Éxod. 40:7
- Finalmente pondrás el atrio en derredor, y el pabellón de la puerta del atrio. Éxod. 40:8
- Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y le santificarás con todos sus vasos, y será santo. Éxod. 40:9
- Ungirás también el altar del holocausto y todos sus vasos: y santificarás el altar, y será un altar santísimo. Éxod. 40:10
- Y así en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fué erigido. Éxod. 40:17
- Y Moisés hizo levantar el tabernáculo, y asentó sus basas, y colocó sus tablas, y puso sus barras, é hizo alzar sus columnas. Éxod. 40:18
- Y extendió la tienda sobre el tabernáculo, y puso la sobrecubierta encima del mismo; como Jehová había mandado á Moisés. Éxod. 40:19
- Y tomó y puso el testimonio dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y encima la cubierta sobre el arca: Éxod. 40:20
- Y metió el arca en el tabernáculo, y puso el velo de la tienda, y cubrió el arca del testimonio; como Jehová había mandado á Moisés. Éxod. 40:21
- Y puso la mesa en el tabernáculo del testimonio, al lado septentrional del pabellón, fuera del velo: Éxod. 40:22
- Y puso el candelero en el tabernáculo del testimonio, enfrente de la mesa, al lado meridional del pabellón. Éxod. 40:24
- Puso también el altar de oro en el tabernáculo del testimonio, delante del velo: Éxod. 40:26
- Y encendió sobre él el perfume aromático; como Jehová había mandado á Moisés. Éxod. 40:27
- Y colocó el altar del holocausto á la puerta del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio; y ofreció sobre él holocausto y presente; como Jehová había mandado á Moisés. Éxod. 40:29
- Y puso la fuente entre el tabernáculo del testimonio y el altar; y puso en ella agua para lavar. Éxod. 40:30
- Cuando entraban en el tabernáculo del testimonio, y cuando se llegaban al altar, se lavaban; como Jehová había mandado á Moisés. Éxod. 40:32
- Finalmente erigió el atrio en derredor del tabernáculo y del altar, y puso la cortina de la puerta del atrio. Y así acabó Moisés la obra. Éxod. 40:33
- Entonces una nube cubrió el tabernáculo del testimonio, y la gloria de Jehová hinchió el tabernáculo. Éxod. 40:34
- Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo del testimonio, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo tenía lleno. Éxod. 40:35
- Pero si la nube no se alzaba, no se partían hasta el día en que ella se alzaba. Éxod. 40:37
- Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche en él, á vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas. Éxod. 40:38
- Y LLAMÓ Jehová á Moisés, y habló con él desde el tabernáculo del testimonio, diciendo: Lev. 1:1
- Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes, hijos de Aarón, ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está á la puerta del tabernáculo del testimonio. Lev. 1:5
- Y desollará el holocausto, y lo dividirá en sus piezas. Lev. 1:6
- Y los hijos de Aarón sacerdote pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego. Lev. 1:7
- Luego los sacerdotes, hijos de Aarón, acomodarán las piezas, la cabeza y el redaño, sobre la leña que está sobre el fuego, que habrá encima del altar: Lev. 1:8
- Y lavará con agua sus intestinos y sus piernas: y el sacerdote hará arder todo sobre el altar: holocausto es, ofrenda encendida de olor suave á Jehová. Lev. 1:9
- Y ha de degollarlo al lado septentrional del altar delante de Jehová: y los sacerdotes, hijos de Aarón, rociarán su sangre sobre el altar alrededor. Lev. 1:11
- Y lo dividirá en sus piezas, con su cabeza y su redaño; y el sacerdote las acomodará sobre la leña que está sobre el fuego, que habrá encima del altar; Lev. 1:12
- Y lavará sus entrañas y sus piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecerá todo, y harálo arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor suave á Jehová. Lev. 1:13
- Y si el holocausto se hubiere de ofrecer á Jehová de aves, presentará su ofrenda de tórtolas, ó de palominos. Lev. 1:14
- Y el sacerdote la ofrecerá sobre el altar, y ha de quitarle la cabeza, y hará que arda en el altar; y su sangre será exprimida sobre la pared del altar. Lev. 1:15
- Y le ha de quitar el buche y las plumas, lo cual echará junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas. Lev. 1:16
- Y la henderá por sus alas, mas no la dividirá en dos: y el sacerdote la hará arder sobre el altar, sobre la leña que estará en el fuego; holocausto es, ofrenda encendida de olor suave á Jehová. Lev. 1:17
- Y la traerá á los sacerdotes, hijos de Aarón; y de ello tomará el sacerdote su puño lleno de su flor de harina y de su aceite, con todo su incienso, y lo hará arder sobre el altar: ofrenda encendida para recuerdo, de olor suave á Jehová. Lev. 2:2
- Y traerás á Jehová la ofrenda que se hará de estas cosas, y la presentarás al sacerdote, el cual la llegará al altar. Lev. 2:8
- Y tomará el sacerdote de aquel presente, en memoria del mismo, y harálo arder sobre el altar; ofrenda encendida, de suave olor á Jehová. Lev. 2:9
- En la ofrenda de las primicias las ofreceréis á Jehová: mas no subirán sobre el altar en olor de suavidad. Lev. 2:12
- Y si ofrecieres á Jehová presente de primicias, tostarás al fuego las espigas verdes, y el grano desmenuzado ofrecerás por ofrenda de tus primicias. Lev. 2:14
- Y el sacerdote hará arder, en memoria del don, parte de su grano desmenuzado, y de su aceite con todo su incienso; es ofrenda encendida á Jehová. Lev. 2:16
- Y pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y la degollará á la puerta del tabernáculo del testimonio; y los sacerdotes, hijos de Aarón, rociarán su sangre sobre el altar en derredor. Lev. 3:2
- Luego ofrecerá del sacrificio de las paces, por ofrenda encendida á Jehová, el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que está sobre las entrañas, Lev. 3:3
- Y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y sobre los ijares, y con los riñones quitará el redaño que está sobre el hígado. Lev. 3:4
- Y los hijos de Aarón harán arder esto en el altar, sobre el holocausto que estará sobre la leña que habrá encima del fuego; es ofrenda de olor suave á Jehová. Lev. 3:5
- Y pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y después la degollará delante del tabernáculo del testimonio; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar en derredor. Lev. 3:8
- Y del sacrificio de las paces ofrecerá por ofrenda encendida á Jehová, su sebo, y la cola entera, la cual quitará á raíz del espinazo, y el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que está sobre las entrañas: Lev. 3:9
- Asimismo los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y el que está sobre los ijares, y con los riñones quitará el redaño de sobre el hígado. Lev. 3:10
- Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda de ofrenda encendida á Jehová. Lev. 3:11
- Y pondrá su mano sobre la cabeza de ella, y la degollará delante del tabernáculo del testimonio; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar en derredor. Lev. 3:13
- Después ofrecerá de ella su ofrenda encendida á Jehová; el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que está sobre las entrañas, Lev. 3:14
- Y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y el que está sobre los ijares, y con los riñones quitará el redaño de sobre el hígado. Lev. 3:15
- Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; es vianda de ofrenda que se quema en olor de suavidad á Jehová: el sebo todo es de Jehová. Lev. 3:16
- Si sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá á Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin tacha para expiación. Lev. 4:3
- Y traerá el becerro á la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará delante de Jehová. Lev. 4:4
- Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro, y la traerá al tabernáculo del testimonio; Lev. 4:5
- Y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de aquella sangre siete veces delante de Jehová, hacia el velo del santuario. Lev. 4:6
- Y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del altar del perfume aromático, que está en el tabernáculo del testimonio delante de Jehová: y echará toda la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está á la puerta del tabernáculo del testimonio. Lev. 4:7
- Y tomará del becerro para la expiación todo su sebo, el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que está sobre las entrañas, Lev. 4:8
- Y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y el que está sobre los ijares, y con los riñones quitará el redaño de sobre el hígado, Lev. 4:9
- De la manera que se quita del buey del sacrificio de las paces: y el sacerdote lo hará arder sobre el altar del holocausto. Lev. 4:10
- Y el cuero del becerro, y toda su carne, con su cabeza, y sus piernas, y sus intestinos, y su estiércol, Lev. 4:11
- En fin, todo el becerro sacará fuera del campo, á un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña: en donde se echan las cenizas será quemado. Lev. 4:12
- Y si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el negocio estuviere oculto á los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables; Lev. 4:13
- Luego que fuere entendido el pecado sobre que delinquieron, la congregación ofrecerá un becerro por expiación, y lo traerán delante del tabernáculo del testimonio. Lev. 4:14
- Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo del testimonio. Lev. 4:16
- Y mojará el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo. Lev. 4:17
- Y de aquella sangre pondrá sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio, y derramará toda la sangre al pie del altar del holocausto, que está á la puerta del tabernáculo del testimonio. Lev. 4:18
- Y le quitará todo el sebo, y harálo arder sobre el altar. Lev. 4:19
- Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él: así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón. Lev. 4:20
- Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará como quemó el primer becerro; expiación de la congregación. Lev. 4:21
- Y cuando pecare el príncipe, é hiciere por yerro algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehová su Dios, sobre cosas que no se han de hacer, y pecare; Lev. 4:22
- Y pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto delante de Jehová; es expiación. Lev. 4:24
- Y tomará el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará la sangre al pie del altar del holocausto: Lev. 4:25
- Y quemará todo su sebo sobre el altar, como el sebo del sacrificio de las paces: así hará el sacerdote por él la expiación de su pecado, y tendrá perdón. Lev. 4:26
- Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y la degollará en el lugar del holocausto. Lev. 4:29
- Luego tomará el sacerdote en su dedo de su sangre, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará toda su sangre al pie del altar. Lev. 4:30
- Y le quitará todo su sebo, de la manera que fue quitado el sebo del sacrificio de las paces; y el sacerdote lo hará arder sobre el altar en olor de suavidad á Jehová: así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado. Lev. 4:31
- Y si trajere cordero para su ofrenda por el pecado, hembra sin defecto traerá. Lev. 4:32
- Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y la degollará por expiación en el lugar donde se degüella el holocausto. Lev. 4:33
- Después tomará el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto; y derramará toda la sangre al pie del altar. Lev. 4:34
- Y le quitará todo su sebo, como fué quitado el sebo del sacrificio de las paces, y harálo el sacerdote arder en el altar sobre la ofrenda encendida á Jehová: y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado. Lev. 4:35
- También la persona que jurare, pronunciando con sus labios hacer mal ó bien, en cualesquiera cosas que el hombre profiere con juramento, y él no lo conociere; si después lo entiende, será culpado en una de estas cosas. Lev. 5:4
- Y para su expiación traerá á Jehová por su pecado que ha cometido, una hembra de los rebaños, una cordera ó una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote hará expiación por él de su pecado. Lev. 5:6
- Y si no le alcanzare para un cordero, traerá en expiación por su pecado que cometió, dos tórtolas ó dos palominos á Jehová; el uno para expiación, y el otro para holocausto. Lev. 5:7
- Y ha de traerlos al sacerdote, el cual ofrecerá primero el que es para expiación, y desunirá su cabeza de su cuello, mas no la apartará del todo: Lev. 5:8
- Y del otro hará holocausto conforme al rito; y hará por él el sacerdote expiación de su pecado que cometió, y será perdonado. Lev. 5:10
- Mas si su posibilidad no alcanzare para dos tórtolas, ó dos palominos, el que pecó traerá por su ofrenda la décima parte de un epha de flor de harina por expiación. No pondrá sobre ella aceite, ni sobre ella pondrá incienso, porque es expiación. Lev. 5:11
- Traerála, pues, al sacerdote, y el sacerdote tomará de ella su puño lleno, en memoria suya, y la hará arder en el altar sobre las ofrendas encendidas á Jehová: es expiación. Lev. 5:12
- Y hará el sacerdote expiación por él de su pecado que cometió en alguna de estas cosas, y será perdonado; y el sobrante será del sacerdote, como el presente de vianda. Lev. 5:13
- Cuando alguna persona cometiere falta, y pecare por yerro en las cosas santificadas á Jehová, traerá su expiación á Jehová, un carnero sin tacha de los rebaños, conforme á tu estimación, en siclos de plata del siclo del santuario, en ofrenda por el pecado: Lev. 5:15
- Y pagará aquello de las cosas santas en que hubiere pecado, y añadirá á ello el quinto, y lo dará al sacerdote: y el sacerdote hará expiación por él con el carnero del sacrificio por el pecado, y será perdonado. Lev. 5:16
- Traerá, pues, al sacerdote por expiación, según tú lo estimes, un carnero sin tacha de los rebaños: y el sacerdote hará expiación por él de su yerro que cometió por ignorancia, y será perdonado. Lev. 5:18
- O sea que hallando lo perdido, después lo negare, y jurare en falso, en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre: Lev. 6:3
- Entonces será que, puesto habrá pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, ó por el daño de la calumnia, ó el depósito que se le encomendó, ó lo perdido que halló, Lev. 6:4
- O todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituirá, pues, por entero, y añadirá á ello la quinta parte, que ha de pagar á aquel á quien pertenece en el día de su expiación. Lev. 6:5
- Y el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová, y obtendrá perdón de cualquiera de todas las cosas en que suele ofender. Lev. 6:7
- Manda á Aarón y á sus hijos diciendo: Esta es la ley del holocausto: (es holocausto, porque se quema sobre el altar toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar arderá en él:) Lev. 6:9
- El sacerdote se pondrá su vestimenta de lino, y se vestirá pañetes de lino sobre su carne; y cuando el fuego hubiere consumido el holocausto, apartará él las cenizas de sobre el altar, y pondrálas junto al altar. Lev. 6:10
- Y el fuego encendido sobre el altar no ha de apagarse, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará sobre él el holocausto, y quemará sobre él los sebos de las paces. Lev. 6:12
- El fuego ha de arder continuamente en el altar; no se apagará. Lev. 6:13
- Y tomará de él un puñado de la flor de harina del presente, y de su aceite, y todo el incienso que está sobre el presente, y harálo arder sobre el altar por memoria, en olor suavísimo á Jehová. Lev. 6:15
- Y el sobrante de ella lo comerán Aarón y sus hijos: sin levadura se comerá en el lugar santo; en el atrio del tabernáculo del testimonio lo comerán. Lev. 6:16
- No se cocerá con levadura: helo dado á ellos por su porción de mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, como la expiación por el pecado, y como la expiación por la culpa. Lev. 6:17
- Esta es la ofrenda de Aarón y de sus hijos, que ofrecerán á Jehová el día que serán ungidos: la décima parte de un epha de flor de harina, presente perpetuo, la mitad á la mañana y la mitad á la tarde. Lev. 6:20
- Y el sacerdote que en lugar de Aarón fuere ungido de entre sus hijos, hará la ofrenda; estatuto perpetuo de Jehová: toda ella será quemada. Lev. 6:22
- Habla á Aarón y á sus hijos, diciendo: Esta es la ley de la expiación: en el lugar donde será degollado el holocausto, será degollada la expiación por el pecado delante de Jehová: es cosa santísima. Lev. 6:25
- El sacerdote que la ofreciere por expiación, la comerá: en el lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo del testimonio. Lev. 6:26
- Todo lo que en su carne tocare, será santificado; y si cayere de su sangre sobre el vestido, lavarás aquello sobre que cayere, en el lugar santo. Lev. 6:27
- Mas no se comerá de expiación alguna, de cuya sangre se metiere en el tabernáculo del testimonio para reconciliar en el santuario: al fuego será quemada. Lev. 6:30
- En el lugar donde degollaren el holocausto, degollarán la víctima por la culpa; y rociará su sangre en derredor sobre el altar: Lev. 7:2
- Y de ella ofrecerá todo su sebo, la cola, y el sebo que cubre los intestinos. Lev. 7:3
- Y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y el que está sobre los ijares; y con los riñones quitará el redaño de sobre el hígado. Lev. 7:4
- Y el sacerdote lo hará arder sobre el altar; ofrenda encendida á Jehová: es expiación de la culpa. Lev. 7:5
- Todo varón de entre los sacerdotes la comerá: será comida en el lugar santo: es cosa muy santa. Lev. 7:6
- Como la expiación por el pecado, así es la expiación de la culpa: una misma ley tendrán: será del sacerdote que habrá hecho la reconciliación con ella. Lev. 7:7
- Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, el cuero del holocausto que ofreciere, será para él. Lev. 7:8
- Asimismo todo presente que se cociere en horno, y todo el que fuere aderezado en sartén, ó en cazuela, será del sacerdote que lo ofreciere. Lev. 7:9
- Con tortas de pan leudo ofrecerá su ofrenda en el sacrificio de hacimiento de gracias de sus paces. Lev. 7:13
- Y la carne del sacrificio de sus pacíficos en hacimiento de gracias, se comerá en el día que fuere ofrecida: no dejarán de ella nada para otro día. Lev. 7:15
- Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, ó voluntario, el día que ofreciere su sacrificio será comido; y lo que de él quedare, comerse ha el día siguiente: Lev. 7:16
- Y lo que quedare para el tercer día de la carne del sacrificio, será quemado en el fuego. Lev. 7:17
- Y si se comiere de la carne del sacrificio de sus paces el tercer día, el que lo ofreciere no será acepto, ni le será imputado; abominación será, y la persona que de él comiere llevará su pecado. Lev. 7:18
- Y la persona que comiere la carne del sacrificio de paces, el cual es de Jehová, estando inmunda, aquella persona será cortada de sus pueblos. Lev. 7:20
- Además, la persona que tocare alguna cosa inmunda, en inmundicia de hombre, ó en animal inmundo, ó en cualquiera abominación inmunda, y comiere la carne del sacrificio de las paces, el cual es de Jehová, aquella persona será cortada de sus pueblos. Lev. 7:21
- El sebo de animal mortecino, y el sebo del que fué arrebatado de fieras, se aparejará para cualquiera otro uso, mas no lo comeréis. Lev. 7:24
- Habla á los hijos de Israel, diciendo: El que ofreciere sacrificio de sus paces á Jehová, traerá su ofrenda del sacrificio de sus paces á Jehová; Lev. 7:29
- Sus manos traerán las ofrendas que se han de quemar á Jehová: traerá el sebo con el pecho: el pecho para que éste sea agitado, como sacrificio agitado delante de Jehová; Lev. 7:30
- Y el sebo lo hará arder el sacerdote en el altar, mas el pecho será de Aarón y de sus hijos. Lev. 7:31
- El que de los hijos de Aarón ofreciere la sangre de las paces, y el sebo, de él será en porción la espaldilla derecha; Lev. 7:33
- Porque he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus paces, el pecho que se agita, y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dado á Aarón el sacerdote y á sus hijos, por estatuto perpetuo de los hijos de Israel. Lev. 7:34
- Esta es por la unción de Aarón y la unción de sus hijos, la parte de ellos en las ofrendas encendidas á Jehová, desde el día que él los allegó para ser sacerdotes de Jehová: Lev. 7:35
- Lo cual mandó Jehová que les diesen, desde el día que él los ungió de entre los hijos de Israel, por estatuto perpetuo en sus generaciones. Lev. 7:36
- Esta es la ley del holocausto, del presente, de la expiación por el pecado, y de la culpa, y de las consagraciones, y del sacrificio de las paces: Lev. 7:37
- La cual intimó Jehová á Moisés, en el monte de Sinaí, el día que mandó á los hijos de Israel que ofreciesen sus ofrendas á Jehová en el desierto de Sinaí. Lev. 7:38
- Toma á Aarón y á sus hijos con él, y las vestimentas, y el aceite de la unción, y el becerro de la expiación, y los dos carneros, y el canastillo de los ázimos; Lev. 8:2
- Y puso sobre él la túnica, y ciñólo con el cinto; vistióle después el manto, y puso sobre él el ephod, y ciñólo con el cinto del ephod, y ajustólo con él. Lev. 8:7
- Púsole luego encima el racional, y en él puso el Urim y Thummim. Lev. 8:8
- Y tomó Moisés el aceite de la unción, y ungió el tabernáculo, y todas las cosas que estaban en él, y santificólas. Lev. 8:10
- Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus vasos, y la fuente y su basa, para santificarlos. Lev. 8:11
- Hizo luego llegar el becerro de la expiación, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro de la expiación. Lev. 8:14
- Y degollólo; y Moisés tomó la sangre, y puso con su dedo sobre los cuernos del altar alrededor, y purificó el altar; y echó la demás sangre al pie del altar, y santificólo para reconciliar sobre él. Lev. 8:15
- Después tomó todo el sebo que estaba sobre los intestinos, y el redaño del hígado, y los dos riñones, y el sebo de ellos, é hízolo Moisés arder sobre el altar. Lev. 8:16
- Mas el becerro, y su cuero, y su carne, y su estiércol, quemólo al fuego fuera del real; como Jehová lo había mandado á Moisés. Lev. 8:17
- Después hizo llegar el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero: Lev. 8:18
- Y degollólo; y roció Moisés la sangre sobre el altar en derredor. Lev. 8:19
- Y cortó el carnero en trozos; y Moisés hizo arder la cabeza, y los trozos, y el sebo. Lev. 8:20
- Lavó luego con agua los intestinos y piernas, y quemó Moisés todo el carnero sobre el altar: holocausto en olor de suavidad, ofrenda encendida á Jehová; como lo había Jehová mandado á Moisés. Lev. 8:21
- Después hizo llegar el otro carnero, el carnero de las consagraciones, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero: Lev. 8:22
- Y degollólo; y tomó Moisés de su sangre, y puso sobre la ternilla de la oreja derecha de Aarón, y sobre el dedo pulgar de su mano derecha, y sobre el dedo pulgar de su pie derecho. Lev. 8:23
- Hizo llegar luego los hijos de Aarón, y puso Moisés de la sangre sobre la ternilla de sus orejas derechas, y sobre los pulgares de sus manos derechas, y sobre los pulgares de sus pies derechos: y roció Moisés la sangre sobre el altar en derredor; Lev. 8:24
- Y después tomó el sebo, y la cola, y todo el sebo que estaba sobre los intestinos, y el redaño del hígado, y los dos riñones, y el sebo de ellos, y la espaldilla derecha; Lev. 8:25
- Y del canastillo de los ázimos, que estaba delante de Jehová, tomó una torta sin levadura, y una torta de pan de aceite, y una lasaña, y púsolo con el sebo y con la espaldilla derecha; Lev. 8:26
- Después tomó aquellas cosas Moisés de las manos de ellos, é hízolas arder en el altar sobre el holocausto: las consagraciones en olor de suavidad, ofrenda encendida á Jehová. Lev. 8:28
- Y tomó Moisés el pecho, y meciólo, ofrenda agitada delante de Jehová: del carnero de las consagraciones aquella fue la parte de Moisés; como Jehová lo había mandado á Moisés. Lev. 8:29
- Luego tomó Moisés del aceite de la unción, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y santificó á Aarón, y sus vestiduras, y á sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con él. Lev. 8:30
- Y dijo Moisés á Aarón y á sus hijos: Comed la carne á la puerta del tabernáculo del testimonio; y comedla allí con el pan que está en el canastillo de las consagraciones, según yo he mandado, diciendo: Aarón y sus hijos la comerán. Lev. 8:31
- De la puerta del tabernáculo del testimonio no saldréis en siete días, hasta el día que se cumplieren los días de vuestras consagraciones: porque por siete días seréis consagrados. Lev. 8:33
- Y FUÉ en el día octavo, que Moisés llamó á Aarón y á sus hijos, y á los ancianos de Israel; Lev. 9:1
- Y dijo Moisés á Aarón: Llégate al altar, y haz tu expiación, y tu holocausto, y haz la reconciliación por ti y por el pueblo: haz también la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliación por ellos; como ha mandado Jehová. Lev. 9:7
- Y el sebo y riñones y redaño del hígado, de la expiación, hízolos arder sobre el altar; como Jehová lo había mandado á Moisés. Lev. 9:10
- Mas la carne y el cuero los quemó al fuego fuera del real. Lev. 9:11
- Degolló asimismo el holocausto, y los hijos de Aarón le presentaron la sangre, la cual roció él alrededor sobre el altar. Lev. 9:12
- Presentáronle después el holocausto, á trozos, y la cabeza; é hízolos quemar sobre el altar. Lev. 9:13
- Luego lavó los intestinos y las piernas, y quemólos sobre el holocausto en el altar. Lev. 9:14
- Ofreció también la ofrenda del pueblo, y tomó el macho cabrío que era para la expiación del pueblo, y degollólo, y lo ofreció por el pecado como el primero. Lev. 9:15
- Y ofreció el holocausto, é hizo según el rito. Lev. 9:16
- Ofreció asimismo el presente, é hinchió de él su mano, y lo hizo quemar sobre el altar, además del holocausto de la mañana. Lev. 9:17
- Degolló también el buey y el carnero en sacrificio de paces, que era del pueblo: y los hijos de Aarón le presentaron la sangre (la cual roció él sobre el altar alrededor), Lev. 9:18
- Y los sebos del buey; y del carnero la cola con lo que cubre las entrañas, y los riñones, y el redaño del hígado: Lev. 9:19
- Y pusieron los sebos sobre los pechos, y él quemó los sebos sobre el altar: Lev. 9:20
- Después alzó Aarón sus manos hacia el pueblo y bendíjolos: y descendió de hacer la expiación, y el holocausto, y el sacrificio de las paces. Lev. 9:22
- Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo del testimonio; y salieron, y bendijeron al pueblo: y la gloria de Jehová se apareció á todo el pueblo. Lev. 9:23
- Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto y los sebos sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y cayeron sobre sus rostros. Lev. 9:24
- Y LOS hijos de Aarón, Nadab y Abiú, tomaron cada uno su incensario, y pusieron fuego en ellos, sobre el cual pusieron perfume, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Lev. 10:1
- Entonces dijo Moisés á Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En mis allegados me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló. Lev. 10:3
- Entonces Moisés dijo á Aarón, y á Eleazar y á Ithamar, sus hijos: No descubráis vuestras cabezas, ni rasguéis vuestros vestidos, porque no muráis, ni se levante la ira sobre toda la congregación: empero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, lamentarán el incendio que Jehová ha hecho. Lev. 10:6
- Ni saldréis de la puerta del tabernáculo del testimonio, porque moriréis; por cuanto el aceite de la unción de Jehová está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al dicho de Moisés. Lev. 10:7
- Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra, cuando hubiereis de entrar en el tabernáculo del testimonio, porque no muráis: estatuto perpetuo por vuestras generaciones; Lev. 10:9
- Y Moisés dijo á Aarón, y á Eleazar y á Ithamar, sus hijos que habían quedado: Tomad el presente que queda de las ofrendas encendidas á Jehová, y comedlo sin levadura junto al altar, porque es cosa muy santa. Lev. 10:12
- Habéis, pues, de comerlo en el lugar santo: porque esto es fuero para ti, y fuero para tus hijos, de las ofrendas encendidas á Jehová, pues que así me ha sido mandado. Lev. 10:13
- Comeréis asimismo en lugar limpio, tú y tus hijos y tus hijas contigo, el pecho de la mecida, y la espaldilla elevada, porque por fuero para ti, y fuero para tus hijos, son dados de los sacrificios de las paces de los hijos de Israel. Lev. 10:14
- Con las ofrendas de los sebos que se han de encender, traerán la espaldilla que se ha de elevar, y el pecho que será mecido, para que lo mezas por ofrenda agitada delante de Jehová: y será por fuero perpetuo tuyo, y de tus hijos contigo, como Jehová lo ha mandado. Lev. 10:15
- Y Moisés demandó el macho cabrío de la expiación, y hallóse que era quemado: y enojóse contra Eleazar é Ithamar, los hijos de Aarón que habían quedado, diciendo: Lev. 10:16
- ¿Por qué no comisteis la expiación en el lugar santo? porque es muy santa, y dióla él á vosotros para llevar la iniquidad de la congregación, para que sean reconciliados delante de Jehová. Lev. 10:17
- Veis que su sangre no fue metida dentro del santuario: habíais de comerla en el lugar santo, como yo mandé. Lev. 10:18
- De entre los animales, todo el de pezuña, y que tiene las pezuñas hendidas, y que rumia, éste comeréis. Lev. 11:3
- Estos empero no comeréis de los que rumian y de los que tienen pezuña: el camello, porque rumia mas no tiene pezuña hendida, habéis de tenerlo por inmundo; Lev. 11:4
- También el conejo, porque rumia, mas no tiene pezuña, tendréislo por inmundo; Lev. 11:5
- También el puerco, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, mas no rumia, tendréislo por inmundo. Lev. 11:7
- Y de las aves, éstas tendréis en abominación; no se comerán, serán abominación: el águila, el quebrantahuesos, el esmerejón, Lev. 11:13
- El milano, y el buitre según su especie; Lev. 11:14
- El avestruz, y la lechuza, y el laro, y el gavilán según su especie; Lev. 11:16
- Y el buho, y el somormujo, y el ibis, Lev. 11:17
- Y el calamón, y el cisne, y el onocrótalo, Lev. 11:18
- Y el herodión, y el caradrión, según su especie, y la abubilla, y el murciélago. Lev. 11:19
- Estos comeréis de ellos: la langosta según su especie, y el langostín según su especie, y el aregol según su especie, y el haghab según su especie. Lev. 11:22
- Y el que llevare sus cuerpos muertos, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: habéis de tenerlos por inmundos. Lev. 11:28
- Y estos tendréis por inmundos de los reptiles que van arrastrando sobre la tierra: la comadreja, y el ratón, y la rana según su especie, Lev. 11:29
- Y el erizo, y el lagarto, y el caracol, y la babosa, y el topo. Lev. 11:30
- Toda vianda que se come, sobre la cual viniere el agua de tales vasijas, será inmunda: y toda bebida que se bebiere, será en todas esas vasijas inmunda: Lev. 11:34
- Y todo aquello sobre que cayere algo del cuerpo muerto de ellos, será inmundo: el horno ú hornillos se derribarán; son inmundos, y por inmundos los tendréis. Lev. 11:35
- Y si algún animal que tuviereis para comer se muriere, el que tocare su cuerpo muerto será inmundo hasta la tarde: Lev. 11:39
- Y el que comiere de su cuerpo muerto, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: asimismo el que sacare su cuerpo muerto, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde. Lev. 11:40
- Todo lo que anda sobre el pecho, y todo lo que anda sobre cuatro ó más pies, de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, no lo comeréis, porque es abominación. Lev. 11:42
- Y si no alcanzare su mano lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas ó dos palominos, uno para holocausto, y otro para expiación: y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia. Lev. 12:8
- Cuando el hombre tuviere en la piel de su carne hinchazón, ó postilla, ó mancha blanca, y hubiere en la piel de su carne como llaga de lepra, será traído á Aarón el sacerdote, ó á uno de los sacerdotes sus hijos: Lev. 13:2
- Y el sacerdote mirará la llaga en la piel de la carne: si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más hundida que la tez de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le dará por inmundo. Lev. 13:3
- Y si en la piel de su carne hubiere mancha blanca, pero no pareciere más hundida que la tez, ni su pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días; Lev. 13:4
- Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga a su parecer se hubiere estancado, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá á encerrar por otros siete días. Lev. 13:5
- Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo dará por limpio: era postilla; y lavará sus vestidos, y será limpio. Lev. 13:6
- Y si reconociéndolo el sacerdote, ve que la postilla ha crecido en la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es lepra. Lev. 13:8
- Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, será traído al sacerdote; Lev. 13:9
- Y el sacerdote mirará, y si pareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y se descubre asimismo la carne viva, Lev. 13:10
- Lepra es envejecida en la piel de su carne; y le dará por inmundo el sacerdote, y no le encerrará, porque es inmundo. Lev. 13:11
- Mas si brotare la lepra cundiendo por el cutis, y ella cubriere toda la piel del llagado desde su cabeza hasta sus pies, á toda vista de ojos del sacerdote; Lev. 13:12
- Entonces el sacerdote le reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto toda su carne, dará por limpio al llagado: hase vuelto toda ella blanca; y él es limpio. Lev. 13:13
- Mas el día que apareciere en él la carne viva, será inmundo. Lev. 13:14
- Y el sacerdote mirará la carne viva, y lo dará por inmundo. Es inmunda la carne viva: es lepra. Lev. 13:15
- Y el sacerdote mirará, y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote dará por limpio al que tenía la llaga, y será limpio. Lev. 13:17
- Y sucediere en el lugar de la apostema tumor blanco, ó mancha blanca embermejecida, será mostrado al sacerdote: Lev. 13:19
- Y el sacerdote mirará; y si pareciere estar más baja que su piel, y su pelo se hubiere vuelto blanco, darálo el sacerdote por inmundo: es llaga de lepra que se originó en la apostema. Lev. 13:20
- Y si el sacerdote la considerare, y no pareciere en ella pelo blanco, ni estuviere más baja que la piel, sino oscura, entonces el sacerdote lo encerrará por siete días: Lev. 13:21
- Y si se fuere extendiendo por la piel, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga. Lev. 13:22
- Empero si la mancha blanca se estuviere en su lugar, que no haya cundido, es la costra de la apostema; y el sacerdote lo dará por limpio. Lev. 13:23
- El sacerdote la mirará; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y pareciere estar más hundida que la piel, es lepra que salió en la quemadura; y el sacerdote declarará al sujeto inmundo, por ser llaga de lepra. Lev. 13:25
- Mas si el sacerdote la mirare, y no pareciere en la mancha pelo blanco, ni estuviere más baja que la tez, sino que está oscura, le encerrará el sacerdote por siete días; Lev. 13:26
- Y al séptimo día el sacerdote la reconocerá: si se hubiere ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga de lepra. Lev. 13:27
- Empero si la mancha se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido en la piel, sino que está oscura, hinchazón es de la quemadura: darálo el sacerdote por limpio; que señal de la quemadura es. Lev. 13:28
- El sacerdote mirará la llaga; y si pareciere estar más profunda que la tez, y el pelo en ella fuera rubio y adelgazado, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es tiña, es lepra de la cabeza ó de la barba. Lev. 13:30
- Mas cuando el sacerdote hubiere mirado la llaga de la tiña, y no pareciere estar más profunda que la tez, ni fuere en ella pelo negro, el sacerdote encerrará al llagado de la tiña por siete días: Lev. 13:31
- Y al séptimo día el sacerdote mirará la llaga: y si la tiña no pareciere haberse extendido, ni hubiere en ella pelo rubio, ni pareciere la tiña más profunda que la tez, Lev. 13:32
- Entonces lo trasquilarán, mas no trasquilarán el lugar de la tiña: y encerrará el sacerdote al que tiene la tiña por otros siete días. Lev. 13:33
- Y al séptimo día mirará el sacerdote la tiña; y si la tiña no hubiere cundido en la piel, ni pareciere estar más profunda que la tez, el sacerdote lo dará por limpio; y lavará sus vestidos, y será limpio. Lev. 13:34
- Entonces el sacerdote la mirará; y si la tiña hubiere cundido en la piel, no busque el sacerdote el pelo rubio, es inmundo. Lev. 13:36
- Mas si le pareciere que la tiña está detenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tiña está sanada; él está limpio, y por limpio lo dará el sacerdote. Lev. 13:37
- Asimismo el hombre ó mujer, cuando en la piel de su carne tuviere manchas, manchas blancas, Lev. 13:38
- El sacerdote mirará: y si en la piel de su carne parecieren manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brotó en la piel, está limpia la persona. Lev. 13:39
- Y el hombre, cuando se le pelare la cabeza, es calvo, mas limpio. Lev. 13:40
- Entonces el sacerdote lo mirará, y si pareciere la hinchazón de la llaga blanca rojiza en su calva ó en su antecalva, como el parecer de la lepra de la tez de la carne, Lev. 13:43
- Leproso es, es inmundo; el sacerdote lo dará luego por inmundo; en su cabeza tiene su llaga. Lev. 13:44
- Y el leproso en quien hubiere llaga, sus vestidos serán deshechos y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡inmundo! Lev. 13:45
- Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro: habitará solo; fuera del real será su morada. Lev. 13:46
- Y cuando en el vestido hubiere plaga de lepra, en vestido de lana, ó en vestido de lino; Lev. 13:47
- Y el sacerdote mirará la plaga, y encerrará la cosa plagada por siete días. Lev. 13:50
- Y al séptimo día mirará la plaga: y si hubiere cundido la plaga en el vestido, ó estambre, ó en la trama, ó en piel, ó en cualquiera obra que se hace de pieles, lepra roedora es la plaga; inmunda será. Lev. 13:51
- Será quemado el vestido, ó estambre ó trama, de lana ó de lino, ó cualquiera obra de pieles en que hubiere tal plaga; porque lepra roedora es; al fuego será quemada. Lev. 13:52
- Y si el sacerdote mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el vestido, ó estambre, ó en la trama, ó en cualquiera obra de pieles; Lev. 13:53
- Entonces el sacerdote mandará que laven donde está la plaga, y lo encerrará otra vez por siete días. Lev. 13:54
- Y el sacerdote mirará después que la plaga fuere lavada; y si pareciere que la plaga no ha mudado su aspecto, bien que no haya cundido la plaga, inmunda es; la quemarás al fuego; corrosión es penetrante, esté lo raído en la haz ó en el revés de aquella cosa. Lev. 13:55
- Mas si el sacerdote la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido después que fué lavada, la cortará del vestido, ó de la piel, ó del estambre, ó de la trama. Lev. 13:56
- Y si apareciere más en el vestido, ó estambre, ó trama, ó en cualquiera cosa de pieles, reverdeciendo en ella, quemarás al fuego aquello donde estuviere la plaga. Lev. 13:57
- Empero el vestido, ó estambre, ó trama, ó cualquiera cosa de piel que lavares, y que se le quitare la plaga, lavarse ha segunda vez, y entonces será limpia. Lev. 13:58
- Y el sacerdote saldrá fuera del real; y mirará el sacerdote, y viendo que está sana la plaga de la lepra del leproso, Lev. 14:3
- El sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y palo de cedro, y grana, é hisopo; Lev. 14:4
- Y mandará el sacerdote matar la una avecilla en un vaso de barro sobre aguas vivas; Lev. 14:5
- Después tomará la avecilla viva, y el palo de cedro, y la grana, y el hisopo, y lo mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas vivas: Lev. 14:6
- Y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le dará por limpio; y soltará la avecilla viva sobre la haz del campo. Lev. 14:7
- Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todos sus pelos, y se ha de lavar con agua, y será limpio: y después entrará en el real, y morará fuera de su tienda siete días. Lev. 14:8
- Y el día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha; y tres décimas de flor de harina para presente amasada con aceite, y un log de aceite. Lev. 14:10
- Y el sacerdote que le purifica presentará con aquellas cosas al que se ha de limpiar delante de Jehová, á la puerta del tabernáculo del testimonio: Lev. 14:11
- Y tomará el sacerdote el un cordero, y ofrecerálo por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda agitada delante de Jehová: Lev. 14:12
- Y degollará el cordero en el lugar donde degüellan la víctima por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario: porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote: es cosa muy sagrada. Lev. 14:13
- Y tomará el sacerdote de la sangre de la víctima por la culpa, y pondrá el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho. Lev. 14:14
- Asimismo tomará el sacerdote del log de aceite, y echará sobre la palma de su mano izquierda: Lev. 14:15
- Y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová: Lev. 14:16
- Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, sobre la sangre de la expiación por la culpa: Lev. 14:17
- Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá sobre la cabeza del que se purifica: y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová. Lev. 14:18
- Ofrecerá luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia, y después degollará el holocausto: Lev. 14:19
- Y hará subir el sacerdote el holocausto y el presente sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y será limpio. Lev. 14:20
- Y dos tórtolas, ó dos palominos, lo que alcanzare su mano: y el uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto; Lev. 14:22
- Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y mecerálo el sacerdote como ofrenda agitada delante de Jehová; Lev. 14:24
- Luego degollará el cordero de la culpa, y tomará el sacerdote de la sangre de la culpa, y pondrá sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho. Lev. 14:25
- Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda; Lev. 14:26
- Y con su dedo derecho rociará el sacerdote del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehová. Lev. 14:27
- También pondrá el sacerdote del aceite que tiene en su mano sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa. Lev. 14:28
- Y lo que sobrare del aceite que el sacerdote tiene en su mano, pondrálo sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehová. Lev. 14:29
- El uno de lo que alcanzare su mano, en expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además del presente: y hará el sacerdote expiación por el que se ha de purificar, delante de Jehová. Lev. 14:31
- Entonces mandará el sacerdote, y despejarán la casa antes que el sacerdote entre á mirar la plaga, por que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa: y después el sacerdote entrará á reconocer la casa: Lev. 14:36
- El sacerdote saldrá de la casa á la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días. Lev. 14:38
- Y al séptimo día volverá el sacerdote, y mirará: y si la plaga hubiere crecido en las paredes de la casa, Lev. 14:39
- Entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo: Lev. 14:40
- Y hará descostrar la casa por dentro alrededor, y derramarán el polvo que descostraren fuera de la ciudad en lugar inmundo: Lev. 14:41
- Entonces el sacerdote entrará y mirará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, lepra roedora está en la casa: inmunda es. Lev. 14:44
- Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa, lavará sus vestidos. Lev. 14:47
- Mas si entrare el sacerdote y mirare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue encostrada, el sacerdote dará la casa por limpia, porque la plaga ha sanado. Lev. 14:48
- Y tomará el palo de cedro, y el hisopo, y la grana, y la avecilla viva, y mojarálo en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas vivas, y rociará la casa siete veces: Lev. 14:51
- Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, y con las aguas vivas, y con la avecilla viva, y el palo de cedro, y el hisopo, y la grana: Lev. 14:52
- Toda cama en que se acostare el que tuviere flujo, será inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda será. Lev. 15:4
- Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere sentado el que tiene flujo, lavará sus vestidos, se lavará también á sí mismo con agua, y será inmundo hasta la tarde. Lev. 15:6
- Asimismo el que tocare la carne del que tiene flujo, lavará sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde. Lev. 15:7
- Y si el que tiene flujo escupiere sobre el limpio, éste lavará sus vestidos, y después de haberse lavado con agua, será inmundo hasta la tarde. Lev. 15:8
- Y toda aparejo sobre que cabalgare el que tuviere flujo, será inmundo. Lev. 15:9
- Y cualquiera que tocare cualquiera cosa que haya estado debajo de él, será inmundo hasta la tarde; y el que la llevare, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la tarde. Lev. 15:10
- Y todo aquel á quien tocare el que tiene flujo, y no lavare con agua sus manos, lavará sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde. Lev. 15:11
- Y la vasija de barro en que tocare el que tiene flujo, será quebrada; y toda vasija de madera será lavada con agua. Lev. 15:12
- Y cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, se ha de contar siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su carne en aguas vivas, y será limpio. Lev. 15:13
- Y el octavo día tomará dos tórtolas, ó dos palominos, y vendrá delante de Jehová á la puerta del tabernáculo del testimonio, y los dará al sacerdote: Lev. 15:14
- Y harálos el sacerdote, el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto: y le purificará el sacerdote de su flujo delante de Jehová. Lev. 15:15
- Y el hombre, cuando de él saliere derramamiento de semen, lavará en aguas toda su carne, y será inmundo hasta la tarde. Lev. 15:16
- Y toda vestimenta, ó toda piel sobre la cual hubiere el derramamiento del semen, lavaráse con agua, y será inmunda hasta la tarde. Lev. 15:17
- Y la mujer con quien el varón tuviera ayuntamiento de semen, ambos se lavarán con agua, y serán inmundos hasta la tarde. Lev. 15:18
- Y si estuviere sobre la cama, ó sobre la silla en que ella se hubiere sentado, el que tocare en ella será inmundo hasta la tarde. Lev. 15:23
- Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, ó cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre; todo el tiempo del flujo de su inmundicia, será inmunda como en los días de su costumbre. Lev. 15:25
- Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le será como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, será inmundo, como la inmundicia de su costumbre. Lev. 15:26
- Y el octavo día tomará consigo dos tórtolas, ó dos palominos, y los traerá al sacerdote, á la puerta del tabernáculo del testimonio: Lev. 15:29
- Y el sacerdote hará el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto; y la purificará el sacerdote delante de Jehová del flujo de su inmundicia. Lev. 15:30
- Y Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario del velo adentro, delante de la cubierta que está sobre el arca, para que no muera: porque yo apareceré en la nube sobre la cubierta. Lev. 16:2
- Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro por expiación, y un carnero en holocausto. Lev. 16:3
- La túnica santa de lino se vestirá, y sobre su carne tendrá pañetes de lino, y ceñiráse el cinto de lino; y con la mitra de lino se cubrirá: son las santas vestiduras: con ellas, después de lavar su carne con agua, se ha de vestir. Lev. 16:4
- Y hará allegar Aarón el becerro de la expiación, que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa. Lev. 16:6
- Y hará allegar Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y ofrecerálo en expiación. Lev. 16:9
- Mas el macho cabrío, sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová, para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo á Azazel al desierto. Lev. 16:10
- Y hará llegar Aarón el becerro que era suyo para expiación, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo. Lev. 16:11
- Después tomará el incensario lleno de brasas de fuego, del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y meterálo del velo adentro: Lev. 16:12
- Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá la cubierta que está sobre el testimonio, y no morirá. Lev. 16:13
- Después degollará en expiación el macho cabrío, que era del pueblo, y meterá la sangre de él del velo adentro; y hará de su sangre como hizo de la sangre del becerro, y esparcirá sobre la cubierta y delante de la cubierta: Lev. 16:15
- Y limpiará el santuario, de las inmundicias de los hijos de Israel, y de sus rebeliones, y de todos sus pecados: de la misma manera hará también al tabernáculo del testimonio, el cual reside entre ellos en medio de sus inmundicias. Lev. 16:16
- Y ningún hombre estará en el tabernáculo del testimonio cuando él entrare á hacer la reconciliación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la reconciliación por sí, y por su casa, y por toda la congregación de Israel. Lev. 16:17
- Y cuando hubiere acabado de expiar el santuario, y el tabernáculo del testimonio, y el altar, hará llegar el macho cabrío vivo: Lev. 16:20
- Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos á tierra inhabitada: y dejará ir el macho cabrío por el desierto. Lev. 16:22
- Después vendrá Aarón al tabernáculo del testimonio, y se desnudará las vestimentas de lino, que había vestido para entrar en el santuario, y pondrálas allí. Lev. 16:23
- Lavará luego su carne con agua en el lugar del santuario, y después de ponerse sus vestidos saldrá, y hará su holocausto, y el holocausto del pueblo, y hará la reconciliación por sí y por el pueblo. Lev. 16:24
- Y quemará el sebo de la expiación sobre el altar. Lev. 16:25
- Y el que hubiere llevado el macho cabrío á Azazel, lavará sus vestidos, lavará también con agua su carne, y después entrará en el real. Lev. 16:26
- Y sacará fuera del real el becerro del pecado, y el macho cabrío de la culpa, la sangre de los cuales fué metida para hacer la expiación en el santuario; y quemarán en el fuego sus pellejos, y sus carnes, y su estiércol. Lev. 16:27
- Y el que los quemare, lavará sus vestidos, lavará también su carne con agua, y después entrará en el real. Lev. 16:28
- Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, á los diez del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros: Lev. 16:29
- Y hará la reconciliación el sacerdote que fuere ungido, y cuya mano hubiere sido llena para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestimentas de lino, las vestiduras sagradas: Lev. 16:32
- Y expiará el santuario santo, y el tabernáculo del testimonio; expiará también el altar, y á los sacerdotes, y á todo el pueblo de la congregación. Lev. 16:33
- Y esto tendréis por estatuto perpetuo, para expiar á los hijos de Israel de todos sus pecados una vez en el año. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó. Lev. 16:34
- Cualquier varón de la casa de Israel que degollare buey, ó cordero, ó cabra, en el real, ó fuera del real, Lev. 17:3
- Y no lo trajere á la puerta del tabernáculo del testimonio, para ofrecer ofrenda á Jehová delante del tabernáculo de Jehová, sangre será imputada al tal varón: sangre derramó; cortado será el tal varón de entre su pueblo: Lev. 17:4
- Y el sacerdote esparcirá la sangre sobre el altar de Jehová, á la puerta del tabernáculo del testimonio, y quemará el sebo en olor de suavidad á Jehová. Lev. 17:6
- Y no lo trajere á la puerta del tabernáculo del testimonio, para hacerlo á Jehová, el tal varón será igualmente cortado de sus pueblos. Lev. 17:9
- Porque la vida de la carne en la sangre está: y yo os la he dado para expiar vuestras personas sobre el altar: por lo cual la misma sangre expiará la persona. Lev. 17:11
- Por tanto, he dicho á los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que peregrina entre vosotros comerá sangre. Lev. 17:12
- Porque el alma de toda carne, su vida, está en su sangre: por tanto he dicho á los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado. Lev. 17:14
- Por tanto mis estatutos y mis derechos guardaréis, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos: Yo Jehová. Lev. 18:5
- Y no llegarás á la mujer en el apartamiento de su inmundicia, para descubrir su desnudez. Lev. 18:19
- Y no des de tu simiente para hacerla pasar por el fuego á Moloch; no contamines el nombre de tu Dios: Yo Jehová. Lev. 18:21
- Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis derechos, y no hagáis ninguna de todas estas abominaciones: ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros. Lev. 18:26
- Será comido el día que lo sacrificareis, y el siguiente día: y lo que quedare para el tercer día, será quemado en el fuego. Lev. 19:6
- Y si se comiere el día tercero, será abominación; no será acepto: Lev. 19:7
- Y el que lo comiere, llevará su delito, por cuanto profanó lo santo de Jehová; y la tal persona será cortada de sus pueblos. Lev. 19:8
- Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada. Lev. 19:9
- Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios. Lev. 19:10
- Y no juraréis en mi nombre con mentira, ni profanarás el nombre de tu Dios: Yo Jehová. Lev. 19:12
- No oprimirás á tu prójimo, ni le robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana. Lev. 19:13
- No harás agravio en el juicio: no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás á tu prójimo. Lev. 19:15
- Y con el carnero de la expiación lo reconciliará el sacerdote delante de Jehová, por su pecado que cometió: y se le perdonará su pecado que ha cometido. Lev. 19:22
- Y el cuarto año todo su fruto será santidad de loores á Jehová. Lev. 19:24
- Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto: Yo Jehová vuestro Dios. Lev. 19:25
- Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor: Yo Jehová. Lev. 19:32
- Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis. Lev. 19:33
- Dirás asimismo á los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, ó de los extranjeros que peregrinan en Israel, que diere de su simiente á Moloch, de seguro morirá: el pueblo de la tierra lo apedreará con piedras. Lev. 20:2
- Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo; por cuanto dió de su simiente á Moloch, contaminando mi santuario, y amancillando mi santo nombre. Lev. 20:3
- Que si escondiere el pueblo de la tierra sus ojos de aquel varón que hubiere dado de su simiente á Moloch, para no matarle, Lev. 20:4
- Y el hombre que adulterare con la mujer de otro, el que cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, indefectiblemente se hará morir al adúltero y á la adúltera. Lev. 20:10
- Y el que tomare mujer y á la madre de ella, comete vileza: quemarán en fuego á él y á ellas, porque no haya vileza entre vosotros. Lev. 20:14
- Y el que tomare la mujer de su hermano, es suciedad; la desnudez de su hermano descubrió; sin hijos serán. Lev. 20:21
- Y el hombre ó la mujer en quienes hubiere espíritu phitónico ó de adivinación, han de ser muertos: los apedrearán con piedras; su sangre sobre ellos. Lev. 20:27
- Santos serán á su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios; porque los fuegos de Jehová y el pan de su Dios ofrecen: por tanto serán santos. Lev. 21:6
- Lo santificarás por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece: santo será para ti, porque santo soy yo Jehová vuestro santificador. Lev. 21:8
- Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fué derramado el aceite de la unción, y que hinchió su mano para vestir las vestimentas, no descubrirá su cabeza, ni romperá sus vestidos: Lev. 21:10
- Ni saldrá del santuario, ni contaminará el santuario de su Dios; porque la corona del aceite de la unción de su Dios está sobre él: Yo Jehová. Lev. 21:12
- Y no amancillará su simiente en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico. Lev. 21:15
- Habla á Aarón, y dile: El varón de tu simiente en sus generaciones, en el cual hubiere falta, no se allegará para ofrecer el pan de su Dios. Lev. 21:17
- Porque ningún varón en el cual hubiere falta, se allegará: varón ciego, ó cojo, ó falto, ó sobrado, Lev. 21:18
- O varón en el cual hubiere quebradura de pie ó rotura de mano, Lev. 21:19
- O corcobado, ó lagañoso, ó que tuviere nube en el ojo, ó que tenga sarna, ó empeine, ó compañón relajado; Lev. 21:20
- Ningún varón de la simiente de Aarón sacerdote, en el cual hubiere falta, se allegará para ofrecer las ofrendas encendidas de Jehová. Hay falta en él; no se allegará á ofrecer el pan de su Dios. Lev. 21:21
- El pan de su Dios, de lo muy santo y las cosas santificadas, comerá. Lev. 21:22
- Empero no entrará del velo adentro, ni se allegará al altar, por cuanto hay falta en él: y no profanará mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico. Lev. 21:23
- Cualquier varón de la simiente de Aarón que fuere leproso, ó padeciere flujo, no comerá de las cosas sagradas hasta que esté limpio: y el que tocare cualquiera cosa inmunda de mortecino, ó el varón del cual hubiere salido derramamiento de semen; Lev. 22:4
- O el varón que hubiere tocado cualquier reptil, por el cual será inmundo, ú hombre por el cual venga á ser inmundo, conforme á cualquiera inmundicia suya; Lev. 22:5
- Y cuando el sol se pusiere, será limpio; y después comerá las cosas sagradas, porque su pan es. Lev. 22:7
- Ningún extraño comerá cosa sagrada; el huésped del sacerdote, ni el jornalero, no comerá cosa sagrada. Lev. 22:10
- Mas el sacerdote, cuando comprare persona de su dinero, ésta comerá de ella, y el nacido en su casa: estos comerán de su pan. Lev. 22:11
- Y el que por yerro comiere cosa sagrada, añadirá á ella su quinto, y darálo al sacerdote con la cosa sagrada. Lev. 22:14
- Y no les harán llevar la iniquidad del pecado, comiendo las cosas santas de ellos: porque yo Jehová soy el que los santifico. Lev. 22:16
- Ciego, ó perniquebrado, ó mutilado, ó verrugoso, ó sarnoso ó roñoso, no ofreceréis éstos á Jehová, ni de ellos pondréis ofrenda encendida sobre el altar de Jehová. Lev. 22:22
- Y de mano de hijo de extranjero no ofreceréis el pan de vuestro Dios de todas estas cosas; porque su corrupción está en ellas: hay en ellas falta, no se os aceptarán. Lev. 22:25
- El buey, ó el cordero, ó la cabra, cuando naciere, siete días estará mamando de su madre: mas desde el octavo día en adelante será acepto para ofrenda de sacrificio encendido a Jehová. Lev. 22:27
- Y sea buey ó carnero, no degollaréis en un día á el y á su hijo. Lev. 22:28
- En el mismo día se comerá; no dejaréis de él para otro día: Yo Jehová. Lev. 22:30
- Seis días se trabajará, y el séptimo día sábado de reposo será, convocación santa: ninguna obra haréis; sábado es de Jehová en todas vuestras habitaciones. Lev. 23:3
- En el mes primero, á los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová. Lev. 23:5
- El primer día tendréis santa convocación: ningúna obra servil haréis. Lev. 23:7
- Y ofreceréis á Jehová siete días ofrenda encendida: el séptimo día será santa convocación; ninguna obra servil haréis. Lev. 23:8
- El cual mecerá el omer delante de Jehová, para que seáis aceptos: el siguiente día del sábado lo mecerá el sacerdote. Lev. 23:11
- Y el día que ofrezcáis el omer, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto á Jehová. Lev. 23:12
- Y os habéis de contar desde el siguiente día del sábado, desde el día en que ofrecisteis el omer de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán: Lev. 23:15
- Hasta el siguiente día del sábado séptimo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis nuevo presente a Jehová. Lev. 23:16
- Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año sin defecto, y un becerro de la vacada y dos carneros: serán holocausto á Jehová, con su presente y sus libaciones; ofrenda encendida de suave olor á Jehová. Lev. 23:18
- Y el sacerdote los mecerá en ofrenda agitada delante de Jehová, con el pan de las primicias, y los dos corderos: serán cosa sagrada de Jehová para el sacerdote. Lev. 23:20
- Y cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu siega; para el pobre, y para el extranjero la dejarás: Yo Jehová vuestro Dios. Lev. 23:22
- Habla á los hijos de Israel, y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis sábado, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Lev. 23:24
- Empero á los diez de este mes séptimo será el día de las expiaciones: tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida á Jehová. Lev. 23:27
- El primer día habrá santa convocación: ninguna obra servil haréis. Lev. 23:35
- Siete días ofreceréis ofrenda encendida á Jehová: el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida á Jehová: es fiesta: ninguna obra servil haréis. Lev. 23:36
- Empero á los quince del mes séptimo, cuando hubiereis allegado el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días: el primer día será sábado; sábado será también el octavo día. Lev. 23:39
- Y tomaréis el primer día gajos con fruto de árbol hermoso, ramos de palmas, y ramas de árboles espesos, y sauces de los arroyos; y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días. Lev. 23:40
- Y le haréis fiesta á Jehová por siete días cada un año; será estatuto perpetuo por vuestras edades; en el mes séptimo la haréis. Lev. 23:41
- Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades. Lev. 24:3
- Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová. Lev. 24:4
- Pondrás también sobre cada orden incienso limpio, y será para el pan por perfume, ofrenda encendida á Jehová. Lev. 24:7
- Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en el lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas á Jehová, por fuero perpetuo. Lev. 24:9
- En aquella sazón el hijo de una mujer Israelita, el cual era hijo de un Egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la Israelita y un hombre de Israel riñeron en el real: Lev. 24:10
- Y el hijo de la mujer Israelita pronunció el Nombre, y maldijo: entonces le llevaron á Moisés. Y su madre se llamaba Selomith, hija de Dribi, de la tribu de Dan. Lev. 24:11
- Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera. Lev. 24:16
- Asimismo el hombre que hiere de muerte á cualquiera persona, que sufra la muerte. Lev. 24:17
- Y el que hiere á algún animal ha de restituirlo: animal por animal. Lev. 24:18
- Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: Lev. 24:19
- El que hiere algún animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte á un hombre, que muera. Lev. 24:21
- Un mismo derecho tendréis: como el extranjero, así será el natural: porque yo soy Jehová vuestro Dios. Lev. 24:22
- Y JEHOVÁ habló á Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: Lev. 25:1
- Y el séptimo año la tierra tendrá sábado de holganza, sábado á Jehová: no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lev. 25:4
- Mas el sábado de la tierra os será para comer á ti, y á tu siervo, y á tu sierva, y á tu criado, y á tu extranjero que morare contigo: Lev. 25:6
- Y á tu animal, y á la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer. Lev. 25:7
- Entonces harás pasar la trompeta de jubilación en el mes séptimo á los diez del mes; el día de la expiación haréis pasar la trompeta por toda vuestra tierra. Lev. 25:9
- Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra á todos sus moradores: este os será jubileo; y volveréis cada uno á su posesión, y cada cual volverá á su familia. Lev. 25:10
- El año de los cincuenta años os será jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos: Lev. 25:11
- Porque es jubileo: santo será á vosotros; el producto de la tierra comeréis. Lev. 25:12
- Conforme á la multitud de los años aumentarás el precio, y conforme á la disminución de los años disminuirás el precio; porque según el número de los rendimientos te ha de vender él. Lev. 25:16
- Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? he aquí no hemos de sembrar, ni hemos de coger nuestros frutos: Lev. 25:20
- Entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y hará fruto por tres años. Lev. 25:21
- Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto comeréis del añejo. Lev. 25:22
- Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, vendrá el rescatador, su cercano, y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. Lev. 25:25
- Y cuando el hombre no tuviere rescatador, si alcanzare su mano, y hallare lo que basta para su rescate; Lev. 25:26
- Mas si no alcanzare su mano lo que basta para que vuelva á él, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá, y él volverá á su posesión. Lev. 25:28
- Y el varón que vendiere casa de morada en ciudad cercada, tendrá facultad de redimirla hasta acabarse el año de su venta: un año será el término de poderse redimir. Lev. 25:29
- Y si no fuere redimida dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad murada quedará para siempre por de aquel que la compró, y para sus descendientes: no saldrá en el jubileo. Lev. 25:30
- Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, serán estimadas como una haza de tierra: tendrán redención, y saldrán en el jubileo. Lev. 25:31
- Y el que comprare de los Levitas, saldrá de la casa vendida, ó de la ciudad de su posesión, en el jubileo: por cuanto las casas de las ciudades de los Levitas es la posesión de ellos entre los hijos de Israel. Lev. 25:33
- Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. Lev. 25:40
- Y si el peregrino ó extranjero que está contigo, adquiriese medios, y tu hermano que está con él empobreciere, y se vendiere al peregrino ó extranjero que está contigo, ó á la raza de la familia del extranjero; Lev. 25:47
- O su tío, ó el hijo de su tío lo rescatará, ó el cercano de su carne, de su linaje, lo rescatará; ó si sus medios alcanzaren, él mismo se redimirá. Lev. 25:49
- Y contará con el que lo compró, desde el año que se vendió á él hasta el año del jubileo: y ha de apreciarse el dinero de su venta conforme al número de los años, y se hará con él conforme al tiempo de un criado asalariado. Lev. 25:50
- Si aún fueren muchos años, conforme á ellos volverá para su rescate del dinero por el cual se vendió. Lev. 25:51
- Y si quedare poco tiempo hasta el año del jubileo, entonces contará con él, y devolverá su rescate conforme á sus años. Lev. 25:52
- Mas si no se redimiere en esos años, en el año del jubileo saldrá, él, y sus hijos con él. Lev. 25:54
- Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, cy la tierra rendirá sus producciones, y el árbol del campo dará su fruto; Lev. 26:4
- Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos; y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar el rostro alto. Lev. 26:13
- Yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma: y sembraréis en balde vuestra simiente, porque vuestros enemigos la comerán: Lev. 26:16
- Cuando yo os quebrantare el arrimo del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os hartaréis. Lev. 26:26
- Todo el tiempo que estará asolada, holgará lo que no holgó en vuestros sábados mientras habitabais en ella. Lev. 26:35
- Y á los que quedaren de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja movida los perseguirá, y huirán como de cuchillo, y caerán sin que nadie los persiga: Lev. 26:36
- Que la tierra estará desamparada de ellos, y holgará sus sábados, estando yerma á causa de ellos; mas entretanto se someterán al castigo de sus iniquidades: por cuanto menospreciaron mis derechos, y tuvo el alma de ellos fastidio de mis estatutos. Lev. 26:43
- Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto á los ojos de las gentes, para ser su Dios: Yo Jehová. Lev. 26:45
- Estos son los decretos, derechos y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés. Lev. 26:46
- En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, tu estimación será cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. Lev. 27:3
- Mas si fuere de sesenta años arriba, por el varón tu estimación será quince siclos, y por la hembra diez siclos. Lev. 27:7
- Pero si fuere más pobre que tu estimación, entonces comparecerá ante el sacerdote, y el sacerdote le pondrá tasa: conforme á la facultad del votante le impondrá tasa el sacerdote. Lev. 27:8
- Y si fuere animal de que se ofrece ofrenda á Jehová, todo lo que se diere de el á Jehová será santo. Lev. 27:9
- No será mudado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se permutare un animal por otro, él y el dado por él en cambio serán sagrados. Lev. 27:10
- Y si fuere algún animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda á Jehová, entonces el animal será puesto delante del sacerdote: Lev. 27:11
- Y el sacerdote lo apreciará, sea bueno ó sea malo; conforme á la estimación del sacerdote, así será. Lev. 27:12
- Y cuando alguno santificare su casa consagrándola á Jehová, la apreciará el sacerdote, sea buena ó sea mala: según la apreciare el sacerdote, así quedará. Lev. 27:14
- Mas si el santificante redimiere su casa, añadirá á tu valuación el quinto del dinero de ella, y será suya. Lev. 27:15
- Y si santificare su tierra desde el año del jubileo, conforme á tu estimación quedará. Lev. 27:17
- Mas si después del jubileo santificare su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme á los años que quedaren hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu estimación. Lev. 27:18
- Y si el que santificó la tierra quisiere redimirla, añadirá á tu estimación el quinto del dinero de ella, y quedaráse para él. Lev. 27:19
- Sino que cuando saliere en el jubileo, la tierra será santa á Jehová, como tierra consagrada: la posesión de ella será del sacerdote. Lev. 27:21
- Entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu estimación hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu señalado precio, cosa consagrada á Jehová. Lev. 27:23
- En el año del jubileo, volverá la tierra á aquél de quien él la compró, cuya es la herencia de la tierra. Lev. 27:24
- Y todo lo que apreciares será conforme al siclo del santuario: el siclo tiene veinte óbolos. Lev. 27:25
- Empero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo santificará; sea buey ú oveja, de Jehová es. Lev. 27:26
- Estos son los mandamientos que ordenó Jehová á Moisés, para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí. Lev. 27:34
- Y HABLÓ Jehová á Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo del testimonio, en el primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo: Núm. 1:1
- Tomad el encabezamiento de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas: Núm. 1:2
- Y juntaron toda la congregación en el primero del mes segundo, y fueron reunidos sus linajes, por las casas de sus padres, según la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, por sus cabezas, Núm. 1:18
- Como Jehová lo había mandado á Moisés; y contólos en el desierto de Sinaí. Núm. 1:19
- Mas tú pondrás á los Levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus vasos, y sobre todas las cosas que le pertenecen: ellos llevarán el tabernáculo y todos sus vasos, y ellos servirán en él, y asentarán sus tiendas alrededor del tabernáculo. Núm. 1:50
- Y cuando el tabernáculo partiere, los Levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo parare, los Levitas lo armarán: y el extraño que se llegare, morirá. Núm. 1:51
- Estos acamparán al levante, al oriente: la bandera del ejército de Judá, por sus escuadrones; y el jefe de los hijos de Judá, Naasón hijo de Aminadab: Núm. 2:3
- Junto á él acamparán los de la tribu de Issachâr: y el jefe de los hijos de Issachâr, Nathanael hijo de Suar; Núm. 2:5
- Y la tribu de Zabulón: y el jefe de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón; Núm. 2:7
- Todos los contados en el ejército de Judá, ciento ochenta y seis mil y cuatrocientos, por sus escuadrones, irán delante. Núm. 2:9
- La bandera del ejército de Rubén al mediodía, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur; Núm. 2:10
- Y acamparán junto á él los de la tribu de Simeón: y el jefe de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisaddai; Núm. 2:12
- Y la tribu de Gad: y el jefe de los hijos de Gad, Eliasaph hijo de Rehuel; Núm. 2:14
- Todos los contados en el ejército de Rubén, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos y cincuenta, por sus escuadrones, irán los segundos. Núm. 2:16
- Luego irá el tabernáculo del testimonio, el campo de los Levitas en medio de los ejércitos: de la manera que asientan el campo, así caminarán, cada uno en su lugar, junto á sus banderas. Núm. 2:17
- La bandera del ejército de Ephraim por sus escuadrones, al occidente: y el jefe de los hijos de Ephraim, Elisama hijo de Ammiud; Núm. 2:18
- Junto á él estará la tribu de Manasés; y el jefe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur; Núm. 2:20
- Y la tribu de Benjamín: y el jefe de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeón; Núm. 2:22
- Todos los contados en el ejército de Ephraim, ciento ocho mil y ciento, por sus escuadrones, irán los terceros. Núm. 2:24
- La bandera del ejército de Dan estará al aquilón, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisaddai; Núm. 2:25
- Junto á él acamparán los de la tribu de Aser: y el jefe de los hijos de Aser, Phegiel hijo de Ocrán; Núm. 2:27
- Y la tribu de Nephtalí: y el jefe de los hijos de Nephtalí, Ahira hijo de Enán; Núm. 2:29
- Todos los contados en el ejército de Dan, ciento cincuenta y siete mil y seiscientos: irán los postreros tras sus banderas. Núm. 2:31
- E hicieron los hijos de Israel conforme á todas las cosas que Jehová mandó á Moisés; así asentaron el campo por sus banderas, y así marcharon cada uno por sus familias, según las casas de sus padres. Núm. 2:34
- Y ESTAS son las generaciones de Aarón y de Moisés, desde que Jehová habló á Moisés en el monte de Sinaí. Núm. 3:1
- Y estos son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab el primogénito, y Abiú, Eleazar, é Ithamar. Núm. 3:2
- Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos; cuyas manos él hinchió para administrar el sacerdocio. Núm. 3:3
- Mas Nadab y Abiú murieron delante de Jehová, cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová, en el desierto de Sinaí: y no tuvieron hijos: y Eleazar é Ithamar ejercieron el sacerdocio delante de Aarón su padre. Núm. 3:4
- Y desempeñen su cargo, y el cargo de toda la congregación delante del tabernáculo del testimonio, para servir en el ministerio del tabernáculo; Núm. 3:7
- Y guarden todas las alhajas del tabernáculo del testimonio, y lo encargado á ellos de los hijos de Israel, y ministren en el servicio del tabernáculo. Núm. 3:8
- Y constituirás á Aarón y á sus hijos, para que ejerzan su sacerdocio: y el extraño que se llegare, morirá. Núm. 3:10
- Porque mío es todo primogénito; desde el día que yo maté todos los primogénitos en la tierra de Egipto, yo santifiqué á mí todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales: míos serán: Yo Jehová. Núm. 3:13
- Y Jehová habló á Moisés en el desierto de Sinaí, diciendo: Núm. 3:14
- Y el jefe de la casa del padre de los Gersonitas, Eliasaph hijo de Lael. Núm. 3:24
- A cargo de los hijos de Gersón, en el tabernáculo del testimonio, estará el tabernáculo, y la tienda, y su cubierta, y el pabellón de la puerta del tabernáculo del testimonio, Núm. 3:25
- Y las cortinas del atrio, y el pabellón de la puerta del atrio, que está junto al tabernáculo y junto al altar alrededor; asimismo sus cuerdas para todo su servicio. Núm. 3:26
- Y el jefe de la casa del padre de las familias de Coath, Elisaphán hijo de Uzziel. Núm. 3:30
- Y á cargo de ellos estará el arca, y la mesa, y el candelero, y los altares, y los vasos del santuario con que ministran, y el velo, con todo su servicio. Núm. 3:31
- Y el principal de los jefes de los Levitas será Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, prepósito de los que tienen la guarda del santuario. Núm. 3:32
- Y el jefe de la casa del padre de las familias de Merari, Suriel hijo de Abihail: acamparán al lado del tabernáculo, al aquilón. Núm. 3:35
- Y los que acamparán delante del tabernáculo al oriente, delante del tabernáculo del testimonio al levante, serán Moisés, y Aarón y sus hijos, teniendo la guarda del santuario en lugar de los hijos de Israel: y el extraño que se acercare, morirá. Núm. 3:38
- Tomarás cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del santuario tomarás: el siclo tiene veinte óbolos: Núm. 3:47
- Y darás á Aarón y á sus hijos el dinero por los rescates de los que de ellos sobran. Núm. 3:48
- Tomó, pues, Moisés el dinero del rescate de los que resultaron de más de los redimidos por los Levitas: Núm. 3:49
- Y Moisés dió el dinero de los rescates á Aarón y á sus hijos, conforme al dicho de Jehová, según que Jehová había mandado á Moisés. Núm. 3:51
- De edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía, para hacer servicio en el tabernáculo del testimonio. Núm. 4:3
- Este será el oficio de los hijos de Coath en el tabernáculo del testimonio, en el lugar santísimo: Núm. 4:4
- Cuando se hubiere de mudar el campo, vendrán Aarón y sus hijos, y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio: Núm. 4:5
- Y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima el paño todo de cárdeno, y le pondrán sus varas. Núm. 4:6
- Y sobre la mesa de la proposición extenderán el paño cárdeno, y pondrán sobre ella las escudillas, y las cucharas, y las copas, y los tazones para libar: y el pan continuo estará sobre ella. Núm. 4:7
- Y extenderán sobre ella el paño de carmesí colorado, y lo cubrirán con la cubierta de pieles de tejones; y le pondrán sus varas. Núm. 4:8
- Y tomarán un paño cárdeno, y cubrirán el candelero de la luminaria; y sus candilejas, y sus despabiladeras, y sus platillos, y todos sus vasos del aceite con que se sirve; Núm. 4:9
- Y sobre el altar de oro extenderán el paño cárdeno, y le cubrirán con la cubierta de pieles de tejones, y le pondrán sus varales. Núm. 4:11
- Y tomarán todos los vasos del servicio, de que hacen uso en el santuario, y los pondrán en un paño cárdeno, y los cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y los colocarán sobre unas parihuelas. Núm. 4:12
- Y en acabando Aarón y sus hijos de cubrir el santuario y todos los vasos del santuario, cuando el campo se hubiere de mudar, vendrán después de ello los hijos de Coath para conducir: mas no tocarán cosa santa, que morirán. Estas serán las cargas de los hijos de Coath en el tabernáculo del testimonio. Núm. 4:15
- Empero al cargo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, estará el aceite de la luminaria, y el perfume aromático, y el presente continuo, y el aceite de la unción; el cargo de todo el tabernáculo, y de todo lo que está en él, en el santuario, y en sus vasos. Núm. 4:16
- De edad de treinta años arriba hasta cincuenta años los contarás; todos los que entran en compañía, para hacer servicio en el tabrenáculo del testimonio. Núm. 4:23
- Este será el oficio de las familias de Gersón, para ministrar y para llevar: Núm. 4:24
- Llevarán las cortinas del tabernáculo, y el tabernáculo del testimonio, su cubierta, y la cubierta de pieles de tejones que está sobre él encima, y el pabellón de la puerta del tabernáculo del testimonio, Núm. 4:25
- Y las cortinas del atrio, y el pabellón de la puerta del atrio, que está cerca del tabernáculo y cerca del altar alrededor, y sus cuerdas, y todos los instrumentos de su servicio, y todo lo que será hecho para ellos: así servirán. Núm. 4:26
- Según la orden de Aarón y de sus hijos será todo el ministerio de los hijos de Gersón en todos sus cargos, y en todo su servicio: y les encomendaréis en guarda todos sus cargos. Núm. 4:27
- Este es el servicio de las familias de los hijos de Gersón en el tabernáculo del testimonio: y el cargo de ellos estará bajo la mano de Ithamar, hijo de Aarón el sacerdote. Núm. 4:28
- Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de cincuenta años, los contarás; todos los que entran en compañía, para hacer servicio en el tabernáculo del testimonio. Núm. 4:30
- Y este será el deber de su cargo para todo su servicio en el tabernáculo del testimonio: las tablas del tabernáculo, y sus barras, y sus columnas, y sus basas, Núm. 4:31
- Este será el servicio de las familias de los hijos de Merari para todo su ministerio en el tabernáculo del testimonio, bajo la mano de Ithamar, hijo de Aarón el sacerdote. Núm. 4:33
- Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años; todos los que entran en compañía, para ministrar en el tabernáculo del testimonio. Núm. 4:35
- Estos fueron los contados de las familias de Coath, todos los que ministran en el tabernáculo del testimonio, los cuales contaron Moisés y Aarón, como lo mandó Jehová por mano de Moisés. Núm. 4:37
- Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en compañía, para ministrar en el tabernáculo del testimonio; Núm. 4:39
- Estos son los contados de las familias de los hijos de Gersón, todos los que ministran en el tabernáculo del testimonio, los cuales contaron Moisés y Aarón por mandato de Jehová. Núm. 4:41
- Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en compañía, para ministrar en el tabernáculo del testimonio; Núm. 4:43
- Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entraban para ministrar en el servicio, y tener cargo de obra en el tabernáculo del testimonio; Núm. 4:47
- Así hombres como mujeres echaréis, fuera del campo los echaréis; porque no contaminen el campo de aquellos entre los cuales yo habito. Núm. 5:3
- Habla á los hijos de Israel: El hombre ó la mujer que cometiere alguno de todos los pecados de los hombres, haciendo prevaricación contra Jehová, y delinquiere aquella persona; Núm. 5:6
- Y si aquel hombre no tuviere pariente al cual sea resarcida la ofensa, daráse la indemnización del agravio á Jehová, al sacerdote, á más del carnero de las expiaciones, con el cual hará expiación por él. Núm. 5:8
- Que alguno se hubiere echado con ella en carnal ayuntamiento, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella contaminado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido cogida en el acto; Núm. 5:13
- Entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y traerá su ofrenda con ella, la décima de un epha de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso: porque es presente de celos, presente de recordación, que trae en memoria pecado. Núm. 5:15
- Y el sacerdote la hará acercar, y la hará poner delante de Jehová. Núm. 5:16
- Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro: tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y echarálo en el agua. Núm. 5:17
- Y hará el sacerdote estar en pie á la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos el presente de la recordación, que es el presente de celos: y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición. Núm. 5:18
- Y el sacerdote la conjurará, y le dirá: Si ninguno hubiere dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido á inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición: Núm. 5:19
- (El sacerdote conjurará á la mujer con juramento de maldición, y dirá á la mujer): Jehová te dé en maldición y en conjuración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová á tu muslo que caiga, y á tu vientre que se te hinche; Núm. 5:21
- Y el sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas: Núm. 5:23
- Después tomará el sacerdote de la mano de la mujer el presente de los celos, y mecerálo delante de Jehová, y lo ofrecerá delante del altar: Núm. 5:25
- Y tomará el sacerdote un puñado del presente, en memoria de ella, y lo quemará sobre el altar, y después dará á beber las aguas á la mujer. Núm. 5:26
- O del marido, sobre el cual pasare espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer: presentarála entonces delante de Jehová, y el sacerdote ejecutará en ella toda esta ley. Núm. 5:30
- Habla á los hijos de Israel, y diles: El hombre, ó la mujer, cuando se apartare haciendo voto de Nazareo, para dedicarse á Jehová, Núm. 6:2
- Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de vid de vino, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá. Núm. 6:4
- Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza, hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento á Jehová: santo será; dejará crecer las guedejas del cabello de su cabeza. Núm. 6:5
- Todo el tiempo que se apartaré á Jehová, no entrará á persona muerta. Núm. 6:6
- Todo el tiempo de su nazareato, será santo á Jehová. Núm. 6:8
- Y si alguno muriere muy de repente junto á el, contaminará la cabeza de su nazareato; por tanto el día de su purificacíon raerá su cabeza; al séptimo día la raerá. Núm. 6:9
- Y el día octavo traerá dos tórtolas ó dos palominos al sacerdote, á la puerta del tabernáculo del testimonio; Núm. 6:10
- Y el sacerdote hará el uno en expiación, y el otro en holocausto: y expiarálo de lo que pecó sobre el muerto, y santificará su cabeza en aquel día. Núm. 6:11
- Esta es, pues, la ley del Nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendrá á la puerta del tabernáculo del testimonio; Núm. 6:13
- Y el sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto: Núm. 6:16
- Y ofrecerá el carnero en sacrificio de paces á Jehová, con el canastillo de las cenceñas; ofrecerá asimismo el sacerdote su presente, y sus libaciones. Núm. 6:17
- Entonces el Nazareo raerá á la puerta del tabernáculo del testimonio la cabeza de su nazareato, y tomará los cabellos de la cabeza de su nazareato, y los pondrá sobre el fuego que está debajo del sacrificio de las paces. Núm. 6:18
- Después tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, y una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y pondrálas sobre las manos del Nazareo, después que fuere raído su nazareato: Núm. 6:19
- Y el sacerdote mecerá aquello, ofrenda agitada delante de Jehová; lo cual será cosa santa del sacerdote, á más del pecho mecido y de la espaldilla separada: y después podrá beber vino el Nazareo. Núm. 6:20
- Esta es la ley del Nazareo que hiciere voto de su ofrenda á Jehová por su nazareato, á más de lo que su mano alcanzare: según el voto que hiciere, así hará, conforme á la ley de su nazareato. Núm. 6:21
- Y ACONTECIÓ, que cuando Moisés hubo acabado de levantar el tabernáculo, y ungídolo, y santificádolo, con todos sus vasos; y asimismo ungido y santificado el altar, con todos sus vasos; Núm. 7:1
- Tómalo de ellos, y será para el servicio del tabernáculo del testimonio: y lo darás á los Levitas, á cada uno conforme á su ministerio. Núm. 7:5
- Y á los hijos de Merari dió los cuatro carros y ocho bueyes, conforme á su ministerio, bajo la mano de Ithamar, hijo de Aarón el sacerdote. Núm. 7:8
- Y á los hijos de Coath no dió; porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario. Núm. 7:9
- Y ofrecieron los príncipes á la dedicación del altar el día que fué ungido, ofrecieron los príncipes su ofrenda delante del altar. Núm. 7:10
- Y el que ofreció su ofrenda el primer día fué Naasón hijo de Aminadab, de la tribu de Judá. Núm. 7:12
- El segundo día ofreció Nathanael hijo de Suar, príncipe de Issachâr. Núm. 7:18
- El tercer día, Eliab hijo de Helón, príncipe de los hijos de Zabulón: Núm. 7:24
- El cuarto día, Elisur hijo de Sedeur, príncipe de los hijos de Rubén: Núm. 7:30
- El quinto día, Selumiel hijo de Zurisaddai, príncipe de los hijos de Simeón: Núm. 7:36
- El sexto día, Eliasaph hijo de Dehuel, príncipe de los hijos de Gad: Núm. 7:42
- El séptimo día, el príncipe de los hijos de Ephraim, Elisama hijo de Ammiud: Núm. 7:48
- El octavo día, el príncipe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur: Núm. 7:54
- El noveno día, el príncipe de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeón: Núm. 7:60
- El décimo día, el príncipe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Ammisaddai: Núm. 7:66
- El undécimo día, el príncipe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán: Núm. 7:72
- El duodécimo día, el príncipe de los hijos de Nephtalí, Ahira hijo de Enán: Núm. 7:78
- Esta fué la dedicación del altar, el día que fué ungido, por los príncipes de Israel: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce cucharas de oro. Núm. 7:84
- Las doce cucharas de oro llenas de perfume, de diez siclos cada cuchara, al siclo del santuario: todo el oro de las cucharas, ciento y veinte siclos. Núm. 7:86
- Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo del testimonio, para hablar con El, oía la Voz que le hablaba de encima de la cubierta que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines: y hablaba con él. Núm. 7:89
- Y esta era la hechura del candelero: de oro labrado á martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado á martillo: conforme al modelo que Jehová mostró á Moisés, así hizo el candelero. Núm. 8:4
- Y así les harás para expiarlos: rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre toda su carne, y lavarán sus vestidos, y serán expiados. Núm. 8:7
- Y ofrecerá Aarón los Levitas delante de Jehová en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Jehová. Núm. 8:11
- Y los Levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos: y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto á Jehová, para expiar los Levitas. Núm. 8:12
- Y después de eso vendrán los Levitas á ministrar en el tabernáculo del testimonio: los expiarás pues, y los ofrecerás en ofrenda. Núm. 8:15
- Porque mío es todo primogénito en los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí. Núm. 8:17
- Y yo he dado en don los Levitas á Aarón y á sus hijos de entre los hijos de Israel, para que sirvan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo del testimonio, y reconcilien á los hijos de Israel; porque no haya plaga en los hijos de Israel, llegando los hijos de Israel al santuario. Núm. 8:19
- Y así vinieron después los Levitas para servir en su ministerio en el tabernáculo del testimonio, delante de Aarón y delante de sus hijos: de la manera que mandó Jehová á Moisés acerca de los Levitas, así hicieron con ellos. Núm. 8:22
- Esto cuanto á los Levitas: de veinte y cinco años arriba entrarán á hacer su oficio en el servicio del tabernáculo del testimonio: Núm. 8:24
- Pero servirán con sus hermanos en el tabernáculo del testimonio, para hacer la guarda, bien que no servirán en el ministerio. Así harás de los Levitas cuanto á sus oficios. Núm. 8:26
- Y HABLÓ Jehová á Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo: Núm. 9:1
- El décimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la haréis á su tiempo: conforme á todos sus ritos, y conforme á todas sus leyes la haréis. Núm. 9:3
- E hicieron la pascua en el mes primero, á los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí: conforme á todas las cosas que mandó Jehová á Moisés, así hicieron los hijos de Israel. Núm. 9:5
- En el mes segundo, á los catorce días del mes, entre las dos tardes, la harán: con cenceñas y hierbas amargas la comerán; Núm. 9:11
- Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de hacer la pascua, la tal persona será cortada de sus pueblos: por cuanto no ofreció á su tiempo la ofrenda de Jehová, el tal hombre llevará su pecado. Núm. 9:13
- Y si morare con vosotros peregrino, é hiciere la pascua á Jehová, conforme al rito de la pascua y conforme á sus leyes así la hará: un mismo rito tendréis, así el peregrino como el natural de la tierra. Núm. 9:14
- Y el día que el tabernáculo fué levantado, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y á la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana. Núm. 9:15
- Y según que se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel se partían: y en el lugar donde la nube paraba, allí alojaban los hijos de Israel. Núm. 9:17
- Al mandato de Jehová los hijos de Israel se partían: y al mandato de Jehová asentaban el campo: todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, ellos estaban quedos. Núm. 9:18
- Y cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová y no partían. Núm. 9:19
- Y cuando sucedía que la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al dicho de Jehová alojaban, y al dicho de Jehová partían. Núm. 9:20
- Y cuando era que la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, cuando á la mañana la nube se levantaba, ellos partían: ó si había estado el día, y á la noche la nube se levantaba, entonces partían. Núm. 9:21
- O si dos días, ó un mes, ó un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo quedándose sobre él, los hijos de Israel se estaban acampados y no movían: mas cuando ella se alzaba, ellos movían. Núm. 9:22
- Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover el campo. Núm. 10:2
- Y cuando tocareis alarma, entonces moverán el campo de los que están alojados al oriente. Núm. 10:5
- Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán el campo de los que están alojados al mediodía: alarma tocarán á sus partidas. Núm. 10:6
- Y cuando viniereis á la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas: y seréis en memoria delante de Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos. Núm. 10:9
- Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de vuestras paces, y os serán por memoria delante de vuestro Dios: Yo Jehová vuestro Dios. Núm. 10:10
- Y fué en el año segundo, en el mes segundo, á los veinte del mes, que la nube se alzó del tabernáculo del testimonio. Núm. 10:11
- Y movieron los hijos de Israel por sus partidas del desierto de Sinaí; y paró la nube en el desierto de Parán. Núm. 10:12
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Issachâr, Nathanael hijo de Suar. Núm. 10:15
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón. Núm. 10:16
- Y después que estaba ya desarmado el tabernáculo, movieron los hijos de Gersón y los hijos de Merari, que lo llevaban. Núm. 10:17
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisaddai. Núm. 10:19
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaph hijo de Dehuel. Núm. 10:20
- Luego comenzaron á marchar los Coathitas llevando el santuario; y entre tanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernáculo. Núm. 10:21
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. Núm. 10:23
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeón. Núm. 10:24
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán. Núm. 10:26
- Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Nephtalí, Ahira hijo de Enán. Núm. 10:27
- Entonces dijo Moisés á Hobab, hijo de Ragüel Madianita, su suegro: Nosotros nos partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien: porque Jehová ha hablado bien respecto á Israel. Núm. 10:29
- Y él le dijo: Ruégote que no nos dejes; porque tú sabes nuestros alojamientos en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. Núm. 10:31
- Y será, que si vinieres con nosotros, cuando tuviéremos el bien que Jehová nos ha de hacer, nosotros te haremos bien. Núm. 10:32
- Así partieron del monte de Jehová, camino de tres días; y el arca de la alianza de Jehová fué delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso. Núm. 10:33
- Y fué, que en moviendo el arca, Moisés decía: Levántate, Jehová, y sean disipados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. Núm. 10:35
- Y ACONTECIÓ que el pueblo se quejó á oídos de Jehová: y oyólo Jehová, y enardecióse su furor, y encendióse en ellos fuego de Jehová y consumió el un cabo del campo. Núm. 11:1
- Entonces el pueblo dió voces á Moisés, y Moisés oró á Jehová, y soterróse el fuego. Núm. 11:2
- Y llamó á aquel lugar Taberah; porque el fuego de Jehová se encendió en ellos. Núm. 11:3
- Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡Quién nos diera á comer carne! Núm. 11:4
- Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bdelio. Núm. 11:7
- Derrámabase el pueblo, y recogían, y molían en molinos, ó majaban en morteros, y lo cocían en caldera, ó hacían de él tortas: y su sabor era como sabor de aceite nuevo. Núm. 11:8
- Y cuando descendía el rocío sobre el real de noche, el maná descendía de sobre él. Núm. 11:9
- Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno á la puerta de su tienda: y el furor de Jehová se encendió en gran manera; también pareció mal á Moisés. Núm. 11:10
- Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de á pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y tú dices: Les daré carne, y comerán el tiempo de un mes. Núm. 11:21
- Entonces Jehová descendió en la nube, y hablóle; y tomó del espíritu que estaba en él, y púsolo en los setenta varones ancianos; y fué que, cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron. Núm. 11:25
- Y habían quedado en el campo dos varones, llamado el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu: estaban estos entre los escritos, mas no habían salido al tabernáculo; y profetizaron en el campo. Núm. 11:26
- Y corrió un mozo, y dió aviso á Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campo. Núm. 11:27
- Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? mas ojalá que todo el pueblo de Jehová fuesen profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos. Núm. 11:29
- Y salió un viento de Jehová, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el real, un día de camino de la una parte, y un día de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la tierra. Núm. 11:31
- Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo en derredor del campo. Núm. 11:32
- Aun estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese mascada, cuando el furor de Jehová se encendió en el pueblo, é hirío Jehová al pueblo con una muy grande plaga. Núm. 11:33
- Y llamó el nombre de aquel lugar Kibroth-hattaavah, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso. Núm. 11:34
- De Kibroth-hattaavah movió el pueblo á Haseroth, y pararon en Haseroth. Núm. 11:35
- Entonces el furor de Jehová se encendió en ellos; y fuése. Núm. 12:9
- No sea ella ahora como el que sale muerto del vientre de su madre, consumida la mitad de su carne. Núm. 12:12
- Así María fué echada del real siete días; y el pueblo no pasó adelante hasta que se le reunió María. Núm. 12:15
- Y DESPUÉS movió el pueblo de Haseroth, y asentaron el campo en el desierto de Parán. Núm. 12:16
- Y Moisés los envío desde el desierto de Parán, conforme á la palabra de Jehová: y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel. Núm. 13:3
- Estos son los nombres de los varones que Moisés envió á reconocer la tierra: y á Oseas hijo de Nun, le puso Moisés el nombre de Josué. Núm. 13:16
- Enviólos, pues, Moisés á reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid por aquí, por el mediodía, y subid al monte: Núm. 13:17
- Y observad la tierra qué tal es; y el pueblo que la habita, si es fuerte ó débil, si poco ó numeroso; Núm. 13:18
- Y cuál sea el terreno, si es pingüe ó flaco, si en él hay ó no árboles: y esforzaos, y coged del fruto del país. Y el tiempo era el tiempo de las primeras uvas. Núm. 13:20
- Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Emath. Núm. 13:21
- Y subieron por el mediodía, y vinieron hasta Hebrón: y allí estaban Aimán, y Sesai, y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fué edificada siete años antes de Zoán, la de Egipto. Núm. 13:22
- Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trejeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos. Núm. 13:23
- Y llamóse aquel lugar Nahal-escol por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel. Núm. 13:24
- Y anduvieron y vinieron á Moisés y á Aarón, y á toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y diéronles la respuesta, y á toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. Núm. 13:26
- Y le contaron, y dijeron: Nosotros llegamos á la tierra á la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Núm. 13:27
- Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fuertes; y también vimos allí los hijos de Anac. Núm. 13:28
- Amalec habita la tierra del mediodía; y el Hetheo, y el Jebuseo, y el Amorrheo, habitan en el monte; y el Cananeo habita junto á la mar, y á la ribera del Jordán. Núm. 13:29
- Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella. Núm. 13:30
- y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga á sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura. Núm. 13:32
- ENTONCES toda la congregación alzaron grita, y dieron voces: y el pueblo lloró aquella noche. Núm. 14:1
- Y decían el uno al otro: Hagamos un capitán, y volvámonos á Egipto. Núm. 14:4
- Entonces toda la multitud habló de apedrearlos con piedras. Mas la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo del testimonio á todos los hijos de Israel. Núm. 14:10
- Porque no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto. Núm. 14:16
- Que todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, Núm. 14:22
- Ahora bien, el Amalecita y el Cananeo habitan en el valle; volveos mañana, y partíos al desierto, camino del mar Bermejo. Núm. 14:25
- Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras fornicaciones, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Núm. 14:33
- Y Moisés dijo estas cosas á todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho. Núm. 14:39
- Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el dicho de Jehová? Esto tampoco os sucederá bien. Núm. 14:41
- Porque el Amalecita y el Cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis á cuchillo: pues por cuanto os habéis retraído de seguir á Jehová, por eso no será Jehová con vosotros. Núm. 14:43
- Sin embargo, se obstinaron en subir á la cima del monte: mas el arca de la alianza de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campo. Núm. 14:44
- Y descendieron el Amalecita y el Cananeo, que habitaban en aquel monte, é hiriéronlos y derrotáronlos, persiguiéndolos hasta Horma. Núm. 14:45
- Entonces el que ofreciere su ofrenda á Jehová, traerá por presente una décima de un epha de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite; Núm. 15:4
- Y por cada carnero harás presente de dos décimas de flor de harina, amasada con el tercio de un hin de aceite: Núm. 15:6
- Y de vino para la libación ofrecerás el tercio de un hin, en olor suave á Jehová. Núm. 15:7
- Ofrecerás con el novillo un presente de tres décimas de flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite: Núm. 15:9
- Conforme al número así haréis con cada uno según el número de ellos. Núm. 15:12
- Un mismo estatuto tendréis, vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; estatuto que será perpetuo por vuestras edades: como vosotros, así será el peregrino delante de Jehová. Núm. 15:15
- Una misma ley y un mismo derecho tendréis, vosotros y el peregrino que con vosotros mora. Núm. 15:16
- Será que cuando comenzareis á comer el pan de la tierra, ofreceréis ofrenda á Jehová. Núm. 15:19
- Todas las cosas que Jehová os ha mandado por la mano de Moisés, desde el día que Jehová lo mandó, y en adelante por vuestras edades, Núm. 15:23
- Será que, si el pecado fué hecho por yerro con ignorancia de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por holocausto, en olor suave á Jehová, con su presente y su libación, conforme á la ley; y un macho cabrío en expiación. Núm. 15:24
- Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel; y les será perdonado, porque yerro es: y ellos traerán sus ofrendas, ofrenda encendida á Jehová, y sus expiaciones delante de Jehová, por sus yerros: Núm. 15:25
- Y será perdonado á toda la congregación de los hijos de Israel, y al extranjero que peregrina entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo. Núm. 15:26
- Y el sacerdote hará expiación por la persona que habrá pecado por yerro, cuando pecare por yerro delante de Jehová, la reconciliará, y le será perdonado. Núm. 15:28
- El natural entre los hijos de Israel, y el peregrino que habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere algo por yerro. Núm. 15:29
- Mas la persona que hiciere algo con altiva mano, así el natural como el extranjero, á Jehová injurió; y la tal persona será cortada de en medio de su pueblo. Núm. 15:30
- Y estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron un hombre que recogía leña en día de sábado. Núm. 15:32
- Y poned fuego en ellos, y poned en ellos sahumerio delante de Jehová mañana; y será que el varón á quien Jehová escogiere, aquel será el santo: básteos esto, hijos de Leví. Núm. 16:7
- ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, haciéndoos allegar á sí para que ministraseis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estuvieseis delante de la congregación para ministrarles? Núm. 16:9
- ¿Y que te hizo acercar á ti, y á todos tus hermanos los hijos de Leví contigo; para que procuréis también el sacerdocio? Núm. 16:10
- ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Núm. 16:13
- Y ellos se echaron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un hombre el que pecó? ¿y airarte has tu contra toda la congregación? Núm. 16:22
- Y salió fuego de Jehová, y consumió los doscientos y cincuenta hombres que ofrecían el sahumerio. Núm. 16:35
- Di á Eleazar, hijo de Aarón sacerdote, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados: Núm. 16:37
- Los incensarios de estos pecadores contra sus almas: y harán de ellos planchas extendidas para cubrir el altar: por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados; y serán por señal á los hijos de Israel. Núm. 16:38
- Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de metal con que los quemados habían ofrecido; y extendiéronlos para cubrir el altar, Núm. 16:39
- El día siguiente toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis muerto al pueblo de Jehová. Núm. 16:41
- Y aconteció que, como se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo del testimonio, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová. Núm. 16:42
- Y dijo Moisés A Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon perfume, y ve presto á la congregación, y haz expiación por ellos; porque el furor ha salido de delante de la faz de Jehová: la mortandad ha comenzado. Núm. 16:46
- Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación: y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo: y él puso perfume, é hizo expiación por el pueblo. Núm. 16:47
- Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil y setecientos, sin los muertos por el negocio de Coré. Núm. 16:49
- Habla á los hijos de Israel, y toma de ellos una vara por cada casa de los padres, de todos los príncipes de ellos, doce varas conforme á las casas de sus padres; y escribirás el nombre de cada uno sobre su vara. Núm. 17:2
- Y escribirás el nombre de Aarón sobre la vara de Leví; porque cada cabeza de familia de sus padres tendrá una vara. Núm. 17:3
- Y las pondrás en el tabernáculo del testimonio delante del testimonio, donde yo me declararé á vosotros. Núm. 17:4
- Y será, que el varón que yo escogiere, su vara florecerá: y haré cesar de sobre mí las quejas de los hijos de Israel, con que murmuran contra vosotros. Núm. 17:5
- Y Moisés puso las varas delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio. Núm. 17:7
- Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al tabernáculo del testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había brotado, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras. Núm. 17:8
- Cualquiera que se llegare, el que se acercare al tabernáculo de Jehová morirá: ¿acabaremos de perecer todos? Núm. 17:13
- Y JEHOVÁ dijo á Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis el pecado del santuario: y tú y tus hijos contigo llevaréis el pecado de vuestro sacerdocio. Núm. 18:1
- Y guardarán lo que tú ordenares, y el cargo de todo el tabernáculo: mas no llegarán á los vasos santos ni al altar, porque no mueran ellos y vosotros. Núm. 18:3
- Se juntarán, pues, contigo, y tendrán el cargo del tabernáculo del testimonio en todo el servicio del tabernáculo; ningún extraño se ha de llegar á vosotros. Núm. 18:4
- Porque he aquí yo he tomado á vuestros hermanos los Levitas de entre los hijos de Israel, dados á vosotros en don de Jehová, para que sirvan en el ministerio del tabernáculo del testimonio. Núm. 18:6
- Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo negocio del altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se llegare, morirá. Núm. 18:7
- Esto será tuyo de la ofrenda de las cosas santas reservadas del fuego: toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda expiación por el pecado de ellos, que me han de presentar, será cosa muy santa para ti y para tus hijos. Núm. 18:9
- En el santuario la comerás; todo varón comerá de ella: cosa santa será para ti. Núm. 18:10
- Todo lo que abriere matriz en toda carne que ofrecerán á Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo: mas has de hacer redimir el primogénito del hombre: también harás redimir el primogénito de animal inmundo. Núm. 18:15
- Y de un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme á tu estimación, por precio de cinco siclos, al siclo del santuario, que es de veinte óbolos. Núm. 18:16
- Mas el primogénito de vaca, y el primogénito de oveja, y el primogénito de cabra, no redimirás; santificados son: la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor suave á Jehová. Núm. 18:17
- Y la carne de ellos será tuya: como el pecho de la mecedura y como la espaldilla derecha, será tuya. Núm. 18:18
- Y he aquí yo he dado á los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo del testimonio. Núm. 18:21
- Y no llegarán más los hijos de Israel al tabernáculo del testimonio, porque no lleven pecado, por el cual mueran. Núm. 18:22
- Mas los Levitas harán el servicio del tabernáculo del testimonio, y ellos llevarán su iniquidad: estatuto perpetuo por vuestras edades; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel. Núm. 18:23
- Así hablarás á los Levitas, y les dirás: Cuando tomareis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida á Jehová el diezmo de los diezmos. Núm. 18:26
- Así ofreceréis también vosotros ofrenda á Jehová de todos vuestros diezmos que hubiereis recibido de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová á Aarón el sacerdote. Núm. 18:28
- Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestra familia: pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo del testimonio. Núm. 18:31
- Y la daréis á Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campo, y harála degollar en su presencia. Núm. 19:3
- Y tomará Eleazar el sacerdote de su sangre con su dedo, y rociará hacia la delantera del tabernáculo del testimonio con la sangre de ella siete veces; Núm. 19:4
- Luego tomará el sacerdote palo de cedro, é hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. Núm. 19:6
- El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su carne con agua, y después entrará en el real; y será inmundo el sacerdote hasta la tarde. Núm. 19:7
- Asimismo el que la quemó, lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su carne, y será inmundo hasta la tarde. Núm. 19:8
- Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca, y las pondrá fuera del campo en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Israel para el agua de separación: es una expiación. Núm. 19:9
- Y el que recogió las cenizas de la vaca, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: y será á los hijos de Israel, y al extranjero que peregrina entre ellos, por estatuto perpetuo. Núm. 19:10
- El que tocare muerto de cualquiera persona humana, siete días será inmundo: Núm. 19:11
- Cualquiera que tocare en muerto, en persona de hombre que estuviere muerto, y no se purificare, el tabernáculo de Jehová contaminó; y aquella persona será cortada de Israel: por cuanto el agua de la separación no fué rociada sobre él, inmundo será; y su inmundicia será sobre él. Núm. 19:13
- Y todo vaso abierto, sobre el cual no hubiere tapadera bien ajustada, sera inmundo. Núm. 19:15
- Y para el inmundo tomarán de la ceniza de la quemada vaca de la expiación, y echarán sobre ella agua viva en un vaso: Núm. 19:17
- Y un hombre limpio tomará hisopo. y mojarálo en el agua, y rociará sobre la tienda, y sobre todos los muebles, y sobre las personas que allí estuvieren, y sobre aquel que hubiere tocado el hueso, ó el matado, ó el muerto, ó el sepulcro: Núm. 19:18
- Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercero y al séptimo día: y cuando lo habrá purificado al día séptimo, él lavará luego sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será limpio á la tarde. Núm. 19:19
- Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona será cortada de entre la congregación, por cuanto contaminó el tabernáculo de Jehová: no fué rociada sobre él el agua de separación, es inmundo. Núm. 19:20
- Y les será por estatuto perpetuo: también el que rociare el agua de la separación lavará sus vestidos; y el que tocare el agua de la separación, será inmundo hasta la tarde. Núm. 19:21
- Y todo lo que el inmundo tocare, será inmundo: y la persona que lo tocare, será inmunda hasta la tarde. Núm. 19:22
- Y LLEGARON los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y asentó el pueblo en Cades; y allí murió María, y fué allí sepultada. Núm. 20:1
- Y regañó el pueblo con Moisés, y hablaron diciendo: ¡Ojalá que nosotros hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! Núm. 20:3
- Y envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido: Núm. 20:14
- Y clamamos á Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió ángel, y sacónos de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad al extremo de tus confines: Núm. 20:16
- Rogámoste que pasemos por tu tierra; no pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos: por el camino real iremos, sin apartarnos á la diestra ni á la siniestra, hasta que hayamos pasado tu término. Núm. 20:17
- Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino seguido iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas: ciertamente sin hacer otra cosa, pasaré de seguida. Núm. 20:19
- Y Jehová habló á Moisés y Aarón en el monte de Hor, en los confines de la tierra de Edom, diciendo: Núm. 20:23
- Y OYENDO el Cananeo, el rey de Arad, el cual habitaba al mediodía, que venía Israel por el camino de los centinelas, peleó con Israel, y tomó de él presa. Núm. 21:1
- Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al Cananeo, y destruyólos á ellos y á sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma. Núm. 21:3
- Y partieron del monte de Hor, camino del mar Bermejo, para rodear la tierra de Edom; y abatióse el ánimo del pueblo por el camino. Núm. 21:4
- Y habló el pueblo contra Dios y Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? que ni hay pan, ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Núm. 21:5
- Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo: y murió mucho pueblo de Israel. Núm. 21:6
- Entonces el pueblo vino á Moisés, y dijeron: Pecado hemos por haber hablado contra Jehová, y contra ti: ruega á Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Núm. 21:7
- Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim, en el desierto que está delante de Moab, al nacimiento del sol. Núm. 21:11
- De allí movieron, y asentaron de la otra parte de Arnón, que está en el desierto, y que sale del término del Amorrheo; porque Arnón es término de Moab, entre Moab y el Amorrheo. Núm. 21:13
- Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el mar Bermejo, Y en los arroyos de Arnón: Núm. 21:14
- Y á la corriente de los arroyos Que va á parar en Ar, Y descansa en el término de Moab. Núm. 21:15
- Y de allí vinieron á Beer: este es el pozo del cual Jehová dijo á Moisés: Junta al pueblo, y les daré agua. Núm. 21:16
- Pozo, el cual cavaron los señores; Caváronlo los príncipes del pueblo, Y el legislador, con sus bordones. Núm. 21:18
- Pasaré por tu tierra: no nos apartaremos por los labrados, ni por las viñas; no beberemos las aguas de los pozos: por el camino real iremos, hasta que pasemos tu término. Núm. 21:22
- Mas Sehón no dejó pasar á Israel por su término: antes juntó Sehón todo su pueblo, y salió contra Israel en el desierto: y vino á Jahaz, y peleó contra Israel. Núm. 21:23
- E hirióle Israel á filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Ammón: porque el término de los hijos de Ammón era fuerte. Núm. 21:24
- Porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los Amorrheos; el cual había tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnón. Núm. 21:26
- Mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbón hasta Dibón, Y destruimos hasta Nopha y Medeba. Núm. 21:30
- Entonces Jehová dijo á Moisés: No le tengas miedo, que en tu mano lo he dado, á el y á todo su pueblo, y á su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón, rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón. Núm. 21:34
- Y dijo Moab á los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Zippor, era entonces rey de Moab. Núm. 22:4
- Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito. Núm. 22:6
- Y el furor de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos mozos suyos. Núm. 22:22
- Y el asna vió al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, é iba por el campo. Entonces hirió Balaam al asna para hacerla volver al camino. Núm. 22:23
- Mas el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared de una parte y pared de otra. Núm. 22:24
- Y viendo el asna al ángel de Jehová, pegóse á la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam: y él volvió á herirla. Núm. 22:25
- Y el ángel de Jehová pasó más allá, y púsose en una angostura, donde no había camino para apartarse ni á diestra ni á siniestra. Núm. 22:26
- Y viendo el asna al ángel de Jehová, echóse debajo de Balaam: y enojóse Balaam, é hirió al asna con el palo. Núm. 22:27
- Y el asna dijo á Balaam: ¿No soy yo tu asna? sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado á hacerlo así contigo? Y él respondió: No. Núm. 22:30
- Entonces Jehová abrió los ojos á Balaam, y vió al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, é inclinóse sobre su rostro. Núm. 22:31
- Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has herido tu asna estas tres veces? he aquí yo he salido para contrarrestarte, porque tu camino es perverso delante de mí: Núm. 22:32
- El asna me ha visto, y hase apartado luego de delante de mí estas tres veces: y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría á ti, y á ella dejaría viva. Núm. 22:33
- Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. Núm. 22:34
- Y el ángel de Jehová dijo á Balaam: Ve con esos hombres: empero la palabra que yo te dijere, esa hablarás. Así Balaam fué con los príncipes de Balac. Núm. 22:35
- Y oyendo Balac que Balaam venía, salió á recibirlo á la ciudad de Moab, que está junto al término de Arnón, que es el cabo de los confines. Núm. 22:36
- Y el día siguiente Balac tomó á Balaam, é hízolo subir á los altos de Baal, y desde allí vió la extremidad del pueblo. Núm. 22:41
- ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera mi persona de la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya. Núm. 23:10
- Y dijo Balac: Ruégote que vengas conmigo á otro lugar desde el cual lo veas; su extremidad solamente verás, que no lo verás todo; y desde allí me lo maldecirás. Núm. 23:13
- Dios no es hombre, para que mienta; Ni hijo de hombre para que se arrepienta: El dijo, ¿y no hará?; Habló, ¿y no lo ejecutará? Núm. 23:19
- He aquí el pueblo, que como león se levantará, Y como león se erguirá: No se echará hasta que coma la presa, Y beba la sangre de los muertos. Núm. 23:24
- Y COMO vió Balaam que parecía bien á Jehová que el bendijese á Israel, no fué, como la primera y segunda vez, á encuentro de agüeros, sino que puso su rostro hacia el desierto; Núm. 24:1
- Y alzando sus ojos, vió á Israel alojado por sus tribus; y el espíritu de Dios vino sobre él. Núm. 24:2
- Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varón de ojos abiertos: Núm. 24:3
- Dijo el que oyó los dichos de Dios, El que vió la visión del Omnipotente; Caído, mas abiertos los ojos: Núm. 24:4
- Si Balac me diése su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio; mas lo que Jehová hablare, eso diré yo? Núm. 24:13
- Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos: Núm. 24:15
- Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vió la visión del Omnipotente; Caído, mas abiertos los ojos: Núm. 24:16
- Y el de Jacob se enseñoreará, Y destruirá de la ciudad lo que quedare. Núm. 24:19
- Que el Cineo será echado, Cuando Assur te llevará cautivo. Núm. 24:22
- Y REPOSÓ Israel en Sittim, y el pueblo empezó á fornicar con las hijas de Moab: Núm. 25:1
- Las cuales llamaron al pueblo á los sacrificios de sus dioses: y el pueblo comió, é inclinóse á sus dioses. Núm. 25:2
- Y allegóse el pueblo á Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. Núm. 25:3
- Y viólo Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, y levantóse de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano: Núm. 25:7
- Y fué tras el varón de Israel á la tienda, y alanceólos á ambos, al varón de Israel, y á la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. Núm. 25:8
- Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, ha hecho tornar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos: por lo cual yo no he consumido en mi celo á los hijos de Israel. Núm. 25:11
- Y tendrá él, y su simiente después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo; por cuanto tuvo celo por su Dios, é hizo expiación por los hijos de Israel. Núm. 25:13
- Y el nombre del varón muerto, que fué muerto con la Madianita, era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón. Núm. 25:14
- Y el nombre de la mujer Madianita muerta, era Cozbi, hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián. Núm. 25:15
- Por cuanto ellos os afligieron á vosotros con sus ardides, con que os han engañado en el negocio de Peor, y en el negocio de Cozbi, hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fué muerta el día de la mortandad por causa de Peor. Núm. 25:18
- Y Moisés y Eleazar el sacerdote hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó, diciendo: Núm. 26:3
- Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó Jehová á Moisés y á los hijos de Israel, que habían salido de tierra de Egipto. Núm. 26:4
- Y los hijos de Eliab: Nemuel, y Dathán, y Abiram. Estos Dathán y Abiram fueron los del consejo de la congregación, que hicieron el motín contra Moisés y Aarón con la compañía de Coré, cuando se amotinaron contra Jehová. Núm. 26:9
- Que la tierra abrió su boca y tragó á ellos y á Coré, cuando aquella compañía murió, cuando consumió el fuego doscientos y cincuenta varones, los cuales fueron por señal. Núm. 26:10
- Y el nombre de la hija de Aser fué Sera. Núm. 26:46
- Conforme á la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño. Núm. 26:56
- Estos son los contados por Moisés y Eleazar el sacerdote, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó. Núm. 26:63
- Y entre estos ninguno hubo de los contados por Moisés y Aarón el sacerdote, los cuales contaron á los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. Núm. 26:64
- Porque Jehová les dijo: Han de morir en el desierto: y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jephone, y Josué hijo de Nun. Núm. 26:65
- Nuestro padre murió en el desierto, el cual no estuvo en la junta que se reunió contra Jehová en la compañía de Coré: sino que en su pecado murió, y no tuvo hijos. Núm. 27:3
- ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre. Núm. 27:4
- Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia á su pariente más cercano de su linaje, el cual la poseerá: y será á los hijos de Israel por estatuto de derecho, como Jehová mandó á Moisés. Núm. 27:11
- Pues fuisteis rebeldes á mi dicho en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, para santificarme en las aguas á ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. Núm. 27:14
- Y Jehová dijo á Moisés: Toma á Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; Núm. 27:18
- Y ponerlo has delante de Eleazar el sacerdote, y delante de toda la congregación; y le darás órdenes en presencia de ellos. Núm. 27:19
- Y él estará delante de Eleazar el sacerdote, y á él preguntará por el juicio del Urim delante de Jehová: por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él, y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación. Núm. 27:21
- Y Moisés hizo como Jehová le había mandado; que tomó á Josué, y le puso delante de Eleazar el sacerdote, y de toda la congregación: Núm. 27:22
- Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis á Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada un día, será el holocausto continuo. Núm. 28:3
- El un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás entre las dos tardes: Núm. 28:4
- Es holocausto continuo, que fué hecho en el monte de Sinaí en olor de suavidad, ofrenda encendida á Jehová. Núm. 28:6
- Y su libación, la cuarta de un hin con cada cordero: derramarás libación de superior vino á Jehová en el santuario. Núm. 28:7
- Y ofrecerás el segundo cordero entre las dos tardes: conforme á la ofrenda de la mañana, y conforme á su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor de suavidad á Jehová. Núm. 28:8
- Mas el día del sábado dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, por presente, con su libación: Núm. 28:9
- Es el holocausto del sábado en cada sábado, además del holocausto continuo y su libación. Núm. 28:10
- Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y el tercio de un hin con cada carnero, y la cuarta de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. Núm. 28:14
- Mas en el mes primero, á los catorce del mes será la pascua de Jehová. Núm. 28:16
- El primer día, santa convocación; ninguna obra servil haréis: Núm. 28:18
- Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. Núm. 28:23
- Y el séptimo día tendréis santa convocación: ninguna obra servil haréis. Núm. 28:25
- Además el día de las primicias, cuando ofreciereis presente nuevo á Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación: ninguna obra servil haréis: Núm. 28:26
- Y el presente de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero, Núm. 28:28
- Y EL séptimo mes, al primero del mes tendréis santa convocación: ninguna obra servil haréis; os será día de sonar las trompetas. Núm. 29:1
- Y el presente de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero, Núm. 29:3
- Además del holocausto del mes, y su presente, y el holocausto continuo y su presente, y sus libaciones, conforme á su ley, por ofrenda encendida á Jehová en olor de suavidad. Núm. 29:6
- Y en el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas: ninguna obra haréis: Núm. 29:7
- Un macho cabrío por expiación: además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo, y de sus presentes, y de sus libaciones. Núm. 29:11
- Y el segundo día, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; Núm. 29:17
- Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, según el número de ellos, conforme á la ley; Núm. 29:18
- Y el día tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; Núm. 29:20
- Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, según el número de ellos, conforme á la ley; Núm. 29:21
- Y el cuarto día, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; Núm. 29:23
- Sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, según el número de ellos, conforme á la ley; Núm. 29:24
- Y el quinto día, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; Núm. 29:26
- Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, según el número de ellos, conforme á la ley; Núm. 29:27
- Y el sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; Núm. 29:29
- Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, según el número de ellos, conforme á la ley; Núm. 29:30
- Y el séptimo día, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; Núm. 29:32
- Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, según el número de ellos, conforme á la ley; Núm. 29:33
- El octavo día tendréis solemnidad: ninguna obra servil haréis: Núm. 29:35
- Sus presentes y sus libaciones con el novillo, con el carnero, y con los corderos, según el número de ellos, conforme á la ley; Núm. 29:37
- Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones, con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la perdonará, por cuanto su padre le vedó. Núm. 30:5
- Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y Jehová lo perdonará. Núm. 30:8
- Mas si su marido los anuló el día que los oyó; todo lo que salió de sus labios cuanto á sus votos, y cuanto á la obligación de su alma, será nulo; su marido los anuló, y Jehová la perdonará. Núm. 30:12
- Todo voto, ó todo juramento obligándose á afligir el alma, su marido lo confirmará, ó su marido lo anulará. Núm. 30:13
- Empero si su marido callare á ello de día en día, entonces confirmó todos sus votos, y todas las obligaciones que están sobre ella: confirmólas, por cuanto calló á ello el día que lo oyó. Núm. 30:14
- Mas si las anulare después de haberlas oido, entonces él llevará el pecado de ella. Núm. 30:15
- Estas son las ordenanzas que Jehová mandó á Moisés entre el varón y su mujer, entre el padre y su hija, durante su mocedad en casa de su padre. Núm. 30:16
- Y tomaron todo el despojo, y toda la presa, así de hombres como de bestias. Núm. 31:11
- Y trajeron á Moisés, y á Eleazar el sacerdote, y á la congregación de los hijos de Israel, los cautivos y la presa y los despojos, al campo en los llanos de Moab, que están junto al Jordán de Jericó. Núm. 31:12
- Y salieron Moisés y Eleazar el sacerdote, y todos los príncipes de la congregación, á recibirlos fuera del campo. Núm. 31:13
- He aquí ellas fueron á los hijos de Israel, por consejo de Balaam, para causar prevaricación contra Jehová en el negocio de Peor; por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová. Núm. 31:16
- Y Eleazar el sacerdote dijo á los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha mandado á Moisés: Núm. 31:21
- Ciertamente el oro, y la plata, metal, hierro, estaño, y plomo, Núm. 31:22
- Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse: mas haréis pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego. Núm. 31:23
- Además lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campo. Núm. 31:24
- Toma la cuenta de la presa que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y las cabezas de los padres de la congregación: Núm. 31:26
- Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra, que salieron á la guerra: de quinientos uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas: Núm. 31:28
- De la mitad de ellos lo tomarás; y darás á Eleazar el sacerdote la ofrenda de Jehová. Núm. 31:29
- E hicieron Moisés y Eleazar el sacerdote como Jehová mandó á Moisés. Núm. 31:31
- Y fué la presa, el resto de la presa que tomaron los hombres de guerra, seiscientas y setenta y cinco mil ovejas, Núm. 31:32
- Y la mitad, la parte de los que habían salido á la guerra, fué el número de trescientas treinta y siete mil y quinientas ovejas. Núm. 31:36
- Y el tributo para Jehová de la ovejas, fué seiscientas setenta y cinco. Núm. 31:37
- Y de los bueyes, treinta y seis mil: y de ellos el tributo para Jehová, setenta y dos. Núm. 31:38
- Y de los asnos, treinta mil y quinientos: y de ellos el tributo para Jehová, setenta y uno. Núm. 31:39
- Y de las personas, diez y seis mil: y de ellas el tributo para Jehová, trteinta y dos personas. Núm. 31:40
- Y dió Moisés el tributo, por elevada ofrenda á Jehová, á Eleazar el sacerdote, como Jehová lo mandó á Moisés. Núm. 31:41
- Y Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de ellos, alhajas, todas elaboradas. Núm. 31:51
- Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron á Jehová de los tribunos y centuriones, fué diez y seis mil setecientos y cincuenta siclos. Núm. 31:52
- Recibieron, pues, Moisés y el sacerdote Eleazar, el oro de los tribunos y centuriones, y trajéronlo al tabernáculo del testimonio, por memoria de los hijos de Israel delante de Jehová. Núm. 31:54
- Y LOS hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una muy grande muchedumbre de ganado; los cuales viendo la tierra de Jazer y de Galaad, parecióles el país lugar de ganado. Núm. 32:1
- Y vinieron los hijos de Gad y los hijos de Rubén, y hablaron á Moisés, y á Eleazar el sacerdote, y á los príncipes de la congregación, diciendo: Núm. 32:2
- Por tanto, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dése esta tierra á tus siervos en heredad, y no nos hagas pasar el Jordán. Núm. 32:5
- ¿Y por qué prevenís el ánimo de los hijos de Israel, para que no pasen á la tierra que les ha dado Jehová? Núm. 32:7
- Que subieron hasta la arroyada de Escol, y después que vieron la tierra, preocuparon el ánimo de los hijos de Israel, para que no viniesen á la tierra que Jehová les había dado. Núm. 32:9
- Y el furor de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: Núm. 32:10
- Y el furor de Jehová se encendió en Israel, é hízolos andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fué acabada toda aquella generación, que había hecho mal delante de Jehová. Núm. 32:13
- Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez á dejaros en el desierto, y destruiréis á todo este pueblo. Núm. 32:15
- Y pasareis todos vosotros armados el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado á sus enemigos de delante de sí, Núm. 32:21
- Y sea el país sojuzgado delante de Jehová; luego volveréis, y seréis libres de culpa para con Jehová, y para con Israel; y esta tierra será vuestra en heredad delante de Jehová. Núm. 32:22
- Entonces los encomendó Moisés á Eleazar el sacerdote, y á Josué hijo de Nun, y á los príncipes de los padres de las tribus de los hijos de Israel. Núm. 32:28
- Y díjoles Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén, pasaren con vosotros el Jordán, armados todos de guerra delante de Jehová, luego que el país fuere sojuzgado delante de vosotros, les daréis la tierra de Galaad en posesión: Núm. 32:29
- Así les dió Moisés á los hijos de Gad y á los hijos de Rubén, y á la media tribu de Manasés hijo de José, el reino de Sehón rey Amorrheo, y el reino de Og rey de Basán, la tierra con sus ciudades y términos, las ciudades del país alrededor. Núm. 32:33
- Y Moisés dió Galaad á Machîr hijo de Manasés, el cual habitó en ella. Núm. 32:40
- De Rameses partieron en el mes primero, á los quince diás del mes primero: el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano alta, á ojos de todos los Egipcios. Núm. 33:3
- Y partiendo de Pi-hahiroth, pasaron por medio de la mar al desierto, y anduvieron camino de tres días por el desierto de Etham, y asentaron en Mara. Núm. 33:8
- Y partidos del mar Bermejo, asentaron en el desierto de Sin. Núm. 33:11
- Y partidos de Alús, asentaron en Rephidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber. Núm. 33:14
- Y partidos de Rephidim, asentaron en el desierto de Sinaí. Núm. 33:15
- Y partidos de Ceelatha, asentaron en el monte de Sepher. Núm. 33:23
- Y partidos de Bene-jaacán, asentaron en el monte de Gidgad. Núm. 33:32
- Y partidos de Esion-geber, asentaron en el desierto de Zin, que es Cades. Núm. 33:36
- Y partidos de Cades, asentaron en el monte de Hor, en la extremidad del país de Edom. Núm. 33:37
- Y subió Aarón el sacerdote al monte de Hor, conforme al dicho de Jehová, y allí murió á los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, en el primero del mes. Núm. 33:38
- Y era Aarón de edad de ciento y veinte y tres años, cuando murió en el monte de Hor. Núm. 33:39
- Y el Cananeo, rey de Arad, que habitaba al mediodía en la tierra de Canaán, oyó como habían venido los hijos de Israel. Núm. 33:40
- Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim; en el término de Moab. Núm. 33:44
- Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordán á la tierra de Canaán, Núm. 33:51
- Tendréis el lado del mediodía desde el desierto de Zin hasta los términos de Edom; y os será el término del mediodía al extremo del mar salado hacia el oriente: Núm. 34:3
- Y este término os irá rodeando desde el mediodía hasta la subida de Acrabbim, y pasará hasta Zin; y sus salidas serán del mediodía á Cades-barnea; y saldrá á Hasar-addar, y pasará hasta Asmón; Núm. 34:4
- Y rodeará este término, desde Asmón hasta el torrente de Egipto, y sus remates serán al occidente. Núm. 34:5
- Y el término occidental os será la gran mar: este término os será el término occidental. Núm. 34:6
- Y el término del norte será este: desde la gran mar os señalaréis el monte de Hor; Núm. 34:7
- Y saldrá este término á Ziphón, y serán sus remates en Hasar-enán: este os será el término del norte. Núm. 34:9
- Y bajará este término desde Sepham á Ribla, al oriente de Ain: y descenderá el término, y llegará á la costa de la mar de Cinnereth al oriente; Núm. 34:11
- Estos son los nombres de los varones que os aposesionarán la tierra: Eleazar el sacerdote, y Josué hijo de Nun. Núm. 34:17
- Y de la tribu de los hijos de Dan, el príncipe Bucci hijo de Jogli. Núm. 34:22
- De los hijos de José: de la tribu de los hijos de Manasés, el príncipe Haniel hijo de Ephod. Núm. 34:23
- Y de la tribu de los hijos de Ephraim, el príncipe Chêmuel hijo de Siphtán. Núm. 34:24
- Y de la tribu de los hijos de Zabulón, el príncipe Elisaphán hijo de Pharnach. Núm. 34:25
- Y de la tribu de los hijos de Issachâr, el príncipe Paltiel hijo de Azan. Núm. 34:26
- Y de la tribu de los hijos de Aser, el príncipe Ahiud hijo de Selomi. Núm. 34:27
- Y de la tribu de los hijos de Nephtalí, el príncipe Pedael hijo de Ammiud. Núm. 34:28
- Y los ejidos de las ciudades que daréis á los Levitas, serán mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera. Núm. 35:4
- Y de las ciudades que daréis á los Levitas, seis ciudades serán de acogimiento, las cuales daréis para que el homicida se acoja allá: y además de éstas daréis cuarenta y dos ciudades. Núm. 35:6
- Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordán á la tierra de Canaán, Núm. 35:10
- Os señalaréis ciudades, ciudades de acogimiento tendréis, donde huya el homicida que hiriere á alguno de muerte por yerro. Núm. 35:11
- Y os serán aquellas ciudades por acogimiento del pariente, y no morirá el homicida hasta que esté á juicio delante de la congregación. Núm. 35:12
- Y si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá: Núm. 35:16
- Y si con piedra de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá. Núm. 35:17
- Y si con instrumento de palo de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá. Núm. 35:18
- El pariente del muerto, él matará al homicida: cuando lo encontrare, él le matará. Núm. 35:19
- O por enemistad lo hirió con su mano, y murió: el heridor morirá; es homicida; el pariente del muerto matará al homicida, cuando lo encontrare. Núm. 35:21
- Entonces la congregación juzgará entre el heridor y el pariente del muerto conforme á estas leyes: Núm. 35:24
- Y la congregación librará al homicida de mano del pariente del muerto, y la congregación lo hará volver á su ciudad de acogimiento, á la cual se había acogido; y morará en ella hasta que muera el gran sacerdote, el cual fué ungido con el aceite santo. Núm. 35:25
- Y si el homicida saliere fuera del término de su ciudad de refugio, á la cual se acogió, Núm. 35:26
- Y el pariente del muerto le hayare fuera del término de la ciudad de su acogida, y el pariente del muerto al homicida matare, no se le culpará por ello: Núm. 35:27
- Pues en su ciudad de refugio deberá aquél habitar hasta que muera el gran sacerdote: y después que muriere el gran sacerdote, el homicida volverá á la tierra de su posesión. Núm. 35:28
- Cualquiera que hiriere á alguno, por dicho de testigos, morirá el homicida: mas un solo testigo no hará fé contra alguna persona para que muera. Núm. 35:30
- Ni tampoco tomaréis precio del que huyó á su ciudad de refugio, para que vuelva á vivir en su tierra, hasta que muera el sacerdote. Núm. 35:32
- Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida á la heredad de la tribu de sus maridos; y así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres. Núm. 36:4
- ESTAS son las palabras que habló Moisés á todo Israel de esta parte del Jordán en el desierto, en el llano delante del mar Bermejo, entre Parán, y Thopel, y Labán, y Haseroth, y Dizahab. Deut. 1:1
- Y fué, que á los cuarenta años, en el mes undécimo, al primero del mes, Moisés habló á los hijos de Israel conforme á todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos; Deut. 1:3
- Volveos, partíos é id al monte del Amorrheo, y á todas sus comarcas, en el llano, en el monte, y en los valles, y al mediodía, y á la costa de la mar, á la tierra del Cananeo, y el Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates. Deut. 1:7
- Y entonces mandé á vuestros jueces, diciendo: Oid entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el que le es extranjero. Deut. 1:16
- No tengáis respeto de personas en el juicio: así al pequeño como al grande oiréis: no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios: y la causa que os fuere difícil, la traeréis á mí, y yo la oiré. Deut. 1:17
- Y partidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte del Amorrheo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea. Deut. 1:19
- Entonces os dije: Llegado habéis al monte del Amorrheo, el cual Jehová nuestro Dios nos da. Deut. 1:20
- Mira, Jehová tu Dios ha dado delante de ti la tierra: sube y posée la, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes. Deut. 1:21
- Y el dicho me pareció bien: y tomé doce varones de vosotros, un varón por tribu: Deut. 1:23
- ¿A dónde subimos? Nuestros hermanos han hecho desfallecer nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y muradas hasta el cielo; y también vimos allí hijos de gigantes. Deut. 1:28
- Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme á todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos; Deut. 1:30
- Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre á su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta que habéis venido á este lugar. Deut. 1:31
- El cual iba delante de vosotros por el camino, para reconoceros el lugar donde habíais de asentar el campo, con fuego de noche para mostraros el camino por donde aduvieseis, y con nube de día. Deut. 1:33
- Y salió el Amorrheo, que habitaba en aquel monte, á vuestro encuentro, y os persiguieron, como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, persiguiéndoos hasta Horma. Deut. 1:44
- Y VOLVIMOS, y partímonos al desierto camino del mar Bermejo, como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por muchos días. Deut. 2:1
- Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el término de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho: Deut. 2:4
- No os metáis con ellos; que no os daré de su tierra ni aun la holladura de la planta de un pie; porque yo he dado por heredad á Esaú el monte de Seir. Deut. 2:5
- Compraréis de ellos por dinero las viandas, y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis: Deut. 2:6
- Y pasamos de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino de la llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos, y pasamos camino del desierto de Moab. Deut. 2:8
- Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered. Deut. 2:13
- Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campo, como Jehová les había jurado. Deut. 2:14
- Y aconteció que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres de guerra de entre el pueblo, Deut. 2:16
- Tú pasarás hoy el término de Moab, á Ar, Deut. 2:18
- Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arnón: he aquí he dado en tu mano á Sehón rey de Hesbón, Amorrheo, y á su tierra: comienza á tomar posesión, y empéñate con él en guerra. Deut. 2:24
- Hoy comenzaré á poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán, y angustiarse han delante de ti. Deut. 2:25
- Y envié mensajeros desde el desierto de Cademoth á Sehón rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo: Deut. 2:26
- Pasaré por tu tierra por el camino: por el camino iré, sin apartarme á diestra ni á siniestra: Deut. 2:27
- La comida me venderás por dinero y comeré: el agua también me darás por dinero, y beberé: solamente pasaré á pie; Deut. 2:28
- Como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y los Moabitas que habitaban en Ar; hasta que pase el Jordán á la tierra que nos da Jehová nuestro Dios. Deut. 2:29
- Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hoy. Deut. 2:30
- Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros: todas las entregó Jehová nuestro Dios en nuestro poder. Deut. 2:36
- También tomamos en aquel tiempo de mano de dos reyes Amorrheos que estaban de esta parte del Jordán, la tierra desde el arroyo de Arnón hasta el monte de Hermón: Deut. 3:8
- Y el resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, dí lo á la media tribu de Manasés; toda la tierra de Argob, todo Basán, que se llamaba la tierra de los gigantes. Deut. 3:13
- Jair hijo de Manasés tomó toda la tierra de Argob hasta el término de Gessuri y Machâti; y llamóla de su nombre Basán-havoth-jair, hasta hoy. Deut. 3:14
- Y á los Rubenitas y Gaditas dí de Galaad hasta el arroyo de Arnón, el medio del arroyo por término; hasta el arroyo de Jaboc, término de los hijos de Ammón: Deut. 3:16
- Asimismo la campiña, y el Jordán, y el término, desde Cinereth hasta la mar del llano, el mar Salado, las vertientes abajo del Pisga al oriente. Deut. 3:17
- No los temáis; que Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros. Deut. 3:22
- Señor Jehová, tú has comenzado á mostrar á tu siervo tu grandeza, y tu mano fuerte: porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga según tus obras, y según tus valentías? Deut. 3:24
- Pase yo, ruégote, y vea aquella tierra buena, que está á la parte allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano. Deut. 3:25
- Y paramos en el valle delante de Beth-peor. Deut. 3:29
- AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres te da. Deut. 4:1
- El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra: y las enseñarán á sus hijos; Deut. 4:10
- Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube, y oscuridad. Deut. 4:11
- Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra, las diez palabras; y escribiólas en dos tablas de piedra. Deut. 4:13
- Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego: Deut. 4:15
- Figura de algún animal que sea en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, Deut. 4:17
- Figura de ningún animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra: Deut. 4:18
- Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines á ellos, y les sirvas; que Jehová tu Dios los ha concedido á todos los pueblos debajo de todos los cielos. Deut. 4:19
- Y Jehová se enojó contra mí sobre vuestros negocios, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad. Deut. 4:21
- Así que yo voy á morir en esta tierra; y no paso el Jordán: mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra. Deut. 4:22
- Yo pongo hoy por testigos al cielo y á la tierra, que presto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis destruídos. Deut. 4:26
- Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el día que crió Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante á esta gran cosa, ó se haya oído otra como ella. Deut. 4:32
- Aprende pues hoy, y reduce á tu corazón que Jehová él es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro. Deut. 4:39
- Para que huyese allí el homicida que matase á su prójimo por yerro, sin haber tenido enemistad con él desde ayer ni antes de ayer; y que huyendo á una de estas ciudades salvara la vida: Deut. 4:42
- A Beser en el desierto, en tierra de la llanura, de los Rubenitas; y á Ramoth en Galaad, de los Gaditas; y á Golán en Basán, de los de Manasés. Deut. 4:43
- De esta parte del Jordán, en el valle delante de Beth-peor, en la tierra de Sehón rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón, al cual hirió Moisés con los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto: Deut. 4:46
- Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sión, que es Hermón; Deut. 4:48
- Cara á cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego, Deut. 5:4
- No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios; porque Jehová no dará por inocente al que tomare en vano su nombre. Deut. 5:11
- Guardarás el día del reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Deut. 5:12
- Mas el séptimo es reposo á Jehová tu Dios: ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni tu peregrino que está dentro de tus puertas: porque descanse tu siervo y tu sierva como tú. Deut. 5:14
- Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido: por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día del reposo. Deut. 5:15
- Estas palabras habló Jehová á toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, á gran voz: y no añadió más. Y escribiólas en dos tablas de piedra, las cuales me dió á mí. Deut. 5:22
- Para que temas á Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, y que tus días sean prolongados. Deut. 6:2
- Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seáis multiplicados, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres, en la tierra que destila leche y miel. Deut. 6:3
- Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes: Deut. 6:7
- Porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; porque no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la haz de la tierra. Deut. 6:15
- Porque desviará á tu hijo de en pos de mí, y servirán á dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá presto. Deut. 7:4
- Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus bosques, y quemaréis sus esculturas en el fuego. Deut. 7:5
- Sino porque Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró á vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de la mano de Faraón, rey de Egipto. Deut. 7:8
- Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones; Deut. 7:9
- Y que da el pago en su cara al que le aborrece, destruyéndolo: ni lo dilatará al que le odia, en su cara le dará el pago. Deut. 7:10
- Y será que, por haber oído estos derechos, y guardado y puéstolos por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró á tus padres; Deut. 7:12
- Y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró á tus padres que te daría. Deut. 7:13
- Y él entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo: nadie te hará frente hasta que los destruyas. Deut. 7:24
- Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego: no codiciarás plata ni oro de sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es abominación á Jehová tu Dios; Deut. 7:25
- Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos. Deut. 8:2
- Y te afligió, é hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Deut. 8:3
- Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta años. Deut. 8:4
- Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre á su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Deut. 8:5
- Tierra en la cual no comerás el pan con escasez, no te faltará nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortarás metal. Deut. 8:9
- Y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multiplique, y todo lo que tuvieres se te aumente, Deut. 8:13
- Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para á la postre hacerte bien; Deut. 8:16
- Antes acuérdate de Jehová tu Dios: porque él te da el poder para hacer las riquezas, á fin de confirmar su pacto que juró á tus padres, como en este día. Deut. 8:18
- OYE, Israel: tú estás hoy para pasar el Jordán, para entrar á poseer gentes más numerosas y más fuertes que tú, ciudades grandes y encastilladas hasta el cielo, Deut. 9:1
- Sabe, pues, hoy que Jehová tu Dios es el que pasa delante de ti, fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti: y tú los echarás, y los destruirás luego, como Jehová te ha dicho. Deut. 9:3
- Acuérdate, no te olvides que has provocado á ira á Jehová tu Dios en el desierto: desde el día que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes á Jehová. Deut. 9:7
- Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua: Deut. 9:9
- Y dióme Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito conforme á todas las palabras que os habló Jehová en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea. Deut. 9:10
- Y volví y descendí del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos. Deut. 9:15
- Y tomé vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y quemélo en el fuego, y lo desmenucé moliéndole muy bien, hasta que fué reducido á polvo: y eché el polvo de él en el arroyo que descendía del monte. Deut. 9:21
- Rebeldes habéis sido á Jehová desde el día que yo os conozco. Deut. 9:24
- Porque no digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había dicho, ó porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. Deut. 9:28
- Y escribiré en aquellas tablas palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste; y las pondrás en el arca. Deut. 10:2
- Y escribió en las tablas conforme á la primera escritura, las diez palabras que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y diómelas Jehová. Deut. 10:4
- Y volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que había hecho; y allí están, como Jehová me mandó. Deut. 10:5
- (Después partieron los hijos de Israel de Beerot-bene-jacaam á Moserá: allí murió Aarón, y allí fué sepultado; y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar. Deut. 10:6
- En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví, para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy. Deut. 10:8
- Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches; y Jehová me oyó también esta vez, y no quiso Jehová destruirte. Deut. 10:10
- Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. Deut. 10:16
- El es tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas grandes y terribles cosas que tus ojos han visto. Deut. 10:21
- Y comprended hoy: porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido, Deut. 11:2
- Y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado á este lugar; Deut. 11:5
- Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida: siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin de él. Deut. 11:12
- Y así se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis presto de la buena tierra que os da Jehová. Deut. 11:17
- Y las enseñaréis á vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, ó andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes: Deut. 11:19
- Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro: desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Eufrates, hasta la mar postrera será vuestro término. Deut. 11:24
- Y será que, cuando Jehová tu Dios te introdujere en la tierra á la cual vas para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal: Deut. 11:29
- Los cuales están de la otra parte del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra del Cananeo, que habita en la campiña delante de Gilgal, junto á los llanos de Moreh. Deut. 11:30
- Porque vosotros pasáis el Jordán, para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la poseeréis, y habitaréis en ella. Deut. 11:31
- ESTOS son los estatutos y derechos que cuidaréis de poner por obra, en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra. Deut. 12:1
- Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego: y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar. Deut. 12:3
- Mas el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis: Deut. 12:5
- Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar, y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros. Deut. 12:10
- Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el Levita que estuviere en vuestras poblaciones: por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros. Deut. 12:12
- Mas en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando. Deut. 12:14
- Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme al deseo de tu alma, según la bendición de Jehová tu Dios que él te habrá dado: el inmundo y el limpio la comerá, como la de corzo ó de ciervo: Deut. 12:15
- Ni podrás comer en tus poblaciones el diezmo de tu grano, ó de tu vino, ó de tu aceite, ni los primerizos de tus vacas, ni de tus ovejas, ni tus votos que prometieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni las elevadas ofrendas de tus manos: Deut. 12:17
- Mas delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que está en tus poblaciones: y alegrarte has delante de Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Deut. 12:18
- Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu término, como él te ha dicho, y tú dijeres: Comeré carne, porque deseó tu alma comerla, conforme á todo el deseo de tu alma comerás carne. Deut. 12:20
- Cuando estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios habrá escogido, para poner allí su nombre, matarás de tus vacas y de tus ovejas, que Jehová te hubiere dado, como te he mandado yo, y comerás en tus puertas según todo lo que deseare tu alma. Deut. 12:21
- Lo mismo que se come el corzo y el ciervo, así las comerás: el inmundo y el limpio comerán también de ellas. Deut. 12:22
- Solamente que te esfuerces á no comer sangre: porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su carne. Deut. 12:23
- Y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios: y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y comerás la carne. Deut. 12:27
- No harás así á Jehová tu Dios; porque todo lo que Jehová aborrece, hicieron ellos á sus dioses; pues aun á sus hijos é hijas quemaban en el fuego á sus dioses. Deut. 12:31
- Y el tal profeta ó soñador de sueños, ha de ser muerto; por cuanto trató de rebelión contra Jehová vuestro Dios, que te sacó de tierra de Egipto, y te rescató de casa de siervos, y de echarte del camino por el que Jehová tu Dios te mandó que anduvieses: y así quitarás el mal de en medio de ti. Deut. 13:5
- De los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores cercanos á ti, ó lejos de ti, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella; Deut. 13:7
- Antes has de matarlo; tu mano será primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo. Deut. 13:9
- Y juntarás todo el despojo de ella en medio de su plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su despojo, todo ello, á Jehová tu Dios: y será un montón para siempre: nunca más se edificará. Deut. 13:16
- Estos son los animales que comeréis: el buey, la oveja, y la cabra, Deut. 14:4
- El ciervo, el corzo, y el búfalo, y el cabrío salvaje, y el unicornio, y buey salvaje, y cabra montés. Deut. 14:5
- Esto comeréis de todo lo que está en el agua: todo lo que tiene aleta y escama comeréis; Deut. 14:9
- Y estas son de las que no comeréis: el águila, y el azor, y el esmerejón, Deut. 14:12
- Y el ixio, y el buitre, y el milano según su especie, Deut. 14:13
- Y el búho, y la lechuza, y el cuclillo, y el halcón según su especie, Deut. 14:15
- Y el herodión, y el cisne, y el ibis, Deut. 14:16
- Y el somormujo, y el calamón, y el corvejón, Deut. 14:17
- Y la cigüeña, y la garza según su especie, y la abubilla, y el murciélago. Deut. 14:18
- Ninguna cosa mortecina comeréis: al extranjero que está en tus poblaciones la darás, y él la comerá: ó véndela al extranjero; porque tú eres pueblo santo á Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre. Deut. 14:21
- Indispensablemente diezmarás todo el producto de tu simiente, que rindiere el campo cada un año. Deut. 14:22
- Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas á temer á Jehová tu Dios todos los días. Deut. 14:23
- Y si el camino fuere tan largo que tú no puedas llevarlo por él, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, Deut. 14:24
- Entonces venderlo has, y atarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; Deut. 14:25
- Y darás el dinero por todo lo que deseare tu alma, por vacas, ó por ovejas, ó por vino, ó por sidra, ó por cualquier cosa que tu alma te demandare: y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia. Deut. 14:26
- Al cabo de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades: Deut. 14:28
- Y vendrá el Levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos que hicieres. Deut. 14:29
- Del extranjero demandarás el reintegro: mas lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano; Deut. 15:3
- Guárdate que no haya en tu corazón perverso pensamiento, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión; y tu ojo sea maligno sobre tu hermano menesteroso para no darle: que él podrá clamar contra ti á Jehová, y se te imputará á pecado. Deut. 15:9
- Santificarás á Jehová tu Dios todo primerizo macho que nacerá de tus vacas y de tus ovejas: no te sirvas del primerizo de tus vacas, ni trasquiles el primerizo de tus ovejas. Deut. 15:19
- Delante de Jehová tu Dios los comerás cada un año, tú y tu familia, en el lugar que Jehová escogiere. Deut. 15:20
- En tus poblaciones lo comerás: el inmundo lo mismo que el limpio comerán de él, como de un corzo ó de un ciervo. Deut. 15:22
- GUARDARÁS el mes de Abib, y harás pascua á Jehová tu Dios: porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto de noche. Deut. 16:1
- Y sacrificarás la pascua á Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para hacer habitar allí su nombre. Deut. 16:2
- Sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde á puesta del sol, al tiempo que saliste de Egipto: Deut. 16:6
- Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana te volverás y restituirás á tu morada. Deut. 16:7
- Seis días comerás ázimos, y el séptimo día será solemnidad á Jehová tu Dios: no harás obra en él. Deut. 16:8
- Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para hacer habitar allí su nombre. Deut. 16:11
- Y te alegrarás en tus solemnidades, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están en tus poblaciones. Deut. 16:14
- Siete días celebrarás solemnidad á Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda obra de tus manos, y estarás ciertamente alegre. Deut. 16:15
- Tres veces cada un año parecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la solemnidad de los ázimos, y en la solemnidad de las semanas, y en la solemnidad de las cabañas. Y no parecerá vacío delante de Jehová: Deut. 16:16
- Cada uno con el don de su mano, conforme á la bendición de Jehová tu Dios, que te hubiere dado. Deut. 16:17
- No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. Deut. 16:19
- NO sacrificarás á Jehová tu Dios buey, ó cordero, en el cual haya falta ó alguna cosa mala: porque es abominación á Jehová tu Dios. Deut. 17:1
- Que hubiere ido y servido á dioses ajenos, y se hubiere inclinado á ellos, ora al sol, ó á la luna, ó á todo el ejército del cielo, lo cual yo no he mandado; Deut. 17:3
- Por dicho de dos testigos, ó de tres testigos, morirá el que hubiere de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo. Deut. 17:6
- La mano de los testigos será primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo: así quitarás el mal de en medio de ti. Deut. 17:7
- Según la ley que ellos te enseñaren, y según el juicio que te dijeren, harás: no te apartarás ni á diestra ni á siniestra de la sentencia que te mostraren. Deut. 17:11
- Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, ó al juez, el tal varón morirá: y quitarás el mal de Israel. Deut. 17:12
- Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no se ensoberbecerán más. Deut. 17:13
- Empero que no se aumente caballos, ni haga volver el pueblo á Egipto para acrecentar caballos: porque Jehová os ha dicho: No procuraréis volver más por este camino. Deut. 17:16
- Y será, cuando se asentare sobre el solio de su reino, que ha de escribir para sí en un libro un traslado de esta ley, del original de delante de los sacerdotes Levitas; Deut. 17:18
- Y este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey ó cordero: darán al sacerdote la espalda, y las quijadas, y el cuajar. Deut. 18:3
- Y cuando el Levita saliere de alguna de tus ciudades de todo Israel, donde hubiere peregrinado, y viniere con todo deseo de su alma al lugar que Jehová escogiere, Deut. 18:6
- No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo ó su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, Deut. 18:10
- Conforme á todo lo que pediste á Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo á oir la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, porque no muera. Deut. 18:16
- Empero el profeta que presumiere hablar palabra en mi nombre, que yo no le haya mandado hablar, ó que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. Deut. 18:20
- Cuando el profeta hablare en nombre de Jehová, y no fuere la tal cosa, ni viniere, es palabra que Jehová no ha hablado: con soberbia la habló aquel profeta: no tengas temor de él. Deut. 18:22
- Arreglarte has el camino, y dividirás en tres partes el término de tu tierra, que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que todo homicida se huya allí. Deut. 19:3
- Y este es el caso del homicida que ha de huir allí, y vivirá: el que hiriere á su prójimo por yerro, que no le tenía enemistad desde ayer ni antes de ayer: Deut. 19:4
- Como el que fué con su prójimo al monte á cortar leña, y poniendo fuerza con su mano en el hacha para cortar algún leño, saltó el hierro del cabo, y encontró á su prójimo, y murió; aquél huirá á una de aquestas ciudades, y vivirá; Deut. 19:5
- No sea que el pariente del muerto vaya tras el homicida, cuando se enardeciere su corazón, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo ser condenado á muerte; por cuanto no tenía enemistad desde ayer ni antes de ayer con el muerto. Deut. 19:6
- No reducirás el término de tu prójimo, el cual señalaron los antiguos en tu heredad, la que poseyeres en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas. Deut. 19:14
- No valdrá un testigo contra ninguno en cualquier delito, ó en cualquier pecado, en cualquier pecado que se cometiere. En el dicho de dos testigos, ó en el dicho de tres testigos consistirá el negocio. Deut. 19:15
- Haréis á él como él pensó hacer á su hermano: y quitarás el mal de en medio de ti. Deut. 19:19
- CUANDO salieres á la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. Deut. 20:1
- Y será que, cuando os acercareis para combatir, llegaráse el sacerdote, y hablará al pueblo, Deut. 20:2
- Y tornarán los oficiales á hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y tierno de corazón? Vaya, y vuélvase á su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como su corazón. Deut. 20:8
- Y será que, si te respondiere, Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te serán tributarios, y te servirán. Deut. 20:11
- Cuando pusieres cerco á alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruyas su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comerás; y no la talarás, que no es hombre el árbol del campo para venir contra ti en el cerco. Deut. 20:19
- Mas el árbol que supieres que no es árbol para comer, lo destruirás y lo talarás, y construye baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla. Deut. 20:20
- CUANDO fuere hallado en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, muerto echado en el campo, y no se supiere quién lo hirió, Deut. 21:1
- Y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra á un valle áspero, que nunca haya sido arado ni sembrado, y cortarán el pescuezo á la becerra allí en el valle. Deut. 21:4
- Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque á ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en nombre de Jehová; y por el dicho de ellos se determinará todo pleito y toda llaga. Deut. 21:5
- Y todos los ancianos de aquella ciudad más cercana al muerto lavarán sus manos sobre la becerra degollada en el valle. Deut. 21:6
- Y se quitará el vestido de su cautiverio, y quedaráse en tu casa: y llorará á su padre y á su madre el tiempo de un mes: y después entrarás á ella, y tu serás su marido, y ella tu mujer. Deut. 21:13
- Cuando un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le parieren hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida; Deut. 21:15
- Será que, el día que hiciere heredar á sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura á los hijos de la amada en preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; Deut. 21:16
- Mas al hijo de la aborrecida reconocerá por primogénito, para darle dos tantos de todo lo que se hallare que tiene: porque aquél es el principio de su fuerza, el derecho de la primogenitura es suyo. Deut. 21:17
- Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán con piedras, y morirá: así quitarás el mal de en medio de ti; y todo Israel oirá, y temerá. Deut. 21:21
- Cuando en alguno hubiere pecado de sentencia de muerte, por el que haya de morir, y le habrás colgado de un madero, Deut. 21:22
- No estará su cuerpo por la noche en el madero, mas sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldición de Dios es el colgado: y no contaminarás tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad. Deut. 21:23
- NO verás el buey de tu hermano, ó su cordero, perdidos, y te retirarás de ellos: precisamente los volverás á tu hermano. Deut. 22:1
- No verás el asno de tu hermano, ó su buey, caídos en el camino, y te esconderás de ellos: con él has de procurar levantarlos. Deut. 22:4
- No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es á Jehová tu Dios cualquiera que esto hace. Deut. 22:5
- Cuando topares en el camino algún nido de ave en cualquier árbol, ó sobre la tierra, con pollos ó huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos ó sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos: Deut. 22:6
- No sembrarás tu viña de varias semillas, porque no se deprave la plenitud de la semilla que sembraste, y el fruto de la viña. Deut. 22:9
- Entonces el padre de la moza y su madre tomarán, y sacarán las señales de la virginidad de la doncella á los ancianos de la ciudad, en la puerta. Deut. 22:15
- Y dirá el padre de la moza á los ancianos: Yo dí mi hija á este hombre por mujer, y él la aborrece; Deut. 22:16
- Entonces la sacarán á la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán con piedras los hombres de su ciudad, y morirá; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre: así quitarás el mal de en medio de ti. Deut. 22:21
- Cuando se sorprendiere alguno echado con mujer casada con marido, entrambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer: así quitarás el mal de Israel. Deut. 22:22
- Entonces los sacaréis á ambos á la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis con piedras, y morirán; la moza porque no dió voces en la ciudad, y el hombre porque humilló á la mujer de su prójimo: así quitarás el mal de en medio de ti. Deut. 22:24
- Mas si el hombre halló una moza desposada en la campo, y él la agarrare, y se echare con ella, morirá sólo el hombre que con ella se habrá echado; Deut. 22:25
- Porque él la halló en el campo: dió voces la moza desposada, y no hubo quien la valiese. Deut. 22:27
- Entonces el hombre que se echó con ella dará al padre de la moza cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló: no la podrá despedir en todos sus días. Deut. 22:29
- No tomará alguno la mujer de su padre, ni descubrirá el regazo de su padre. Deut. 22:30
- NO entrará en la congregación de Jehová el que fuere quebrado, ni el castrado. Deut. 23:1
- Y será que al declinar de la tarde se lavará con agua, y cuando fuere puesto el sol, entrará en el campo. Deut. 23:11
- No entregarás á su señor el siervo que se huyere á ti de su amo: Deut. 23:15
- More contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde bien le estuviere: no le harás fuerza. Deut. 23:16
- Y si la aborreciere aqueste último, y le escribiere carta de repudio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; ó si muriere el postrer hombre que la tomó para sí por mujer, Deut. 24:3
- Cuando fuere hallado alguno que haya hurtado persona de sus hermanos los hijos de Israel, y hubiere mercadeado con ella, ó la hubiere vendido, el tal ladrón morirá, y quitarás el mal de en medio de ti. Deut. 24:7
- Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios á María en el camino, después que salisteis de Egipto. Deut. 24:9
- Fuera estarás, y el hombre á quien prestaste, te sacará afuera la prenda. Deut. 24:11
- Precisamente le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que duerma en su ropa, y te bendiga: y te será justicia delante de Jehová tu Dios. Deut. 24:13
- En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo: pues es pobre, y con él sustenta su vida: porque no clame contra ti á Jehová, y sea en ti pecado. Deut. 24:15
- No torcerás el derecho del peregrino y del huérfano; ni tomarás por prenda la ropa de la viuda: Deut. 24:17
- Cuando segares tu mies en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás a tomarla: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será; porque te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Deut. 24:19
- Cuando sacudieres tus olivas, no recorrerás las ramas tras ti: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será. Deut. 24:20
- Cuando vendimiares tu viña, no rebuscarás tras ti: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será. Deut. 24:21
- Será que, si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez lo hará echar en tierra, y harále azotar delante de sí, según su delito, por cuenta. Deut. 25:2
- Y será que el primogénito que pariere ella, se levantará en nombre de su hermano el muerto, porque el nombre de éste no sea raído de Israel. Deut. 25:6
- Y si el hombre no quisiere tomar á su cuñada, irá entonces la cuñada suya á la puerta á los ancianos, y dirá: Mi cuñado no quiere suscitar nombre en Israel á su hermano; no quiere emparentar conmigo. Deut. 25:7
- Llegaráse entonces su cuñada á él delante de los ancianos, y le descalzará el zapato de su pie, y escupirále en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho al varón que no edificare la casa de su hermano. Deut. 25:9
- Cuando algunos riñeren juntos el uno con el otro, y llegare la mujer del uno para librar á su marido de mano del que le hiere, y metiere su mano y le trabare de sus vergüenzas; Deut. 25:11
- Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino, cuando salisteis de Egipto: Deut. 25:17
- Y el sacerdote tomará el canastillo de tu mano, y pondrálo delante del altar de Jehová tu Dios. Deut. 26:4
- Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un Siro á punto de perecer fué mi padre, el cual descendió á Egipto y peregrinó allá con pocos hombres, y allí creció en gente grande, fuerte y numerosa: Deut. 26:5
- Y te alegrarás con todo el bien que Jehová tu Dios te hubiere dado á ti y á tu casa, tú y el Levita, y el extranjero que está en medio de ti. Deut. 26:11
- Cuando hubieres acabado de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al Levita, al extranjero, al huérfano y á la viuda; y comerán en tus villas, y se saciarán. Deut. 26:12
- Mira desde la morada de tu santidad, desde el cielo, y bendice á tu pueblo Israel, y á la tierra que nos has dado, como juraste á nuestros padres, tierra que fluye leche y miel. Deut. 26:15
- Y será que, el día que pasareis el Jordán á la tierra que Jehová tu Dios te da, te has de levantar piedras grandes, las cuales revocarás con cal: Deut. 27:2
- Y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hubieres pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho. Deut. 27:3
- Será pues, cuando hubieres pasado el Jordán, que levantaréis estas piedras que yo os mando hoy, en el monte de Ebal, y las revocarás con cal: Deut. 27:4
- piedras enteras edificarás el altar de Jehová tu Dios; y ofrecerás sobre él holocausto á Jehová tu Dios; Deut. 27:6
- Estos estarán sobre el monte de Gerizim para bendecir al pueblo, cuando hubiereis pasado el Jordán: Simeón, y Leví, y Judá, é Issachâr, y José y Benjamín. Deut. 27:12
- Y estos estarán para pronunciar la maldición en el de Ebal: Rubén, Gad, y Aser, y Zabulón, Dan, y Nephtalí. Deut. 27:13
- Maldito el hombre que hiciere escultura ó imagen de fundición, abominación á Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén. Deut. 27:15
- Maldito el que deshonrare á su padre ó á su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:16
- Maldito el que redujere el término de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:17
- Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:18
- Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:19
- Maldito el que se echare con la mujer de su padre; por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:20
- Maldito el que tuviere parte con cualquiera bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:21
- Maldito el que se echare con su hermana, hija de su padre, ó hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:22
- Maldito el que se echare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:23
- Maldito el que hiriere á su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:24
- Maldito el que recibiere don para herir de muerte al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:25
- Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para cumplirlas. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deut. 27:26
- Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Deut. 28:3
- Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Deut. 28:4
- Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es llamado sobre ti, y te temerán. Deut. 28:10
- Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que juró Jehová á tus padres que te había de dar. Deut. 28:11
- Abrirte ha Jehová su buen depósito, el cielo, para dar lluvia á tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás á muchas gentes, y tú no tomarás emprestado. Deut. 28:12
- Maldito serás tu en la ciudad, y maldito en el campo. Deut. 28:16
- Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Deut. 28:18
- Y palparás al mediodía, como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos: y nunca serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Deut. 28:29
- Tus hijos y tus hijas serán entregados á otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día: y no habrá fuerza en tu mano. Deut. 28:32
- El fruto de tu tierra y todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y nunca serás sino oprimido y quebrantado todos los días. Deut. 28:33
- Plantarás viñas y labrarás, mas no beberás vino, ni cogerás uvas; porque el gusano las comerá. Deut. 28:39
- Tendrás olivas en todo tu término, mas no te ungirás con el aceite; porque tu aceituna se caerá. Deut. 28:40
- Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra consumirá la langosta. Deut. 28:42
- El extranjero que estará en medio de ti subirá sobre ti muy alto, y tú serás puesto muy bajo. Deut. 28:43
- El te prestará á ti, y tú no prestarás á él: él será por cabeza, y tú serás por cola. Deut. 28:44
- Y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas: y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte. Deut. 28:51
- Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dió, en el cerco y en al apuro con que te angustiará tu enemigo. Deut. 28:53
- El hombre tierno en ti, y el muy delicado, su ojo será maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren; Deut. 28:54
- Para no dar á alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comerá, porque nada le habrá quedado, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. Deut. 28:55
- La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie probó á sentar sobre la tierra, de ternura y delicadeza, su ojo será maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija, Deut. 28:56
- Y para con su chiquita que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que pariere; pues los comerá escondidamente, á falta de todo, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades. Deut. 28:57
- Asismismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que tú seas destruído. Deut. 28:61
- Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella; y allí servirás á dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y á la piedra. Deut. 28:64
- Por la mañana dirás: ¡Quién diera fuese la tarde! y á la tarde dirás: ¡Quién diera fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos. Deut. 28:67
- Y Jehová te hará tornar á Egipto en navíos por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volveréis: y allí seréis vendidos á vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre. Deut. 28:68
- Y Jehová no os dió corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oir, hasta el día de hoy. Deut. 29:4
- Y yo os he traído cuarenta años por el desierto: vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni tu zapato se ha envejecido sobre tu pie. Deut. 29:5
- Vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campo, desde el que corta tu leña hasta el que saca tus aguas: Deut. 29:11
- Para que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios acuerda hoy contigo: Deut. 29:12
- Y sea que, cuando el tal oyere las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande según el pensamiento de mi corazón, para añadir la embriaguez á la sed: Deut. 29:19
- Jehová no querrá perdonarle; antes humeará luego el furor de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y asentaráse sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová raerá su nombre de debajo del cielo: Deut. 29:20
- Y dirá la generación venidera, vuestros hijos que vendrán después de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquesta tierra, y sus enfermedades de que Jehová la hizo enfermar, Deut. 29:22
- Y responderán. Por cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto, Deut. 29:25
- Encendióse por tanto, el furor de Jehová contra esta tierrra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en esta libro; Deut. 29:27
- Si hubieres sido arrojado hasta el cabo de los cielos, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará: Deut. 30:4
- Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames á Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, á fin de que tú vivas. Deut. 30:6
- Y hacerte ha Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien: porque Jehová volverá á gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres; Deut. 30:9
- No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo representará, para que lo cumplamos? Deut. 30:12
- Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal: Deut. 30:15
- Protéstoos hoy que de cierto pereceréis: no tendréis largos días sobre la tierra, para ir á la cual pasas el Jordán para poseerla. Deut. 30:18
- Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá estas gentes de delante de ti, y las heredarás: Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. Deut. 31:3
- Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará. Deut. 31:6
- Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides. Deut. 31:8
- Y escribió Moisés esta ley, y dióla á los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y á todos los ancianos de Israel. Deut. 31:9
- Y mandóles Moisés, diciendo: Al cabo del séptimo año, en el año de la remisión, en la fiesta de las Cabañas, Deut. 31:10
- Cuando viniere todo Israel á presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel á oídos de ellos. Deut. 31:11
- Harás congregar el pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman á Jehová vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley: Deut. 31:12
- Y los hijos de ellos que no supieron oigan, y aprendan á temer á Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra, para ir á la cual pasáis el Jordán para poseerla. Deut. 31:13
- Y Jehová dijo á Moisés: He aquí se han acercado tus días para que mueras: llama á Josué, y esperad en el tabernáculo del testimonio, y le mandaré. Fueron pues Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo del testimonio. Deut. 31:14
- Y aparecióse Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo. Deut. 31:15
- Empero yo esconderé ciertamente mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto á dioses ajenos. Deut. 31:18
- Mandó Moisés á los Levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: Deut. 31:25
- Goteará como la lluvia mi doctrina; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba: Deut. 32:2
- Porque el nombre de Jehová invocaré: Engrandeced á nuestro Dios. Deut. 32:3
- El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en él: Es justo y recto. Deut. 32:4
- ¿Así pagáis á Jehová, Pueblo loco é ignorante? ¿No es él tu padre que te poseyó? El te hizo y te ha organizado. Deut. 32:6
- Cuando el Altísimo hizo heredar á las gentes, Cuando hizo dividir los hijos de los hombres, Estableció los términos de los pueblos Según el número de los hijos de Israel. Deut. 32:8
- Como el águila despierta su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas: Deut. 32:11
- Y vió lo Jehová, y encendióse en ira, por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas. Deut. 32:19
- Porque fuego se encenderá en mi furor, Y arderá hasta el profundo; Y devorará la tierra y sus frutos, Y abrasará los fundamentos de los montes. Deut. 32:22
- De fuera desolará la espada, Y dentro de las cámaras el espanto: Así al mancebo como á la doncella, Al que mama como el hombre cano. Deut. 32:25
- Mía es la venganza y el pago, Al tiempo que su pie vacilará; Porque el día de su aflicción está cercano, Y lo que les está preparado se apresura. Deut. 32:35
- Que comían el sebo de sus sacrificios, Bebían el vino de sus libaciones? Levántense, que os ayuden Y os defiendan. Deut. 32:38
- Si afilare mi reluciente espada, Y mi mano arrebatare el juicio, Yo volveré la venganza á mis enemigos, Y daré el pago á los que me aborrecen. Deut. 32:41
- Porque no os es cosa vana, mas es vuestra vida: y por ellas haréis prolongar los días sobre la tierra, para poseer la cual pasáis el Jordán. Deut. 32:47
- Y muere en el monte al cual subes, y sé reunido á tus pueblos; al modo que murió Aarón tu hermano en el monte de Hor, y fué reunido á sus pueblos: Deut. 32:50
- Por cuanto prevaricasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de la rencilla de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. Deut. 32:51
- El que dijo á su padre y á su madre: Nunca los vi: Ni conoció á sus hermanos, Ni conoció á sus hijos: Por lo cual ellos guardarán tus palabras, Y observarán tu pacto. Deut. 33:9
- Ellos enseñarán tus juicios á Jacob, Y tu ley á Israel; Pondrán el perfume delante de ti, Y el holocausto sobre tu altar. Deut. 33:10
- Y á Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él: Cubrirálo siempre, Y entre sus hombros morará. Deut. 33:12
- Y á José dijo: Bendita de Jehová su tierra, Por los regalos de los cielos, por el rocío, Y por el abismo que abajo yace, Deut. 33:13
- El es aventajado como el primogénito de su toro, Y sus cuernos, cuernos de unicornio: Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los fines de la tierra: Y estos son los diez millares de Ephraim, Y estos los millares de Manasés. Deut. 33:17
- Y a Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar á Gad: Como león habitará, Y arrebatará brazo y testa. Deut. 33:20
- Y á Nephtalí dijo: Nephtalí, saciado de benevolencia, Y lleno de la bendición de Jehová, Posee el occidente y el mediodía, Deut. 33:23
- No hay como el Dios de Jeshurun, Montado sobre los cielos para tu ayuda, Y sobre las nubes con su grandeza. Deut. 33:26
- El eterno Dios es tu refugio Y acá abajo los brazos eternos; El echará de delante de ti al enemigo, Y dirá: Destruye. Deut. 33:27
- Y enterrólo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy. Deut. 34:6
- Y en toda aquella mano esforzada, y en todo el espanto grande que causó Moisés á ojos de todo Israel. Deut. 34:12
- Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los Hetheos hasta la gran mar del poniente del sol, será vuestro término. Jos. 1:4
- El libro de aquesta ley nunca se apartará de tu boca: antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme á todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Jos. 1:8
- Pasad por medio del campo, y mandad al pueblo, diciendo: Preveníos de comida; porque dentro de tres días pasaréis el Jordán, para que entréis á poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da para que la poseáis. Jos. 1:11
- Hasta tanto que Jehová haya dado reposo á vuestros hermanos como á vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da: y después volveréis vosotros á la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, de esta parte del Jordán hacia donde nace el sol; y la poseeréis. Jos. 1:15
- Entonces el rey de Jericó, envió á decir á Rahab: Saca fuera los hombres que han venido á ti, y han entrado en tu casa; porque han venido á espiar toda la tierra. Jos. 2:3
- Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados: y la puerta fué cerrada después que salieron los que tras ellos iban. Jos. 2:7
- Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país están desmayados por causa de vosotros; Jos. 2:9
- Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba á la pared del muro, y ella vivía en el muro. Jos. 2:15
- Y ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron: y ella ató el cordón de grana á la ventana. Jos. 2:21
- Y caminando ellos, llegaron al monte, y estuvieron allí tres días, hasta que los que los seguían se hubiesen vuelto: y los que los siguieron, buscaron por todo el camino, mas no los hallaron. Jos. 2:22
- Y LEVANTÓSE Josué de mañana, y partieron de Sittim, y vinieron hasta el Jordán, él y todos los hijos de Israel, y reposaron allí antes que pasasen. Jos. 3:1
- Y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando viereis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los sacerdotes y Levitas que la llevan, vosotros partiréis de vuestro lugar, y marcharéis en pos de ella. Jos. 3:3
- Empero entre vosotros y ella haya distancia como de la medida de dos mil codos: y no os acercaréis á ella, á fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir: por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Jos. 3:4
- Y habló Josué á los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto, y fueron delante del pueblo. Jos. 3:6
- Tú, pues, mandarás á los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hubiereis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán. Jos. 3:8
- Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al Cananeo, y al Heteo, y al Heveo, y al Pherezeo, y al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Jebuseo. Jos. 3:10
- He aquí, el arca del pacto del Señoreador de toda la tierra pasa el Jordán delante de vosotros. Jos. 3:11
- Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová Señoreador de toda la tierra, fueren asentadas sobre las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se partirán: porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón. Jos. 3:13
- Y aconteció, que partiendo el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, y los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, Jos. 3:14
- Cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, así como los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados á la orilla del agua, (porque el Jordán suele reverter sobre todos sus bordes todo el tiempo de la siega,) Jos. 3:15
- Las aguas que venían de arriba, se pararon como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Sarethán; y las que descendían á la mar de los llanos, al mar Salado, se acabaron y fueron partidas; y el pueblo pasó en derecho de Jericó. Jos. 3:16
- Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco. Jos. 3:17
- Y CUANDO toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló á Josué, diciendo: Jos. 4:1
- Y mandadles, diciendo: Tomaos de aquí del medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y las asentaréis en el alojamiento donde habéis de tener la noche. Jos. 4:3
- Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron partidas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se partieron: y estas piedras serán por memoria á los hijos de Israel para siempre. Jos. 4:7
- Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy. Jos. 4:9
- Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordán, hasta tanto que se acabó todo lo que Jehová había mandado á Josué que hablase al pueblo, conforme á todas las cosas que Moisés había á Josué mandado: y el pueblo se dió priesa y pasó. Jos. 4:10
- Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, pasó también el arca de Jehová, y los sacerdotes, en presencia del pueblo. Jos. 4:11
- Manda á los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán. Jos. 4:16
- Y aconteció que como los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, subieron del medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en seco, las aguas del Jordán se volvieron á su lugar, á su lugar, fkbcorriendo como antes sobre todos sus bordes. Jos. 4:18
- Y el pueblo subió del Jordán el diez del mes primero, y asentaron el campo en Gilgal, al lado oriental de Jericó. Jos. 4:19
- Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, á la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el mar Bermejo, al cual secó delante de nosotros hasta que pasamos: Jos. 4:23
- Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó á los hijos de Israel en el monte de los prepucios. Jos. 5:3
- Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto por el camino, después que salieron de Egipto. Jos. 5:4
- Porque todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados: mas todo el pueblo que había nacido en el desierto por el camino, después que salieron de Egipto, no estaban circuncidados. Jos. 5:5
- Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que toda la gente de los hombres de guerra que habían salido de Egipto, fué consumida, por cuanto no obedecieron á la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra, de la cual Jehová había jurado á sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel. Jos. 5:6
- Y los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino. Jos. 5:7
- Y cuando hubieron acabado de circuncidar toda la gente, quedáronse en el mismo lugar en el campo, hasta que sanaron. Jos. 5:8
- Y Jehová dijo á Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto: por lo cual el nombre de aquel lugar fué llamado Gilgal, hasta hoy. Jos. 5:9
- Y los hijos de Israel asentaron el campo en Gilgal, y celebraron la pascua á los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó. Jos. 5:10
- Y al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Jos. 5:11
- Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron á comer del fruto de la tierra: y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año. Jos. 5:12
- Y estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos, y vió un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desnuda en su mano. Y Josué yéndose hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, ó de nuestros enemigos? Jos. 5:13
- Y el Príncipe del ejército de Jehová repondió á Josué: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo así. Jos. 5:15
- Y cuando tocaren prolongadamente el cuerno de carnero, así que oyereis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará á gran voz, y el muro de la ciudad caerá debajo de sí: entonces el pueblo subirá cada uno en derecho de sí. Jos. 6:5
- Y llamando Josué hijo de Nun á los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuernos de carneros delante del arca de Jehová. Jos. 6:6
- Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas: y el arca del pacto de Jehová los seguía. Jos. 6:8
- Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no daréis grita, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad: entonces daréis grita. Jos. 6:10
- El arca pues de Jehová dió una vuelta alrededor de la ciudad, y viniéronse al real, en el cual tuvieron la noche. Jos. 6:11
- Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová. Jos. 6:12
- Así dieron otra vuelta á la ciudad el segundo día, y volviéronse al real: de esta manera hicieron por seis días. Jos. 6:14
- Y al séptimo día levantáronse cuando subía el alba, y dieron vuelta á la ciudad de la misma manera siete veces: solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. Jos. 6:15
- Empero guardaos vosotros del anatema, que ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, porque no hagáis anatema el campo de Israel, y lo turbéis. Jos. 6:18
- Mas toda la plata, y el oro, y vasos de metal y de hierro, sea consagrado á Jehová, y venga al tesoro de Jehová. Jos. 6:19
- Entonces el pueblo dió grita, y los sacerdotes tocaron las bocinas: y aconteció que como el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, dió el pueblo grita con gran vocerío, y el muro cayó á plomo. El pueblo subió luego á la ciudad, cada uno en derecho de sí, y tomáronla. Jos. 6:20
- Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había: solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata, y el oro, y los vasos de metal y de hierro. Jos. 6:24
- Y en aquel tiempo Josué les juramentó diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas. Jos. 6:26
- EMPERO los hijos de Israel cometieron prevaricación en el anatema: porque Achân, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel. Jos. 7:1
- Y Josué envió hombres desde Jericó á Hai, que estaba junto á Beth-aven hacia el oriente de Beth-el; y hablóles diciendo: Subid, y reconoced la tierra. Y ellos subieron, y reconocieron á Hai. Jos. 7:2
- Y volviendo á Josué, dijéronle: No suba todo el pueblo, mas suban como dos mil ó como tres mil hombre, y tomarán á Hai: no fatigues á todo el pueblo allí, porque son pocos. Jos. 7:3
- Y los de Hai hirieron de ellos como treinta y seis hombre, y siguiéronlos desde la puerta hasta Sebarim, y los rompieron en la bajada: por lo que se disolvió el corazón del pueblo, y vino á ser como agua. Jos. 7:5
- Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar á este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los Amorrheos, que nos destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado de la otra parte del Jordán! Jos. 7:7
- Por esto los hijos de Israel no podrán estar delante de sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán las espaldas; por cuanto han venido á ser anatema: ni seré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. Jos. 7:12
- Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana, porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás estar delante de tus enemigos, hasta tanto que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros. Jos. 7:13
- Y el que fuere cogido en el anatema, será quemado á fuego, él y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehová, y ha cometido maldad en Israel. Jos. 7:15
- Entonces Josué dijo á Achân: Hijo mío, da gloria ahora á Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras. Jos. 7:19
- Y Achân respondió á Josué, diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y he hecho así y así: Jos. 7:20
- Que vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un changote de oro de peso de cincuenta siclos; lo cual codicié, y tomé: y he aquí que está escondido debajo de tierra en el medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello. Jos. 7:21
- Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo á la tienda; y he aquí estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello: Jos. 7:22
- Entonces Josué, y todo Israel con él, tomó á Achân hijo de Zera, y el dinero, y el manto, y el changote de oro, y sus hijos, y sus hijas, y sus bueyes, y sus asnos, y sus ovejas, y su tienda, y todo cuanto tenía, y lleváronlo todo al valle de Achôr; Jos. 7:24
- Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, hasta hoy. Y Jehová se tornó de la ira de su furor. Y por esto fué llamado aquel lugar el Valle de Achôr, hasta hoy. Jos. 7:26
- Y yo, y todo el pueblo que está conmigo, nos acercaremos á la ciudad; y cuando saldrán ellos contra nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de ellos. Jos. 8:5
- Y toda la gente de guerra que con él estaba, subió, y acercóse, y llegaron delante de la ciudad, y asentaron el campo á la parte del norte de Hai: y el valle estaba entre él y Hai. Jos. 8:11
- Y el pueblo, todo el campo que estaba á la parte del norte de la ciudad, colocado ya cerca, y su emboscada al occidente de la ciudad, vínose Josué aquella noche al medio del valle. Jos. 8:13
- Lo cual como viese el rey de Hai, levantóse prestamente de mañana, y salió con la gente de la ciudad contra Israel, él y todo su pueblo, para combatir por el llano al tiempo señalado, no sabiendo que le estaba puesta emboscada á las espaldas de la ciudad. Jos. 8:14
- Entonces Josué y todo Israel, haciéndose vencidos, huyeron delante de ellos por el camino del desierto. Jos. 8:15
- Y todo el pueblo que estaba en Hai se juntó para seguirlos: y siguieron á Josué, siendo así arrancados de la ciudad. Jos. 8:16
- Y como los de la ciudad miraron atrás, observaron, y he aquí el humo de la ciudad que subía al cielo, y no tuvieron arbitrio para huir ni á una parte ni á otra: y el pueblo que iba huyendo hacia el desierto, se volvió contra los que le seguían. Jos. 8:20
- Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada habían tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad subía, tornaron, é hirieron á los de Hai. Jos. 8:21
- Y cuando los Israelitas acabaron de matar á todos los moradores de Hai en el campo, en el desierto, donde ellos los habían perseguido, y que todos habían caído á filo de espada hasta ser consumidos, todos los Israelitas se tornaron á Hai, y también la pusieron á cuchillo. Jos. 8:24
- Y el número de los que cayeron aquel día, hombres y mujeres, fué doce mil, todos los de Hai. Jos. 8:25
- Mas al rey de Hai colgó de un madero hasta la tarde: y como el sol se puso, mandó Josué que quitasen del madero su cuerpo, y lo echasen á la puerta de la ciudad: y levantaron sobre él un gran montón de piedras, hasta hoy. Jos. 8:29
- Entonces Josué edificó un altar á Jehová Dios de Israel en el monte de Ebal, Jos. 8:30
- Como Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado á los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro: y ofrecieron sobre él holocaustos á Jehová, y sacrificaron víctimas pacíficas. Jos. 8:31
- Y todo Israel, y sus ancianos, oficiales, y jueces, estaban de la una y de la otra parte junto al arca, delante de los sacerdotes Levitas que llevan el arca del pacto de Jehová; así extranjeros como naturales, la mitad de ellos estaba hacia el monte de Gerizim, y la otra mitad hacia el monte de Ebal; de la manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel. Jos. 8:33
- Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme á todo lo que está escrito en el libro de la ley. Jos. 8:34
- Y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino, seco y mohoso. Jos. 9:5
- Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, é id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos, y haced ahora con nosotros alianza. Jos. 9:11
- Este nuestro pan tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir á vosotros; y helo aquí ahora que está seco y mohoso: Jos. 9:12
- Pasados tres días después que hicieron con ellos el concierto, oyeron como eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos. Jos. 9:16
- Y no los hirieron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová el Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes. Jos. 9:18
- Vosotros pues ahora sois malditos, y no faltará de vosotros siervo, y quien corte la leña y saque el agua para la casa de mi Dios. Jos. 9:23
- Y constituyólos Josué aquel día por leñadores y aguadores para la congregación y para el altar de Jehová, en el lugar que él escogiese: lo que son hasta hoy. Jos. 9:27
- Y cinco reyes de los Amorrheos, el rey de Jerusalem, el rey de Hebrón, el rey de Jerimoth, el rey de Lachîs, el rey de Eglón, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y asentaron campo sobre Gabaón, y pelearon contra ella. Jos. 10:5
- Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes. Jos. 10:7
- Y Jehová los turbó delante de Israel, é hiriólos con gran mortandad en Gabaón: y siguiólos por el camino que sube á Beth-oron, é hiriólos hasta Azeca y Maceda. Jos. 10:10
- Entonces Josué habló á Jehová el día que Jehová entregó al Amorrheo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los Israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, Luna, en el valle de Ajalón. Jos. 10:12
- Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta tanto que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está aquesto escrito en el libro de Jasher? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró á ponerse casi un día entero. Jos. 10:13
- Y todo el pueblo se volvió salvo al campo á Josué en Maceda; que no hubo quien moviese su lengua contra los hijos de Israel. Jos. 10:21
- Y cuando el sol se iba á poner, mandó Josué que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se habían escondido: y pusieron grandes piedras á la boca de la cueva, hasta hoy. Jos. 10:27
- Y la tomaron el mismo día, y metiéronla á cuchillo; y aquel día mató á todo lo que en ella había vivo, como había hecho en Lachîs. Jos. 10:35
- Todos estos reyes y sus tierras tomó Josué de una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel. Jos. 10:42
- Y á los reyes que estaban á la parte del norte en las montañas, y en el llano al mediodía de Cinneroth, y en los llanos, y en las regiones de Dor al occidente; Jos. 11:2
- Y vino Josué, y con él todo el pueblo de guerra, contra ellos, y dió de repente sobre ellos junto á las aguas de Merom. Jos. 11:7
- Y entrególos Jehová en manos de Israel, los cuales los hirieron y siguieron hasta Sidón la grande, y hasta las aguas calientes, y hasta el llano de Mizpa al oriente, hiriéndolos hasta que no les dejaron ninguno. Jos. 11:8
- Y tornándose Josué, tomó en el mismo tiempo á Hasor, é hirió á cuchillo á su rey: la cual Hasor había sido antes cabeza de todos estos reinos. Jos. 11:10
- Desde el monte de Halac, que sube hasta Seir, hasta Baal-gad en la llanura del Líbano, á las raíces del monte Hermón: tomó asimismo todos sus reyes, los cuales hirió y mató. Jos. 11:17
- Porque esto vino de Jehová, que endurecía el corazón de ellos para que resistiesen con guerra á Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha misericordia, antes fuesen desarraigados, como Jehová lo había mandado á Moisés. Jos. 11:20
- También en el mismo tiempo vino Josué y destruyó los Anaceos de los montes, de Hebrón, de Debir, y de Anab, y de todos los montes de Judá, y de todos los montes de Israel: Josué los destruyó á ellos y á sus ciudades. Jos. 11:21
- ESTOS son los reyes de la tierra que los hijos de Israel hirieron, y cuya tierra poseyeron de la otra parte del Jordán al nacimiento del sol, desde el arroyo de Arnón hasta el monte Hermón, y toda la llanura oriental: Jos. 12:1
- Sehón rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón, y señoreaba desde Aroer, que está á la ribera del arroyo de Arnón, y desde en medio del arroyo, y la mitad de Galaad, hasta el arroyo Jaboc, el término de los hijos de Ammón; Jos. 12:2
- Y desde la campiña hasta la mar de Cinneroth, al oriente; y hasta la mar de la llanura, el mar Salado, al oriente, por el camino de Beth-jesimoth; y desde el mediodía debajo de las vertientes del Pisga. Jos. 12:3
- Y los términos de Og rey de Basán, que había quedado de los Rapheos, el cual habitaba en Astaroth y en Edrei, Jos. 12:4
- Y señoreaba en el monte de Hermón, y en Salca, y en todo Basán hasta los términos de Gessuri y de Maachâti, y la mitad de Galaad, término de Sehón rey de Hesbón. Jos. 12:5
- Y estos son los reyes de la tierra que hirió Josué con los hijos de Israel, de esta parte del Jordán al occidente, desde Baal-gad en el llano del Líbano hasta el monte de Halac que sube á Seir; la cual tierra dió Josué en posesión á las tribus de Israel, conforme á sus repartimientos; Jos. 12:7
- En montes y en valles, en llanos y en vertientes, al desierto y al mediodía; el Hetheo, y el Amorrheo, y el Cananeo, y el Pherezeo, y el Heveo, y el Jebuseo. Jos. 12:8
- El rey de Jericó, uno: el rey de Hai, que está al lado de Beth-el, otro: Jos. 12:9
- El rey de Jerusalem, otro: el rey de Hebrón, otro: Jos. 12:10
- El rey de Jarmuth, otro: el rey de Lachîs, otro: Jos. 12:11
- El rey de Eglón, otro: el rey de Gezer, otro: Jos. 12:12
- El rey de Debir, otro: el rey de Geder, otro: Jos. 12:13
- El rey de Horma, otro: el rey de Arad, otro: Jos. 12:14
- El rey de Libna, otro: el rey de Adullam, otro: Jos. 12:15
- El rey de Maceda, otro: el rey de Beth-el, otro: Jos. 12:16
- El rey de Tappua, otro: el rey de Hepher, otro: Jos. 12:17
- El rey de Aphec, otro: el rey de Lasarón, otro: Jos. 12:18
- El rey de Madón, otro: el rey de Hasor, otro: Jos. 12:19
- El rey de Simrom-meron, otro: el rey de Achsaph, otro: Jos. 12:20
- El rey de Taanach, otro: el rey de Megiddo, otro: Jos. 12:21
- El rey de Chêdes, otro: el rey de Jocneam de Carmel, otro: Jos. 12:22
- El rey de Dor, de la provincia de Dor, otro; el rey de Gentes en Gilgal, otro: Jos. 12:23
- El rey de Tirsa, otro: treinta y un reyes en todo. Jos. 12:24
- Desde Sihor, que está delante de Egipto, hasta el término de Accarón al norte, repútase de los Cananeos: cinco provincias de los Philisteos; los Gazeos, Asdodios, Ascalonitas, Getheos, y Accaronitas; y los Heveos; Jos. 13:3
- Al mediodía toda la tierra de los Cananeos, y Mehara que es de los Sidonios, hasta Aphec, hasta el término del Amorrheo; Jos. 13:4
- Y la tierra de los Gibleos, y todo el Líbano hacia donde sale el sol, desde Baal-gad á las raíces del monte Hermón, hasta entrar en Hamath; Jos. 13:5
- Todos los que habitan en las montañas desde el Líbano hasta las aguas calientes, todos los Sidonios; yo los desarraigaré delante de lo hijos de Israel: solamente repartirás tú por suerte el país á los Israelitas por heredad, como te he mandado. Jos. 13:6
- Y todas las ciudades de Sehón rey de los Amorrheos, el cual reinó en Hesbón, hasta los términos de los hijos de Ammón; Jos. 13:10
- Y Galaad, y los términos de Gessuri, y de Maachâti, y todo el monte de Hermón, y toda la tierra de Basán hasta Salchâ: Jos. 13:11
- Todo el reino de Og en Basán, el cual reinó en Astaroth y Edrei, el cual había quedado del residuo de los Rapheos; pues Moisés los hirió, y echó. Jos. 13:12
- Y fué el término de ellos desde Aroer, que está á la orilla del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en medio del arroyo, y toda la campiña, hasta Medeba; Jos. 13:16
- Y Chîriataim, y Sibma, y Zerethshahar en el monte del valle; Jos. 13:19
- Y todas las ciudades de la campiña, y todo el reino de Sehón rey de los Amorrheos, que reinó en Hesbón, al cual hirió Moisés, y á los príncipes de Madián, Hevi, Recem, y Sur, y Hur, y Reba, príncipes de Sehón que habitaban en aquella tierra. Jos. 13:21
- Y fueron los términos de los hijos de Rubén el Jordán con su término. Esta fué la herencia de los hijos de Rubén conforme á sus familias, estas ciudades con sus villas. Jos. 13:23
- Y el término de ellos fué Jacer, y todas las ciudades de Galaad, y la mitad de la tierra de los hijos de Ammón hasta Aroer, que está delante de Rabba. Jos. 13:25
- Y desde Hesbón hasta Ramath-mispe, y Betonim; y desde Mahanaim hasta el término de Debir: Jos. 13:26
- Y la campiña de Beth-aram, y Beth-nimra, y Sucoth, y Saphón, resto del reino de Sehón, rey en Hesbón: el Jordán y su término hasta el cabo de la mar de Cinnereth de la otra parte del Jordán al oriente. Jos. 13:27
- El término de ellos fué desde Mahanaim, todo Basán, todo el reino de Og rey de Basán, y todas las aldeas de Jair que están en Basán, sesenta poblaciones. Jos. 13:30
- De la manera que Jehová lo había mandado á Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra. Jos. 14:5
- Yo era de edad de cuarenta años, cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea á reconocer la tierra; y yo le referí el negocio como lo tenía en mi corazón: Jos. 14:7
- Mas mis hermanos, los que habían subido conmigo, menguaron el corazón del pueblo; empero yo cumplí siguiendo á Jehová mi Dios. Jos. 14:8
- Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras á Moisés, cuando Israel andaba por el desierto: y ahora, he aquí soy hoy día de ochenta y cinco años: Jos. 14:10
- Pero aun hoy estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió: cual era entonces mi fuerza, tal es ahora, para la guerra, y para salir y para entrar. Jos. 14:11
- Y su término de la parte del mediodía fué desde la costa del mar Salado, desde la lengua que mira hacia el mediodía; Jos. 15:2
- Y salía hacia el mediodía á la subida de Acrabim, pasando hasta Zin; y subiendo por el mediodía hasta Cades-barnea, pasaba á Hebrón, y subiendo por Addar daba vuelta á Carca; Jos. 15:3
- De allí pasaba á Azmón, y salía al arroyo de Egipto; y sale este término al occidente. Este pues os será el término del mediodía. Jos. 15:4
- El término del oriente es el mar Salado hasta el fin del Jordán. Y el término de la parte del norte, desde la lengua del mar, desde el fin del Jordán: Jos. 15:5
- Y torna á subir este término á Debir desde el valle de Achôr: y al norte mira sobre Gilgal, que está delante de la subida de Adumin, la cual está al mediodía del arroyo: y pasa este término á las aguas de En-semes, y sale á la fuente de Rogel: Jos. 15:7
- Y sube este término por el valle del hijo de Hinnom al lado del Jebuseo al mediodía: esta es Jerusalem. Luego sube este término por la cumbre del monte que está delante del valle de Hinnom hacia el occidente, el cual está al cabo del valle de los gigantes al norte: Jos. 15:8
- Y rodea este término desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Nephtoa, y sale á la ciudades del monte de Ephrón, rodeando luego el mismo término á Baala, la cual es Chîriath-jearim. Jos. 15:9
- Después torna este término desde Baala hacia el occidente al monte de Seir: y pasa al lado del monte de Jearim hacia el norte, esta es Chesalón, y desciende á Beth-semes, y pasa á Timna. Jos. 15:10
- Sale luego este término al lado de Ecrón hacia el norte; y rodea el mismo término á Sichêron, y pasa por el monte de Baala, y sale á Jabneel: y sale este término á la mar. Jos. 15:11
- El término del occidente es la mar grande. Este pues, es el término de los hijos de Judá en derredor, por sus familias. Jos. 15:12
- De aquí subió á los que moraban en Debir: y el nombre de Debir era antes Chîriath-sepher. Jos. 15:15
- Y ella respondió: Dame bendición: pues que me has dado tierra de secadal, dame también fuentes de aguas. El entonces le dió las fuentes de arriba, y las de abajo. Jos. 15:19
- Y fueron las ciudades del término de la tribu de los hijos de Judá hacia el término de Edom al mediodía: Cabseel, y Eder, y Jagur, Jos. 15:21
- Asdod con sus villas y sus aldeas: Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y la gran mar con sus términos. Jos. 15:47
- En el desierto, Beth-araba, Middín, y Sechâchâ, Jos. 15:61
- Mas á los Jebuseos que habitaban en Jerusalem, los hijos de Judá no los pudieron desarraigar; antes quedó el Jebuseo en Jerusalem con los hijos de Judá, hasta hoy. Jos. 15:63
- Y LA suerte del los hijos de José salió desde el Jordán de Jericó hasta las aguas de Jericó hacia el oriente, al desierto que sube de Jericó al monte de Beth-el: Jos. 16:1
- Y torna á descender hacia la mar al término de Japhlet, hasta el término de Beth-oron la de abajo, y hasta Gezer; y sale á la mar. Jos. 16:3
- Y fué el término de los hijos de Ephraim por sus familias, fué el término de su herencia á la parte oriental, desde Ataroth-addar hasta Beth-oron la de arriba: Jos. 16:5
- Y sale este término á la mar, y á Michmetat al norte, y da vuelta este término hacia el oriente á Tanath-silo, y de aquí pasa al oriente á Janoa: Jos. 16:6
- Y no echaron al Cananeo que habitaba en Gezer; antes quedó el Cananeo en medio de Ephraim, hasta hoy, y fué tributario. Jos. 16:10
- Y TUVO también suerte la tribu de Manasés, porque fué primogénito de José. Machîr, primogénito de Manasés, y padre de Galaad, el cual fué hombre de guerra, tuvo á Galaad y á Basán. Jos. 17:1
- Y fué el término de Manasés desde Aser hasta Michmetat, la cual está delante de Sichêm; y va este término á la mano derecha, á los que habitan en Tappua. Jos. 17:7
- Y desciende este término al arroyo de Cana, hacia el mediodía del arroyo. Estas ciudades de Ephraim están entre las ciudades de Manasés: y el término de Manasés es desde el norte del mismo arroyo, y sus salidas son á la mar. Jos. 17:9
- Mas los hijos de Manasés no pudieron echar á los de aquellas ciudades; antes el Cananeo quiso habitar en la tierra. Jos. 17:12
- Y Josué les respondió: Si eres pueblo tan grande, sube tú al monte, y corta para ti allí en la tierra del Pherezeo y de los gigantes, pues que el monte de Ephraim es angosto para ti. Jos. 17:15
- Y los hijos de José dijeron: No nos bastará á nosotros este monte: y todos los Cananeos que habitan la tierra de la campiña, tienen carros herrados; los que están en Beth-san y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel. Jos. 17:16
- Y TODA la congregación de los hijos de Israel se juntó en Silo, y asentaron allí el tabernáculo del testimonio, después que la tierra les fué sujeta. Jos. 18:1
- Y Josué dijo á los hijos de Israel: ¿Hasta cuando seréis negligentes para venir á poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres? Jos. 18:3
- Y la dividirán en siete partes: y Judá estará en su término al mediodía, y los de la casa de José estarán en el suyo al norte. Jos. 18:5
- Empero los Levitas ninguna parte tienen entre vosotros; porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos: Gad también y Rubén, y la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad de la otra parte del Jordán al oriente, la cual les dió Moisés siervo de Jehová. Jos. 18:7
- Y sacóse la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín por sus familias: y salió el término de su suerte entre los hijos de Judá y los hijos de José. Jos. 18:11
- Y fué el término de ellos al lado del norte desde el Jordán: y sube aquel término al lado de Jericó al norte; sube después al monte hacia el occidente, y viene á salir al desierto de Beth-aven: Jos. 18:12
- Y de allí pasa aquel término á Luz, por el lado de Luz (esta es Beth-el) hacia el mediodía. Y desciende este término de Ataroth-addar al monte que está al mediodía de Beth-oron la de abajo. Jos. 18:13
- Y torna este término, y da vuelta al lado de la mar, al mediodía hasta el monte que está delante de Beth-oron al mediodía; y viene á salir á Chîriath-baal, que es Chîriath-jearim, ciudad de los hijos de Judá. Este es el lado del occidente. Jos. 18:14
- Y el lado del mediodía es desde el cabo de Chîriath-jearim, y sale el término al occidente, y sale á la fuente de las aguas de Nephtoa: Jos. 18:15
- Y desciende aqueste término al cabo del monte que está delante del valle del hijo de Hinnom, que está en la campiña de los gigantes hacia el norte: desciende luego al valle de Hinnom, al lado del Jebuseo al mediodía, y de allí desciende á la fuente de Rogel: Jos. 18:16
- Y torna á pasar este término por el lado de Beth-hogla hacia el norte, y viene á salir el término á la lengua del mar Salado al norte, al cabo del Jordán al mediodía. Este es el término de hacia el mediodía. Jos. 18:19
- Y el Jordán acaba aqueste término al lado del oriente. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín por sus términos alrededor, conforme á sus familias. Jos. 18:20
- Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron Jericó, Beth-hogla, y el valle de Casis, Jos. 18:21
- La tercera suerte salió por los hijos de Zabulón conforme á sus familias: y el término de su heredad fué hasta Sarid. Jos. 19:10
- Y tornando de Sarid hacia oriente, donde nace el sol al término de Chisiloth-tabor, sale á Dabrath, y sube á Japhia; Jos. 19:12
- Y pasando de allí hacia el lado oriental á Gith-hepher y á Itta-kazin, sale á Rimmón rodeando á Nea; Jos. 19:13
- Y tornando de donde nace el sol á Beth-dagón, llega á Zabulón, y al valle de Iphtael al norte, á Beth-emec, y á Nehiel, y sale á Cabul á la izquierda; Jos. 19:27
- Y torna de allí este término á Horma, y hasta la fuerte ciudad de Tiro, y torna este término á Hosa, y sale á la mar desde el territorio de Achzib: Jos. 19:29
- Y tornando de allí este término hacia el occidente á Aznot-tabor, pasa de allí á Hucuca, y llega hasta Zabulón al mediodía, y al occidente confina con Aser, y con Judá al Jordán hacia donde nace el sol. Jos. 19:34
- Y fué el término de su heredad, Sora, y Estaol, é Ir-semes, Jos. 19:41
- Y Mejarcón, y Raccón, con el término que está delante de Joppa. Jos. 19:46
- Según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnath-sera, en el monte de Ephraim; y él reedificó la ciudad, y habitó en ella. Jos. 19:50
- Para que se acoja allí el homicida que matare á alguno por yerro y no á sabiendas; que os sean por acogimiento del cercano del muerto. Jos. 20:3
- Y el que se acogiere á alguna de aquellas ciudades, presentaráse á la puerta de la ciudad, y dirá sus causas, oyéndolo los ancianos de aquella ciudad: y ellos le recibirán consigo dentro de la ciudad, y le darán lugar que habite con ellos. Jos. 20:4
- Y cuando el cercano del muerto le siguiere, no entregarán en su mano al homicida, por cuanto hirió á su prójimo por yerro, ni tuvo con él antes enemistad. Jos. 20:5
- Y quedará en aquella ciudad hasta que parezca en juicio delante del ayuntamiento, hasta la muerte del gran sacerdote que fuere en aquel tiempo: entonces el homicida tornará y vendrá á su ciudad y á su casa y á la ciudad de donde huyó. Jos. 20:6
- Entonces señalaron á Cedes en Galilea, en el monte de Nephtalí, y á Sichêm en el monte de Ephraim, y á Chîriath-arba, que es Hebrón, en el monte de Judá. Jos. 20:7
- Y de la otra parte del Jordán de Jericó, al oriente, señalaron á Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, y á Ramoth en Galaad de la tribu de Gad, y á Gaulón en Basán de la tribu de Manasés. Jos. 20:8
- Estas fueron las ciudades señaladas para todos los hijos de Israel, y para el extranjero que morase entre ellos, para que se acogiese á ellas cualquiera que hiriese hombre por yerro, y no muriese por mano del cercano del muerto, hasta que compareciese delante del ayuntamiento. Jos. 20:9
- A los cuales dieron Chîriath-arba, del padre de Anac, la cual es Hebrón, en el monte de Judá, con sus ejidos en sus contornos. Jos. 21:11
- Mas el campo de aquesta ciudad y sus aldeas dieron á Caleb hijo de Jephone, por su posesión. Jos. 21:12
- Y diéronles á Sichêm, villa de refugio para los homicidas, con sus ejidos, en el monte de Ephraim; y á Geser con sus ejidos. Jos. 21:21
- Todas las villas para el resto de las familias de los hijos de Coath fueron diez con sus ejidos. Jos. 21:26
- Solamente que con diligencia cuidéis de poner por obra el mandamiento y la ley, que Moisés siervo de Jehová os intimó: que améis á Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y os alleguéis á él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma. Jos. 22:5
- Y hablóles, diciendo: Volveos á vuestras tiendas con grandes riquezas, y con grande copia de ganado, con plata, y con oro, y metal, y muchos vestidos: partid con vuestros hermanos el despojo de vuestros enemigos. Jos. 22:8
- Toda la congregación de Jehová dice así: ¿Qué transgresión es ésta con que prevaricáis contra el Dios de Israel, volviéndoos hoy de seguir á Jehová, edificándoos altar para ser hoy rebeldes contra Jehová? Jos. 22:16
- Que si os parece que la tierra de vuestra posesión es inmunda, pasaos á la tierra de la posesión de Jehová, en la cual está el tabernáculo de Jehová, y tomad posesión entre nosotros; pero no os rebeléis contra Jehová, ni os rebeléis contra nosotros, edificándoos altar á más del altar de Jehová nuestro Dios. Jos. 22:19
- ¿No cometió Achân, hijo de Zera, prevaricación en el anatema, y vino ira sobre toda la congregación de Israel? y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad. Jos. 22:20
- El Dios de los dioses, Jehová, el Dios de los dioses, Jehová, él sabe, y sabrá Israel: si por rebelión ó por prevaricación contra Jehová (no nos salves hoy,) Jos. 22:22
- Nos hemos edificado altar para tornarnos de en pos de Jehová, ó para sacrificar holocausto ó presente, ó para hacer sobre él sacrificios pacíficos, el mismo Jehová nos lo demande. Jos. 22:23
- Asimismo, si no lo hicimos por temor de esto, diciendo: Mañana vuestros hijos dirán á nuestros hijos: ¿Qué tenéis vosotros con Jehová el Dios de Israel?; Jos. 22:24
- Jehová ha puesto por término el Jordán entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén é hijos de Gad; no tenéis vosotros parte en Jehová: y así vuestros hijos harán que nuestros hijos no teman á Jehová. Jos. 22:25
- Sino para que sea un testimonio entre nosotros y vosotros, y entre los que vendrán después de nosotros, de que podemos hacer el servicio de Jehová delante de él con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios, y con nuestros pacíficos; y no digan mañana vuestros hijos á los nuestros: Vosotros no tenéis parte en Jehová. Jos. 22:27
- Nosotros, pues, dijimos: Si aconteciere que tal digan á nosotros, ó á nuestras generaciones en lo por venir, entonces responderemos: Mirad el símil del altar de Jehová, el cual hicieron nuestros padres, no para holocaustos ó sacrificios, sino para que fuese testimonio entre nosotros y vosotros. Jos. 22:28
- Y oyendo Phinees el sacerdote y los príncipes de la congregación, y las cabezas de la multitud de Israel que con él estaban, las palabras que hablaron los hijos de Rubén y los hijos de Gad y los hijos de Manasés, fueron contentos de ello. Jos. 22:30
- Y el negocio plugo á los hijos de Israel, y bendijeron á Dios los hijos de Israel; y no hablaron más de subir contra ellos en guerra, para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad. Jos. 22:33
- He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas gentes, así las destruídas como las que quedan, desde el Jordán hasta la gran mar hacia donde el sol se pone. Jos. 23:4
- Esforzaos pues mucho á guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni á la diestra ni á la siniestra; Jos. 23:6
- Que cuando entrareis á estas gentes que han quedado con vosotros, no hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis á ellos: Jos. 23:7
- Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra: reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no se ha perdido una palabra de todas la buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros: todas os han venido, no se ha perdido de ellas ni una. Jos. 23:14
- Cuando traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando dioses ajenos, é inclinándoos á ellos. Y el furor de Jehová se inflamará contra vosotros, y luego pereceréis de aquesta buena tierra que él os ha dado. Jos. 23:16
- Y dijo Josué á todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente de esotra parte del río, es á saber, Tharé, padre de Abraham y de Nachôr; y servían á dioses extraños. Jos. 24:2
- Y á Isaac dí á Jacob y á Esaú: y á Esaú dí el monte de Seir, que lo poseyese: mas Jacob y sus hijos descendieron á Egipto. Jos. 24:4
- Y saqué á vuestros padres de Egipto: y como llegaron á la mar, los Egipcios siguieron á vuestros padres hasta el mar Bermejo con carros y caballería. Jos. 24:6
- Y como ellos clamasen á Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los Egipcios, é hizo venir sobre ellos la mar, la cual los cubrió: y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto. Jos. 24:7
- Y pasado el Jordán, vinisteis á Jericó; y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los Amorrheos, Pherezeos, Cananeos, Hetheos, Gergeseos, Heveos, y Jebuseos: y yo los entregué en vuestras manos. Jos. 24:11
- Entonces el pueblo repondió, y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos á Jehová por servir á otros dioses: Jos. 24:16
- Porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó á nosotros y á nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de sevidumbre; el cual delante de nuestros ojos ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos. Jos. 24:17
- El pueblo entonces dijo á Josué: No, antes á Jehová serviremos. Jos. 24:21
- Y el pueblo respondió á Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y á su voz obedeceremos. Jos. 24:24
- Entonces Josué hizo alianza con el pueblo el mismo día, y púsole ordenanzas y leyes en Sichêm. Jos. 24:25
- Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una grande piedra, levantóla allí debajo de un alcornoque que estaba junto al santuario de Jehová. Jos. 24:26
- Y dijo Josué á todo el pueblo: He aquí esta piedra será entre nosotros por testigo, la cual ha oído todas las palabras de Jehová que él ha hablado con nosotros: será, pues, testigo contra vosotros, porque no mintáis contra vuestro Dios. Jos. 24:27
- Y enterráronlo en el término de su posesión en Timnath-sera, que está en el monte de Ephraim, al norte del monte de Gaas. Jos. 24:30
- Y sirvió Israel á Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron después de Josué, y que sabían todas las obras de Jehová, que había hecho por Israel. Jos. 24:31
- También murió Eleazar, hijo de Aarón; al cual enterraron en el collado de Phinees su hijo, que le fué dado en el monte de Ephraim. Jos. 24:33
- Y ACONTECIÓ después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron á Jehová, diciendo: ¿Quién subirá por nosotros el primero á pelear contra los Cananeos? Jue. 1:1
- Y Judá dijo á Simeón su hermano: Sube conmigo á mi suerte, y peleemos contra el Cananeo, y yo también iré contigo á tu suerte. Y Simeón fué con él. Jue. 1:3
- Después los hijos de Judá descendieron para pelear contra el Cananeo que habitaba en las montañas, y al mediodía, y en los llanos. Jue. 1:9
- Y partió Judá contra el Cananeo que habitaba en Hebrón, la cual se llamaba antes Chîriath-arba; é hirieron á Sesai, y á Ahiman, y á Talmai. Jue. 1:10
- Y dijo Caleb: El que hiriere á Chîriath-sepher, y la tomare, yo le daré á Axa mi hija por mujer. Jue. 1:12
- Y los hijos de Cineo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmas con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está al mediodía de Arad: y fueron y habitaron con el pueblo. Jue. 1:16
- Mas al Jebuseo que habitaba en Jerusalem, no echaron los hijos de Benjamín, y así el Jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalem hasta hoy. Jue. 1:21
- Y fuese el hombre á la tierra de los Hetheos, y edificó una ciudad, á la cual llamó Luz: y este es su nombre hasta hoy. Jue. 1:26
- Tampoco Manasés echó á los de Beth-sean, ni á los de sus aldeas, ni á los de Taanach y sus aldeas, ni á los de Dor y sus aldeas, ni á los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni á los que habitaban en Megiddo y en sus aldeas: mas el Cananeo quiso habitar en esta tierra. Jue. 1:27
- Tampoco Ephraim echó al Cananeo que habitaba en Gezer; antes habitó el Cananeo en medio de ellos en Gezer. Jue. 1:29
- Tampoco Zabulón echó á los que habitaban en Chîtron y á los que habitaban en Naalol; mas el Cananeo habitó en medio de él, y le fueron tributarios. Jue. 1:30
- Los Amorrheos apretaron á los hijos de Dan hasta el monte; que no los dejaron descender á la campiña. Jue. 1:34
- Y quiso el Amorrheo habitar en el monte de Heres, en Ajalón y en Saalbín; mas como la mano de la casa de José tomó fuerzas, hiciéronlos tributarios. Jue. 1:35
- Y el término del Amorrheo fué desde la subida de Acrabim, desde la piedra, y arriba. Jue. 1:36
- Y El ángel de Jehová subió de Gilgal á Bochîm, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado á vuestros padres; y dije: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros; Jue. 2:1
- Y como el ángel de Jehová habló estas palabras á todos los hijos de Israel, el pueblo lloró en alta voz. Jue. 2:4
- Y el pueblo había servido á Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron largos días después de Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que el había hecho por Israel. Jue. 2:7
- Y enterráronlo en el término de su heredad en Timnath-sera, en el monte de Ephraim, el norte del monte de Gaas. Jue. 2:9
- Y dejaron á Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y fuéronse tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, á los cuales adoraron; y provocaron á ira á Jehová. Jue. 2:12
- Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en manos de sus enemigos de alrededor: y no pudieron parar más delante de sus enemigos. Jue. 2:14
- Y cuando Jehová les suscitaba jueces, Jehová era con el juez, y librábalos de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez: porque Jehová se arrepentía por sus gemidos á causa de los que los oprimían y afligían. Jue. 2:18
- Mas en muriendo el juez, ellos se tornaban, y se corrompían más que sus padres, siguiendo dioses ajenos para servirles, é inclinándose delante de ellos; y nada disminuían de sus obras, ni de su duro camino. Jue. 2:19
- Para que por ellas probara yo á Israel, si guardarían ellos el camino de Jehová andando por él, como sus padres lo guardaron, ó no. Jue. 2:22
- Para que al menos el linaje de los hijos de Israel conociese, para enseñarlos en la guerra, siquiera fuese á los que antes no la habían conocido: Jue. 3:2
- Cinco príncipes de los Philisteos, y todos los Cananeos, y los Sidonios, y los Heveos que habitaban en el monte Líbano: desde el monte de Baal-hermón hasta llegar á Hamath. Jue. 3:3
- Y el espíritu de Jehová fué sobre él, y juzgó á Israel, y salió á batalla, y Jehová entregó en su mano á Chusan-risathaim, rey de Siria, y prevaleció su mano contra Chusan-risathaim. Jue. 3:10
- Y clamaron los hijos de Israel á Jehová; y Jehová les suscitó salvador, á Aod, hijo de Gera, Benjamita, el cual tenía cerrada la mano derecha. Y los hijos de Israel enviaron con él un presente á Eglón rey de Moab. Jue. 3:15
- Y presentó el presente á Eglón rey de Moab; y era Eglón hombre muy grueso. Jue. 3:17
- Y luego que hubo presentado el don, despidió á la gente que lo había traído. Jue. 3:18
- Mas él se volvió desde los ídolos que están en Gilgal, y dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El entonces dijo: Calla. Y saliéronse de con él todos los que delante de él estaban. Jue. 3:19
- Y llegóse Aod á él, el cual estaba sentado solo en una sala de verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces se levantó de la silla. Jue. 3:20
- Mas Aod metió su mano izquierda, y tomó el puñal de su lado derecho, y metióselo por el vientre; Jue. 3:21
- De tal manera que la empuñadura entró también tras la hoja, y la grosura encerró la hoja, que él no sacó el puñal de su vientre: y salió el estiércol. Jue. 3:22
- Y como hubo entrado, tocó el cuerno en el monte de Ephraim, y los hijos de Israel descendieron con él del monte, y él iba delante de ellos. Jue. 3:27
- Después de éste fué Samgar hijo de Anat, el cual hirió seiscientos hombres de los Filisteos con una aguijada de bueyes; y él también salvó á Israel. Jue. 3:31
- Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Asor: y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, y él habitaba en Haroseth de las Gentes. Jue. 4:2
- La cual Débora habitaba debajo de una palma entre Rama y Beth-el, en el monte de Ephraim: y los hijos de Israel subían á ella á juicio. Jue. 4:5
- Y ella envió á llamar á Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Nephtalí, y díjole: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, y haz gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Nephtalí, y de los hijos de Zabulón: Jue. 4:6
- Y ella dijo: Iré contigo; mas no será tu honra en el camino que vas; porque en mano de mujer venderá Jehová á Sísara. Y levantándose Débora fué con Barac á Cedes. Jue. 4:9
- Y Heber Cineo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los Cineos, y puesto su tienda hasta el valle de Zaananim, que está junto á Cedes. Jue. 4:11
- Y reunió Sísara todos sus carros, nuevecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroseth de las Gentes hasta el arroyo de Cisón. Jue. 4:13
- Entonces Débora dijo á Barac: Levántate; porque este es el día en que Jehová ha entregado á Sísara en tus manos: ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. Jue. 4:14
- Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroseth de las Gentes, y todo el ejército de Sísara cayó á filo de espada hasta no quedar ni uno. Jue. 4:16
- Porque ha vengado las injurias de Israel, Porque el pueblo se ha ofrecido de su voluntad, Load á Jehová. Jue. 5:2
- Mi corazón está por los príncipes de Israel, Los que con buena voluntad se ofrecieron entre el pueblo: Load á Jehová. Jue. 5:9
- Lejos del ruido de los archeros, en los abrevaderos, Allí repetirán las justicias de Jehová, Las justicias de sus villas en Israel; Entonces bajará el pueblo de Jehová á las puertas. Jue. 5:11
- Entonces ha hecho que el que quedó del pueblo, señoree á los magníficos: Jehová me hizo enseñorear sobre los fuertes. Jue. 5:13
- Príncipes también de Issachâr fueron con Débora; Y como Issachâr, también Barac Se puso á pie en el valle. De las divisiones de Rubén Hubo grandes impresiones del corazón. Jue. 5:15
- El pueblo de Zabulón expuso su vida á la muerte, Y Nephtalí en las alturas del campo. Jue. 5:18
- Barriólos el torrente de Cisón, El antiguo torrente, el torrente de Cisón. Hollaste, oh alma mía, con fortaleza. Jue. 5:21
- Maldecid á Meroz, dijo el ángel de Jehová: Maldecid severamente á sus moradores, Porque no vinieron en socorro a Jehová, En socorro á Jehová contra los fuertes. Jue. 5:23
- El pidió agua, y dióle ella leche; En tazón de nobles le presentó manteca. Jue. 5:25
- Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová: Mas los que le aman, sean como el sol cuando nace en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años. Jue. 5:31
- Jehová envió un varón profeta á los hijos de Israel, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre: Jue. 6:8
- Y vino el ángel de Jehová, y sentóse debajo del alcornoque que está en Ophra, el cual era de Joas Abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para hacerlo esconder de los Madianitas. Jue. 6:11
- Y el ángel de Jehová se le apareció, y díjole: Jehová es contigo, varón esforzado. Jue. 6:12
- Entonces le respondió: Ah, Señor mío, ¿con qué tengo de salvar á Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jue. 6:15
- Y entrándose Gedeón aderezó un cabrito, y panes sin levadura de un epha de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo presentóselo debajo de aquel alcornoque. Jue. 6:19
- Y el ángel de Dios le dijo: Toma la carne, y los panes sin levadura, y ponlo sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así. Jue. 6:20
- Y extendiendo el ángel de Jehová el bordón que tenía en su mano, tocó con la punta en la carne y en los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de delante de él. Jue. 6:21
- Y viendo Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto el ángel de Jehová cara á cara. Jue. 6:22
- Y aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, y otro toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también el bosque que está junto á él: Jue. 6:25
- Y edifica altar á Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto sobre la leña del bosque que habrás cortado. Jue. 6:26
- Y á la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortado el bosque que junto á él estaba, y sacrificado aquel segundo toro en holocausto sobre el altar edificado. Jue. 6:28
- Saca fuera tu hijo para que muera, por cuanto ha derribado el altar de Baal y ha cortado el bosque que junto á él estaba. Jue. 6:30
- Y Joas respondió á todos los que estaban junto á él: ¿Tomaréis vosotros la demanda por Baal? ¿le salvaréis vosotros? Cualquiera que tomare la demanda por él, que muera mañana. Si es Dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar. Jue. 6:31
- Y aquel día llamó él á Gedeón Jerobaal; porque dijo: Pleitee Baal contra el que derribó su altar. Jue. 6:32
- Y todos los Madianitas, y Amalecitas, y orientales, se juntaron á una, y pasando asentaron campo en el valle de Jezreel. Jue. 6:33
- Y el espíritu de Jehová se envistió en Gedeón, y como éste hubo tocado el cuerno, Abiezer se juntó con él. Jue. 6:34
- Y envió mensajeros por todo Manasés, el cual también se juntó con él: asimismo envió mensajeros á Aser, y á Zabulón, y á Nephtalí, los cuales salieron á encontrarles. Jue. 6:35
- He aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que has de salvar á Israel por mi mano, como lo has dicho. Jue. 6:37
- Y aconteció así: porque como se levantó de mañana, exprimiendo el vellón sacó de él el rocío, un vaso lleno de agua. Jue. 6:38
- Mas Gedeón dijo á Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aun hablare esta vez: solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Ruégote que la sequedad sea sólo en el vellón, y el rocío sobre la tierra. Jue. 6:39
- Y aquella noche lo hizo Dios así: porque la sequedad fué sólo en el vellón, y en toda la tierra estuvo el rocío. Jue. 6:40
- LEVANTÁNDOSE pues de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, asentaron el campo junto á la fuente de Harod: y tenía el campo de los Madianitas al norte, de la otra parte del collado de More, en el valle. Jue. 7:1
- Y Jehová dijo á Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo dé á los Madianitas en su mano: porque no se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Jue. 7:2
- Haz pues ahora pregonar, que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de Galaad. Y volviéronse de los del pueblo veintidós mil: y quedaron diez mil. Jue. 7:3
- Y Jehová dijo á Gedeón: Aun es mucho el pueblo; llévalos á las aguas, y allí yo te los probaré; y del que yo te dijere: Vaya este contigo, vaya contigo: mas de cualquiera que yo te dijere: Este no vaya contigo, el tal no vaya. Jue. 7:4
- Entonces llevó el pueblo á las aguas: y Jehová dijo á Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aquél pondrás aparte; asimismo cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Jue. 7:5
- Y fué el número de los que lamieron las aguas, llegándola con la mano á la boca, trescientos hombres: y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Jue. 7:6
- Entonces Jehová dijo á Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré á los Madianitas en tus manos: y váyase toda la gente cada uno á su lugar. Jue. 7:7
- Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, y sus bocinas, envió á todos los Israelitas cada uno á su tienda, y retuvo á aquellos trescientos hombres: y tenía el campo de Madián abajo en el valle. Jue. 7:8
- Y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campo. Y él descendió con Phara su criado al principio de la gente de armas que estaba en el campo. Jue. 7:11
- Y Madián, y Amalec, y todos los orientales, estaban tendidos en el valle como langostas en muchedumbre, y sus camellos eran innumerables, como la arena que está á la ribera de la mar en multitud. Jue. 7:12
- Y luego que llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando á su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: que veía un pan de cebada que rodaba hasta el campo de Madián, y llegaba á las tiendas, y las hería de tal manera que caían, y las trastornaba de arriba abajo, y las tiendas caían. Jue. 7:13
- Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joas, varón de Israel: Dios ha entregado en sus manos á los Madianitas con todo el campo. Jue. 7:14
- Y como Gedeón oyó la historia del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campo de Israel, dijo: Levantaos, que Jehová ha entregado el campo de Madián en vuestras manos. Jue. 7:15
- Yo tocaré la bocina y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las bocinas alrededor de todo el campo, y diréis: ¡Por Jehová y Gedeón! Jue. 7:18
- Y estuviéronse en sus lugares en derredor del campo: y todo el campo fué alborotado, y huyeron gritando. Jue. 7:21
- Mas los trescientos tocaban las bocinas: y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el ejército huyó hasta Beth-sitta, hacia Cerera, y hasta el término de Abel-mehola en Tabbat. Jue. 7:22
- Gedeón también envió mensajeros á todo el monte de Ephraim, diciendo: Descended al encuentro de los Madianitas, y tomadles las aguas hasta Beth-bara y el Jordán. Y juntos todos los hombres de Ephraim, tomaron las aguas de Beth-bara y el Jordán. Jue. 7:24
- Y tomaron dos príncipes de los Madianitas, Oreb y Zeeb: y mataron á Oreb en la peña de Oreb, y á Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb: y después que siguieron á los Madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb á Gedeón de la otra parte del Jordán. Jue. 7:25
- A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho yo ahora como vosotros? ¿No es el rebusco de Ephraim mejor que la vendimia de Abiezer? Jue. 8:2
- Dios ha entregado en vuestras manos á Oreb y á Zeeb, príncipes de Madián: ¿y qué pude yo hacer como vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, luego que él habló esta palabra. Jue. 8:3
- Y Zeba y Zalmunna estaban en Carcor, y con ellos su ejército de como quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el campo de los orientales: y los muertos habían sido ciento veinte mil hombres que sacaban espada. Jue. 8:10
- Y subiendo Gedeón hacia los que habitaban en tiendas, á la parte oriental de Noba y de Jogbea, hirió el campo, porque estaba el ejército sin recelo. Jue. 8:11
- Y huyendo Zeba y Zalmunna, él los siguió; y tomados los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmunna, espantó á todo el ejército. Jue. 8:12
- Y Gedeón hijo de Joas volvió de la batalla antes que el sol subiese; Jue. 8:13
- Y dijo á Jether su primogénito: Levántate, y mátalos. Mas el joven no desenvainó su espada, porque tenía temor; que aun era muchacho. Jue. 8:20
- Entonces dijo Zeba y Zalmunna: Levántate tú, y mátanos; porque como es el varón, tal es su valentía. Y Gedeón se levantó, y mató á Zeba y á Zalmunna; y tomó los adornos de lunetas que sus camellos traían al cuello. Jue. 8:21
- Y fué el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil y setecientos siclos de oro; sin las planchas, y joyeles, y vestidos de púrpura, que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello. Jue. 8:26
- Y Gedeón hizo de ellos un ephod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ophra: y todo Israel fornicó tras de ese ephod en aquel lugar; y fué por tropiezo á Gedeón y á su casa. Jue. 8:27
- Y murió Gedeón hijo de Joas en buena vejez, y fué sepultado en el sepulcro de su padre Joas, en Ophra de los Abiezeritas. Jue. 8:32
- Ni hicieron misericordia con la casa de Jerobaal Gedeón conforme á todo el bien que él había hecho á Israel. Jue. 8:35
- Y hablaron por él los hermanos de su madre á oídos de todos los de Sichêm todas estas palabras: y el corazón de ellos se inclinó en favor de Abimelech, porque decían: Nuestro hermano es. Jue. 9:3
- Y viniendo á la casa de su padre en Ophra, mató á sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una piedra: mas quedó Jotham, el más pequeño hijo de Jerobaal, que se escondió. Jue. 9:5
- Mas la oliva respondió: ¿Tengo de dejar mi pingüe jugo, con el que por mi causa Dios y los hombres son honrados, por ir á ser grande sobre los árboles? Jue. 9:9
- Y el escaramujo respondió á los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, y aseguraos debajo de mi sombra: y si no, fuego salga del escaramujo que devore los cedros del Líbano. Jue. 9:15
- Para que el agravio de los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, viniera á ponerse sobre Abimelech su hermano que los mató, y sobre los hombres de Sichêm que corroboraron las manos de él para matar á sus hermanos. Jue. 9:24
- Y pusiéronle los de Sichêm asechadores en las cumbres de los montes, los cuales salteaban á todos los que pasaban junto á ellos por el camino; de lo que fué dado aviso á Abimelech. Jue. 9:25
- Y saliendo al campo, vendimiaron sus viñas, y pisaron la uva, é hicieron alegrías; y entrando en el templo de sus dioses, comieron y bebieron, y maldijeron á Abimelech. Jue. 9:27
- Levántate pues ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscada en el campo: Jue. 9:32
- Y por la mañana al salir del sol te levantarás y acometerás la ciudad: y él y el pueblo que está con él saldrán contra ti, y tu harás con él según que se te ofrecerá. Jue. 9:33
- Levantándose pues de noche Abimelech y todo el pueblo que con él estaba, pusieron emboscada contra Sichêm con cuatro compañías. Jue. 9:34
- Y Gaal hijo de Ebed salió, y púsose á la entrada de la puerta de la ciudad: y Abimelech y todo el pueblo que con él estaba, se levantaron de la emboscada. Jue. 9:35
- Y viendo Gaal el pueblo, dijo á Zebul: He allí pueblo que desciende de las cumbres de los montes. Y Zebul le respondió: La sombra de los montes te parece hombres. Jue. 9:36
- Y Zebul le respondió: ¿Dónde está ahora aquel tu hablar, diciendo; Quién es Abimelech para que le sirvamos? ¿No es este el pueblo que tenías en poco? Sal pues ahora, y pelea con él. Jue. 9:38
- Y aconteció al siguiente día, que el pueblo salió al campo: y fué dado aviso á Abimelech. Jue. 9:42
- El cual, tomando gente, repartióla en tres compañías, y puso emboscadas en el campo: y como miró, he aquí el pueblo que salía de la ciudad; y levantóse contra ellos, é hiriólos: Jue. 9:43
- Pues Abimelech y el escuadrón que estaba con él, acometieron con ímpetu, y pararon á la entrada de la puerta de la ciudad; y las dos compañías acometieron á todos los que estaban en el campo, y los hirieron. Jue. 9:44
- Y después de combatir Abimelech la ciudad todo aquel día, tomóla, y mató el pueblo que en ella estaba, y asoló la ciudad, y sembróla de sal. Jue. 9:45
- Y así todo el pueblo cortó también cada uno su rama, y siguieron á Abimelech, y pusiéronlas junto á la fortaleza, y prendieron fuego con ellas á la fortaleza: por manera que todos los de la torre de Sichêm murieron, como unos mil hombres y mujeres. Jue. 9:49
- Así pues pagó Dios á Abimelech el mal que hizo contra su padre matando á sus setenta hermanos. Jue. 9:56
- Y aun todo el mal de los hombres de Sichêm tornó Dios sobre sus cabezas: y la maldición de Jotham, hijo de Jerobaal, vino sobre ellos. Jue. 9:57
- Y DESPUÉS de Abimelech levantóse para librar á Israel, Tola hijo de Púa, hijo de Dodo, varón de Issachâr, el cual habitaba en Samir, en el monte de Ephraim. Jue. 10:1
- Tras él se levantó Jair, Galaadita, el cual juzgó á Israel veintidós años. Jue. 10:3
- Y los hijos de Ammón pasaron el Jordán para hacer también guerra contra Judá, y contra Benjamín, y la casa de Ephraim: y fué Israel en gran manera afligido. Jue. 10:9
- Andad, y clamad á los dioses que os habéis elegido, que os libren en el tiempo de vuestra aflicción. Jue. 10:14
- Y los príncipes y el pueblo de Galaad dijeron el uno al otro: ¿Quién será el que comenzará la batalla contra los hijos de Ammón? él será cabeza sobre todos los que habitan en Galaad. Jue. 10:18
- Entonces Jephté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su cabeza y príncipe; y Jephté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa. Jue. 11:11
- Y el rey de los Ammonitas respondió á los embajadores de Jephté: Por cuanto Israel tomó mi tierra, cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta Jaboc y el Jordán; por tanto, devuélvelas ahora en paz. Jue. 11:13
- Mas subiendo Israel de Egipto, anduvo por el desierto hasta el mar Bermejo, y llegó á Cades. Jue. 11:16
- Entonces Israel envió embajadores al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra. Mas el rey de Edom no los escuchó. Envió también al rey de Moab; el cual tampoco quiso: quedóse por tanto Israel en Cades. Jue. 11:17
- Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab, y viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, asentó su campo de estotra parte de Arnón, y no entraron por el término de Moab: porque Arnón término es de Moab. Jue. 11:18
- Empero Jehová el Dios de Israel entregó á Sehón y á todo su pueblo en mano de Israel, y venciólos: y poseyó Israel toda la tierra del Amorrheo que habitaba en aquel país. Jue. 11:21
- Poseyeron también todo el término del Amorrheo desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán. Jue. 11:22
- Así que Jehová el Dios de Israel echó los Amorrheos delante de su pueblo Israel: ¿y lo has de poseer tú? Jue. 11:23
- Así que, yo nada he pecado contra ti, mas tú haces mal conmigo haciéndome guerra: Jehová, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Ammón. Jue. 11:27
- Mas el rey de los hijos de Ammón no atendió las razones de Jephté que le envió. Jue. 11:28
- Y el espíritu de Jehová fué sobre Jephté: y pasó por Galaad y Manasés; y de allí pasó á Mizpa de Galaad; y de Mizpa de Galaad pasó á los hijos de Ammón. Jue. 11:29
- El entonces dijo: Ve. Y dejóla por dos meses. Y ella fué con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes. Jue. 11:38
- De aquí fué la costumbre en Israel que de año en año iban las doncellas de Israel á endechar á la hija de Jephté Galaadita, cuatro días en el año. Jue. 11:40
- Y JUNTÁNDOSE los varones de Ephraim, pasaron hacia el aquilón, y dijeron á Jephté: ¿Por qué fuiste á hacer guerra contra los hijos de Ammón, y no nos llamaste para que fuéramos contigo? Nosotros quemaremos á fuego tu casa contigo. Jue. 12:1
- El cual tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales casó fuera, y tomó de fuera treinta hijas para sus hijos: y juzgó á Israel siete años. Jue. 12:9
- Después de él juzgó á Israel Elón, Zabulonita, el cual juzgó á Israel diez años. Jue. 12:11
- Y murió Abdón hijo de Hillel, Piratonita, y fué sepultado en Piratón, en la tierra de Ephraim, en el monte de Amalec. Jue. 12:15
- Y había un hombre de Sora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, que nunca había parido. Jue. 13:2
- A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido: mas concebirás y parirás un hijo. Jue. 13:3
- Porque tú te harás embarazada, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos. Jue. 13:5
- Y la mujer vino y contólo á su marido, diciendo: Un varón de Dios vino á mí, cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, terrible en gran manera; y no le pregunté de dónde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. Jue. 13:6
- Y díjome: He aquí que tú concebirás, y parirás un hijo: por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda; porque este niño desde el vientre será Nazareo á Dios hasta el día de su muerte. Jue. 13:7
- Entonces oró Manoa á Jehová, y dijo: Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, torne ahora á venir á nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer. Jue. 13:8
- Y Dios oyó la voz de Manoa: y el ángel de Dios volvió otra vez á la mujer, estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con ella. Jue. 13:9
- Y la mujer corrió prontamente, y noticiólo á su marido, diciéndole: Mira que se me ha aparecido aquel varón que vino á mí el otro día. Jue. 13:10
- Entonces Manoa dijo: Cúmplase pues tu palabra. ¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer? Jue. 13:12
- Y el ángel de Jehová respondió á Manoa: La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije: Jue. 13:13
- Y el ángel de Jehová respondió á Manoa: Aunque me detengas no comeré de tu pan: mas si quisieres hacer holocausto, sacrifícalo á Jehová. Y no sabía Manoa que aquél fuese ángel de Jehová. Jue. 13:16
- Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es oculto? Jue. 13:18
- Y Manoa tomó un cabrito de las cabras y un presente, y sacrificólo sobre una peña á Jehová: y el ángel hizo milagro á vista de Manoa y de su mujer. Jue. 13:19
- Porque aconteció que como la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar á vista de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra sobre sus rostros. Jue. 13:20
- Y el ángel de Jehová no tornó á aparecer á Manoa ni á su mujer. Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová. Jue. 13:21
- Y su mujer le respondió: Si Jehová nos quisiera matar, no tomara de nuestras manos el holocausto y el presente, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni en tal tiempo nos habría anunciado esto. Jue. 13:23
- Y la mujer parió un hijo, y llamóle por nombre Samsón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. Jue. 13:24
- Y el espíritu de Jehová comenzó á manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Sora y Esthaol. Jue. 13:25
- Y el espíritu de Jehová cayó sobre él, y despedazólo como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano: y no dió á entender á su padre ni á su madre lo que había hecho. Jue. 14:6
- Y volviendo después de algunos días para tomarla, apartóse para ver el cuerpo muerto del león, y he aquí en el cuerpo del león un enjambre de abejas, y un panal de miel. Jue. 14:8
- Y tomándolo en sus manos, fuése comiéndolo por el camino: y llegado que hubo á su padre y á su madre, dióles también á ellos que comiesen; mas no les descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león. Jue. 14:9
- A los cuales Samsón dijo: Yo os propondré ahora un enigma, el cual si en los siete días del banquete vosotros me declarareis y descubriereis, yo os daré treinta sábanas y treinta mudas de vestidos. Jue. 14:12
- Entonces les dijo: Del comedor salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días. Jue. 14:14
- Y lloró la mujer de Samsón delante de él, y dijo: Solamente me aborreces y no me amas, pues que no me declaras el enigma que propusiste á los hijos de mi pueblo. Y él respondió: He aquí que ni á mi padre ni á mi madre lo he declarado; y ¿habíalo de declarar á ti? Jue. 14:16
- Y al séptimo día, antes que el sol se pusiese, los de la ciudad le dijeron: ¿Qué cosa más dulce que la miel? ¿Y qué cosa más fuerte que el león? Si no araseis con mi novilla, Nunca hubierais descubierto mi enigma. Jue. 14:18
- Y el espíritu de Jehová cayó sobre él, y descendió á Ascalón, é hirió treinta hombres de ellos; y tomando sus despojos, dió las mudas de vestidos á los que habían explicado el enigma: y encendido en enojo fuése á casa de su padre. Jue. 14:19
- Y la mujer de Samsón fué dada á su compañero, con el cual él antes se acompañaba. Jue. 14:20
- Y ACONTECIÓ después de días, que en el tiempo de la siega del trigo, Samsón visitó á su mujer con un cabrito, diciendo: Entraré á mi mujer á la cámara. Mas el padre de ella no lo dejó entrar. Jue. 15:1
- Y dijo el padre de ella: Persuadíme que la aborrecías, y díla á tu compañero. Mas su hermana menor, ¿no es más hermosa que ella? tómala, pues, en su lugar. Jue. 15:2
- Y dijeron los Filisteos: ¿Quién hizo esto? Y fuéles dicho: Samsón, el yerno del Timnateo, porque le quitó su mujer y la dió á su compañero. Y vinieron los Filisteos, y quemaron á fuego á ella y á su padre. Jue. 15:6
- Y así que vino hasta Lehi, los Filisteos le salieron á recibir con algazara: y el espíritu de Jehová cayó sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se tornaron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. Jue. 15:14
- Entonces quebró Dios una muela que estaba en la quijada, y salieron de allí aguas, y bebió, y recobró su espíritu, y reanimóse. Por tanto llamó su nombre de aquel lugar, En-haccore, el cual es en Lehi, hasta hoy. Jue. 15:19
- Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila. Jue. 16:4
- Y estaban espías en casa de ella en una cámara. Entonces ella le dijo: ¡Samsón, los Filisteos sobre ti! Y él rompió los mimbres, como se rompe una cuerda de estopa cuando siente el fuego: y no se supo su fuerza. Jue. 16:9
- Y Dalila dijo á Samsón: Hasta ahora me engañas, y tratas conmigo con mentiras. Descúbreme pues ahora cómo podrás ser atado. El entonces le dijo: Si tejieres siete guedejas de mi cabeza con la tela. Jue. 16:13
- Descubrióle pues todo su corazón, y díjole: Nunca á mi cabeza llegó navaja; porque soy Nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y seré debilitado, y como todos los hombres. Jue. 16:17
- Y viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió á llamar á los príncipes de los Filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los príncipes de los Filisteos vinieron á ella, trayendo en su mano el dinero. Jue. 16:18
- Y el cabello de su cabeza comenzó á crecer, después que fué rapado. Jue. 16:22
- Y viéndolo el pueblo, loaron á su dios, diciendo: Nuestro dios entregó en nuestras manos á nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había muerto á muchos de nosotros. Jue. 16:24
- Y aconteció que, yéndose alegrando el corazón de ellos, dijeron: Llamad á Samsón, para que divierta delante de nosotros. Y llamaron á Samsón de la cárcel, y hacía de juguete delante de ellos; y pusiéronlo entre las columnas. Jue. 16:25
- Y la casa estaba llena de hombres y mujeres: y todos los príncipes de los Filisteos estaban allí; y en el alto piso había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Samsón. Jue. 16:27
- Y dijo Samsón: Muera yo con los Filisteos. Y estribando con esfuerzo, cayó la casa sobre los príncipes, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y fueron muchos más los que de ellos mató muriendo, que los que había muerto en su vida. Jue. 16:30
- Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomáronle, y lleváronle, y le sepultaron entre Sora y Esthaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó á Israel veinte años. Jue. 16:31
- El cual dijo á su madre: Los mil y cien siclos de plata que te fueron hurtados, por lo que tú maldecías oyéndolo yo, he aquí que yo tengo este dinero: yo lo había tomado. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo mío. Jue. 17:2
- Y había un joven de Beth-lehem de Judá, de la tribu de Judá, el cual era Levita; y peregrinaba allí. Jue. 17:7
- Y Michâs le dijo: ¿De dónde vienes? Y el Levita le respondió: Soy de Beth-lehem de Judá, y voy á vivir donde hallare. Jue. 17:9
- Entonces Michâs le dijo: Quédate en mi casa, y me serás en lugar de padre y sacerdote; y yo te daré diez siclos de plata por año, y el ordinario de vestidos, y tu comida. Y el Levita se quedó. Jue. 17:10
- Acordó pues el Levita en morar con aquel hombre, y él lo tenía como á uno de sus hijos. Jue. 17:11
- Y Michâs dijo: Ahora sé que Jehová me hará bien, pues que el Levita es hecho mi sacerdote. Jue. 17:13
- Y el sacerdote les respondió: Id en paz, que vuestro viaje que hacéis es delante de Jehová. Jue. 18:6
- Entonces aquellos cinco hombres se partieron, y vinieron á Lais: y vieron que el pueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado, conforme á la costumbre de los de Sidón; no había nadie en aquella región que los perturbase en cosa alguna para poseer aquel estado; demás de esto, estaban lejos de los Sidonios, y no tenían negocios con nadie. Jue. 18:7
- Fueron y asentaron campo en Chîriath-jearim, en Judá; de donde aquel lugar fué llamado el campo de Dan, hasta hoy: está detrás de Chîriath-jearim. Jue. 18:12
- Y subiendo los cinco hombres que habían ido á reconocer la tierra, entraron allá, y tomaron la imagen de talla, y el ephod, y el teraphim, y la imagen de fundición, mientras estaba el sacerdote á la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados de armas de guerra. Jue. 18:17
- Entrando pues aquellos en la casa de Michâs, tomaron la imagen de talla, el ephod, y el teraphim, y la imagen de fundición. Y el sacerdote les dijo: ¿Qué hacéis vosotros? Jue. 18:18
- Y alegróse el corazón del sacerdote; el cual tomando el ephod y el teraphim, y la imagen, vínose entre la gente. Jue. 18:20
- Y ellos tornaron y fuéronse; y pusieron los niños, y el ganado y el bagaje, delante de sí. Jue. 18:21
- Y él respondió: Mis dioses que yo hice, que lleváis juntamente con el sacerdote, y os vais: ¿qué más me queda? ¿y á qué propósito me decís: Qué tienes? Jue. 18:24
- Y ellos llevando las cosas que había hecho Michâs, juntamente con el sacerdote que tenía, llegaron á Lais, al pueblo reposado y seguro; y metiéronlos á cuchillo, y abrasaron la ciudad con fuego. Jue. 18:27
- Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidón, y no tenían comercio con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que hay en Beth-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella. Jue. 18:28
- Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais. Jue. 18:29
- Y los hijos de Dan se levantaron imagen de talla; y Jonathán, hijo de Gersón, hijo de Manasés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día de la transmigración de la tierra. Jue. 18:30
- Y levantáronse la imagen de Michâs, la cual él había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo. Jue. 18:31
- EN aquellos días, cuando no había rey en Israel, hubo un Levita que moraba como peregrino en los lados del monte de Ephraim, el cual se había tomado mujer concubina de Beth-lehem de Judá. Jue. 19:1
- Y viéndole el padre de la moza, salióle á recibir gozoso; y detúvole su suegro, padre de la moza, y quedó en su casa tres días, comiendo y bebiendo, y reposando allí. Jue. 19:4
- Y al cuarto día, como se levantaron de mañana, levantóse también el Levita para irse, y el padre de la moza dijo á su yerno: Conforta tu corazón con un bocado de pan, y después os iréis. Jue. 19:5
- Y sentáronse ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre de la moza dijo al varón: Yo te ruego que te quieras quedar aquí esta noche, y alegraráse tu corazón. Jue. 19:6
- Y levantándose el varón para irse, el suegro le constriñó á que tornase y tuviese allí la noche. Jue. 19:7
- Y al quinto día levantándose de mañana para irse, díjole el padre de la moza: Conforta ahora tu corazón. Y habiendo comido ambos á dos, detuviéronse hasta que ya declinaba el día. Jue. 19:8
- Levantóse luego el varón para irse, él, y su concubina, y su criado. Entonces su suegro, el padre de la moza, le dijo: He aquí el día declina para ponerse el sol, ruégote que os estéis aquí la noche; he aquí que el día se acaba, ten aquí la noche, para que se alegre tu corazón; y mañana os levantaréis temprano á vuestro camino, y llegarás á tus tiendas. Jue. 19:9
- Mas el hombre no quiso quedar allí la noche, sino que se levantó y partió, y llegó hasta enfrente de Jebus, que es Jerusalem, con su par de asnos aparejados, y con su concubina. Jue. 19:10
- Y estando ya junto á Jebus, el día había declinado mucho: y dijo el criado á su señor: Ven ahora, y vámonos á esta ciudad de los Jebuseos, para que tengamos en ella la noche. Jue. 19:11
- Pasando pues, caminaron, y púsoseles el sol junto á Gabaa, que era de Benjamín. Jue. 19:14
- Y he aquí un hombre viejo, que á la tarde venía del campo de trabajar; el cual era del monte de Ephraim, y moraba como peregrino en Gabaa, pero los moradores de aquel lugar eran hijos de Benjamín. Jue. 19:16
- Y alzando el viejo los ojos, vió á aquel viajante en la plaza de la ciudad, y díjole: ¿A dónde vas, y de dónde vienes? Jue. 19:17
- Aunque nosotros tenemos paja y de comer para nuestros asnos, y también tenemos pan y vino para mí y para tu sierva, y para el criado que está con tu siervo; de nada tenemos falta. Jue. 19:19
- Y el hombre viejo dijo: Paz sea contigo; tu necesidad toda sea solamente á mi cargo, con tal que no tengas la noche en la plaza. Jue. 19:20
- Y cuando estaban gozosos, he aquí, que los hombres de aquella ciudad, hombres hijos de Belial, cercan la casa, y batían las puertas, diciendo al hombre viejo dueño de la casa: Saca fuera el hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos. Jue. 19:22
- Mas aquellos hombres no le quisieron oir; por lo que tomando aquel hombre su concubina, sacósela fuera: y ellos la conocieron, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y dejáronla cuando apuntaba el alba. Jue. 19:25
- Y levantándose de mañana su señor, abrió las puertas de la casa, y salió para ir su camino, y he aquí, la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral. Jue. 19:27
- Y él le dijo: Levántate, y vámonos. Mas ella no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre su asno, levantóse y fuése á su lugar. Jue. 19:28
- Y todo el que lo veía, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, dad consejo, y hablad. Jue. 19:30
- Y los principales de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de á pie que sacaban espada. Jue. 20:2
- Entonces el varón Levita, marido de la mujer muerta, respondió y dijo: Yo llegué á Gabaa de Benjamín con mi concubina, para tener allí la noche. Jue. 20:4
- Entonces tomando yo mi concubina, cortéla en piezas, y enviélas por todo el término de la posesión de Israel: por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel. Jue. 20:6
- Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levantó, y dijeron: Ninguno de nosotros irá á su tienda, ni nos apartaremos cada uno á su casa, Jue. 20:8
- Y tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y de cada mil ciento, y mil de cada diez mil, que lleven bastimento para el pueblo que ha de hacer, yendo contra Gabaa de Benjamín, conforme á toda la abominación que ha cometido en Israel. Jue. 20:10
- Entregad pues ahora aquellos hombres, hijos de Belial, que están en Gabaa, para que los matemos, y barramos el mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oir la voz de sus hermanos los hijos de Israel; Jue. 20:13
- Levantáronse luego los hijos de Israel, y subieron á la casa de Dios, y consultaron á Dios, diciendo: ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamín? Y Jehová respondió: Judá el primero. Jue. 20:18
- Mas reanimándose el pueblo, los varones de Israel tornaron á ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día. Jue. 20:22
- Los hijos pues de Israel se acercaron el siguiente día á los hijos de Benjamín. Jue. 20:24
- Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron á la casa de Dios; y lloraron, y sentáronse allí delante de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la tarde; y sacrificaron holocaustos y pacíficos delante de Jehová. Jue. 20:26
- Y los hijos de Israel preguntaron á Jehová, (porque el arca del pacto de Dios estaba allí en aquellos días, Jue. 20:27
- Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces. Jue. 20:30
- Y saliendo los hijos de Benjamín contra el pueblo, alejados que fueron de la ciudad, comenzaron á herir algunos del pueblo, matando como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube á Beth-el, y el otro á Gabaa en el campo: y mataron unos treinta hombres de Israel. Jue. 20:31
- Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, y la batalla comenzó á agravarse: mas ellos no sabían que el mal se acercaba sobre ellos. Jue. 20:34
- Mas cuando la llama comenzó á subir de la ciudad, una columna de humo, Benjamín tornó á mirar atrás; y he aquí que el fuego de la ciudad subía al cielo. Jue. 20:40
- Entonces revolvieron los hombres de Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor: porque vieron que el mal había venido sobre ellos. Jue. 20:41
- Volvieron, por tanto, espaldas delante de Israel hacia el camino del desierto; mas el escuadrón los alcanzó, y los salidos de la ciudad los mataban, habiéndolos encerrado en medio de ellos. Jue. 20:42
- Así envolvieron á los de Benjamín, y los acosaron y hollaron, desde Menuchâ hasta enfrente de Gabaa hacia donde nace el sol. Jue. 20:43
- Volviéndose luego, huyeron hacia el desierto, á la peña de Rimmón, y de ellos rebuscaron cinco mil hombres en los caminos: fueron aún acosándolos hasta Gidom, y mataron de ellos dos mil hombres. Jue. 20:45
- Y vino el pueblo á la casa de Dios, y estuviéronse allí hasta la tarde delante de Dios; y alzando su voz hicieron gran llanto, y dijeron: Jue. 21:2
- Y al día siguiente el pueblo se levantó de mañana, y edificaron allí altar, y ofrecieron holocaustos y pacíficos. Jue. 21:4
- Y dijeron los hijos de Israel: ¿Quién de todas las tribus de Israel no subió á la reunión cerca de Jehová? Porque se había hecho gran juramento contra el que no subiese á Jehová en Mizpa, diciendo: Sufrirá muerte. Jue. 21:5
- Porque el pueblo fué contado, y no hubo allí varón de los moradores de Jabes-galaad. Jue. 21:9
- Y el pueblo tuvo dolor á causa de Benjamín, de que Jehová hubiese hecho mella en las tribus de Israel. Jue. 21:15
- Entonces los ancianos de la congregación dijeron: ¿Qué haremos acerca de mujeres para los que han quedado? Porque el sexo de las mujeres había sido raído de Benjamín. Jue. 21:16
- Nosotros empero, no les podemos dar mujeres de nuestras hijas, porque los hijos de Israel han jurado, diciendo: Maldito el que diere mujer á Benjamín. Jue. 21:18
- El nombre de aquel varón era Elimelech, y el de su mujer Noemi; y los nombres de sus dos hijos eran, Mahalón y Chelión, Ephrateos de Beth-lehem de Judá. Llegaron pues á los campos de Moab, y asentaron allí. Rut. 1:2
- Los cuales tomaron para sí mujeres de Moab, el nombre de la una Orpha, y el nombre de la otra Ruth; y habitaron allí unos diez años. Rut. 1:4
- Entonces se levantó con sus nueras, y volvióse de los campos de Moab: porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado á su pueblo para darles pan. Rut. 1:6
- Y Noemi respondió: Volveos, hijas mías: ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? Rut. 1:11
- Y ella les respondiá: No me llaméis Noemi, sino llamadme Mara: porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Rut. 1:20
- Yo me fuí llena, mas vacía me ha vuelto Jehová. ¿Por qué me llamaréis Noemi, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? Rut. 1:21
- Así volvió Noemi y Ruth Moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron á Beth-lehem en el principio de la siega de las cebadas. Rut. 1:22
- Y TENÍA Noemi un pariente de su marido, varón poderoso y de hecho, de la familia de Elimelech, el cual se llamaba Booz. Rut. 2:1
- Fué pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores: y aconteció por ventura, que la suerte del campo era de Booz, el cual era de la parentela de Elimelech. Rut. 2:3
- Y Booz dijo á su criado el sobrestante de los segadores: ¿Cúya es esta moza? Rut. 2:5
- Y el criado, sobrestante de los segadores, respondió y dijo: Es la moza de Moab, que volvió con Noemi de los campos de Moab; Rut. 2:6
- Mira bien el campo que segaren, y síguelas: porque yo he mandado á los mozos que no te toquen. Y si tuvieres sed, ve á los vasos, y bebe del agua que sacaren los mozos. Rut. 2:9
- Y Booz le dijo á la hora de comer: Allégate aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y sentóse ella junto á los segadores, y él le dió del potaje, y comió hasta que se hartó y le sobró. Rut. 2:14
- Y espigó en el campo hasta la tarde, y desgranó lo que había cogido, y fué como un epha de cebada. Rut. 2:17
- Y díjole su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? bendito sea el que te ha reconocido. Y ella declaró á su suegra lo que le había acontecido con aquél, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz. Rut. 2:19
- Y cuando él se acostare, repara tú el lugar donde él se acostará, é irás, y descubrirás los pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer. Rut. 3:4
- Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Ruth tu sierva: extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano. Rut. 3:9
- Después le dijo: Llega el lienzo que traes sobre ti, y ten de él. Y teniéndolo ella, él midió seis medidas de cebada, y púsoselas á cuestas: y vínose ella á la ciudad. Rut. 3:15
- Entonces Noemi dijo: Reposa, hija mía, hasta que sepas como cae la cosa: porque aquel hombre no parará hasta que hoy concluya el negocio. Rut. 3:18
- Entonces replicó Booz: El mismo día que tomares las tierras de mano de Noemi, has de tomar también á Ruth Moabita, mujer del difunto, para que suscites el nombre del muerto sobre su posesión. Rut. 4:5
- Y respondió el pariente: No puedo redimir por mi parte, porque echaría á perder mi heredad: redime tú usando de mi derecho, porque yo no podré redimir. Rut. 4:6
- Había ya de largo tiempo esta costumbre en Israel en la redención ó contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba á su compañero: y este era el testimonio en Israel. Rut. 4:7
- Entonces el pariente dijo á Booz: Tómalo tú. Y descalzó su zapato. Rut. 4:8
- Y Booz dijo á los ancianos y á todo el pueblo: Vosotros sois hoy testigos de que tomo todas las cosas que fueron de Elimelech, y todo lo que fué de Chelión y de Mahalón, de mano de Noemi. Rut. 4:9
- Y que también tomo por mi mujer á Ruth Moabita, mujer de Mahalón, para suscitar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois hoy testigos. Rut. 4:10
- El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale más que siete hijos, le ha parido. Rut. 4:15
- Y tomando Noemi el hijo, púsolo en su regazo, y fuéle su ama. Rut. 4:16
- Y tenía él dos mujeres; el nombre de la una era Anna, y el nombre de la otra Peninna. Y Peninna tenía hijos, mas Anna no los tenía. 1 Sam. 1:2
- Y cuando venía el día, Elcana sacrificaba, y daba á Peninna su mujer, y á todos sus hijos y á todas sus hijas, á cada uno su parte. 1 Sam. 1:4
- Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á un pilar del templo de Jehová, 1 Sam. 1:9
- Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. 1 Sam. 1:17
- Y fué que corrido el tiempo, después de haber concebido Anna, parió un hijo, y púsole por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo demandé á Jehová. 1 Sam. 1:20
- Después subió el varón Elcana, con toda su familia, á sacrificar á Jehová el sacrificio acostumbrado, y su voto. 1 Sam. 1:21
- Mas Anna no subió, sino dijo á su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado; para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. 1 Sam. 1:22
- Y después que lo hubo destetado, llevólo consigo, con tres becerros, y un epha de harina, y una vasija de vino, y trájolo á la casa de Jehová en Silo: y el niño era pequeño. 1 Sam. 1:24
- Y matando el becerro, trajeron el niño á Eli. 1 Sam. 1:25
- No hay santo como Jehová: Porque no hay ninguno fuera de ti; Y no hay refugio como el Dios nuestro. 1 Sam. 2:2
- No multipliquéis hablando grandezas, altanerías; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y á él toca el pesar las acciones. 1 Sam. 2:3
- Jehová mata, y él da vida: El hace descender al sepulcro, y hace subir. 1 Sam. 2:6
- El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso ensalza del estiércol, Para asentarlo con los príncipes; Y hace que tengan por heredad asiento de honra: Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él asentó sobre ellas el mundo. 1 Sam. 2:8
- El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su fuerza. 1 Sam. 2:9
- Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos: Jehová juzgará los términos de la tierra, Y dará fortaleza á su Rey, Y ensalzará el cuerno de su Mesías. 1 Sam. 2:10
- Y Elcana se volvió á su casa en Ramatha; y el niño ministraba á Jehová delante del sacerdote Eli. 1 Sam. 2:11
- Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que, cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras la carne estaba á cocer, trayendo en su mano un garfio de tres ganchos; 1 Sam. 2:13
- Y hería con él en la caldera, ó en la olla, ó en el caldero, ó en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para si. De esta manera hacían á todo Israelita que venía á Silo. 1 Sam. 2:14
- Asimismo, antes de quemar el sebo, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda. 1 Sam. 2:15
- Y si le respondía el varón, Quemen luego el sebo hoy, y después toma tanta como quisieres; él respondía: No, sino ahora la has de dar: de otra manera yo la tomaré por fuerza. 1 Sam. 2:16
- Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehová; porque los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehová. 1 Sam. 2:17
- Y el joven Samuel ministraba delante de Jehová, vestido de un ephod de lino. 1 Sam. 2:18
- Y hacíale su madre una túnica pequeña, y traíasela cada año, cuando subía con su marido á ofrecer el sacrificio acostumbrado. 1 Sam. 2:19
- Y visitó Jehová á Anna, y concibió, y parió tres hijos, y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová. 1 Sam. 2:21
- Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Mas ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová los quería matar. 1 Sam. 2:25
- Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres. 1 Sam. 2:26
- ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis presentes, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado á tus hijos más que á mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? 1 Sam. 2:29
- Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré á los que me honran, y los que me tuvieren en poco, serán viles. 1 Sam. 2:30
- He aquí vienen días, en que cortaré tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa. 1 Sam. 2:31
- Y verás competidor en el tabernáculo, en todas las cosas en que hiciere bien á Israel; y en ningún tiempo habrá viejo en tu casa. 1 Sam. 2:32
- Y será que el que hubiere quedado en tu casa, vendrá á postrársele por un dinero de plata y un bocado de pan, diciéndole: Ruégote que me constituyas en algún ministerio, para que coma un bocado de pan. 1 Sam. 2:36
- Y EL joven Samuel ministraba á Jehová delante de Eli: y la palabra de Jehová era de estima en aquellos días; no había visión manifiesta. 1 Sam. 3:1
- Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde el arca de Dios estaba: y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 1 Sam. 3:3
- Y SAMUEL habló á todo Israel. Por aquel tiempo salió Israel á encontrar en batalla á los Filisteos, y asentó campo junto á Eben-ezer, y los Filisteos asentaron el suyo en Aphec. 1 Sam. 4:1
- Y los Filisteos presentaron la batalla á Israel; y trabándose el combate, Israel fué vencido delante de los Filisteos, los cuales hirieron en la batalla por el campo como cuatro mil hombres. 1 Sam. 4:2
- Y vuelto que hubo el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los Filisteos? Traigamos á nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos. 1 Sam. 4:3
- Y envió el pueblo á Silo, y trajeron de allá el arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que estaba asentado entre los querubines; y los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, estaban allí con el arca del pacto de Dios. 1 Sam. 4:4
- Y aconteció que, como el arca del pacto de Jehová vino al campo, todo Israel dió grita con tan grande júbilo, que la tierra tembló. 1 Sam. 4:5
- Y cuando los Filisteos oyeron la voz de júbilo, dijeron: ¿Qué voz de gran júbilo es esta en el campo de los Hebreos? Y supieron que el arca de Jehová había venido al campo. 1 Sam. 4:6
- ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de las manos de estos dioses fuertes? Estos son los dioses que hirieron á Egipto con toda plaga en el desierto. 1 Sam. 4:8
- Y el arca de Dios fué tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees. 1 Sam. 4:11
- Y como Eli oyó el estruendo de la gritería, dijo: ¿Qué estruendo de alboroto es éste? Y aquel hombre vino apriesa, y dió las nuevas á Eli. 1 Sam. 4:14
- Y el mensajero respondió, y dijo: Israel huyó delante de los Filisteos, y también fué hecha gran mortandad en el pueblo; y también tus dos hijos, Ophni y Phinees, son muertos, y el arca de Dios fué tomada. 1 Sam. 4:17
- Y su nuera, la mujer de Phinees, que estaba preñada, cercana al parto, oyendo el rumor que el arca de Dios era tomada, y muertos su suegro y su marido, encorvóse y parió; porque sus dolores se habían ya derramado por ella. 1 Sam. 4:19
- Y llamó al niño Ichâbod, diciendo: ¡Traspasada es la gloria de Israel! por el arca de Dios que fué tomada, y porque era muerto su suegro, y su marido. 1 Sam. 4:21
- Dijo pues: Traspasada es la gloria de Israel: porque el arca de Dios fué tomada. 1 Sam. 4:22
- Y LOS Filisteos, tomada el arca de Dios, trajéronla desde Eben-ezer á Asdod. 1 Sam. 5:1
- Y tomaron los Filisteos el arca de Dios, y metiéronla en la casa de Dagón, y pusiéronla junto á Dagón. 1 Sam. 5:2
- Y el siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, y he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca de Jehová: y tomaron á Dagón, y volviéronlo á su lugar. 1 Sam. 5:3
- Y tornándose á levantar de mañana el siguiente día, he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón, y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado á Dagón el tronco solamente. 1 Sam. 5:4
- Por esta causa los sacerdotes de Dagón, y todos los que en el templo de Dagón entran, no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta hoy. 1 Sam. 5:5
- Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro dios Dagón. 1 Sam. 5:7
- Enviaron pues á juntar á sí todos los príncipes de los Filisteos, y dijeron: ¿Qué haremos del arca del Dios de Israel? Y ellos respondieron: Pásese el arca del Dios de Israel á Gath. Y pasaron allá el arca del Dios de Israel. 1 Sam. 5:8
- Y aconteció que como la hubieron pasado, la mano de Jehová fué contra la ciudad con grande quebrantamiento; é hirió los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, que se llenaron de hemorroides. 1 Sam. 5:9
- Entonces enviaron el arca de Dios á Ecrón. Y como el arca de Dios vino á Ecrón, los Ecronitas dieron voces diciendo: Han pasado á mí el arca del Dios de Israel por matarme á mí y á mi pueblo. 1 Sam. 5:10
- Y enviaron á juntar todos los príncipes de los Filisteos, diciendo: Despachad el arca del Dios de Israel, y tórnese á su lugar, y no mate á mí ni á mi pueblo: porque había quebrantamiento de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había allí agravado. 1 Sam. 5:11
- Y los que no morían, eran heridos de hemorroides; y el clamor de la ciudad subía al cielo. 1 Sam. 5:12
- Y ESTUVO el arca de Jehová en la tierra de los Filisteos siete meses. 1 Sam. 6:1
- Y ellos dijeron: Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía; mas le pagaréis la expiación: y entonces seréis sanos, y conoceréis por qué no se apartó de vosotros su mano. 1 Sam. 6:3
- Tomaréis luego el arca de Jehová, y la pondréis sobre el carro; y poned en una caja al lado de ella las alhajas de oro que le pagáis en expiación: y la dejaréis que se vaya. 1 Sam. 6:8
- Y mirad: si sube por el camino de su término á Beth-semes, él nos ha hecho este mal tan grande; y si no, seremos ciertos que su mano no nos hirió, nos ha sido accidente. 1 Sam. 6:9
- Luego pusieron el arca de Jehová sobre el carro, y la caja con los ratones de oro y con las formas de sus hemorroides. 1 Sam. 6:11
- Y las vacas se encaminaron por el camino de Beth-semes, é iban por un mismo camino andando y bramando, sin apartarse ni á diestra ni á siniestra: y los príncipes de los Filisteos fueron tras ellas hasta el término de Beth-semes. 1 Sam. 6:12
- Y los de Beth-semes segaban el trigo en el valle; y alzando sus ojos vieron el arca, y holgáronse cuando la vieron. 1 Sam. 6:13
- Y el carro vino al campo de Josué Beth-semita, y paró allí porque allí había una gran piedra; y ellos cortaron la madera del carro, y ofrecieron las vacas en holocausto á Jehová. 1 Sam. 6:14
- Y los Levitas bajaron el arca de Jehová, y la caja que estaba junto á ella, en la cual estaban las alhajas de oro, y pusiéronlas sobre aquella gran piedra; y los hombre de Beth-semes sacrificaron holocaustos y mataron víctimas á Jehová en aquel día. 1 Sam. 6:15
- Lo cual viendo los cinco príncipes de los Filisteos, volviéronse á Ecrón el mismo día. 1 Sam. 6:16
- Y ratones de oro conforme al número de todas las ciudades de los Filisteos pertenecientes á los cinco príncipes, desde las ciudades fuertes hasta las aldeas sin muro; y hasta la gran piedra sobre la cual pusieron el arca de Jehová, piedra que está en el campo de Josué Beth-semita hasta hoy. 1 Sam. 6:18
- Entonces hirió Dios á los de Beth-semes, porque habían mirado en el arca de Jehová; hirió en el pueblo cincuenta mil y setenta hombres. Y el pueblo puso luto, porque Jehová le había herido de tan gran plaga. 1 Sam. 6:19
- Y dijeron los de Beth-semes: ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo? ¿y á quién subirá desde nosotros? 1 Sam. 6:20
- Y enviaron mensajeros á los de Chîriath-jearim, diciendo: Los Filisteos han vuelto el arca de Jehová: descended pues, y llevadla á vosotros. 1 Sam. 6:21
- Y VINIERON los de Chîriath-jearim, y llevaron el arca de Jehová, y metiéronla en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron á Eleazar su hijo, para que guardase el arca de Jehová. 1 Sam. 7:1
- Y aconteció que desde el día que llegó el arca á Chîriath-jearim pasaron mucho días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová. 1 Sam. 7:2
- Y aconteció que estando Samuel sacrificando el holocausto, los Filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con grande estruendo sobre los Filisteos, y desbaratólos, y fueron vencidos delante de Israel. 1 Sam. 7:10
- Fueron pues los Filisteos humillados, que no vinieron más al término de Israel; y la mano de Jehová fué contra los Filisteos todo el tiempo de Samuel. 1 Sam. 7:13
- Y fueron restituídas á los hijos de Israel las ciudades que los Filisteos habían tomado á los Isrelitas, desde Ecrón hasta Gath, con sus términos: é Israel las libró de mano de los Filisteos. Y hubo paz entre Israel y el Amorrheo. 1 Sam. 7:14
- Y juzgó Samuel á Israel todo el tiempo que vivió. 1 Sam. 7:15
- Y el nombre de su hijo primogénito fué Joel, y el nombre del segundo, Abia: fueron jueces en Beer-sebah. 1 Sam. 8:2
- Mas no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se ladearon tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho. 1 Sam. 8:3
- Conforme á todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han servido á dioses ajenos, así hacen también contigo. 1 Sam. 8:8
- Ahora pues, oye su voz: mas protesta contra ellos declarándoles el derecho del rey que ha de reinar sobre ellos. 1 Sam. 8:9
- Dijo pues: Este será el derecho del rey que hubiere de reinar sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y pondrálos en sus carros, y en su gente de á caballo, para que corran delante de su carro: 1 Sam. 8:11
- El diezmará vuestras simientes y vuestras viñas, para dar á sus eunucos y á sus siervos. 1 Sam. 8:15
- El tomará vuestros siervos, y vuestras siervas, y vuestros buenos mancebos, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. 1 Sam. 8:16
- Empero el pueblo no quiso oir la voz de Samuel; antes dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros: 1 Sam. 8:19
- Y HABÍA un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Seor, hijo de Bechôra, hijo de Aphia, hijo de un hombre de Benjamín. 1 Sam. 9:1
- Y cuando vinieron á la tierra de Suph, Saúl dijo á su criado que tenía consigo: Ven, volvámonos; porque quizá mi padre, dejado el cuidado de las asnas, estará congojado por nosotros. 1 Sam. 9:5
- Y Saúl respondió á su criado: Vamos ahora: ¿mas qué llevaremos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qué presentar al varón de Dios: ¿qué tenemos? 1 Sam. 9:7
- Entonces tornó el criado á responder á Saúl, diciendo: He aquí se halla en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata: esto daré al varón de Dios, porque nos declare nuestro camino. 1 Sam. 9:8
- (Antiguamente en Israel cualquiera que iba á consultar á Dios, decía así: Venid y vamos hasta el vidente: porque el que ahora se llama profeta, antiguamente era llamado vidente). 1 Sam. 9:9
- Dijo entonces Saúl á su criado: Bien dices; ea pues, vamos. Y fueron á la ciudad donde estaba el varón de Dios. 1 Sam. 9:10
- Y cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas mozas que salían por agua, á las cuales dijeron: ¿Está en este lugar el vidente? 1 Sam. 9:11
- Y ellas respondiéndoles, dijeron: Sí; helo aquí delante de ti: date pues priesa, porque hoy ha venido á la ciudad en atención á que el pueblo tiene hoy sacrificio en el alto. 1 Sam. 9:12
- Y cuando entrareis en la ciudad, le encontraréis luego, antes que suba al alto á comer; pues el pueblo no comerá hasta que él haya venido, por cuanto él haya de bendecir el sacrificio, y después comerán los convidados. Subid pues ahora, porque ahora le hallaréis. 1 Sam. 9:13
- Y luego que Samuel vió á Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste señoreará á mi pueblo. 1 Sam. 9:17
- Y Samuel respondió á Saúl, y dijo: Yo soy el vidente: sube delante de mí al alto, y comed hoy conmigo, y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón. 1 Sam. 9:19
- Y de las asnas que se te perdieron hoy ha tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas ¿por quién es todo el deseo de Israel, sino por ti y por toda la casa de tu padre? 1 Sam. 9:20
- Entonces alzó el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y púsola delante de Saúl. Y Samuel dijo: He aquí lo que estaba reservado: ponlo delante de ti, y come; porque de industria se guardó para ti, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel. 1 Sam. 9:24
- Y cuando hubieron descendido de lo alto á la ciudad, él habló con Saúl en el terrado. 1 Sam. 9:25
- Y al otro día madrugaron: y como al apuntar del alba, Samuel llamó á Saúl, que estaba en el terrado; y dijo: Levántate, para que te despache. Levantóse luego Saúl, y salieron fuera ambos, él y Samuel. 1 Sam. 9:26
- Y descendiendo ellos al cabo de la ciudad, dijo Samuel á Saúl: Di al mozo que vaya delante, (y adelantóse el mozo); mas espera tú un poco para que te declare palabra de Dios. 1 Sam. 9:27
- Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Rachêl, en el término de Benjamín, en Selsah, los cuales te dirán: Las asnas que habías ido á buscar, se han hallado; tu padre pues ha dejado ya el negocio de las asnas, si bien está angustioso por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo? 1 Sam. 10:2
- Y como de allí te fueres más adelante, y llegares á la campiña de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben á Dios en Beth-el, llevando el uno tres cabritos, y el otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino: 1 Sam. 10:3
- Y el espíritu de Jehová te arrebatará, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. 1 Sam. 10:6
- Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía á encontrarse con él, y el espíritu de Dios lo arrebató, y profetizó entre ellos. 1 Sam. 10:10
- Y aconteció que, cuando todos los que le conocían de ayer y de antes, vieron como profetizaba con los profetas, el pueblo decía el uno al otro: ¿Qué ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también entre los profetas? 1 Sam. 10:11
- Y alguno de allí respondió, y dijo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa se tornó en proverbio: ¿También Saúl entre los profetas? 1 Sam. 10:12
- Y dijo el tío de Saúl: Yo te ruego me declares qué os dijo Samuel. 1 Sam. 10:15
- Y Samuel convocó el pueblo á Jehová en Mizpa; 1 Sam. 10:17
- Y dijo á los hijos de Israel: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Yo saqué á Israel de Egipto, y os libré de mano de los Egipcios, y de mano de todos los reinos que os afligieron: 1 Sam. 10:18
- Preguntaron pues otra vez á Jehová, si había aún de venir allí aquel varón. Y respondió Jehová: He aquí que él está escondido entre el bagaje. 1 Sam. 10:22
- Entonces corrieron, y tomáronlo de allí, y puesto en medio del pueblo, desde el hombro arriba era más alto que todo el pueblo. 1 Sam. 10:23
- Y Samuel dijo á todo el pueblo: ¿Habéis visto al que ha elegido Jehová, que no hay semejante á él en todo el pueblo? Entonces el pueblo clamó con alegría, diciendo: Viva el rey. 1 Sam. 10:24
- Samuel recitó luego al pueblo el derecho del reino, y escribiólo en un libro, el cual guardó delante de Jehová. 1 Sam. 10:25
- Y envió Samuel á todo el pueblo cada uno á su casa. Y Saúl también se fué á su casa en Gabaa, y fueron con él el ejército, el corazón de los cuales Dios había tocado. 1 Sam. 10:26
- Y Naas Ammonita les respondió: Con esta condición haré alianza con vosotros, que á cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel. 1 Sam. 11:2
- Y llegando los mensajeros á Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras en oídos del pueblo; y todo el pueblo lloró á voz en grito. 1 Sam. 11:4
- Y he aquí Saúl que venía del campo, tras los bueyes; y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo, que lloran? Y contáronle las palabras de los hombres de Jabes. 1 Sam. 11:5
- Y el espíritu de Dios arrebató á Saúl en oyendo estas palabras, y encendióse en ira en gran manera. 1 Sam. 11:6
- Y tomando un par de bueyes, cortólos en piezas, y enviólas por todos los términos de Israel por mano de mensajeros, diciendo: Cualquiera que no saliere en pos de Saúl y en pos de Samuel, así será hecho á sus bueyes. Y cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre. 1 Sam. 11:7
- Y respondieron á los mensajeros que habían venido: Así diréis á los de Jabes de Galaad: Mañana en calentando el sol, tendréis salvamento. Y vinieron los mensajeros, y declaráronlo á los de Jabes, los cuales se holgaron. 1 Sam. 11:9
- Y el día siguiente dispuso Saúl el pueblo en tres escuadrones, y entraron en medio del real á la vela de la mañana, é hirieron á los Ammonitas hasta que el día calentaba: y los que quedaron fueron dispersos, tal que no quedaron dos de ellos juntos. 1 Sam. 11:11
- El pueblo entonces dijo á Samuel: ¿Quiénes son lo que decían: Reinará Saúl sobre nosotros? Dad nos esos hombres, y los mataremos. 1 Sam. 11:12
- Mas Samuel dijo al pueblo: Venid, vamos á Gilgal para que renovemos allí el reino. 1 Sam. 11:14
- Y fué todo el pueblo á Gilgal, é invistieron allí á Saúl por rey delante de Jehová en Gilgal. Y sacrificaron allí víctimas pacíficas delante de Jehová; y alegráronse mucho allí Saúl y todos los de Israel. 1 Sam. 11:15
- Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, ó si he tomado el asno de alguno, ó si he calumniado á alguien, ó si he agraviado á alguno, ó si de alguien he tomado cohecho por el cual haya cubierto mis ojos: y os satisfaré. 1 Sam. 12:3
- Ahora pues, ved aquí vuestro rey que habéis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehová ha puesto sobre vosotros rey. 1 Sam. 12:13
- Si temiereis á Jehová y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes á la palabra de Jehová, así vosotros como el rey que reina sobre vosotros, seréis en pos de Jehová vuestro Dios. 1 Sam. 12:14
- Y Samuel clamó á Jehová; y Jehová dió truenos y aguas en aquel día; y todo el pueblo temió en gran manera á Jehová y á Samuel. 1 Sam. 12:18
- Entonces dijo todo el pueblo á Samuel: Ruega por tus siervos á Jehová tu Dios, que no muramos: porque á todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir rey para nosotros. 1 Sam. 12:19
- Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes yo os enseñaré por el camino bueno y derecho. 1 Sam. 12:23
- Escogióse luego tres mil de Israel: los dos mil estuvieron con Saúl en Michmas y en el monte de Beth-el, y los mil estuvieron con Jonathán en Gabaa de Benjamín; y envió á todo el otro pueblo cada uno á sus tiendas. 1 Sam. 13:2
- Y Jonathán hirió la guarnición de los Filisteos que había en el collado, y oyéronlo los Filisteos. E hizo Saúl tocar trompetas por toda la tierra, diciendo: Oigan los Hebreos. 1 Sam. 13:3
- Y todo Israel oyó lo que se decía: Saúl ha herido la guarnición de los Filisteos; y también que Israel olía mal á los Filisteos. Y juntóse el pueblo en pos de Saúl en Gilgal. 1 Sam. 13:4
- Mas los hombres de Israel, viéndose puestos en estrecho, (porque el pueblo estaba en aprieto), escondióse el pueblo en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas. 1 Sam. 13:6
- Y algunos de los Hebreos pasaron el Jordán á la tierra de Gad y de Galaad: y Saúl se estaba aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando. 1 Sam. 13:7
- Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía á Gilgal, y el pueblo se le desertaba. 1 Sam. 13:8
- Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y sacrificios pacíficos. Y ofreció el holocausto. 1 Sam. 13:9
- Y como él acababa de hacer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl le salió á recibir para saludarle. 1 Sam. 13:10
- Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me iba, y que tú no venías al plazo de los días, y que los Filisteos estaban juntos en Michmas, 1 Sam. 13:11
- Me dije: Los Filisteos descenderán ahora contra mí á Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Esforcéme pues, y ofrecí holocausto. 1 Sam. 13:12
- Entonces Samuel dijo á Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios, que él te había intimado; porque ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. 1 Sam. 13:13
- Saúl pues y Jonathán su hijo, y el pueblo que con ellos se hallaba, quedáronse en Gabaa de Benjamín: mas los Filisteos habían puesto su campo en Michmas. 1 Sam. 13:16
- Y salieron del campo de los Filisteos en correría tres escuadrones. El un escuadrón tiró por el camino de Ophra hacia la tierra de Sual. 1 Sam. 13:17
- El otro escuadrón marchó hacia Beth-oron, y el tercer escuadrón marchó hacia la región que mira al valle de Seboim hacia el desierto. 1 Sam. 13:18
- Así aconteció que el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de alguno de todo el pueblo que estaba con Saúl y con Jonathán, excepto Saúl y Jonathán su hijo, que las tenían. 1 Sam. 13:22
- Y Saúl estaba en el término de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y el pueblo que estaba con él era como seiscientos hombres. 1 Sam. 14:2
- Y Achîas hijo de Achîtob, hermano de Ichâbod, hijo de Phinees, hijo de Eli, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el ephod; y no sabía el pueblo que Jonathán se hubiese ido. 1 Sam. 14:3
- Y entre los pasos por donde Jonathán procuraba pasar á la guarnición de los Filisteos, había un peñasco agudo de la una parte, y otro de la otra parte; el uno se llamaba Boses y el otro Sene: 1 Sam. 14:4
- El un peñasco situado al norte hacia Michmas, y el otro al mediodía hacia Gabaa. 1 Sam. 14:5
- Esta fué la primera rota, en la cual Jonathán con su paje de armas, mataron como unos veinte hombres en el espacio de una media yugada. 1 Sam. 14:14
- Y hubo temblor en el real y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido á hacer correrías, también ellos temblaron, y alborotóse la tierra: hubo pues gran consternación. 1 Sam. 14:15
- Y Saúl dijo á Achîas: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel. 1 Sam. 14:18
- Y aconteció que estando aún hablando Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campo de los Filisteos se aumentaba, é iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano. 1 Sam. 14:19
- Y juntando Saúl todo el pueblo que con él estaba, vinieron hasta el lugar de la batalla: y he aquí que la espada de cada uno era vuelta contra su compañero, y la mortandad era grande. 1 Sam. 14:20
- Asimismo todos los Israelitas que se habían escondido en el monte de Ephraim, oyendo que los Filisteos huían, ellos también los persiguieron en aquella batalla. 1 Sam. 14:22
- Así salvó Jehová á Israel aquel día. Y llegó el alcance hasta Beth-aven. 1 Sam. 14:23
- Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había conjurado al pueblo, diciendo: Cualquiera que comiere pan hasta la tarde, hasta que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había gustado pan. 1 Sam. 14:24
- Y todo el pueblo del país llegó á un bosque donde había miel en la superficie del campo. 1 Sam. 14:25
- Entró pues el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; mas ninguno hubo que llegase la mano á su boca: porque el pueblo temía el juramento. 1 Sam. 14:26
- Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha conjurado expresamente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que comiere hoy manjar. Y el pueblo desfallecía. 1 Sam. 14:28
- Y respondió Jonathán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel: 1 Sam. 14:29
- ¿Cuánto más si el pueblo hubiera hoy comido del despojo de sus enemigos que halló? ¿no se habría hecho ahora mayor estrago en los Filisteos? 1 Sam. 14:30
- E hirieron aquel día á los Filisteos desde Michmas hasta Ajalón: mas el pueblo se cansó mucho. 1 Sam. 14:31
- Tornóse por tanto el pueblo al despojo, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y matáronlos en tierra, y el pueblo comió con sangre. 1 Sam. 14:32
- Y dándole de ello aviso á Saúl, dijéronle: El pueblo peca contra Jehová comiendo con sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una grande piedra. 1 Sam. 14:33
- Y Saúl tornó á decir: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlos aquí, y comed; y no pecaréis contra Jehová comiendo con sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y degollaron allí. 1 Sam. 14:34
- Y edificó Saúl altar á Jehová, el cual altar fué el primero que edificó á Jehová. 1 Sam. 14:35
- Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los Filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Lleguémonos aquí á Dios. 1 Sam. 14:36
- Porque vive Jehová, que salva á Israel, que si fuere en mi hijo Jonathán, el morirá de cierto. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese. 1 Sam. 14:39
- Dijo luego á todo Israel: Vosotros estaréis á un lado, y yo y Jonathán mi hijo estaremos á otro lado. Y el pueblo respondió á Saúl: Haz lo que bien te pareciere. 1 Sam. 14:40
- Entonces dijo Saúl á Jehová Dios de Israel: Da perfección. Y fueron tomados Jonathán y Saúl, y el pueblo salió libre. 1 Sam. 14:41
- Mas el pueblo dijo á Saúl: ¿Ha pues de morir Jonathán, el que ha hecho esta salud grande en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha obrado hoy con Dios. Así libró el pueblo á Jonathán, para que no muriese. 1 Sam. 14:45
- Y ocupando Saúl el reino sobre Israel, hizo guerra á todos sus enemigos alrededor: contra Moab, contra los hijos de Ammón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los Filisteos: y á donde quiera que se tornaba era vencedor. 1 Sam. 14:47
- Y los hijos de Saúl fueron Jonathán, Isui, y Melchi-sua. Y los nombres de sus dos hijas eran, el nombre de la mayor, Merab, y el de la menor, Michâl. 1 Sam. 14:49
- Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Aimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl. 1 Sam. 14:50
- Y la guerra fué fuerte contra los Filisteos todo el tiempo de Saúl; y á cualquiera que Saúl veía hombre valiente y hombre de esfuerzo, juntábale consigo. 1 Sam. 14:52
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Acuérdome de lo que hizo Amalec á Israel; que se le opuso en el camino, cuando subía de Egipto. 1 Sam. 15:2
- Saúl pues juntó el pueblo, y reconociólos en Telaim, doscientos mil de á pie, y diez mil hombres de Judá. 1 Sam. 15:4
- Y viniendo Saúl á la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle. 1 Sam. 15:5
- Y dijo Saúl al Cineo: Idos, apartaos, y salid de entre los de Amalec, para que no te destruya juntamente con él: pues que tú hiciste misericordia con todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Apartóse pues el Cineo de entre los de Amalec. 1 Sam. 15:6
- Y tomó vivo á Agag rey de Amalec, mas á todo el pueblo mató á filo de espada. 1 Sam. 15:8
- Y Saúl y el pueblo perdonaron á Agag, y á lo mejor de las ovejas, y al ganado mayor, á los gruesos y á los carneros, y á todo lo bueno: que no lo quisieron destruir: mas todo lo que era vil y flaco destruyeron. 1 Sam. 15:9
- Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó á lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas á Jehová tu Dios; pero lo demás lo destruimos. 1 Sam. 15:15
- Mas el pueblo tomó del despojo ovejas y vacas, las primicias del anatema, para sacrificarlas á Jehová tu Dios en Gilgal. 1 Sam. 15:21
- Y Samuel dijo: ¿Tiene Jehová tanto contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer á las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención que el sebo de los carneros: 1 Sam. 15:22
- Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos é idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. 1 Sam. 15:23
- Entonces Saúl dijo á Samuel: Yo he pecado; que he quebrantado el dicho de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo, consentí á la voz de ellos. Perdona pues ahora mi pecado, 1 Sam. 15:24
- Entonces Samuel le dijo: Jehová ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado á tu prójimo mejor que tú. 1 Sam. 15:28
- Y también el Vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá: porque no es hombre para que se arrepienta. 1 Sam. 15:29
- Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón. 1 Sam. 16:7
- Entonces llamó Isaí á Abinadab, é hízole pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni á éste ha elegido Jehová. 1 Sam. 16:8
- Entonces dijo Samuel á Isaí: ¿Hanse acabado los mozos? Y él respondió: Aun queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel á Isaí: Envía por él, porque no nos asentaremos á la mesa hasta que él venga aquí. 1 Sam. 16:11
- Envió pues por él, é introdújolo; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, que éste es. 1 Sam. 16:12
- Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungiólo de entre sus hermanos: y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó á David. Levantóse luego Samuel, y volvióse á Rama. 1 Sam. 16:13
- Y el espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y atormentábale el espíritu malo de parte de Jehová. 1 Sam. 16:14
- Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, que el espíritu malo de parte de Dios te atormenta. 1 Sam. 16:15
- Diga pues nuestro señor á tus siervos que están delante de ti, que busquen alguno que sepa tocar el arpa; para que cuando fuere sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él taña con su mano, y tengas alivio. 1 Sam. 16:16
- Y Saúl envió mensajeros á Isaí, diciendo: Envíame á David tu hijo, el que está con las ovejas. 1 Sam. 16:19
- Y cuando el espíritu malo de parte de Dios era sobre Saúl, David tomaba el arpa, y tañía con su mano; y Saúl tenía refrigerio, y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él. 1 Sam. 16:23
- Y LOS Filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y congregáronse en Sochô, que es de Judá, y asentaron el campo entre Sochô y Azeca, en Ephes-dammim. 1 Sam. 17:1
- Y también Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y asentaron el campo en el valle del Alcornoque, y ordenaron la batalla contra los Filisteos. 1 Sam. 17:2
- Y los Filisteos estaban sobre el un monte de la una parte, é Israel estaba sobre el otro monte de la otra parte, y el valle entre ellos: 1 Sam. 17:3
- Salió entonces un varón del campo de los Filisteos que se puso entre los dos campos, el cual se llamaba Goliath, de Gath, y tenía de altura seis codos y un palmo. 1 Sam. 17:4
- Y traía un almete de acero en su cabeza, é iba vestido con corazas de planchas: y era el peso de la coraza cinco mil siclos de metal: 1 Sam. 17:5
- El asta de su lanza era como un enjullo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro: é iba su escudero delante de él. 1 Sam. 17:7
- Y paróse, y dió voces á los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué salís á dar batalla? ¿no soy yo el Filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí: 1 Sam. 17:8
- Y añadió el Filisteo: Hoy yo he desafiado el campo de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. 1 Sam. 17:10
- Y David era hijo de aquel hombre Ephrateo de Beth-lehem de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y era este hombre en el tiempo de Saúl, viejo, y de grande edad entre los hombres. 1 Sam. 17:12
- Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido á seguir á Saúl en la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que habían ido á la guerra, eran, Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Samma. 1 Sam. 17:13
- Y David era el menor. Siguieron pues los tres mayores á Saúl. 1 Sam. 17:14
- Y Saúl y ellos y todos lo de Israel, estaban en el valle del Alcornoque, peleando con los Filisteos. 1 Sam. 17:19
- Levantóse pues David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, fuése con su carga, como Isaí le había mandado; y llegó al atrincheramiento del ejército, el cual había salido en ordenanza, y tocaba alarma para la pelea. 1 Sam. 17:20
- Y David dejó de sobre sí la carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió al escuadrón; y llegado que hubo, preguntaba por sus hermanos, si estaban buenos. 1 Sam. 17:22
- Y estando él hablando con ellos, he aquí aquel varón que se ponía en medio de los dos campos, que se llamaba Goliath, el Filisteo de Gath, salió de los escuadrones de los Filisteos, y habló las mismas palabras; las cuales oyó David. 1 Sam. 17:23
- Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? él se adelanta para provocar á Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y hará franca la casa de su padre en Israel. 1 Sam. 17:25
- Entonces habló David á los que junto á él estaban, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere á este Filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este Filisteo incircunciso, para que provoque á los escuadrones del Dios viviente? 1 Sam. 17:26
- Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que lo venciere. 1 Sam. 17:27
- Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, Eliab se encendió en ira contra David, y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y á quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido. 1 Sam. 17:28
- Tomó su cayado en su mano, y escogióse cinco piedras lisas del arroyo, y púsolas en el saco pastoril y en el zurrón que traía, y con su honda en su mano vase hacia el Filisteo. 1 Sam. 17:40
- Y el Filisteo venía andando y acercándose á David, y su escudero delante de él. 1 Sam. 17:41
- Y como el Filisteo miró y vió á David túvole en poco; porque era mancebo, y rubio, y de hermoso parecer. 1 Sam. 17:42
- Y dijo el Filisteo á David: ¿Soy yo perro para que vengas á mí con palos? Y maldijo á David por sus dioses. 1 Sam. 17:43
- Dijo luego el Filisteo á David: Ven á mí, y daré tu carne á las aves del cielo, y á las bestias del campo. 1 Sam. 17:44
- Entonces dijo David al Filisteo: Tú vienes á mí con espada y lanza y escudo; mas yo vengo á ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado. 1 Sam. 17:45
- Y aconteció que, como el Filisteo se levantó para ir y llegarse contra David, David se dió priesa, y corrió al combate contra el Filisteo. 1 Sam. 17:48
- Y metiendo David su mano en el saco, tomó de allí una piedra, y tirósela con la honda, é hirió al Filisteo en la frente: y la piedra quedó hincada en la frente, y cayó en tierra sobre su rostro. 1 Sam. 17:49
- Mas corrió David y púsose sobre el Filisteo, y tomando la espada de él, sacándola de su vaina, matólo, y cortóle con ella la cabeza. Y como los Filisteos vieron su gigante muerto, huyeron. 1 Sam. 17:51
- Y levantándose los de Israel y de Judá, dieron grita, y siguieron á los Filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron heridos de los Filisteos por el camino de Saraim, hasta Gath y Ecrón. 1 Sam. 17:52
- Y cuando Saúl vió á David que salía á encontrarse con el Filisteo, dijo á Abner general del ejército: Abner, ¿de quién es hijo aquel mancebo? Y Abner respondió: 1 Sam. 17:55
- Vive tu alma, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: Pregunta pues de quién es hijo aquel mancebo. 1 Sam. 17:56
- Y ASÍ que él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonathán fué ligada con la de David, y amólo Jonathán como á su alma. 1 Sam. 18:1
- Y salía David á donde quiera que Saúl le enviaba, y portábase prudentemente. Hízolo por tanto Saúl capitán de gente de guerra, y era acepto en los ojos de todo el pueblo, y en los ojos de los criados de Saúl. 1 Sam. 18:5
- Y enojóse Saúl en gran manera, y desagradó esta palabra en sus ojos, y dijo: A David dieron diez miles, y á mí miles; no le falta más que el reino. 1 Sam. 18:8
- Otro día aconteció que el espíritu malo de parte de Dios tomó á Saúl, y mostrábase en su casa con trasportes de profeta: y David tañía con su mano como los otros días; y estaba una lanza á mano de Saúl. 1 Sam. 18:10
- Y venido el tiempo en que Merab, hija de Saúl, se había de dar á David, fué dada por mujer á Adriel Meholatita. 1 Sam. 18:19
- Y mandó Saúl á sus criados: Hablad en secreto á David, diciéndole: He aquí, el rey te ama, y todos sus criados te quieren bien; sé pues yerno del rey. 1 Sam. 18:22
- Y Saúl dijo: Decid así á David: No está el contentamiento del rey en el dote, sino en cien prepucios de Filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Mas Saúl pensaba echar á David en manos de los Filisteos. 1 Sam. 18:25
- Y como sus criados declararon á David estas palabras, plugo la cosa en los ojos de David, para ser yerno del rey. Y como el plazo no era aún cumplido, 1 Sam. 18:26
- Y yo saldré y estaré junto á mi padre en el campo donde estuvieres: y hablaré de ti á mi padre, y te haré saber lo que notare. 1 Sam. 19:3
- Y Jonathán habló bien de David á Saúl su padre, y díjole: No peque el rey contra su siervo David, pues que ninguna cosa ha cometido contra ti: antes sus obras te han sido muy buenas; 1 Sam. 19:4
- Y el espíritu malo de parte de Jehová fué sobre Saúl: y estando sentado en su casa tenía una lanza á mano, mientras David estaba tañendo con su mano. 1 Sam. 19:9
- Y Saúl procuró enclavar á David con la lanza en la pared; mas él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapóse aquella noche. 1 Sam. 19:10
- Y envió Saúl mensajeros que trajesen á David, los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban, y á Samuel que estaba allí, y los presidía. Y fué el espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron. 1 Sam. 19:20
- Y fué allá á Najoth en Rama; y también vino sobre él el espíritu de Dios, é iba profetizando, hasta que llegó á Najoth en Rama. 1 Sam. 19:23
- Y David respondió á Jonathán: He aquí que mañana será nueva luna, y yo acostumbro sentarme con el rey á comer: mas tú dejarás que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer día. 1 Sam. 20:5
- Estarás pues tres días, y luego descenderás, y vendrás al lugar donde estabas escondido el día de trabajo, y esperarás junto á la piedra de Ezel; 1 Sam. 20:19
- Y luego enviaré el criado diciéndole: Ve, busca las saetas. Y si dijere al mozo: He allí las saetas más acá de ti, tómalas: tú vendrás, porque paz tienes, y nada hay de mal, vive Jehová. 1 Sam. 20:21
- David pues se escondió en el campo, y venida que fué la nueva luna, sentóse el rey á comer pan. 1 Sam. 20:24
- Y el rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento junto á la pared, y Jonathán se levantó, y sentóse Abner al lado de Saúl, y el lugar de David estaba vacío. 1 Sam. 20:25
- El día siguiente, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el asiento de David estaba vacío. Y Saúl dijo á Jonathán su hijo: ¿Por qué no ha venido á comer el hijo de Isaí hoy ni ayer? 1 Sam. 20:27
- Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú serás firme, ni tu reino. Envía pues ahora, y traémelo, porque ha de morir. 1 Sam. 20:31
- Y levantóse Jonathán de la mesa con exaltada ira, y no comió pan el segundo día de la nueva luna: porque tenía dolor á causa de David, porque su padre le había afrentado. 1 Sam. 20:34
- Y dijo á su mozo: Corre y busca las saetas que yo tirare. Y como el muchacho iba corriendo, él tiraba la saeta que pasara más allá de él. 1 Sam. 20:36
- Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que Jonathán había tirado, Jonathán dió voces tras el muchacho, diciendo: ¿No está la saeta más allá de ti? 1 Sam. 20:37
- Y tornó á gritar Jonathán tras el muchacho: Date priesa, aligera, no te pares. Y el muchacho de Jonathán cogió las saetas, y vínose á su señor. 1 Sam. 20:38
- Empero ninguna cosa entendió el muchacho: solamente Jonathán y David entendían el negocio. 1 Sam. 20:39
- Y luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David de la parte del mediodía, é inclinóse tres veces postrándose hasta la tierra: y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro, aunque David lloró más. 1 Sam. 20:41
- Y Jonathán dijo á David: Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová sea entre mí y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre. 1 Sam. 20:42
- Y respondió David al sacerdote Ahimelech: El rey me encomendó un negocio, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna de este negocio á que yo te envío, y que yo te he mandado; y yo señalé á los criados un cierto lugar. 1 Sam. 21:2
- Y el sacerdote respondió á David, y dijo: No tengo pan común á la mano; solamente tengo pan sagrado: mas lo daré si los criados se han guardado mayormente de mujeres. 1 Sam. 21:4
- Y David respondió al sacerdote, y díjole: Cierto las mujeres nos han sido reservadas desde anteayer cuando salí, y los vasos de los mozos fueron santos, aunque el camino es profano: cuanto más que hoy habrá otro pan santificado en los vasos. 1 Sam. 21:5
- Así el sacerdote le dió el pan sagrado, porque allí no había otro pan que los panes de la proposición, los cuales habían sido quitados de delante de Jehová, para que se pusiesen panes calientes el día que los otros fueron quitados. 1 Sam. 21:6
- Aquel día estaba allí uno de los siervos de Saúl detenido delante de Jehová, el nombre del cual era Doeg, Idumeo, principal de los pastores de Saúl. 1 Sam. 21:7
- Y David dijo á Ahimelech: ¿No tienes aquí á mano lanza ó espada? porque no tomé en mi mano mi espada ni mis armas, por cuanto el mandamiento del rey era apremiante. 1 Sam. 21:8
- Y el sacerdote respondió: La espada de Goliath el Filisteo, que tú venciste en el valle del Alcornoque, está aquí envuelta en un velo detrás del ephod: si tú quieres tomarla, tómala: porque aquí no hay otra sino esa. Y dijo David: Ninguna como ella: dámela. 1 Sam. 21:9
- Y los siervos de Achîs le dijeron: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿no es éste á quien cantaban en corros, diciendo: Hirió Saúl sus miles, Y David sus diez miles? 1 Sam. 21:11
- Y juntáronse con él todos los afligidos, y todo el que estaba adeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fué hecho capitán de ellos: y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. 1 Sam. 22:2
- Trájolos pues á la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en la fortaleza. 1 Sam. 22:4
- Y dijo Saúl á sus criados que estaban en derredor de él: Oid ahora, hijos de Benjamín: ¿Os dará también á todos vosotros el hijo de Isaí tierras y viñas, y os hará á todos tribunos y centuriones; 1 Sam. 22:7
- Que todos vosotros habéis conspirado contra mí, y no hay quien me descubra al oído como mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni alguno de vosotros que se duela de mí, y me descubra como mi hijo ha levantado á mi siervo contra mí, para que me aceche, según hace hoy día? 1 Sam. 22:8
- El cual consultó por él á Jehová, y dióle provisión, y también le dió la espada de Goliath el Filisteo. 1 Sam. 22:10
- Y el rey envió por el sacerdote Ahimelech hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob: y todos vinieron al rey. 1 Sam. 22:11
- Y díjole Saúl: ¿Por qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí, cuando tú le diste pan y espada, y consultaste por él á Dios, para que se levantase contra mí y me acechase, como lo hace hoy día? 1 Sam. 22:13
- ¿He comenzado yo desde hoy á consultar por él á Dios? lejos sea de mí: no impute el rey cosa alguna á su siervo, ni á toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este negocio, grande ni chica. 1 Sam. 22:15
- Y el rey dijo: Sin duda morirás, Ahimelech, tú y toda la casa de tu padre. 1 Sam. 22:16
- Entonces dijo el rey á la gente de su guardia que estaba alrededor de él: Cercad y matad á los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos es con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo descubrieron. Mas los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar á los sacerdotes de Jehová. 1 Sam. 22:17
- Entonces dijo el rey á Doeg: Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes. Y revolviéndose Doeg Idumeo, arremetió contra los sacerdotes, y mató en aquel día ochenta y cinco varones que vestían ephod de lino. 1 Sam. 22:18
- Y dijo David á Abiathar: Yo sabía que estando allí aquel día Doeg el Idumeo, él lo había de hacer saber á Saúl. Yo he dado ocasión contra todas las personas de la casa de tu padre. 1 Sam. 22:22
- Mas los que estaban con David le dijeron: He aquí que nosotros aquí en Judá estamos con miedo; ¿cuánto más si fuéremos á Keila contra el ejército de los Filisteos? 1 Sam. 23:3
- Y aconteció que, huyendo Abiathar hijo de Ahimelech á David á Keila, vino también con él el ephod. 1 Sam. 23:6
- Y convocó Saúl todo el pueblo á la batalla, para descender á Keila, y poner cerco á David y á los suyos. 1 Sam. 23:8
- Mas entendiendo David que Saúl ideaba el mal contra él, dijo á Abiathar sacerdote: Trae el ephod. 1 Sam. 23:9
- Y David se estaba en el desierto en peñas, y habitaba en un monte en el desieto de Ziph; y buscábalo Saúl todos los días, mas Dios no lo entregó en sus manos. 1 Sam. 23:14
- Viendo pues David que Saúl había salido en busca de su alma, estábase él en el bosque en el desierto de Ziph. 1 Sam. 23:15
- Entonces se levantó Jonathán hijo de Saúl, y vino á David en el bosque, y confortó su mano en Dios. 1 Sam. 23:16
- Y entrambos hicieron alianza delante de Jehová: y David se quedó en el bosque, y Jonathán se volvió á su casa. 1 Sam. 23:18
- Y subieron los de Ziph á decir á Saúl en Gabaa: ¿No está David escondido en nuestra tierra en las peñas del bosque, en el collado de Hachîla que está á la mano derecha del desierto? 1 Sam. 23:19
- Por tanto, rey, desciende ahora presto, según todo el deseo de tu alma, y nosotros lo entregaremos en la mano del rey. 1 Sam. 23:20
- Id pues ahora, apercibid aún, considerad y ved su lugar donde tiene el pie, y quién lo haya visto allí; porque se me ha dicho que él es en gran manera astuto. 1 Sam. 23:22
- Y ellos se levantaron, y se fueron á Ziph delante de Saúl. Mas David y su gente estaban en el desierto de Maón, en la llanura que está á la diestra del desierto. 1 Sam. 23:24
- Y partióse Saúl con su gente á buscarlo; pero fué dado aviso á David, y descendió á la peña, y quedóse en el desierto de Maón. Lo cual como Saúl oyó, siguió á David al desierto de Maón. 1 Sam. 23:25
- Y Saúl iba por el un lado del monte, y David con los suyos por el otro lado del monte: y dábase priesa David para ir delante de Saúl; mas Saúl y los suyos habían encerrado á David y á su gente para tomarlos. 1 Sam. 23:26
- Entonces vino un mensajero á Saúl, diciendo: Ven luego, porque los Filisteos han hecho una irrupción en el país. 1 Sam. 23:27
- Y como Saúl volvió de los Filisteos, diéronle aviso diciendo: He aquí que David está en el desierto de Engaddi. 1 Sam. 24:1
- Y como llegó á una majada de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella á cubrir sus pies: y David y los suyos estaban á los lados de la cueva. 1 Sam. 24:3
- Entonces los de David le dijeron: He aquí el día que te ha dicho Jehová: He aquí que entregó tu enemigo en tus manos, y harás con él como te pareciere. Y levantóse David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. 1 Sam. 24:4
- Después de lo cual el corazón de David le golpeaba, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. 1 Sam. 24:5
- Y dijo á los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová. 1 Sam. 24:6
- También David se levantó después, y saliendo de la cueva dió voces á las espaldas de Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y como Saúl miró atrás, David inclinó su rotro á tierra, é hizo reverencia. 1 Sam. 24:8
- Como dice el proverbio de los antiguos: De los impíos saldrá la impiedad: así que mi mano no será contra ti. 1 Sam. 24:13
- ¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿á quién persigues? ¿á un perro muerto? ¿á una pulga? 1 Sam. 24:14
- Jehová pues será juez, y él juzgará entre mí y ti. El vea, y sustente mi causa, y me defienda de tu mano. 1 Sam. 24:15
- Y ahora, como yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable, 1 Sam. 24:20
- Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en el Carmelo, el cual era muy rico, que tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció hallarse esquilando sus ovejas en el Carmelo. 1 Sam. 25:2
- El nombre de aquel varón era Nabal, y el nombre de su mujer, Abigail. Y era aquella mujer de buen entendimiento y de buena gracia; mas el hombre era duro y de malos hechos; y era del linaje de Caleb. 1 Sam. 25:3
- Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas. 1 Sam. 25:4
- Ha poco supe que tienes esquiladores. Ahora, á los pastores tuyos que han estado con nosotros, nunca les hicimos fuerza, ni les faltó algo en todo el tiempo que han estado en el Carmelo. 1 Sam. 25:7
- Y Nabal respondió á los criados de David, y dijo: ¿Quién es David? ¿y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que se huyen de sus señores. 1 Sam. 25:10
- Entonces David dijo á sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y ciñóse cada uno su espada: también David ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje. 1 Sam. 25:13
- Mas aquellos hombres nos han sido muy buenos, y nunca nos han hecho fuerza, ni ninguna cosa nos ha faltado en todo el tiempo que hemos conversado con ellos, mientras hemos estado en el campo. 1 Sam. 25:15
- Ahora pues, entiende y mira lo que has de hacer, porque el mal está del todo resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa: pues él es un hombre tan malo, que no hay quien pueda hablarle. 1 Sam. 25:17
- Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien. 1 Sam. 25:21
- Y echóse á sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas ruégote hable tu sierva en tus oídos, y oye las palabras de tu sierva. 1 Sam. 25:24
- No ponga ahora mi señor su corazón á aquel hombre brusco, á Nabal; porque conforme á su nombre, así es. El se llama Nabal, y la locura está con él: mas yo tu sierva no vi los criados de mi señor, los cuales tú enviaste. 1 Sam. 25:25
- Bien que alguien se haya levantado á perseguirte y atentar á tu vida, con todo, el alma de mi señor será ligada en el haz de los que viven con Jehová Dios tuyo, y él arrojará el alma de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. 1 Sam. 25:29
- Y acontecerá que cuando Jehová hiciere con mi señor conforme á todo el bien que ha hablado de ti, y te mandare que seas caudillo sobre Israel, 1 Sam. 25:30
- Entonces, señor mío, no te será esto en tropiezo y turbación de corazón, el que hayas derramado sangre sin causa, ó que mi señor se haya vengado por sí mismo. Guárdese pues mi señor, y cuando Jehová hiciere bien á mi señor, acuérdate de tu sierva. 1 Sam. 25:31
- Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy el ir á derramar sangre, y á vengarme por mi propia mano: 1 Sam. 25:33
- Y Abigail se vino á Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey: y el corazón de Nabal estaba alegre en él, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declaró poco ni mucho, hasta que vino el día siguiente. 1 Sam. 25:36
- Pero á la mañana, cuando el vino había salido de Nabal, refirióle su mujer aquestas cosas; y se le amorteció el corazón, y quedóse como piedra. 1 Sam. 25:37
- Y los criados de David vinieron á Abigail en el Carmelo, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado á ti, para tomarte por su mujer. 1 Sam. 25:40
- Y VINIERON los Zipheos á Saúl en Gabaa, diciendo: ¿No está David escondido en el collado de Hachîla delante del desierto? 1 Sam. 26:1
- Saúl entonces se levantó, y descendió al desierto de Ziph, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar á David en el desierto de Ziph. 1 Sam. 26:2
- Y asentó Saúl el campo en el collado de Hachîla, que está delante del desierto junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendió que Saúl le seguía en el desierto. 1 Sam. 26:3
- Y levantóse David, y vino al sitio donde Saúl había asentado el campo; y miró David el lugar donde dormía Saúl, y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Y estaba Saúl durmiendo en la trinchera, y el pueblo por el campo en derredor de él. 1 Sam. 26:5
- David pues y Abisai vinieron al pueblo de noche: y he aquí Saúl que estaba tendido durmiendo en la trinchera, y su lanza hincada en tierra á su cabecera; y Abner y el pueblo estaban alrededor de él tendidos. 1 Sam. 26:7
- Y David respondió á Abisai: No le mates: porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente? 1 Sam. 26:9
- Guardeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová; empero toma ahora la lanza que está á su cabecera, y la botija del agua, y vámonos. 1 Sam. 26:11
- Y dijo David á Abner: ¿No eres varón tú? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿por qué pues no has guardado al rey tu señor? que ha entrado uno del pueblo á matar á tu señor el rey. 1 Sam. 26:15
- Ruego pues, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte un sacrificio: mas si fueren hijos de hombres, malditos ellos en presencia de Jehová, que me han echado hoy para que no me junte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve y sirve á dioses ajenos. 1 Sam. 26:19
- No caiga pues ahora mi sangre en tierra delante de Jehová: porque ha salido el rey de Israel á buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes. 1 Sam. 26:20
- Y Jehová pague á cada uno su justicia y su lealtad: que Jehová te había entregado hoy en mi mano, mas yo no quise extender mi mano sobre el ungido de Jehová. 1 Sam. 26:23
- Y moró David con Achîs en Gath, él y los suyos, cada uno con su familia: David con sus dos mujeres, Ahinoam Jezreelita, y Abigail, la que fué mujer de Nabal el del Carmelo. 1 Sam. 27:3
- Y fué el número de los días que David habitó en la tierra de los Filisteos, cuatro meses y algunos días. 1 Sam. 27:7
- Y hería David el país, y no dejaba á vida hombre ni mujer: y llevábase las ovejas y las vacas y los asnos y los camellos y las ropas; y volvía, y veníase á Achîs. 1 Sam. 27:9
- Y decía Achîs: ¿Dónde habéis corrido hoy? Y David decía: Al mediodía de Judá, y al mediodía de Jerameel, ó contra el mediodía de Ceni. 1 Sam. 27:10
- Ni hombre ni mujer dejaba á vida David, que viniese á Gath; diciendo: Porque no den aviso de nosotros, diciendo: Esto hizo David. Y esta era su costumbre todo el tiempo que moró en tierra de los Filisteos. 1 Sam. 27:11
- Y Achîs creía á David, diciendo así: El se hace abominable en su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo. 1 Sam. 27:12
- Y cuando vió Saúl el campo de los Filisteos, temió, y turbóse su corazón en gran manera. 1 Sam. 28:5
- Y disfrazóse Saúl, y púsose otros vestidos, y fuése con dos hombres, y vinieron á aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de pythón, y me hagas subir á quien yo te dijere. 1 Sam. 28:8
- ¿Por qué me has engañado? que tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas: ¿qué has visto? Y la mujer respondió á Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. 1 Sam. 28:13
- Y él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro á tierra, hizo gran reverencia. 1 Sam. 28:14
- Jehová pues ha hecho como habló por medio de mí; pues ha cortado Jehová el reino de tu mano, y lo ha dado á tu compañero David. 1 Sam. 28:17
- Como tú no obedeciste á la voz de Jehová, ni cumpliste el furor de su ira sobre Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. 1 Sam. 28:18
- Y Jehová entregará á Israel también contigo en manos de los Filisteos: y mañana seréis conmigo, tú y tus hijos: y aun el campo de Israel entregará Jehová en manos de los Filisteos. 1 Sam. 28:19
- Y aquella mujer tenía en su casa un ternero grueso, el cual mató luego; y tomó harina y amasóla, y coció de ella panes sin levadura. 1 Sam. 28:24
- Y dijeron los príncipes de los Filisteos: ¿Qué hacen aquí estos Hebreos? Y Achîs respondió á los príncipes de los Filisteos: ¿No es éste David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo algunos días ó algunos años, y no he hallado cosa en él desde el día que se pasó á mí hasta hoy? 1 Sam. 29:3
- Y Achîs llamó á David, y díjole: Vive Jehová, que tú has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y entrada en el campo conmigo, y que ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste á mí hasta hoy: mas en los ojos de los príncipes no agradas. 1 Sam. 29:6
- Y David respondió á Achîs: ¿Qué he hecho? ¿qué has hallado en tu siervo desde el día que estoy contigo hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey? 1 Sam. 29:8
- Y CUANDO David y los suyos vinieron á Siclag el tercer día, los de Amalec habían invadido el mediodía y á Siclag, y habían desolado á Siclag, y puéstola á fuego. 1 Sam. 30:1
- Y habíanse llevado cautivas á las mujeres que estaban en ella, desde el menor hasta el mayor; mas á nadie habían muerto, sino llevado, é ídose su camino. 1 Sam. 30:2
- Y David fué muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con ánimo amargo, cada uno por sus hijos y por sus hijas: mas David se esforzó en Jehová su Dios. 1 Sam. 30:6
- Y dijo David al sacerdote Abiathar hijo de Ahimelech: Yo te ruego que me acerques el ephod. Y Abiathar acercó el ephod á David. 1 Sam. 30:7
- Partióse pues David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y vinieron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos. 1 Sam. 30:9
- Y David siguió el alcance con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor. 1 Sam. 30:10
- Y hallaron en el campo un hombre Egipcio, el cual trajeron á David, y diéronle pan que comiese, y á beber agua; 1 Sam. 30:11
- Y díjole David: ¿De quién eres tú? ¿y de dónde eres? Y respondió el mozo Egipcio: Yo soy siervo de un Amalecita, y dejóme mi amo hoy ha tres días, porque estaba enfermo; 1 Sam. 30:13
- Y vino David á los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir á David, á los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron á recibir á David, y al pueblo que con él estaba. Y como David llegó á la gente, saludóles con paz. 1 Sam. 30:21
- Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová; el cual nos ha guardado, y ha entregado en nuestras manos la caterva que vino sobre nosotros. 1 Sam. 30:23
- ¿Y quién os escuchará en este caso? porque igual parte ha de ser la de los que vienen á la batalla, y la de los que quedan con el bagaje: que partan juntamente. 1 Sam. 30:24
- LOS Filisteos pues pelearon con Israel, y los de Israel huyeron delante de los Filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. 1 Sam. 31:1
- Y aconteció el siguiente día, que viniendo los Filisteos á despojar los muertos, hallaron á Saúl y á sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa; 1 Sam. 31:8
- Y cortáronle la cabeza, y desnudáronle las armas; y enviaron á tierra de los Filisteos al contorno, para que lo noticiaran en el templo de sus ídolos, y por el pueblo. 1 Sam. 31:9
- Y pusieron sus armas en el templo de Astaroth, y colgaron su cuerpo en el muro de Beth-san. 1 Sam. 31:10
- Todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Beth-san; y viniendo á Jabes, quemáronlos allí. 1 Sam. 31:12
- Y David le dijo: ¿Qué ha acontecido? ruégote que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos: también Saúl y Jonathán su hijo murieron. 2 Sam. 1:4
- Y el mancebo que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé á Saúl que estaba recostado sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de á caballo. 2 Sam. 1:6
- Y lloraron y lamentaron, y ayunaron hasta la tarde, por Saúl y por Jonathán su hijo, y por el pueblo de Jehová, y por la casa de Israel: porque habían caído á cuchillo. 2 Sam. 1:12
- (Dijo también que enseñasen al arco á los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro del derecho:) 2 Sam. 1:18
- Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas; Porque allí fué desechado el escudo de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. 2 Sam. 1:21
- Sin sangre de muertos, sin grosura de valientes, El arco de Jonathán nunca volvió, Ni la espada de Saúl se tornó vacía. 2 Sam. 1:22
- Angustia tengo por ti, hermano mío Jonathán, Que me fuiste muy dulce: Más maravilloso me fué tu amor, Que el amor de las mujeres. 2 Sam. 1:26
- Y fué el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses. 2 Sam. 2:11
- Y cada uno echó mano de la cabeza de su compañero, y metióle su espada por el costado, cayendo así á una; por lo que fué llamado aquel lugar, Helcath-assurim, el cual está en Gabaón. 2 Sam. 2:16
- El cual Asael siguió á Abner, yendo tras de él sin apartarse á diestra ni á siniestra. 2 Sam. 2:19
- Y no queriendo él irse, hiriólo Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y salióle la lanza por las espaldas, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se paraban. 2 Sam. 2:23
- Mas Joab y Abisai siguieron á Abner; y púsoseles el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón. 2 Sam. 2:24
- Y Joab respondió: Vive Dios que si no hubieras hablado, ya desde esta mañana el pueblo hubiera dejado de seguir á sus hermanos. 2 Sam. 2:27
- Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no siguió más á los de Israel, ni peleó más. 2 Sam. 2:28
- Y Abner y los suyos caminaron por la campiña toda aquella noche, y pasando el Jordán cruzaron por todo Bitrón, y llegaron á Mahanaim. 2 Sam. 2:29
- Joab también volvió de seguir á Abner, y juntando todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres, y Asael. 2 Sam. 2:30
- Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los de Abner, trescientos y sesenta hombres, que murieron. Tomaron luego á Asael, y sepultáronlo en el sepulcro de su padre en Beth-lehem. 2 Sam. 2:31
- Su segundo Chileab, de Abigail la mujer de Nabal, el del Carmelo; el tercero, Absalóm, hijo de Maachâ, hija de Talmai rey de Gessur: 2 Sam. 3:3
- El cuarto, Adonías hijo de Haggith; el quinto, Saphatías hijo de Abital; 2 Sam. 3:4
- El sexto, Jetream, de Egla mujer de David. Estos nacieron á David en Hebrón. 2 Sam. 3:5
- Trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beer-sebah. 2 Sam. 3:10
- Y habló también Abner á los de Benjamín: y fué también Abner á Hebrón á decir á David todo el parecer de los de Israel y de toda la casa de Benjamín. 2 Sam. 3:19
- Y dijo Abner á David: Yo me levantaré é iré, y juntaré á mi señor el rey á todo Israel, para que hagan contigo alianza, y tú reines como deseas. David despidió luego á Abner, y él se fué en paz. 2 Sam. 3:21
- Y luego que llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fué dado aviso á Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le ha despedido, y se fué en paz. 2 Sam. 3:23
- Y saliéndose Joab de con David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le volvieron desde el pozo de Sira, sin saberlo David. 2 Sam. 3:26
- Entonces dijo David á Joab, y á todo el pueblo que con él estaba: Romped vuestros vestidos, y ceñíos de sacos, y haced duelo delante de Abner. Y el rey iba detrás del féretro. 2 Sam. 3:31
- Y sepultaron á Abner en Hebrón: y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo. 2 Sam. 3:32
- Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Murío Abner como muere un villano? 2 Sam. 3:33
- Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos: Caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió á llorar sobre él. 2 Sam. 3:34
- Y como todo el pueblo viniese á dar de comer pan á David siendo aún de día, David juró, diciendo: Así me haga Dios y así me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, ú otra cualquier cosa. 2 Sam. 3:35
- Súpolo así todo el pueblo, y plugo en sus ojos; porque todo lo que el rey hacía parecía bien en ojos de todo el pueblo. 2 Sam. 3:36
- Y todo el pueblo y todo Israel entendieron aquel día, que no había venido del rey que Abner hijo de Ner muriese. 2 Sam. 3:37
- Y el rey dijo á sus siervos: ¿No sabéis que ha caído hoy en Israel un príncipe, y grande? 2 Sam. 3:38
- Que yo ahora aún soy tierno rey ungido; y estos hombres, los hijos de Sarvia, muy duros me son: Jehová dé el pago al que mal hace, conforme á su malicia. 2 Sam. 3:39
- LUEGO que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto en Hebrón, las manos se le descoyuntaron, y fué atemorizado todo Israel. 2 Sam. 4:1
- Y tenía el hijo de Saúl dos varones, los cuales eran capitanes de compañía, el nombre de uno era Baana, y el del otro Rechâb, hijos de Rimmón Beerothita, de los hijos de Benjamín: (porque Beeroth era contada con Benjamín; 2 Sam. 4:2
- Y Jonathán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de los pies de edad de cinco años: que cuando la noticia de la muerte de Saúl y de Jonathán vino de Jezreel, tomóle su ama y huyó; y como iba huyendo con celeridad, cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mephi-boseth. 2 Sam. 4:4
- Los hijos pues de Rimmón Beerothita, Rechâb y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boseth, el cual estaba durmiendo en su cámara la siesta. 2 Sam. 4:5
- Pues como entraron en la casa, estando él en su cama en su cámara de dormir, lo hirieron y mataron, y cortáronle la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por el camino de la campiña. 2 Sam. 4:7
- Y trajeron la cabeza de Is-boseth á David en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boseth hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha vengado hoy á mi señor el rey, de Saúl y de su simiente. 2 Sam. 4:8
- Entonces David mandó á los mancebos, y ellos los mataron, y cortáronles las manos y los pies, y colgáronlos sobre el estanque, en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boseth, y enterráronla en el sepulcro de Abner en Hebrón. 2 Sam. 4:12
- Vinieron pues todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo con ellos alianza en Hebrón delante de Jehová; y ungieron á David por rey sobre Israel. 2 Sam. 5:3
- Entonces el rey y los suyos fueron á Jerusalem al Jebuseo que habitaba en la tierra; el cual habló á David, diciendo: Tú no entrarás acá, si no echares los ciegos y los cojos; diciendo: No entrará acá David. 2 Sam. 5:6
- Y dijo David aquel día: ¿Quién llegará hasta las canales, y herirá al Jebuseo, y á los cojos y ciegos, á los cuales el alma de David aborrece? Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en casa. 2 Sam. 5:8
- Y vinieron los Filisteos, y extendiéronse por el valle de Raphaim. 2 Sam. 5:18
- Y vino David á Baal-perasim, y allí los venció David, y dijo: Rompió Jehová mis enemigos delante de mí, como quien rompe aguas. Y por esto llamó el nombre de aquel lugar Baal-perasim. 2 Sam. 5:20
- Y los Filisteos tornaron á venir, y extendiéronse en el valle de Raphaim. 2 Sam. 5:22
- Y cuando oyeres un estruendo que irá por las copas de los morales, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti á herir el campo de los Filisteos. 2 Sam. 5:24
- Y levantóse David, y fué con todo el pueblo que tenía consigo, de Baal de Judá, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora en ella entre los querubines. 2 Sam. 6:2
- Y pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y lleváronla de la casa de Abinadab, que estaba en Gabaa: y Uzza y Ahio, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. 2 Sam. 6:3
- Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab que estaba en Gabaa, con el arca de Dios, Ahio iba delante del arca. 2 Sam. 6:4
- Y el furor de Jehová se encendió contra Uzza, é hiriólo allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. 2 Sam. 6:7
- Y temiendo David á Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir á mí el arca de Jehová? 2 Sam. 6:9
- No quiso pues David traer á sí el arca de Jehová á la ciudad de David; mas llevóla David á casa de Obed-edom Getheo. 2 Sam. 6:10
- Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom Getheo tres meses: y bendijo Jehová á Obed-edom y á toda su casa. 2 Sam. 6:11
- Y fué dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom, y todo lo que tiene, á causa del arca de Dios. Entonces David fué, y trajo el arca de Dios de casa de Obed-edom á la ciudad de David con alegría. 2 Sam. 6:12
- Y como los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, sacrificaban un buey y un carnero grueso. 2 Sam. 6:13
- Así David y toda la casa de Israel llevaban el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. 2 Sam. 6:15
- Y como el arca de Jehová llegó á la ciudad de David, aconteció que Michâl hija de Saúl miró desde una ventana, y vió al rey David que saltaba con toda su fuerza delante de Jehová: y menosprecióle en su corazón. 2 Sam. 6:16
- Metieron pues el arca de Jehová, y pusiéronla en su lugar en medio de una tienda que David le había tendido: y sacrificó David holocaustos y pacíficos delante de Jehová. 2 Sam. 6:17
- Y como David hubo acabado de ofrecer los holocaustos y pacíficos, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. 2 Sam. 6:18
- Y repartió á todo el pueblo, y á toda la multitud de Israel, así á hombres como á mujeres, á cada uno una torta de pan, y un pedazo de carne, y un frasco de vino. Y fuése todo el pueblo, cada uno á su casa. 2 Sam. 6:19
- Volvió luego David para bendecir su casa: y saliendo Michâl á recibir á David, dijo: ¡Cuán honrado ha sido hoy el rey de Israel, desnudándose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se desnudara un juglar! 2 Sam. 6:20
- Entonces David respondió á Michâl: Delante de Jehová, que me eligió más bien que á tu padre y á toda su casa, mandándome que fuese príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel, danzaré delante de Jehová. 2 Sam. 6:21
- Y Michâl hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte. 2 Sam. 6:23
- Y ACONTECIÓ que, estando ya el rey asentado en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor, 2 Sam. 7:1
- Dijo el rey al profeta Nathán: Mira ahora, yo moro en edificios de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. 2 Sam. 7:2
- Ciertamente no he habitado en casas desde el día que saqué á los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que anduve en tienda y en tabernáculo. 2 Sam. 7:6
- Y he sido contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he talado todos tus enemigos, y te he hecho nombre grande, como el nombre de los grandes que son en la tierra. 2 Sam. 7:9
- Desde el día que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y yo te daré descanso de todos tus enemigos. Asimimso Jehová te hace saber, que él te quiere hacer casa. 2 Sam. 7:11
- El edificará casa á mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. 2 Sam. 7:13
- Y entró el rey David, y púsose delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿Quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me traigas hasta aquí? 2 Sam. 7:18
- Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues que también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es ése el modo de obrar del hombre, Señor Jehová? 2 Sam. 7:19
- Asimismo hirió David á Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, yendo él á extender su término hasta el río de Eufrates. 2 Sam. 8:3
- Asimismo de Beta y de Beeroth, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran copia de metal. 2 Sam. 8:8
- Entonces oyendo Toi, rey de Hamath, que David había herido todo el ejército de Hadad-ezer, 2 Sam. 8:9
- Los cuales el rey David dedicó á Jehová, con la plata y el oro que tenía dedicado de todas las naciones que había sometido: 2 Sam. 8:11
- Y ganó David fama cuando, volviendo de la rota de los Siros, hirió diez y ocho mil hombres en el valle de la sal. 2 Sam. 8:13
- Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual como llamaron que viniese á David, el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 2 Sam. 9:2
- Y el rey dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, á quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aun ha quedado un hijo de Jonathán, lisiado de los pies. 2 Sam. 9:3
- Entonces el rey le dijo: ¿Y ése dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Machîr hijo de Amiel, en Lodebar. 2 Sam. 9:4
- Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machîr hijo de Amiel, de Lodebar. 2 Sam. 9:5
- Entonces el rey llamó á Siba, siervo de Saúl, y díjole: Todo lo que fué de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor. 2 Sam. 9:9
- Tú pues le labrarás las tierras, tú con tus hijos, y tus siervos, y encerrarás los frutos, para que el hijo de tu Señor tenga con qué mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu señor tenga con qué mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu señor comerá siempre pan á mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos. 2 Sam. 9:10
- Y respondió Siba al rey: Conforme á todo lo que ha mandado mi Señor el rey á su siervo, así lo hará tu siervo. Mephi-boseth, dijo el rey, comerá á mi mesa, como uno de los hijos del rey. 2 Sam. 9:11
- DESPUÉS de esto aconteció, que murió el rey de los hijos de Ammón: y reinó en lugar suyo Hanún su hijo. 2 Sam. 10:1
- Lo cual como fué hecho saber á David, envió á encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey hizo decir les: Estaos en Jericó hasta que os vuelva á nacer la barba, y entonces regresaréis. 2 Sam. 10:5
- Lo cual como oyó David, envió á Joab con todo el ejército de los valientes. 2 Sam. 10:7
- Y acercóse Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear con los Siros; mas ellos huyeron delante de él. 2 Sam. 10:13
- Y como fué dado aviso á David, juntó á todo Israel, y pasando el Jordán vino á Helam: y los Siros se pusieron en orden contra David, y pelearon con él. 2 Sam. 10:17
- Y ACONTECIÓ á la vuelta de un año, en el tiempo que salen los reyes á la guerra, que David envió á Joab, y á sus siervos con él, y á todo Israel; y destruyeron á los Ammonitas, y pusieron cerco á Rabba: mas David se quedó en Jerusalem. 2 Sam. 11:1
- Y acaeció que levantándose David de su cama á la hora de la tarde, paseábase por el terrado de la casa real, cuando vió desde el terrado una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa. 2 Sam. 11:2
- Y Uría respondió á David: El arca, é Israel y Judá, están debajo de tiendas; y mi señor Joab, y los siervos de mi señor sobre la haz del campo: ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y á dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa. 2 Sam. 11:11
- Y David dijo á Uría: Estáte aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y quedóse Uría en Jerusalem aquel día y el siguiente. 2 Sam. 11:12
- Así fué que cuando Joab cercó la ciudad, puso á Uría en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes. 2 Sam. 11:16
- Si el rey comenzare á enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis á la ciudad peleando? ¿no sabíais lo que suelen arrojar del muro? 2 Sam. 11:20
- Y fué el mensajero, y llegando, contó á David todas las cosas á que Joab le había enviado. 2 Sam. 11:22
- Y dijo el mensajero á David: Prevalecieron contra nosotros los hombres, que salieron á nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta; 2 Sam. 11:23
- Pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Uría Hetheo. 2 Sam. 11:24
- Y pasado el luto, envió David y recogióla á su casa: y fué ella su mujer, y parióle un hijo. Mas esto que David había hecho, fué desagradable á los ojos de Jehová. 2 Sam. 11:27
- Y ENVIÓ Jehová á Nathán á David, el cual viniendo á él, díjole: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. 2 Sam. 12:1
- El rico tenía numerosas ovejas y vacas: 2 Sam. 12:2
- Mas el pobre no tenía más que una sola cordera, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado, y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno: y teníala como á una hija. 2 Sam. 12:3
- Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo á Nathán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. 2 Sam. 12:5
- ¿Por qué pues tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Uría Hetheo heriste á cuchillo, y tomaste por tu mujer á su mujer, y á él mataste con el cuchillo de los hijos de Ammón. 2 Sam. 12:9
- Así ha dicho Jehová: He aquí yo levantaré sobre ti el mal de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré á tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres á la vista de este sol. 2 Sam. 12:11
- Mas por cuanto con este negocio hiciste blasfemar á los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido morirá ciertamente. 2 Sam. 12:14
- Entonces rogó David á Dios por el niño; y ayunó David, recogióse, y pasó la noche acostado en tierra. 2 Sam. 12:16
- Y al séptimo día murió el niño; pero sus siervos no osaban hacerle saber que el niño era muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aun vivía, le hablábamos, y no quería oir nuestra voz: ¿pues cuánto más mal le hará, si le dijéremos que el niño es muerto? 2 Sam. 12:18
- Mas David viendo á sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño era muerto; por lo que dijo David á sus siervos: ¿Es muerto el niño? Y ellos respondieron: Muerto es. 2 Sam. 12:19
- Y dijéronle sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y él muerto, levantástete y comiste pan. 2 Sam. 12:21
- Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, por manera que viva el niño? 2 Sam. 12:22
- Junta pues ahora el pueblo que queda, y asienta campo contra la ciudad, y tómala; porque tomando yo la ciudad, no se llame de mi nombre. 2 Sam. 12:28
- Y juntando David todo el pueblo fué contra Rabba, y combatióla, y tomóla. 2 Sam. 12:29
- Sacó además el pueblo que estaba en ella, y púsolo debajo de sierras, y de trillos de hierro, y de hachas de hierro; é hízolos pasar por hornos de ladrillos: y lo mismo hizo á todas las ciudades de los hijos de Ammón. Volvióse luego David con todo el pueblo á Jerusalem. 2 Sam. 12:31
- Acostóse pues Amnón, y fingió que estaba enfermo, y vino el rey: á visitarle: y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Thamar, y haga delante de mí dos hojuelas, que coma yo de su mano. 2 Sam. 13:6
- Y fué Thamar á casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó é hizo hojuelas delante de él, y aderezólas. 2 Sam. 13:8
- Aborrecióla luego Amnón de tan grande aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fué mayor que el amor con que la había amado. Y díjole Amnón: Levántate y vete. 2 Sam. 13:15
- Y ella le respondió: No es razón; mayor mal es éste de echarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oir: 2 Sam. 13:16
- Y luego que el rey David oyó todo esto, fué muy enojado. 2 Sam. 13:21
- Y vino Absalom al rey, y díjole: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores: yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo. 2 Sam. 13:24
- Y respondió el rey á Absalom: No, hijo mío, no vamos todos, porque no te hagamos costa. Y aunque porfió con él, no quiso ir, mas bendíjolo. 2 Sam. 13:25
- Entonces dijo Absalom: Si no, ruégote que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo? 2 Sam. 13:26
- Y había Absalom dado orden á sus criados, diciendo: Ahora bien, mirad cuando el corazón de Amnón estará alegre del vino, y en diciéndoos yo: Herid á Amnón, entonces matadle, y no temáis; que yo os lo he mandado. Esforzaos pues, y sed valientes. 2 Sam. 13:28
- Y estando aún ellos en el camino, llegó á David el rumor que decía: Absalom ha muerto á todos los hijos del rey, que ninguno de ellos ha quedado. 2 Sam. 13:30
- Y Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han muerto á todos los jóvenes hijos del rey, que sólo Amnón es muerto: porque en boca de Absalom estaba puesto desde el día que Amnón forzó á Thamar su hermana. 2 Sam. 13:32
- Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón esa voz que dice: Todos los hijos del rey son muertos: porque sólo Amnón es muerto. 2 Sam. 13:33
- Absalom huyó luego. Entre tanto, alzando sus ojos el mozo que estaba en atalaya, miró, y he aquí mucho pueblo que venía á sus espaldas por el camino de hacia el monte. 2 Sam. 13:34
- Y como él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos. 2 Sam. 13:36
- Y el rey David deseó ver á Absalom: porque ya estaba consolado acerca de Amnón que era muerto. 2 Sam. 13:39
- Y CONOCIENDO Joab hijo de Sarvia, que el corazón del rey estaba por Absalom, 2 Sam. 14:1
- Y el rey dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo á la verdad soy una mujer viuda y mi marido es muerto. 2 Sam. 14:5
- Y tu sierva tenía dos hijos y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los despartiese, hirió el uno al otro, y matólo. 2 Sam. 14:6
- Y he aquí toda la parentela se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató á su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano á quien él mató, y quitemos también el heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando á mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra. 2 Sam. 14:7
- Entonces el rey dijo á la mujer: Vete á tu casa, que yo mandaré acerca de ti. 2 Sam. 14:8
- Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sin culpa. 2 Sam. 14:9
- Y el rey dijo: Al que hablare contra tí, tráelo á mí, que no te tocará más. 2 Sam. 14:10
- Dijo ella entonces: Ruégote, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, que no dejes á los cercanos de la sangre aumentar el daño con destruir á mi hijo. Y él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra. 2 Sam. 14:11
- Y la mujer dijo: Ruégote que hable tu criada una palabra á mi señor el rey. Y él dijo: Habla. 2 Sam. 14:12
- Entonces la mujer dijo: ¿Por qué pues piensas tú otro tanto contra el pueblo de Dios? que hablando el rey esta palabra, es como culpado, por cuanto el rey no hace volver á su fugitivo. 2 Sam. 14:13
- Y que yo he venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me ha puesto miedo. Mas tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey: quizá él hará lo que su sierva diga. 2 Sam. 14:15
- Pues el rey oirá, para librar á su sierva de mano del hombre que me quiere raer á mí, y á mi hijo juntamente, de la heredad de Dios. 2 Sam. 14:16
- Tu sierva pues dice: Que sea ahora la respuesta de mi señor el rey para descanso; pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para escuchar lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo. 2 Sam. 14:17
- Entonces él respondió, y dijo á la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey. 2 Sam. 14:18
- Y el rey dijo: ¿No ha sido la mano de Joab contigo en todas estas cosas? Y la mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse á derecha ni á izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado: porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras; 2 Sam. 14:19
- Entonces el rey dijo á Joab: He aquí yo hago esto: ve, y haz volver al mozo Absalom. 2 Sam. 14:21
- Y Joab se postró en tierra sobre su rostro, é hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío; pues que ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho. 2 Sam. 14:22
- Mas el rey dijo: Váyase á su casa, y no vea mi rostro. Y volvióse Absalom á su casa, y no vió el rostro del rey. 2 Sam. 14:24
- Y cuando se cortaba el cabello, (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba,) pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. 2 Sam. 14:26
- Vino pues Joab al rey, é hízoselo saber. Entonces llamó á Absalom, el cual vino al rey, é inclinó su rostro á tierra delante del rey: y el rey besó á Absalom. 2 Sam. 14:33
- Entonces Absalom le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas: mas no tienes quien te oiga por el rey. 2 Sam. 15:3
- Y de esta manera hacía con todo Israel que venía al rey á juicio: y así robaba Absalom el corazón de los de Israel. 2 Sam. 15:6
- Y el rey dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y se fué á Hebrón. 2 Sam. 15:9
- Empero envió Absalom espías por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oyereis el sonido de la trompeta, diréis: Absalom reina en Hebrón. 2 Sam. 15:10
- También envió Absalom por Achitophel Gilonita, del consejo de David, á Gilo su ciudad, mientras hacía sus sacrificios. Y la conjuración vino á ser grande, pues se iba aumentando el pueblo con Absalom. 2 Sam. 15:12
- Y vino el aviso á David, diciendo: El corazón de todo Israel va tras Absalom. 2 Sam. 15:13
- Entonces David dijo á todos sus siervos que estaban con él en Jerusalem: Levantaos, y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalom; daos priesa á partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad á filo de espada. 2 Sam. 15:14
- Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están prestos á todo lo que nuestro señor el rey eligiere. 2 Sam. 15:15
- El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas para que guardasen la casa. 2 Sam. 15:16
- Salió pues el rey con todo el pueblo que le seguía, y paráronse en un lugar distante. 2 Sam. 15:17
- Y dijo el rey á Ittai Getheo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar. 2 Sam. 15:19
- Y respondió Ittai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que, ó para muerte ó para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo. 2 Sam. 15:21
- Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó, al camino que va al desierto. 2 Sam. 15:23
- Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los Levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiathar después que hubo acabado de salir de la ciudad todo el pueblo. 2 Sam. 15:24
- Pero dijo el rey á Sadoc: Vuelve el arca de Dios á la ciudad; que si yo hallare gracia en los ojos de Jehová, él me volverá, y me hará ver á ella y á su tabernáculo: 2 Sam. 15:25
- Dijo aún el rey á Sadoc sacerdote: ¿No eres tú el vidente? Vuélvete en paz á la ciudad; y con vosotros vuestros dos hijos, tu hijo Ahimaas, y Jonathán hijo de Abiathar. 2 Sam. 15:27
- Entonces Sadoc y Abiathar volvieron el arca de Dios á Jerusalem; y estuviéronse allá. 2 Sam. 15:29
- Y David subió la cuesta de las olivas; y subió la llorando, llevando la cabeza cubierta, y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, y subieron llorando así como subían. 2 Sam. 15:30
- Y dieron aviso á David, diciendo: Achitophel está entre los que conspiraron con Absalom. Entonces dijo David: Entontece ahora, oh Jehová, el consejo de Achitophel. 2 Sam. 15:31
- Mas si volvieres á la ciudad, y dijeres á Absalom: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo, entonces tú me disiparás el consejo de Achitophel. 2 Sam. 15:34
- Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc, y Jonathán el de Abiathar: por mano de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis. 2 Sam. 15:36
- Y como David pasó un poco de la cumbre del monte, he aquí Siba, el criado de Mephi-boseth, que lo salía á recibir con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, y cien hilos de pasas, y cien panes de higos secos, y un cuero de vino. 2 Sam. 16:1
- Y dijo el rey á Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para la familia del rey, en que suban; los panes y la pasa para los criados, que coman; y el vino, para que beban los que se cansaren en el desierto. 2 Sam. 16:2
- Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalem, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre. 2 Sam. 16:3
- Entonces el rey dijo á Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mephi-boseth. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti. 2 Sam. 16:4
- Y vino el rey David hasta Bahurim: y he aquí, salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Semei, hijo de Gera; y salía maldiciendo, 2 Sam. 16:5
- Y echando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David: y todo el pueblo, y todos los hombres valientes estaban á su diestra y á su siniestra. 2 Sam. 16:6
- Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado: mas Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalom; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres varón de sangres. 2 Sam. 16:8
- Entonces Abisai hijo de Sarvia, dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto á mi señor el rey? Yo te ruego que me dejes pasar, y quitaréle la cabeza. 2 Sam. 16:9
- Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? El maldice así, porque Jehová le ha dicho que maldiga á David; ¿quién pues le dirá: Por qué lo haces así? 2 Sam. 16:10
- Y como David y los suyos iban por el camino, Semei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo. 2 Sam. 16:13
- Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí. 2 Sam. 16:14
- Y Absalom y todo el pueblo, los varones de Israel, entraron en Jerusalem, y con él Achitophel. 2 Sam. 16:15
- Y acaeció luego, que como Husai Arachîta amigo de David hubo llegado á Absalom, díjole Husai: Viva el rey, viva el rey. 2 Sam. 16:16
- Y Achitophel dijo á Absalom: Entra á las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible á tu padre, y así se esforzarán las manos de todos los que están contigo. 2 Sam. 16:21
- Entonces pusieron una tienda á Absalom sobre el terrado, y entró Absalom á las concubinas de su padre, en ojos de todo Israel. 2 Sam. 16:22
- Y el consejo que daba Achitophel en aquellos días, era como si consultaran la palabra de Dios. Tal era el consejo de Achitophel, así con David como con Absalom. 2 Sam. 16:23
- Y daré sobre él cuando él estará cansado y flaco de manos: lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y heriré al rey solo. 2 Sam. 17:2
- Así tornaré á todo el pueblo á ti: y cuando ellos hubieren vuelto, (pues aquel hombre es el que tú quieres) todo el pueblo estará en paz. 2 Sam. 17:3
- Entonces Husai dijo á Absalom: El consejo que ha dado esta vez Achitophel no es bueno. 2 Sam. 17:7
- Y añadió Husai: Tú sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado los hijos. Además, tu padre es hombre de guerra, y no tendrá la noche con el pueblo. 2 Sam. 17:8
- He aquí él estará ahora escondido en alguna cueva, ó en otro lugar: y si al principio cayeren algunos de los tuyos, oirálo quien lo oyere, y dirá: El pueblo que sigue á Absalom ha sido derrotado. 2 Sam. 17:9
- Así aun el hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, sin duda desmayará: porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que están con él son esforzados. 2 Sam. 17:10
- Entonces le acometeremos en cualquier lugar que pudiere hallarse, y daremos sobre él como cuando el rocío cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de él, y de todos los que con él están. 2 Sam. 17:12
- Y si se recogiere en alguna ciudad, todos los de Israel traerán sogas á aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, que nunca más parezca piedra de ella. 2 Sam. 17:13
- Entonces Absalom y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai Arachîta es mejor que el consejo de Achitophel. Porque había Jehová ordenado que el acertado consejo de Achitophel se frustara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalom. 2 Sam. 17:14
- Por tanto enviad inmediatemente, y dad aviso á David, diciendo: No quedes esta noche en los campos del desierto, sino pasa luego el Jordán, porque el rey no sea consumido, y todo el pueblo que con él está. 2 Sam. 17:16
- Y Jonathán y Ahimaas estaban junto á la fuente de Rogel, porque no podían ellos mostrarse viniendo á la ciudad; fué por tanto una criada, y dióles el aviso: y ellos fueron, y noticiáronlo al rey David. 2 Sam. 17:17
- Empero fueron vistos por un mozo, el cual dió cuenta á Absalom: sin embargo los dos se dieron priesa á caminar, y llegaron á casa de un hombre en Bahurim, que tenía un pozo en su patio, dentro del cual se metieron. 2 Sam. 17:18
- Y tomando la mujer de la casa una manta, extendióla sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado; y no se penetró el negocio. 2 Sam. 17:19
- Llegando luego los criados de Absalom á la casa á la mujer, dijéronle: ¿Dónde están Ahimaas y Jonathán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron volviéronse á Jerusalem. 2 Sam. 17:20
- Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciese; ni siquiera faltó uno que no pasase el Jordán. 2 Sam. 17:22
- Y Achitophel, viendo que no se había puesto por obra su consejo, enalbardó su asno, y levantóse, y fuése á su casa en su ciudad; y después de disponer acerca de su casa, ahorcóse y murió, y fué sepultado en el sepulcro de su padre. 2 Sam. 17:23
- Y David llegó á Mahanaim, y Absalom pasó el Jordán con toda la gente de Israel. 2 Sam. 17:24
- Y Absalom constituyó á Amasa, sobre el ejército en lugar de Joab, el cual Amasa fué hijo de un varón de Israel llamado Itra, el cual había entrado á Abigail hija de Naas, hermana de Sarvia, madre de Joab. 2 Sam. 17:25
- Miel, manteca, ovejas, y quesos de vacas, para que comiesen; porque dijeron: Aquel pueblo está hambriento, y cansado, y tendrá sed en el desierto. 2 Sam. 17:29
- DAVID pues revistó el pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos tribunos y centuriones. 2 Sam. 18:1
- Y consignó la tercera parte del pueblo al mando de Joab, y otra tercera al mando de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y la otra tercera parte al mando de Ittai Getheo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros. 2 Sam. 18:2
- Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros: mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será pues mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad. 2 Sam. 18:3
- Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os pareciere. Y púsose el rey á la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil. 2 Sam. 18:4
- Y el rey mandó á Joab y á Abisai y á Ittai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al mozo Absalom. Y todo el pueblo oyó cuando dió el rey orden acerca de Absalom á todos los capitanes. 2 Sam. 18:5
- Salió pues el pueblo al campo contra Israel, y dióse la batalla en el bosque de Ephraim; 2 Sam. 18:6
- Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, é hízose una gran matanza de veinte mil hombres. 2 Sam. 18:7
- Y derramándose allí el ejército por la haz de toda la tierra, fueron más los que consumió el bosque de los del pueblo, que los que consumió el cuchillo aquel día. 2 Sam. 18:8
- Y encontróse Absalom con los siervos de David: é iba Absalom sobre un mulo, y el mulo se entró debajo de un espeso y grande alcornoque, y asiósele la cabeza al alcornoque, y quedó entre el cielo y la tierra; pues el mulo en que iba pasó delante. 2 Sam. 18:9
- Y el hombre dijo á Joab: Aunque me importara en mis manos mil siclos de plata, no extendiera yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros lo oímos cuando el rey te mandó á ti y á Abisai y á Ittai, diciendo: Mirad que ninguno toque en el joven Absalom. 2 Sam. 18:12
- Y respondió Joab: No es razón que yo te ruegue. Y tomando tres dardos en sus manos, hincólos en el corazón de Absalom, que aun estaba vivo en medio del alcornoque. 2 Sam. 18:14
- Entonces Joab tocó la corneta, y el pueblo se volvió de seguir á Israel, porque Joab detuvo al pueblo. 2 Sam. 18:16
- Tomando después á Absalom, echáronle en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un muy grande montón de piedras; y todo Israel huyó, cada uno á sus estancias. 2 Sam. 18:17
- Y había Absalom en su vida tomado y levantádose una columna, la cual está en el valle del rey; porque había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó aquella columna de su nombre: y así se llamó el Lugar de Absalom, hasta hoy. 2 Sam. 18:18
- Y respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas: las llevarás otro día: no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey es muerto. 2 Sam. 18:20
- Mas él respondió: Sea lo que fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió pues Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante de Cusi. 2 Sam. 18:23
- Estaba David á la sazón sentado entre las dos puertas; y el atalaya había ido al terrado de sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, miró, y vió á uno que corría solo. 2 Sam. 18:24
- El atalaya dió luego voces, é hízolo saber al rey. Y el rey dijo: Si es solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía acercándose, 2 Sam. 18:25
- Vió el atalaya otro que corría; y dió voces el atalaya al portero, diciendo: He aquí otro hombre que corre solo. Y el rey dijo: Este también es mensajero. 2 Sam. 18:26
- Y el atalaya volvió á decir: Paréceme el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buena nueva. 2 Sam. 18:27
- Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. E inclinóse á tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado á los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey. 2 Sam. 18:28
- Y el rey dijo: ¿El mozo Absalom tiene paz? Y Ahimaas respondió: Vi yo un grande alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y á mí tu siervo; mas no sé qué era. 2 Sam. 18:29
- Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y paróse. 2 Sam. 18:30
- Y luego vino Cusi, y dijo: Reciba nueva mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti. 2 Sam. 18:31
- El rey entonces dijo á Cusi: ¿El mozo Absalom tiene paz? Y Cusi respondió: Como aquel mozo sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levantan contra ti para mal. 2 Sam. 18:32
- Entonces el rey se turbó, y subióse á la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalom, hijo mío, hijo mío Absalom! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalom, hijo mío, hijo mío! 2 Sam. 18:33
- Y DIERON aviso á Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalom. 2 Sam. 19:1
- Y volvióse aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey tenía dolor por su hijo. 2 Sam. 19:2
- Entróse el pueblo aquel día en la ciudad escondidamente, como suele entrar á escondidas el pueblo avergonzado que ha huído de la batalla. 2 Sam. 19:3
- Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalom, Absalom, hijo mío, hijo mío! 2 Sam. 19:4
- Y entrando Joab en casa al rey, díjole: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que han hoy librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas, 2 Sam. 19:5
- Entonces se levantó el rey, y sentóse á la puerta; y fué declarado á todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado á la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; mas Israel había huído, cada uno á sus estancias. 2 Sam. 19:8
- Y todo el pueblo porfiaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y él nos ha salvado de mano de los Filisteos; y ahora había huído, de la tierra por miedo de Abaslom. 2 Sam. 19:9
- Y el rey David envió á Sadoc y á Abiathar sacerdotes, diciendo: Hablad á los ancianos de Judá y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en volver el rey á su casa, ya que la palabra de todo Israel ha venido al rey de volverle á su casa? 2 Sam. 19:11
- Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen á decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos. 2 Sam. 19:14
- Volvió pues el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino á Gilgal, á recibir al rey y pasarlo el Jordán. 2 Sam. 19:15
- Y con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey. 2 Sam. 19:17
- Atravesó después la barca para pasar la familia del rey, y para hacer lo que le pluguiera. Entonces Semei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él había pasado el Jordán. 2 Sam. 19:18
- Y dijo al rey: No me impute mi señor iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día que mi señor el rey salió de Jerusalem, para guardarlos el rey en su corazón; 2 Sam. 19:19
- Porque yo tu siervo conozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender á recibir á mi señor el rey. 2 Sam. 19:20
- Y dijo el rey á Semei: No morirás. Y el rey se lo juró. 2 Sam. 19:23
- También Mephi-boseth hijo de Saúl descendió á recibir al rey: no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día que el rey salió hasta el día que vino en paz. 2 Sam. 19:24
- Y luego que vino él á Jerusalem á recibir al rey, el rey le dijo: Mephi-boseth, ¿Por qué no fuiste conmigo? 2 Sam. 19:25
- Empero él revolvió á tu siervo delante de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de Dios: haz pues lo que bien te pareciere. 2 Sam. 19:27
- Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delante de mi señor el rey, y tú pusiste á tu siervo entre los convidados de tu mesa. ¿Qué derecho pues tengo aún para quejarme más contra el rey? 2 Sam. 19:28
- Y el rey le dijo: ¿Para qué hablas más palabras? Yo he determinado que tú y Siba partáis las tierras. 2 Sam. 19:29
- Y Mephi-boseth dijo al rey: Y aun tómelas él todas, pues que mi señor el rey ha vuelto en paz á su casa. 2 Sam. 19:30
- También Barzillai Galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle de la otra parte del Jordán. 2 Sam. 19:31
- Y era Barzillai muy viejo, de ochenta años, el cual había dado provisión al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. 2 Sam. 19:32
- Y el rey dijo á Barzillai: Pasa conmigo, y yo te daré de comer conmigo en Jerusalem. 2 Sam. 19:33
- Mas Barzillai dijo al rey: ¿Cuántos son los días del tiempo de mi vida, para que yo suba con el rey á Jerusalem? 2 Sam. 19:34
- Yo soy hoy día de edad de ochenta años, que ya no haré diferencia entre lo bueno y lo malo: ¿tomará gusto ahora tu siervo en lo que comiere ó bebiere? ¿oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? ¿para qué, pues, sería aún tu siervo molesto á mi señor el rey? 2 Sam. 19:35
- Pasará tu siervo un poco el Jordán con el rey: ¿por qué me ha de dar el rey tan grande recompensa? 2 Sam. 19:36
- Yo te ruego que dejes volver á tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. He aquí tu siervo Chimham; que pase él con mi señor el rey, y hazle lo que bien te pareciere. 2 Sam. 19:37
- Y el rey dijo: Pues pase conmigo Chimham, y yo haré con él como bien te parezca: y todo lo que tú pidieres de mí, yo lo haré. 2 Sam. 19:38
- Y todo el pueblo pasó el Jordán: y luego que el rey hubo también pasado, el rey besó á Barzillai, y bendíjolo; y él se volvió á su casa. 2 Sam. 19:39
- El rey entonces pasó á Gilgal, y con él pasó Chimham; y todo el pueblo de Judá, con la mitad del pueblo de Israel, pasaron al rey. 2 Sam. 19:40
- Y he aquí todos los varones de Israel vinieron al rey, y le dijeron: ¿Por qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordán al rey y á su familia, y á todos los varones de David con él? 2 Sam. 19:41
- Y todos los varones de Judá respondieron á todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas ¿por qué os enojáis vosotros de eso? ¿hemos nosotros comido algo del rey? ¿hemos recibido de él algún don? 2 Sam. 19:42
- Entonces respondieron los varones de Israel, y dijeron á los de Judá: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David más que vosotros: ¿por qué pues nos habéis tenido en poco? ¿no hablamos nosotros primero en volver á nuestro rey? Y el razonamiento de los varones de Judá fué más fuerte que el de los varones de Israel. 2 Sam. 19:43
- Y ACAECIÓ estar allí un hombre perverso que se llamaba Seba, hijo de Bichri, hombre de Benjamín, el cual tocó la corneta, y dijo: No tenemos nosotros parte en David, ni heredad en el hijo de Isaí: Israel, ¡cada uno á sus estancias! 2 Sam. 20:1
- Así se fueron de en pos de David todos los hombres de Israel, y seguían á Seba hijo de Bichri: mas los de Judá fueron adheridos á su rey, desde el Jordán hasta Jerusalem. 2 Sam. 20:2
- Y luego que llegó David á su casa en Jerusalem, tomó el rey las diez mujeres concubinas que había dejado para guardar la casa, y púsolas en una casa en guarda, y dióles de comer: pero nunca más entró á ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron en viudez de por vida. 2 Sam. 20:3
- Después dijo el rey á Amasa: Júntame los varones de Judá para dentro de tres días, y hállate tú aquí presente. 2 Sam. 20:4
- Y estando ellos cerca de la grande peña que está en Gabaón, salióles Amasa al encuentro. Ahora bien, la vestidura que Joab tenía sobrepuesta estábale ceñida, y sobre ella el cinto de una daga pegada á sus lomos en su vaina, de la que así como él avanzó, cayóse aquélla. 2 Sam. 20:8
- Y Amasa se había revolcado en la sangre en mitad del camino: y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apartó á Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura, porque veía que todos los que venían se paraban junto á él. 2 Sam. 20:12
- Y vinieron y cercáronlo en Abel de Beth-maachâ, y pusieron baluarte contra la ciudad; y puesto que fué al muro, todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla. 2 Sam. 20:15
- La cosa no es así: mas un hombre del monte de Ephraim, que se llama Seba hijo de Bichri, ha levantado su mano contra el rey David: entregad á ése solamente, y me iré de la ciudad. Y la mujer dijo á Joab: He aquí su cabeza te será echada desde el muro. 2 Sam. 20:21
- La mujer fué luego á todo el pueblo con su sabiduría; y ellos cortaron la cabeza á Seba hijo de Bichri, y echáronla á Joab. Y él tocó la corneta, y esparciéronse de la ciudad, cada uno á su estancia. Y Joab se volvió al rey á Jerusalem. 2 Sam. 20:22
- Así quedó Joab sobre todo el ejército de Israel; y Benaía hijo de Joiada sobre los Ceretheos y Peletheos; 2 Sam. 20:23
- Y Adoram sobre los tributos; y Josaphat hijo de Ahillud, el canciller; 2 Sam. 20:24
- Entonces el rey llamó á los Gabaonitas, y hablóles. (Los Gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del residuo de los Amorrheos, á los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento: mas Saúl había procurado matarlos con motivo de celo por los hijos de Israel y de Judá.) 2 Sam. 21:2
- Y ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros, para extirparnos sin dejar nada de nosotros en todo el término de Israel; 2 Sam. 21:5
- Dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos á Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré. 2 Sam. 21:6
- Y perdonó el rey á Mephi-boseth, hijo de Jonathán, hijo de Saúl, por el juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonathán hijo de Saúl. 2 Sam. 21:7
- Mas tomó el rey dos hijos de Rispa hija de Aja, los cuales ella había parido á Saúl, á saber, á Armoni y á Mephi-boseth; y cinco hijos de Michâl hija de Saúl, los cuales ella había parido á Adriel, hijo de Barzillai Molathita; 2 Sam. 21:8
- Y entrególos en manos de los Gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová: y murieron juntos aquellos siete, lo cuales fueron muertos en el tiempo de la siega, en los primeros días, en el principio de la siega de las cebadas. 2 Sam. 21:9
- Tomando luego Rispa hija de Aja un saco, tendióselo sobre un peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó á ninguna ave del cielo asentarse sobre ellos de día, ni bestias del campo de noche. 2 Sam. 21:10
- Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonathán en tierra de Benjamín, en Sela, en el sepulcro de Cis su padre; é hicieron todo lo que el rey había mandado. Después se aplacó Dios con la tierra. 2 Sam. 21:14
- En esto Isbi-benob, el cual era de los hijos del gigante, y el peso de cuya lanza era de trescientos siclos de metal, y tenía él ceñida una nueva espada, trató de herir á David: 2 Sam. 21:16
- Otra guerra hubo en Gob contra los Filisteos, en la cual Elhanan, hijo de Jaare-oregim de Beth-lehem, hirió á Goliath Getheo, el asta de cuya lanza era como un enjullo de telar. 2 Sam. 21:19
- Después hubo otra guerra en Gath, donde hubo un hombre de grande altura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro en todos: y también era de lo hijos del gigante. 2 Sam. 21:20
- Y HABLÓ David á Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. 2 Sam. 22:1
- Dios de mi roca, en él confiaré: Mi escudo, y el cuerno de mi salud, mi fortaleza, y mi refugio; Mi salvador, que me librarás de violencia. 2 Sam. 22:3
- Subió humo de sus narices, Y de su boca fuego consumidor, Por el cual se encendieron carbones. 2 Sam. 22:9
- Subió sobre el querubín, y voló: Aparecióse sobre las alas del viento. 2 Sam. 22:11
- Jehová tronó desde los cielos, Y el Altísimo dió su voz; 2 Sam. 22:14
- Asaltáronme en el día de mi calamidad; Mas Jehová fué mi sostén. 2 Sam. 22:19
- Con el bueno eres benigno, Y con el íntegro te muestras íntegro; 2 Sam. 22:26
- Limpio eres para con el limpio, Mas con el perverso eres rígido. 2 Sam. 22:27
- Dios es el que con virtud me corrobora, y el que despeja mi camino; 2 Sam. 22:33
- El que hace mis pies como de ciervas, Y el que me asienta en mis alturas; 2 Sam. 22:34
- El que enseña mis manos para la pelea, y da que con mis brazos quiebre el arco de acero. 2 Sam. 22:35
- Tú me diste asimismo el escudo de tu salud, Y tu benignidad me ha acrecentado. 2 Sam. 22:36
- Viva Jehová, y sea bendita mi roca; Sea ensalzado el Dios, la roca de mi salvamento: 2 Sam. 22:47
- El Dios que me ha vengado, Y sujeta los pueblos debajo de mí: 2 Sam. 22:48
- El que engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David, y á su simiente, para siempre. 2 Sam. 22:51
- ESTAS son las postreras palabras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fué levantado alto, El ungido del Dios de Jacob, El suave en cánticos de Israel: 2 Sam. 23:1
- El espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha sido en mi lengua. 2 Sam. 23:2
- El Dios de Israel ha dicho, Hablóme el Fuerte de Israel: El señoreador de los hombres será justo. Señoreador en temor de Dios. 2 Sam. 23:3
- Será como la luz de la mañana cuando sale el sol, De la mañana sin nubes; Cuando la hierba de la tierra brota Por medio del resplandor después de la lluvia. 2 Sam. 23:4
- Sino que el que quiere tocar en ellas, Armase de hierro y de asta de lanza, Y son quemadas en su lugar. 2 Sam. 23:7
- Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: El Tachmonita, que se sentaba en cátedra, principal de los capitanes: era éste Adino el Eznita, que mató en una ocasión sobre ochocientos hombres. 2 Sam. 23:8
- Este, levantándose, hirió á los Filisteos, hasta que su mano se cansó, y quedósele contraída á la espada. Aquel día Jehová hizo gran salud: y volvióse el pueblo en pos de él solamente á tomar el despojo. 2 Sam. 23:10
- Después de éste fué Samma, hijo de Age Araita: que habiéndose juntado los Filisteos en una aldea, había allí una suerte de tierra llena de lentejas, y el pueblo había huído delante de los Filisteos: 2 Sam. 23:11
- El entonces se paró en medio de la suerte de tierra, y defendióla, é hirió á los Filisteos; y Jehová hizo una gran salud. 2 Sam. 23:12
- Y tres de los treinta principales descendieron y vinieron en tiempo de la siega á David á la cueva de Adullam: y el campo de los Filisteos estaba en el valle de Raphaim. 2 Sam. 23:13
- Entonces los tres valientes rompieron por el campo de los Filisteos, y sacaron agua de la cisterna de Beth-lehem, que estaba á la puerta; y tomaron, y trajéronla á David: mas él no la quiso beber, sino derramóla á Jehová, diciendo: 2 Sam. 23:16
- Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fué el principal de los tres; el cual alzó su lanza contra trescientos, que mató; y tuvo nombre entre los tres. 2 Sam. 23:18
- El era el más aventajado de los tres, y el primero de ellos; mas no llegó á los tres primeros. 2 Sam. 23:19
- Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en hechos, de Cabseel. Este hirió dos leones de Moab: y él mismo descendió, é hirió un león en medio de un foso en el tiempo de la nieve: 2 Sam. 23:20
- También hirió él á un Egipcio, hombre de grande estatura: y tenía el Egipcio una lanza en su mano; mas descendió á él con un palo, y arrebató al Egipcio la lanza de la mano, y matólo con su propia lanza. 2 Sam. 23:21
- De los treinta fué el más aventajado; pero no llegó á los tres primeros. Y púsolo David en su consejo. 2 Sam. 23:23
- Y VOLVIÓ el furor de Jehová á encenderse contra Israel, é incitó á David contra ellos á que dijese: Ve, cuenta á Israel y á Judá. 2 Sam. 24:1
- Y dijo el rey á Joab, general del ejército que tenía consigo: Rodea todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beer-seba, y contad el pueblo, para que yo sepa el número de la gente. 2 Sam. 24:2
- Y Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor al rey; mas ¿para qué quiere esto mi señor el rey? 2 Sam. 24:3
- Empero la palabra del rey pudo más que Joab, y que los capitanes del ejército. Salió pues Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para contar el pueblo de Israel. 2 Sam. 24:4
- Y pasando el Jordán asentaron en Aroer, á la mano derecha de la ciudad que está en medio de la arroyada de Gad y junto á Jazer. 2 Sam. 24:5
- Y después que David hubo contado el pueblo, punzóle su corazón; y dijo David á Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, ruégote que quites el pecado de tu siervo, porque yo he obrado muy neciamente. 2 Sam. 24:10
- Y envió Jehová pestilencia á Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado: y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beer-seba, setenta mil hombres. 2 Sam. 24:15
- Y como el ángel extendió su mano sobre Jerusalem para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía el pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Entonces el ángel de Jehová estaba junto á la era de Arauna Jebuseo. 2 Sam. 24:16
- Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey á su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, para edificar altar á Jehová, á fin de que la mortandad cese del pueblo. 2 Sam. 24:21
- Y Arauna dijo á David: Tome y sacrifique mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto; y trillos y otros pertrechos de bueyes para leña: 2 Sam. 24:22
- Y el rey dijo á Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré á Jehová mi Dios holocaustos por nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. 2 Sam. 24:24
- COMO el rey David era viejo, y entrado en días, cubríanle de vestidos, mas no se calentaba. 1 Re. 1:1
- Dijéronle por tanto sus siervos: Busquen á mi señor el rey una moza virgen, para que esté delante del rey, y lo abrigue, y duerma á su lado, y calentará á mi señor el rey. 1 Re. 1:2
- Y buscaron una moza hermosa por todo el término de Israel, y hallaron á Abisag Sunamita, y trajéronla al rey. 1 Re. 1:3
- Y la moza era hermosa, la cual calentaba al rey, y le servía: mas el rey nunca la conoció. 1 Re. 1:4
- Y estando tú aún hablando con el rey, yo entraré tras ti, y acabaré tus razones. 1 Re. 1:14
- Entonces Bath-sheba entró al rey á la cámara: y el rey era muy viejo; y Abisag Sunamita servía al rey. 1 Re. 1:15
- Y Bath-sheba se inclinó, é hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: ¿Qué tienes? 1 Re. 1:16
- Entre tanto, rey señor mío, los ojos de todo Israel están sobre ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor el rey después de él. 1 Re. 1:20
- De otra suerte acontecerá, cuando mi señor el rey durmiere con sus padres, que yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables. 1 Re. 1:21
- Y estando aún hablando ella con el rey, he aquí Nathán profeta, que vino. 1 Re. 1:22
- Y dieron aviso al rey, diciendo: He aquí Nathán profeta: el cual como entró al rey, postróse delante del rey inclinando su rostro á tierra. 1 Re. 1:23
- Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes, y animales engordados, y muchas ovejas, y ha convidado á todos los hijos del rey, y á los capitanes del ejército, y también á Abiathar sacerdote; y he aquí, están comiendo y bebiendo delante de él, y han dicho: ¡Viva el rey Adonía! 1 Re. 1:25
- ¿Es este negocio ordenado por mi señor el rey, sin haber declarado á tu siervo quién se había de sentar en el trono de mi señor el rey después de él? 1 Re. 1:27
- Entonces el rey David respondió, y dijo: Llamadme á Bath-sheba. Y ella entró á la presencia del rey, y púsose delante del rey. 1 Re. 1:28
- Y el rey juró, diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia, 1 Re. 1:29
- Entonces Bath-sheba se inclinó al rey, su rostro á tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre. 1 Re. 1:31
- Y el rey David dijo: Llamadme á Sadoc sacerdote, y á Nathán profeta, y á Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron á la presencia del rey. 1 Re. 1:32
- Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y haced subir á Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo á Gihón: 1 Re. 1:33
- Y allí lo ungirán Sadoc sacerdote y Nathán profeta por rey sobre Israel; y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón! 1 Re. 1:34
- Entonces Benaía hijo de Joiada respondió al rey, y dijo: Amén. Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey. 1 Re. 1:36
- De la manera que Jehová ha sido con mi señor el rey, así sea con Salomón; y él haga mayor su trono que el trono de mi señor el rey David. 1 Re. 1:37
- Y tomando Sadoc sacerdote el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió á Salomón: y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón! 1 Re. 1:39
- Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba la gente con flautas, y hacían grandes alegrías, que parecía que la tierra se hundía con el clamor de ellos. 1 Re. 1:40
- Y oyólo Adonía, y todos los convidados que con él estaban, cuando ya habían acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con estruendo? 1 Re. 1:41
- Y Jonathán respondió, y dijo á Adonía: Ciertamente nuestro señor el rey David ha hecho rey á Salomón: 1 Re. 1:43
- Y el rey ha enviado con él á Sadoc sacerdote y á Nathán profeta, y á Benaía hijo de Joiada, y también á los Ceretheos y á los Peletheos, los cuales le hicieron subir en la mula del rey; 1 Re. 1:44
- Y Sadoc sacerdote y Nathán profeta lo han ungido en Gihón por rey: y de allá han subido con alegrías, y la ciudad está llena de estruendo. Este es el alboroto que habéis oído. 1 Re. 1:45
- Y también Salomón se ha sentado en el trono del reino. 1 Re. 1:46
- Y aun los siervos del rey han venido á bendecir á nuestro señor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomón más que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo. Y el rey adoró en la cama. 1 Re. 1:47
- Y también el rey habló así: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos. 1 Re. 1:48
- Y fué hecho saber á Salomón, diciendo: He aquí que Adonía tiene miedo del rey Salomón: pues ha cogido los cornijales del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará á cuchillo á su siervo. 1 Re. 1:51
- Y envió el rey Salomón, y trajéronlo del altar; y él vino, é inclinóse al rey Salomón. Y Salomón le dijo: Vete á tu casa. 1 Re. 1:53
- Yo voy el camino de toda la tierra: esfuérzate, y sé varón. 1 Re. 2:2
- También tienes contigo á Semei hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba á Mahanaim. Mas él mismo descendió á recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová, diciendo: Yo no te mataré á cuchillo. 1 Re. 2:8
- Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y fué su reino firme en gran manera. 1 Re. 2:12
- Y él dijo: Tú sabes que el reino era mío, y que todo Israel había puesto en mí su rostro, para que yo reinara: mas el reino fué traspasado, y vino á mi hermano; porque por Jehová era suyo. 1 Re. 2:15
- El entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey Salomón, (porque él no te hará volver tu rostro,) para que me dé á Abisag Sunamita por mujer. 1 Re. 2:17
- Y vino Bath-sheba al rey Salomón para hablarle por Adonía. Y el rey se levantó á recibirla, é inclinóse á ella, y volvió á sentarse en su trono, é hizo poner una silla á la madre del rey, la cual se sentó á su diestra. 1 Re. 2:19
- Y ella dijo: Una pequeña petición pretendo de ti; no me hagas volver mi rostro. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, que yo no te haré volver el rostro. 1 Re. 2:20
- Y el rey Salomón respondió, y dijo á su madre: ¿Por qué pides á Abisag Sunamita para Adonía? Demanda también para él el reino, porque él es mi hermano mayor; y tiene también á Abiathar sacerdote, y á Joab hijo de Sarvia. 1 Re. 2:22
- Y el rey Salomón juró por Jehová, diciendo: Así me haga Dios y así me añada, que contra su vida ha hablado Adonía esta palabra. 1 Re. 2:23
- Ahora pues, vive Jehová, que me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David mi padre, y que me ha hecho casa, como me había dicho, que Adonía morirá hoy. 1 Re. 2:24
- Entonces el rey Salomón envió por mano de Benaía hijo de Joiada, el cual dió sobre él, y murió. 1 Re. 2:25
- Y á Abiathar sacerdote dijo el rey: Vete á Anathoth á tus heredades, que tú eres digno de muerte; mas no te mataré hoy, por cuanto has llevado el arca del Señor Jehová delante de David mi padre, y además has sido trabajado en todas las cosas en que fué trabajado mi padre. 1 Re. 2:26
- Y entró Benaía al tabernáculo de Jehová, y díjole: El rey ha dicho que salgas. Y él dijo: No, sino aquí moriré. Y Benaía volvió con esta respuesta al rey, diciendo: Así habló Joab, y así me respondió. 1 Re. 2:30
- Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérralo, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente. 1 Re. 2:31
- Entonces Benaía hijo de Joiada subió, y dió sobre él, y matólo; y fué sepultado en su casa en el desierto. 1 Re. 2:34
- Y el rey puso en su lugar á Benaía hijo de Joiada sobre el ejército: y á Sadoc puso el rey por sacerdote en lugar de Abiathar. 1 Re. 2:35
- Después envió el rey, é hizo venir á Semei, y díjole: Edifícate una casa en Jerusalem, y mora ahí, y no salgas de allá á una parte ni á otra; 1 Re. 2:36
- Porque sabe de cierto que el día que salieres, y pasares el torrente de Cedrón, sin duda morirás, y tu sangre será sobre tu cabeza. 1 Re. 2:37
- Y Semei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi señor ha dicho, así lo hará tu siervo. Y habitó Semei en Jerusalem muchos días. 1 Re. 2:38
- Entonces el rey envió, é hizo venir á Semei, y díjole: ¿No te conjuré yo por Jehová, y te protesté, diciendo: El día que salieres, y fueres acá ó acullá, sabe de cierto que has de morir? Y tú me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco. 1 Re. 2:42
- ¿Por qué pues no guardaste el juramento de Jehová, y el mandamiento que yo te impuse? 1 Re. 2:43
- Dijo además el rey á Semei: Tú sabes todo el mal, el cual tu corazón bien sabe, que cometiste contra mi padre David; Jehová pues, ha tornado el mal sobre tu cabeza. 1 Re. 2:44
- Y el rey Salomón será bendito, y el trono de David será firme perpetuamente delante de Jehová. 1 Re. 2:45
- Entonces el rey mandó á Benaía hijo de Joiada, el cual salió é hirióle; y murió. Y el reino fué confirmado en la mano de Salomón. 1 Re. 2:46
- Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los altos; porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos. 1 Re. 3:2
- E iba el rey á Gabaón, porque aquél era el alto principal, y sacrificaba allí, mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. 1 Re. 3:4
- Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. 1 Re. 3:19
- Y como yo me levanté por la mañana para dar el pecho á mi hijo, he aquí que estaba muerto: mas observéle por la mañana, y vi que no era mi hijo, que yo había parido. 1 Re. 3:21
- Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió á decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey. 1 Re. 3:22
- El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto: y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 1 Re. 3:23
- Y dijo el rey: Traedme un cuchillo. Y trajeron al rey un cuchillo. 1 Re. 3:24
- En seguida el rey dijo: Partid por medio el niño vivo, y dad la mitad á la una, y la otra mitad á la otra. 1 Re. 3:25
- Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad á ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni á mí ni á ti; partidlo. 1 Re. 3:26
- Entonces el rey respondió, y dijo: Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre. 1 Re. 3:27
- Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar. 1 Re. 3:28
- FUÉ pues el rey Salomón rey sobre todo Israel. 1 Re. 4:1
- Benaía hijo de Joiada era sobre el ejército; y Sadoc y Abiathar eran los sacerdotes; 1 Re. 4:4
- Y Ahisar era mayordomo; y Adoniram hijo de Abda era sobre el tributo. 1 Re. 4:6
- Y tenía Salomón doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenían al rey y á su casa. Cada uno de ellos estaba obligado á abastecer por un mes en el año. 1 Re. 4:7
- Y estos son los nombres de ellos: el hijo de Hur en el monte de Ephraim; 1 Re. 4:8
- El hijo de Decar, en Maccas, y en Saalbim, y en Beth-semes, y en Elón, y en Beth-hanan; 1 Re. 4:9
- El hijo de Hesed, en Aruboth; éste tenía también á Sochô y toda la tierra de Ephet. 1 Re. 4:10
- El hijo de Abinadab, en todos los términos de Dor: éste tenía por mujer á Thaphat hija de Salomón; 1 Re. 4:11
- El hijo de Geber, en Ramoth de Galaad; éste tenía también las ciudades de Jair hijo de Manasés, las cuales estaban en Galaad; tenía también la provincia de Argob, que era en Basán, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce; 1 Re. 4:13
- Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la tierra de Sehón rey de los Amorrheos, y de Og rey de Basán; éste era el único gobernador en aquella tierra. 1 Re. 4:19
- Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos, desde el río de la tierra de los Filisteos hasta el término de Egipto: y traían presentes, y sirvieron á Salomón todos los días que vivió. 1 Re. 4:21
- También disertó de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó de los animales, de las aves, de los reptiles, y de los peces. 1 Re. 4:33
- Manda pues ahora que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres: porque tú sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar la madera como los Sidonios. 1 Re. 5:6
- Mis siervos la llevarán desde el Líbano á la mar; y yo la pondré en balsas por la mar hasta el lugar que tú me señalares, y allí se desatará, y tú la tomarás: y tú harás mi voluntad en dar de comer á mi familia. 1 Re. 5:9
- Y Salomón daba á Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite limpio: esto daba Salomón á Hiram cada un año. 1 Re. 5:11
- Y el rey Salomón impuso tributo á todo Israel, y el tributo fué de treinta mil hombres: 1 Re. 5:13
- Los cuales enviaba al Líbano de diez mil en diez mil, cada mes por su turno, viniendo así á estar un mes en el Líbano, y dos meses en sus casas: y Adoniram estaba sobre aquel tributo. 1 Re. 5:14
- Tenía también Salomón setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte; 1 Re. 5:15
- Y mandó el rey que trajesen grandes piedras, piedras de precio, para los cimientos de la casa, y piedras labradas. 1 Re. 5:17
- Y FUÉ en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Ziph, que es el mes segundo, que él comenzó á edificar la casa de Jehová. 1 Re. 6:1
- La casa que el rey Salomón edificó á Jehová, tuvo sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto. 1 Re. 6:2
- Y el pórtico delante del templo de la casa, de veinte codos de largo, según la anchura de la casa, y su ancho era de diez codos delante de la casa. 1 Re. 6:3
- El aposento de abajo era de cinco codos de ancho, y el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho: porque por de fuera había hecho disminuciones á la casa en derredor, para no trabar las vigas de las paredes de la casa. 1 Re. 6:6
- Y edificó asimismo el aposento en derredor de toda la casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro. 1 Re. 6:10
- Y aparejó las paredes de la casa por de dentro con tablas de cedro, vistiéndola de madera por dentro, desde el solado de la casa hasta las paredes de la techumbre: cubrió también el pavimento con madera de haya. 1 Re. 6:15
- Asimismo hizo al cabo de la casa un edificio de veinte codos de tablas de cedro, desde el solado hasta lo más alto; y fabricóse en la casa un oráculo, que es el lugar santísimo. 1 Re. 6:16
- Y la casa, á saber, el templo de dentro, tenía cuarenta codos. 1 Re. 6:17
- Y adornó el oráculo por de dentro en medio de la casa, para poner allí el arca del pacto de Jehová. 1 Re. 6:19
- Y el oráculo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, y otros veinte de ancho, y otros veinte de altura; y vistiólo de oro purísimo: asimismo cubrió el altar de cedro. 1 Re. 6:20
- Cubrió pues de oro toda la casa hasta el cabo; y asimismo vistió de oro todo el altar que estaba delante del oráculo. 1 Re. 6:22
- Hizo también en el oráculo dos querubines de madera de oliva, cada uno de altura de diez codos. 1 Re. 6:23
- Asimismo el otro querubín tenía diez codos; porque ambos querubines eran de un tamaño y de una hechura. 1 Re. 6:25
- La altura del uno era de diez codos, y asimismo el otro. 1 Re. 6:26
- Y puso estos querubines dentro de la casa de adentro: los cuales querubines extendían sus alas, de modo que el ala del uno tocaba á la pared, y el ala del otro querubín tocaba á la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una á la otra en la mitad de la casa. 1 Re. 6:27
- Y cubrió de oro el piso de la casa, de dentro y de fuera. 1 Re. 6:30
- Y á la entrada del oráculo hizo puertas de madera de oliva; y el umbral y los postes eran de cinco esquinas. 1 Re. 6:31
- Y edificó el atrio interior de tres órdenes de piedras labradas, y de un orden de vigas de cedro. 1 Re. 6:36
- En el cuarto año, en el mes de Ziph, se echaron los cimientos de la casa de Jehová: 1 Re. 6:37
- Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fué acabada la casa con todas sus pertenencias, y con todo lo necesario. Edificóla pues, en siete años. 1 Re. 6:38
- Hizo asimismo el pórtico del trono en que había de juzgar, el pórtico del juicio, y vistiólo de cedro de suelo á suelo. 1 Re. 7:7
- Todas aquellas obras fueron de piedras de precio, cortadas y aserradas con sierras según las medidas, así por de dentro como por de fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por de fuera hasta el gran atrio. 1 Re. 7:9
- El cimiento era de piedras de precio, de piedras grandes, de piedras de diez codos, y de piedras de ocho codos. 1 Re. 7:10
- Y en el gran atrio alrededor había tres órdenes de piedras labradas, y un orden de vigas de cedro: y así el atrio interior de la casa de Jehová, y el atrio de la casa. 1 Re. 7:12
- Y envió el rey Salomón, é hizo venir de Tiro á Hiram, 1 Re. 7:13
- Y cuando hubo hecho las columnas, hizo también dos órdenes de granadas alrededor en el un enredado, para cubrir los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas con las granadas: y de la misma forma hizo en el otro capitel. 1 Re. 7:18
- Los capiteles que estaban sobre las columnas en el pórtico, tenían labor de flores por cuatro codos. 1 Re. 7:19
- Tenían también los capiteles de sobre las dos columnas, doscientas granadas en dos órdenes alrededor en cada capitel, encima del vientre del capitel, el cual vientre estaba delante del enredado. 1 Re. 7:20
- Estas columnas erigió en el pórtico del templo: y cuando hubo alzado la columna de la mano derecha, púsole por nombre Jachîn: y alzando la columna de la mano izquierda, llamó su nombre Boaz. 1 Re. 7:21
- Y cercaban aquel mar por debajo de su labio en derredor unas bolas como calabazas, diez en cada codo, que ceñían el mar alrededor en dos órdenes, las cuales habían sido fundidas cuando él fué fundido. 1 Re. 7:24
- Y estaba asentado sobre doce bueyes: tres miraban al norte, y tres miraban al poniente, y tres miraban al mediodía, y tres miraban al oriente; sobre éstos se apoyaba el mar, y las traseras de ellos estaban hacia la parte de adentro. 1 Re. 7:25
- El grueso del mar era de un palmo, y su labio era labrado como el labio de un cáliz, ó de flor de lis: y cabían en él dos mil batos. 1 Re. 7:26
- Y la boca del pie de la fuente entraba un codo en el remate que salía para arriba de la basa; y era su boca redonda, de la hechura del mismo remate, y éste de codo y medio. Había también sobre la boca entalladuras con sus cintas, las cuales eran cuadradas, no redondas. 1 Re. 7:31
- E hizo en las tablas de las molduras, y en las cintas, entalladuras de querubines, y de leones, y de palmas, con proporción en el espacio de cada una, y alrededor otros adornos. 1 Re. 7:36
- Y puso las cinco basas á la mano derecha de la casa, y las otras cinco á la mano izquierda: y asentó el mar al lado derecho de la casa, al oriente, hacia el mediodía. 1 Re. 7:39
- Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordán, en tierra arcillosa, entre Succoth y Sarthán. 1 Re. 7:46
- Y dejó Salomón sin inquirir el peso del metal de todos los vasos, por la grande multitud de ellos. 1 Re. 7:47
- Así se acabó toda la obra que dispuso hacer el rey Salomón para la casa de Jehová. Y metió Salomón lo que David su padre había dedicado, es á saber, plata, y oro, y vasos, y púsolo todo en guarda en las tesorerías de la casa de Jehová. 1 Re. 7:51
- ENTONCES juntó Salomón los ancianos de Israel, y á todas las cabezas de las tribus, y á los príncipes de las familias de los hijos de Israel, al rey Salomón en Jerusalem para traer el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, que es Sión. 1 Re. 8:1
- Y se juntaron al rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Ethanim, que es el mes séptimo, en el día solemne. 1 Re. 8:2
- Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca. 1 Re. 8:3
- Y llevaron el arca de Jehová, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que estaban en el tabernáculo; los cuales llevaban los sacerdotes y Levitas. 1 Re. 8:4
- Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que á él se había juntado, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar. 1 Re. 8:5
- Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el oráculo de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. 1 Re. 8:6
- Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima. 1 Re. 8:7
- E hicieron salir las varas; que las cabezas de las varas se dejaban ver desde el santuario delante del oráculo, mas no se veían desde afuera: y así se quedaron hasta hoy. 1 Re. 8:8
- En el arca ninguna cosa había más de las dos tablas de piedra que había allí puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo la alianza con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto. 1 Re. 8:9
- Y volviendo el rey su rostro, bendijo á toda la congregación de Israel; y toda la congregación de Israel estaba en pie. 1 Re. 8:14
- Desde el día que saqué mi pueblo Israel de Egipto, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí á David para que presidiese en mi pueblo Israel. 1 Re. 8:16
- Y David mi padre tuvo en el corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 1 Re. 8:17
- Mas Jehová dijo á David mi padre: Cuanto á haber tú tenido en el corazón edificar casa á mi nombre, bien has hecho en tener tal voluntad; 1 Re. 8:18
- Y Jehová ha verificado su palabra que había dicho; que me he levantado yo en lugar de David mi padre, y heme sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 1 Re. 8:20
- Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de Jehová, que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto. 1 Re. 8:21
- Dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia á tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazón; 1 Re. 8:23
- Ahora pues, Jehová Dios de Israel, cumple á tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltará varón de ti delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de mí como tú has delante de mí andado. 1 Re. 8:25
- Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo propicio el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti: 1 Re. 8:28
- Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos: que oigas y perdones. 1 Re. 8:30
- Cuando alguno hubiere pecado contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; 1 Re. 8:31
- Tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás á tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme á su justicia. 1 Re. 8:32
- Oyelos tú en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y vuélvelos á la tierra que diste á sus padres. 1 Re. 8:34
- Cuando el cielo se cerrare, y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido; 1 Re. 8:35
- Tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvias sobre tu tierra, la cual diste á tu pueblo por heredad. 1 Re. 8:36
- Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y perdonarás, y obrarás, y darás á cada uno conforme á sus caminos, cuyo corazón tú conoces; (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres;) 1 Re. 8:39
- Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras á causa de tu nombre, 1 Re. 8:41
- Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y harás conforme á todo aquello por lo cual el extranjero hubiere á ti clamado: para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué. 1 Re. 8:43
- Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren á Jehová hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que yo edifiqué á tu nombre, 1 Re. 8:44
- Sea pues perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos, y guardando sus mandamientos, como el día de hoy. 1 Re. 8:61
- Entonces el rey, y todo Israel con él, sacrificaron víctimas delante de Jehová. 1 Re. 8:62
- Y sacrificó Salomón por sacrificios pacíficos, los cuales ofreció á Jehová veinte y dos mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová. 1 Re. 8:63
- Aquel mismo día santificó el rey el medio del atrio que estaba delante de la casa de Jehová: porque ofreció allí los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos; por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehová era pequeño, y no cupieran en él los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos. 1 Re. 8:64
- En aquel tiempo Salomón hizo fiesta, y con él todo Israel, una grande congregación, desde como entran en Hamath hasta el río de Egipto, delante de Jehová nuestro Dios, por siete días y otros siete días, esto es, por catorce días. 1 Re. 8:65
- Y el octavo día despidió al pueblo: y ellos bendiciendo al rey, se fueron á sus estancias alegres y gozosos de corazón por todos los beneficios que Jehová había hecho á David su siervo, y á su pueblo Israel. 1 Re. 8:66
- Yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé á David tu padre, diciendo: No faltará de ti varón en el trono de Israel. 1 Re. 9:5
- (Para las cuales Hiram rey de Tiro, había traído á Salomón madera de cedro y de haya, y cuanto oro él quiso), que el rey Salomón dió á Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea. 1 Re. 9:11
- Y esta es la razón del tributo que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, y su casa, y á Millo, y el muro de Jerusalem, y á Hasor, y Megiddo, y Gezer. 1 Re. 9:15
- Faraón el rey de Egipto había subido y tomado á Gezer, y quemádola, y había muerto los Cananeos que habitaban la ciudad, y dádola en don á su hija la mujer de Salomón. 1 Re. 9:16
- Asimismo todas las ciudades donde Salomón tenía municiones, y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de á caballo, y todo lo que Salomón deseó edificar en Jerusalem, en el Líbano, y en toda la tierra de su señorío. 1 Re. 9:19
- Y los que Salomón había hecho jefes y prepósitos sobre las obras, eran quinientos y cincuenta, los cuales estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra. 1 Re. 9:23
- Y ofrecía Salomón tres veces cada un año holocaustos y pacíficos sobre el altar que él edificó á Jehová, y quemaba perfumes sobre el que estaba delante de Jehová, después que la casa fué acabada. 1 Re. 9:25
- Hizo también el rey Salomón navíos en Ezión-geber, que es junto á Elath en la ribera del mar Bermejo, en la tierra de Edom. 1 Re. 9:26
- Y OYENDO la reina de Seba la fama de Salomón en el nombre de Jehová, vino á probarle con preguntas. 1 Re. 10:1
- Asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, quedóse enajenada. 1 Re. 10:5
- Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre á Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. 1 Re. 10:9
- La flota de Hiram que había traído el oro de Ophir, traía también de Ophir muy mucha madera de brasil, y piedras preciosas. 1 Re. 10:11
- Y de la madera de brasil hizo el rey balaustres para la casa de Jehová, y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores: nunca vino tanta madera de brasil, ni se ha visto hasta hoy. 1 Re. 10:12
- Y el rey Salomón dió á la reina de Seba todo lo que quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dió como de mano del rey Salomón. Y ella se volvió, y se fué á su tierra con sus criados. 1 Re. 10:13
- El peso del oro que Salomón tenía de renta cada un año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro; 1 Re. 10:14
- Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de oro extendido: seiscientos siclos de oro gastó en cada pavés. 1 Re. 10:16
- Asimismo trescientos escudos de oro extendido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro: y púsolos el rey en la casa del bosque del Líbano. 1 Re. 10:17
- Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo. 1 Re. 10:18
- Seis gradas tenía el trono, y lo alto de él era redondo por el respaldo: y de la una parte y de la otra tenía apoyos cerca del asiento, junto á los cuales estaban colocados dos leones. 1 Re. 10:19
- Porque el rey tenía la flota que salía á la mar, á Tharsis, con la flota de Hiram: una vez en cada tres años venía la flota de Tharsis, y traía oro, plata, marfil, simios y pavos. 1 Re. 10:22
- Así excedía el rey Salomón á todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría. 1 Re. 10:23
- Y juntó Salomón carros y gente de á caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem. 1 Re. 10:26
- Y puso el rey en Jerusalem plata como piedras, y cedros como los cabrahigos que están por los campos en abundancia. 1 Re. 10:27
- Y venía y salía de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata, y el caballo por ciento y cincuenta; y así los sacaban por mano de ellos, todos los reyes de los Hetheos, y de Siria. 1 Re. 10:29
- EMPERO el rey Salomón amó, á más de la hija de Faraón, muchas mujeres extranjeras: á las de Moab, á las de Ammón, á las de Idumea, á las de Sidón, y á las Hetheas; 1 Re. 11:1
- Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 1 Re. 11:4
- Entonces edificó Salomón un alto á Chêmos, abominación de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalem; y á Moloch, abominación de los hijos de Ammón. 1 Re. 11:7
- Y dijo Jehová á Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré á tu siervo. 1 Re. 11:11
- Sin embargo no romperé todo el reino, sino que daré una tribu á tu hijo, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalem que yo he elegido. 1 Re. 11:13
- Y Jehová suscitó un adversario á Salomón, á Adad, Idumeo, de la sangre real, el cual estaba en Edom. 1 Re. 11:14
- Porque cuando David estaba en Edom, y subió Joab el general del ejército á enterrar los muertos, y mató á todos los varones de Edom, 1 Re. 11:15
- (Porque seis meses habitó allí Joab, y todo Israel, hasta que hubo acabado á todo el sexo masculino en Edom;) 1 Re. 11:16
- Y levantáronse de Madián, y vinieron á Parán; y tomando consigo hombres de Parán, viniéronse á Egipto, á Faraón rey de Egipto, el cual le dió casa, y le señaló alimentos, y aun le dió tierra. 1 Re. 11:18
- Y halló Adad grande gracia delante de Faraón, el cual le dió por mujer á la hermana de su esposa, á la hermana de la reina Thaphnes. 1 Re. 11:19
- Despertóle también Dios por adversario á Rezón, hijo de Eliada, el cual había huído de su amo Adad-ezer, rey de Soba. 1 Re. 11:23
- Y fué adversario á Israel todos los días de Salomón; y fué otro mal con el de Adad, porque aborreció á Israel, y reinó sobre la Siria. 1 Re. 11:25
- Asimismo Jeroboam hijo de Nabat, Ephrateo de Sereda, siervo de Salomón, (su madre se llamaba Serva, mujer viuda) alzó su mano contra el rey. 1 Re. 11:26
- Y la causa por qué éste alzó mano contra el rey, fué esta: Salomón edificando á Millo, cerró el portillo de la ciudad de David su padre. 1 Re. 11:27
- Y el varón Jeroboam era valiente y esforzado; y viendo Salomón al mancebo que era hombre activo, encomendóle todo el cargo de la casa de José. 1 Re. 11:28
- Aconteció pues en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalem, topóle en el camino el profeta Ahías Silonita; y él estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. 1 Re. 11:29
- Y dijo á Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y á ti daré diez tribus; 1 Re. 11:31
- Mas yo quitaré el reino de la mano de su hijo, y darélo á ti, las diez tribus. 1 Re. 11:35
- Lo demás de los hechos de Salomón, y todas las cosas que hizo, y su sabiduría, ¿no están escritas en el libro de los hechos de Salomón? 1 Re. 11:41
- Y él les dijo: Idos, y de aquí á tres días volved á mí. Y el pueblo se fué. 1 Re. 12:5
- Entonces el rey Roboam tomó consejo con los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda á este pueblo? 1 Re. 12:6
- Mas él, dejado el consejo de los viejos que ellos le habían dado, tomó consejo con los mancebos que se habían criado con él, y estaban delante de él. 1 Re. 12:8
- Entonces los mancebos que se habían criado con él, le respondieron, diciendo: Así hablarás á este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo; mas tú disminúyenos algo: así les hablarás: El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre. 1 Re. 12:10
- Y al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo á Roboam; según el rey lo había mandado, diciendo: Volved á mí al tercer día. 1 Re. 12:12
- Y el rey respondió al pueblo duramente, dejado el consejo de los ancianos que ellos le habían dado; 1 Re. 12:13
- Y no oyó el rey al pueblo; porque era ordenación de Jehová, para confirmar su palabra, que Jehová había hablado por medio de Ahías Silonita á Jeroboam hijo de Nabat. 1 Re. 12:15
- Y cuando todo el pueblo vió que el rey no les había oído, respondióle estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡Israel, á tus estancias! ¡Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fué á sus estancias. 1 Re. 12:16
- Y el rey Roboam envió á Adoram, que estaba sobre los tributos; pero apedreóle todo Israel, y murió. Entonces el rey Roboam se esforzó á subir en un carro, y huir á Jerusalem. 1 Re. 12:18
- Y como Roboam vino á Jerusalem, juntó toda la casa de Judá y la tribu de Benjamín, ciento y ochenta mil hombres escogidos de guerra, para hacer guerra á la casa de Israel, y reducir el reino á Roboam hijo de Salomón. 1 Re. 12:21
- Y reedificó Jeroboam á Sichêm en el monte de Ephraim, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó á Penuel. 1 Re. 12:25
- Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino á la casa de David, 1 Re. 12:26
- Si este pueblo subiere á sacrificar á la casa de Jehová en Jerusalem: porque el corazón de este pueblo se convertirá á su señor Roboam rey de Judá, y me matarán á mí, y se tornarán á Roboam rey de Judá. 1 Re. 12:27
- Y habido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Harto habéis subido á Jerusalem: he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. 1 Re. 12:28
- Y puso el uno en Beth-el, y el otro puso en Dan. 1 Re. 12:29
- Y esto fué ocasión de pecado; porque el pueblo iba á adorar delante del uno, hasta Dan. 1 Re. 12:30
- Entonces instituyó Jeroboam solemnidad en el mes octavo, á los quince del mes, conforme á la solemnidad que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre altar. Así hizo en Beth-el, sacrificando á los becerros que había hecho. Ordenó también en Beth-el sacerdotes de los altos que él había fabricado. 1 Re. 12:32
- Sacrificó pues sobre el altar que él había hecho en Beth-el, á los quince del mes octavo, el mes que él había inventado de su corazón; é hizo fiesta á los hijos de Israel, y subió al altar para quemar perfumes. 1 Re. 12:33
- El clamó contra el altar por palabra de Jehová, y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que á la casa de David nacerá un hijo, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti á los sacerdotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti quemarán huesos de hombres. 1 Re. 13:2
- Y aquel mismo día dió una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. 1 Re. 13:3
- Y como el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Beth-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, que no la pudo tornar á sí. 1 Re. 13:4
- Y el altar se rompió, y derramóse la ceniza del altar, conforme á la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová. 1 Re. 13:5
- Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues á la faz de Jehová tu Dios, y ora por mí, que mi mano me sea restituída. Y el varón de Dios oró á la faz de Jehová, y la mano del rey se le recuperó y tornóse como antes. 1 Re. 13:6
- Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo á casa, y comerás, y yo te daré un presente. 1 Re. 13:7
- Mas el varón de Dios dijo al rey: Si me dieses la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar; 1 Re. 13:8
- Porque así me está mandado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni vuelvas por el camino que fueres. 1 Re. 13:9
- Fuése pues por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido á Beth-el. 1 Re. 13:10
- Moraba á la sazón en Beth-el un viejo profeta, al cual vino su hijo, y contóle todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Beth-el: contáronle también á su padre las palabras que había hablado al rey. 1 Re. 13:11
- Y su padre les dijo: ¿Por qué camino fué? Y sus hijos le mostraron el camino por donde se había tornado el varón de Dios, que había venido de Judá. 1 Re. 13:12
- Y él dijo á sus hijos: Enalbardadme el asno. Y ellos le enalbardaron el asno, y subió en él. 1 Re. 13:13
- Y yendo tras el varón de Dios, hallóle que estaba sentado debajo de un alcornoque: y díjole: ¿Eres tú el varón de Dios que viniste de Judá? Y él dijo: Yo soy. 1 Re. 13:14
- Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni vuelvas por el camino que fueres. 1 Re. 13:17
- Y el otro le dijo: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Vuélvele contigo á tu casa, para que coma pan y beba agua. Empero mintióle. 1 Re. 13:18
- Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al dicho de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, 1 Re. 13:21
- Sino que volviste, y comiste del pan y bebiste del agua en el lugar donde Jehová te había dicho no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. 1 Re. 13:22
- Y como hubo comido del pan y bebido, el profeta que le había hecho volver le enalbardó un asno; 1 Re. 13:23
- Y yéndose, topóle un león en el camino, y matóle; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno estaba junto á él, y el león también estaba junto al cuerpo. 1 Re. 13:24
- Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo: y vinieron, y dijéronlo en la ciudad donde el viejo profeta habitaba. 1 Re. 13:25
- Y oyéndolo el profeta que le había vuelto del camino, dijo: El varón de Dios es, que fué rebelde al dicho de Jehová: por tanto Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y muerto, conforme á la palabra de Jehová que él le dijo. 1 Re. 13:26
- Y él fué, y halló su cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león estaban junto al cuerpo: el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno. 1 Re. 13:28
- Y tomando el profeta el cuerpo del varón de Dios, púsolo sobre el asno, y llevóselo. Y el profeta viejo vino á la ciudad, para endecharle y enterrarle. 1 Re. 13:29
- Y después que le hubieron enterrado, habló á sus hijos, diciendo: Cuando yo muriere, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto á los suyos. 1 Re. 13:31
- Porque sin duda vendrá lo que él dijo á voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Beth-el, y contra todas las casas de los altos que están en las ciudades de Samaria. 1 Re. 13:32
- Y dijo Jeroboam á su mujer: Levántate ahora, disfrázate, porque no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve á Silo; que allá está Ahías profeta, el que me dijo que yo había de ser rey sobre este pueblo. 1 Re. 14:2
- Y como Ahías oyó el sonido de sus pies cuando entraba por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam; ¿por qué te finges otra? empero yo soy enviado á ti con revelación dura. 1 Re. 14:6
- Y rompí el reino de la casa de David, y te lo entregué á ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo derecho delante de mis ojos; 1 Re. 14:8
- Por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y yo talaré de Jeroboam todo meante á la pared, así el guardado como el desamparado en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam, como es barrido el estiércol, hasta que sea acabada. 1 Re. 14:10
- El que muriere de los de Jeroboam en la ciudad, le comerán los perros; y el que muriere en el campo, comerlo han las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho. 1 Re. 14:11
- Y tú levántate, y vete á tu casa; que en entrando tu pie en la ciudad, morirá el mozo. 1 Re. 14:12
- Y Jehová se levantará un rey sobre Israel, el cual talará la casa de Jeroboam en este día; ¿y qué, si ahora? 1 Re. 14:14
- Y él entregará á Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pecó, y ha hecho pecar á Israel. 1 Re. 14:16
- Entonces la mujer de Jeroboam se levantó, y se fué, y vino á Thirsa: y entrando ella por el umbral de la casa, el mozo murió. 1 Re. 14:17
- Los otros hechos de Jeroboam, qué guerras hizo, y cómo reinó, todo está escrito en el libro de las historias de los reyes de Israel. 1 Re. 14:19
- El tiempo que reinó Jeroboam fueron veintidós años; y habiendo dormido con sus padres, reinó en su lugar Nadab su hijo. 1 Re. 14:20
- Y Roboam hijo de Salomón reinó en Judá. De cuarenta y un años era Roboam cuando comenzó á reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalem, ciudad que Jehová eligió de todas las tribus de Israel para poner allí su nombre. El nombre de su madre fué Naama, Ammonita. 1 Re. 14:21
- Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de metal, y diólos en manos de los capitanes de los de la guardia, quienes custodiaban la puerta de la casa real. 1 Re. 14:27
- Y cuando el rey entraba en la casa de Jehová, los de la guardia los llevaban; y poníanlos después en la cámara de los de la guardia. 1 Re. 14:28
- Y durmió Roboam con sus padres, y fué sepultado con sus padres en la ciudad de David. El nombre de su madre fué Naama, Ammonita. Y reinó en su lugar Abiam su hijo. 1 Re. 14:31
- EN el año dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenzó á reinar sobre Judá. 1 Re. 15:1
- Reinó tres años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Maachâ, hija de Abisalom. 1 Re. 15:2
- Y anduvo en todos los pecados de su padre, que había éste hecho antes de él; y no fué su corazón perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre. 1 Re. 15:3
- Por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado en todos los días de su vida, excepto el negocio de Uría Hetheo. 1 Re. 15:5
- Lo demás de los hechos de Abiam, y todas las cosas que hizo, ¿no están escritas en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam. 1 Re. 15:7
- En el año veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa comenzó á reinar sobre Judá. 1 Re. 15:9
- Y reinó cuarenta y un años en Jerusalem; el nombre de su madre fué Maachâ, hija de Abisalom. 1 Re. 15:10
- Y también privó á su madre Maachâ de ser princesa, porque había hecho un ídolo en un bosque. Además deshizo Asa el ídolo de su madre, y quemólo junto al torrente de Cedrón. 1 Re. 15:13
- Empero los altos no se quitaron: con todo, el corazón de Asa fué perfecto para con Jehová toda su vida. 1 Re. 15:14
- Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos. 1 Re. 15:16
- Entonces tomando Asa toda la plata y oro que había quedado en los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, entrególos en las manos de sus siervos, y enviólos el rey Asa á Ben-adad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria, el cual residía en Damasco, diciendo: 1 Re. 15:18
- Alianza hay entre mí y ti, y entre mi padre y el tuyo: he aquí yo te envío un presente de plata y oro: ve, y rompe tu alianza con Baasa rey de Israel, para que me deje. 1 Re. 15:19
- Y Ben-adad consintió con el rey Asa, y envió los príncipes de los ejércitos que tenía contra las ciudades de Israel, é hirió á Ahión, y á Dan, y á Abel-beth-maachâ, y á toda Cinneroth, con toda la tierra de Nephtalí. 1 Re. 15:20
- Entonces el rey Asa convocó á todo Judá, sin exceptuar ninguno; y quitaron de Rama la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y edificó el rey Asa con ello á Gabaa de Benjamín, y á Mizpa. 1 Re. 15:22
- Lo demás de todos los hechos de Asa, y toda su fortaleza, y todas las cosas que hizo, y las ciudades que edificó, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Mas en el tiempo de su vejez enfermó de sus pies. 1 Re. 15:23
- Y Nadab, hijo de Jeroboam, comenzó á reinar sobre Israel en el segundo año de Asa rey de Judá; y reinó sobre Israel dos años. 1 Re. 15:25
- E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, andando en el camino de su padre, y en sus pecados con que hizo pecar á Israel. 1 Re. 15:26
- Y Baasa hijo de Ahía, el cual era de la casa de Issachâr, hizo conspiración contra él: é hiriólo Baasa en Gibbethón, que era de los Filisteos: porque Nadab y todo Israel tenían cercado á Gibbethón. 1 Re. 15:27
- Matólo pues Baasa en el tercer año de Asa rey de Judá, y reinó en lugar suyo. 1 Re. 15:28
- Lo demás de los hechos de Nadab, y todas las cosas que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 1 Re. 15:31
- Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos. 1 Re. 15:32
- En el tercer año de Asa rey de Judá, comenzó á reinar Baasa hijo de Ahía sobre todo Israel en Thirsa; y reinó veinticuatro años. 1 Re. 15:33
- E hizo lo malo á los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar á Israel. 1 Re. 15:34
- Pues que yo te levanté del polvo, y te puse por príncipe sobre mi pueblo Israel, y tú has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar á mi pueblo Israel, provocándome á ira con sus pecados; 1 Re. 16:2
- El que de Baasa fuere muerto en la ciudad, le comerán los perros; y el que de él fuere muerto en el campo, comerlo han las aves del cielo. 1 Re. 16:4
- Lo demás de los hechos de Baasa, y las cosas que hizo, y su fortaleza, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 1 Re. 16:5
- En el año veintiséis de Asa rey de Judá, comenzó á reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Thirsa; y reinó dos años. 1 Re. 16:8
- Vino Zimri, y lo hirió y mató, en el año veintisiete de Asa rey de Judá; y reinó en lugar suyo. 1 Re. 16:10
- Los demás hechos de Ela, y todas las cosas que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 1 Re. 16:14
- En el año veintisiete de Asa rey de Judá, comenzó á reinar Zimri, y reinó siete días en Thirsa; y el pueblo había asentado campo sobre Gibbethón, ciudad de los Filisteos. 1 Re. 16:15
- Y el pueblo que estaba en el campo oyó decir: Zimri ha hecho conjuración, y ha muerto al rey. Entonces todo Israel levantó el mismo día por rey sobre Israel á Omri, general del ejército, en el campo. 1 Re. 16:16
- Mas viendo Zimri tomada la ciudad, metióse en el palacio de la casa real, y pegó fuego á la casa consigo: así murió. 1 Re. 16:18
- Los demás hechos de Zimri, y su conspiración que formó, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 1 Re. 16:20
- Entonces el pueblo de Israel fué dividido en dos partes: la mitad del pueblo seguía á Thibni hijo de Gineth, para hacerlo rey: y la otra mitad seguía á Omri. 1 Re. 16:21
- Mas el pueblo que seguía á Omri, pudo más que el que seguía á Thibni hijo de Gineth; y Thibni murió, y Omri fué rey. 1 Re. 16:22
- En el año treinta y uno de Asa rey de Judá, comenzó á reinar Omri sobre Israel, y reinó doce años: en Thirsa reinó seis años. 1 Re. 16:23
- Y compró él de Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edificó en el monte: y llamó el nombre de la ciudad que edificó, Samaria, del nombre de Semer, señor que fué de aquel monte. 1 Re. 16:24
- Lo demás de los hechos de Omri, y todas las cosas que hizo, y sus valentías que ejecutó, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 1 Re. 16:27
- Y comenzó á reinar Achâb hijo de Omri sobre Israel el año treinta y ocho de Asa rey de Judá. 1 Re. 16:29
- E hizo altar á Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. 1 Re. 16:32
- En su tiempo Hiel de Beth-el reedificó á Jericó. En Abiram su primogénito echó el cimiento, y en Segub su hijo postrero puso sus puertas; conforme á la palabra de Jehová que había hablado por Josué hijo de Nun. 1 Re. 16:34
- Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Cherith, que está delante del Jordán; 1 Re. 17:3
- Pasados algunos días, secóse el arroyo; porque no había llovido sobre la tierra. 1 Re. 17:7
- Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa, y la enfermedad fué tan grave, que no quedó en él resuello. 1 Re. 17:17
- Y midióse sobre el niño tres veces, y clamó á Jehová, y dijo: Jehová Dios mío, ruégote que vuelva el alma de este niño á sus entrañas. 1 Re. 17:21
- Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió á sus entrañas, y revivió. 1 Re. 17:22
- PASADOS muchos días, fué palabra de Jehová á Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate á Achâb, y yo daré lluvia sobre la haz de la tierra. 1 Re. 18:1
- Y Achâb llamó á Abdías su mayordomo, el cual Abdías era en grande manera temeroso de Jehová; 1 Re. 18:3
- Y dijo Achâb á Abdías: Ve por el país á todas las fuentes de aguas, y á todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida á los caballos y á las acémilas, para que no nos quedemos sin bestias. 1 Re. 18:5
- Y partieron entre sí el país para recorrerlo: Achâb fué de por sí por un camino, y Abdías fué separadamente por otro. 1 Re. 18:6
- Y yendo Abdías por el camino, topóse con Elías; y como le conoció, postróse sobre su rostro, y dijo: ¿No eres tú mi señor Elías? 1 Re. 18:7
- Y acontecerá que, luego que yo me haya partido de ti, el espíritu de Jehová te llevará donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas á Achâb, y no hallándote él, me matará; y tu siervo teme á Jehová desde su mocedad. 1 Re. 18:12
- Entonces Abdías fué á encontrarse con Achâb, y dióle el aviso; y Achâb vino á encontrarse con Elías. 1 Re. 18:16
- Y como Achâb vió á Elías, díjole Achâb: ¿Eres tú el que alborotas á Israel? 1 Re. 18:17
- Envía pues ahora y júntame á todo Israel en el monte de Carmelo, y los cuatrocientos y cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de Jezabel. 1 Re. 18:19
- Entonces Achâb envió á todos los hijos de Israel, y juntó los profetas en el monte de Carmelo. 1 Re. 18:20
- Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. 1 Re. 18:21
- Dénsenos pues dos bueyes, y escójanse ellos el uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestaré el otro buey, y pondrélo sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. 1 Re. 18:23
- Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré en el nombre de Jehová: y el Dios que respondiere por fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. 1 Re. 18:24
- Entonces Elías dijo á los profetas de Baal: Escogeos el un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los más: é invocad en el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo. 1 Re. 18:25
- Y ellos tomaron el buey que les fué dado, y aprestáronlo, é invocaron en el nombre de Baal desde la mañana hasta el medio día, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Mas no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. 1 Re. 18:26
- Y como pasó el medio día, y ellos profetizaran hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no había voz, ni quien respondiese ni escuchase; 1 Re. 18:29
- Elías dijo entonces á todo el pueblo: Acercaos á mí. Y todo el pueblo se llegó á él: y él reparó el altar de Jehová que estaba arruinado. 1 Re. 18:30
- Edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová: después hizo una reguera alrededor del altar, cuanto cupieran dos satos de simiente. 1 Re. 18:32
- Compuso luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y púsolo sobre la leña. 1 Re. 18:33
- Y dijo: Henchid cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; é hiciéronlo la tercera vez. 1 Re. 18:34
- Y como llegó la hora de ofrecerse el holocausto, llegóse el profeta Elías, y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 1 Re. 18:36
- Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú volviste atrás el corazón de ellos. 1 Re. 18:37
- Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera. 1 Re. 18:38
- Y viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: ¡Jehová es el Dios! ¡Jehová es el Dios! 1 Re. 18:39
- Y la mano de Jehová fué sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y vino corriendo delante de Achâb hasta llegar á Jezreel. 1 Re. 18:46
- Viendo pues el peligro, levantóse y fuése por salvar su vida, y vino á Beer-seba, que es en Judá, y dejó allí su criado. 1 Re. 19:3
- Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres. 1 Re. 19:4
- Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta. 1 Re. 19:7
- Levantóse pues, y comió y bebió; y caminó con la fortaleza de aquella comida cuarenta días y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb. 1 Re. 19:8
- Y allí se metió en una cueva, donde tuvo la noche. Y fué á él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 1 Re. 19:9
- Y él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová: mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehová no estaba en el terremoto. 1 Re. 19:11
- Y tras el terremoto un fuego: mas Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silvo apacible y delicado. 1 Re. 19:12
- Y díjole Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco: y llegarás, y ungirás á Hazael por rey de Siria; 1 Re. 19:15
- Y será, que el que escapare del cuchillo, de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare del cuchillo de Jehú, Eliseo lo matará. 1 Re. 19:17
- Y volvióse de en pos de él, y tomó un par de bueyes, y matólos, y con el arado de los bueyes coció la carne de ellos, y dióla al pueblo que comiesen. Después se levantó, y fué tras Elías, y servíale. 1 Re. 19:21
- Y el rey de Israel respondió, y dijo: Como tú dices, rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo. 1 Re. 20:4
- Entonces el rey de Israel llamó á todos los ancianos de la tierra, y díjoles: Entended, y ved ahora cómo éste no busca sino mal: pues que ha enviado á mí por mis mujeres y mis hijos, y por mi plata y por mi oro; y yo no se lo he negado. 1 Re. 20:7
- Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide. 1 Re. 20:8
- Y Ben-adad tornó á enviarle á decir: Así me hagan los dioses, y así me añadan, que el polvo de Samaria no bastará á los puños de todo el pueblo que me sigue. 1 Re. 20:10
- Y el rey de Israel respondió, y dijo: Decidle, que no se alabe el que se ciñe, como el que ya se desciñe. 1 Re. 20:11
- Entonces él reconoció los criados de los príncipes de las provincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego reconoció todo el pueblo, todos los hijos de Israel, que fueron siete mil. 1 Re. 20:15
- El entonces dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si han salido para pelear, tomadlos vivos. 1 Re. 20:18
- Salieron pues de la ciudad los criados de los príncipes de las provincias, y en pos de ellos el ejército. 1 Re. 20:19
- E hirió cada uno al que venía contra sí: y huyeron los Siros, siguiéndolos los de Israel. Y el rey de Siria, Ben-adad, se escapó en un caballo con alguna gente de caballería. 1 Re. 20:20
- Y salió el rey de Israel, é hirió la gente de á caballo, y los carros; y deshizo los Siros con grande estrago. 1 Re. 20:21
- Llegándose luego el profeta al rey de Israel, le dijo: Ve, fortalécete, y considera y mira lo que has de hacer; porque pasado el año, el rey de Siria ha de venir contra ti. 1 Re. 20:22
- Y tú, fórmate otro ejército como el ejército que perdiste, caballos por caballos, y carros por carros; luego pelearemos con ellos en campo raso, y veremos si no los vencemos. Y él les dió oído, é hízolo así. 1 Re. 20:25
- Pasado el año, Ben-adad reconoció los Siros, y vino á Aphec á pelear contra Israel. 1 Re. 20:26
- Llegándose entonces el varón de Dios al rey de Israel, hablóle diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto los Siros han dicho, Jehová es Dios de los montes, no Dios de los valles, yo entregaré toda esta grande multitud en tu mano, para que conozcáis que yo soy Jehová. 1 Re. 20:28
- Los demás huyeron á Aphec, á la ciudad: y el muro cayó sobre veinte y siete mil hombres que habían quedado. También Ben-adad vino huyendo á la ciudad, y escondíase de cámara en cámara. 1 Re. 20:30
- Entonces un varón de los hijos de los profetas dijo á su compañero por palabra de Dios: Hiéreme ahora. Mas el otro varón no quiso herirle. 1 Re. 20:35
- Encontróse luego con otro hombre, y díjole: Hiéreme ahora. Y el hombre le dió un golpe, é hízole una herida. 1 Re. 20:37
- Y el profeta se fué, y púsose delante del rey en el camino, y disfrazóse con un velo sobre los ojos. 1 Re. 20:38
- Y como el rey pasaba, él dió voces al rey, y dijo: Tu siervo salió entre la tropa: y he aquí apartándose uno, trájome un hombre, diciendo: Guarda á este hombre, y si llegare á faltar, tu vida será por la suya, ó pagarás un talento de plata. 1 Re. 20:39
- Y como tu siervo estaba ocupado á una parte y á otra, él desapareció. Entonces el rey de Israel le dijo: Esa será tu sentencia: tú la has pronunciado. 1 Re. 20:40
- Pero él se quitó presto el velo de sobre sus ojos, y el rey de Israel conoció que era de los profetas. 1 Re. 20:41
- Y él le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto soltaste de la mano el hombre de mi anatema, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo. 1 Re. 20:42
- Y el rey de Israel se fué á su casa triste y enojado, y llegó á Samaria. 1 Re. 20:43
- Y hablarle has, diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No mataste y también has poseído? Y tornarás á hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Naboth, los perros lamerán también tu sangre, la tuya misma. 1 Re. 21:19
- El que de Achâb fuere muerto en la ciudad, perros le comerán: y el que fuere muerto en el campo, comerlo han las aves del cielo. 1 Re. 21:24
- El fué en grande manera abominable, caminando en pos de los ídolos, conforme á todo lo que hicieron los Amorrheos, á los cuales lanzó Jehová delante de los hijos de Israel.) 1 Re. 21:26
- ¿No has visto como Achâb se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días: en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa. 1 Re. 21:29
- Y el rey de Israel dijo á sus siervos: ¿No sabéis que es nuestra Ramoth de Galaad? y nosotros callamos en orden á tomarla de mano del rey de Siria. 1 Re. 22:3
- Entonces el rey de Israel juntó los profetas, como cuatrocientos hombres, á los cuales dijo: ¿Iré á la guerra contra Ramoth de Galaad, ó la dejaré? Y ellos dijeron: Sube; porque el Señor la entregará en mano del rey. 1 Re. 22:6
- Y dijo Josaphat: ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos? 1 Re. 22:7
- Y el rey de Israel respondió á Josaphat: Aun hay un varón por el cual podríamos consultar á Jehová, Michêas, hijo de Imla: mas yo le aborrezco porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josaphat dijo: No hable el rey así. 1 Re. 22:8
- Entonces el rey de Israel llamó á un eunuco, y díjole: trae presto á Michêas hijo de Imla. 1 Re. 22:9
- Y el rey de Israel y Josaphat rey de Judá estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto á la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 1 Re. 22:10
- Y el mensajero que había ido á llamar á Michêas, hablóle, diciendo: He aquí las palabras de los profetas á una boca anuncian al rey bien: sea ahora tu palabra conforme á la palabra de alguno de ellos, y anuncia bien. 1 Re. 22:13
- Vino pues al rey, y el rey le dijo: Michêas, ¿iremos á pelear contra Ramoth de Galaad, ó la dejaremos? Y él respondió: Sube, que serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey. 1 Re. 22:15
- Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de conjurarte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová? 1 Re. 22:16
- Y el rey de Israel dijo á Josaphat: ¿No te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente mal. 1 Re. 22:18
- Entonces él dijo: Oye pues palabra de Jehová: Yo vi á Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto á él, á su diestra y á su siniestra. 1 Re. 22:19
- Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti. 1 Re. 22:23
- Llegándose entonces Sedechîas hijo de Chânaana, hirió á Michêas en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fué de mí el espíritu de Jehová para hablarte á ti? 1 Re. 22:24
- Entonces el rey de Israel dijo: Toma á Michêas, y vuélvelo á Amón gobernador de la ciudad, y á Joas hijo del rey; 1 Re. 22:26
- Y dirás: Así ha dicho el rey: Echad á éste en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz. 1 Re. 22:27
- Subió pues el rey de Israel con Josaphat rey de Judá á Ramoth de Galaad. 1 Re. 22:29
- Y el rey de Israel dijo á Josaphat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla: y tú vístete tus vestidos. Y el rey de Israel se disfrazó, y entró en la batalla. 1 Re. 22:30
- Mas el rey de Siria había mandado á sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleéis vosotros ni con grande ni con chico, sino sólo contra el rey de Israel. 1 Re. 22:31
- Y como los capitanes de los carros vieron á Josaphat, dijeron: Ciertamente éste es el rey de Israel; y viniéronse á él para pelear con él; mas el rey Josaphat dió voces. 1 Re. 22:32
- Viendo entonces los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, apartáronse de él. 1 Re. 22:33
- Mas la batalla había arreciado aquel día, y el rey estuvo en su carro delante de los Siros, y á la tarde murió: y la sangre de la herida corría por el seno del carro. 1 Re. 22:35
- Y á puesta del sol salió un pregón por el campo, diciendo: ¡Cada uno á su ciudad, y cada cual á su tierra! 1 Re. 22:36
- Y murió pues el rey, y fué traído á Samaria; y sepultaron al rey en Samaria. 1 Re. 22:37
- Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; lavaron también sus armas; y los perros lamieron su sangre, conforme á la palabra de Jehová que había hablado. 1 Re. 22:38
- Lo demás de los hechos de Achâb, y todas las cosas que ejecutó, y la casa de marfil que hizo, y todas las ciudades que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 1 Re. 22:39
- Y Josaphat hijo de Asa comenzó á reinar sobre Judá en el cuarto año de Achâb rey de Israel. 1 Re. 22:41
- Y era Josaphat de treinta y cinco años cuando comenzó á reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Azuba hija de Silai. 1 Re. 22:42
- Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin declinar de él, haciendo lo recto en los ojos de Jehová. Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo sacrificaba aun, y quemaba perfumes en los altos. 1 Re. 22:43
- Y Josaphat hizo paz con el rey de Israel. 1 Re. 22:44
- Lo demás de los hechos de Josaphat, y sus hazañas, y las guerras que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 1 Re. 22:45
- Barrió también de la tierra el resto de los sodomitas que habían quedado en el tiempo de su padre Asa. 1 Re. 22:46
- Y Ochôzías hijo de Achâb comenzó á reinar sobre Israel en Samaria, el año diecisiete de Josaphat rey de Judá; y reinó dos años sobre Israel. 1 Re. 22:51
- E hizo lo malo en los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar á Israel: 1 Re. 22:52
- Entonces el ángel de Jehová habló á Elías Thisbita, diciendo: Levántate, y sube á encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y les dirás: ¿No hay Dios en Israel, que vosotros vais á consultar á Baal-zebub dios de Ecrón? 2 Re. 1:3
- Entonces él les dijo: ¿Qué hábito era el de aquel varón que encontrasteis, y os dijo tales palabras? 2 Re. 1:7
- Y envió luego á él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió á él; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y él le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas. 2 Re. 1:9
- Volvió el rey á enviar á él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta; y hablóle, y dijo: Varon de Dios, el rey ha dicho así: Desciende presto. 2 Re. 1:11
- Y volvió á enviar el tercer capitán de cincuenta con sus cincuenta: y subiendo aquel tercer capitán de cincuenta, hincóse de rodillas delante de Elías, y rogóle, diciendo: Varón de Dios, ruégote que sea de valor delante de tus ojos mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos. 2 Re. 1:13
- Entonces el ángel de Jehová dijo á Elías: Desciende con él; no hayas de él miedo. Y él se levantó, y descendió con él al rey. 2 Re. 1:15
- Y murió conforme á la palabra de Jehová que había hablado Elías; y reinó en su lugar Joram, en el segundo año de Joram, hijo de Josaphat rey de Judá; porque Ochôzías no tenía hijo. 2 Re. 1:17
- Y lo demás de los hechos de Ochôzías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 Re. 1:18
- Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y paróse á la orilla del Jordán. 2 Re. 2:13
- Y tomando el manto de Elías que se le había caído, hirió las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo del mismo modo herido las aguas, apartáronse á uno y á otro lado, y pasó Eliseo. 2 Re. 2:14
- Y viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó de la otra parte, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y viniéronle á recibir, é inclináronse á él hasta la tierra. 2 Re. 2:15
- Y dijéronle: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes: vayan ahora y busquen á tu señor; quizá lo ha levantado el espíritu de Jehová, y lo ha echado en algún monte ó en algún valle. Y él les dijo: No enviéis. 2 Re. 2:16
- Y los hombres de la ciudad dijeron á Eliseo: He aquí el asiento de esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra enferma. 2 Re. 2:19
- Después subió de allí á Beth-el; y subiendo por el camino, salieron los muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! 2 Re. 2:23
- Y mirando él atrás, viólos, y maldíjolos en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos cuarenta y dos muchachos. 2 Re. 2:24
- Y JORAM hijo de Achâb comenzó á reinar en Samaria sobre Israel el año dieciocho de Josaphat rey de Judá; y reinó doce años. 2 Re. 3:1
- Mas muerto Achâb, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel. 2 Re. 3:5
- Y salió entonces de Samaria el rey Joram, é inspeccionó á todo Israel. 2 Re. 3:6
- Y fué y envió á decir á Josaphat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿irás tú conmigo á la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque como yo, así tú; como mi pueblo, así tu pueblo; como mis caballos, así también tus caballos. 2 Re. 3:7
- Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Idumea. 2 Re. 3:8
- Partieron pues el rey de Israel, y el rey de Judá, y el rey de Idumea; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, faltóles el agua para el ejército, y para las bestias que los seguían. 2 Re. 3:9
- Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas. 2 Re. 3:10
- Y Josaphat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron á él el rey de Israel, y Josaphat, y el rey de Idumea. 2 Re. 3:12
- Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve á los profetas de tu padre, y á los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondió: No; porque ha juntado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas. 2 Re. 3:13
- Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová fué sobre Eliseo. 2 Re. 3:15
- Y aconteció que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Idumea, y la tierra fué llena de aguas. 2 Re. 3:20
- Y como se levantaron por la mañana, y lució el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre; 2 Re. 3:22
- Y cuando el rey de Moab vió que la batalla lo vencía, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para romper contra el rey de Idumea: mas no pudieron. 2 Re. 3:26
- Entonces arrebató á su primogénito que había de reinar en su lugar, y sacrificóle en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo en Israel; y retiráronse de él, y volviéronse á su tierra. 2 Re. 3:27
- UNA mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó á Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová: y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. 2 Re. 4:1
- Y como los vasos fueron llenos, dijo á un hijo suyo: Tráeme aún otro vaso. Y él dijo: No hay más vasos. Entonces cesó el aceite. 2 Re. 4:6
- Vino ella luego, y contólo al varón de Dios, el cual dijo: Ve, y vende el aceite, y paga á tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quedare. 2 Re. 4:7
- Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. 2 Re. 4:16
- Mas la mujer concibió, y parió un hijo á aquel tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida. 2 Re. 4:17
- Y como el niño fué grande, aconteció que un día salió á su padre, á los segadores. 2 Re. 4:18
- Partióse pues, y vino al varón de Dios al monte del Carmelo. Y cuando el varón de Dios la vió de lejos, dijo á su criado Giezi: He aquí la Sunamita: 2 Re. 4:25
- Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y llegóse Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado. 2 Re. 4:27
- Entonces dijo él á Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi bordón en tu mano, y ve; y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le respondas: y pondrás mi bordón sobre el rostro del niño. 2 Re. 4:29
- El entonces se levantó, y siguióla. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el bordón sobre el rostro del niño, mas ni tenía voz ni sentido; y así se había vuelto para encontrar á Eliseo; y declaróselo, diciendo: El mozo no despierta. 2 Re. 4:31
- Y venido Eliseo á la casa, he aquí el niño que estaba tendido muerto sobre su cama. 2 Re. 4:32
- Después subió, y echóse sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y calentóse la carne del joven. 2 Re. 4:34
- Volviéndose luego, paséose por la casa á una parte y á otra, y después subió, y tendióse sobre él; y el joven estornudó siete veces, y abrió sus ojos. 2 Re. 4:35
- El entonces dijo: Traed harina. Y esparcióla en la olla, y dijo: Echa de comer á la gente. Y no hubo más mal en la olla. 2 Re. 4:41
- Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da á la gente para que coman. 2 Re. 4:42
- Y díjole el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré letras al rey de Israel. Partió pues él, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos. 2 Re. 5:5
- Tomó también letras para el rey de Israel, que decían así: Luego en llegando á ti estas letras, sabe por ellas que yo envío á ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra. 2 Re. 5:6
- Y luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe á mí á que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí. 2 Re. 5:7
- Y como Eliseo, varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió á decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora á mí, y sabrá que hay profeta en Israel. 2 Re. 5:8
- Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. 2 Re. 5:10
- Y Naamán se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra. 2 Re. 5:11
- Mas sus criados se llegaron á él, y habláronle, diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? 2 Re. 5:13
- El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué limpio. 2 Re. 5:14
- En esto perdone Jehová á tu siervo: que cuando mi señor entrare en el templo de Rimmón, y para adorar en él se apoyare sobre mi mano, si yo también me inclinare en el templo de Rimmón, si en el templo de Rimmón me inclino, Jehová perdone en esto á tu siervo. 2 Re. 5:18
- Y él le dijo: Vete en paz. Partióse pues de él, y caminó como el espacio de una milla. 2 Re. 5:19
- Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó á este Siro Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él, y tomaré de él alguna cosa. 2 Re. 5:20
- El entonces le dijo: ¿No fué también mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro á recibirte? ¿es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? 2 Re. 5:26
- LOS hijos de los profetas dijeron á Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho. 2 Re. 6:1
- Y aconteció que derribando uno un árbol, cayósele el hacha en el agua; y dió voces, diciendo: ¡Ah, señor mío, que era emprestada! 2 Re. 6:5
- Y el varón de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y echólo allí; é hizo nadar el hierro. 2 Re. 6:6
- Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento. 2 Re. 6:8
- Y el varón de Dios envió á decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los Siros van allí. 2 Re. 6:9
- Entonces el rey de Israel envió á aquel lugar que el varón de Dios había dicho y amonestádole; y guardóse de allí, no una vez ni dos. 2 Re. 6:10
- Y el corazón del rey de Siria fué turbado de esto; y llamando á sus siervos, díjoles: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? 2 Re. 6:11
- Entonces uno de los siervos dijo: No, rey, señor mío; sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu más secreta cámara. 2 Re. 6:12
- Entonces envió el rey allá gente de á caballo, y carros, y un grande ejército, los cuales vinieron de noche, y cercaron la ciudad. 2 Re. 6:14
- Y levantándose de mañana el que servía al varón de Dios, para salir, he aquí el ejército que tenía cercada la ciudad, con gente de á caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? 2 Re. 6:15
- Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de á caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. 2 Re. 6:17
- Después les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, que yo os guiaré al hombre que buscáis. Y guiólos á Samaria. 2 Re. 6:19
- Y cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo á Eliseo: ¿Herirélos, padre mío? 2 Re. 6:21
- Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le dió voces, y dijo: Salva, rey señor mío. 2 Re. 6:26
- Y díjole el rey: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío. 2 Re. 6:28
- Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido su hijo. 2 Re. 6:29
- Y como el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó así por el muro: y llegó á ver el pueblo el saco que traía interiormente sobre su carne. 2 Re. 6:30
- Estaba á la sazón Eliseo sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos: y el rey envió á él un hombre. Mas antes que el mensajero viniese á él, dijo él á los ancianos: ¿No habéis visto como este hijo del homicida me envía á quitar la cabeza? Mirad pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta, é impedidle la entrada: ¿no viene tras él el ruido de los pies de su amo? 2 Re. 6:32
- Aun estaba él hablando con ellos, y he aquí el mensajero que descendía á él; y dijo: Ciertamente este mal de Jehová viene. ¿Para qué tengo de esperar más á Jehová? 2 Re. 6:33
- DIJO entonces Eliseo: Oid palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana á estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seah de cebada un siclo, á la puerta de Samaria. 2 Re. 7:1
- Y un príncipe sobre cuya mano el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello. 2 Re. 7:2
- Y había cuatro hombres leprosos á la entrada de la puerta, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? 2 Re. 7:3
- Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos pues ahora, y pasémonos al ejército de los Siros: si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. 2 Re. 7:4
- Levantáronse pues en el principio de la noche, para irse al campo de los Siros; y llegando á las primeras estancias de los Siros, no había allí hombre. 2 Re. 7:5
- Porque el Señor había hecho que en el campo de los Siros se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de grande ejército; y dijéronse los unos á los otros: He aquí el rey de Israel ha pagado contra nosotros á los reyes de los Heteos, y á los reyes de los Egipcios, para que vengan contra nosotros. 2 Re. 7:6
- Y así se habían levantado y huído al principio de la noche, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campo como se estaba; y habían huído por salvar las vidas. 2 Re. 7:7
- Y dijéronse el uno al otro: No hacemos bien: hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos: y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la maldad. Vamos pues ahora, entremos, y demos la nueva en casa del rey. 2 Re. 7:9
- Y vinieron, y dieron voces á los guardas de la puerta de la ciudad, y declaráronles, diciendo: Nosotros fuimos al campo de los Siros, y he aquí que no había allí hombre, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y el campo como se estaba. 2 Re. 7:10
- Y los porteros dieron voces, y declaráronlo dentro, en el palacio del rey. 2 Re. 7:11
- Y levantóse el rey de noche, y dijo á sus siervos: Yo os declararé lo que nos han hecho los Siros. Ellos saben que tenemos hambre, y hanse salido de las tiendas y escondídose en el campo, diciendo: Cuando hubieren salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad. 2 Re. 7:12
- Tomaron pues dos caballos de un carro, y envió el rey tras el campo de los Siros, diciendo: Id, y ved. 2 Re. 7:14
- Y ellos fueron, y siguiéronlos hasta el Jordán: y he aquí, todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los Siros habían arrojado con la premura. Y volvieron los mensajeros, é hiciéronlo saber al rey. 2 Re. 7:15
- Entonces el pueblo salió, y saquearon el campo de los Siros. Y fué vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seah de cebada por un siclo, conforme á la palabra de Jehová. 2 Re. 7:16
- Y el rey puso á la puerta a aquel príncipe sobre cuya mano él se apoyaba: y atropellóle el pueblo á la entrada, y murió, conforme á lo que había dicho el varón de Dios, lo que habló cuando el rey descendió á él. 2 Re. 7:17
- Aconteció pues de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seah de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina será vendido por un siclo mañana á estas horas, á la puerta de Samaria. 2 Re. 7:18
- A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: Aunque Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿pudiera ser eso? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello. 2 Re. 7:19
- Y vínole así; porque el pueblo le atropelló á la entrada, y murió. 2 Re. 7:20
- Y HABLÓ Eliseo á aquella mujer á cuyo hijo había hecho vivir, diciendo: Levántate, vete tú y toda tu casa á vivir donde pudieres; porque Jehová ha llamado el hambre, la cual vendrá también sobre la tierra siete años. 2 Re. 8:1
- Entonces la mujer se levantó, é hizo como el varón de Dios le dijo: y partióse ella con su familia, y vivió en tierra de los Filisteos siete años. 2 Re. 8:2
- Y había el rey hablado con Giezi, criado del varón de Dios, diciéndole: Ruégote que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo. 2 Re. 8:4
- Y preguntando el rey á la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey le dió un eunuco, diciéndole: Hazle volver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de la tierras desde el día que dejó el país hasta ahora. 2 Re. 8:6
- Eliseo se fué luego á Damasco, y Ben-adad rey de Siria estaba enfermo, al cual dieron aviso, diciendo: El varón de Dios ha venido aquí. 2 Re. 8:7
- Y el rey dijo á Hazael: Toma en tu mano un presente, y ve á recibir al varón de Dios, y consulta por él á Jehová, diciendo: ¿Tengo de sanar de esta enfermedad? 2 Re. 8:8
- Y el varón de Dios le volvió el rostro afirmadamente, y estúvose así una gran pieza; y lloró el varón de Dios. 2 Re. 8:11
- Entonces díjole Hazael: ¿Por qué llora mi señor? Y él respondió: Porque sé el mal que has de hacer á los hijos de Israel: á sus fortalezas pegarás fuego, y á sus mancebos matarás á cuchillo, y estrellarás á sus niños, y abrirás á sus preñadas. 2 Re. 8:12
- Y él se partió de Eliseo, y vino á su señor, el cual le dijo: ¿Qué te ha dicho Eliseo? Y él respondió: Díjome que seguramente vivirás. 2 Re. 8:14
- El día siguiente tomó un paño basto, y metiólo en agua, y tendiólo sobre el rostro de Ben-adad, y murió: y reinó Hazael en su lugar. 2 Re. 8:15
- En el quinto año de Joram hijo de Achâb rey de Israel, y siendo Josaphat rey de Judá, comenzó á reinar Joram hijo de Josaphat rey de Judá. 2 Re. 8:16
- Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Achâb, porque una hija de Achâb fué su mujer; é hizo lo malo en ojos de Jehová. 2 Re. 8:18
- Joram por tanto pasó á Seir, y todos sus carros con él: y levantándose de noche hirió á los Idumeos, los cuales le habían cercado, y á los capitanes de los carros: y el pueblo huyó á sus estancias. 2 Re. 8:21
- Sustrájose no obstante Edom de bajo la mano de Judá, hasta hoy. Rebelóse además Libna en el mismo tiempo. 2 Re. 8:22
- Lo demás de los hechos de Joram, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 8:23
- En el año doce de Joram hijo de Achâb rey de Israel, comenzó á reinar Ochôzías hijo de Joram rey de Judá. 2 Re. 8:25
- De veintidós años era Ochôzías cuando comenzó á reinar, y reinó un año en Jerusalem. El nombre de su madre fué Athalía hija de Omri rey de Israel. 2 Re. 8:26
- Y anduvo en el camino de la casa de Achâb, é hizo lo malo en ojos de Jehová, como la casa de Achâb: porque era yerno de la casa de Achâb. 2 Re. 8:27
- Y el rey Joram se volvió á Jezreel, para curarse de las heridas que los Siros le hicieron delante de Ramoth, cuando peleó contra Hazael rey de Siria. Y descendió Ochôzías hijo de Joram rey de Judá, á visitar á Joram hijo de Achâb en Jezreel, porque estaba enfermo. 2 Re. 8:29
- ENTONCES el profeta Eliseo llamó á uno de los hijos de los profetas, y díjole: Ciñe tus lomos, y toma esta alcuza de aceite en tu mano, y ve á Ramoth de Galaad. 2 Re. 9:1
- Fué pues el mozo, el mozo del profeta, á Ramoth de Galaad. 2 Re. 9:4
- Y él se levantó, y entróse en casa; y el otro derramó el aceite sobre su cabeza, y díjole: Así dijo Jehová Dios de Israel: Yo te he ungido por rey sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. 2 Re. 9:6
- Y á Jezabel comerán perros en el campo de Jezreel, y no habrá quien la sepulte. En seguida abrió la puerta, y echó á huir. 2 Re. 9:10
- Habíase empero vuelto el rey Joram á Jezreel, para curarse de las heridas que los Siros le habían hecho, peleando contra Hazael rey de Siria.) Y Jehú dijo: Si es vuestra voluntad, ninguno escape de la ciudad, para ir á dar las nuevas en Jezreel. 2 Re. 9:15
- Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel, vió la cuadrilla de Jehú, que venía, y dijo: Yo veo una cuadrilla. Y Joram dijo: Toma uno de á caballo, y envía á reconocerlos, y que les diga: ¿Hay paz? 2 Re. 9:17
- Fué pues el de á caballo á reconocerlos, y dijo: El rey dice así: ¿Hay paz? Y Jehú le dijo: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuélvete tras mí. El atalaya dió luego aviso, diciendo: El mensajero llegó hasta ellos, y no vuelve. 2 Re. 9:18
- Entonces envió otro de á caballo, el cual llegando á ellos, dijo: El rey dice así: ¿Hay paz? Y Jehú respondió: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuélvete tras mí. 2 Re. 9:19
- El atalaya volvió á decir: También éste llegó á ellos y no vuelve: mas el marchar del que viene es como el marchar de Jehú hijo de Nimsi, porque viene impetuosamente. 2 Re. 9:20
- Y viendo esto Ochôzías rey de Judá, huyó por el camino de la casa del huerto. Y siguiólo Jehú, diciendo: Herid también á éste en el carro. Y le hirieron á la subida de Gur, junto á Ibleam. Y él huyó á Megiddo, y murió allí. 2 Re. 9:27
- En el undécimo año de Joram hijo de Achâb, comenzó á reinar Ochôzías sobre Judá. 2 Re. 9:29
- Y el cuerpo de Jezabel fué cual estiércol sobre la faz de la tierra en la heredad de Jezreel; de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel. 2 Re. 9:37
- Mirad cuál es el mejor y él más recto de los hijos de vuestro señor, y ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro señor. 2 Re. 10:3
- Y el mayordomo, y el presidente de la ciudad, y los ancianos, y los ayos, enviaron á decir á Jehú: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandares: no elegiremos por rey á ninguno; tú harás lo que bien te pareciere. 2 Re. 10:5
- El entonces les escribió la segunda vez diciendo: Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los varones hijos de vuestro señor, y venid mañana á estas horas á mí á Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. 2 Re. 10:6
- Venida la mañana, salió él, y estando en pie dijo á todo el pueblo: Vosotros sois justos: he aquí yo he conspirado contra mi señor, y lo he muerto: ¿mas quién ha muerto á todos estos? 2 Re. 10:9
- Y levantóse de allí, y vino á Samaria; y llegando él en el camino á una casa de esquileo de pastores, 2 Re. 10:12
- Partiéndose luego de allí encontróse con Jonadab hijo de Rechâb; y después que lo hubo saludado, díjole: ¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo? Y Jonadab dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y él le dió su mano. Hízolo luego subir consigo en el carro. 2 Re. 10:15
- Y juntó Jehú todo el pueblo, y díjoles: Achâb sirvió poco á Baal; mas Jehú lo servirá mucho. 2 Re. 10:18
- Y envió Jehú por todo Israel, y vinieron todos los siervos de Baal, que no faltó ninguno que no viniese. Y entraron en el templo de Baal, y el templo de Baal se llenó de cabo á cabo. 2 Re. 10:21
- Entonces dijo al que tenía el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para todos lo siervos de Baal. Y él les sacó vestimentas. 2 Re. 10:22
- Y entró Jehú con Jonadab hijo de Rechâb en el templo de Baal, y dijo á los siervos de Baal: Mirad y ved que por dicha no haya aquí entre vosotros alguno de los siervos de Jehová, sino solos los siervos de Baal. 2 Re. 10:23
- Y después que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jehú dijo á los de su guardia y á los capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los hirieron á cuchillo: y dejáronlos tendidos los de la guardia y los capitanes, y fueron hasta la ciudad del templo de Baal. 2 Re. 10:25
- Y Jehová dijo á Jehú: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos, é hiciste á la casa de Achâb conforme á todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación. 2 Re. 10:30
- Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, el que había hecho pecar á Israel. 2 Re. 10:31
- Desde el Jordán al nacimiento del sol, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubén, y de Manasés, desde Aroer que está junto al arroyo de Arnón, á Galaad y á Basán. 2 Re. 10:33
- Lo demás de los hechos de Jehú, y todas las cosas que hizo, y toda su valentía, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 Re. 10:34
- El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria, fué veintiocho años. 2 Re. 10:36
- Y estuvo con ella escondido en la casa de Jehová seis años: y Athalía fué reina sobre el país. 2 Re. 11:3
- Y mandóles, diciendo: Esto es lo que habéis de hacer: la tercera parte de vosotros, los que entrarán el sábado, tendrán la guardia de la casa del rey; 2 Re. 11:5
- Y las dos partes de vosotros, es á saber, todos los que salen el sábado, tendréis la guarda de la casa de Jehová junto al rey. 2 Re. 11:7
- Y estaréis alrededor del rey de todas partes, teniendo cada uno sus armas en las manos, y cualquiera que entrare dentro de estos órdenes, sea muerto. Y habéis de estar con el rey cuando saliere, y cuando entrare. 2 Re. 11:8
- Los centuriones pues, hicieron todo como el sacerdote Joiada les mandó: y tomando cada uno los suyos, es á saber, los que habían de entrar el sábado, y los que habían salido el sábado, viniéronse á Joiada el sacerdote. 2 Re. 11:9
- Y el sacerdote dió á los centuriones las picas y los escudos que habían sido del rey David, que estaban en la casa de Jehová. 2 Re. 11:10
- Y los de la guardia se pusieron en orden, teniendo cada uno sus armas en sus manos, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo, junto al altar y el templo, en derredor del rey. 2 Re. 11:11
- Sacando luego Joiada al hijo del rey, púsole la corona y el testimonio, é hiciéronle rey ungiéndole; y batiendo las manos dijeron: ¡Viva el rey! 2 Re. 11:12
- Y oyendo Athalía el estruendo del pueblo que corría, entró al pueblo en el templo de Jehová; 2 Re. 11:13
- Y como miró, he aquí el rey que estaba junto á la columna, conforme á la costumbre, y los príncipes y los trompetas junto al rey; y que todo el pueblo del país hacía alegrías, y que tocaban las trompetas. Entonces Athalía, rasgando sus vestidos, clamó á voz en grito: ¡Traición, traición! 2 Re. 11:14
- Mas el sacerdote Joiada mandó á los centuriones que gobernaban el ejército, y díjoles: Sacadla fuera del recinto del templo, y al que la siguiere, matadlo á cuchillo. (Porque el sacerdote dijo que no la matasen en el templo de Jehová.) 2 Re. 11:15
- Diéronle pues lugar, y como iba el camino por donde entran los de á caballo á la casa del rey, allí la mataron. 2 Re. 11:16
- Entonces Joiada hizo alianza entre Jehová y el rey y el pueblo, que serían pueblo de Jehová: y asimismo entre el rey y el pueblo. 2 Re. 11:17
- Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y derribáronlo: asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron á Mathán sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová. 2 Re. 11:18
- Después tomó los centuriones, y capitanes, y los de la guardia, y á todo el pueblo de la tierra, y llevaron al rey desde la casa de Jehová, y vinieron por el camino de la puerta de los de la guardia á la casa del rey; y sentóse el rey sobre el trono de los reyes. 2 Re. 11:19
- Y todo el pueblo de la tierra hizo alegrías, y la ciudad estuvo en reposo, habiendo sido Athalía muerta á cuchillo junto á la casa del rey. 2 Re. 11:20
- EN el séptimo año de Jehú comenzó á reinar Joas, y reinó cuarenta años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Sibia, de Beer-seba. 2 Re. 12:1
- Y Joas hizo lo recto en ojos de Jehová todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada. 2 Re. 12:2
- Con todo eso los altos no se quitaron; que aún sacrificaba y quemaba el pueblo perfumes en los altos. 2 Re. 12:3
- Y Joas dijo á los sacerdotes: Todo el dinero de las santificaciones que se suele traer á la casa de Jehová, el dinero de los que pasan en cuenta, el dinero por las personas, cada cual según su tasa, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad mete en la casa de Jehová, 2 Re. 12:4
- Pero el año veintitrés del rey Joas, no habían aún reparado los sacerdotes las aberturas del templo. 2 Re. 12:6
- Llamando entonces el rey Joas al pontífice Joiada y á los sacerdotes, díjoles: ¿Por qué no reparáis las aberturas del templo? Ahora pues, no toméis más el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las roturas del templo. 2 Re. 12:7
- Mas el pontífice Joiada tomó un arca, é hízole en la tapa un agujero, y púsola junto al altar, á la mano derecha como se entra en le templo de Jehová; y los sacerdotes que guardaban la puerta, ponían allí todo el dinero que se metía en la casa de Jehová. 2 Re. 12:9
- Y cuando veían que había mucho dinero en el arca, venía el notario del rey y el gran sacerdote, y contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehová, y guardábanlo. 2 Re. 12:10
- Y daban el dinero suficiente en mano de los que hacían la obra, y de los que tenían el cargo de la casa de Jehová; y ellos lo expendían en pagar los carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehová, 2 Re. 12:11
- Mas de aquel dinero que se traía á la casa de Jehová, no se hacían tazas de plata, ni salterios, ni jofainas, ni trompetas; ni ningún otro vaso de oro ni de plata se hacía para el templo de Jehová: 2 Re. 12:13
- Y no se tomaba en cuenta á los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo diesen á los que hacían la obra: porque lo hacían ellos fielmente. 2 Re. 12:15
- El dinero por el delito, y el dinero por los pecados, no se metía en la casa de Jehová; porque era de los sacerdotes. 2 Re. 12:16
- Por lo que tomó Joas rey de Judá todas las ofrendas que había dedicado Josaphat, y Joram y Ochôzías sus padres, reyes de Judá, y las que él había dedicado, y todo el oro que se halló en los tesoros de la casa de Jehová, y en la casa del rey, y enviólo á Hazael rey de Siria: y él se partió de Jerusalem. 2 Re. 12:18
- Lo demás de los hechos de Joas, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 12:19
- EN el año veintitrés de Joas hijo de Ochôzías, rey de Judá, comenzó á reinar Joachâz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años. 2 Re. 13:1
- E hizo lo malo en ojos de Jehová, y siguió los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel; y no se apartó de ellos. 2 Re. 13:2
- Y encendióse el furor de Jehová contra Israel, y entrególos en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo. 2 Re. 13:3
- Mas Joachâz oró á la faz de Jehová, y Jehová lo oyó: porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía. 2 Re. 13:4
- Con todo eso no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar á Israel: en ellos anduvieron; y también el bosque permaneció en Samaria.) 2 Re. 13:6
- Porque no le había quedado gente á Joachâz, sino cincuenta hombres de á caballo, y diez carros, y diez mil hombres de á pié; pues el rey de Siria los había destruído, y los había puesto como polvo para hollar. 2 Re. 13:7
- Lo demás de los hechos de Joachâz, y todo lo que hizo, y sus valentías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 Re. 13:8
- El año treinta y siete de Joas rey de Judá, comenzó á reinar Joas hijo de Joachâz sobre Israel en Samaria; y reinó dieciséis años. 2 Re. 13:10
- E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel; en ellos anduvo. 2 Re. 13:11
- Lo demás de los hechos de Joas, y todas las cosas que hizo, y su esfuerzo con que guerreó contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 Re. 13:12
- Y dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey, 2 Re. 13:16
- Y dijo: Abre la ventana de hacia el oriente. Y como él la abrió dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salud de Jehová, y saeta de salud contra Siria: porque herirás á los Siros en Aphec, hasta consumirlos. 2 Re. 13:17
- Y tornóle á decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, díjole: Hiere la tierra. Y él hirió tres veces, y cesó. 2 Re. 13:18
- Entonces el varón de Dios, enojado con él, le dijo: A herir cinco ó seis veces, herirías á Siria, hasta no quedar ninguno: empero ahora tres veces herirás á Siria. 2 Re. 13:19
- Y murió Eliseo, y sepultáronlo. Entrado el año vinieron partidas de Moabitas á la tierra. 2 Re. 13:20
- Y aconteció que al sepultar unos un hombre, súbitamente vieron una partida, y arrojaron al hombre en el sepulcro de Eliseo: y cuando llegó á tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y levantóse sobre sus pies. 2 Re. 13:21
- Hazael pues, rey de Siria, afligió á Israel todo el tiempo de Joachâz. 2 Re. 13:22
- EN el año segundo de Joas hijo de Joachâz rey de Israel, comenzó á reinar Amasías hijo de Joas rey de Judá. 2 Re. 14:1
- Cuando comenzó á reinar era de veinticinco años, y veintinueve años reinó en Jerusalem: el nombre de su madre fué Joaddan, de Jerusalem. 2 Re. 14:2
- Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo aun sacrificaba y quemaba perfumes en los altos. 2 Re. 14:4
- Y luego que el reino fué confirmado en su mano, hirió á sus siervos, los que habían muerto al rey su padre. 2 Re. 14:5
- Mas no mató á los hijos de los que le mataron, conforme á lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, donde Jehová mandó, diciendo: No matarán á los padres por los hijos, ni á los hijos por los padres: mas cada uno morirá por su pecado. 2 Re. 14:6
- Este hirió asimismo diez mil Idumeos en el valle de las Salinas, y tomó á Sela por guerra, y llamóla Jocteel, hasta hoy. 2 Re. 14:7
- Y Joas rey de Israel envió á Amasías rey de Judá esta respuesta: El cardillo que está en el Líbano envió á decir al cedro que está en el Líbano: Da tu hija por mujer á mi hijo. Y pasaron las bestias fieras que están en el Líbano, y hollaron el cardillo. 2 Re. 14:9
- Además Joas rey de Israel tomó á Amasías rey de Judá, hijo de Joas hijo de Ochôzías, en Beth-semes: y vino á Jerusalem, y rompió el muro de Jerusalem desde la puerta de Ephraim hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos. 2 Re. 14:13
- Y tomó todo el oro y la plata, y todos los vasos que fueron hallados en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa del rey, y los hijos en rehenes, y volvióse á Samaria. 2 Re. 14:14
- Lo demás de los hechos de Joas que ejecutó, y sus hazañas, y cómo peleó contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 Re. 14:15
- Lo demás de los hechos de Amasías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 14:18
- Entonces todo el pueblo de Judá tomó á Azarías, que era de diez y seis años, é hiciéronlo rey en lugar de Amasías su padre. 2 Re. 14:21
- Edificó él á Elath, y la restituyó á Judá, después que el rey durmió con sus padres. 2 Re. 14:22
- El año quince de Amasías hijo de Joas rey de Judá, comenzó á reinar Jeroboam hijo de Joas sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años. 2 Re. 14:23
- E hizo lo malo en ojos de Jehová, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel. 2 Re. 14:24
- El restituyó los términos de Israel desde la entrada de Amath hasta la mar de la llanura, conforme á la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual había él hablado por su siervo Jonás hijo de Amittai, profeta que fué de Gath-hepher. 2 Re. 14:25
- Y Jehová no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo: por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joas. 2 Re. 14:27
- Y lo demás de los hechos de Jeroboam, y todas las cosas que hizo, y su valentía, y todas las guerras que hizo, y cómo restituyó á Judá en Israel á Damasco y á Hamath, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 Re. 14:28
- EN el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó á reinar Azarías hijo de Amasías rey de Judá. 2 Re. 15:1
- Cuando comenzó á reinar era de dieciséis años, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalem; el nombre de su madre fué Jecolía, de Jerusalem. 2 Re. 15:2
- Con todo eso los altos no se quitaron; que el pueblo sacrificaba aún y quemaba perfumes en los altos. 2 Re. 15:4
- Mas Jehová hirió al rey con lepra, y fué leproso hasta el día de su muerte, y habitó en casa separada, y Jotham hijo del rey tenía el cargo del palacio, gobernando al pueblo de la tierra. 2 Re. 15:5
- Lo demás de los hechos de Azarías, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 15:6
- En el año treinta y ocho de Azarías rey de Judá, reinó Zachârías hijo de Jeroboam sobre Israel seis meses. 2 Re. 15:8
- E hizo lo malo en ojos de Jehová, como habían hecho sus padres: no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel. 2 Re. 15:9
- Lo demás de los hechos de Zachârías, he aquí está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 2 Re. 15:11
- Y esta fué la palabra de Jehová que había hablado á Jehú, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel. Y fué así. 2 Re. 15:12
- Sallum hijo de Jabes comenzó á reinar en el año treinta y nueve de Uzzía rey de Judá, y reinó el tiempo de un mes en Samaria; 2 Re. 15:13
- Lo demás de los hechos de Sallum, y su conjuración con que conspiró, he aquí está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 2 Re. 15:15
- En el año treinta y nueve de Azarías rey de Judá, reinó Manahem hijo de Gadi sobre Israel diez años, en Samaria. 2 Re. 15:17
- E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó en todo su tiempo de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel. 2 Re. 15:18
- Y vino Phul rey de Asiria á la tierra; y dió Manahem á Phul mil talentos de plata porque le ayudara á confirmarse en el reino. 2 Re. 15:19
- E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos: de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria, y el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en la tierra. 2 Re. 15:20
- Lo demás de los hechos de Manahem, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 Re. 15:21
- En el año cincuenta de Azarías rey de Judá, reinó Pekaía hijo de Manahem sobre Israel en Samaria, dos años. 2 Re. 15:23
- E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel. 2 Re. 15:24
- Y conspiró contra él Peka hijo de Remalías, capitán suyo, é hiriólo en Samaria, en el palacio de la casa real, en compañía de Argob y de Ariph, y con cincuenta hombres de los hijos de los Galaaditas; y matólo, y reinó en su lugar. 2 Re. 15:25
- Lo demás de los hechos de Pekaía, y todas las cosas que hizo, he aquí está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 2 Re. 15:26
- En el año cincuenta y dos de Azarías rey de Judá, reinó Peka hijo de Remalías sobre Israel en Samaria; y reinó veinte años. 2 Re. 15:27
- E hizo lo malo en ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel. 2 Re. 15:28
- Lo demás de los hechos de Peka, y todo lo que hizo, he aquí está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 2 Re. 15:31
- En el segundo año de Peka hijo de Remalías rey de Israel, comenzó á reinar Jotham hijo de Uzzía rey de Judá. 2 Re. 15:32
- Cuando comenzó á reinar era de veinticinco años, y reinó dieciséis años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Jerusa hija de Sadoc. 2 Re. 15:33
- Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo sacrificaba aún, y quemaba perfumes en los altos. Edificó él la puerta más alta de la casa de Jehová. 2 Re. 15:35
- Lo demás de los hechos de Jotham, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 15:36
- EN el año diecisiete de Peka hijo de Remalías, comenzó á reinar Achâz hijo de Jotham rey de Judá. 2 Re. 16:1
- Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por el fuego á su hijo, según las abominaciones de las gentes que Jehová echó de delante de los hijos de Israel. 2 Re. 16:3
- Y tomando Achâz la plata y el oro que se halló en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real, envió al rey de Asiria un presente. 2 Re. 16:8
- Y atendióle el rey de Asiria; pues subió el rey de Asiria contra Damasco, y tomóla, y trasportó los moradores á Kir, y mató á Resín. 2 Re. 16:9
- Y fué el rey Achâz á encontrar á Tiglath-pileser rey de Asiria en Damasco; y visto que hubo el rey Achâz el altar que estaba en Damasco, envió á Urías sacerdote el diseño y la descripción del altar, conforme á toda su hechura. 2 Re. 16:10
- Y Urías el sacerdote edificó el altar; conforme á todo lo que el rey Achâz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías, entre tanto que el rey Achâz venía de Damasco. 2 Re. 16:11
- Y luego que vino el rey de Damasco, y hubo visto el altar, acercóse el rey á él, y sacrificó en él; 2 Re. 16:12
- Y el altar de bronce que estaba delante de Jehová, hízolo acercar delante de la frontera de la casa, entre el altar y el templo de Jehová, y púsolo al lado del altar hacia el aquilón. 2 Re. 16:14
- Y mandó el rey Achâz al sacerdote Urías, diciendo: En el gran altar encenderás el holocausto de la mañana y el presente de la tarde, y el holocausto del rey y su presente, y asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y su presente y sus libaciones: y esparcirás sobre él toda la sangre de holocausto, y toda la sangre de sacrificio: y el altar de bronce será mío para preguntar en él. 2 Re. 16:15
- E hizo el sacerdote Urías conforme á todas las cosas que el rey Achâz le mandó. 2 Re. 16:16
- Y cortó el rey Achâz las cintas de las basas, y quitóles las fuentes; quitó también el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él, y púsolo sobre el solado de piedra. 2 Re. 16:17
- Asimismo la tienda del sábado que habían edificado en la casa, y el pasadizo de afuera del rey, mudólos del templo de Jehová, por causa del rey de Asiria. 2 Re. 16:18
- Lo demás de los hechos de Achâz que puso por obra, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 16:19
- Y durmió el rey Achâz con sus padres y fué sepultado con sus padres en la ciudad de David: y reinó en su lugar Ezechîas su hijo. 2 Re. 16:20
- EN el año duodécimo de Achâz rey de Judá, comenzó á reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel; y reinó nueve años. 2 Re. 17:1
- Mas el rey de Asiria halló que Oseas hacía conjuración: porque había enviado embajadores á So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como cada año: por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la cárcel. 2 Re. 17:4
- Y el rey de Asiria partió contra todo el país, y subió contra Samaria, y estuvo sobre ella tres años. 2 Re. 17:5
- En el año nueve de Oseas tomó el rey de Asiria á Samaria, y trasportó á Israel á Asiria, y púsolos en Hala, y en Habor, junto al río de Gozán, y en las ciudades de los Medos. 2 Re. 17:6
- Y dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, é hiciéronse vaciadizos dos becerros, y también bosques, y adoraron á todo el ejército del cielo, y sirvieron á Baal: 2 Re. 17:16
- Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, y de Cutha, y de Ava, y de Hamath, y de Sepharvaim, y púsolos en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron á Samaria, y habitaron en sus ciudades. 2 Re. 17:24
- Y el rey de Asiria mandó, diciendo: Llevad allí á alguno de los sacerdote que trajisteis de allá, y vayan y habiten allí, y enséñenles la costumbre del Dios del país. 2 Re. 17:27
- Hasta hoy hacen como primero; que ni temen á Jehová, ni guardan sus estatutos, ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová á los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel; 2 Re. 17:34
- Y no olvidaréis el pacto que hice con vosotros; ni temeréis dioses ajenos: 2 Re. 17:38
- EN el tercer año de Oseas hijo de Ela rey de Israel, comenzó á reinar Ezechîas hijo de Achâz rey de Judá. 2 Re. 18:1
- Cuando comenzó á reinar era de venticinco años, y reinó en Jerusalem veintinueve años. El nombre de su madre fué Abi hija de Zachârías. 2 Re. 18:2
- El quitó los altos, y quebró las imágenes, y taló los bosques, é hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban perfumes los hijos de Israel; y llamóle por nombre Nehustán. 2 Re. 18:4
- Y Jehová fué con él; y en todas las cosas á que salía prosperaba. El se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió. 2 Re. 18:7
- En el cuarto año del rey Ezechîas, que era el año séptimo de Oseas hijo de Ela rey de Israel, subió Salmanasar rey de los Asirios contra Samaria, y cercóla. 2 Re. 18:9
- Y tomáronla al cabo de tres años: esto es, en el sexto año de Ezechîas, el cual era el año nono de Oseas rey de Israel, fué Samaria tomada. 2 Re. 18:10
- Y el rey de Asiria traspuso á Israel á Asiria, y púsolos en Hala, y en Habor, junto al río de Gozán, y en las ciudades de los Medos: 2 Re. 18:11
- Entonces Ezechîas rey de Judá envió á decir al rey de Asiria en Lachîs: Yo he pecado: vuélvete de mí, y llevaré todo lo que me impusieres. Y el rey de Asiria impuso á Ezechîas rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro. 2 Re. 18:14
- Entonces descompuso Ezechîas las puertas del templo de Jehová, y los quiciales que el mismo rey Ezechîas había cubierto de oro, y diólo al rey de Asiria. 2 Re. 18:16
- Después el rey de Asiria envió al rey Ezechîas, desde Lachîs contra Jerusalem, á Thartán y á Rabsaris y á Rabsaces, con un grande ejército: y subieron, y vinieron á Jerusalem. Y habiendo subido, vinieron y pararon junto al conducto del estanque de arriba, que es en el camino de la heredad del batanero. 2 Re. 18:17
- Y díjoles Rabsaces: Decid ahora á Ezechîas: Así dice el gran rey de Asiria: ¿Qué confianza es esta en que tú estás? 2 Re. 18:19
- He aquí tú confías ahora en este bordón de caña cascada, en Egipto, en el que si alguno se apoyare, entrarále por la mano, y se le pasará. Tal es Faraón rey de Egipto, para todos los que en él confían. 2 Re. 18:21
- Por tanto, ahora yo te ruego que des rehenes á mi señor, el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si tú pudieres dar jinetes para ellos. 2 Re. 18:23
- ¿Cómo pues harás volver el rostro de un capitán el menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y su gente de á caballo? 2 Re. 18:24
- Entonces dijo Eliacim hijo de Hilcías, y Sebna y Joah, á Rabsaces: Ruégote que hables á tus siervos siriaco, porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros judaico á oídos del pueblo que está sobre el muro. 2 Re. 18:26
- Y Rabsaces les dijo: ¿Hame enviado mi señor á ti y á tu señor para decir estas palabras, y no antes á los hombres que están sobre el muro, para comer su estiércol, y beber el agua de sus pies con vosotros? 2 Re. 18:27
- Paróse luego Rabsaces, y clamó á gran voz en judaico, y habló, diciendo: Oid la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 2 Re. 18:28
- Así ha dicho el rey: No os engañe Ezechîas, porque no os podrá librar de mi mano. 2 Re. 18:29
- No oigáis á Ezechîas, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid á mí, y cada uno comerá de su vid, y de su higuera, y cada uno beberá las aguas de su pozo; 2 Re. 18:31
- ¿Dónde está el dios de Hamath, y de Arphad? ¿dónde el dios de Sepharvaim, de Hena, y de Hiva? ¿pudieron éstos librar á Samaria de mi mano? 2 Re. 18:34
- Y el pueblo calló, que no le respondieron palabra: porque había mandamiento del rey, el cual había dicho: No le respondáis. 2 Re. 18:36
- Entonces Eliacim hijo de Hilcías, que era mayordomo, y Sebna el escriba, y Joah hijo de Asaph, canciller, vinieron á Ezechîas, rotos sus vestidos, y recitáronle las palabras de Rabsaces. 2 Re. 18:37
- Y COMO el rey Ezechîas lo oyó, rasgó sus vestidos, y cubrióse de saco, y entróse en la casa de Jehová. 2 Re. 19:1
- Y envió á Eliacim el mayordomo, y á Sebna escriba, y á los ancianos de los sacerdotes, vestidos de sacos á Isaías profeta hijo de Amós, 2 Re. 19:2
- Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras de Rabsaces, al cual el rey de los Asirios su señor ha enviado para injuriar al Dios vivo, y á vituperar con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído: por tanto, eleva oración por las reliquias que aun se hallan. 2 Re. 19:4
- ¿Dónde está el rey de Hamath, el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Hena, y de Hiva? 2 Re. 19:13
- Y oró Ezechîas delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que habitas entre los querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. 2 Re. 19:15
- Y que pusieron en el fuego á sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera ó piedra, y así los destruyeron. 2 Re. 19:18
- ¿A quién has injuriado y á quién has blasfemado? ¿y contra quién has hablado alto, y has alzado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel. 2 Re. 19:22
- Por mano de tus mensajeros has proferido injuria contra el Señor, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido á las cumbres de los montes, á las cuestas del Líbano; y cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; y entraré á la morada de su término, al monte de su Carmel. 2 Re. 19:23
- Por cuanto te has airado contra mí, y tu estruendo ha subido á mis oídos, yo por tanto pondré mi anzuelo en tus narices, y mi bocado en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. 2 Re. 19:28
- Y esto te será por señal Ezechîas: Este año comerás lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año haréis sementera, y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas. 2 Re. 19:29
- Porque saldrán de Jerusalem reliquias, y los que escaparán, del monte de Sión: el celo de Jehová de los ejércitos hará esto. 2 Re. 19:31
- Por el camino que vino se volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. 2 Re. 19:33
- Y aconteció que la misma noche salió el ángel de Jehová, é hirió en el campo de los Asirios ciento ochenta y cinco mil; y como se levantaron por la mañana, he aquí los cuerpos de los muertos. 2 Re. 19:35
- Y aconteció que, estando él adorando en el templo de Nisroch su dios, Adramelech y Saresar sus hijos lo hirieron á cuchillo; y huyéronse á tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo. 2 Re. 19:37
- Vuelve, y di á Ezechîas, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas: he aquí yo te sano; al tercer día subirás á la casa de Jehová. 2 Re. 20:5
- Entonces el profeta Isaías clamó á Jehová; é hizo volver la sombra por los grados que había descendido en el reloj de Achâz, diez grados atrás. 2 Re. 20:11
- Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezechîas, y díjole: ¿Qué dijeron aquellos varones, y de dónde vinieron á ti? Y Ezechîas le respondió: De lejanas tierras han venido, de Babilonia. 2 Re. 20:14
- Y de tus hijos que saldrán de ti, que habrás engendrado, tomarán; y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia. 2 Re. 20:18
- Lo demás de los hechos de Ezechîas, y todo su vigor, y cómo hizo el estanque, y el conducto, y metió las aguas en la ciudad, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 20:20
- DE doce años era Manasés cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem cincuenta y cinco años: el nombre de su madre fué Hepsiba. 2 Re. 21:1
- Porque él volvió á edificar los altos que Ezechîas su padre había derribado, y levantó altares á Baal, é hizo bosque, como había hecho Achâb rey de Israel: y adoró á todo el ejército del cielo, y sirvió á aquellas cosas. 2 Re. 21:3
- Y edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa de Jehová. 2 Re. 21:5
- Y pasó á su hijo por fuego, y miró en tiempos, y fué agorero, é instituyó pythones y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo en ojos de Jehová, para provocarlo á ira. 2 Re. 21:6
- Y no volveré á hacer que el pie de Israel sea movido de la tierra que dí á sus padres, con tal que guarden y hagan conforme á todas las cosas que yo les he mandado, y conforme á toda la ley que mi siervo Moisés les mandó. 2 Re. 21:8
- Por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalem y sobre Judá, que el que lo oyere, le retiñirán ambos oídos. 2 Re. 21:12
- Y extenderé sobre Jerusalem el cordel de Samaria, y el plomo de la casa de Achâb: y yo limpiaré á Jerusalem como se limpia una escudilla, que después que la han limpiado, la vuelven sobre su haz. 2 Re. 21:13
- Por cuanto han hecho lo malo en mis ojos, y me han provocado á ira, desde el día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy. 2 Re. 21:15
- Lo demás de los hechos de Manasés, y todas las cosas que hizo, y su pecado que cometió, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 21:17
- Y durmió Manasés con sus padres, y fué sepultado en el huerto de su casa, en el huerto de Uzza; y reinó en su lugar Amón su hijo. 2 Re. 21:18
- De veinte y dos años era Amón cuando comenzó á reinar, y reinó dos años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Mesalemeth hija de Harus de Jotba. 2 Re. 21:19
- Y dejó á Jehová el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehová. 2 Re. 21:22
- Entonces el pueblo de la tierra hirió á todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y puso el pueblo de la tierra por rey en su lugar á Josías su hijo. 2 Re. 21:24
- Lo demás de los hechos de Amón, que efectuara, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 21:25
- Y fué sepultado en su sepulcro en el huerto de Uzza, y reinó en su lugar Josías su hijo. 2 Re. 21:26
- CUANDO Josías comenzó á reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalem treinta y un años. El nombre de su madre fué Idida hija de Adaía de Boscath. 2 Re. 22:1
- E hizo lo recto en ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse á diestra ni á siniestra. 2 Re. 22:2
- Y á los dieciocho años del rey Josías, fué que envió el rey á Saphán hijo de Azalía, hijo de Mesullam, escriba, á la casa de Jehová, diciendo: 2 Re. 22:3
- Ve á Hilcías, sumo sacerdote: dile que recoja el dinero que se ha metido en la casa de Jehová, que han juntado del pueblo los guardianes de la puerta, 2 Re. 22:4
- Y que no se les cuente el dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con fidelidad. 2 Re. 22:7
- Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías á Saphán escriba: El libro de la ley he hallado en la casa de Jehová. E Hilcías dió el libro á Saphán, y leyólo. 2 Re. 22:8
- Viniendo luego Saphán escriba al rey, dió al rey la respuesta, y dijo: Tus siervos han juntado el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová. 2 Re. 22:9
- Asimismo Saphán escriba declaró al rey, diciendo: Hilcías el sacerdote me ha dado un libro. Y leyólo Saphán delante del rey. 2 Re. 22:10
- Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. 2 Re. 22:11
- Luego mandó el rey á Hilcías el sacerdote, y á Ahicam hijo de Saphán, y á Achbor hijo de Michâía, y á Saphán escriba, y á Asaía siervo del rey, diciendo: 2 Re. 22:12
- Id, y preguntad á Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado: porque grande ira de Jehová es la que ha sido encendida contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme á todo lo que nos fué escrito. 2 Re. 22:13
- Entonces fué Hilcías el sacerdote, y Ahicam y Achbor y Saphán y Asaía, á Hulda profetisa, mujer de Sallum hijo de Ticva hijo de Araas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalem en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. 2 Re. 22:14
- Y ella les dijo: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió á mí: 2 Re. 22:15
- Así dijo Jehová: He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los que en él moran, á saber, todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá: 2 Re. 22:16
- Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis á Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, 2 Re. 22:18
- Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y tú serás recogido á tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta. 2 Re. 22:20
- ENTONCES el rey envió, y juntaron á él todos los ancianos de Judá y de Jerusalem. 2 Re. 23:1
- Y subió el rey á la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalem, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. 2 Re. 23:2
- Y poniéndose el rey en pie junto á la columna, hizo alianza delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras de la alianza que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto. 2 Re. 23:3
- Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, y á los sacerdotes de segundo orden, y á los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los vasos que habían sido hechos para Baal, y para el bosque, y para toda la milicia del cielo; y quemólos fuera de Jerusalem en el campo de Cedrón, é hizo llevar las cenizas de ellos á Beth-el. 2 Re. 23:4
- Y quitó á los Camoreos, que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen perfumes en los altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalem; y asimismo á los que quemaban perfumes á Baal, al sol y á la luna, y á los signos, y á todo el ejército del cielo. 2 Re. 23:5
- Hizo también sacar el bosque fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalem, al torrente de Cedrón, y quemólo en el torrente de Cedrón, y tornólo en polvo, y echó el polvo de él sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 2 Re. 23:6
- Además derribó las casas de los sodomitas que estaban en la casa de Jehová, en las cuales tejían las mujeres pabellones para el bosque. 2 Re. 23:7
- Asimismo profanó á Topheth, que está en el valle del hijo de Hinnom, porque ninguno pasase su hijo ó su hija por fuego á Moloch. 2 Re. 23:10
- Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol á la entrada del templo de Jehová, junto á la cámara de Nathan-melech eunuco, el cual tenía cargo de los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol. 2 Re. 23:11
- Derribó además el rey los altares que estaban sobre la techumbre de la sala de Achâz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa de Jehová; y de allí corrió y arrojó el polvo en el torrente de Cedrón. 2 Re. 23:12
- Asimismo profanó el rey los altos que estaban delante de Jerusalem, á la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado á Astharoth, abominación de los Sidonios, y á Chêmos abominación de Moab, y á Milcom abominación de los hijos de Ammón. 2 Re. 23:13
- Y quebró las estatuas, y taló los bosques, é hinchió el lugar de ellos de huesos de hombres. 2 Re. 23:14
- Igualmente el altar que estaba en Beth-el, y el alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel, aquel altar y el alto destruyó; y quemó el alto, y lo tornó en polvo, y puso fuego al bosque. 2 Re. 23:15
- Y volvióse Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y quemólos sobre el altar para contaminarlo, conforme á la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado estos negocios. 2 Re. 23:16
- Y después dijo: ¿Qué título es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Beth-el. 2 Re. 23:17
- Entonces mandó el rey á todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua á Jehová vuestro Dios, conforme á lo que está escrito en el libro de esta alianza. 2 Re. 23:21
- Asimismo barrió Josías los pythones, adivinos, y terapheos, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalem, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa de Jehová. 2 Re. 23:24
- Lo demás de los hechos de Josías, y todas las cosas que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 23:28
- En aquellos días Faraón Nechâo rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al río Eufrates, y salió contra él el rey Josías; pero aquél así que le vió, matólo en Megiddo. 2 Re. 23:29
- Y sus siervos lo pusieron en un carro, y trajéronlo muerto de Megiddo á Jerusalem, y sepultáronlo en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tomó á Joachâz hijo de Josías, y ungiéronle y pusiéronlo por rey en lugar de su padre. 2 Re. 23:30
- De veintitrés años era Joachâz cuando comenzó á reinar, y reinó tres meses en Jerusalem. El nombre de su madre fué Amutal, hija de Jeremías de Libna. 2 Re. 23:31
- Entonces Faraón Nechâo puso por rey á Eliacim hijo de Josías, en lugar de Josías su padre, y mudóle el nombre en el de Joacim; y tomó á Joachâz, y llevólo á Egipto, y murió allí. 2 Re. 23:34
- Y Joacim pagó á Faraón la plata y el oro; mas hizo apreciar la tierra para dar el dinero conforme al mandamiento de Faraón, sacando la plata y oro del pueblo de la tierra, de cada uno según la estimación de su hacienda, para dar á Faraón Nechâo. 2 Re. 23:35
- De veinticinco años era Joacim cuando comenzó á Reinar, y once años reinó en Jerusalem. El nombre de su madre fué Zebuda hija de Pedaia, de Ruma. 2 Re. 23:36
- Lo demás de los hechos de Joacim, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 2 Re. 24:5
- Y nunca más el rey de Egipto salió de su tierra: porque el rey de Babilonia le tomó todo lo que era suyo, desde el río de Egipto hasta el río de Eufrates. 2 Re. 24:7
- De dieciocho años era Joachîn cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem tres meses. El nombre de su madre fué Neusta hija de Elnathán, de Jerusalem. 2 Re. 24:8
- Entonces salió Joachîn rey de Judá al rey de Babilonia, él, y su madre, y sus siervos, y sus príncipes, y sus eunucos: y prendiólo el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado. 2 Re. 24:12
- A todos los hombre de guerra, que fueron siete mil, y á los oficiales y herrreros, que fueron mil, y á todos los valientes para hacer la guerra, llevó cautivos el rey de Babilonia. 2 Re. 24:16
- Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joachîn á Mathanías su tío, y mudóle el nombre en el de Sedecías. 2 Re. 24:17
- De veintiún años era Sedecías cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem once años. El nombre de su madre fué Amutal hija de Jeremías, de Libna. 2 Re. 24:18
- Fué pues la ira de Jehová contra Jerusalem y Judá, hasta que los echó de su presencia. Y Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia. 2 Re. 24:20
- Y ACONTECIÓ á los nueve años de su reinado, en el mes décimo, á los diez del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalem, y cercóla; y levantaron contra ella ingenios alrededor. 2 Re. 25:1
- Y estuvo la ciudad cercada hasta el undécimo año del rey Sedecías. 2 Re. 25:2
- A los nueve del mes prevaleció el hambre en la ciudad, que no hubo pan para el pueblo de la tierra. 2 Re. 25:3
- Abierta ya la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto á los huertos del rey, estando los Caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fué camino de la campiña. 2 Re. 25:4
- Y el ejército de los Caldeos siguió al rey, y tomólo en las llanuras de Jericó, habiéndose esparcido de él todo su ejército. 2 Re. 25:5
- Tomado pues el rey, trajéronle al rey de Babilonia á Ribla, y profirieron contra él sentencia. 2 Re. 25:6
- En el mes quinto, á los siete del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino á Jerusalem Nabuzaradán, capitán de los de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 2 Re. 25:8
- Y todo el ejército de los Caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó los muros de Jerusalem alrededor. 2 Re. 25:10
- Y quebraron los Caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron el metal de ello á Babilonia. 2 Re. 25:13
- Incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata, todo lo llevó el capitán de los de la guardia; 2 Re. 25:15
- La altura de la una columna era diez y ocho codos y tenía encima un capitel de bronce, y la altura del capitel era de tres codos; y sobre el capitel había un enredado y granadas alrededor, todo de bronce: y semejante obra había en la otra columna con el enredado. 2 Re. 25:17
- Tomó entonces el capitán de los de la guardia á Saraías primer sacerdote, y á Sophonías segundo sacerdote, y tres guardas de la vajilla; 2 Re. 25:18
- Y de la ciudad tomó un eunuco, el cual era maestre de campo, y cinco varones de los continuos del rey, que se hallaron en la ciudad; y al principal escriba del ejército, que hacía la reseña de la gente del país; y sesenta varones del pueblo de la tierra, que se hallaron en la ciudad. 2 Re. 25:19
- Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en tierra de Hamath. Así fué trasportado Judá de sobre su tierra. 2 Re. 25:21
- Y oyendo todos los príncipes del ejército, ellos y su gente, que el rey de Babilonia había puesto por gobernador á Gedalías, viniéronse á él en Mizpa, es á saber, Ismael hijo de Nathanías, y Johanán hijo de Carea, y Saraía hijo de Tanhumet Netofatita, y Jaazanías hijo de Maachâti, ellos con los suyos. 2 Re. 25:23
- Mas en el mes séptimo vino Ismael hijo de Nathanías, hijo de Elisama, de la estirpe real, y con él diez varones, é hirieron á Gedalías, y murió: y también á los Judíos y Caldeos que estaban con él en Mizpa. 2 Re. 25:25
- Y levantándose todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejército, fuéronse á Egipto por temor de los Caldeos. 2 Re. 25:26
- Y aconteció á los treinta y siete años de la trasportación de Joachîn rey de Judá, en el mes duodécimo, á los veinte y siete del mes, que Evil-merodach rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, levantó la cabeza de Joachîn rey de Judá, sacándolo de la casa de la cárcel; 2 Re. 25:27
- Y hablóle bien, y puso su asiento sobre el asiento de los reyes que con él estaban en Babilonia. 2 Re. 25:28
- Y á Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fué Peleg, por cuanto en sus días fué dividida la tierra; y el nombre de su hermano fué Joctán. 1 Cró. 1:19
- Y Abram, el cual es Abraham. 1 Cró. 1:27
- Y estas son sus descendencias: el primogénito de Ismael, Nabajoth; después Cedar, Adbeel, Misam, 1 Cró. 1:29
- Y estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel Belah, hijo de Beor; y el nombre de su ciudad fué Dinaba. 1 Cró. 1:43
- Muerto Husam, reinó en su lugar Adad, hijo de Bedad, el cual hirió á Madián en la campaña de Moab: y el nombre de su ciudad fué Avith. 1 Cró. 1:46
- Y muerto Baal-hanán, reinó en su lugar Adad, el nombre de cuya ciudad fué Pai; y el nombre de su mujer Meetabel, hija de Matred, y ésta de Mezaab. 1 Cró. 1:50
- Muerto Adad, sucedieron los duques en Edom: el duque Timna, el duque Alia, el duque Jetheth, 1 Cró. 1:51
- El duque Oholibama, el duque Ela, el duque Phinón, 1 Cró. 1:52
- El duque Chênaz, el duque Themán, el duque Mibzar, 1 Cró. 1:53
- El duque Magdiel, el duque Iram. Estos fueron los duques de Edom. 1 Cró. 1:54
- Hijo de Chârmi fué Achâr, el que alborotó á Israel, porque prevaricó en el anatema. 1 Cró. 2:7
- E Isaí engendró á Eliab, su primogénito, y el segundo Abinadab, y Sima el tercero; 1 Cró. 2:13
- El cuarto Nathanael, el quinto Radai; 1 Cró. 2:14
- El sexto Osem, el séptimo David: 1 Cró. 2:15
- Y Segub engendró á Jair, el cual tuvo veintitrés ciudades en la tierra de Galaad. 1 Cró. 2:22
- Y el nombre de la mujer de Abisur fué Abihail, la cual le parió á Abán, y á Molib. 1 Cró. 2:29
- Los hijos de Caleb hermano de Jerameel fueron Mesa su primogénito, que fué el padre de Ziph; y los hijos de Maresa padre de Hebrón. 1 Cró. 2:42
- ESTOS son los hijos de David, que le nacieron en Hebrón: Amnón el primogénito, de Achînoam Jezreelita; el segundo Daniel, de Abigail de Carmelo; 1 Cró. 3:1
- El tercero, Absalom, hijo de Maachâ hija de Talmai rey de Gesur; el cuarto, Adonías hijo de Aggith; 1 Cró. 3:2
- El quinto, Sephatías, de Abithal; el sexto, Itream, de Egla su mujer. 1 Cró. 3:3
- Y los hijos de Josías: Johanán su primogénito, el segundo Joacim, el tercero Sedecías, el cuarto Sallum. 1 Cró. 3:15
- Y estas son las del padre de Etham: Jezreel, Isma, é Ibdas. Y el nombre de su hermana fué Haslelponi. 1 Cró. 4:3
- Y Caleb hermano de Sua engendró á Machîr, el cual fué padre de Esthón. 1 Cró. 4:11
- Y Maonathi, el cual engendró á, Ophra: y Seraiah engendró á Joab, padre de los habitantes en el valle llamado de Carisim, porque fueron artífices. 1 Cró. 4:14
- Y los hijos de la mujer de Odías, hermana de Naham, fueron el padre de Keila de Garmi, y Esthemoa de Maachâti. 1 Cró. 4:19
- Estos fueron alfareros y se hallaban en medio de plantíos y cercados, los cuales moraron allá con el rey en su obra. 1 Cró. 4:23
- Y en Beth-marchâboth, y en Hasasusim, y en Beth-birai, y en Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reino de David. 1 Cró. 4:31
- Y llegaron hasta la entrada de Gador hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados. 1 Cró. 4:39
- Y LOS hijos de Rubén, primogénito de Israel, (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados á los hijos de José, hijo de Israel; y no fué contado por primogénito. 1 Cró. 5:1
- Porque Judá fué el mayorazgo sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos: mas el derecho de primogenitura fué de José.) 1 Cró. 5:2
- Beera su hijo, el cual fué trasportado por Thiglath-pilneser rey de los Asirios. Este era principal de los Rubenitas. 1 Cró. 5:6
- Habitó también desde el oriente hasta la entrada del desierto desde el río Eufrates: porque tenía muchos ganados en la tierra de Galaad. 1 Cró. 5:9
- Y Joel fué el principal en Basán, el segundo Sephán, luego Janai, después Saphat. 1 Cró. 5:12
- Y los hijos de la media tribu de Manasés habitaron en la tierra, desde Basán hasta Baal-Hermón, y Senir y el monte de Hermón, multiplicados en gran manera. 1 Cró. 5:23
- Mas se rebelaron contra el Dios de sus padres, y fornicaron siguiendo los dioses de los pueblos de la tierra, á los cuales había Jehová quitado de delante de ellos. 1 Cró. 5:25
- Por lo cual el Dios de Israel excitó el espíritu de Phul rey de los Asirios, y el espíritu de Thiglath-pilneser rey de los Asirios, el cual trasportó á los Rubenitas y Gaditas y á la media tribu de Manasés, y llevólos á Halad, y á Habor y á Ara, y al río de Gozán, hasta hoy. 1 Cró. 5:26
- Y Johanan engendró á Azarías, el que tuvo el sacerdocio en la casa que Salomón edificó en Jerusalem; 1 Cró. 6:10
- Los hijos de Samuel: el primogénito Vasni, y Abías. 1 Cró. 6:28
- Estos son á los que David dió cargo de las cosas de la música de la casa de Jehová, después que el arca tuvo reposo: 1 Cró. 6:31
- Y su hermano Asaph, el cual estaba á su mano derecha: Asaph, hijo de Berachîas, hijo de Sima; 1 Cró. 6:39
- Y sus hermanos los Levitas fueron puestos sobre todo el ministerio del tabernáculo de la casa de Dios. 1 Cró. 6:48
- Mas Aarón y sus hijos ofrecían perfume sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume, en toda la obra del lugar santísimo, y para hacer las expiaciones sobre Israel, conforme á todo lo que Moisés siervo de Dios había mandado. 1 Cró. 6:49
- Mas el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron á Caleb, hijo de Jephone. 1 Cró. 6:56
- Y diéronles las ciudades de acogimiento, á Sichêm con sus ejidos en el monte de Ephraim, y á Gezer con sus ejidos, 1 Cró. 6:67
- Y de la otra parte del Jordán de Jericó, al oriente del Jordán, dieron, de la tribu de Rubén, á Beser en el desierto con sus ejidos; y á Jasa con sus ejidos. 1 Cró. 6:78
- Los hijos de Thola: Uzzi, Rephaías, Jeriel, Jamai, Jibsam y Samuel, cabezas en las familias de sus padres. De Thola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintidós mil seiscientos hombres muy valerosos. 1 Cró. 7:2
- Los hijos de Manasés: Asriel, el cual le parió su concubina la Sira: (la cual también le parió á Machîr, padre de Galaad: 1 Cró. 7:14
- Y Machîr tomó por mujer la hermana de Huppim y Suppim, cuya hermana tuvo por nombre Maachâ:) y el nombre del segundo fué Salphaad. Y Salphaad tuvo hijas. 1 Cró. 7:15
- Y Maachâ mujer de Machîr le parió un hijo, y llamóle Peres; y el nombre de su hermano fué Seres, cuyos hijos fueron Ulam y Recem. 1 Cró. 7:16
- Y la heredad y habitación de ellos fué Beth-el con sus aldeas: y hacia el oriente Naarán, y á la parte del occidente Gezer y sus aldeas: asimismo Sichêm con sus aldeas, hasta Asa y sus aldeas; 1 Cró. 7:28
- Los hijos de Bería: Heber, y Machîel, el cual fué padre de Birzabith. 1 Cró. 7:31
- Y todos estos fueron hijos de Aser, cabezas de familias paternas, escogidos, esforzados, cabezas de príncipes: y contados que fueron por sus linajes entre los de armas tomar, el número de ellos fué veintiséis mil hombres. 1 Cró. 7:40
- BENJAMÍN engendró á Bela su primogénito, Asbel el segundo, Ara el tercero, 1 Cró. 8:1
- Noha el cuarto, y Rapha el quinto. 1 Cró. 8:2
- Y los hijos de Elphaal: Heber, Misam, y Semeb, (el cual edificó á Ono, y á Loth con sus aldeas,) 1 Cró. 8:12
- Y los hijos de Esec su hermano: Ulam su primogénito, Jehus el segundo, Elipheleth el tercero. 1 Cró. 8:39
- Y CONTADO todo Israel por el orden de los linajes, fueron escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá, que fueron trasportados á Babilonia por su rebelión. 1 Cró. 9:1
- Y de Siloni, Asaías el primogénito, y sus hijos. 1 Cró. 9:5
- Y Obadías hijo de Semeías, hijo de Galal, hijo de Iduthum: y Berachîas hijo de Asa, hijo de Elcana, el cual habitó en las aldeas de Nethophati. 1 Cró. 9:16
- Y los porteros: Sallum, Accub, Talmon, Ahiman, y sus hermanos. Sallum era el jefe. 1 Cró. 9:17
- Todos estos, escogidos para guardas en las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linajes en sus villas, á los cuales constituyó en su oficio David y Samuel el vidente. 1 Cró. 9:22
- Porque cuatro principales de los porteros Levitas estaban en el oficio, y tenían cargo de las cámaras, y de los tesoros de la casa de Dios. 1 Cró. 9:26
- Estos moraban alrededor de la casa de Dios, porque tenían cargo de la guardia, y el de abrir aquélla todas las mañanas. 1 Cró. 9:27
- Y algunos de los hijos de Coath, y de sus hermanos, tenían el cargo de los panes de la proposición, los cuales ponían por orden cada sábado. 1 Cró. 9:32
- Y en Gabaón habitaban Jehiel padre de Gabaón, el nombre de cuya mujer era Maachâ; 1 Cró. 9:35
- LOS Filisteos pelearon con Israel; y huyeron delante de ellos los Israelitas, y cayeron heridos en el monte de Gilboa. 1 Cró. 10:1
- Y viendo todos los de Israel que habitaban en el valle, que habían huído, y que Saúl y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades, y huyeron: y vinieron los Filisteos, y habitaron en ellas. 1 Cró. 10:7
- Y fué que viniendo el día siguiente los Filisteos á despojar los muertos, hallaron á Saúl y á sus hijos tendidos en el monte de Gilboa. 1 Cró. 10:8
- Y pusieron sus armas en el templo de su dios, y colgaron la cabeza en el templo de Dagón. 1 Cró. 10:10
- Levantáronse todos los hombres valientes, y tomaron el cuerpo de Saúl, y los cuerpos de sus hijos, y trajéronlos á Jabes; y enterraron sus huesos debajo del alcornoque en Jabes, y ayunaron siete días. 1 Cró. 10:12
- Y no consultó á Jehová: por esta causa lo mató, y traspasó el reino á David, hijo de Isaí. 1 Cró. 10:14
- Entonces se fué David con todo Israel á Jerusalem, la cual es Jebus; y allí era el Jebuseo habitador de aquella tierra. 1 Cró. 11:4
- Y David había dicho: El que primero hiriere al Jebuseo, será cabeza y jefe. Entonces Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fué hecho jefe. 1 Cró. 11:6
- Y edificó la ciudad alrededor, desde Millo hasta la cerca: y Joab reparó el resto de la ciudad. 1 Cró. 11:8
- Y este es le número de los valientes que David tuvo: Jasobam hijo de Hachmoni, caudillo de los treinta, el cual blandió su lanza una vez contra trescientos, á los cuales mató. 1 Cró. 11:11
- Tras de éste fué Eleazar hijo de Dodo, Ahohita, el cual era de los tres valientes. 1 Cró. 11:12
- Este estuvo con David en Pasdammin, estando allí juntos en batalla los Filisteos: y había allí una suerte de tierra llena de cebada, y huyendo el pueblo delante de los Filisteos, 1 Cró. 11:13
- Y tres de los treinta principales descendieron á la peña á David, á la cueva de Adullam, estando el campo de los Filisteos en el valle de Raphaim. 1 Cró. 11:15
- Y aquellos tres rompieron por el campo de los Filisteos, y sacaron agua del pozo de Beth-lehem, que está á la puerta, y tomaron y trajéronla á David: mas él no la quiso beber, sino que la derramó á Jehová, y dijo: 1 Cró. 11:18
- Y Abisai, hermano de Joab, era cabeza de los tres, el cual blandió su lanza sobre trescientos, á los cuales hirió; y fué entre los tres nombrado. 1 Cró. 11:20
- De los tres fué más ilustre que los otros dos, y fué el principal de ellos: mas no llegó á los tres primeros. 1 Cró. 11:21
- El mismo venció á un Egipcio, hombre de cinco codos de estatura: y el Egipcio traía una lanza como un enjullo de tejedor; mas él descendió á él con un bastón, y arrebató al Egipcio la lanza de la mano, y matólo con su misma lanza. 1 Cró. 11:23
- Y fué el más honrado de los treinta, mas no llegó á los tres primeros. A este puso David en su consejos. 1 Cró. 11:25
- El principal Ahiezer, después Joas, hijos de Semaa Gabaathita; y Jeziel, y Pheleth, hijos de Azmaveth, y Beracah, y Jehú Anathothita; 1 Cró. 12:3
- También de los de Gad se huyeron á David, estando en la fortaleza en el desierto, muy valientes hombres de guerra para pelear, dispuestos á hacerlo con escudo y pavés: sus rostros como rostros de leones, y ligeros como las cabras monteses. 1 Cró. 12:8
- Eser el primero, Obadías el segundo, Eliab el tercero, 1 Cró. 12:9
- Mismana el cuarto, Jeremías el quinto, 1 Cró. 12:10
- Attai el sexto, Eliel el séptimo, 1 Cró. 12:11
- Johanán el octavo, Elzabad el nono, 1 Cró. 12:12
- Jeremías el décimo, Machbani el undécimo. 1 Cró. 12:13
- Estos fueron capitanes del ejército de los hijos de Gad. El menor tenía cargo de cien hombres, y el mayor de mil. 1 Cró. 12:14
- Estos pasaron el Jordán en el mes primero, cuando había salido sobre todas sus riberas; é hicieron huir á todos los de los valles al oriente y al poniente. 1 Cró. 12:15
- Y David salió á ellos, y hablóles diciendo: Si habéis venido á mí para paz y para ayudarme, mi corazón será unido con vosotros; mas si para engañarme en pro de mis enemigos, siendo mis manos sin iniquidad, véalo el Dios de nuestros padres, y demándelo. 1 Cró. 12:17
- Entonces se envistió el espíritu en Amasai, príncipe de treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores; pues que también tu Dios te ayuda. Y David los recibió, y púsolos entre los capitanes de la cuadrilla. 1 Cró. 12:18
- Estos ayudaron á David contra aquella compañía; porque todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército. 1 Cró. 12:21
- Y este es el número de los principales que estaban á punto de guerra, y vinieron á David en Hebrón, para traspasarle el reino de Saúl, conforme á la palabra de Jehová: 1 Cró. 12:23
- Y dijo David á todo el congreso de Israel: Si os parece bien y de Jehová nuestro Dios, enviaremos á todas partes á llamar nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y á los sacerdotes y Levitas que están con ellos en sus ciudades y ejidos que se junten con nosotros; 1 Cró. 13:2
- Y traigamos el arca de nuestro Dios á nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella. 1 Cró. 13:3
- Y dijo todo el congreso que se hiciese así, porque la cosa parecía bien á todo el pueblo. 1 Cró. 13:4
- Entonces juntó David á todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta entrar en Hamath, para que trajesen el arca de Dios de Chîriath-jearim. 1 Cró. 13:5
- Y subió David con todo Israel á Baala de Chîriath-jearim, que es en Judá, para pasar de allí el arca de Jehová Dios que habita entre los querubines, sobre la cual su nombre es invocado. 1 Cró. 13:6
- Y lleváronse el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uzza y su hermano guiaban el carro. 1 Cró. 13:7
- Y el furor de Jehová se encendió contra Uzza, é hiriólo, porque había extendido su mano al arca: y murió allí delante de Dios. 1 Cró. 13:10
- Y David temió á Dios aquel día, y dijo: ¿Cómo he de traer á mi casa el arca de Dios? 1 Cró. 13:12
- Y no trajo David el arca á su casa en la ciudad de David, sino llevóla á casa de Obed-edom Getheo. 1 Cró. 13:13
- Y el arca de Dios estuvo en casa de Obed-edom, en su casa, tres meses: y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todas las cosas que tenía. 1 Cró. 13:14
- Y vinieron los Filisteos y extendiéronse por el valle de Raphaim. 1 Cró. 14:9
- Subieron pues á Baal-perasim, y allí los hirió David. Dijo luego David: Dios rompió mis enemigos por mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perasim. 1 Cró. 14:11
- Y volviendo los Filisteos á extenderse por el valle, 1 Cró. 14:13
- Y así que oyeres venir un estruendo por las copas de los morales, sal luego á la batalla: porque Dios saldrá delante de ti, y herirá el campo de los Filisteos. 1 Cró. 14:15
- Hizo pues David como Dios le mandó, é hirieron el campo de los Filisteos desde Gabaón hasta Gezer. 1 Cró. 14:16
- HIZO también casas para sí en la ciudad de David, y labró un lugar para el arca de Dios, y tendióle una tienda. 1 Cró. 15:1
- Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser traída sino por los Levitas; porque á ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente. 1 Cró. 15:2
- Y juntó David á todo Israel en Jerusalem, para que pasasen el arca de Jehová á su lugar, el cual le había él preparado. 1 Cró. 15:3
- De los hijos de Coath, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento y veinte; 1 Cró. 15:5
- De los hijos de Merari, Asaías el principal, y sus hermanos, doscientos y viente; 1 Cró. 15:6
- De los hijos de Gersón, Joel el principal, y sus hermanos, ciento y treinta; 1 Cró. 15:7
- De los hijos de Elisaphán, Semeías el principal, y sus hermanos, docientos; 1 Cró. 15:8
- De los hijos de Hebrón, Eliel el principal, y sus hermanos, ochenta; 1 Cró. 15:9
- De los hijos de Uzziel, Amidadab el principal, y sus hermanos, ciento y doce. 1 Cró. 15:10
- Y díjoles: Vosotros que sois los principales de padres entre los Levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; 1 Cró. 15:12
- Así los sacerdotes y los Levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel. 1 Cró. 15:14
- Y los hijos de los Levitos trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés conforme á la palabra de Jehová. 1 Cró. 15:15
- Y Chênanías, principal de los Levitas, estaba para la entonación; pues él presidía en el canto, porque era entendido. 1 Cró. 15:22
- David pues y los ancianos de Israel, y los capitanes de millares, fueron á traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría. 1 Cró. 15:25
- Y ayudando Dios á los Levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaban siete novillos y siete carneros. 1 Cró. 15:26
- Y David iba vestido de lino fino y también todos los Levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Chênanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un ephod de lino. 1 Cró. 15:27
- De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas, y trompetas, y címbalos, y al son de salterios y arpas. 1 Cró. 15:28
- Y como el arca del pacto de Jehová llegó á la ciudad de David, Michâl, hija de Saúl, mirando por una ventana, vió al rey David que saltaba y bailaba; y menospreciólo en su corazón. 1 Cró. 15:29
- ASÍ trajeron el arca de Dios, y asentáronla en medio de la tienda que David había tendido para ella: y ofrecieron holocaustos y pacíficos delante de Dios. 1 Cró. 16:1
- Y como David hubo acabado de ofrecer el holocausto y los pacíficos, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová. 1 Cró. 16:2
- Asaph el primero, el segundo después de él Zachârías, Jeiel, Semiramoth, Jehiel, Mathithías, Eliab, Benaías, Obed-edom, y Jehiel, con sus instrumentos de Salterios y arpas; mas Asaph hacía sonido con címbalos: 1 Cró. 16:5
- Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan á Jehová. 1 Cró. 16:10
- El cual confirmó á Jacob por estatuto, Y á Israel por pacto sempiterno, 1 Cró. 16:17
- Temed en su presencia, toda la tierra: El mundo será aún establecido, para que no se conmueva. 1 Cró. 16:30
- Resuene la mar, y la plenitud de ella: Alégrese el campo, y todo lo que contiene. 1 Cró. 16:32
- Asimismo á Sadoc el sacerdote, y á sus hermanos los sacerdotes, delante del tabernáculo de Jehová en el alto que estaba en Gabaón, 1 Cró. 16:39
- Para que sacrificasen continuamente, á mañana y tarde, holocaustos á Jehová en el altar del holocausto, conforme á todo lo que está escrito en la ley de Jehová, que él prescribió á Israel; 1 Cró. 16:40
- Y todo el pueblo se fué cada uno á su casa; y David se volvió para bendecir su casa. 1 Cró. 16:43
- Y ACONTECIÓ que morando David en su casa, dijo David al profeta Nathán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas. 1 Cró. 17:1
- Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué á los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. 1 Cró. 17:5
- Y he sido contigo en todo cuanto has andado, y he talado á todos tus enemigos de delante de ti, y hete hecho grande nombre, como el nombre de los grandes que son en la tiera. 1 Cró. 17:8
- Y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humilllaré á todos tus enemigos. Hágote además saber que Jehová te ha de edificar casa. 1 Cró. 17:10
- El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternalmente. 1 Cró. 17:12
- Y entró el rey David, y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, que me has traído hasta este lugar? 1 Cró. 17:16
- Ahora pues, Jehová, tú eres el Dios que has hablado de tu siervo este bien; 1 Cró. 17:26
- Asimismo de Thibath y de Chûn ciudades de Adarezer, tomó David muy mucho metal, de que Salomón hizo el mar de bronce, las columnas, y vasos de bronce. 1 Cró. 18:8
- Y oyendo Tou rey de Hamath, que David había deshecho todo el ejército de Adarezer, rey de Soba, 1 Cró. 18:9
- Los cuales el rey David dedicó á Jehová, con la plata y oro que había tomado de todas las naciones, de Edom, de Moab, de los hijos de Ammón, de los Filisteos, y de Amalec. 1 Cró. 18:11
- A más de esto Abisai hijo de Sarvia hirió en el valle de la Sal dieciocho mil Idumeos. 1 Cró. 18:12
- Fuéronse pues, y dada que fué la nueva á David de aquellos varones, él envió á recibirlos, porque estaban muy afrentados. E hízoles decir el rey: Estaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volveréis. 1 Cró. 19:5
- Oyéndolo David, envió á Joab con todo el ejército de los hombres valientes. 1 Cró. 19:8
- Y los hijos de Ammón salieron, y ordenaron su tropa á la entrada de la ciudad; y los reyes que habían venido, estaban por sí en el campo. 1 Cró. 19:9
- Puso luego el resto de la gente en mano de Abisai su hermano, ordenándolos en batalla contra los Ammonitas. 1 Cró. 19:11
- Acercóse luego Joab y el pueblo que tenía consigo, para pelear contra los Siros; mas ellos huyeron delante de él. 1 Cró. 19:14
- Luego que fué dado aviso á David, juntó á todo Israel, y pasando el Jordán vino á ellos, y ordenó contra ellos su ejército. Y como David hubo ordenado su tropa contra ellos, pelearon con él los Siros. 1 Cró. 19:17
- Mas el Siro huyó delante de Israel; y mató David de los Siros siete mil hombres de los carros, y cuarenta mil hombres de á pie: asimismo mató á Sophach, general del ejército. 1 Cró. 19:18
- Y viendo los Siros de Adarezer que habían caído delante de Israel, concertaron paz con David, y fueron sus siervos; y nunca más quiso el Siro ayudar á los hijos de Ammón. 1 Cró. 19:19
- Y ACONTECIÓ á la vuelta del año, en el tiempo que suelen los reyes salir á la guerra, que Joab sacó las fuerzas del ejército, y destruyó la tierra de los hijos de Ammón, y vino y cercó á Rabba. Mas David estaba en Jerusalem: y Joab batió á Rabba, y destruyóla. 1 Cró. 20:1
- Sacó también al pueblo que estaba en ella, y cortólos con sierras, y con trillos de hierro, y segures. Lo mismo hizo David á todas las ciudades de los hijos de Ammón. Y volvióse David con todo el pueblo á Jerusalem. 1 Cró. 20:3
- Y volvióse á levantar guerra con los Filisteos; é hirió Elhanán hijo de Jair á Lahmi, hermano de Goliath Getheo, el asta de cuya lanza era como un enjullo de tejedores. 1 Cró. 20:5
- Y volvió á haber guerra en Gath, donde hubo un hombre de grande estatura, el cual tenía seis dedos en pies y manos, en todos veinticuatro: y también era hijo de Rapha. 1 Cró. 20:6
- Y dijo David á Joab y á los príncipes del pueblo: Id, contad á Israel desde Beer-seba hasta Dan, y traedme el número de ellos para que yo lo sepa. 1 Cró. 21:2
- Mas el mandamiento del rey pudo más que Joab. Salió por tanto Joab, y fué por todo Israel; y volvió á Jerusalem, y dió la cuenta del número del pueblo á David. 1 Cró. 21:4
- Entre estos no fueron contados los Levitas, ni los hijos de Benjamín, porque Joab abominaba el mandamiento del rey. 1 Cró. 21:6
- Escógete, ó tres años de hambre; ó ser por tres meses deshecho delante de tus enemigos, y que la espada de tus adversarios te alcance; ó por tres días la espada de Jehová y pestilencia en la tierra, y que el ángel de Jehová destruya en todo el término de Israel: mira pues qué he de responder al que me ha enviado. 1 Cró. 21:12
- Y envió Jehová el ángel á Jerusalem para destruirla: pero estando él destruyendo, miró Jehová, y arrepintióse de aquel mal, 1 Cró. 21:15
- Y alzando David sus ojos, vió al ángel de Jehová, que estaba entre el cielo y la tierra, teniendo un espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalem. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de sacos. 1 Cró. 21:16
- Y dijo David á Dios: ¿No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequé, y ciertamente he hecho mal; mas estas ovejas, ¿qué han hecho? Jehová Dios mío, sea ahora tu mano contra mí, y contra la casa de mi padre, y no haya plaga en tu pueblo. 1 Cró. 21:17
- Y el ángel de Jehová ordenó á Gad que dijese á David, que subiese y construyese un altar á Jehová en la era de Ornán Jebuseo. 1 Cró. 21:18
- Y volviéndose Ornán vió el ángel; por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con él estaban. Y Ornán trillaba el trigo. 1 Cró. 21:20
- Y Ornán respondió á David: Tómalo para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le pareciere: y aun los bueyes daré para el holocausto, y los trillos para leña, y trigo para el presente: yo lo doy todo. 1 Cró. 21:23
- Entonces el rey David dijo á Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio: porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste. 1 Cró. 21:24
- Y dió David á Ornán por el lugar seiscientos siclos de oro por peso. 1 Cró. 21:25
- Y edificó allí David un altar á Jehová, en el que ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos, é invocó á Jehová, el cual le respondió por fuego de los cielos en el altar del holocausto. 1 Cró. 21:26
- Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el alto de Gabaón: 1 Cró. 21:29
- Y DIJO David: Esta es la casa de Jehová Dios, y este es el altar del holocausto para Israel. 1 Cró. 22:1
- Y dijo David á Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. 1 Cró. 22:7
- He aquí, un hijo te nacerá, el cual será varón de reposo, porque yo le daré quietud de todos sus enemigos en derredor; por tanto su nombre será Salomón; y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días: 1 Cró. 22:9
- El edificará casa á mi nombre, y él me será á mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre. 1 Cró. 22:10
- He aquí, yo en mi estrechez he prevenido para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millar de millares de talentos de plata: no tiene peso el metal ni el hierro, porque es mucho. Asimismo he aprestado madera y piedra, á lo cual tú añadirás. 1 Cró. 22:14
- ¿No es con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado quietud de todas partes? porque él ha entregado en mi mano los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sujetada delante de Jehová, y delante de su pueblo. 1 Cró. 22:18
- Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar á Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario del Dios Jehová, para traer el arca del pacto de Jehová, y lo santos vasos de Dios, á la casa edificada al nombre de Jehová. 1 Cró. 22:19
- Fueron contados los Levitas de treinta años arriba; y fué el número de ellos por sus cabezas, contados uno á uno, treinta y ocho mil. 1 Cró. 23:3
- Los hijos de Ladán, tres: Jehiel el primero, después Zetham y Joel. 1 Cró. 23:8
- Jahat era el primero, Zinat el segundo; mas Jeus y Berías no multiplicaron en hijos, por lo cual fueron contados por una familia. 1 Cró. 23:11
- Hijo de Gersón fué Sebuel el primero. 1 Cró. 23:16
- E hijo de Eliezer fué Rehabía el primero. Y Eliezer no tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehabía fueron muchos. 1 Cró. 23:17
- Hijo de Ishar fué Selomith el primero. 1 Cró. 23:18
- Los hijos de Hebrón: Jería el primero, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamán el cuarto. 1 Cró. 23:19
- Los hijos de Uzziel: Michâ el primero, é Isía el segundo. 1 Cró. 23:20
- Estos son los hijos de Leví en las familias de sus padres, cabeceras de familias en sus delineaciones, contados por sus nombres, por sus cabezas, los cuales hacían obra en el ministerio de la casa de Jehová, de veinte años arriba. 1 Cró. 23:24
- Porque David dijo: Jehová Dios de Israel ha dado reposo á su pueblo Israel, y el habitar en Jerusalem para siempre. 1 Cró. 23:25
- Y también los Levitas no llevarán más el tabernáculo, y todos sus vasos para su ministerio. 1 Cró. 23:26
- Asimismo para los panes de la proposición, y para la flor de la harina para el sacrificio, y para las hojuelas sin levadura, y para la fruta de sartén, y para lo tostado, y para toda medida y cuenta; 1 Cró. 23:29
- Y para que tuviesen la guarda del tabernáculo del testimonio, y la guarda del santuario, y las órdenes de los hijos de Aarón sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehová. 1 Cró. 23:32
- Mas Nadab, y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos: Eleazar é Ithamar tuvieron el sacerdocio. 1 Cró. 24:2
- Y Semeías escriba, hijo de Nathanael, de los Levitas, escribiólos delante del rey y de los príncipes, y delante de Sadoc el sacerdote, y de Ahimelech hijo de Abiathar, y de los príncipes de las familias de los sacerdotes y Levitas: y adscribían una familia á Eleazar, y á Ithamar otra. 1 Cró. 24:6
- Estos fueron contados en su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehová, conforme á su ordenanza, bajo el mando de Aarón su padre, de la manera que le había mandado Jehová el Dios de Israel. 1 Cró. 24:19
- Y de los hijos de Rehabía, Isias el principal. 1 Cró. 24:21
- Y de los hijos de Hebrón; Jeria el primero, el segundo Amarías, el tercero Jahaziel, el cuarto Jecamán. 1 Cró. 24:23
- Y de Mahali, Eleazar, el cual no tuvo hijos. 1 Cró. 24:28
- Estos también echaron suertes, como sus hermanos los hijos de Aarón, delante del rey David, y de Sadoc y de Ahimelech, y de los príncipes de las familias de los sacerdotes y Levitas: el principal de los padres igualmente que el menor de sus hermanos. 1 Cró. 24:31
- ASIMISMO David y los príncipes del ejército apartaron para el ministerio á los hijos de Asaph, y de Hemán, y de Jeduthún, los cuales profetizasen con arpas, salterios, y címbalos: y el número de ellos fué, de hombres idóneos para la obra de su ministerio respectivo: 1 Cró. 25:1
- De los hijos de Asaph: Zachûr, José, Methanías, y Asareela, hijos de Asaph, bajo la dirección de Asaph, el cual profetizaba á la orden del rey. 1 Cró. 25:2
- De Jeduthún: los hijos de Jeduthún, Gedalías, Sesi, Jesaías, Hasabías, y Mathithías, y Simi: seis, bajo la mano de su padre Jeduthún, el cual profetizaba con arpa, para celebrar y alabar á Jehová. 1 Cró. 25:3
- Todos estos fueron hijos de Hemán, vidente del rey en palabras de Dios, para ensalzar el poder suyo: y dió Dios á Hemán catorce hijos y tres hijas. 1 Cró. 25:5
- Y todos estos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios, por disposición del rey acerca de Asaph, de Jeduthún, y de Hemán. 1 Cró. 25:6
- Y el número de ellos con sus hermanos instruídos en música de Jehová, todos los aptos, fué doscientos ochenta y ocho. 1 Cró. 25:7
- Y echaron suertes para los turnos del servicio, entrando el pequeño con el grande, lo mismo el maestro que el discípulo. 1 Cró. 25:8
- Los hijos de Meselemia: Zachârías el primogénito, Jediael el segundo, Zebadías el tercero, Jatnael el cuarto; 1 Cró. 26:2
- Elam el quinto, Johanam el sexto, Elioenai el séptimo. 1 Cró. 26:3
- Los hijos de Obed-edom: Semeías el primogénito, Jozabad el segundo, Joab el tercero, el cuarto Sachâr, el quinto Nathanael; 1 Cró. 26:4
- El sexto Anmiel, el séptimo Issachâr, el octavo Peullethai: porque Dios había bendecido á Obed-edom. 1 Cró. 26:5
- Todos estos de los hijos de Obed-edom: ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el ministerio; sesenta y dos, de Obed-edom. 1 Cró. 26:8
- De Hosa, de los hijos de Merari: Simri el principal, (aunque no era el primogénito, mas su padre lo puso para que fuese cabeza;) 1 Cró. 26:10
- El segundo Hilcías, el tercero Tebelías, el cuarto Zachârías: todos los hijos de Hosa y sus hermanos fueron trece. 1 Cró. 26:11
- Y echaron suertes, el pequeño con el grande, por las casas de sus padres, para cada puerta. 1 Cró. 26:13
- Este Selomith y sus hermanos tenían cargo de todos los tesoros de todas las cosas santificadas, que había consagrado el rey David, y los príncipes de las familias, y los capitanes de millares y de cientos, y los jefes del ejército; 1 Cró. 26:26
- De los Hebronitas, Hasabías y sus hermanos, hombres de vigor, mil y setecientos, gobernaban á Israel de la otra parte del Jordán, al occidente, en toda la obra de Jehová, y en el servicio del rey. 1 Cró. 26:30
- De los Hebronitas, Jerías era el principal entre los Hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el año cuarenta del reinado de David se registraron, y halláronse entre ellos fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad. 1 Cró. 26:31
- Y sus hermanos, hombres valientes, eran dos mil y setecientos, cabezas de familias, los cuales el rey David constituyó sobre los Rubenitas, Gaditas, y sobre la media tribu de Manasés, para todas las cosas de Dios, y los negocios del rey. 1 Cró. 26:32
- El jefe de la tercera división para el tercer mes era Benaías, hijo de Joiada sumo sacerdote; y en su división había veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:5
- El cuarto jefe para el cuarto mes era Asael hermano de Joab, y después de él Zebadías su hijo; y en su división había veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:7
- El quinto jefe para el quinto mes era Sambuth Izrita: y en su división había veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:8
- El sexto para el sexto mes era Hira hijo de Icces, de Tecoa; y en su división veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:9
- El séptimo para el séptimo mes era Helles Pelonita, de los hijos de Ephraim; y en su división viente y cuatro mil. 1 Cró. 27:10
- El octavo para el octavo mes era Sibbecai Husatita, de Zarahi; y en su división veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:11
- El noveno para el noveno mes era Abiezer Anathothita, de los Benjamitas; y en su división veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:12
- El décimo para el décimo mes era Maharai Nethophathita, de Zarahi; y en su división veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:13
- El undécimo para el undécimo mes era Benaías Piratonita, de los hijos de Ephraim; y en su división veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:14
- El duodécimo para el duodécimo mes era Heldai Nethophathita, de Othniel; y en su división veinte y cuatro mil. 1 Cró. 27:15
- Asimismo sobre las tribus de Israel: el jefe de los Rubenitas era Eliezer hijo de Zichri; de los Simeonitas, Sephatías, hijo de Maachâ: 1 Cró. 27:16
- Y no tomó David el número de los que eran de veinte años abajo, por cuanto Jehová había dicho que él había de multiplicar á Israel como las estrellas del cielo. 1 Cró. 27:23
- Joab hijo de Sarvia había comenzado á contar, mas no acabó, pues por esto vino la ira sobre Israel: y así el número no fué puesto en el registro de las crónicas del rey David. 1 Cró. 27:24
- Después de Achitophel era Joiada hijo de Benaías, y Abiathar. Y Joab era el general del ejército del rey. 1 Cró. 27:34
- Y levantándose el rey David, puesto en pie dijo: Oidme, hermanos míos, y pueblo mío. Yo tenía en propósito edificar una casa, para que en ella reposara el arca del pacto de Jehová, y para el estrado de los pies de nuestro Dios; y había ya aprestado todo para edificar. 1 Cró. 28:2
- Empero Jehová el Dios de Israel me eligió de toda la casa de mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel: porque á Judá escogió por caudillo, y de la casa de Judá la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre agradóse de mí para ponerme por rey sobre todo Israel; 1 Cró. 28:4
- Y de todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos,) eligió á mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel. 1 Cró. 28:5
- Oro por peso para los candeleros de oro, y para sus candilejas; por peso el oro para cada candelero y sus candilejas: y para los candeleros de plata, plata por peso para el candelero y sus candilejas, conforme al servicio de cada candelero. 1 Cró. 28:15
- Además, oro puro por peso para el altar del perfume, y para el á manera de carro de los querubines de oro, que con las alas extendidas cubrían el arca del pacto de Jehová. 1 Cró. 28:18
- Dijo más David á Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y ponlo por obra; no temas, ni desmayes, porque el Dios Jehová, mi Dios, será contigo: él no te dejará, ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová. 1 Cró. 28:20
- He aquí los órdenes de los sacerdotes y de los Levitas, para todo el ministerio de la casa de Dios, serán contigo en toda la obra: asimismo todos los voluntarios é inteligentes para cualquiera especie de industria; y los príncipes, y todo el pueblo para ejecutar todas tus órdenes. 1 Cró. 28:21
- DESPUÉS dijo el rey David á toda la asamblea: A solo Salomón mi hijo ha elegido Dios; él es joven y tierno, y la obra grande; porque la casa no es para hombre, sino para Jehová Dios. 1 Cró. 29:1
- Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos de oro y diez mil sueldos, y diez mil talentos de plata, y dieciocho mil talentos de metal, y cinco mil talentos de hierro. 1 Cró. 29:7
- Y todo el que se halló con piedras preciosas, diólas para el tesoro de la casa de Jehová, en mano de Jehiel Gersonita. 1 Cró. 29:8
- Y holgóse el pueblo de haber contribuído de su voluntad; porque con entero corazón ofrecieron á Jehová voluntariamente. 1 Cró. 29:9
- Asimismo holgóse mucho el rey David, y bendijo á Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, de uno á otro siglo. 1 Cró. 29:10
- Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza. 1 Cró. 29:11
- Asimismo da á mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, y tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho el apresto. 1 Cró. 29:19
- Y sacrificaron víctimas á Jehová, y ofrecieron á Jehová holocaustos el día siguiente, mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus libaciones, y muchos sacrificios por todo Israel. 1 Cró. 29:21
- Y sentóse Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre, y fué prosperado; y obedecióle todo Israel. 1 Cró. 29:23
- Y el tiempo que reinó sobre Israel fué cuarenta años. Siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres reinó en Jerusalem. 1 Cró. 29:27
- Y los hechos del rey David, primeros y postreros, están escritos en el libro de las crónicas de Samuel vidente, y en las crónicas del profeta Nathán, y en las crónicas de Gad vidente, 1 Cró. 29:29
- Y fué Salomón, y con él toda esta junta, al alto que había en Gabaón; porque allí estaba el tabernáculo del testimonio de Dios, que Moisés siervo de Jehová había hecho en el desierto. 2 Cró. 1:3
- Mas David había traído el arca de Dios de Chîriath-jearim al lugar que él le había preparado; porque él le había tendido una tienda en Jerusalem. 2 Cró. 1:4
- Asimismo el altar de bronce que había hecho Bezaleel hijo de Uri hijo de Hur, estaba allí delante del tabernáculo de Jehová, al cual fué á consultar Salomón con aquella junta. 2 Cró. 1:5
- Subió pues Salomón allá delante de Jehová, al altar de bronce que estaba en el tabernáculo del testimonio, y ofreció sobre él mil holocaustos. 2 Cró. 1:6
- Confírmese pues ahora, oh Jehová Dios, tu palabra dada á David mi padre; porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo en muchedumbre como el polvo de la tierra. 2 Cró. 1:9
- Y dijo Dios á Salomón: Por cuanto esto fué en tu corazón, que no pediste riquezas, hacienda, ó gloria, ni el alma de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para juzgar mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, 2 Cró. 1:11
- Y volvió Salomón á Jerusalem del alto que estaba en Gabaón, de ante el tabernáculo del testimonio; y reinó sobre Israel. 2 Cró. 1:13
- Y juntó Salomón carros y gente de á caballo; y tuvo mil y cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem. 2 Cró. 1:14
- Y puso el rey plata y oro en Jerusalem como piedras, y cedro como cabrahigos que nacen en los campos en abundancia. 2 Cró. 1:15
- Y contó Salomón setenta mil hombres que llevasen cargas, y ochenta mil hombres que cortasen en el monte, y tres mil y seiscientos que los gobernasen. 2 Cró. 2:2
- Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande: porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses. 2 Cró. 2:5
- Envíame también madera de cedro, de haya, de pino, del Líbano: porque yo sé que tus siervos entienden de cortar madera en el Líbano; y he aquí, mis siervos irán con los tuyos, 2 Cró. 2:8
- Y además decía Hiram: Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dió al rey David hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa á Jehová, y casa para su reino. 2 Cró. 2:12
- Hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fué de Tiro; el cual sabe trabajar en oro, y plata, y metal, y hierro, en piedra y en madera, en púrpura, y en cárdeno, en lino y en carmesí; asimismo para esculpir todas figuras, y sacar toda suerte de diseño que se le propusiere, y estar con tus hombres peritos, y con los de mi señor David tu padre. 2 Cró. 2:14
- Ahora pues, enviará mi señor á sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que ha dicho; 2 Cró. 2:15
- Y nosotros cortaremos en el Líbano la madera que hubieres menester, y te la traeremos en balsas por la mar hasta Joppe, y tú la harás llevar hasta Jerusalem. 2 Cró. 2:16
- Y señaló de ellos setenta mil para llevar cargas, y ochenta mil que cortasen en el monte, y tres mil y seiscientos por sobrestantes para hacer trabajar al pueblo. 2 Cró. 2:18
- Y COMENZÓ Salomón á edificar la casa en Jerusalem, en el monte Moria que había sido mostrado á David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán Jebuseo. 2 Cró. 3:1
- Y comenzó á edificar en el mes segundo, á dos del mes, en el cuarto año de su reinado. 2 Cró. 3:2
- Estas son las medidas de que Salomón fundó el edificio de la casa de Dios. La primera medida fué, la longitud de sesenta codos; y la anchura de veinte codos. 2 Cró. 3:3
- El pórtico que estaba en la delantera de la longitud, era de veinte codos al frente del ancho de la casa, y su altura de ciento y veinte: y cubriólo por dentro de oro puro. 2 Cró. 3:4
- Cubrió también la casa de piedras preciosas por excelencia: y el oro era oro de Parvaim. 2 Cró. 3:6
- Hizo asimismo la casa del lugar santísimo, cuya longitud era de veinte codos según el ancho del frente de la casa, y su anchura de veinte codos: y cubrióla de buen oro que ascendía á seiscientos talentos. 2 Cró. 3:8
- Y el peso de los clavos tuvo cincuenta siclos de oro. Cubrió también de oro las salas. 2 Cró. 3:9
- El largo de las alas de los querubines era de veinte codos: porque la una ala era de cinco codos: la cual llegaba hasta la pared de la casa; y la otra ala de cinco codos, la cual llegaba al ala del otro querubín. 2 Cró. 3:11
- Hizo también el velo de cárdeno, púrpura, carmesí y lino, é hizo resaltar en él querubines. 2 Cró. 3:14
- Hizo asimismo cadenas en el oratorio, y púsolas sobre los capiteles de las columnas: é hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas. 2 Cró. 3:16
- También hizo un mar de fundición, el cual tenía diez codos del un borde al otro, enteramente redondo: su altura era de cinco codos, y una línea de treinta codos lo ceñía alrededor. 2 Cró. 4:2
- Y debajo de él había figuras de bueyes que lo circundaban, diez en cada codo todo alrededor: eran dos órdenes de bueyes fundidos juntamente con el mar. 2 Cró. 4:3
- Y estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al septentrión, y tres al occidente, y tres al mediodía, y tres al oriente: y el mar asentaba sobre ellos, y todas sus traseras estaban á la parte de adentro. 2 Cró. 4:4
- Y tenía de grueso un palmo, y el borde era de la hechura del borde de un cáliz, ó flor de lis. Y hacía tres mil batos. 2 Cró. 4:5
- Hizo también diez fuentes, y puso cinco á la derecha y cinco á la izquierda, para lavar y limpiar en ellas la obra del holocausto; mas el mar era para lavarse los sacerdotes en él. 2 Cró. 4:6
- Hizo asimismo diez candeleros de oro según su forma, los cuales puso en el templo, cinco á la derecha, y cinco á la izquierda. 2 Cró. 4:7
- Además hizo diez mesas y púsolas en el templo, cinco á la derecha, y cinco á la izquierda: igualmente hizo cien tazones de oro. 2 Cró. 4:8
- A más de esto hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las portadas del atrio, y cubrió las puertas de ellas de bronce. 2 Cró. 4:9
- Y asentó el mar al lado derecho hacia el oriente, enfrente del mediodía. 2 Cró. 4:10
- Y fundiólos el rey en los llanos del Jordán, en tierra arcillosa, entre Suchôt y Seredat. 2 Cró. 4:17
- Y Salomón hizo todos estos vasos en grande abundancia, porque no pudo ser hallado el peso del metal. 2 Cró. 4:18
- Así hizo Salomón todos los vasos para la casa de Dios, y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponían los panes de la proposición; 2 Cró. 4:19
- También los platillos, y las jofainas, y las cucharas, y los incensarios, de oro puro. Cuanto á la entrada de la casa, sus puertas interiores para el lugar santísimo, y las puertas de la casa del templo, de oro. 2 Cró. 4:22
- Y ACABADA que fué toda la obra que hizo Salomón para la casa de Jehová, metió Salomón en ella las cosas que David su padre había dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los vasos, en los tesoros de la casa de Dios. 2 Cró. 5:1
- Entonces Salomón juntó en Jerusalem los ancianos de Israel, y todos los príncipes de las tribus, los cabezas de las familias de los hijos de Israel, para que trajesen el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, que es Sión. 2 Cró. 5:2
- Y vinieron todos los ancianos de Israel, y tomaron los Levitas el arca: 2 Cró. 5:4
- Y llevaron el arca, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos del santuario que estaban en el tabernáculo: los sacerdotes y los Levitas los llevaron. 2 Cró. 5:5
- Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había á él reunido delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por la multitud no se pudieron contar ni numerar. 2 Cró. 5:6
- Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el oratorio de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines: 2 Cró. 5:7
- Pues los querubines extendían las alas sobre el asiento del arca, y cubrían los querubines por encima así el arca como sus barras. 2 Cró. 5:8
- En el arca no había sino las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, con las cuales Jehová había hecho alianza con los hijos de Israel, después que salieron de Egipto. 2 Cró. 5:10
- Y volviendo el rey su rostro, bendijo á toda la congregación de Israel: y toda la congregación de Israel estaba en pie. 2 Cró. 6:3
- Y él dijo: Bendito sea Jehová Dios de Israel, el cual con su mano ha cumplido lo que habló por su boca á David mi padre, diciendo: 2 Cró. 6:4
- Desde el día que saqué mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel. 2 Cró. 6:5
- Y David mi padre tuvo en el corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 2 Cró. 6:7
- Y Jehová ha cumplido su palabra que había dicho, pues levantéme yo en lugar de David mi padre, y heme sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 2 Cró. 6:10
- Y en ella he puesto el arca, en la cual está el pacto de Jehová que concertó con los hijos de Israel. 2 Cró. 6:11
- Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante á ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia á tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón; 2 Cró. 6:14
- Ahora pues, Jehová Dios de Israel, guarda á tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, á condición que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú delante de mí has andado. 2 Cró. 6:16
- Mas ¿es verdad que Dios ha de habitar con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte: ¿cuánto menos esta casa que he edificado? 2 Cró. 6:18
- Mas tú mirarás á la oración de tu siervo, y á su ruego, oh Jehová Dios mío, para oir el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. 2 Cró. 6:19
- Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. 2 Cró. 6:20
- Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones. 2 Cró. 6:21
- Si alguno pecare contra su prójimo, y él le pidiere juramento haciéndole jurar, y el juramento viniere delante de tu altar en esta casa, 2 Cró. 6:22
- Tú oirás desde los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás á la tierra que diste á ellos y á sus padres. 2 Cró. 6:25
- Tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, la cual diste por heredad á tu pueblo. 2 Cró. 6:27
- Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu habitación, y perdonarás, y darás á cada uno conforme á sus caminos, habiendo conocido su corazón; (porque solo tú conoces el corazón de los hijos de los hombres;) 2 Cró. 6:30
- Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y harás conforme á todas las cosas por las cuales hubiere clamado á ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que he edificado yo. 2 Cró. 6:33
- Si tu pueblo saliere á la guerra contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren á ti hacia esta ciudad que tú elegiste, hacia la casa que he edificado á tu nombre, 2 Cró. 6:34
- Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás á tu pueblo que pecó contra ti. 2 Cró. 6:39
- Oh Jehová Dios, levántate ahora para habitar en tu reposo, tú y el arca de tu fortaleza; sean, oh Jehová Dios, vestidos de salud tus sacerdotes, y gocen de bien tus santos. 2 Cró. 6:41
- Jehová Dios, no hagas volver el rostro de tu ungido: acuérdate de las misericordias de David tu siervo. 2 Cró. 6:42
- Y COMO Salomón acabó de orar, el fuego descendió de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová hinchió la casa. 2 Cró. 7:1
- Y como vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, cayeron en tierra sobre sus rostros en el pavimento, y adoraron, confesando á Jehová y diciendo: Que es bueno, que su misericordia es para siempre. 2 Cró. 7:3
- Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron víctimas delante de Jehová. 2 Cró. 7:4
- Y ofreció el rey Salomón en sacrificio veinte y dos mil bueyes, y ciento y veinte mil ovejas; y así dedicaron la casa de Dios el rey y todo el pueblo. 2 Cró. 7:5
- Y los sacerdotes asistían en su ministerio; y los Levitas con los instrumentos de música de Jehová, los cuales había hecho el rey David para confesar á Jehová, que su misericordia es para siempre; cuando David alababa por mano de ellos. Asimismo los sacerdotes tañían trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie. 2 Cró. 7:6
- También santificó Salomón el medio del atrio que estaba delante de la casa de Jehová, por cuanto había ofrecido allí los holocaustos, y los sebos de los pacíficos; porque en el altar de bronce que Salomón había hecho, no podían caber los holocaustos, y el presente, y los sebos. 2 Cró. 7:7
- Entonces hizo Salomón fiesta siete días, y con él todo Israel, una grande congregación, desde la entrada de Hamath hasta el arroyo de Egipto. 2 Cró. 7:8
- Yo confirmaré el trono de tu reino, como concerté con David tu padre, diciendo: No faltará varón de ti que domine en Israel. 2 Cró. 7:18
- Y esta casa que habrá sido ilustre, será espanto á todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová á esta tierra y á esta casa? 2 Cró. 7:21
- Y se responderá: Por cuanto dejaron á Jehová Dios de sus padres, el cual los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron: por eso él ha traído todo este mal sobre ellos. 2 Cró. 7:22
- Y edificó á Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de municiones que edificó en Hamath. 2 Cró. 8:4
- Y á Baalath, y á todas las villas de munición que Salomón tenía; también todas las ciudades de los carros y las de la gente de á caballo; y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalem, y en el Líbano, y en toda la tierra de su señorío. 2 Cró. 8:6
- Y á todo el pueblo que había quedado de los Hetheos, Amorrheos, Pherezeos, Heveos, y Jebuseos, que no eran de Israel, 2 Cró. 8:7
- Y pasó Salomón á la hija de Faraón, de la ciudad de David á la casa que él le había edificado; porque dijo: Mi mujer no morará en la casa de David rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehová, son sagradas. 2 Cró. 8:11
- Entonces ofreció Salomón holocaustos á Jehová sobre el altar de Jehová, que había él edificado delante del pórtico, 2 Cró. 8:12
- Para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento de Moisés, en los sábados, en las nuevas lunas, y en las solemnidades, tres veces en el año, á saber, en la fiesta de los panes ázimos, en la fiesta de las semanas, y en la fiesta de las cabañas. 2 Cró. 8:13
- Porque toda la obra de Salomón estaba preparada desde el día en que la casa de Jehová fué fundada hasta que se acabó, hasta que la casa de Jehová fué acabada del todo. 2 Cró. 8:16
- Y las viandas de su mesa, y el asiento de sus siervos, y el estado de sus criados, y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y su subida por donde subía á la casa de Jehová, no quedó más espíritu en ella. 2 Cró. 9:4
- Jehová tu Dios sea bendito, el cual se ha agradado en ti para ponerte sobre su trono por rey de Jehová tu Dios: por cuanto tu Dios amó á Israel para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia. 2 Cró. 9:8
- También los siervos de Hiram y los siervos de Salomón, que habían traído el oro de Ophir, trajeron madera de Algummim, y piedras preciosas. 2 Cró. 9:10
- E hizo el rey de la madera de Algummim gradas en la casa de Jehová, y en las casas reales, y arpas y salterios para los cantores: nunca en tierra de Judá se había visto madera semejante. 2 Cró. 9:11
- Y el rey Salomón dió á la reina de Seba todo lo que ella quiso y le pidió, más de lo que había traído al rey. Después se volvió y fuése á su tierra con sus siervos. 2 Cró. 9:12
- Y el peso de oro que venía á Salomón cada un año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 2 Cró. 9:13
- Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de oro de martillo, cada uno de los cuales tenía seiscientos siclos de oro labrado: 2 Cró. 9:15
- Asimismo trescientos escudos de oro batido, teniendo cada escudo trescientos siclos de oro: y púsolos el rey en la casa del bosque del Líbano. 2 Cró. 9:16
- Hizo además el rey un gran trono de marfil, y cubriólo de oro puro. 2 Cró. 9:17
- Y excedió el rey Salomón á todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría. 2 Cró. 9:22
- Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomón, por oir su sabiduría, que Dios había puesto en su corazón: 2 Cró. 9:23
- Tuvo también Salomón cuatro mil caballerizas para los caballos y carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem. 2 Cró. 9:25
- Y tuvo señorío sobre todos los reyes desde el río hasta la tierra de los Filisteos, y hasta el término de Egipto. 2 Cró. 9:26
- Y puso el rey plata en Jerusalem como piedras, y cedros como los cabrahigos que nacen por las campiñas en abundancia. 2 Cró. 9:27
- Y como lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, donde había huído á causa del rey Salomón, volvió de Egipto. 2 Cró. 10:2
- Y él les dijo: Volved á mí de aquí á tres días. Y el pueblo se fué. 2 Cró. 10:5
- Entonces el rey Roboam tomó consejo con los viejos, que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y díjoles: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda á este pueblo? 2 Cró. 10:6
- Mas él, dejando el consejo que le dieron los viejos, tomó consejo con los mancebos que se habían criado con él, y que delante de él asistían; 2 Cró. 10:8
- Vino pues Jeroboam con todo el pueblo á Roboam al tercer día: según el rey les había mandado deciendo: Volved á mí de aquí á tres días. 2 Cró. 10:12
- Y respondióles el rey ásperamente; pues dejó el rey Roboam el consejo de los viejos, 2 Cró. 10:13
- Y no escuchó el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para cumplir Jehová su palabra que había hablado, por Ahías Silonita, á Jeroboam hijo de Nabat. 2 Cró. 10:15
- Y viendo todo Israel que el rey no les había oído, respondió el pueblo al rey, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David, ni herencia en el hijo de Isaí? ¡Israel, cada uno á sus estancias! ¡David, mira ahora por tu casa! Así se fué todo Israel á sus estancias. 2 Cró. 10:16
- Envió luego el rey Roboam á Adoram, que tenía cargo de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y murió. Entonces se esforzó el rey Roboam, y subiendo en un carro huyó á Jerusalem. 2 Cró. 10:18
- Y COMO vino Roboam á Jerusalem, juntó la casa de Judá y de Benjamín, ciento y ochenta mil hombres escogidos de guerra, para pelear contra Israel y volver el reino á Roboam. 2 Cró. 11:1
- Tras aquéllos acudieron también de todas las tribus de Israel los que habían puesto su corazón en buscar á Jehová Dios de Israel; y viniéronse á Jerusalem para sacrificar á Jehová, el Dios de sus padres. 2 Cró. 11:16
- Así fortificaron el reino de Judá, y confirmaron á Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón. 2 Cró. 11:17
- Y COMO Roboam hubo confirmado el reino, dejó la ley de Jehová, y con él todo Israel. 2 Cró. 12:1
- Y en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalem, (por cuanto se habían rebelado contra Jehová,) 2 Cró. 12:2
- Con mil y doscientos carros, y con sesenta mil hombres de á caballo: mas el pueblo que venía con él de Egipto, no tenía número; á saber, de Libios, Sukienos, y Etiopes. 2 Cró. 12:3
- Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. 2 Cró. 12:6
- Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam paveses de metal, y entrególos en manos de los jefes de la guardia, los cuales custodiaban la entrada de la casa del rey. 2 Cró. 12:10
- Y cuando el rey iba á la casa de Jehová, venían los de la guardia, y traíanlos, y después los volvían á la cámara de la guardia. 2 Cró. 12:11
- Fortificado pues Roboam, reinó en Jerusalem: y era Roboam de cuarenta y un años cuando comenzó á reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalem, ciudad que escogió Jehová de todas las tribus de Israel, para poner en ella su nombre. Y el nombre de su madre fué Naama Ammonita. 2 Cró. 12:13
- Y reinó tres años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Michâía hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abías y Jeroboam. 2 Cró. 13:2
- Y levantóse Abías sobre el monte de Semaraim, que es en los montes de Ephraim, y dijo: Oidme, Jeroboam y todo Israel. 2 Cró. 13:4
- ¿No sabéis vosotros, que Jehová Dios de Israel dió el reino á David sobre Israel para siempre, á él y á sus hijos en alianza de sal? 2 Cró. 13:5
- Y se allegaron á el hombres vanos, hijos de iniquidad, y pudieron más que Roboam hijo de Salomón, porque Roboam era mozo y tierno de corazón, y no se defendió de ellos. 2 Cró. 13:7
- Y ahora vosotros tratáis de fortificaros contra el reino de Jehová en mano de los hijos de David, porque sois muchos, y tenéis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses. 2 Cró. 13:8
- Los cuales queman á Jehová los holocaustos cada mañana y cada tarde, y los perfumes aromáticos; y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con sus candilejas para que ardan cada tarde: porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro Dios; mas vosotros le habéis dejado. 2 Cró. 13:11
- Y he aquí Dios está con nosotros por cabeza, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no os sucederá bien. 2 Cró. 13:12
- Así fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo: mas los hijos de Judá se fortificaron, porque se apoyaban en Jehová el Dios de sus padres. 2 Cró. 13:18
- Y DURMIÓ Abías con sus padres, y fué sepultado en la ciudad de David. Y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años. 2 Cró. 14:1
- Y mandó á Judá que buscasen á Jehová el Dios de sus padres, y pusiesen por obra la ley y sus mandamientos. 2 Cró. 14:4
- Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los altos y las imágenes, y estuvo el reino quieto delante de él. 2 Cró. 14:5
- Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla en el valle de Sephata junto á Maresa. 2 Cró. 14:10
- Y clamó Asa á Jehová su Dios, y dijo: Jehová, no tienes tú más con el grande que con el que ninguna fuerza tiene, para dar ayuda. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre. 2 Cró. 14:11
- Y Asa, y el pueblo que con él estaba, lo siguió hasta Gerar: y cayeron los Etiopes hasta no quedar en ellos aliento; porque fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les tomaron muy grande despojo. 2 Cró. 14:13
- Batieron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehová fué sobre ellos: y saquearon todas las ciudades, porque había en ellas gran despojo. 2 Cró. 14:14
- Y FUÉ el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed; 2 Cró. 15:1
- En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba, ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitadores de las tierras. 2 Cró. 15:5
- Y como oyó Asa las palabras y profecía de Obed profeta, fué confortado, y quitó las abominaciones de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en el monte de Ephraim; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová. 2 Cró. 15:8
- Juntáronse pues en Jerusalem en el mes tercero del año décimoquinto del reinado de Asa. 2 Cró. 15:10
- Y entraron en concierto de que buscarían á Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; 2 Cró. 15:12
- Y que cualquiera que no buscase á Jehová el Dios de Israel, muriese, grande ó pequeño, hombre ó mujer. 2 Cró. 15:13
- Y aun á Maachâ madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho un ídolo en el bosque: y Asa deshizo su ídolo, y lo desmenuzó, y quemó en el torrente de Cedrón. 2 Cró. 15:16
- Mas con todo eso los altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fué perfecto mientras vivió. 2 Cró. 15:17
- EN el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y edificó á Rama, para no dejar salir ni entrar á ninguno al rey Asa, rey de Judá. 2 Cró. 16:1
- Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió á Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo: 2 Cró. 16:2
- Y consintió Ben-adad con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos á la ciudades de Israel: y batieron á Ion, Dan, y Abel-maim, y las ciudades fuertes de Nephtalí. 2 Cró. 16:4
- Entonces el rey Asa tomó á todo Judá, y lleváronse de Rama la piedra y madera con que Baasa edificaba, y con ella edificó á Gibaa y Mizpa. 2 Cró. 16:6
- En aquel tiempo vino Hanani vidente á Asa rey de Judá, y díjole: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. 2 Cró. 16:7
- Y enojado Asa contra el vidente, echólo en la casa de la cárcel, porque fué en extremo conmovido á causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo algunos del pueblo. 2 Cró. 16:10
- Mas he aquí, los hechos de Asa, primeros y postreros, están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 2 Cró. 16:11
- Y el año treinta y nueve de su reinado enfermó Asa de los pies para arriba, y en su enfermedad no buscó á Jehová, sino á los médicos. 2 Cró. 16:12
- Y durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su reinado. 2 Cró. 16:13
- Y REINÓ en su lugar Josaphat su hijo, el cual prevaleció contra Israel. 2 Cró. 17:1
- Jehová por tanto confirmó el reino en su mano, y todo Judá dió á Josaphat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia. 2 Cró. 17:5
- Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová, y rodearon por todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo. 2 Cró. 17:9
- Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá; que no osaron hacer guerra contra Josaphat. 2 Cró. 17:10
- Y este es el número de ellos según las casas de sus padres: en Judá, jefes de los millares: el general Adna, y con él trescientos mil hombres muy esforzados; 2 Cró. 17:14
- Después de él, el jefe Johanán, y con él doscientos y ochenta mil; 2 Cró. 17:15
- Tras éste, Amasías hijo de Zichri, el cual se había ofrecido voluntariamente á Jehová, y con él doscientos mil hombres valientes; 2 Cró. 17:16
- Estos eran siervos del rey, sin los que había el rey puesto en las ciudades de guarnición por toda Judea. 2 Cró. 17:19
- Entonces el rey de Israel juntó cuatrocientos profetas, y díjoles: ¿Iremos á la guerra contra Ramoth de Galaad, ó estaréme yo quieto? Y ellos dijeron: Sube, que Dios los entregará en mano del rey. 2 Cró. 18:5
- Y el rey de Israel respondió á Josaphat: Aun hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar á Jehová: mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es Michêas, hijo de Imla. Y respondió Josaphat: No hable así el rey. 2 Cró. 18:7
- Entonces el rey de Israel llamó un eunuco, y díjole: Haz venir luego á Michêas hijo de Imla. 2 Cró. 18:8
- Y el rey de Israel y Josaphat rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos de sus ropas; y estaban sentados en la era á la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 2 Cró. 18:9
- Y el mensajero que había ido á llamar á Michêas, le habló, diciendo: He aquí las palabras de los profetas á una boca anuncian al rey bienes; yo pues te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien. 2 Cró. 18:12
- Y el rey le dijo: Michêas, ¿iremos á pelear contra Ramoth de Galaad, ó estaréme yo quieto? Y él respondió: Subid, que seréis prosperados, que serán entregados en vuestras manos. 2 Cró. 18:14
- Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces te conjuraré por el nombre de Jehová que no me hables sino la verdad? 2 Cró. 18:15
- Y el rey de Israel dijo á Josaphat: ¿No te había yo dicho que no me profetizaría bien, sino mal? 2 Cró. 18:17
- Entonces él dijo: Oid pues palabra de Jehová: Yo he visto á Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba á su mano derecha y á su izquierda. 2 Cró. 18:18
- Y he aquí ahora ha puesto Jehová espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas; mas Jehová ha decretado el mal acerca de ti. 2 Cró. 18:22
- Entonces Sedechîas hijo de Chênaana se llegó á él, é hirió á Michêas en la mejilla, y dijo: ¿Por qué camino se apartó de mí el espíritu de Jehová para hablarte á ti? 2 Cró. 18:23
- Entonces el rey de Israel dijo: Tomad á Michêas, y volvedlo á Amón gobernador de la ciudad, y á Joas hijo del rey. 2 Cró. 18:25
- Y diréis: El rey ha dicho así: Poned á éste en la cárcel, y sustentadle con pan de aflicción y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz. 2 Cró. 18:26
- Subió pues el rey de Israel, y Josaphat rey de Judá, á Ramoth de Galaad. 2 Cró. 18:28
- Y dijo el rey de Israel á Josaphat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla: mas tú vístete tus vestidos. Y disfrazóse el rey de Israel, y entró en la batalla. 2 Cró. 18:29
- Había el rey de Siria mandado á los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con el rey de Israel. 2 Cró. 18:30
- Y como los capitanes de los carros vieron á Josaphat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y cercáronlo para pelear; mas Josaphat clamó, y ayudólo Jehová, y apartólos Dios de él: 2 Cró. 18:31
- Pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle. 2 Cró. 18:32
- Mas disparando uno el arco á la ventura, hirió al rey de Israel entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al carretero: Vuelve tu mano, y sácame del campo, porque estoy mal herido. 2 Cró. 18:33
- Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los Siros hasta la tarde; mas murió á puestas del sol. 2 Cró. 18:34
- Y salióle al encuentro Jehú el vidente, hijo de Hanani, y dijo al rey Josaphat: ¿Al impío das ayuda, y amas á los que aborrecen á Jehová? Pues la ira de la presencia de Jehová será sobre ti por ello. 2 Cró. 19:2
- Habitó pues Josaphat en Jerusalem; mas daba vuelta y salía al pueblo, desde Beer-seba hasta el monte de Ephraim, y reducíalos á Jehová el Dios de sus padres. 2 Cró. 19:4
- Y dijo á los jueces: Mirad lo que hacéis: porque no juzguéis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros en el negocio del juicio. 2 Cró. 19:6
- Sea pues con vosotros el temor de Jehová; guardad y haced: porque en Jehová nuestro Dios no hay iniquidad, ni acepción de personas, ni recibir cohecho. 2 Cró. 19:7
- Y puso también Josaphat en Jerusalem algunos de los Levitas y sacerdotes, y de los padres de familias de Israel, para el juicio de Jehová y para las causas. Y volviéronse á Jerusalem. 2 Cró. 19:8
- Y he aquí Amarías sacerdote será el que os presida en todo negocio de Jehová; y Zebadías hijo de Ismael, príncipe de la casa de Judá, en todos los negocios del rey; también los Levitas serán oficiales en presencia de vosotros. Esforzaos pues, y obrad; que Jehová será con el bueno. 2 Cró. 19:11
- He aquí ellos nos dan el pago, viniendo á echarnos de tu heredad, que tú nos diste á poseer. 2 Cró. 20:11
- Y estaba allí Jahaziel hijo de Zachârías, hijo de Benaías, hijo de Jeiel, hijo de Mathanías, Levita de los hijos de Asaph, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; 2 Cró. 20:14
- Y levantáronse los Levitas de los hijos de Coath y de los hijos de Coré, para alabar á Jehová el Dios de Israel á grande y alta voz. 2 Cró. 20:19
- Y como se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josaphat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalem. Creed á Jehová vuestro Dios, y seréis seguros; creed á sus profetas, y seréis prosperados. 2 Cró. 20:20
- Y habido consejo con el pueblo, puso á algunos que cantasen á Jehová, y alabasen en la hermosura de la santidad, mientras que salía la gente armada, y dijesen: Glorificad á Jehová, porque su misericordia es para siempre. 2 Cró. 20:21
- Viniendo entonces Josaphat y su pueblo á despojarlos, hallaron en ellos muchas riquezas entre los cadáveres, así vestidos como preciosos enseres, los cuales tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días duró el despojo, porque era mucho. 2 Cró. 20:25
- Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beracah; porque allí bendijeron á Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beracah, hasta hoy. 2 Cró. 20:26
- Y fué el pavor de Dios sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel. 2 Cró. 20:29
- Y el reino de Josaphat tuvo reposo; porque su Dios le dió reposo de todas partes. 2 Cró. 20:30
- Así reinó Josaphat sobre Judá: de treinta y cinco años era cuando comenzó á reinar, y reinó veinte y cinco años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Azuba, hija de Silhi. 2 Cró. 20:31
- Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto en los ojos de Jehová. 2 Cró. 20:32
- Con todo eso los altos no eran quitados; que el pueblo aun no había enderezado su corazón al Dios de sus padres. 2 Cró. 20:33
- Lo demás de los hechos de Josaphat, primeros y postreros, he aquí están escritos en las palabras de Jehú hijo de Hanani, del cual es hecha mención en el libro de los reyes de Israel. 2 Cró. 20:34
- Pasadas estas cosas, Josaphat rey de Judá trabó amistad con Ochôzías rey de Israel, el cual fué dado á la impiedad: 2 Cró. 20:35
- Y su padre les había dado muchos dones de oro y de plata, y cosas preciosas, y ciudades fuertes en Judá; mas había dado el reino á Joram, porque él era el primogénito. 2 Cró. 21:3
- Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Achâb; porque tenía por mujer la hija de Achâb, é hizo lo malo en ojos de Jehová. 2 Cró. 21:6
- En los días de éste se rebeló la Idumea, para no estar bajo el poder de Judá, y pusieron rey sobre sí. 2 Cró. 21:8
- Con todo eso Edom quedó rebelado, sin estar bajo la mano de Judá hasta hoy. También se rebeló en el mismo tiempo Libna para no estar bajo su mano; por cuanto él había dejado á Jehová el Dios de sus padres. 2 Cró. 21:10
- Y viniéronle letras del profeta Elías, que decían: Jehová, el Dios de David tu padre, ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josaphat tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Judá, 2 Cró. 21:12
- Antes has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que fornicase Judá, y los moradores de Jerusalem, como fornicó la casa de Achâb; y además has muerto á tus hermanos, á la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú: 2 Cró. 21:13
- Entonces despertó Jehová contra Joram el espíritu de los Filisteos, y de los Arabes que estaban junto á los Etiopes; 2 Cró. 21:16
- Y subieron contra Judá, é invadieron la tierra, y tomaron toda la hacienda que hallaron en la casa del rey, y á sus hijos, y á sus mujeres; que no le quedó hijo, sino Joachâz el menor de sus hijos. 2 Cró. 21:17
- Cuando Ochôzías comenzó á reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalem. El nombre de su madre fué Athalía, hija de Omri. 2 Cró. 22:2
- Y buscando á Ochôzías, el cual se había escondido en Samaria, tomáronlo, y trajéronlo á Jehú, y le mataron; y diéronle sepultura, porque dijeron: Es hijo de Josaphat, el cual buscó á Jehová de todo su corazón. Y la casa de Ochôzías no tenía fuerzas para poder retener el reino. 2 Cró. 22:9
- Empero Josabeth, hija del rey, tomó á Joas hijo de Ochôzías, y arrebatólo de entre los hijos del rey, que mataban, y guardóle á él y á su ama en la cámara de los lechos. Así pues lo escondió Josabeth, hija del rey Joram, mujer de Joiada el sacerdote, (porque ella era hermana de Ochôzías), de delante de Athalía, y no lo mataron. 2 Cró. 22:11
- Y estuvo con ellos escondido en la casa de Dios seis años. Entre tanto Athalía reinaba en el país. 2 Cró. 22:12
- MAS el séptimo año se animó Joiada, y tomó consigo en alianza á los centuriones, Azarías hijo de Jeroam, y á Ismael hijo de Johanán, y á Azarías hijo de Obed, y á Maasías hijo de Adaías, y á Elisaphat hijo de Zichri; 2 Cró. 23:1
- Y toda la multitud hizo alianza con el rey en la casa de Dios. Y él les dijo: He aquí el hijo del rey, el cual reinará, como Jehová lo tiene dicho de los hijos de David. 2 Cró. 23:3
- Y la tercera parte, á la casa del rey; y la tercera parte, á la puerta del fundamento: y todo el pueblo estará en los patios de la casa de Jehová. 2 Cró. 23:5
- Y ninguno entre en la casa de Jehová, sino los sacerdotes y Levitas que sirven: éstos entrarán, porque están consagrados; y todo el pueblo hará la guardia de Jehová. 2 Cró. 23:6
- Y los Levitas rodearán al rey por todas partes, y cada uno tendrá sus armas en la mano; y cualquiera que entrare en la casa, muera: y estaréis con el rey cuando entrare, y cuando saliere. 2 Cró. 23:7
- Y los Levitas y todo Judá lo hicieron todo como lo había mandado el sacerdote Joiada: y tomó cada uno los suyos, los que entraban de semana, y los que salían el sábado: porque el sacerdote Joiada no dió licencia á las compañías. 2 Cró. 23:8
- Dió también el sacerdote Joiada á los centuriones las lanzas, paveses y escudos que habían sido del rey David, que estaban en la casa de Dios; 2 Cró. 23:9
- Y puso en orden á todo el pueblo, teniendo cada uno su espada en la mano, desde el rincón derecho del templo hasta el izquierdo, hacia el altar y la casa, en derredor del rey por todas partes. 2 Cró. 23:10
- Entonces sacaron al hijo del rey, y pusiéronle la corona y el testimonio, é hiciéronle rey; y Joiada y sus hijos le ungieron, diciendo luego: ¡Viva el rey! 2 Cró. 23:11
- Y como Athalía oyó el estruendo de la gente que corría, y de los que bendecían al rey, vino al pueblo á la casa de Jehová; 2 Cró. 23:12
- Y mirando, vió al rey que estaba junto á su columna á la entrada, y los príncipes y los trompetas junto al rey, y que todo el pueblo de la tierra hacía alegrías, y sonaban bocinas, y cantaban con instrumentos de música los que sabían alabar. Entonces Athalía rasgó sus vestidos, y dijo: ¡Conjuración, conjuración! 2 Cró. 23:13
- Y sacando el pontífice Joiada los centuriones y capitanes del ejército, díjoles: Sacadla fuera del recinto; y el que la siguiere, muera á cuchillo: porque el sacerdote había mandado que no la matasen en la casa de Jehová. 2 Cró. 23:14
- Y Joiada hizo pacto entre sí y todo el pueblo y el rey, que serían pueblo de Jehová. 2 Cró. 23:16
- Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y derribáronlo, y también sus altares; é hicieron pedazos sus imágenes, y mataron delante de los altares á Mathán, sacerdote de Baal. 2 Cró. 23:17
- Tomó después los centuriones, y los principales, y los que gobernaban el pueblo; y á todo el pueblo de la tierra, y llevó al rey de la casa de Jehová; y viniendo hasta el medio de la puerta mayor de la casa del rey, sentaron al rey sobre el trono del reino. 2 Cró. 23:20
- Y todo el pueblo del país hizo alegrías: y la ciudad estuvo quieta, muerto que hubieron á Athalía á cuchillo. 2 Cró. 23:21
- DE SIETE años era Joas cuando comenzó á reinar, y cuarenta años reinó en Jerusalem. El nombre de su madre fué Sibia, de Beer-seba. 2 Cró. 24:1
- E hizo Joas lo recto en ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote. 2 Cró. 24:2
- Y juntó los sacerdotes y los Levitas, y díjoles: Salid por las ciudades de Judá, y juntad dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el negocio. Mas los Levitas no pusieron diligencia. 2 Cró. 24:5
- Por lo cual el rey llamó á Joiada el principal, y díjole: ¿Por qué no has procurado que los Levitas traigan de Judá y de Jerusalem al tabernáculo del testimonio, la ofrenda que impuso Moisés siervo de Jehová, y de la congregación de Israel? 2 Cró. 24:6
- Mandó pues el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera á la puerta de la casa de Jehová; 2 Cró. 24:8
- E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalem, que trajesen á Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto á Israel en el desierto. 2 Cró. 24:9
- Y todos los príncipes y todo el pueblo se holgaron: y traían, y echaban en el arca hasta henchirla. 2 Cró. 24:10
- Y como venía el tiempo para llevar el arca al magistrado del rey por mano de los Levitas, cuando veían que había mucho dinero, venía el escriba del rey, y el que estaba puesto por el sumo sacerdote, y llevaban el arca, y vaciábanla, y volvíanla á su lugar: y así lo hacían de día en día, y recogían mucho dinero; 2 Cró. 24:11
- El cual daba el rey y Joiada á los que hacían la obra del servicio de la casa de Jehová, y tomaban canteros y oficiales que reparasen la casa de Jehová, y herreros y metalarios para componer la casa de Jehová. 2 Cró. 24:12
- Y cuando hubieron acabado, trajeron lo que quedaba del dinero al rey y á Joiada, é hicieron de él vasos para la casa de Jehová, vasos para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehová todos los días de Joiada. 2 Cró. 24:14
- Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá, é hicieron acatamiento al rey; y el rey los oyó. 2 Cró. 24:17
- Y desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron á los bosques y á las imágenes esculpidas; y la ira vino sobre Judá y Jerusalem por este su pecado. 2 Cró. 24:18
- Y el espíritu de Dios envistió á Zachârías, hijo de Joiada el sacerdote, el cual estando sobre el pueblo, les dijo: Así ha dicho Dios: ¿Por qué quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá bien de ello; porque por haber dejado á Jehová, el también os dejará. 2 Cró. 24:20
- Mas ellos hicieron conspiración contra él, y cubriéronle de piedras por mandato del rey, en el patio de la casa de Jehová. 2 Cró. 24:21
- No tuvo pues memoria el rey Joas de la misericordia que su padre Joiada había hecho con él, antes matóle su hijo; el cual dijo al morir: Jehová lo vea, y lo requiera. 2 Cró. 24:22
- A la vuelta del año subió contra él el ejército de Siria; y vinieron á Judá y á Jerusalem, y destruyeron en el pueblo á todos los principales de él, y enviaron todos sus despojos al rey á Damasco. 2 Cró. 24:23
- Porque aunque el ejército de Siria había venido con poca gente, Jehová les entregó en sus manos un ejército muy numeroso; por cuanto habían dejado á Jehová el Dios de sus padres. Y con Joas hicieron juicios. 2 Cró. 24:24
- Y yéndose de él los Siros, dejáronlo en muchas enfermedades; y conspiraron contra él sus siervos á causa de las sangres de los hijos de Joiada el sacerdote, é hiriéronle en su cama, y murió: y sepultáronle en la ciudad de David, mas no lo sepultaron en los sepulcros de los reyes. 2 Cró. 24:25
- DE VEINTICINCO años era Amasías cuando comenzó á reinar, y veintinueve años reinó en Jerusalem: el nombre de su madre fué Joaddan, de Jerusalem. 2 Cró. 25:1
- Y luego que fué confirmado en el reino, mató á sus siervos que habían muerto al rey su padre; 2 Cró. 25:3
- Mas no mató á los hijos de ellos, según lo que está escrito en la ley en el libro de Moisés, donde Jehová mandó, diciendo: No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; mas cada uno morirá por su pecado. 2 Cró. 25:4
- Mas un varón de Dios vino á él, diciéndole: Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no es con Israel, ni con todos los hijos de Ephraim. 2 Cró. 25:7
- Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué pues se hará de cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: De Jehová es darte mucho más que esto. 2 Cró. 25:9
- Entonces Amasías apartó el escuadrón de la gente que había venido á él de Ephraim, para que se fuesen á sus casas: y ellos se enojaron grandemente contra Judá, y volviéronse á sus casas encolerizados. 2 Cró. 25:10
- Encendióse por tanto el furor de Jehová contra Amasías, y envió á él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de gente, que no libraron á su pueblo de tus manos? 2 Cró. 25:15
- Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: ¿Hante puesto á ti por consejero del rey? Déjate de eso: ¿por qué quieres que te maten? Y al cesar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha acordado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste á mi consejo. 2 Cró. 25:16
- Entonces Joas rey de Israel envió á decir á Amasías rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano, envió al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: Da tu hija á mi hijo por mujer. Y he aquí que las bestias fieras que estaban en el Líbano, pasaron, y hollaron el cardo. 2 Cró. 25:18
- Y Joas rey de Israel prendió en Beth-semes á Amasías rey de Judá, hijo de Joas hijo de Joachâz, y llevólo á Jerusalem: y derribó el muro de Jerusalem desde la puerta de Ephraim hasta la puerta del ángulo, cuatrocientos codos. 2 Cró. 25:23
- Asimismo tomó todo el oro y plata, y todos los vasos que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom, y los tesoros de la casa del rey, y los hijos de los príncipes, y volvióse á Samaria. 2 Cró. 25:24
- Lo demás de los hechos de Amasías, primeros y postreros, ¿no está escrito en el libro de los reyes de Judá y de Israel? 2 Cró. 25:26
- ENTONCES todo el pueblo de Judá tomó á Uzzías, el cual era de diez y seis años, y pusiéronlo por rey en lugar de Amasías su padre. 2 Cró. 26:1
- Edificó él á Eloth, y la restituyó á Judá después que el rey durmió con sus padres. 2 Cró. 26:2
- De diez y seis años era Uzzías cuando comenzó á reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalem. El nombre de su madre fué Jechôlía, de Jerusalem. 2 Cró. 26:3
- Y salió, y peleó contra los Filisteos, y rompió el muro de Gath, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edificó ciudades en Asdod, y en la tierra de los Filisteos. 2 Cró. 26:6
- Asimismo edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas: porque tuvo muchos ganados, así en los valles como en las vegas; y viñas, y labranzas, así en los montes como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura. 2 Cró. 26:10
- Todo el número de los jefes de familias, valientes y esforzados, era dos mil y seiscientos. 2 Cró. 26:12
- Y bajo la mano de éstos estaba el ejército de guerra, de trescientos siete mil y quinientos guerreros poderosos y fuertes para ayudar al rey contra los enemigos. 2 Cró. 26:13
- Y aprestóles Uzzías para todo el ejército, escudos, lanzas, almetes, coseletes, arcos, y hondas de tirar piedras. 2 Cró. 26:14
- Mas cuando fué fortificado, su corazón se enalteció hasta corromperse; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar sahumerios en el altar del perfume. 2 Cró. 26:16
- Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, de los valientes. 2 Cró. 26:17
- Y pusiéronse contra el rey Uzzías, y dijéronle: No á ti, oh Uzzías, el quemar perfume á Jehová, sino á los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo: sal del santuario, por que has prevaricado, y no te será para gloria delante del Dios Jehová. 2 Cró. 26:18
- Y airóse Uzzías, que tenía el perfume en la mano para quemarlo; y en esta su ira contra los sacerdotes, la lepra le salió en la frente delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del perfume. 2 Cró. 26:19
- Y miróle Azarías el sumo sacerdote, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; é hiciéronle salir apriesa de aquel lugar; y él también se dió priesa á salir, porque Jehová lo había herido. 2 Cró. 26:20
- Así el rey Uzzías fué leproso hasta el día de su muerte, y habitó en una casa apartada, leproso, por lo que había sido separado de la casa de Jehová; y Joatham su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra. 2 Cró. 26:21
- Y durmió Uzzías con sus padres, y sepultáronlo con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron: Leproso es. Y reinó Joatham su hijo en lugar suyo. 2 Cró. 26:23
- DE VEINTICINCO años era Joatham cuando comenzó á reinar, y dieciséis años reinó en Jerusalem. El nombre de su madre fué Jerusa, hija de Sadoc. 2 Cró. 27:1
- E hizo lo recto en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que había hecho Uzzías su padre, salvo que no entró en el templo de Jehová. Y el pueblo falseaba aún. 2 Cró. 27:2
- Edificó él la puerta mayor de la casa de Jehová, y en el muro de la fortaleza edificó mucho. 2 Cró. 27:3
- También tuvo él guerra con el rey de los hijos de Ammón, á los cuales venció; y diéronle los hijos de Ammón en aquel año cien talentos de plata, y diez mil coros de trigo, y diez mil de cebada. Esto le dieron los hijos de Ammón, y lo mismo en el segundo año, y en el tercero. 2 Cró. 27:5
- Lo demás de los hechos de Joatham, y todas sus guerras, y sus caminos, he aquí está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá. 2 Cró. 27:7
- Quemó también perfume en el valle de los hijos de Hinnom, y quemó sus hijos por fuego, conforme á las abominaciones de las gentes que Jehová había echado delante de los hijos de Israel. 2 Cró. 28:3
- Por lo cual Jehová su Dios lo entregó en manos del rey de los Siros, los cuales le derrotaron, y cogieron de él una grande presa, que llevaron á Damasco. Fué también entregado en manos del rey de Israel, el cual lo batió con gran mortandad. 2 Cró. 28:5
- Porque Peca, hijo de Remalías mató en Judá en un día ciento y veinte mil, todos hombres valientes; por cuanto habían dejado á Jehová el Dios de sus padres. 2 Cró. 28:6
- Tomaron también cautivos los hijos de Israel de sus hermanos doscientos mil, mujeres, muchachos, y muchachas, á más de haber saqueado de ellos un gran despojo, el cual trajeron á Samaria. 2 Cró. 28:8
- Había entonces allí un profeta de Jehová, que se llamaba Obed, el cual salió delante del ejército cuando entraba en Samaria, y díjoles: He aquí Jehová el Dios de vuestros padres, por el enojo contra Judá, los ha entregado en vuestras manos; y vosotros los habéis muerto con ira, que hasta el cielo ha llegado. 2 Cró. 28:9
- Y dijéronles: No metáis acá la cautividad; porque el pecado contra Jehová será sobre nosotros. Vosotros tratáis de añadir sobre nuestros pecados y sobre nuestras culpas, siendo asaz grande nuestro delito, y la ira del furor sobre Israel. 2 Cró. 28:13
- Entonces el ejército dejó los cautivos y la presa delante de los príncipes y de toda la multitud. 2 Cró. 28:14
- En aquel tiempo envió á pedir el rey Achâz á los reyes de Asiria que le ayudasen: 2 Cró. 28:16
- Además el rey Achâz en el tiempo que aquél le apuraba, añadió prevaricación contra Jehová; 2 Cró. 28:22
- Hizo también altos en todas las ciudades de Judá, para quemar perfumes á los dioses ajenos, provocando así á ira á Jehová el Dios de sus padres. 2 Cró. 28:25
- Lo demás de sus hechos, y todos sus caminos, primeros y postreros, he aquí ello está escrito en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 2 Cró. 28:26
- Y EZECHÎAS comenzó á reinar siendo de veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Abía, hija de Zachârías. 2 Cró. 29:1
- En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó. 2 Cró. 29:3
- Y díjoles: Oidme, Levitas, y santificaos ahora, y santificaréis la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacaréis del santuario la inmundicia. 2 Cró. 29:5
- Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas; no quemaron perfume, ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel. 2 Cró. 29:7
- Ahora pues, yo he determinado hacer alianza con Jehová el Dios de Israel, para que aparte de nosotros la ira de su furor. 2 Cró. 29:10
- Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová, al atrio de la casa de Jehová; la cual tomaron los Levitas, para sacarla fuera al torrente de Cedrón. 2 Cró. 29:16
- Y comenzaron á santificar el primero del mes primero, y á los ocho del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová: y santificaron la casa de Jehová en ocho días, y en el dieciséis del mes primero acabaron. 2 Cró. 29:17
- Luego pasaron al rey Ezechîas y dijéronle: Ya hemos limpiado toda la casa de Jehová, el altar del holocausto, y todos sus instrumentos, y la mesa de la proposición con todos sus utensilios. 2 Cró. 29:18
- Asimismo hemos preparado y santificado todos los vasos que en su prevaricación había maltratado el rey Achâz, cuando reinaba: y he aquí están delante del altar de Jehová. 2 Cró. 29:19
- Y levantándose de mañana el rey Ezechîas reunió los principales de la ciudad, y subió á la casa de Jehová. 2 Cró. 29:20
- Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos, y siete machos de cabrío, para expiación por el reino, por el santuario y por Judá. Y dijo á los sacerdotes hijos de Aarón, que los ofreciesen sobre el altar de Jehová. 2 Cró. 29:21
- Mataron pues los bueyes, y los sacerdotes tomaron la sangre, y esparciéronla sobre el altar; mataron luego los carneros, y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos, y esparcieron la sangre sobre el altar. 2 Cró. 29:22
- Y los sacerdotes los mataron, y expiando esparcieron la sangre de ellos sobre el altar, para reconciliar á todo Israel: porque por todo Israel mandó el rey hacer el holocausto y la expiación. 2 Cró. 29:24
- Entonces mandó Ezechîas sacrificar el holocausto en el altar; y al tiempo que comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel. 2 Cró. 29:27
- Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompetas sonaban las trompetas; todo hasta acabarse el holocausto. 2 Cró. 29:28
- Y como acabaron de ofrecer, inclinóse el rey, y todos los que con él estaban, y adoraron. 2 Cró. 29:29
- Entonces el rey Ezechîas y los príncipes dijeron á los Levitas que alabasen á Jehová por las palabras de David y de Asaph vidente: y ellos alabaron con grande alegría, é inclinándose adoraron. 2 Cró. 29:30
- Y fué el número de los holocaustos que trajo la congregación, setenta bueyes, cien carneros, doscientos corderos; todo para el holocausto de Jehová. 2 Cró. 29:32
- Así pues hubo gran multitud de holocaustos, con sebos de pacíficos, y libaciones de cada holocausto. Y quedó ordenado el servicio de la casa de Jehová. 2 Cró. 29:35
- Y alegróse Ezechîas, y todo el pueblo, de que Dios hubiese preparado el pueblo; porque la cosa fué prestamente hecha. 2 Cró. 29:36
- Y había el rey tomado consejo con sus príncipes, y con toda la congregación en Jerusalem, para celebrar la pascua en el mes segundo: 2 Cró. 30:2
- Porque entonces no la podían celebrar, por cuanto no había suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo estaba junto en Jerusalem. 2 Cró. 30:3
- Fueron pues correos con letras de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos á Jehová el Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, y él se volverá á las reliquias que os han quedado de la mano de los reyes de Asiria. 2 Cró. 30:6
- No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehová el Dios de sus padres, y él los entregó á desolación, como vosotros veis. 2 Cró. 30:7
- No endurezcáis pues ahora vuestra cerviz como vuestros padres: dad la mano á Jehová, y venid á su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid á Jehová vuestro Dios, y la ira de su furor se apartará de vosotros. 2 Cró. 30:8
- En Judá también fué la mano de Dios para darles un corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme á la palabra de Jehová. 2 Cró. 30:12
- Y juntóse en Jerusalem mucha gente para celebrar la solemnidad de los ázimos en el mes segundo; una vasta reunión. 2 Cró. 30:13
- Y levantándose, quitaron los altares que había en Jerusalem; quitaron también todos los altares de perfumes, y echáronlos en el torrente de Cedrón. 2 Cró. 30:14
- A Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según la purificación del santuario. 2 Cró. 30:19
- Y habló Ezechîas al corazón de todos los Levitas que tenían buena inteligencia en el servicio de Jehová. Y comieron de lo sacrificado en la solemnidad por siete días, ofreciendo sacrificios pacíficos, y dando gracias á Jehová el Dios de sus padres. 2 Cró. 30:22
- Y arregló Ezechîas los repartimientos de los sacerdotes y de los Levitas conforme á sus órdenes, cada uno según su oficio, los sacerdotes y los Levitas para el holocausto y pacíficos, para que ministrasen, para que confesasen y alabasen á las puertas de los reales de Jehová. 2 Cró. 31:2
- En el mes tercero comenzaron á fundar aquellos montones, y en el mes séptimo acabaron. 2 Cró. 31:7
- Y metieron las primicias y diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello á Chônanías Levita, el principal, y Simi su hermano fué el segundo. 2 Cró. 31:12
- Del mismo modo en orden á los hijos de Aarón, sacerdotes, que estaban en los ejidos de sus ciudades, por todas las ciudades, los varones nombrados tenían cargo de dar sus porciones á todos los varones de los sacerdotes, y á todo el linaje de los Levitas. 2 Cró. 31:19
- En todo cuanto comenzó en el servicio de la casa de Dios, y en la ley y mandamientos, buscó á su Dios, é hízolo de todo corazón, y fué prosperado. 2 Cró. 31:21
- Juntóse pues mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que derrama por en medio del territorio, diciendo: ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vinieren? 2 Cró. 32:4
- Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, é hízolos reunir así en la plaza de la puerta de la ciudad, y hablóles al corazón de ellos, diciendo: 2 Cró. 32:6
- Con él es el brazo de carne, mas con nosotros Jehová nuestro Dios para ayudarnos, y pelear nuestras batallas. Y afirmóse el pueblo sobre las palabras de Ezechîas rey de Judá. 2 Cró. 32:8
- ¿No es Ezechîas el que ha quitado sus altos y sus altares, y dijo á Judá y á Jerusalem: Delante de este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis perfume? 2 Cró. 32:12
- Y otras cosas hablaron sus siervos contra el Dios Jehová, y contra su siervo Ezechîas. 2 Cró. 32:16
- Además de todo esto escribió letras en que blasfemaba á Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las gentes de los países no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezechîas librará al suyo de mis manos. 2 Cró. 32:17
- Y hablaron contra el Dios de Jerusalem, como contra los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres. 2 Cró. 32:19
- Mas el rey Ezechîas, y el profeta Isaías hijo de Amós, oraron por esto, y clamaron al cielo. 2 Cró. 32:20
- Y Jehová envió un ángel, el cual hirió á todo valiente y esforzado, y á los jefes y capitanes en el campo del rey de Asiria. Volvióse por tanto con vergüenza de rostro á su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron á cuchillo los que habían salido de sus entrañas. 2 Cró. 32:21
- En aquel tiempo Ezechîas enfermó de muerte: y oró á Jehová, el cual le respondió, y dióle una señal. 2 Cró. 32:24
- Lo demás de los hechos de Ezechîas, y de sus misericordias, he aquí todo está escrito en la profecía de Isaías profeta, hijo de Amós, en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 2 Cró. 32:32
- Porque él reedificó los altos que Ezechîas su padre había derribado, y levantó altares á los Baales, é hizo bosques, y adoró á todo el ejército de los cielos, y á él sirvió. 2 Cró. 33:3
- Edificó asimismo altares á todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová. 2 Cró. 33:5
- Y pasó sus hijos por fuego en el valle de los hijos de Hinnom; y miraba en los tiempos, miraba en agüeros, era dado á adivinaciones, y consultaba pythones y encantadores: subió de punto en hacer lo malo en ojos de Jehová, para irritarle. 2 Cró. 33:6
- Y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que yo entregué á vuestros padres, á condición que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, estatutos, y ordenanzas, por mano de Moisés. 2 Cró. 33:8
- Después de esto edificó el muro de afuera de la ciudad de David, al occidente de Gihón, en el valle, á la entrada de la puerta del pescado, y cercó á Ophel, y alzólo muy alto; y puso capitanes de ejército en todas las ciudades fuertes por Judá. 2 Cró. 33:14
- Asimismo quitó los dioses ajenos, y el ídolo de la casa de Jehová, y todos los altares que había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalem, y echólos fuera de la ciudad. 2 Cró. 33:15
- Reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios pacíficos y de alabanza; y mandó á Judá que sirviesen á Jehová Dios de Israel. 2 Cró. 33:16
- Empero el pueblo aun sacrificaba en los altos, bien que á Jehová su Dios. 2 Cró. 33:17
- Lo demás de los hechos de Manasés, y su oración á su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehová el Dios de Israel, he aquí todo está escrito en los hechos de los reyes de Israel. 2 Cró. 33:18
- Mas nunca se humilló delante de Jehová, como se humilló Manasés su padre: antes aumentó el pecado. 2 Cró. 33:23
- Mas el pueblo de la tierra hirió á todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y el pueblo de la tierra puso por rey en su lugar á Josías su hijo. 2 Cró. 33:25
- Y derribaron delante de él los altares de los Baales, é hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también los bosques, y las esculturas y estatuas de fundición, y desmenuzólas, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que las habían sacrificado. 2 Cró. 34:4
- Los cuales vinieron á Hilcías, gran sacerdote, y dieron el dinero que había sido metido en la casa de Jehová, que los Levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Ephraim y de todas las reliquias de Israel, y de todo Judá y Benjamín, habiéndose después vuelto á Jerusalem. 2 Cró. 34:9
- Y entregáronlo en mano de los que hacían la obra, que eran sobrestantes en la casa de Jehová; los cuales lo daban á los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo. 2 Cró. 34:10
- Y al sacar el dinero que había sido metido en la casa de Jehová, Hilcías el sacerdote halló el libro de la ley de Jehová dada por mano de Moisés. 2 Cró. 34:14
- Y dando cuenta Hilcías, dijo á Saphán escriba: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dió Hilcías el libro á Saphán. 2 Cró. 34:15
- Y Saphán lo llevó al rey, y contóle el negocio, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fué dado á cargo. 2 Cró. 34:16
- Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los comisionados, y en mano de los que hacen la obra. 2 Cró. 34:17
- A más de esto, declaró Saphán escriba al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dió un libro. Y leyó Saphán en él delante del rey. 2 Cró. 34:18
- Y luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos; 2 Cró. 34:19
- Andad, y consultad á Jehová de mí, y de las reliquias de Israel y de Judá, acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es el furor de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme á todo lo que está escrito en este libro. 2 Cró. 34:21
- Y ella respondió: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: Decid al varón que os ha enviado á mí, que así ha dicho Jehová: 2 Cró. 34:23
- He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, y todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá: 2 Cró. 34:24
- Mas al rey de Judá, que os ha enviado á consultar á Jehová, así le diréis: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: Por cuanto oiste las palabras del libro, 2 Cró. 34:26
- He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás recogido en tus sepulcros en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar, y sobre los moradores de él. Y ellos refirieron al rey la respuesta. 2 Cró. 34:28
- Entonces el rey envió y juntó todos los ancianos de Judá y de Jerusalem. 2 Cró. 34:29
- Y subió el rey á la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem, y los sacerdotes, y los Levitas, y todo el pueblo desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó á oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. 2 Cró. 34:30
- Y estando el rey en pie en su sitio, hizo alianza delante de Jehová de caminar en pos de Jehová, y de guardar sus mandamientos, sus testimonios, y sus estatutos, de todo su corazón y de toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. 2 Cró. 34:31
- Y quitó Josías todas las abominaciones de todas las tierras de los hijos de Israel, é hizo á todos los que se hallaron en Israel que sirviesen á Jehová su Dios. No se apartaron de en pos de Jehová el Dios de sus padres, todo el tiempo que él vivió. 2 Cró. 34:33
- Y puso á los sacerdotes en sus empleos, y confirmólos en el ministerio de la casa de Jehová. 2 Cró. 35:2
- Y dijo á los Levitas que enseñaban á todo Israel, y que estaban dedicados á Jehová: Poned el arca del santuario en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre los hombros. Ahora serviréis á Jehová vuestro Dios, y á su pueblo Israel. 2 Cró. 35:3
- Estad en el santuario según la distribución de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y según la división de la familia de los Levitas. 2 Cró. 35:5
- Y ofreció el rey Josías á los del pueblo ovejas, corderos, y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes: esto de la hacienda del rey. 2 Cró. 35:7
- Aprestado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los Levitas en sus órdenes, conforme al mandamiento del rey. 2 Cró. 35:10
- Tomaron luego del holocausto, para dar conforme á los repartimientos por las familias de los del pueblo, á fin de que ofreciesen á Jehová, según está escrito en el libro de Moisés: y asimismo tomaron de los bueyes. 2 Cró. 35:12
- Y asaron la pascua al fuego según la costumbre: mas lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos, y calderas, y repartiéron lo prestamente á todo el pueblo. 2 Cró. 35:13
- Y después aderezaron para sí y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de los sebos; por tanto, los Levitas aderezaron para sí, y para los sacerdotes hijos de Aarón. 2 Cró. 35:14
- Así fué aprestado todo el servicio de Jehová en aquel día, para hacer la pascua, y sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehová, conforme al mandamiento del rey Josías. 2 Cró. 35:16
- Nunca tal pascua fué hecha en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel hizo pascua tal como la que hizo el rey Josías, y los sacerdotes y Levitas, y todo Judá é Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalem. 2 Cró. 35:18
- Esta pascua fué celebrada en el año dieciocho del rey Josías. 2 Cró. 35:19
- Mas Josías no volvió su rostro de él, antes disfrazóse para darle batalla, y no atendió á las palabras de Nechâo, que eran de boca de Dios; y vino á darle la batalla en el campo de Megiddo. 2 Cró. 35:22
- Y los archeros tiraron al rey Josías flechas; y dijo el rey á sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy herido gravemente. 2 Cró. 35:23
- Y sus hechos, primeros y postreros, he aquí está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá. 2 Cró. 35:27
- ENTONCES el pueblo de la tierra tomó á Joachâz hijo de Josías, é hiciéronle rey en lugar de su padre en Jerusalem. 2 Cró. 36:1
- Y el rey de Egipto lo quitó de Jerusalem, y condenó la tierra en cien talentos de plata y uno de oro. 2 Cró. 36:3
- Y constituyó el rey de Egipto á su hermano Eliacim por rey sobre Judá y Jerusalem, y mudóle el nombre en Joacim; y á Joachâz su hermano tomó Nechâo, y llevólo á Egipto. 2 Cró. 36:4
- Lo demás de los hechos de Joacim, y las abominaciones que hizo, y lo que en él se halló, he aquí está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá: y reinó en su lugar Joachîn su hijo. 2 Cró. 36:8
- A la vuelta del año el rey Nabucodonosor envió, é hízolo llevar á Babilonia juntamente con los vasos preciosos de la casa de Jehová; y constituyó á Sedecías su hermano por rey sobre Judá y Jerusalem. 2 Cró. 36:10
- Rebelóse asimismo contra Nabucodonosor, al cual había jurado por Dios; y endureció su cerviz, y obstinó su corazón, para no volverse á Jehová el Dios de Israel. 2 Cró. 36:13
- Y también todos los príncipes de los sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la prevaricación, siguiendo todas las abominaciones de las gentes, y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalem. 2 Cró. 36:14
- Y Jehová el Dios de sus padres envió á ellos por mano de sus mensajeros, levantándose de mañana y enviando: porque él tenía misericordia de su pueblo, y de su habitación. 2 Cró. 36:15
- Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió el furor de Jehová contra su pueblo, y que no hubo remedio. 2 Cró. 36:16
- Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalem, y consumieron al fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus vasos deseables. 2 Cró. 36:19
- Los que quedaron del cuchillo, pasáronlos á Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los Persas; 2 Cró. 36:20
- Para que se cumpliese la palabra de Jehová por la boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado sus sábados: porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos. 2 Cró. 36:21
- Mas al primer año de Ciro rey de los Persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová excitó el espíritu de Ciro rey de los Persas, el cual hizo pasar pregón por todo su reino, y también por escrito, diciendo: 2 Cró. 36:22
- Así dice Ciro rey de los Persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha encargado que le edifique casa en Jerusalem, que es en Judá. ¿Quién de vosotros hay de todo su pueblo? Jehová su Dios sea con él, y suba. 2 Cró. 36:23
- Y EN el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, excitó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pasar pregón por todo su reino, y también por escrito, diciendo: Esd. 1:1
- ¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con él, y suba á Jerusalem que está en Judá, y edifique la casa á Jehová Dios de Israel, (él es el Dios,) la cual está en Jerusalem. Esd. 1:3
- Y el rey Ciro sacó los vasos de la casa de Jehová, que Nabucodonosor había traspasado de Jerusalem, y puesto en la casa de sus dioses. Esd. 1:7
- Sacólos pues Ciro rey de Persia, por mano de Mitrídates tesorero, el cual los dió por cuenta á Sesbassar príncipe de Judá. Esd. 1:8
- Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Abaía, los hijos de Cos, los hijos de Barzillai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzillai Galaadita, y fué llamado del nombre de ellas. Esd. 2:61
- Y el Tirsatha les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim. Esd. 2:63
- Y LLEGADO el mes séptimo, y ya los hijos de Israel en las ciudades, juntóse el pueblo como un solo hombre en Jerusalem. Esd. 3:1
- Entonces se levantó Jesuá hijo de Josadec, y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Sealthiel, y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios. Esd. 3:2
- Y asentaron el altar sobre sus basas, bien que tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos á Jehová, holocaustos á la mañana y á la tarde. Esd. 3:3
- Y á más de esto, el holocausto continuo, y las nuevas lunas, y todas las fiestas santificadas de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria á Jehova. Esd. 3:5
- Desde el primer día del mes séptimo comenzaron á ofrecer holocaustos á Jehová; mas el templo de Jehová no estaba aún fundado. Esd. 3:6
- Y en el año segundo de su venida á la casa de Dios en Jerusalem, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Sealthiel, y Jesuá hijo de Josadec, y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los Levitas, y todos los que habían venido de la cautividad á Jerusalem; y pusieron á los Levitas de veinte años arriba para que tuviesen cargo de la obra de la casa de Jehová. Esd. 3:8
- Y cantaban, alabando y confesando á Jehová, y decían: Porque es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con grande júbilo, alabando á Jehová, porque á la casa de Jehová se echaba el cimiento. Esd. 3:11
- Y no podía discernir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro del pueblo: porque clamaba el pueblo con grande júbilo, y oíase el ruido hasta de lejos. Esd. 3:13
- Y OYENDO los enemigos de Judá y de Benjamín, que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, Esd. 4:1
- Y dijóles Zorobabel, y Jesuá, y los demás cabezas de los padres de Israel: No nos conviene edificar con vosotros casa á nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos á Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia. Esd. 4:3
- Mas el pueblo de la tierra debilitaba las manos del pueblo de Judá, y los arredraban de edificar. Esd. 4:4
- Cohecharon además contra ellos consejeros para disipar su consejo, todo el tiempo de Ciro rey de Persia, y hasta el reinado de Darío rey de Persia. Esd. 4:5
- Y en el reinado de Assuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los moradores de Judá y de Jerusalem. Esd. 4:6
- Y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnappar trasportó, é hizo habitar en las ciudades de Samaria, y los demás de la otra parte del río, etcétera, escribieron. Esd. 4:10
- Este es el traslado de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos de otra la parte del río, etcétera. Esd. 4:11
- Ahora, notorio sea al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren establecidos, el tributo, pecho, y rentas no darán, y el catastro de lo reyes será menoscabado. Esd. 4:13
- Ya pues que estamos mantenidos de palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey: hemos enviado por tanto, y hécho lo saber al rey, Esd. 4:14
- Para que busque en el libro de las historias de nuestros padres; y hallarás en el libro de las historias, y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial á los reyes y á las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones; por lo que esta ciudad fué destruída. Esd. 4:15
- El rey envió esta respuesta á Rehum canciller, y á Simsai secretario, y á los demás sus compañeros que habitan en Samaria, y á los demás de la parte allá del río: Paz, etc. Esd. 4:17
- Y mirad bien que no hagáis error en esto: ¿por qué habrá de crecer el daño para perjuicio de los reyes? Esd. 4:22
- Entonces, cuando el traslado de la carta del rey Artajerjes fué leído delante de Rehum, y de Simsai secretario, y sus compañeros, fueron prestamente á Jerusalem á los Judíos, é hiciéronles cesar con poder y fuerza. Esd. 4:23
- Cesó entonces la obra de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalem: y cesó hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia. Esd. 4:24
- Mas los ojos de su Dios fueron sobre los ancianos de los Judíos, y no les hicieron cesar hasta que el negocio viniese á Darío: y entonces respondieron por carta sobre esto. Esd. 5:5
- Y respondiéronnos, diciendo así: Nosotros somos siervos de Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y fundó el gran rey de Israel. Esd. 5:11
- Mas después que nuestros padres ensañaron al Dios de los cielos, él los entregó en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, Caldeo, el cual destruyó esta casa, é hizo trasportar el pueblo á Babilonia. Esd. 5:12
- Empero el primer año de Ciro rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dió mandamiento para que esta casa de Dios fuese edificada. Esd. 5:13
- Y también los vasos de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalem, y los había metido en el templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia, y fueron entregados á Sesbassar, al cual había puesto por gobernador; Esd. 5:14
- Y le dijo: Toma estos vasos, ve y ponlos en el templo que está en Jerusalem; y la casa de Dios sea edificada en su lugar. Esd. 5:15
- Y ahora, si al rey parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es así que por el rey Ciro había sido dado mandamiento para edificar esta casa de Dios en Jerusalem, y envíenos á decir la voluntad del rey sobre esto. Esd. 5:17
- ENTONCES el rey Darío dió mandamiento, y buscaron en la casa de los libros, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia. Esd. 6:1
- Y fué hallado en Achmetta, en el palacio que está en la provincia de Media, un libro, dentro del cual estaba escrito así: Memoria: Esd. 6:2
- En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dió mandamiento acerca de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, que fuese la casa edificada para lugar en que sacrifiquen sacrificios, y que sus paredes fuesen cubiertas; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura; Esd. 6:3
- Los órdenes, tres de piedra de mármol, y un orden de madera nueva y que el gasto sea dado de la casa del rey. Esd. 6:4
- Y el Dios que hizo habitar allí su nombre, destruya todo rey y pueblo que pusiere su mano para mudar ó destruir esta casa de Dios, la cual está en Jerusalem. Yo Darío puse el decreto: sea hecho prestamente. Esd. 6:12
- Entonces Tatnai, gobernador del otro lado del río, y Sethar-boznai, y sus compañeros, hicieron prestamente según el rey Darío había enviado. Esd. 6:13
- Y los ancianos de los Judíos edificaban y prosperaban, conforme á la profecía de Haggeo profeta, y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron pues, y acabaron, por el mandamiento del Dios de Israel, y por el mandamiento de Ciro, y de Darío, y de Artajerjes rey de Persia. Esd. 6:14
- Y esta casa fué acabada al tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío. Esd. 6:15
- Y pusieron á los sacerdotes en sus clases, y á los Levitas en sus divisiones, sobre la obra de Dios que está en Jerusalem, conforme á lo escrito en el libro de Moisés. Esd. 6:18
- Y celebraron la solemnidad de los panes ázimos siete días con regocijo, por cuanto Jehová los había alegrado, y convertido el corazón del rey de Asiria á ellos, para esforzar sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel. Esd. 6:22
- PASADAS estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías, Esd. 7:1
- Este Esdras subió de Banilonia, el cual era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y concedióle el rey, según la mano de Jehová su Dios sobre él, todo lo que pidió. Esd. 7:6
- Y subieron con él á Jerusalem de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, y Levitas, y cantores, y porteros, y Nethineos, en el séptimo año del rey Artajerjes. Esd. 7:7
- Y llegó á Jerusalem en el mes quinto, el año séptimo del rey. Esd. 7:8
- Porque el día primero del primer mes fué el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó á Jerusalem, según la buena mano de su Dios sobre él Esd. 7:9
- Y este es el traslado de la carta que dió el rey Artajerjes á Esdras, sacerdote escriba, escriba de las palabras mandadas de Jehová, y de sus estatutos á Israel: Esd. 7:11
- Y á llevar la plata y el oro que el rey y sus consultores voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalem; Esd. 7:15
- Y toda la plata y el oro que hallares en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que de su voluntad ofrecieren para la casa de su Dios que está en Jerusalem. Esd. 7:16
- Comprarás pues prestamente con esta plata becerros, carneros, corderos, con sus presentes y sus libaciones, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios que está en Jerusalem. Esd. 7:17
- Y los vasos que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, los restituirás delante de Dios en Jerusalem. Esd. 7:19
- Y por mí el rey Artajerjes es dado mandamiento á todos los tesoreros que están al otro lado del río, que todo lo que os demandare Esdras sacerdote, escriba de la ley del Dios del cielo, concédase le luego, Esd. 7:21
- Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prestamente para la casa del Dios del cielo: pues, ¿por qué habría de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos? Esd. 7:23
- Y tú, Esdras, conforme á la sabiduría de tu Dios que tienes, pon jueces y gobernadores, que gobiernen á todo el pueblo que está del otro lado del río, á todos los que tienen noticia de las leyes de tu Dios; y al que no la tuviere le enseñaréis. Esd. 7:25
- Bendito Jehová, Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para honrar la casa de Jehová que está en Jerusalem. Esd. 7:27
- Y ESTOS son los cabezas de sus familias, y genealogía de aquellos que subieron conmigo de Babilonia, reinando el rey Artajerjes: Esd. 8:1
- De los hijos de Sechânías, el hijo de Jahaziel, y con él trescientos varones; Esd. 8:5
- Y de los hijos de Solomith, el hijo de Josiphías, y con él ciento y sesenta varones; Esd. 8:10
- Y juntélos junto al río que viene á Ahava, y reposamos allí tres días: y habiendo buscado entre el pueblo y entre los sacerdotes, no hallé allí de los hijos de Leví. Esd. 8:15
- Y enviélos á Iddo, jefe en el lugar de Casipia, y puse en boca de ellos las palabras que habían de hablar á Iddo, y á sus hermanos los Nethineos en el lugar de Casipia, para que nos trajesen ministros para la casa de nuestro Dios. Esd. 8:17
- Y de los Nethineos, á quienes David con los príncipes puso para el ministerio de los Levitas, doscientos y veinte Nethineos: todos los cuales fueron declarados por sus nombres. Esd. 8:20
- Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de á caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino: porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su fortaleza y su furor sobre todos los que le dejan. Esd. 8:22
- Y peséles la plata, y el oro, y los vasos, la ofrenda que para la casa de nuestro Dios habían ofrecido el rey, y sus consultores, y sus príncipes, todos los que se hallaron en Israel. Esd. 8:25
- Además veinte tazones de oro, de mil dracmas; y dos vasos de metal limpio muy bueno, preciados como el oro. Esd. 8:27
- Y díjeles: Vosotros sois consagrados á Jehová, y santos los vasos; y la plata y el oro ofrenda voluntaria á Jehová, Dios de nuestros padres. Esd. 8:28
- Los sacerdotes pues y Levitas recibieron el peso de la plata y del oro y de los vasos, para traerlo á Jerusalem á la casa de nuestro Dios. Esd. 8:30
- Y partimos del río de Ahava el doce del mes primero, para ir á Jerusalem: y la mano de nuestro Dios fué sobre nosotros, el cual nos libró de mano de enemigo y de asechador en el camino. Esd. 8:31
- Al cuarto día fué luego pesada la plata, y el oro, y los vasos, en la casa de nuestro Dios, por mano de Meremoth hijo de Urías sacerdote, y con él Eleazar hijo de Phinees; y con ellos Jozabad hijo de Jesuá, y Noadías hijo de Binnui, Levitas; Esd. 8:33
- Los que habían venido de la cautividad, los hijos de la transmigración, ofrecieron holocaustos al Dios de Israel, doce becerros por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos, doce machos cabríos por expiación: todo el holocausto á Jehová. Esd. 8:35
- Y ACABADAS estas cosas, los príncipes se llegaron á mí, diciendo: El pueblo de Israel, y los sacerdotes y levitas, no se han apartado de los pueblos de las tierras, de los Cananeos, Hetheos, Pherezeos, Jebuseos, Ammonitas, y Moabitas, Egipcios, y Amorrheos, haciendo conforme á sus abominaciones. Esd. 9:1
- Y juntáronse á mí todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel, á causa de la prevaricación de los de la transmigración; mas yo estuve sentado atónito hasta el sacrificio de la tarde. Esd. 9:4
- Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro á ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Esd. 9:6
- Y ahora como por un breve momento fué la misericordia de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un resto libre, y para darnos estaca en el lugar de su santuario, á fin de alumbrar nuestros ojos nuestro Dios, y darnos una poca de vida en nuestra servidumbre. Esd. 9:8
- Ahora pues, no daréis vuestras hijas á los hijos de ellos, ni sus hijas tomaréis para vuestros hijos, ni procuraréis su paz ni su bien para siempre; para que seáis corroborados, y comáis el bien de la tierra, y la dejéis por heredad á vuestros hijos para siempre. Esd. 9:12
- Y ORANDO Esdras y confesando, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, juntóse á él una muy grande multitud de Israel, hombres y mujeres y niños; y lloraba el pueblo con gran llanto. Esd. 10:1
- Ahora pues hagamos pacto con nuestro Dios, que echaremos todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo del Señor, y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios: y hágase conforme á la ley. Esd. 10:3
- Levántate, porque á ti toca el negocio, y nosotros seremos contigo; esfuérzate, y ponlo por obra. Esd. 10:4
- Y que el que no viniera dentro de tres días, conforme al acuerdo de los príncipes y de los ancianos, perdiese toda su hacienda, y él fuese apartado de la compañía de los de la transmigración. Esd. 10:8
- Así todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en Jerusalem dentro de tres días, á los veinte del mes, el cual era el mes noveno; y sentóse todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel negocio, y á causa de las lluvias. Esd. 10:9
- Y levantóse Esdras el sacerdote, y díjoles: Vosotros habéis prevaricado, por cuanto tomasteis mujeres extrañas, añadiendo así sobre el pecado de Israel. Esd. 10:10
- Mas el pueblo es mucho, y el tiempo lluvioso, y no hay fuerza para estar en la calle: ni la obra es de un día ni de dos, porque somos muchos los que hemos prevaricado en este negocio. Esd. 10:13
- Estén ahora nuestro príncipes, los de toda la congregación; y todos aquellos que en nuestras ciudades hubieren tomado mujeres extranjeras, vengan á tiempos aplazados, y con ellos los ancianos de cada ciudad, y los jueces de ellas, hasta que apartemos de nosotros el furor de la ira de nuestro Dios sobre esto. Esd. 10:14
- é hicieron así los hijos de la transmigración. Y apartados que fueron luego Esdras sacerdote, y los varones cabezas de familias en la casa de sus padres, todos ellos por sus nombres, sentáronse el primer día del mes décimo para inquirir el negocio. Esd. 10:16
- PALABRAS de Nehemías, hijo de Hachâlías. Y acaeció en el mes de Chisleu, en el año veinte, estando yo en Susán, capital del reino, Neh. 1:1
- Y dijéronme: El residuo, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalem derribado, y sus puertas quemadas á fuego. Neh. 1:3
- Y dije: Ruégote, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande, y terrible, que guarda el pacto y la misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos; Neh. 1:5
- Mas os volveréis á mí, y guardaréis mis mandamientos, y los pondréis por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el cabo de los cielos, de allí os juntaré; y traerlos he al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. Neh. 1:9
- Y FUÉ en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y dílo al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, Neh. 2:1
- Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. Neh. 2:2
- Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego? Neh. 2:3
- Y díjome el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, Neh. 2:4
- Entonces el rey me dijo, (y la reina estaba sentada junto á él): ¿Hasta cuándo será tu viaje, y cuándo volverás? Y plugo al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo. Neh. 2:6
- Además dije al rey: Si al rey place, dénseme cartas para los gobernadores de la otra parte del río, que me franqueen el paso hasta que llegue á Judá; Neh. 2:7
- Y carta para Asaph, guarda del bosque del rey, á fin que me dé madera para enmaderar los portales del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa donde entraré. Y otorgóme lo el rey, según la benéfica mano de Jehová sobre mí. Neh. 2:8
- Y vine luego á los gobernadores de la otra parte del río, y les dí las cartas del rey. Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de á caballo. Neh. 2:9
- Y oyéndolo Sanballat Horonita, y Tobías, el siervo Ammonita, disgustóles en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel. Neh. 2:10
- Y subí por el torrente de noche, y consideré el muro, y regresando entré por la puerta del Valle, y volvíme. Neh. 2:15
- Díjeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem está desierta, y sus puertas consumidas del fuego: venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem, y no seamos más en oprobio. Neh. 2:17
- Mas habiéndolo oído Samballat Horonita, y Tobías el siervo Ammonita, y Gesem el Arabe, escarnecieron de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿os rebeláis contra el rey? Neh. 2:19
- Y volvíles respuesta, y díjeles: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos: que vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni memoria en Jerusalem. Neh. 2:20
- Y LEVANTÓSE Eliasib el gran sacerdote con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos aparejaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Meah, aparejándola hasta la torre de Hananeel. Neh. 3:1
- Y junto á ellos restauró Uzziel hijo de Harhaía, de los plateros; junto al cual restauró también Hananías, hijo de un perfumero. Así dejaron reparado á Jerusalem hasta el muro ancho. Neh. 3:8
- La puerta del Valle la restauró Hanún con los moradores de Zanoa: ellos la reedificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y mil codos en el muro hasta la puerta del Muladar. Neh. 3:13
- Y Sallum hijo de Chôl-hoce, príncipe de la región de Mizpa, restauró la puerta de la Fuente: él la reedificó, y la enmaderó, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos, y el muro del estanque de Selah hacia la huerta del rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David. Neh. 3:15
- Después de él restauró Nehemías hijo de Azbuc, príncipe de la mitad de la región de Beth-sur, hasta delante de los sepulcros de David, y hasta el estanque labrado, y hasta la casa de los Valientes. Neh. 3:16
- Tras él restauró Meremoth hijo de Urías hijo de Cos la otra medida, desde la entrada de la casa de Eliasib, hasta el cabo de la casa de Eliasib. Neh. 3:21
- Paal hijo de Uzai, enfrente de la esquina y la torre alta que sale de la casa del rey, que está en el patio de la cárcel. Después de él, Pedaía hijo de Pharos. Neh. 3:25
- Después de él restauraron los Tecoitas la otra medida, enfrente de la grande torre que sobresale, hasta el muro de Ophel. Neh. 3:27
- Y FUÉ que como oyó Sanballat que nosotros edificábamos el muro, encolerizóse y enojóse en gran manera, é hizo escarnio de los Judíos. Neh. 4:1
- Y estaba junto á él Tobías Ammonita, el cual dijo: Aun lo que ellos edifican, si subiere una zorra derribará su muro de piedra. Neh. 4:3
- Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio: Neh. 4:4
- Edificamos pues el muro, y toda la muralla fué junta hasta su mitad: y el pueblo tuvo ánimo para obrar. Neh. 4:6
- Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han enflaquecido, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro. Neh. 4:10
- Entonces puse por los bajos del lugar, detrás del muro, en las alturas de los peñascos, puse el pueblo por familias con sus espadas, con sus lanzas, y con sus arcos. Neh. 4:13
- Y sucedió que como oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, Dios disipó el consejo de ellos, y volvímonos todos al muro, cada uno á su obra. Neh. 4:15
- Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. Neh. 4:17
- Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida á sus lomos, y así edificaban y el que tocaba la trompeta estaba junto á mí. Neh. 4:18
- Y dije á los principales, y á los magistrados y al resto del pueblo: La obra es grande y larga, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos los unos de los otros. Neh. 4:19
- En el lugar donde oyereis la voz de la trompeta, reuníos allí á nosotros: nuestro Dios peleará por nosotros. Neh. 4:20
- ENTONCES fué grande el clamor del pueblo y de sus mujeres contra los Judíos sus hermanos. Neh. 5:1
- Y había quienes decían: Hemos empeñado nuestras tierras, y nuestras viñas, y nuestras casas, para comprar grano en el hambre. Neh. 5:3
- Y había quienes decían: Hemos tomado prestado dinero para el tributo del rey, sobre nuestras tierras y viñas. Neh. 5:4
- Y dije: No es bien lo que hacéis, ¿no andaréis en temor de nuestro Dios, por no ser el oprobio de las gentes enemigas nuestras? Neh. 5:9
- Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo á todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación: ¡Amén! Y alabaron á Jehová. Y el pueblo hizo conforme á esto. Neh. 5:13
- También desde el día que me mandó el rey que fuese gobernador de ellos en la tierra de Judá, desde el año veinte del rey Artajerjes hasta el año treinta y dos, doce años, ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador. Neh. 5:14
- Mas los primeros gobernadores que fueron antes de mí, cargaron al pueblo, y tomaron de ellos por el pan y por el vino sobre cuarenta siclos de plata: á más de esto, sus criados se enseñoreaban sobre el pueblo; pero yo no hice así, á causa del temor de Dios. Neh. 5:15
- Y lo que se aderezaba para cada día era un buey, seis ovejas escogidas, y aves también se aparejaban para mí, y cada diez días vino en toda abundancia: y con todo esto nunca requerí el pan del gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave. Neh. 5:18
- Y FUÉ que habiendo oído Sanballat, y Tobías, y Gesem el Arabe, y los demás nuestros enemigos, que había yo edificado el muro, y que no quedaba en él portillo, (aunque hasta aquel tiempo no había puesto en las puertas las hojas,) Neh. 6:1
- Sanballat y Gesem enviaron á decirme: Ven, y compongámonos juntos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal. Neh. 6:2
- Y enviaron á mí con el mismo asunto por cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera. Neh. 6:4
- En la cual estaba escrito: Hase oído entre las gentes, y Gasmu lo dice, que tú y los Judíos pensáis rebelaros; y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey; Neh. 6:6
- Vine luego en secreto á casa de Semaías hijo de Delaías, hijo de Mehetabeel, porque él estaba encerrado; el cual me dijo: Juntémonos en la casa de Dios dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; sí, esta noche vendrán á matarte. Neh. 6:10
- Acabóse pues el muro el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Neh. 6:15
- Y LUEGO que el muro fué edificado, y asenté las puertas, y fueron señalados porteros y cantores y Levitas, Neh. 7:1
- Y díjeles: No se abran las puertas de Jerusalem hasta que caliente el sol: y aun ellos presentes, cierren las puertas, y atrancad. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalem, cada cual en su guardia, y cada uno delante de su casa. Neh. 7:3
- Y puso Dios en mi corazón que juntase los principales, y los magistrados, y el pueblo, para que fuesen empadronados por el orden de sus linajes: y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en él escrito: Neh. 7:5
- Y de los sacerdotes: los hijos de Habaías, los hijos de Cos, los hijos de Barzillai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzillai Galaadita, y se llamó del nombre de ellas. Neh. 7:63
- Y díjoles el Tirsatha que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim. Neh. 7:65
- Y algunos de los príncipes de las familias dieron para la obra. El Tirsatha dió para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones, y quinientas treinta vestiduras sacerdotales. Neh. 7:70
- Y de los príncipes de las familias dieron para el tesoro de la obra, veinte mil dracmas de oro, y dos mil y doscientas libras de plata. Neh. 7:71
- Y lo que dió el resto del pueblo fué veinte mil dracmas de oro, y dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales. Neh. 7:72
- Y habitaron los sacerdotes y los Levitas, y los porteros, y los cantores, y los del pueblo, y los Nethineos, y todo Israel, en sus ciudades. Y venido el mes séptimo, los hijos de Israel estaban en sus ciudades. Neh. 7:73
- Y JUNTÓSE todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron á Esdras el escriba, que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual mandó Jehová á Israel. Neh. 8:1
- Y Esdras el sacerdote, trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres, y de todo entendido para escuchar, el primer día del mes séptimo. Neh. 8:2
- Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el medio día, en presencia de hombres y mujeres y entendidos; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley. Neh. 8:3
- Y Esdras el escriba estaba sobre un púlpito de madera, que habían hecho para ello; y junto á él estaban Mathithías, y Sema, y Anías, y Urías, é Hilcías, y Maasías, á su mano derecha; y á su mano izquierda, Pedaía, Misael, y Malchîas, y Hasum, y Hasbedana, Zachârías, y Mesullam. Neh. 8:4
- Abrió pues Esdras el libro á ojos de todo el pueblo, (porque estaba más alto que todo el pueblo); y como lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. Neh. 8:5
- Bendijo entonces Esdras á Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió, ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y humilláronse, y adoraron á Jehová inclinados á tierra. Neh. 8:6
- Y Jesuá, y Bani, y Serebías, Jamín, Accub, Sabethai, Odías, Maasías, Celita, Azarías, Jozabed, Hanán, Pelaía, Levitas, hacían entender al pueblo la ley: y el pueblo estaba en su lugar. Neh. 8:7
- Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura. Neh. 8:8
- Y Nehemías el Tirsatha, y el sacerdote Esdras, escriba, y los Levitas que hacían entender al pueblo, dijeron á todo el pueblo: Día santo es á Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis: porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. Neh. 8:9
- Díjoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones á los que no tienen prevenido; porque día santo es á nuestro Señor: y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza. Neh. 8:10
- Los Levitas pues, hacían callar á todo el pueblo, diciendo: Callad, que es día santo, y no os entristezcáis. Neh. 8:11
- Y todo el pueblo se fué á comer y á beber, y á enviar porciones, y á gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado. Neh. 8:12
- Y el día siguiente se juntaron los príncipes de las familias de todo el pueblo, sacerdotes, y Levitas, á Esdras escriba, para entender las palabras de la ley. Neh. 8:13
- Salió pues el pueblo, y trajeron, é hiciéronse cabañas, cada uno sobre su terrado, y en sus patios, y en los patios de la casa de Dios, y en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Ephraim. Neh. 8:16
- Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el postrero; é hicieron la solemnidad por siete días, y al octavo día congregación, según el rito. Neh. 8:18
- Y EL día veinticuatro del mismo mes se juntaron los hijos de Israel en ayuno, y con sacos, y tierra sobre sí. Neh. 9:1
- Y puestos de pie en su lugar, leyeron en el libro de la ley de Jehóva su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron y adoraron á Jehóva su Dios. Neh. 9:3
- Y dijeron los Levitas, Jesuá y Cadmiel, Bani, Hosabnías, Serebías, Odaías, Sebanías y Pethaía: Levantaos, bendecid á Jehová vuestro Dios desde el siglo hasta el siglo: y bendigan el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza. Neh. 9:5
- Tú, eres oh Jehová, el Dios que escogiste á Abram, y lo sacaste de Ur de los Caldeos, y pusístele el nombre Abraham; Neh. 9:7
- Y miraste la aflicción de nuestos padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el mar Bermejo; Neh. 9:9
- Y diste señales y maravillas en Faraón, y en todos sus siervos, y en todo el pueblo de su tierra; porque sabías que habían hecho soberbiamente contra ellos; é hicíste nombre grande, como este día. Neh. 9:10
- Y con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir. Neh. 9:12
- Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y dísteles juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos: Neh. 9:13
- Y notificásteles el sábado tuyo santo, y les prescribiste, por mano de Moisés tu siervo, mandamientos y estatutos y ley. Neh. 9:14
- Tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto: la columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir. Neh. 9:19
- Y sustentástelos cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad: sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies. Neh. 9:21
- Y entregástelos en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron: y en el tiempo de su tribulación clamaron á ti, y tú desde los cielos los oíste; y según tus muchas miseraciones les dabas salvadores, que los salvasen de mano de sus enemigos. Neh. 9:27
- Y protestásteles que se volviesen á tu ley; mas ellos hicieron soberbiamente, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivirá; y dieron hombro renitente, y endurecieron su cerviz, y no escucharon. Neh. 9:29
- Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, terrible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el trabajo que nos ha alcanzando á nuestros reyes, á nuestros príncipes, á nuestros sacerdotes, y á nuestros profetas, y á nuestros padres, y á todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día. Neh. 9:32
- y LOS que firmaron fueron, Nehemías el Tirsatha, hijo de Hachâlías, y Sedecías, Neh. 10:1
- Y el resto del pueblo, los sacerdotes, Levitas, porteros, y cantores, Nethineos, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras á la ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todo el que tenía comprensión y discernimiento, Neh. 10:28
- Adhiriéronse á sus hermanos, sus principales, y vinieron en la protestación y en el juramento de que andarían en la ley de Dios, que fué dada por mano de Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos de Jehová nuestro Señor, y sus juicios y sus estatutos; Neh. 10:29
- Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen á vender mercaderías y comestibles en día de sábado, nada tomaríamos de ellos en sábado, ni en día santificado; y que dejaríamos el año séptimo, con remisión de toda deuda. Neh. 10:31
- Impusímonos además por ley el cargo de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo, para la obra de la casa de nuestro Dios; Neh. 10:32
- Para el pan de la proposición, y para la ofrenda continua, y para el holocausto continuo, de los sábados, y de las nuevas lunas, y de las festividades, y para las santificaciones y sacrificios por el pecado para expiar á Israel, y para toda la obra de la casa de nuestro Dios. Neh. 10:33
- Echamos también las suertes, los sacerdotes, los Levitas, y el pueblo, acerca de la ofrenda de la leña, para traerla á la casa de nuestro Dios, según las casas de nuestros padres, en los tiempos determinados cada un año, para quemar sobre el altar de Jehová nuestro Dios, como está escrito en la ley. Neh. 10:34
- Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, del vino y del aceite, á los sacerdotes, á las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra á los Levitas; y que los Levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades: Neh. 10:37
- Y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los Levitas, cuando los Levitas recibirían el diezmo: y que los Levitas llevarían el diezmo del diezmo á la casa de nuestro Dios, á las cámaras en la casa del tesoro. Neh. 10:38
- Y HABITARON los príncipes del pueblo en Jerusalem; mas el resto del pueblo echó suertes para traer uno de diez que morase en Jerusalem, ciudad santa, y las nueve partes en las otras ciudades. Neh. 11:1
- Y bendijo el pueblo á todos los varones que voluntariamente se ofrecieron á morar en Jerusalem. Neh. 11:2
- Y Joel hijo de Zichri, era prefecto de ellos, y Jehudas hijo de Senua, el segundo de la ciudad. Neh. 11:9
- Y Mattanías hijo de Michâ, hijo de Zabdi, hijo de Asaph, el principal, el que empezaba las alabanzas y acción de gracias al tiempo de la oración; y Bacbucías el segundo de entre sus hermanos; y Abda hijo de Samua, hijo de Galal, hijo de Jeduthún. Neh. 11:17
- Y el resto de Israel, de los sacerdotes, de los Levitas, en todas las ciudades de Judá, cada uno en su heredad. Neh. 11:20
- Y el prepósito de los Levitas en Jerusalem era Uzzi hijo de Bani, hijo de Hasabías, hijo de Mattanías, hijo de Michâ de los cantores los hijos de Asaph, sobre la obra de la casa de Dios. Neh. 11:22
- Zanoah, Adullam, y en sus aldeas; en Lachîs y sus tierras, Azeca y sus aldeas. Y habitaron desde Beer-seba hasta el valle de Hinnom. Neh. 11:30
- Los Levitas en días de Eliasib, de Joiada, y de Johanán y Jaddua, fueron escritos por cabezas de familias; también los sacerdotes, hasta el reinado de Darío el Persa. Neh. 12:22
- Los hijos de Leví, cabezas de familias, fueron escritos en el libro de las Crónicas hasta los días de Johanán, hijo de Eliasib. Neh. 12:23
- Y se purificaron los sacerdotes y los Levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro. Neh. 12:30
- Hice luego subir á los príncipes de Judá sobre el muro, y puse dos coros grandes que fueron en procesión: el uno á la mano derecha sobre el muro hacia la puerta del Muladar. Neh. 12:31
- Y el segundo coro iba del lado opuesto, y yo en pos de él, con la mitad del pueblo sobre el muro, desde la torre de los Hornos hasta el muro ancho; Neh. 12:38
- Y Maaseías, y Semeías, y Eleazar, y Uzzi, y Johanán, y Malchías, y Elam, y Ezer. Y los cantores cantaban alto, é Israhía era el prefecto. Neh. 12:42
- Y sacrificaron aquel día grandes víctimas, é hicieron alegrías; porque Dios los había recreado con grande contentamiento: alegráronse también la mujeres y muchachos; y el alborozo de Jerusalem fué oído de lejos. Neh. 12:43
- Y en aquel día fueron puestos varones sobres las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias, y de los diezmos, para juntar en ellas, de los campos de la ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y Levitas: porque era grande el gozo de Judá con respecto á los sacerdotes y Levitas que asistían. Neh. 12:44
- Porque desde el tiempo de David y de Asaph, ya de antiguo, había príncipes de cantores, y cántico y alabanza, y acción de gracias á Dios. Neh. 12:46
- AQUEL día se leyó en el libro de Moisés oyéndolo el pueblo, y fué hallado en él escrito, que los Ammonitas y Moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios; Neh. 13:1
- Y le había hecho una grande cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, y el perfume, y los vasos, y el diezmo del grano, y del vino y del aceite, que estaba mandado dar á los Levitas, á los cantores, y á los porteros; y la ofrenda de los sacerdotes. Neh. 13:5
- Mas á todo esto, yo no estaba en Jerusalem; porque el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia, vine al rey; y al cabo de días fuí enviado del rey. Neh. 13:6
- Y venido á Jerusalem, entendí el mal que había hecho Eliasib en atención á Tobías, haciendo para él cámara en los patios de la casa de Dios. Neh. 13:7
- Y dije que limpiasen las cámaras, é hice volver allí las alhajas de la casa de Dios, las ofrendas y el perfume. Neh. 13:9
- Entendí asimismo que las partes de los Levitas no se les habían dado; y que los Levitas y cantores que hacían el servicio se habían huído cada uno á su heredad. Neh. 13:10
- Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, á los almacenes. Neh. 13:12
- Y puse por sobrestantes de ellos á Selemías sacerdote, y á Sadoc escriba, y de los Levitas, á Pedaías; y á mano de ellos Hanán hijo de Zaccur, hijo de Mathanías: pues que eran tenidos por fieles, y de ellos eran el repartir á sus hermanos. Neh. 13:13
- En aquellos días ví en Judá algunos que pisaban en lagares el sábado, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos, y toda suerte de carga, y traían á Jerusalem en día de sábado; y protesté les acerca del día que vendían el mantenimiento. Neh. 13:15
- Y reprendí á los señores de Judá, y díjeles: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día del sábado? Neh. 13:17
- ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios sobre nosotros todo este mal, y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado? Neh. 13:18
- Y dije á los Levitas que se purificasen, y viniesen á guardar las puertas, para santificar el día del sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la muchedumbre de tu misericordia. Neh. 13:22
- Y uno de los hijos de Joiada, hijo de Eliasib el gran sacerdote era yerno de Sanballat Horonita: ahuyentélo por tanto de mí. Neh. 13:28
- Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los Levitas. Neh. 13:29
- Y ACONTECIÓ en los días de Assuero, (el Assuero que reinó desde la India hasta la Etiopía sobre ciento veinte y siete provincias,) Est. 1:1
- Que en aquellos días, asentado que fué el rey Assuero en la silla de su reino, la cual estaba en Susán capital del reino, Est. 1:2
- En el tercer año de su reinado hizo banquete á todos sus príncipes y siervos, teniendo delante de él la fuerza de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias, Est. 1:3
- Para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, y el lustre de la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento y ochenta días. Est. 1:4
- Y cumplidos estos días, hizo el rey banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real á todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor que se halló en Susán capital del reino. Est. 1:5
- El pabellón era de blanco, verde, y cárdeno, tendido sobre cuerdas de lino y púrpura en sortijas de plata y columnas de mármol: los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y de jacinto. Est. 1:6
- Y la bebida fué según esta ley: Que nadie constriñese; porque así lo había mandado el rey á todos los mayordomos de su casa; que se hiciese según la voluntad de cada uno. Est. 1:8
- El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó á Mehumán, y á Biztha, y á Harbona, y á Bighta, y á Abagtha, y á Zetar, y á Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Assuero, Est. 1:10
- Mas la reina Vasthi no quiso comparecer á la orden del rey, enviada por mano de los eunucos; y enojóse el rey muy mucho, y encendióse en él su ira. Est. 1:12
- Preguntó entonces el rey á los sabios que sabían los tiempos, (porque así era la costubre del rey para con todos los que sabían la ley y el derecho; Est. 1:13
- Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasthi, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Assuero. Est. 1:16
- Porque este hecho de la reina pasará á noticia de todas las mujeres, para hacerles tener en poca estima á sus maridos, diciendo: El rey Assuero mandó traer delante de sí á la reina Vasthi, y ella no vino. Est. 1:17
- Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oyeren el hecho de la reina, á todos los príncipes del rey: y habrá mucho menosprecio y enojo. Est. 1:18
- Si parece bien al rey, salga mandamiento real delante de él, y escríbase entre las leyes de Persia y de Media, y no sea traspasado: Que no venga más Vasthi delante del rey Assuero: y dé el rey su reino á su compañera que sea mejor que ella. Est. 1:19
- Y el mandamiento que hará el rey será oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra á sus maridos, desde el mayor hasta el menor. Est. 1:20
- Y plugo esta palabra en ojos del rey y de los príncipes, é hizo el rey conforme al dicho de Memucán; Est. 1:21
- Y ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que junte todas las mozas vírgenes de buen parecer en Susán residencia regia, en la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai, eunuco del rey, guarda de las mujeres, dándoles sus atavíos; Est. 2:3
- El cual había sido trasportado de Jerusalem con los cautivos que fueron llevados con Jechônías rey de Judá, á quien hizo trasportar Nabucodonosor rey de Babilonia. Est. 2:6
- Sucedió pues, que como se divulgó el mandamiento del rey y su acuerdo, y siendo reunidas muchas mozas en Susán residencia regia, á cargo de Hegai, fué tomada también Esther para casa del rey, al cuidado de Hegai, guarda de las mujeres. Est. 2:8
- Y como llegaba el tiempo de cada una de las mozas para venir al rey Assuero, al cabo de haber estado ya doce meses conforme á la ley acerca de las mujeres (porque así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra, y seis meses con cosas aromáticas y afeites de mujeres), Est. 2:12
- Ella venía á la tarde, y á la mañana se volvía á la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas: no venía más al rey, salvo si el rey la quería, y era llamada por nombre. Est. 2:14
- Y llegado que fué el tiempo de Esther, hija de Abihail tío de Mardochêo, que él se había tomado por hija, para venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres: y ganaba Esther la gracia de todos los que la veían. Est. 2:15
- Fué pues Esther llevada al rey Assuero á su casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebeth, en el año séptimo de su reinado. Est. 2:16
- Y el rey amó á Esther sobre todas las mujeres, y halló gracia y benevolencia delante de él más que todas las vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, é hízola reina en lugar de Vasthi. Est. 2:17
- Hizo luego el rey gran banquete á todos sus príncipes y siervos, el banquete de Esther; y alivió á las provincias, é hizo y dió mercedes conforme á la facultad real. Est. 2:18
- Y cuando se juntaban las vírgenes la segunda vez, Mardochêo estaba puesto a la puerta el rey. Est. 2:19
- En aquellos días, estando Mardochêo sentado á la puerta del rey, enojáronse Bigthán y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Assuero. Est. 2:21
- Hízose entonces indagación de la cosa, y fué hallada cierta; por tanto, entrambos fueron colgados en una horca. Y escribióse el caso en el libro de las cosas de los tiempos delante del rey. Est. 2:23
- DESPUÉS de estas cosas, el rey Assuero engrandeció á Amán hijo de Amadatha Agageo, y ensalzólo, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él. Est. 3:1
- Y todos los siervos del rey que estaban á la puerta del rey, se arrodillaban é inclinaban á Amán, porque así se lo había mandado el rey; pero Mardochêo, ni se orrodillaba ni se humillaba. Est. 3:2
- Y los siervos del rey que estaban á la puerta, dijeron á Mardochêo: ¿Por qué traspasas el mandamiento del rey? Est. 3:3
- Mas tuvo en poco meter mano en solo Mardochêo; que ya le había declarado el pueblo de Mardochêo: y procuró Amán destruir á todos los Judíos que había en el reino de Assuero, al pueblo de Mardochêo. Est. 3:6
- En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Assuero, fué echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, de día en día y de mes en mes; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar. Est. 3:7
- Entonces el rey quitó su anillo de su mano, y diólo á Amán hijo de Amadatha Agageo, enemigo de los Judíos, Est. 3:10
- Y díjole: La plata propuesta sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de él lo que bien te pareciere. Est. 3:11
- Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, á trece del mismo, y fué escrito conforme á todo lo que mandó Amán, á los príncipes del rey, y á los capitanes que estaban sobre cada provincia, y á los príncipes de cada pueblo, á cada provincia según su escritura, y á cada pueblo según su lengua: en nombre del rey Assuero fué escrito, y signado con el anillo del rey. Est. 3:12
- Y fueron enviadas letras por mano de los correos á todas las provincias del rey, para destruir, y matar, y exterminar á todos los Judíos, desde el niño hasta el viejo, niños y mujeres en un día, en el trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y para apoderarse de su despojo. Est. 3:13
- Y salieron los correos de priesa por mandato del rey, y el edicto fué dado en Susán capital del reino. Y el rey y Amán estaban sentados á beber, y la ciudad de Susán estaba conmovida. Est. 3:15
- Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, tenían los Judíos grande luto, y ayuno, y lloro, y lamentación: saco y ceniza era la cama de muchos. Est. 4:3
- Y vinieron las doncellas de Esther y sus eunucos, y dijéronselo: y la reina tuvo gran dolor, y envió vestidos para hacer vestir á Mardochêo, y hacerle quitar el saco de sobre él; mas él no los recibió. Est. 4:4
- Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre ó mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, por una sola ley ha de morir: salvo aquel á quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá: y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta días. Est. 4:11
- Y ACONTECIÓ que al tercer día se vistió Esther su vestido real, y púsose en el patio de adentro de la casa del rey, enfrente del aposento del rey: y estaba el rey sentado en su solio regio en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. Est. 5:1
- Y fué que, como vió á la reina Esther que estaba en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos; y el rey extendió á Esther el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces se llegó Esther, y tocó la punta del cetro. Est. 5:2
- Y dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Esther? ¿y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino, se te dará. Est. 5:3
- Y Esther dijo: Si al rey place, venga hoy el rey con Amán al banquete que le he hecho. Est. 5:4
- Y respondió el rey: Daos priesa, llamad á Amán, para hacer lo que Esther ha dicho. Vino pues el rey con Amán al banquete que Esther dispuso. Est. 5:5
- Y dijo el rey á Esther en el banquete del vino: ¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida. Est. 5:6
- Si he hallado gracia en los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi petición y hacer mi demanda, que venga el rey con Amán al banquete que les dispondré; y mañana haré conforme á lo que el rey ha mandado. Est. 5:8
- Y refirióles Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le había engrandecido y con que le había ensalzado sobre los príncipes y siervos del rey. Est. 5:11
- Y añadió Amán: También la reina Esther á ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino á mí: y aun para mañana soy convidado de ella con el rey. Est. 5:12
- Y díjole Zeres su mujer, y todos sus amigos: Hagan una horca alta de cincuenta codos, y mañana di al rey que cuelguen á Mardochêo en ella; y entra con el rey al banquete alegre. Y plugo la cosa en los ojos de Amán, é hizo preparar la horca. Est. 5:14
- AQUELLA noche se le fué el sueño al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias de las cosas de los tiempos: y leyéronlas delante del rey. Est. 6:1
- Y hallóse escrito que Mardochêo había denunciado de Bigthan y de Teres, dos eunucos del rey, de la guarda de la puerta, que habían procurado meter mano en el rey Assuero. Est. 6:2
- Y dijo el rey: ¿Qué honra ó que distinción se hizo á Mardochêo por esto? Y respondieron los servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con él. Est. 6:3
- Entonces dijo el rey: ¿Quién está en el patio? Y Amán había venido al patio de afuera de la casa del rey, para decir al rey que hiciese colgar á Mardochêo en la horca que él le tenía preparada. Est. 6:4
- Y los servidores del rey le respondieron: He aquí Amán está en el patio. Y el rey dijo: Entre. Est. 6:5
- Entró pues Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey hacer honra más que á mí? Est. 6:6
- Y respondió Amán al rey: Al varón cuya honra desea el rey, Est. 6:7
- Traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que está puesta en su cabeza; Est. 6:8
- Y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey, y vistan á aquel varón cuya honra desea el rey, y llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey. Est. 6:9
- Entonces el rey dijo á Amán: Date priesa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardochêo, que se sienta á la puerta del rey; no omitas nada de todo lo que has dicho. Est. 6:10
- Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió á Mardochêo, y llevólo á caballo por la plaza de la ciudad, é hizo pregonar delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey. Est. 6:11
- Contó luego Amán á Zeres su mujer, y á todos sus amigos, todo lo que le había acontecido: y dijéronle sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la simiente de los Judíos es el Mardochêo, delante de quien has comenzado á caer, no lo vencerás; antes caerás por cierto delante de él. Est. 6:13
- VINO pues el rey con Amán á beber con la reina Esther. Est. 7:1
- Y también el segundo día dijo el rey á Esther en el convite del vino: ¿Cuál es tu petición, reina Esther, y se te concederá? ¿Cuál es pues tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, pondráse por obra. Est. 7:2
- Porque vendidos estamos yo y mi pueblo, para ser destruídos, para ser muertos y exterminados. Y si para siervos y siervas fuéramos vendidos, callárame, bien que el enemigo no compensara el daño del rey. Est. 7:4
- Y respondió el rey Assuero, y dijo á la reina Esther: ¿Quién es, y dónde está, aquél á quien ha henchido su corazón para obrar así? Est. 7:5
- Y Esther dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amán. Entonces se turbó Amán delante del rey y de la reina. Est. 7:6
- Levantóse luego el rey del banquete del vino en su furor, y se fué al huerto del palacio: y quedóse Amán para procurar de la reina Esther por su vida; porque vió que estaba resuelto para él el mal de parte del rey. Est. 7:7
- Volvió después el rey del huerto del palacio al aposento del banquete del vino, y Amán había caído sobre el lecho en que estaba Esther. Entonces dijo el rey: ¿También para forzar la reina, estando conmigo en casa? Como esta palabra salió de la boca del rey, el rostro de Amán fué cubierto. Est. 7:8
- Y dijo Harbona, uno de los eunucos de delante del rey: He aquí también la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardochêo, el cual había hablado bien por el rey, está en casa de Amán. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella. Est. 7:9
- EL MISMO día dió el rey Assuero á la reina Esther la casa de Amán enemigo de los Judíos; y Mardochêo vino delante del rey, porque Esther le declaró lo que era respecto de ella. Est. 8:1
- Y quitóse el rey su anillo que había vuelto á tomar de Aman, y diólo á Mardochêo. Y Esther puso á Mardochêo sobre la casa de Amán. Est. 8:2
- Entonces extendió el rey á Esther el cetro de oro, y Esther se levantó, y púsose en pie delante del rey. Est. 8:4
- Y dijo: Si place al rey, y si he hallado gracia delante de el, y si la cosa es recta delante del rey, y agradable yo en sus ojos, sea escrito para revocar las letras del designio de Amán hijo de Amadatha Agageo, que escribió para destruir á los Judíos que están en todas las provincias del rey. Est. 8:5
- Porque ¿cómo podré yo ver el mal que alcanzará á mi pueblo? ¿cómo podré yo ver la destrucción de mi nación? Est. 8:6
- Y respondió el rey Assuero á la reina Esther, y á Mardochêo Judío: He aquí yo he dado á Esther la casa de Amán, y á él han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los Judíos. Est. 8:7
- Escribid pues vosotros á los Judíos como bien os pareciere en el nombre del rey, y sellad lo con el anillo del rey; porque la escritura que se sella con el anillo del rey, no es para revocarla. Est. 8:8
- Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Siván, á veintitrés del mismo; y escribióse conforme á todo lo que mandó Mardochêo, á los Judíos, y á los sátrapas, y á los capitanes, y á los príncipes de las provincias que había desde la India hasta la Ethiopía, ciento veintisiete provincias; á cada provincia según su escribir, y á cada pueblo conforme á su lengua, á los Judíos también conforme á su escritura y lengua. Est. 8:9
- Y escribió en nombre del rey Assuero, y selló con el anillo del rey, y envió letras por correos de á caballo, montados en dromedarios, y en mulos hijos de yeguas; Est. 8:10
- Con intimación de que el rey concedía á los Judíos que estaban en todas la ciudades, que se juntasen y estuviesen á la defensa de su vida, prontos á destruir, y matar, y acabar con todo ejército de pueblo o provincia que viniese contra ellos, aun niños y mujeres, y su despojo para presa, Est. 8:11
- En un mismo día en todas las provincias del rey Assuero, en el trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar. Est. 8:12
- Los correos pues, cabalgando en dromedarios y en mulos, salieron apresurados y constreñidos por el mandamiento del rey: y la ley fué dada en Susán capital del reino. Est. 8:14
- Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los Judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de los pueblos de la tierra se hacían Judíos, porque el temor de los Judíos había caído sobre ellos. Est. 8:17
- Y EN el mes duodécimo y que es el mes de Adar, á trece del mismo, en el que tocaba se ejecutase el mandamiento del rey y su ley, el mismo día en que esperaban los enemigos de los Judíos enseñorearse de ellos, fué lo contrario; porque los Judíos se enseñorearon de los que los aborrecían. Est. 9:1
- Los Judíos se juntaron en sus ciudades en todas las provincias del rey Assuero, para meter mano sobre los que habían procurado su mal: y nadie se puso delante de ellos, porque el temor de ellos había caído sobre todos los pueblos. Est. 9:2
- Y todos los príncipes de las provincias, y los virreyes, y capitanes, y oficiales del rey, ensalzaban á los Judíos; porque el temor de Mardochêo había caído sobre ellos. Est. 9:3
- Porque Mardochêo era grande en la casa del rey, y su fama iba por todas las provincias; pues el varón Mardochêo iba engrandeciéndose. Est. 9:4
- El mismo día vino la cuenta de los muertos en Susán residencia regia, delante del rey. Est. 9:11
- Y dijo el rey á la reina Esther: En Susán, capital del reino, han muerto los Judíos y destruído quinientos hombres, y á diez hijos de Amán; ¿qué habrán hecho en las otras provincias del rey? ¿Cuál pues es tu petición, y te será concedida? ¿ó qué más es tu demanda, y será hecho? Est. 9:12
- Y mandó el rey que se hiciese así: y dióse la orden en Susán, y colgaron á los diez hijos de Amán. Est. 9:14
- Y los Judíos que estaban en Susán, se juntaron también el catorce del mes de Adar, y mataron en Susán trescientos hombres: mas en la presa no metieron su mano. Est. 9:15
- En el día trece del mes de Adar fué esto; y reposaron en el día catorce del mismo, é hiciéronlo día de banquete y de alegría. Est. 9:17
- Mas los Judíos que estaban en Susán se juntaron en el trece y en el catorce del mismo mes; y al quince del mismo reposaron, é hicieron aquel día día de banquete y de regocijo. Est. 9:18
- Por tanto los Judíos aldeanos que habitan en las villas sin muro, hacen á los catorce del mes de Adar el día de alegría y de banquete, y buen día, y de enviar porciones cada uno á su vecino. Est. 9:19
- Ordenándoles que celebrasen el día décimocuarto del mes de Adar, y el décimoquinto del mismo, cada un año, Est. 9:21
- Como días en que los Judíos tuvieron reposo de sus enemigos, y el mes que se les tornó de tristeza en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y de enviar porciones cada uno á su vecino, y dádivas á los pobres. Est. 9:22
- Mas como Esther vino á la presencia del rey, él intimó por carta: El perverso designio que aquél trazó contra los Judíos, recaiga sobre su cabeza; y cuélguenlo á él y á sus hijos en la horca. Est. 9:25
- Establecieron y tomaron los Judíos sobre sí, y sobre su simiente, y sobre todos los allegados á ellos, y no será traspasado, el celebrar estos dos días según está escrito en orden á ellos, y conforme á su tiempo cada un año; Est. 9:27
- Para confirmar estos días de Purim en sus tiempos señalados, según les había constituído Mardochêo Judío y la reina Esther, y como habían ellos tomado sobre sí y sobre su simiente, para conmemorar el fin de los ayunos y de su clamor. Est. 9:31
- Y el mandamiento de Esther confirmó estas palabras dadas acerca de Purim, y escribióse en el libro. Est. 9:32
- Y EL rey Assuero impuso tributo sobre la tierra y las islas de la mar. Est. 10:1
- Y toda la obra de su fortaleza, y de su valor, y la declaración de la grandeza de Mardochêo, con que el rey le engrandeció, ¿no está escrito en el libro de los anales de los reyes de Media y de Persia? Est. 10:2
- Porque Mardochêo Judío fué segundo después del rey Assuero, y grande entre los Judíos, y acepto á la multitud de sus hermanos, procurando el bien de su pueblo, y hablando paz para toda su simiente. Est. 10:3
- Y un día aconteció que sus hijos é hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, Job 1:13
- Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; Job 1:18
- Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito. Job 1:21
- Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Job 2:4
- Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Job 2:10
- Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron á voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. Job 2:12
- Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande. Job 2:13
- Perezca el día en que yo nací, Y la noche que se dijo: Varón es concebido. Job 3:3
- O con los príncipes que poseían el oro, Que henchían sus casas de plata. Job 3:15
- Allí los impíos dejan el perturbar, Y allí descansan los de cansadas fuerzas. Job 3:17
- Allí están el chico y el grande; Y el siervo libre de su señor. Job 3:19
- Que se alegran sobremanera, Y se gozan, cuando hallan el sepulcro? Job 3:22
- Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y hame acontecido lo que temía. Job 3:25
- Y RESPONDIÓ Eliphaz el Temanita, y dijo: Job 4:1
- Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas. Job 4:5
- Perecen por el aliento de Dios, Y por el espíritu de su furor son consumidos. Job 4:9
- El bramido del león, y la voz del león, Y los dientes de los leoncillos son quebrantados. Job 4:10
- El león viejo perece por falta de presa, Y los hijos del león son esparcidos. Job 4:11
- El negocio también me era á mí oculto; Mas mi oído ha percibido algo de ello. Job 4:12
- En imaginaciones de visiones nocturnas, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Job 4:13
- Y un espíritu pasó por delante de mí, Que hizo se erizara el pelo de mi carne. Job 4:15
- ¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿Si será el varón más limpio que el que lo hizo? Job 4:17
- ¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, Cuyo fundamento está en el polvo, Y que serán quebrantados de la polilla! Job 4:19
- Empero como las centellas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción. Job 5:7
- El cual hace cosas grandes é inescrutables, Y maravillas que no tienen cuento: Job 5:9
- Que prende á los sabios en la astucia de ellos, Y el consejo de los perversos es entontecido; Job 5:13
- He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: Por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso. Job 5:17
- Porque él es el que hace la llaga, y él la vendará: El hiere, y sus manos curan. Job 5:18
- En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal. Job 5:19
- En el hambre te redimirá de la muerte, Y en la guerra de las manos de la espada. Job 5:20
- Y vendrás en la vejez á la sepultura, Como el montón de trigo que se coge á su tiempo. Job 5:26
- ¿Acaso gime el asno montés junto á la hierba? ¿Muge el buey junto á su pasto? Job 6:5
- ¿No me ayudo cuanto puedo, Y el poder me falta del todo? Job 6:13
- El atribulado es consolado de su compañero: Mas hase abandonado el temor del Omnipotente. Job 6:14
- Ahora ciertamente como ellas sois vosotros: Que habéis visto el tormento, y teméis. Job 6:21
- ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el que reprende de vosotros? Job 6:25
- ¿Pensáis censurar palabras, Y los discursos de un desesperado, que son como el viento? Job 6:26
- También os arrojáis sobre el huérfano, Y hacéis hoyo delante de vuestro amigo. Job 6:27
- CIERTAMENTE tiempo limitado tiene el hombre sobre la tierra, Y sus días son como los días del jornalero. Job 7:1
- Como el siervo anhela la sombra, Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo: Job 7:2
- Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Y mide mi corazón la noche, Y estoy harto de devaneos hasta el alba. Job 7:4
- Acuérdate que mi vida es viento, Y que mis ojos no volverán á ver el bien. Job 7:7
- La nube se consume, y se va: Así el que desciende al sepulcro no subirá; Job 7:9
- Y así mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, Y quiso la muerte más que mis huesos. Job 7:15
- ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y que pongas sobre él tu corazón, Job 7:17
- ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, Y si me buscares de mañana, ya no seré. Job 7:21
- ¿Acaso pervertirá Dios el derecho, O el Todopoderoso pervertirá la justicia? Job 8:3
- Si tus hijos pecaron contra él, El los echó en el lugar de su pecado. Job 8:4
- ¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua? Job 8:11
- Ciertamente éste será el gozo de su camino; Y de la tierra de donde se traspusiere, nacerán otros. Job 8:19
- Ciertamente yo conozco que es así: ¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? Job 9:2
- El es sabio de corazón, y poderoso en fortaleza, ¿Quién se endureció contra él, y quedó en paz? Job 9:4
- El que extiende solo los cielos, Y anda sobre las alturas de la mar: Job 9:8
- El que hizo el Arcturo, y el Orión, y las Pléyadas, Y los lugares secretos del mediodía: Job 9:9
- El que hace cosas grandes é incomprensibles, Y maravillosas, sin número. Job 9:10
- La tierra es entregada en manos de los impíos, Y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él, ¿quién es? ¿dónde está? Job 9:24
- Mis días han sido más ligeros que un correo; Huyeron, y no vieron el bien. Job 9:25
- Pasaron cual navíos veloces: Como el águila que se arroja á la comida. Job 9:26
- Aun me hundirás en el hoyo, Y mis propios vestidos me abominarán. Job 9:31
- ¿Parécete bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos? Job 10:3
- ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre? Job 10:4
- Fuera, como si nunca hubiera sido, Llevado desde el vientre á la sepultura. Job 10:19
- ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado? Job 11:2
- ¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú á la perfección del Todopoderoso? Job 11:7
- Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás? Job 11:8
- El hombre vano se hará entendido, Aunque nazca como el pollino del asno montés. Job 11:12
- Ciertamente que vosotros sois el pueblo; Y con vosotros morirá la sabiduría. Job 12:2
- Yo soy uno de quien su amigo se mofa, Que invoca á Dios, y él le responde: Con todo, el justo y perfecto es escarnecido. Job 12:4
- En su mano está el alma de todo viviente, Y el espíritu de toda carne humana. Job 12:10
- Ciertamente el oído distingue las palabras, Y el paladar gusta las viandas. Job 12:11
- Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; Suyo es el consejo y la inteligencia. Job 12:13
- He aquí, el detendrá las aguas, y se secarán; El las enviará, y destruirán la tierra. Job 12:15
- Con él está la fortaleza y la existencia; Suyo es el que yerra, y el que hace errar. Job 12:16
- El hace andar á los consejeros desnudos de consejo, Y hace enloquecer á los jueces. Job 12:17
- El suelta la atadura de los tiranos, Y ata el cinto á sus lomos. Job 12:18
- El lleva despojados á los príncipes, Y trastorna á los poderosos. Job 12:19
- El impide el labio á los que dicen verdad, Y quita á los ancianos el consejo. Job 12:20
- El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y enflaquece la fuerza de los esforzados. Job 12:21
- El descubre las profundidades de las tinieblas, Y saca á luz la sombra de muerte. Job 12:22
- El multiplica las gentes, y él las destruye: El esparce las gentes, y las torna á recoger. Job 12:23
- El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, Y háceles que se pierdan vagueando sin camino: Job 12:24
- Mas yo hablaría con el Todopoderoso, Y querría razonar con Dios. Job 13:3
- El os reprochará de seguro, Si solapadamente hacéis acepción de personas. Job 13:10
- Y él mismo me será salud, Porque no entrará en su presencia el hipócrita. Job 13:16
- ¿Quién es el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, fenecería. Job 13:19
- Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, Imprimiéndolo á las raíces de mis pies. Job 13:27
- Y el cuerpo mío se va gastando como de carcoma, Como vestido que se come de polilla. Job 13:28
- EL HOMBRE nacido de mujer, Corto de días, y harto de sinsabores: Job 14:1
- Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: Tú le pusiste términos, de los cuales no pasará. Job 14:5
- Si tú lo dejares, él dejará de ser: Entre tanto deseará, como el jornalero, su día. Job 14:6
- Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán. Job 14:7
- Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, Job 14:8
- Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta. Job 14:9
- Mas el hombre morirá, y será cortado; Y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? Job 14:10
- Las aguas de la mar se fueron, Y agotóse el río, secóse. Job 14:11
- Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: Hasta que no haya cielo no despertarán, Ni se levantarán de su sueño. Job 14:12
- ¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, Que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras! Job 14:13
- Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi mutación. Job 14:14
- Y ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peñas son traspasadas de su lugar; Job 14:18
- Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, Que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces tú perecer la esperanza del hombre. Job 14:19
- ¿Si proferirá el sabio vana sabiduría, Y henchirá su vientre de viento solano? Job 15:2
- Tú también disipas el temor, Y menoscabas la oración delante de Dios. Job 15:4
- Porque tu boca declaró tu iniquidad, Pues has escogido el hablar de los astutos. Job 15:5
- ¿Oíste tú el secreto de Dios, Que detienes en ti solo la sabiduría? Job 15:8
- ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y que se justifique el nacido de mujer? Job 15:14
- ¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, Que bebe la iniquidad como agua? Job 15:16
- Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, Y el número de años es escondido al violento. Job 15:20
- El no creerá que ha de volver de las tinieblas, Y está mirando al cuchillo. Job 15:22
- Por cuanto él extendió su mano contra Dios, Y se esforzó contra el Todopoderoso, Job 15:25
- El le acometerá en la cerviz, En lo grueso de las hombreras de sus escudos: Job 15:26
- No se escapará de las tinieblas: La llama secará sus ramos, Y con el aliento de su boca perecerá. Job 15:30
- No confíe el iluso en la vanidad; Porque ella será su recompensa. Job 15:31
- El será cortado antes de su tiempo, Y sus renuevos no reverdecerán. Job 15:32
- El perderá su agraz como la vid, Y derramará su flor como la oliva. Job 15:33
- Mas yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro. Job 16:5
- ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prójimo! Job 16:21
- Mas los años contados vendrán, Y yo iré el camino por donde no volveré. Job 16:22
- MI ALIENTO está corrompido, acórtanse mis días, Y me está aparejado el sepulcro. Job 17:1
- El que denuncia lisonjas á sus prójimos, Los ojos de sus hijos desfallezcan. Job 17:5
- El me ha puesto por parábola de pueblos, Y delante de ellos he sido como tamboril. Job 17:6
- Los rectos se maravillarán de esto, Y el inocente se levantará contra el hipócrita. Job 17:8
- No obstante, proseguirá el justo su camino, Y el limpio de manos aumentará la fuerza. Job 17:9
- Si yo espero, el sepulcro es mi casa: Haré mi cama en las tinieblas. Job 17:13
- A los rincones de la huesa descenderán, Y juntamente descansarán en el polvo. Job 17:16
- El primogénito de la muerte comerá los ramos de su piel, Y devorará sus miembros. Job 18:13
- Sobre su día se espantarán los por venir, Como ocupó el pavor á los que fueron antes. Job 18:20
- Ciertamente tales son las moradas del impío, Y este será el lugar del que no conoció á Dios. Job 18:21
- Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo: Job 19:25
- Temed vosotros delante de la espada; Porque sobreviene el furor de la espada á causa de las injusticias, Para que sepáis que hay un juicio. Job 19:29
- La reprensión de mi censura he oído, Y háceme responder el espíritu de mi inteligencia. Job 20:3
- ¿No sabes esto que fué siempre, Desde el tiempo que fué puesto el hombre sobre la tierra, Job 20:4
- Que la alegría de los impíos es breve, Y el gozo del hipócrita por un momento? Job 20:5
- Si subiere su altivez hasta el cielo, Y su cabeza tocare en las nubes, Job 20:6
- El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; Ni su lugar le echará más de ver. Job 20:9
- Sus huesos están llenos de sus mocedades, Y con él serán sepultados en el polvo. Job 20:11
- Si el mal se endulzó en su boca, Si lo ocultaba debajo de su lengua; Job 20:12
- Restituirá el trabajo conforme á la hacienda que tomó; Y no tragará, ni gozará. Job 20:18
- Cuando se pusiere á henchir su vientre, Dios enviará sobre él el furor de su ira, Y harála llover sobre él y sobre su comida. Job 20:23
- Huirá de las armas de hierro, Y el arco de acero le atravesará. Job 20:24
- Los renuevos de su casa serán trasportados; Serán derramados en el día de su furor. Job 20:28
- Dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos. Job 21:14
- ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos á él? Job 21:15
- He aquí que su bien no está en manos de ellos: El consejo de los impíos lejos esté de mí. Job 21:16
- Serán como la paja delante del viento, Y como el tamo que arrebata el torbellino. Job 21:18
- Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, Siendo cortado el número de sus meses? Job 21:21
- Este morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico. Job 21:23
- Igualmente yacerán ellos en el polvo, Y gusanos los cubrirán. Job 21:26
- Que el malo es reservado para el día de la destrucción? Presentados serán en el día de las iras. Job 21:30
- ¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago? Job 21:31
- Porque llevado será él á los sepulcros, Y en el montón permanecerá. Job 21:32
- ¿Traerá el hombre provecho á Dios, Porque el sabio sea provechoso á sí mismo? Job 22:2
- ¿Tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos? Job 22:3
- No diste de beber agua al cansado, Y detuviste el pan al hambriento. Job 22:7
- Empero el hombre pudiente tuvo la tierra; Y habitó en ella el distinguido. Job 22:8
- Las nubes son su escondedero, y no ve; Y por el circuito del cielo se pasea. Job 22:14
- Que decían á Dios: Apártate de nosotros. ¿Y qué les había hecho el Omnipotente? Job 22:17
- Habíales él henchido sus casas de bienes. Sea empero el consejo de ellos lejos de mí. Job 22:18
- Verán los justos y se gozarán; Y el inocente los escarnecerá, diciendo: Job 22:19
- Fué cortada nuestra sustancia, Habiendo consumido el fuego el resto de ellos. Job 22:20
- Y el Todopoderoso será tu defensa, Y tendrás plata á montones. Job 22:25
- Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás á Dios tu rostro. Job 22:26
- El libertará la isla del inocente; Y por la limpieza de tus manos será librada. Job 22:30
- ¡Quién me diera el saber dónde hallar á Dios! Yo iría hasta su silla. Job 23:3
- Allí el justo razonaría con él: Y escaparía para siempre de mi juez. Job 23:7
- El pues acabará lo que ha determinado de mí: Y muchas cosas como estas hay en él. Job 23:14
- Dios ha enervado mi corazón, Y hame turbado el Omnipotente. Job 23:16
- Llévanse el asno de los huérfanos; Prenden el buey de la viuda. Job 24:3
- He aquí, como asnos monteses en el desierto, Salen á su obra madrugando para robar; El desierto es mantenimiento de sus hijos. Job 24:5
- En el campo siegan su pasto, Y los impíos vendimian la viña ajena. Job 24:6
- Al desnudo hacen dormir sin ropa, Y que en el frío no tenga cobertura. Job 24:7
- Quitan el pecho á los huérfanos, Y de sobre el pobre toman la prenda. Job 24:9
- De dentro de sus paredes exprimen el aceite, Pisan los lagares, y mueren de sed. Job 24:11
- A la luz se levanta el matador, mata al pobre y al necesitado, Y de noche es como ladrón. Job 24:14
- El ojo del adúltero está aguardando la noche, Diciendo: No me verá nadie: Y esconde su rostro. Job 24:15
- Son instables más que la superficie de las aguas; Su porción es maldita en la tierra; No andarán por el camino de las viñas. Job 24:18
- La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; Y el sepulcro á los pecadores. Job 24:19
- Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; Nunca más habrá de ellos memoria, Y como un árbol serán los impíos quebrantados. Job 24:20
- El señorío y el temor están con él: El hace paz en sus alturas. Job 25:2
- ¿Cómo pues se justificará el hombre con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer? Job 25:4
- ¿Cuánto menos el hombre que es un gusano, Y el hijo de hombre, también gusano? Job 25:6
- ¿A quién has anunciado palabras, Y cuyo es el espíritu que de ti sale? Job 26:4
- El sepulcro es descubierto delante de él, Y el infierno no tiene cobertura. Job 26:6
- Extiende el alquilón sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada. Job 26:7
- El restriñe la faz de su trono, Y sobre él extiende su nube. Job 26:9
- El cercó con término la superficie de las aguas, Hasta el fin de la luz y las tinieblas. Job 26:10
- El rompe la mar con su poder, Y con su entendimiento hiere la hinchazón suya. Job 26:12
- He aquí, estas son partes de sus caminos: ¡Mas cuán poco hemos oído de él! Porque el estruendo de sus fortalezas, ¿quién lo detendrá? Job 26:14
- Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, Y el Omnipotente, que amargó el alma mía, Job 27:2
- Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, Y hubiere hálito de Dios en mis narices, Job 27:3
- Mi justicia tengo asida, y no la cederé: No me reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida. Job 27:6
- Sea como el impío mi enemigo, Y como el inicuo mi adversario. Job 27:7
- ¿Deleitaráse en el Omnipotente? ¿Invocará á Dios en todo tiempo? Job 27:10
- Yo os enseñaré en orden á la mano de Dios: No esconderé lo que hay para con el Omnipotente. Job 27:11
- Si sus hijos fueren multiplicados, serán para el cuchillo; Y sus pequeños no se hartarán de pan; Job 27:14
- Habrála él preparado, mas el justo se vestirá, Y el inocente repartirá la plata. Job 27:17
- Edificó su casa como la polilla, Y cual cabaña que el guarda hizo. Job 27:18
- El rico dormirá, mas no será recogido: Abrirá sus ojos, mas él no será. Job 27:19
- Lo antecogerá el solano, y partirá; Y tempestad lo arrebatará del lugar suyo. Job 27:21
- CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, Y el oro lugar donde se forma. Job 28:1
- El hierro se saca del polvo, Y de la piedra es fundido el metal. Job 28:2
- Brota el torrente de junto al morador, Aguas que el pie había olvidado: Sécanse luego, vanse del hombre. Job 28:4
- De la tierra nace el pan, Y debajo de ella estará como convertida en fuego. Job 28:5
- En el pedernal puso su mano, Y trastornó los montes de raíz. Job 28:9
- Empero ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la prudencia? Job 28:12
- No conoce su valor el hombre, Ni se halla en la tierra de los vivientes. Job 28:13
- El abismo dice: No está en mí: Y la mar dijo: Ni conmigo. Job 28:14
- El oro no se le igualará, ni el diamante; Ni se trocará por vaso de oro fino. Job 28:17
- ¿De dónde pues vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia? Job 28:20
- El infierno y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos. Job 28:22
- Dios entiende el camino de ella, Y él conoce su lugar. Job 28:23
- Porque él mira hasta los fines de la tierra, Y ve debajo de todo el cielo. Job 28:24
- Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal la inteligencia. Job 28:28
- Como fué en los días de mi mocedad, Cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda; Job 29:4
- Cuando aún el Omnipotente estaba conmigo, Y mis hijos alrededor de mi; Job 29:5
- Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, Y en mis ramas permanecía el rocío. Job 29:19
- Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; Y moraba como rey en el ejército, Como el que consuela llorosos. Job 29:25
- Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, En los cuales había perecido con el tiempo? Job 30:2
- Con la grande copia de materia mi vestidura está demudada; Cíñeme como el cuello de mi túnica. Job 30:18
- Derribóme en el lodo, Y soy semejante al polvo y á la ceniza. Job 30:19
- Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, Y disolviste mi sustancia. Job 30:22
- Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare? Job 30:24
- ¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso? Job 30:25
- Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, la oscuridad vino. Job 30:26
- Denegrido ando, y no por el sol: Levantádome he en la congregación, y clamado. Job 30:28
- Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, Y qué heredad el Omnipotente de las alturas? Job 31:2
- ¿No hay quebrantamiento para el impío, Y extrañamiento para los que obran iniquidad? Job 31:3
- Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, Y desarraigaría toda mi hacienda. Job 31:12
- Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, Cuando ellos pleitearan conmigo, Job 31:13
- El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz? Job 31:15
- Si estorbé el contento de los pobres, E hice desfallecer los ojos de la viuda; Job 31:16
- Y si comí mi bocado solo, Y no comió de él el huerfano; Job 31:17
- (Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, Y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;) Job 31:18
- Si alcé contra el huérfano mi mano, Aunque viese que me ayudarían en la puerta; Job 31:21
- Porque temí el castigo de Dios, Contra cuya alteza yo no tendría poder. Job 31:23
- Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, Y me regocijé cuando le halló el mal; Job 31:29
- El extranjero no tenía fuera la noche; Mis puertas abría al caminante. Job 31:32
- Porque quebrantaba á la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemorizó, Y callé, y no salí de mi puerta: Job 31:34
- ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión es que el Omnipotente testificaría por mí, Aunque mi adversario me hiciera el proceso. Job 31:35
- Yo le contaría el número de mis pasos, Y como príncipe me llegaría á él. Job 31:37
- Si comí su sustancia sin dinero, O afligí el alma de sus dueños; Job 31:39
- Ciertamente espíritu hay en el hombre, E inspiración del Omnipotente los hace que entiendan. Job 32:8
- No los grandes son los sabios, Ni los viejos entienden el derecho. Job 32:9
- Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: Lanzólo Dios, no el hombre. Job 32:13
- Porque lleno estoy de palabras, Y el espíritu de mi vientre me constriñe. Job 32:18
- De cierto mi vientre está como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos. Job 32:19
- El espíritu de Dios me hizo, Y la inspiración del Omnipotente me dió vida. Job 33:4
- Puso mis pies en el cepo, Y guardó todas mis sendas. Job 33:11
- He aquí en esto no has hablado justamente: Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre. Job 33:12
- Sin embargo, en una ó en dos maneras habla Dios; Mas el hombre no entiende. Job 33:14
- Por sueño de visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho; Job 33:15
- Que le hace que su vida aborrezca el pan, Y su alma la comida suave. Job 33:20
- El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, Y no me ha aprovechado; Job 33:27
- He aquí, todas estas cosas hace Dios Dos y tres veces con el hombre; Job 33:29
- Porque el oído prueba las palabras, Como el paladar gusta para comer. Job 34:3
- Escojamos para nosotros el juicio, Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno; Job 34:4
- ¿Qué hombre hay como Job, Que bebe el escarnio como agua? Job 34:7
- Porque ha dicho: De nada servirá al hombre El conformar su voluntad con Dios. Job 34:9
- Sí, por cierto, Dios no hará injusticia, Y el Omnipotente no pervertirá el derecho. Job 34:12
- ¿Quién visitó por él la tierra? ¿Y quién puso en orden todo el mundo? Job 34:13
- Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu y su aliento, Job 34:14
- Toda carne perecería juntamente, Y el hombre se tornaría en polvo. Job 34:15
- ¿Enseñorearáse el que aborrece juicio? ¿Y condenarás tú al que es tan justo? Job 34:17
- ¿Cuánto menos á aquel que no hace acepción de personas de príncipes, Ni el rico es de él más respetado que el pobre? Porque todos son obras de sus manos. Job 34:19
- En un momento morirán, y á media noche Se alborotarán los pueblos, y pasarán, Y sin mano será quitado el poderoso. Job 34:20
- El quebrantará á los fuertes sin pesquisa, Y hará estar otros en su lugar. Job 34:24
- Haciendo venir delante de él el clamor del pobre, Y que oiga el clamor de los necesitados. Job 34:28
- Y si él diere reposo, ¿quién inquietará? Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará? Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre; Job 34:29
- Haciendo que no reine el hombre hipócrita Para vejaciones del pueblo. Job 34:30
- ¿Ha de ser eso según tu mente? El te retribuirá, ora rehuses, Ora aceptes, y no yo: Di si no, lo que tú sabes. Job 34:33
- Los hombres de seso dirán conmigo, Y el hombre sabio me oirá: Job 34:34
- Si fueres justo, ¿qué le darás á el? ¿O qué recibirá de tu mano? Job 35:7
- A causa de la multitud de las violencias clamarán, Y se lamentarán por el poderío de los grandes. Job 35:9
- Ciertamente Dios no oirá la vanidad, Ni la mirará el Omnipotente. Job 35:13
- Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo está el que es íntegro en sus conceptos. Job 36:4
- El les dará á conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones. Job 36:9
- Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y díce les que se conviertan de la iniquidad. Job 36:10
- Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas. Job 36:14
- Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia. Job 36:17
- Por lo cual teme que en su ira no te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate. Job 36:18
- Los hombres todos la ven; Mírala el hombre de lejos. Job 36:25
- He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; Ni se puede rastrear el número de sus años. Job 36:26
- El reduce las gotas de las aguas, Al derramarse la lluvia según el vapor; Job 36:27
- ¿Quién podrá tampoco comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su pabellón? Job 36:29
- Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, Que hay acumulación de ira sobre el que se eleva. Job 36:33
- Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca. Job 37:2
- Después de ella bramará el sonido, Tronará él con la voz de su magnificencia; Y aunque sea oída su voz, no los detiene. Job 37:4
- Tronará Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. Job 37:5
- Del mediodía viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte. Job 37:9
- Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas son constreñidas. Job 37:10
- ¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando se fija el viento del mediodía sobre la tierra? Job 37:17
- ¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado. Job 37:20
- He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia, Job 37:21
- El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. Job 37:23
- Temerlo han por tanto los hombres: El no mira á los sabios de corazón. Job 37:24
- ¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría? Job 38:2
- Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, Y el brazo enaltecido es quebrantado. Job 38:15
- ¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, Y has andado escudriñando el abismo? Job 38:16
- ¿Por dónde va el camino á la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas? Job 38:19
- ¿Sabíaslo tú porque hubieses ya nacido, O porque es grande el número de tus días? Job 38:21
- Lo cual tengo yo reservado para el tiempo de angustia, Para el día de la guerra y de la batalla? Job 38:23
- ¿Por qué camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra? Job 38:24
- Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, Sobre el desierto, donde no hay hombre, Job 38:26
- ¿De qué vientre salió el hielo? Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró? Job 38:29
- ¿Sacarás tú á su tiempo los signos de los cielos, O guiarás el Arcturo con sus hijos? Job 38:32
- ¿Quién puso la sabiduría en el interior? ¿O quién dió al entendimiento la inteligencia? Job 38:36
- Cuando el polvo se ha convertido en dureza, Y los terrones se han pegado unos con otros? Job 38:38
- ¿CAZARÁS tú la presa para el león? ¿Y saciarás el hambre de los leoncillos, Job 38:39
- ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo? Job 39:1
- ¿Contaste tú los meses de su preñez, Y sabes el tiempo cuando han de parir? Job 39:2
- Sus hijos están sanos, crecen con el pasto: Salen y no vuelven á ellas. Job 39:4
- ¿Querrá el unicornio servirte á ti, Ni quedar á tu pesebre? Job 39:9
- ¿Atarás tú al unicornio con su coyunda para el surco? ¿Labrará los valles en pos de ti? Job 39:10
- El cual desampara en la tierra sus huevos, Y sobre el polvo los calienta, Job 39:14
- Y olvídase de que los pisará el pie, Y que los quebrará bestia del campo. Job 39:15
- ¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable: Job 39:20
- Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada. Job 39:22
- Contra él suena la aljaba, El hierro de la lanza y de la pica: Job 39:23
- Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la bocina; Job 39:24
- Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería. Job 39:25
- ¿Vuela el gavilán por tu industria, Y extiende hacia el mediodía sus alas? Job 39:26
- ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido? Job 39:27
- ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda á esto. Job 40:2
- Encúbrelos á todos en el polvo, Venda sus rostros en la oscuridad; Job 40:13
- He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, Y su fortaleza en el ombligo de su vientre. Job 40:16
- El es la cabeza de los caminos de Dios: El que lo hizo, puede hacer que su cuchillo á él se acerque. Job 40:19
- He aquí que él tomará el río sin inmutarse: Y confíase que el Jordán pasará por su boca. Job 40:23
- ¿SACARÁS tú al leviathán con el anzuelo, O con la cuerda que le echares en su lengua? Job 41:1
- El uno se junta con el otro, Que viento no entra entre ellos. Job 41:16
- Pegado está el uno con el otro, Están trabados entre sí, que no se pueden apartar. Job 41:17
- En su cerviz mora la fortaleza, Y espárcese el desaliento delante de él. Job 41:22
- El hierro estima por pajas, Y el acero por leño podrido. Job 41:27
- Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo. Job 41:30
- ¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; Cosas que me eran ocultas, y que no las sabía. Job 42:3
- Por tanto me aborrezco, y me arrepiento En el polvo y en la ceniza. Job 42:6
- Y llamó el nombre de la una, Jemimah, y el nombre de la segunda, Cesiah, y el nombre de la tercera, Keren-happuch. Job 42:14
- BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sal. 1:1
- Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Sal. 1:3
- No así los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento. Sal. 1:4
- Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Sal. 1:5
- Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá. Sal. 1:6
- El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Sal. 2:4
- Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Sal. 2:7
- Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían. Sal. 2:12
- Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza. Sal. 3:3
- Con mi voz clamé á Jehová, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.) Sal. 3:4
- Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Sal. 4:6
- Tú diste alegría en mi corazón, Más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto. Sal. 4:7
- Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti. Sal. 5:4
- Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: Adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor. Sal. 5:7
- Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro? Sal. 6:5
- Persiga el enemigo mi alma, y alcánce la; Y pise en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. (Selah.) Sal. 7:5
- Levántate; oh Jehová, con tu furor; Alzate á causa de las iras de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste. Sal. 7:6
- Consúmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; Pues el Dios justo prueba los corazones y los riñones. Sal. 7:9
- Dios es el que juzga al justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío. Sal. 7:11
- Alabaré yo á Jehová conforme á su justicia, Y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo. Sal. 7:17
- Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites? Sal. 8:4
- Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raíste el nombre de ellos para siempre jamás. Sal. 9:5
- Y él juzgará el mundo con justicia; Y juzgará los pueblos con rectitud. Sal. 9:8
- Y será Jehová refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia. Sal. 9:9
- Jehová fué conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.) Sal. 9:16
- Porque no para siempre será olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. Sal. 9:18
- Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti. Sal. 9:19
- ¿POR qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? Sal. 10:1
- Con arrogancia el malo persigue al pobre: Serán cogidos en los artificios que han ideado. Sal. 10:2
- Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso ó quien Jehová aborrece. Sal. 10:3
- El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos. Sal. 10:4
- Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, Ni jamás me alcanzará el infortunio. Sal. 10:6
- Acecha en oculto, como el león desde su cama: Acecha para arrebatar al pobre: Arrebata al pobre trayéndolo á su red. Sal. 10:9
- ¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás. Sal. 10:13
- Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengar le por tu mano: A ti se acoge el pobre, Tú eres el amparo del huérfano. Sal. 10:14
- Quebranta el brazo del malo: Del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles. Sal. 10:15
- El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído; Sal. 10:17
- Para juzgar al huérfano y al pobre, A fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra. Sal. 10:18
- Porque he aquí, los malos flecharon el arco, Apercibieron sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto á los rectos de corazón. Sal. 11:2
- Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Sal. 11:3
- Jehová en el templo de su santidad: La silla de Jehová está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres. Sal. 11:4
- Porque el justo Jehová ama la justicia: Al recto mirará su rostro. Sal. 11:7
- Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe. Sal. 12:5
- DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien. Sal. 14:1
- El consejo del pobre habéis escarnecido, Por cuanto Jehová es su esperanza. Sal. 14:6
- JEHOVÁ, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad? Sal. 15:1
- El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón. Sal. 15:2
- El que no detrae con su lengua, Ni hace mal á su prójimo, Ni contra su prójimo acoge oprobio alguno. Sal. 15:3
- Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra á los que temen á Jehová: Y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda. Sal. 15:4
- Quien su dinero no dió á usura, Ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre. Sal. 15:5
- Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha; Sal. 16:2
- Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción. Sal. 16:10
- De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, Y cuyo vientre hinches de tu tesoro: Hartan sus hijos, Y dejan el resto á sus chiquitos. Sal. 17:14
- Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio. Sal. 18:2
- En mi angustia invoqué á Jehová, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos. Sal. 18:6
- Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes. Sal. 18:12
- Y tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dió su voz; Granizo y carbones de fuego. Sal. 18:13
- Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del viento de tu nariz. Sal. 18:15
- Asaltáronme en el día de mi quebranto: Mas Jehová fué mi apoyo. Sal. 18:18
- Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro. Sal. 18:25
- Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso. Sal. 18:26
- Dios es el que me ciñe de fuerza, E hizo perfecto mi camino; Sal. 18:32
- Quien enseña mis manos para la batalla, Y será quebrado con mis brazos el arco de acero. Sal. 18:34
- Dísteme asimismo el escudo de tu salud: Y tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha acrecentado. Sal. 18:35
- Viva Jehová, y sea bendita mi roca; Y ensalzado sea el Dios de mi salud: Sal. 18:46
- El Dios que me da las venganzas, Y sujetó pueblos á mí. Sal. 18:47
- El cual engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David y á su simiente, para siempre. Sal. 18:50
- El un día emite palabra al otro día, Y la una noche á la otra noche declara sabiduría. Sal. 19:2
- Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol. Sal. 19:4
- Y él, como un novio que sale de su tálamo, Alégrase cual gigante para correr el camino. Sal. 19:5
- La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Sal. 19:7
- Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos. Sal. 19:8
- El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Sal. 19:9
- Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Sal. 19:10
- OIGATE Jehová en el día de conflicto; Defiéndate el nombre del Dios de Jacob. Sal. 20:1
- Envíete ayuda desde el santuario, Y desde Sión te sostenga. Sal. 20:2
- Nosotros nos alegraremos por tu salud, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: Cumpla Jehová todas tus peticiones. Sal. 20:5
- Salva, Jehová: Que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos. Sal. 20:9
- ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; Y en tu salud se gozará mucho. Sal. 21:1
- El deseo de su corazón le diste, Y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.) Sal. 21:2
- Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. Sal. 21:7
- Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, Y fuego los consumirá. Sal. 21:9
- Porque trazaron el mal contra ti: Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán. Sal. 21:11
- Empero tú eres el que me sacó del vientre, El que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre. Sal. 22:9
- Sobre ti fuí echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. Sal. 22:10
- Secóse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se pegó á mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte. Sal. 22:15
- Porque de Jehová es el reino; Y él se enseñoreará de las gentes. Sal. 22:28
- Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: Y en la casa de Jehová moraré por largos días. Sal. 23:6
- DE Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. Sal. 24:1
- ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad? Sal. 24:3
- El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño. Sal. 24:4
- El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salud. Sal. 24:5
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. Sal. 24:7
- ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. Sal. 24:8
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. Sal. 24:9
- ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. (Selah.) Sal. 24:10
- Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día. Sal. 25:5
- Bueno y recto es Jehová: Por tanto él enseñará á los pecadores el camino. Sal. 25:8
- Encaminará á los humildes por el juicio, Y enseñará á los mansos su carrera. Sal. 25:9
- ¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. Sal. 25:12
- Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra. Sal. 25:13
- El secreto de Jehová es para los que le temen; Y á ellos hará conocer su alianza. Sal. 25:14
- Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar del tabernáculo de tu gloria. Sal. 26:8
- En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos. Sal. 26:10
- Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Ocultaráme en lo reservado de su pabellón; Pondráme en alto sobre una roca. Sal. 27:5
- Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, Cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad. Sal. 28:2
- Dad á Jehová la gloria debida á su nombre: Humillaos á Jehová en el glorioso santuario. Sal. 29:2
- Voz de Jehová sobre las aguas: Hizo tronar el Dios de gloria: Jehová sobre las muchas aguas. Sal. 29:3
- Voz de Jehová que hará temblar el desierto; Hará temblar Jehová el desierto de Cades. Sal. 29:8
- Jehová preside en el diluvio, Y asentóse Jehová por rey para siempre. Sal. 29:10
- Porque un momento será su furor; Mas en su voluntad está la vida: Por la tarde durará el lloró, Y á la mañana vendrá la alegría. Sal. 30:5
- ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad? Sal. 30:9
- No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; Sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo. Sal. 31:17
- Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras, Con soberbia y menosprecio. Sal. 31:18
- Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: Los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas. Sal. 31:20
- Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay superchería. Sal. 32:2
- Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En mi gemir todo el día. Sal. 32:3
- Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él. Sal. 32:6
- Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos. Sal. 32:8
- No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: Con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, Para que no lleguen á ti. Sal. 32:9
- Muchos dolores para el impío; Mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia. Sal. 32:10
- El ama justicia y juicio: De la misericordia de Jehová está llena la tierra. Sal. 33:5
- Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca. Sal. 33:6
- El junta como en un montón las aguas de la mar: El pone en depósitos los abismos. Sal. 33:7
- Porque él dijo, y fué hecho; El mandó, y existió. Sal. 33:9
- Jehová hace nulo el consejo de las gentes, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. Sal. 33:10
- El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Sal. 33:11
- Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; El pueblo á quien escogió por heredad para sí. Sal. 33:12
- El formó el corazón de todos ellos; El considera todas sus obras. Sal. 33:15
- El rey no es salvo con la multitud del ejército: No escapa el valiente por la mucha fuerza. Sal. 33:16
- Vanidad es el caballo para salvarse: Por la grandeza de su fuerza no librará. Sal. 33:17
- He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia; Sal. 33:18
- Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en el hambre. Sal. 33:19
- El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, Y los defiende. Sal. 34:7
- Gustad, y ved que es bueno Jehová: Dichoso el hombre que confiará en él. Sal. 34:8
- Venid, hijos, oidme; El temor de Jehová os enseñaré. Sal. 34:11
- ¿Quién es el hombre que desea vida, Que codicia días para ver bien? Sal. 34:12
- Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela. Sal. 34:14
- El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado. Sal. 34:20
- Jehová redime el alma de sus siervos; Y no serán asolados cuantos en él confían. Sal. 34:22
- Sean como el tamo delante del viento; Y el ángel de Jehová los acose. Sal. 35:5
- Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ángel de Jehová los persiga. Sal. 35:6
- Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga. Sal. 35:8
- Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. Sal. 35:14
- Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día. Sal. 35:28
- Iniquidad piensa sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece. Sal. 36:4
- Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz. Sal. 36:9
- Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día. Sal. 37:6
- Calla á Jehová, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Sal. 37:7
- Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo. Sal. 37:8
- Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá. Sal. 37:10
- Maquina el impío contra el justo, Y cruje sobre él sus dientes. Sal. 37:12
- El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día. Sal. 37:13
- Porque los brazos de los impíos serán quebrados: Mas el que sostiene á los justos es Jehová. Sal. 37:17
- No serán avergonzados en el mal tiempo; Y en los días de hambre serán hartos. Sal. 37:19
- El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da. Sal. 37:21
- Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. Sal. 37:27
- Acecha el impío al justo, Y procura matarlo. Sal. 37:32
- Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de angustia. Sal. 37:39
- Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día. Sal. 38:6
- Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el día. Sal. 38:12
- YO DIJE: Atenderé á mis caminos, Para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío fuere contra mí. Sal. 39:1
- Ciertamente en tinieblas anda el hombre; Ciertamente en vano se inquieta: Junta, y no sabe quién lo allegará. Sal. 39:6
- Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, Y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.) Sal. 39:11
- Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, Y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira. Sal. 40:4
- Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí: Sal. 40:7
- El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas. Sal. 40:8
- BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre: En el día malo lo librará Jehová. Sal. 41:1
- Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: Mullirás toda su cama en su enfermedad. Sal. 41:3
- Cosa pestilencial de él se ha apoderado; Y el que cayó en cama, no volverá á levantarse. Sal. 41:8
- Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar. Sal. 41:9
- Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y daréles el pago. Sal. 41:10
- Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por siglos de siglos. Amén y Amén. Sal. 41:13
- COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Sal. 42:1
- Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud. Sal. 42:4
- Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar. Sal. 42:6
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío. Sal. 42:11
- Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? Sal. 43:2
- ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío. Sal. 43:5
- Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte, Sal. 44:19
- Empero por tu causa nos matan cada día; Somos tenidos como ovejas para el matadero. Sal. 44:22
- Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra. Sal. 44:25
- Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad. Sal. 45:3
- Tus saetas agudas Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey. Sal. 45:5
- Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de gozo sobre tus compañeros. Sal. 45:7
- Y deseará el rey tu hermosura: E inclínate á él, porque él es tu Señor. Sal. 45:11
- Serán traídas con alegría y gozo: Entrarán en el palacio del rey. Sal. 45:15
- Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo. Sal. 46:4
- Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.) Sal. 46:7
- Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. Sal. 46:9
- Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.) Sal. 46:11
- Porque Jehová el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra. Sal. 47:2
- El sujetará á los pueblos debajo de nosotros, Y á las gentes debajo de nuestros pies. Sal. 47:3
- El nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah.) Sal. 47:4
- Porque Dios es el Rey de toda la tierra: Cantad con inteligencia. Sal. 47:7
- Los príncipes de los pueblos se juntaron Al pueblo del Dios de Abraham: Porque de Dios son los escudos de la tierra; El es muy ensalzado. Sal. 47:9
- GRANDE es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, En la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario. Sal. 48:1
- Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra Es el monte de Sión, á los lados del aquilón, La ciudad del gran Rey. Sal. 48:2
- Alegraráse el monte de Sión; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios. Sal. 48:11
- Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: El nos capitaneará hasta la muerte. Sal. 48:14
- Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente. Sal. 49:2
- Mi boca hablará sabiduría; Y el pensamiento de mi corazón inteligencia. Sal. 49:3
- Acomodaré á ejemplos mi oído: Declararé con el arpa mi enigma. Sal. 49:4
- Pues se ve que mueren los sabios, Así como el insensato y el necio perecen, Y dejan á otros sus riquezas. Sal. 49:10
- Mas el hombre no permanecerá en honra: Es semejante á las bestias que perecen. Sal. 49:12
- Este su camino es su locura: Con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.) Sal. 49:13
- Como rebaños serán puestos en la sepultura; La muerte se cebará en ellos; Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana: Y se consumirá su bien parecer en el sepulcro de su morada. Sal. 49:14
- El hombre en honra que no entiende, Semejante es á las bestias que perecen. Sal. 49:20
- EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. Sal. 50:1
- Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.) Sal. 50:6
- Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. Sal. 50:7
- Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud. Sal. 50:12
- E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás. Sal. 50:15
- Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras? Sal. 50:17
- Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia. Sal. 50:20
- El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios. Sal. 50:23
- Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente. Sal. 51:12
- Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Sal. 51:17
- Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros. Sal. 51:19
- Amaste el mal más que el bien; La mentira más que hablar justicia. (Selah.) Sal. 52:3
- He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas. Y se mantuvo en su maldad. Sal. 52:7
- DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: No hay quien haga bien. Sal. 53:1
- He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor es con los que sostienen mi vida. Sal. 54:4
- El volverá el mal á mis enemigos: Córtalos por tu verdad. Sal. 54:5
- Estáme atento, y respóndeme: Clamo en mi oración, y levanto el grito, Sal. 55:2
- Ciertamente huiría lejos: Moraría en el desierto. (Selah.) Sal. 55:7
- Agravios hay en medio de ella, Y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas. Sal. 55:11
- Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él: Sal. 55:12
- El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; Pues fueron contra mí muchos. Sal. 55:18
- Dios oirá, y los quebrantará luego, El que desde la antigüedad permanece (Selah); Por cuanto no se mudan, Ni temen á Dios. Sal. 55:19
- Ablandan más que manteca su boca, Pero guerra hay en su corazón: Suavizan sus palabras más que el aceite, Mas ellas son cuchillos. Sal. 55:21
- TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día. Sal. 56:1
- En el día que temo, Yo en ti confío. Sal. 56:3
- Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: En esto conozco que Dios es por mí. Sal. 56:9
- En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre. Sal. 56:11
- El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me apura; (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad. Sal. 57:3
- Antes con el corazón obráis iniquidades: Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. Sal. 58:2
- Enajenáronse los impíos desde la matriz; Descarriáronse desde el vientre, hablando mentira. Sal. 58:3
- Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea. Sal. 58:5
- Pasen ellos como el caracol que se deslíe: Como el abortivo de mujer, no vean el sol. Sal. 58:8
- Alegraráse el justo cuando viere la venganza: Sus pies lavará en la sangre del impío. Sal. 58:10
- Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra. Sal. 58:11
- El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo. Sal. 59:10
- Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; Y sean presos por su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren. Sal. 59:12
- Yo empero cantaré tu fortaleza, Y loaré de mañana tu misericordia: Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia. Sal. 59:16
- Has hecho ver á tu pueblo duras cosas: Hicístenos beber el vino de agitación. Sal. 60:3
- Dios pronunció por su santuario; yo me alegraré; Partiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth. Sal. 60:6
- Danos socorro contra el enemigo, Que vana es la salud de los hombres. Sal. 60:11
- Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: A la peña más alta que yo me conduzcas. Sal. 61:2
- El solamente es mi fuerte, y mi salud; Es mi refugio, no resbalaré mucho. Sal. 62:2
- El solamente es mi fuerte y mi salud: Es mi refugio, no resbalaré. Sal. 62:6
- No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis: Si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella. Sal. 62:10
- Para ver tu fortaleza y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Sal. 63:2
- Empero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que por él jura: Porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada. Sal. 63:11
- Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo. Sal. 64:6
- Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón. Sal. 64:10
- Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, Para que habite en tus atrios: Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo. Sal. 65:4
- Tú, el que afirma los montes con su potencia, Ceñido de valentía: Sal. 65:6
- El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las gentes. Sal. 65:7
- Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces Con el río de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Sal. 65:9
- Tú coronas el año de tus bienes; Y tus nubes destilan grosura. Sal. 65:11
- Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos. Sal. 66:6
- El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.) Sal. 66:7
- El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen. Sal. 66:9
- Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera. Sal. 66:18
- La tierra dará su fruto: Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Sal. 67:6
- Como es lanzado el humo, los lanzarás: Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios. Sal. 68:2
- El Dios que hace habitar en familia los solos; Que saca á los aprisionados con grillos: Mas los rebeldes habitan en sequedad. Sal. 68:6
- Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, (Selah,) Sal. 68:7
- El Señor daba palabra: De las evangelizantes había grande ejército. Sal. 68:11
- Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, Emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón. Sal. 68:14
- Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto el de Basán. Sal. 68:15
- Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario. Sal. 68:17
- Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salud. (Selah.) Sal. 68:19
- Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; Y de Dios Jehová es el librar de la muerte. Sal. 68:20
- El Señor dijo: De Basán haré volver, Te haré volver de los profundos de la mar: Sal. 68:22
- Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. Sal. 68:24
- Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, Los príncipes de Judá en su congregación, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí. Sal. 68:27
- Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios. Sal. 68:35
- SÁLVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Sal. 69:1
- Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Sal. 69:9
- No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca. Sal. 69:15
- Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance. Sal. 69:24
- Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza. Sal. 69:30
- Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: De ti será siempre mi alabanza. Sal. 71:6
- Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día. Sal. 71:8
- No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. Sal. 71:9
- Mi boca publicará tu justicia Y tu salud todo el día, Aunque no sé el número de ellas. Sal. 71:15
- Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, Oh Santo de Israel. Sal. 71:22
- Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: Por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban. Sal. 71:24
- El juzgará tu pueblo con justicia, Y tus afligidos con juicio. Sal. 72:2
- Temerte han mientras duren el sol Y la luna, por generación de generaciones. Sal. 72:5
- Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que destila sobre la tierra. Sal. 72:6
- Y dominará de mar á mar, Y desde el río hasta los cabos de la tierra. Sal. 72:8
- Y vivirá, y darásele del oro de Seba; Y oraráse por él continuamente; Todo el día se le bendecirá. Sal. 72:15
- Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Sal. 72:16
- Será su nombre para siempre, Perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: Y benditas serán en él todas las gentes: Llamarlo han bienaventurado. Sal. 72:17
- Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, Que solo hace maravillas. Sal. 72:18
- No están ellos en el trabajo humano; Ni son azotados con los otros hombres. Sal. 73:5
- Ponen en el cielo su boca, Y su lengua pasea la tierra. Sal. 73:9
- Pues he sido azotado todo el día, Y empezaba mi castigo por las mañanas. Sal. 73:14
- Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: He puesto en el Señor Jehová mi esperanza, Para contar todas tus obras. Sal. 73:28
- Levanta tus pies á los asolamientos eternos: A todo enemigo que ha hecho mal en el santuario. Sal. 74:3
- Cualquiera se hacía famoso según que había levantado El hacha sobre los gruesos maderos. Sal. 74:5
- Han puesto á fuego tus santuarios, Han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra. Sal. 74:7
- Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en el tierra. Sal. 74:8
- ¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? Sal. 74:10
- Empero Dios es mi rey ya de antiguo; El que obra saludes en medio de la tierra. Sal. 74:12
- Tuyo es el día, tuya también es la noche: Tú aparejaste la luna y el sol. Sal. 74:16
- Tú estableciste todos los términos de la tierra: El verano y el invierno tú los formaste. Sal. 74:17
- Acuerdáte de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, Y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre. Sal. 74:18
- No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. Sal. 74:19
- No vuelva avergonzado el abatido: El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre. Sal. 74:21
- Levántate, oh Dios, aboga tu causa: Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día. Sal. 74:22
- No olvides las voces de tus enemigos: El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente. Sal. 74:23
- Dije á los insensatos: No os infatuéis; Y á los impíos: No levantéis el cuerno: Sal. 75:4
- Porque ni de oriente, ni de occidente, Ni del desierto viene el ensalzamiento. Sal. 75:6
- Mas Dios es el juez: A éste abate, y á aquel ensalza. Sal. 75:7
- Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, Lleno de mistura; y él derrama del mismo: Ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra. Sal. 75:8
- Allí quebró las saetas del arco, El escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.) Sal. 76:3
- A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos. Sal. 76:6
- Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: Tú reprimirás el resto de las iras. Sal. 76:10
- Cortará él el espíritu de los príncipes: Terrible es á los reyes de la tierra. Sal. 76:12
- Al Señor busqué en el día de mi angustia: Mi mal corría de noche y no cesaba: Mi alma rehusaba consuelo. Sal. 77:2
- Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos. Sal. 77:5
- ¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más á amar? Sal. 77:7
- ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.) Sal. 77:9
- Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿Qué Dios grande como el Dios nuestro? Sal. 77:13
- Tú eres el Dios que hace maravillas: Tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza. Sal. 77:14
- Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; Los relámpagos alumbraron el mundo; Estremecióse y tembló la tierra. Sal. 77:18
- El estableció testimonio en Jacob, Y pusó ley en Israel; La cual mandó á nuestros padres Que la notificasen á sus hijos; Sal. 78:5
- Los hijos de Ephraim armados, flecheros, Volvieron las espaldas el día de la batalla. Sal. 78:9
- No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley: Sal. 78:10
- Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Sal. 78:12
- Hendió las peñas en el desierto: Y dióles á beber como de grandes abismos; Sal. 78:15
- Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? Sal. 78:19
- Por tanto oyó Jehová, é indignóse: Y encendióse el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel; Sal. 78:21
- Pan de nobles comió el hombre: Envióles comida á hartura. Sal. 78:25
- Movió el solano en el cielo, Y trajo con su fortaleza el austro. Sal. 78:26
- Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, Y mató los más robustos de ellos, Y derribo los escogidos de Israel. Sal. 78:31
- Y acordábanse que Dios era su refugio. Y el Dios Alto su redentor. Sal. 78:35
- ¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, Lo enojaron en la soledad! Sal. 78:40
- Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán; Sal. 78:43
- Envió sobre ellos el furor de su saña, Ira y enojo y angustia, Con misión de malos ángeles. Sal. 78:49
- Dispuso el camino á su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida á la mortandad. Sal. 78:50
- Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, Y llevólos por el desierto, como un rebaño. Sal. 78:52
- Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, La tienda en que habitó entre los hombres; Sal. 78:60
- El fuego devoró sus mancebos, Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales. Sal. 78:63
- Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, Como un valiente que grita excitado del vino: Sal. 78:65
- Y desechó el tabernáculo de José, Y no escogió la tribu de Ephraim. Sal. 78:67
- Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sión, al cual amó. Sal. 78:68
- OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; El templo de tu santidad han contaminado; Pusieron á Jerusalem en montones. Sal. 79:1
- Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: Conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte. Sal. 79:11
- Extendió sus vástagos hasta la mar, Y hasta el río sus mugrones. Sal. 80:11
- ¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino? Sal. 80:12
- Estropeóla el puerco montés, Y pacióla la bestia del campo. Sal. 80:13
- Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña, Sal. 80:14
- Y la planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti corroboraste. Sal. 80:15
- Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste. Sal. 80:17
- Tomad la canción, y tañed el adufe, El arpa deliciosa con el salterio. Sal. 81:2
- Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra solemnidad. Sal. 81:3
- En la calamidad clamaste, y yo te libré: Te respondí en el secreto del trueno; Te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.) Sal. 81:7
- Los aborrecedores de Jehová se le hubieran sometido; Y el tiempo de ellos fuera para siempre. Sal. 81:15
- También el Assur se ha juntado con ellos: Son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.) Sal. 83:8
- Hazles como á Madián; Como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón; Sal. 83:9
- Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa las breñas. Sal. 83:14
- Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. Sal. 84:3
- Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos. Sal. 84:5
- Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Sal. 84:6
- Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido. Sal. 84:9
- Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová: No quitará el bien á los que en integridad andan. Sal. 84:11
- Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía. Sal. 84:12
- Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: Porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, Para que no se conviertan á la locura. Sal. 85:8
- Jehová dará también el bien; Y nuestra tierra dará su fruto. Sal. 85:12
- Ten misericordia de mí, oh Jehová: Porque á ti clamo todo el día. Sal. 86:3
- Alegra el alma de tu siervo: Porque á ti, oh Señor, levanto mi alma. Sal. 86:4
- En el día de mi angustia te llamaré: Porque tú me respondes. Sal. 86:7
- Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; Y fortificarála el mismo Altísimo. Sal. 87:5
- Libre entre los muertos, Como los matados que yacen en el sepulcro, Que no te acuerdas más de ellos, Y que son cortados de tu mano. Sal. 88:5
- Hasme puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en honduras. Sal. 88:6
- ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en la perdición? Sal. 88:11
- Has alejado de mí el enemigo y el compañero; Y mis conocidos se esconden en la tiniebla. Sal. 88:18
- Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: Con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos. Sal. 89:10
- Tuyos los cielos, tuya también la tierra: El mundo y su plenitud, tú lo fundaste. Sal. 89:11
- Tuyo el brazo con valentía; Fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. Sal. 89:13
- Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro. Sal. 89:14
- Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: Andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro. Sal. 89:15
- En tu nombre se alegrarán todo el día; Y en tu justicia serán ensalzados. Sal. 89:16
- Porque Jehová es nuestro escudo; Y nuestro rey es el Santo de Israel. Sal. 89:18
- Entonces hablaste en visión á tu santo, Y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; He ensalzado un escogido de mi pueblo. Sal. 89:19
- Hallé á David mi siervo; Ungílo con el aceite de mi santidad. Sal. 89:20
- El me llamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salud. Sal. 89:26
- Su simiente será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí. Sal. 89:36
- Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.) Sal. 89:37
- Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra. Sal. 89:39
- Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: Es oprobio á sus vecinos. Sal. 89:41
- Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla. Sal. 89:43
- ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego? Sal. 89:46
- Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Sal. 90:2
- Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. Sal. 90:4
- EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. Sal. 91:1
- Sobre el león y el basilisco pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. Sal. 91:13
- En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa. Sal. 92:3
- El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto: Sal. 92:6
- Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: Seré ungido con aceite fresco. Sal. 92:10
- El justo florecerá como la palma: Crecerá como cedro en el Líbano. Sal. 92:12
- JEHOVÁ reina, vistióse de magnificencia, Vistióse Jehová, ciñose de fortaleza; Afirmó también el mundo, que no se moverá. Sal. 93:1
- Jehová en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas de la mar. Sal. 93:4
- Ensálzate, oh Juez de la tierra: Da el pago á los soberbios. Sal. 94:2
- Y dijeron: No verá JAH, Ni entenderá el Dios de Jacob. Sal. 94:7
- El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? Sal. 94:9
- El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? Sal. 94:10
- Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, Y en tu ley lo instruyeres; Sal. 94:12
- Para tranquilizarle en los días de aflicción, En tanto que para el impío se cava el hoyo. Sal. 94:13
- Sino que el juicio será vuelto á justicia, Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. Sal. 94:15
- Si no me ayudara Jehová, Presto morara mi alma en el silencio. Sal. 94:17
- ¿Juntaráse contigo el trono de iniquidades, Que forma agravio en el mandamiento? Sal. 94:20
- Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz, Sal. 95:7
- No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, Como el día de Masa en el desierto; Sal. 95:8
- Decid en las gentes: Jehová reinó, También afirmó el mundo, no será conmovido: Juzgará á los pueblos en justicia. Sal. 96:10
- Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento. Sal. 96:12
- Nube y oscuridad alrededor de él: Justicia y juicio son el asiento de su trono. Sal. 97:2
- Sus relámpagos alumbraron el mundo: La tierra vió, y estremecióse. Sal. 97:4
- Los que á Jehová amáis, aborreced el mal: Guarda él las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra. Sal. 97:10
- Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón. Sal. 97:11
- Brame la mar y su plenitud; El mundo y los que en él habitan; Sal. 98:7
- JEHOVÁ reinó, temblarán los pueblos: El está sentado sobre los querubines, conmoveráse la tierra. Sal. 99:1
- Alaben tu nombre grande y tremendo: El es santo. Sal. 99:3
- Y la gloria del rey ama el juicio: Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia. Sal. 99:4
- Ensalzad á Jehová nuestro Dios, Y encorvaos al estrado de sus pies: El es santo. Sal. 99:5
- En columna de nube hablaba con ellos: Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. Sal. 99:7
- Reconoced que Jehová él es Dios: El nos hizo, y no nosotros á nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Sal. 100:3
- Entenderé en el camino de la perfección Cuando vinieres á mí: En integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. Sal. 101:2
- Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo: El que anduviere en el camino de la perfección, éste me sevirá. Sal. 101:6
- No habitará dentro de mi casa el que hace fraude: El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. Sal. 101:7
- No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia Inclina á mí tu oído; El día que te invocare, apresúrate á responderme. Sal. 102:2
- Soy semejante al pelícano del desierto; Soy como el buho de las soledades. Sal. 102:6
- Velo, y soy Como el pájaro solitario sobre el tejado. Sal. 102:7
- Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; Porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado. Sal. 102:13
- Entonces temerán las gentes el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la tierra tu gloria; Sal. 102:15
- Habrá mirado á la oración de los solitarios, Y no habrá desechado el ruego de ellos. Sal. 102:17
- Escribirse ha esto para la generación venidera: Y el pueblo que se criará, alabará á JAH. Sal. 102:18
- Para oir el gemido de los presos, Para soltar á los sentenciados á muerte; Sal. 102:20
- Porque cuenten en Sión el nombre de Jehová, Y su alabanza en Jerusalem, Sal. 102:21
- El afligió mi fuerza en el camino; Acortó mis días. Sal. 102:23
- Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: Por generación de generaciones son tus años. Sal. 102:24
- Mas tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán. Sal. 102:27
- El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; Sal. 103:3
- El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; Sal. 103:4
- El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila. Sal. 103:5
- Jehová el que hace justicia Y derecho á todos los que padecen violencia. Sal. 103:6
- No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. Sal. 103:9
- Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Sal. 103:12
- Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Sal. 103:13
- El hombre, como la hierba son sus días, Florece como la flor del campo. Sal. 103:15
- Que pasó el viento por ella, y pereció: Y su lugar no la conoce más. Sal. 103:16
- Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sal. 103:17
- El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina; Sal. 104:2
- Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento; Sal. 104:3
- El que hace á sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante. Sal. 104:4
- El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida. Sal. 104:5
- Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas. Sal. 104:6
- Pusísteles término, el cual no traspasarán; Ni volverán á cubrir la tierra. Sal. 104:9
- Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; Van entre los montes. Sal. 104:10
- El que riega los montes desde sus aposentos: Del fruto de sus obras se sacia la tierra. Sal. 104:13
- El que hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre; Sacando el pan de la tierra. Sal. 104:14
- Y el vino que alegra el corazón del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazón del hombre. Sal. 104:15
- Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso. Sal. 104:19
- Sale el sol, recógense, Y échanse en sus cuevas. Sal. 104:22
- Sale el hombre á su hacienda, Y á su labranza hasta la tarde. Sal. 104:23
- Escondes tu rostro, túrbanse: Les quitas el espíritu, dejan de ser, Y tórnanse en su polvo. Sal. 104:29
- El cual mira á la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean. Sal. 104:32
- Gloriaos en su santo nombre: Alégrese el corazón de los que buscan á Jehová. Sal. 105:3
- El es Jehová nuestro Dios; En toda la tierra son sus juicios. Sal. 105:7
- Hasta la hora que llegó su palabra, El dicho de Jehová le probó. Sal. 105:19
- Envió el rey, y soltóle; El señor de los pueblos, y desatóle. Sal. 105:20
- Volvió el corazón de ellos para que aborreciesen á su pueblo, Para que contra sus siervos pensasen mal. Sal. 105:25
- Y comieron toda la hierba de su país, Y devoraron el fruto de su tierra. Sal. 105:35
- Hirió además á todos los primogénitos en su tierra, El principio de toda su fuerza. Sal. 105:36
- Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu gente, Y me gloríe con tu heredad. Sal. 106:5
- Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; Sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo. Sal. 106:7
- Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; E hízoles ir por el abismo, como por un desierto. Sal. 106:9
- Y desearon con ansia en el desierto; Y tentaron á Dios en la soledad. Sal. 106:14
- Tomaron después celo contra Moisés en el campo, Y contra Aarón el santo de Jehová. Sal. 106:16
- Y encendióse el fuego en su junta; La llama quemó los impíos. Sal. 106:18
- Maravillas en la tierra de Châm, Cosas formidables sobre el mar Bermejo. Sal. 106:22
- Por lo que alzó su mano á ellos, En orden á postrarlos en el desierto, Sal. 106:26
- Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, Y abominó su heredad: Sal. 106:40
- El con todo, miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor: Sal. 106:44
- Bendito Jehová Dios de Israel, Desde el siglo y hasta el siglo: Y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya. Sal. 106:48
- Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, No hallando ciudad de población. Sal. 107:4
- Por cuanto fueron rebeldes á las palabras de Jehová, Y aborrecieron el consejo del Altísimo. Sal. 107:11
- Ellos han visto las obras de Jehová, Y sus maravillas en el profundo. Sal. 107:24
- El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, Que levanta sus ondas. Sal. 107:25
- Suben á los cielos, descienden á los abismos: Sus almas se derriten con el mal. Sal. 107:26
- El vuelve los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en secadales; Sal. 107:33
- Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales. Sal. 107:35
- El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar errados, vagabundos, sin camino: Sal. 107:40
- Dios habló por su santuario: alegraréme, Repartiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth. Sal. 108:7
- Enrede el acreedor todo lo que tiene, Y extraños saqueen su trabajo. Sal. 109:11
- Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado. Sal. 109:14
- Este sea el pago de parte de Jehová de los que me calumnian, Y de los que hablan mal contra mi alma. Sal. 109:20
- Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, Tienes tú el rocío de tu juventud. Sal. 110:3
- Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melchîsedech. Sal. 110:4
- El Señor á tu diestra Herirá á los reyes en el día de su furor: Sal. 110:5
- Del arroyo beberá en el camino: Por lo cual levantará cabeza. Sal. 110:7
- ALABARÉ á Jehová con todo el corazón, En la compañía y congregación de los rectos. Sal. 111:1
- El poder de sus obras anunció á su pueblo, Dándole la heredad de las gentes. Sal. 111:6
- El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Buen entendimiento tienen cuantos ponen aquéllos por obra: Su loor permanece para siempre. Sal. 111:10
- BIENAVENTURADO el hombre que teme á Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Sal. 112:1
- El hombre de bien tiene misericordia y presta; Gobierna sus cosas con juicio. Sal. 112:5
- Por lo cual no resbalará para siempre: En memoria eterna será el justo. Sal. 112:6
- Verálo el impío, y se despechará; Crujirá los dientes, y se repudrirá: Perecerá el deseo de los impíos. Sal. 112:10
- ALABAD, siervos de Jehová, Alabad el nombre de Jehová. Sal. 113:1
- Sea el nombre de Jehová bendito, Desde ahora y para siempre. Sal. 113:2
- Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Jehová. Sal. 113:3
- Que se humilla á mirar En el cielo y en la tierra? Sal. 113:6
- El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del estiércol, Sal. 113:7
- El hace habitar en familia á la estéril, Gozosa en ser madre de hijos. Aleluya. Sal. 113:9
- La mar vió, y huyó; El Jordán se volvió atrás. Sal. 114:3
- El cual tornó la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca. Sal. 114:8
- Oh Israel, confía en Jehová: El es su ayuda y su escudo. Sal. 115:9
- Casa de Aarón, confiad en Jehová: El es su ayuda y su escudo. Sal. 115:10
- Los que teméis á Jehová, confiad en Jehová: El es su ayuda y su escudo. Sal. 115:11
- Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma. Sal. 116:4
- Tomaré la copa de la salud, E invocaré el nombre de Jehová. Sal. 116:13
- Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová. Sal. 116:17
- Jehová está por mí: no temeré Lo que me pueda hacer el hombre. Sal. 118:6
- Este es el día que hizo Jehová Nos gozaremos y alegraremos en él. Sal. 118:24
- Bendito el que viene en nombre de Jehová: Desde la casa de Jehová os bendecimos. Sal. 118:26
- Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan: Sal. 119:2
- ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Sal. 119:9
- Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza. Sal. 119:14
- Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas. Sal. 119:27
- Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí. Sal. 119:30
- Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón. Sal. 119:32
- Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin. Sal. 119:33
- Quita de mí el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios. Sal. 119:39
- Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado. Sal. 119:70
- Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos. Sal. 119:83
- ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Sal. 119:97
- Juré y ratifiqué El guardar los juicios de tu justicia. Sal. 119:106
- Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazón. Sal. 119:111
- Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin. Sal. 119:112
- Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia. Sal. 119:123
- Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro. Sal. 119:127
- El principio de tus palabras alumbra; Hace entender á los simples. Sal. 119:130
- El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia. Sal. 119:160
- Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos. Sal. 119:162
- No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda. Sal. 121:3
- He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel. Sal. 121:4
- El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Sal. 121:6
- Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma. Sal. 121:7
- Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de Jehová. Sal. 122:4
- Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente: Sal. 124:4
- Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros. Sal. 124:7
- Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra. Sal. 124:8
- LOS que confían en Jehová Son como el monte de Sión que no deslizará: estará para siempre. Sal. 125:1
- Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, Como los arroyos en el austro. Sal. 126:4
- Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Sal. 126:6
- Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, El comer pan de dolores: Pues que á su amado dará Dios el sueño. Sal. 127:2
- He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre. Sal. 127:3
- Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta. Sal. 127:5
- Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien. Sal. 128:2
- He aquí que así será bendito el hombre Que teme á Jehová. Sal. 128:4
- Bendígate Jehová desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida. Sal. 128:5
- De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas. Sal. 129:7
- Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová. Sal. 129:8
- No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado; Sal. 132:3
- Hasta que halle lugar para Jehová, Moradas para el Fuerte de Jacob. Sal. 132:5
- Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza. Sal. 132:8
- Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro. Sal. 132:10
- Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido. Sal. 132:17
- Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras; Sal. 133:2
- Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna. Sal. 133:3
- Bendígate Jehová desde Sión, El cual ha hecho los cielos y la tierra. Sal. 134:3
- ALABAD el nombre de Jehová; Alabad le, siervos de Jehová; Sal. 135:1
- Porque yo se que Jehová es grande, Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. Sal. 135:5
- El hace subir las nubes del cabo de la tierra; El hizo los relámpagos para la lluvia; El saca los vientos de sus tesoros. Sal. 135:7
- El es el que hirió los primogénitos de Egipto, Desde el hombre hasta la bestia. Sal. 135:8
- El que hirió muchas gentes, Y mató reyes poderosos: Sal. 135:10
- El sol para que dominase en el día, Porque para siempre es su misericordia; Sal. 136:8
- Al que dividió el mar Bermejo en partes, Porque para siempre es su misericordia; Sal. 136:13
- Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, Porque para siempre es su misericordia. Sal. 136:15
- Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia. Sal. 136:16
- El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia; Sal. 136:23
- El da mantenimiento á toda carne, Porque para siempre es su misericordia. Sal. 136:25
- Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom En el día de Jerusalem; Quienes decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos. Sal. 137:7
- Hija de Babilonia destruída, Bienaventurado el que te diere el pago De lo que tú nos hiciste. Sal. 137:8
- Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños Contra las piedras. Sal. 137:9
- En el día que clamé, me respondiste; Esforzásteme con fortaleza en mi alma. Sal. 138:3
- Porque el alto Jehová atiende al humilde; Mas al altivo mira de lejos. Sal. 138:6
- Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar, Sal. 139:9
- Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la luz. Sal. 139:12
- Porque tú poseiste mis riñones; Cubrísteme en el vientre de mi madre. Sal. 139:13
- Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Sal. 139:24
- Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas. Sal. 140:2
- Jehová Señor, fortaleza de mi salud, Tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas. Sal. 140:7
- Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan. Sal. 140:10
- El hombre deslenguado no será firme en la tierra: El mal cazará al hombre injusto para derribarle. Sal. 140:11
- Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, El juicio de los menesterosos. Sal. 140:12
- Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde. Sal. 141:2
- Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo. Que no me herirá la cabeza: Así que aun mi oración tendrán en sus calamidades. Sal. 141:5
- Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. Sal. 142:3
- Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. Sal. 143:3
- Hazme oir por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por donde ande, Porque á ti he alzado mi alma Sal. 143:8
- Misericordia mía y mi castillo, Altura mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que allana mi pueblo delante de mí. Sal. 144:2
- Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes? Sal. 144:3
- El hombre es semejante á la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa. Sal. 144:4
- Tú, el que da salud á los reyes, El que redime á David su siervo de maligna espada. Sal. 144:10
- Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; Que no tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas. Sal. 144:14
- Bienaventurado el pueblo que tiene esto: Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová. Sal. 144:15
- Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Sal. 145:19
- Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza es en Jehová su Dios: Sal. 146:5
- El cual hizo los cielos y la tierra, La mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre; Sal. 146:6
- Jehová guarda á los extranjeros; Al huérfano y á la viuda levanta; Y el camino de los impíos trastorna. Sal. 146:9
- El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas. Sal. 147:3
- El cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres. Sal. 147:4
- Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; Y de su entendimiento no hay número. Sal. 147:5
- El es el que cubre los cielos de nubes, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace á los montes producir hierba. Sal. 147:8
- El da á la bestia su mantenimiento, Y á los hijos de los cuervos que claman. Sal. 147:9
- El pone en tu término la paz; Te hará saciar de grosura de trigo. Sal. 147:14
- El envía su palabra á la tierra; Muy presto corre su palabra. Sal. 147:15
- El da la nieve como lana, Derrama la escarcha como ceniza. Sal. 147:16
- El echa su hielo como pedazos: Delante de su frío ¿quién estará? Sal. 147:17
- El denuncia sus palabras á Jacob, Sus estatutos y sus juicios á Israel. Sal. 147:19
- Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron criadas. Sal. 148:5
- El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra; Sal. 148:8
- Los montes y todos los collados; El árbol de fruto, y todos los cedros; Sal. 148:9
- Alaben el nombre de Jehová, Porque sólo su nombre es elevado; Su gloria es sobre tierra y cielos. Sal. 148:13
- El ensalzó el cuerno de su pueblo; Aláben le todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo á él cercano. Aleluya. Sal. 148:14
- Para ejecutar en ellos el juicio escrito: Gloria será esta para todos sus santos. Aleluya. Sal. 149:9
- Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, y juicio y equidad; Prov. 1:3
- Oirá el sabio, y aumentará el saber; Y el entendido adquirirá consejo; Prov. 1:5
- El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Prov. 1:7
- Los tragaremos vivos como el sepulcro, Y enteros, como los que caen en sima; Prov. 1:12
- Tales son las sendas de todo el que es dado á la codicia, La cual prenderá el alma de sus poseedores. Prov. 1:19
- ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia? Prov. 1:22
- Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová, Prov. 1:29
- Porque el reposo de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará á perder. Prov. 1:32
- Mas el que me oyere, habitará confiadamente, Y vivirá reposado, sin temor de mal. Prov. 1:33
- Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Prov. 2:5
- Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Prov. 2:6
- El provee de sólida sabiduría á los rectos: Es escudo á los que caminan rectamente. Prov. 2:7
- Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos. Prov. 2:8
- El consejo te guardará, Te preservará la inteligencia: Prov. 2:11
- Que desampara el príncipe de su mocedad, Y se olvida del pacto de su Dios. Prov. 2:17
- Para que andes por el camino de los buenos, Y guardes las veredas de los justos. Prov. 2:20
- No deseches, hijo mío, el castigo de Jehová; Ni te fatigues de su corrección: Prov. 3:11
- Porque al que ama castiga, Como el padre al hijo á quien quiere. Prov. 3:12
- Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia: Prov. 3:13
- Porque su mercadería es mejor que la mercadería de la plata, Y sus frutos más que el oro fino. Prov. 3:14
- Con su ciencia se partieron los abismos, Y destilan el rocío los cielos. Prov. 3:20
- Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo; Prov. 3:21
- No detengas el bien de sus dueños, Cuando tuvieres poder para hacerlo. Prov. 3:27
- Porque el perverso es abominado de Jehová: Mas su secreto es con los rectos. Prov. 3:32
- Por el camino de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar. Prov. 4:11
- Ten el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida. Prov. 4:13
- No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos. Prov. 4:14
- Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto. Prov. 4:18
- El camino de los impíos es como la oscuridad: No saben en qué tropiezan. Prov. 4:19
- Porque los labios de la extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite; Prov. 5:3
- Mas su fin es amargo como el ajenjo, Agudo como cuchillo de dos filos. Prov. 5:4
- Sus pies descienden á la muerte; Sus pasos sustentan el sepulcro: Prov. 5:5
- Sus caminos son instables; no los conocerás, Si no considerares el camino de vida. Prov. 5:6
- Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión; Prov. 5:12
- Bebe el agua de tu cisterna, Y los raudales de tu pozo. Prov. 5:15
- ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la ajena, Y abrazarás el seno de la extraña? Prov. 5:20
- El morirá por falta de corrección; Y errará por la grandeza de su locura. Prov. 5:23
- HIJO mío, si salieres fiador por tu amigo, Si tocaste tu mano por el extraño, Prov. 6:1
- Escápate como el corzo de la mano del cazador, Y como el ave de la mano del parancero. Prov. 6:5
- Prepara en el verano su comida Y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento. Prov. 6:8
- El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca; Prov. 6:12
- El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, Prov. 6:18
- El testigo falso que habla mentiras, Y el que enciende rencillas entre los hermanos. Prov. 6:19
- Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre: Prov. 6:20
- Porque el mandamiento es antorcha, y la enseñanza luz; Y camino de vida las reprensiones de la enseñanza: Prov. 6:23
- Porque á causa de la mujer ramera es reducido el hombre á un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varón. Prov. 6:26
- ¿Tomará el hombre fuego en su seno, Sin que sus vestidos se quemen? Prov. 6:27
- ¿Andará el hombre sobre las brasas, Sin que sus pies se abrasen? Prov. 6:28
- Así el que entrare á la mujer de su prójimo; No será sin culpa cualquiera que la tocare. Prov. 6:29
- Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: Corrompe su alma el que tal hace. Prov. 6:32
- Porque los celos son el furor del hombre, Y no perdonará en el día de la venganza. Prov. 6:34
- El cual pasaba por la calle, junto á la esquina de aquella, E iba camino de su casa, Prov. 7:8
- Porque el marido no está en casa, Hase ido á un largo viaje: Prov. 7:19
- El saco de dinero llevó en su mano; El día señalado volverá á su casa. Prov. 7:20
- Vase en pos de ella luego, Como va el buey al degolladero, Y como el loco á las prisiones para ser castigado; Prov. 7:22
- Como el ave que se apresura al lazo, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasó su hígado. Prov. 7:23
- En el lugar de las puertas, á la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces: Prov. 8:3
- Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido. Prov. 8:10
- El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, y el mal camino Y la boca perversa, aborrezco. Prov. 8:13
- Conmigo está el consejo y el ser; Yo soy la inteligencia; mía es la fortaleza. Prov. 8:14
- Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi rédito mejor que la plata escogida. Prov. 8:19
- Para hacer heredar á mis amigos el ser, Y que yo hincha sus tesoros. Prov. 8:21
- Jehová me poseía en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras. Prov. 8:22
- Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra. Prov. 8:23
- No había aún hecho la tierra, ni las campiñas, Ni el principio del polvo del mundo. Prov. 8:26
- Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis. Prov. 8:33
- Bienaventurado el hombre que me oye, Velando á mis puertas cada día, Guardando los umbrales de mis entradas. Prov. 8:34
- Porque el que me hallare, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová. Prov. 8:35
- Mas el que peca contra mí, defrauda su alma: Todos los que me aborrecen, aman la muerte. Prov. 8:36
- Dejad las simplezas, y vivid; Y andad por el camino de la inteligencia. Prov. 9:6
- El que corrige al escarnecedor, afrenta se acarrea: El que reprende al impío, se atrae mancha. Prov. 9:7
- El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; Y la ciencia de los santos es inteligencia. Prov. 9:10
- Para llamar á los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos. Prov. 9:15
- Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es suave. Prov. 9:17
- <<Las sentencias de Salomón.>> EL hijo sabio alegra al padre; Y el hijo necio es tristeza de su madre. Prov. 10:1
- Jehová no dejará hambrear el alma del justo: Mas la iniquidad lanzará á los impíos. Prov. 10:3
- El que recoge en el estío es hombre entendido: El que duerme en el tiempo de la siega es hombre afrentoso. Prov. 10:5
- La memoria del justo será bendita: Mas el nombre de los impíos se pudrirá. Prov. 10:7
- El sabio de corazón recibirá los mandamientos: Mas el loco de labios caerá. Prov. 10:8
- El que camina en integridad, anda confiado: Mas el que pervierte sus caminos, será quebrantado. Prov. 10:9
- El que guiña del ojo acarrea tristeza; Y el loco de labios será castigado. Prov. 10:10
- El odio despierta rencillas: Mas la caridad cubrirá todas las faltas. Prov. 10:12
- Las riquezas del rico son su ciudad fuerte; Y el desmayo de los pobres es su pobreza. Prov. 10:15
- La obra del justo es para vida; Mas el fruto del impío es para pecado. Prov. 10:16
- Camino á la vida es guardar la corrección: Mas el que deja la reprensión, yerra. Prov. 10:17
- El que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que echa mala fama es necio. Prov. 10:18
- En las muchas palabras no falta pecado: Mas el que refrena sus labios es prudente. Prov. 10:19
- Plata escogida es la lengua del justo: Mas el entendimiento de los impíos es como nada. Prov. 10:20
- Hacer abominación es como risa al insensato: Mas el hombre entendido sabe. Prov. 10:23
- Lo que el impío teme, eso le vendrá: Mas á los justos les será dado lo que desean. Prov. 10:24
- Como pasa el torbellino, así el malo no permanece: Mas el justo, fundado para siempre. Prov. 10:25
- Como el vinagre á los dientes, y como el humo á los ojos, Así es el perezoso á los que lo envían. Prov. 10:26
- El temor de Jehová aumentará los días: Mas los años de los impíos serán acortados. Prov. 10:27
- Fortaleza es al perfecto el camino de Jehová: Mas espanto es á los que obran maldad. Prov. 10:29
- El justo eternalmente no será removido: Mas los impíos no habitarán la tierra. Prov. 10:30
- EL peso falso abominación es á Jehová: Mas la pesa cabal le agrada. Prov. 11:1
- No aprovecharán las riquezas en el día de la ira: Mas la justicia librará de muerte. Prov. 11:4
- La justicia del perfecto enderezará su camino: mas el impío por su impiedad caerá. Prov. 11:5
- Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; Y la espectativa de los malos perecerá. Prov. 11:7
- El justo es librado de la tribulación: Mas el impío viene en lugar suyo. Prov. 11:8
- El hipócrita con la boca daña á su prójimo: Mas los justos son librados con la sabiduría. Prov. 11:9
- En el bien de los justos la ciudad se alegra: Mas cuando los impíos perecen, hay fiestas. Prov. 11:10
- El que carece de entendimiento, menosprecia á su prójimo: Mas el hombre prudente calla. Prov. 11:12
- El que anda en chismes, descubre el secreto: Mas el de espíritu fiel encubre la cosa. Prov. 11:13
- Cuando faltaren las industrias, caerá el pueblo: Mas en la multitud de consejeros hay salud. Prov. 11:14
- Con ansiedad será afligido el que fiare al extraño: Mas el que aborreciere las fianzas vivirá confiado. Prov. 11:15
- A su alma hace bien el hombre misericordioso: Mas el cruel atormenta su carne. Prov. 11:17
- El impío hace obra falsa: Mas el que sembrare justicia, tendrá galardón firme. Prov. 11:18
- Como la justicia es para vida, Así el que sigue el mal es para su muerte. Prov. 11:19
- Aunque llegue la mano á la mano, el malo no quedará sin castigo: Mas la simiente de los justos escapará. Prov. 11:21
- El deseo de los justos es solamente bien: Mas la esperanza de los impíos es enojo. Prov. 11:23
- El alma liberal será engordada: Y el que saciare, él también será saciado. Prov. 11:25
- Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá: Mas bendición será sobre la cabeza del que vende. Prov. 11:26
- El que madruga al bien, buscará favor: Mas el que busca el mal, vendrále. Prov. 11:27
- El que confía en sus riquezas, caerá: Mas los justos reverdecerán como ramos. Prov. 11:28
- El que turba su casa heredará viento; Y el necio será siervo del sabio de corazón. Prov. 11:29
- El fruto del justo es árbol de vida: Y el que prende almas, es sabio. Prov. 11:30
- Ciertamente el justo será pagado en la tierra: ¡Cuánto más el impío y el pecador! Prov. 11:31
- EL que ama la corrección ama la sabiduría: Mas el que aborrece la reprensión, es ignorante. Prov. 12:1
- El bueno alcanzará favor de Jehová: Mas él condenará al hombre de malos pensamientos. Prov. 12:2
- El hombre no se afirmará por medio de la impiedad: Mas la raíz de los justos no será movida. Prov. 12:3
- Según su sabiduría es alabado el hombre: Mas el perverso de corazón será en menosprecio. Prov. 12:8
- Mejor es el que es menospreciado y tiene servidores, Que el que se precia, y carece de pan. Prov. 12:9
- El justo atiende á la vida de su bestia: Mas las entrañas de los impíos son crueles. Prov. 12:10
- El que labra su tierra, se hartará de pan: Mas el que sigue los vagabundos es falto de entendimiento. Prov. 12:11
- Desea el impío la red de los malos: Mas la raíz de los justos dará fruto. Prov. 12:12
- El impío es enredado en la prevaricación de sus labios: Mas el justo saldrá de la tribulación. Prov. 12:13
- El hombre será harto de bien del fruto de su boca: Y la paga de las manos del hombre le será dada. Prov. 12:14
- El camino del necio es derecho en su opinión: Mas el que obedece al consejo es sabio. Prov. 12:15
- El necio luego al punto da á conocer su ira: Mas el que disimula la injuria es cuerdo. Prov. 12:16
- El que habla verdad, declara justicia; Mas el testigo mentiroso, engaño. Prov. 12:17
- El labio de verdad permanecerá para siempre: Mas la lengua de mentira por un momento. Prov. 12:19
- Engaño hay en el corazón de los que piensan mal: Mas alegría en el de los que piensan bien. Prov. 12:20
- El hombre cuerdo encubre la ciencia: Mas el corazón de los necios publica la necedad. Prov. 12:23
- El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; Mas la buena palabra lo alegra. Prov. 12:25
- El justo hace ventaja á su prójimo: Mas el camino de los impíos les hace errar. Prov. 12:26
- El indolente no chamuscará su caza: Mas el haber precioso del hombre es la diligencia. Prov. 12:27
- En el camino de la justicia está la vida; Y la senda de su vereda no es muerte. Prov. 12:28
- EL hijo sabio toma el consejo del padre: Mas el burlador no escucha las reprensiones. Prov. 13:1
- Del fruto de su boca el hombre comerá bien: Mas el alma de los prevaricadores hallará mal. Prov. 13:2
- El que guarda su boca guarda su alma: Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad. Prov. 13:3
- Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: Mas el alma de los diligentes será engordada. Prov. 13:4
- El justo aborrece la palabra de mentira: Mas el impío se hace odioso é infame. Prov. 13:5
- La redención de la vida del hombre son sus riquezas: Pero el pobre no oye censuras. Prov. 13:8
- Disminuiránse las riquezas de vanidad: Empero multiplicará el que allega con su mano. Prov. 13:11
- La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón: Mas árbol de vida es el deseo cumplido. Prov. 13:12
- El que menosprecia la palabra, perecerá por ello: Mas el que teme el mandamiento, será recompensado. Prov. 13:13
- El buen entendimiento conciliará gracia: Mas el camino de los prevaricadores es duro. Prov. 13:15
- Todo hombre cuerdo obra con sabiduría: Mas el necio manifestará necedad. Prov. 13:16
- El mal mensajero caerá en mal: Mas el mensajero fiel es medicina. Prov. 13:17
- Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo: Mas el que guarda la corrección, será honrado. Prov. 13:18
- El deseo cumplido deleita el alma: Pero apartarse del mal es abominación á los necios. Prov. 13:19
- El que anda con los sabios, sabio será; Mas el que se allega á los necios, será quebrantado. Prov. 13:20
- El bueno dejará herederos á los hijos de los hijos; Y el haber del pecador, para el justo está guardado. Prov. 13:22
- En el barbecho de los pobres hay mucho pan: Mas piérdese por falta de juicio. Prov. 13:23
- El que detiene el castigo, á su hijo aborrece: Mas el que lo ama, madruga á castigarlo. Prov. 13:24
- El justo come hasta saciar su alma: Mas el vientre de los impíos tendrá necesidad. Prov. 13:25
- El que camina en su rectitud teme á Jehová: Mas el pervertido en sus caminos lo menosprecia. Prov. 14:2
- Sin bueyes el granero está limpio: Mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan. Prov. 14:4
- El testigo verdadero no mentirá: Mas el testigo falso hablará mentiras. Prov. 14:5
- Busca el escarnecedor la sabiduría, y no la halla: Mas la sabiduría al hombre entendido es fácil. Prov. 14:6
- El corazón conoce la amargura de su alma; Y extraño no se entrometerá en su alegría. Prov. 14:10
- Aun en la risa tendrá dolor el corazón; Y el término de la alegría es congoja. Prov. 14:13
- De sus caminos será harto el apartado de razón: Y el hombre de bien estará contento del suyo. Prov. 14:14
- El simple cree á toda palabra: Mas el avisado entiende sus pasos. Prov. 14:15
- El sabio teme, y se aparta del mal: Mas el necio se arrebata, y confía. Prov. 14:16
- El que presto se enoja, hará locura: Y el hombre malicioso será aborrecido. Prov. 14:17
- El pobre es odioso aun á su amigo: Pero muchos son los que aman al rico. Prov. 14:20
- Peca el que menosprecia á su prójimo: Mas el que tiene misericordia de los pobres, es bienaventurado. Prov. 14:21
- El testigo verdadero libra las almas: Mas el engañoso hablará mentiras. Prov. 14:25
- En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos. Prov. 14:26
- El temor de Jehová es manantial de vida, Para apartarse de los lazos de la muerte. Prov. 14:27
- El que tarde se aira, es grande de entendimiento: Mas el corto de espíritu engrandece el desatino. Prov. 14:29
- El corazón apacible es vida de las carnes: Mas la envidia, pudrimiento de huesos. Prov. 14:30
- El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. Prov. 14:31
- Por su maldad será lanzado el impío: Mas el justo en su muerte tiene esperanza. Prov. 14:32
- En el corazón del cuerdo reposa la sabiduría; Y es conocida en medio de los necios. Prov. 14:33
- La justicia engrandece la nación: Mas el pecado es afrenta de las naciones. Prov. 14:34
- La benevolencia del rey es para con el ministro entendido: Mas su enojo contra el que lo avergüenza. Prov. 14:35
- LA blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor. Prov. 15:1
- El necio menosprecia el consejo de su padre: Mas el que guarda la corrección, vendrá á ser cuerdo. Prov. 15:5
- Los labios de los sabios esparcen sabiduría: Mas no así el corazón de los necios. Prov. 15:7
- El sacrificio de los impíos es abominación á Jehová: Mas la oración de los rectos es su gozo. Prov. 15:8
- Abominación es á Jehová el camino del impío: Mas él ama al que sigue justicia. Prov. 15:9
- La reconvención es molesta al que deja el camino: Y el que aborreciere la corrección, morirá. Prov. 15:10
- El infierno y la perdición están delante de Jehová: ¡Cuánto más los corazones de los hombres! Prov. 15:11
- El escarnecedor no ama al que le reprende; Ni se allega á los sabios. Prov. 15:12
- El corazón alegre hermosea el rostro: Mas por el dolor de corazón el espíritu se abate. Prov. 15:13
- El corazón entendido busca la sabiduría: Mas la boca de los necios pace necedad. Prov. 15:14
- Todos los días del afligido son trabajosos: Mas el de corazón contento tiene un convite continuo. Prov. 15:15
- Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación. Prov. 15:16
- El hombre iracundo mueve contiendas: Mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla. Prov. 15:18
- El camino del perezoso es como seto de espinos: Mas la vereda de los rectos como una calzada. Prov. 15:19
- El hijo sabio alegra al padre: Mas el hombre necio menosprecia á su madre. Prov. 15:20
- La necedad es alegría al falto de entendimiento: Mas el hombre entendido enderezará su proceder. Prov. 15:21
- Alégrase el hombre con la respuesta de su boca: Y la palabra á su tiempo, ¡cuán buena es! Prov. 15:23
- El camino de la vida es hacia arriba al entendido, Para apartarse del infierno abajo. Prov. 15:24
- Jehová asolará la casa de los soberbios: Mas él afirmará el término de la viuda. Prov. 15:25
- Alborota su casa el codicioso: Mas el que aborrece las dádivas vivirá. Prov. 15:27
- El corazón del justo piensa para responder: Mas la boca de los impíos derrama malas cosas. Prov. 15:28
- La luz de los ojos alegra el corazón; Y la buena fama engorda los huesos. Prov. 15:30
- El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento. Prov. 15:32
- El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría: Y delante de la honra está la humildad. Prov. 15:33
- Todas las cosas ha hecho Jehová por sí mismo, Y aun al impío para el día malo. Prov. 16:4
- Con misericordia y verdad se corrige el pecado: Y con el temor de Jehová se apartan del mal los hombres. Prov. 16:6
- El corazón del hombre piensa su camino: Mas Jehová endereza sus pasos. Prov. 16:9
- Abominación es á los reyes hacer impiedad: Porque con justicia será afirmado el trono. Prov. 16:12
- Los labios justos son el contentamiento de los reyes; Y aman al que habla lo recto. Prov. 16:13
- La ira del rey es mensajero de muerte: Mas el hombre sabio la evitará. Prov. 16:14
- El camino de los rectos es apartarse del mal: Su alma guarda el que guarda su camino. Prov. 16:17
- Mejor es humillar el espíritu con los humildes, Que partir despojos con los soberbios. Prov. 16:19
- El entendido en la palabra, hallará el bien: Y el que confía en Jehová, él es bienaventurado. Prov. 16:20
- El sabio de corazón es llamado entendido: Y la dulzura de labios aumentará la doctrina. Prov. 16:21
- Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee: Mas la erudición de los necios es necedad. Prov. 16:22
- El corazón del sabio hace prudente su boca; Y con sus labios aumenta la doctrina. Prov. 16:23
- El alma del que trabaja, trabaja para sí; Porque su boca le constriñe. Prov. 16:26
- El hombre perverso cava el mal; Y en sus labios hay como llama de fuego. Prov. 16:27
- El hombre perverso levanta contienda; Y el chismoso aparta los mejores amigos. Prov. 16:28
- El hombre malo lisonjea á su prójimo, Y le hace andar por el camino no bueno: Prov. 16:29
- Cierra sus ojos para pensar perversidades; Mueve sus labios, efectúa el mal. Prov. 16:30
- Corona de honra es la vejez, Que se hallará en el camino de justicia. Prov. 16:31
- Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. Prov. 16:32
- La suerte se echa en el seno: Mas de Jehová es el juicio de ella. Prov. 16:33
- El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra, Y entre los hermanos partirá la herencia. Prov. 17:2
- El crisol para la plata, y la hornaza para el oro: Mas Jehová prueba los corazones. Prov. 17:3
- El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha á la lengua detractora. Prov. 17:4
- El que escarnece al pobre, afrenta á su Hacedor: Y el que se alegra en la calamidad, no quedará sin castigo. Prov. 17:5
- No conviene al necio la altilocuencia: ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso! Prov. 17:7
- Piedra preciosa es el cohecho en ojos de sus dueños: A donde quiera que se vuelve, da prosperidad. Prov. 17:8
- El que cubre la prevaricación, busca amistad: Mas el que reitera la palabra, aparta al amigo. Prov. 17:9
- Aprovecha la reprensión en el entendido, Más que si cien veces hiriese en el necio. Prov. 17:10
- El rebelde no busca sino mal; Y mensajero cruel será contra él enviado. Prov. 17:11
- El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa. Prov. 17:13
- El que comienza la pendencia es como quien suelta las aguas: Deja pues la porfía, antes que se enmarañe. Prov. 17:14
- El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos á dos son abominación á Jehová. Prov. 17:15
- ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento? Prov. 17:16
- En todo tiempo ama el amigo; Y el hermano para la angustia es nacido. Prov. 17:17
- El hombre falto de entendimiento toca la mano, Fiando á otro delante de su amigo. Prov. 17:18
- La prevaricación ama el que ama pleito; Y el que alza su portada, quebrantamiento busca. Prov. 17:19
- El perverso de corazón nunca hallará bien: Y el que revuelve con su lengua, caerá en mal. Prov. 17:20
- El que engendra al necio, para su tristeza lo engendra: Y el padre del fatuo no se alegrará. Prov. 17:21
- El corazón alegre produce buena disposición: Mas el espíritu triste seca los huesos. Prov. 17:22
- El impío toma dádiva del seno Para pervertir las sendas del derecho. Prov. 17:23
- En el rostro del entendido aparece la sabiduría: Mas los ojos del necio vagan hasta el cabo de la tierra. Prov. 17:24
- El hijo necio es enojo á su padre, Y amargura á la que lo engendró. Prov. 17:25
- Detiene sus dichos el que tiene sabiduría: De prudente espíritu es el hombre entendido. Prov. 17:27
- Aun el necio cuando calla, es contado por sabio: El que cierra sus labios es entendido. Prov. 17:28
- SEGÚN su antojo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio. Prov. 18:1
- No toma placer el necio en la inteligencia, Sino en lo que su corazón se descubre. Prov. 18:2
- Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, Y con el deshonrador la afrenta. Prov. 18:3
- También el que es negligente en su obra Es hermano del hombre disipador. Prov. 18:9
- Torre fuerte es el nombre de Jehová: A él correrá el justo, y será levantado. Prov. 18:10
- Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, Y antes de la honra es el abatimiento. Prov. 18:12
- El que responde palabra antes de oir, Le es fatuidad y oprobio. Prov. 18:13
- El ánimo del hombre soportará su enfermedad: Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado? Prov. 18:14
- El corazón del entendido adquiere sabiduría; Y el oído de los sabios busca la ciencia. Prov. 18:15
- El presente del hombre le ensancha el camino, Y le lleva delante de los grandes. Prov. 18:16
- El primero en su propia causa parece justo; Y su adversario viene, y le sondea. Prov. 18:17
- El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte: Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar. Prov. 18:19
- La muerte y la vida están en poder de la lengua; Y el que la ama comerá de sus frutos. Prov. 18:21
- El que halló esposa halló el bien, Y alcanzó la benevolencia de Jehová. Prov. 18:22
- El pobre habla con ruegos; Mas el rico responde durezas. Prov. 18:23
- El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo: Y amigo hay más conjunto que el hermano. Prov. 18:24
- MEJOR es el pobre que camina en su sencillez, Que el de perversos labios y fatuo. Prov. 19:1
- El alma sin ciencia no es buena; Y el presuroso de pies peca. Prov. 19:2
- Las riquezas allegan muchos amigos: Mas el pobre, de su amigo es apartado. Prov. 19:4
- El testigo falso no quedará sin castigo; Y el que habla mentiras no escapará. Prov. 19:5
- El que posee entendimiento, ama su alma: El que guarda la inteligencia, hallará el bien. Prov. 19:8
- El testigo falso no quedará sin castigo; Y el que habla mentiras, perecerá. Prov. 19:9
- No conviene al necio el deleite: ¡Cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes! Prov. 19:10
- Como el bramido del cachorro de león es la ira del rey; Y su favor como el rocío sobre la hierba. Prov. 19:12
- Dolor es para su padre el hijo necio; Y gotera continua las contiendas de la mujer. Prov. 19:13
- La pereza hace caer en sueño; Y el alma negligente hambreará. Prov. 19:15
- El que guarda el mandamiento, guarda su alma: Mas el que menospreciare sus caminos, morirá. Prov. 19:16
- A Jehová empresta el que da al pobre, Y él le dará su paga. Prov. 19:17
- El de grande ira llevará la pena: Y si usa de violencias, añadirá nuevos males. Prov. 19:19
- Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez. Prov. 19:20
- Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá. Prov. 19:21
- Contentamiento es á los hombres hacer misericordia: Pero mejor es el pobre que el mentiroso. Prov. 19:22
- El temor de Jehová es para vida; Y con él vivirá el hombre, lleno de reposo; No será visitado de mal. Prov. 19:23
- El perezoso esconde su mano en el seno: Aun á su boca no la llevará. Prov. 19:24
- Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia. Prov. 19:25
- El que roba á su padre y ahuyenta á su madre, Hijo es avergonzador y deshonrador. Prov. 19:26
- El testigo perverso se burlará del juicio; Y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad. Prov. 19:28
- EL vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora; Y cualquiera que por ello errare, no será sabio. Prov. 20:1
- Como bramido de cachorro de león es el terror del rey: El que lo hace enfurecerse, peca contra su alma. Prov. 20:2
- El perezoso no ara á causa del invierno; Pedirá pues en la siega, y no hallará. Prov. 20:4
- Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre: Mas el hombre entendido lo alcanzará. Prov. 20:5
- El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él. Prov. 20:7
- El rey que se sienta en el trono de juicio, Con su mirar disipa todo mal. Prov. 20:8
- Aun el muchacho es conocido por sus hechos, Si su obra fuere limpia y recta. Prov. 20:11
- El oído que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas ha igualmente hecho Jehová. Prov. 20:12
- No ames el sueño, porque no te empobrezcas; Abre tus ojos, y te hartarás de pan. Prov. 20:13
- El que compra dice: Malo es, malo es: Mas en apartándose, se alaba. Prov. 20:14
- Sabroso es al hombre el pan de mentira; Mas después su boca será llena de cascajo. Prov. 20:17
- Los pensamientos con el consejo se ordenan: Y con industria se hace la guerra. Prov. 20:18
- El que descubre el secreto, en chismes anda: No te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios. Prov. 20:19
- El que maldice á su padre ó á su madre, Su lámpara será apagada en oscuridad tenebrosa. Prov. 20:20
- Abominación son á Jehová las pesas dobles; Y el peso falso no es bueno. Prov. 20:23
- De Jehová son los pasos del hombre: ¿Cómo pues entenderá el hombre su camino? Prov. 20:24
- Lazo es al hombre el devorar lo santo, Y andar pesquisando después de los votos. Prov. 20:25
- El rey sabio esparce los impíos. Y sobre ellos hace tornar la rueda. Prov. 20:26
- Candela de Jehová es el alma del hombre, Que escudriña lo secreto del vientre. Prov. 20:27
- COMO los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová: A todo lo que quiere lo inclina. Prov. 21:1
- Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y el brillo de los impíos, son pecado. Prov. 21:4
- El camino del hombre perverso es torcido y extraño: Mas la obra del limpio es recta. Prov. 21:8
- El alma del impío desea mal: Su prójimo no le parece bien. Prov. 21:10
- Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; Y cuando se amonestare al sabio, aprenderá ciencia. Prov. 21:11
- Considera el justo la casa del impío: Cómo los impíos son trastornados por el mal. Prov. 21:12
- El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído. Prov. 21:13
- El presente en secreto amansa el furor, Y el don en el seno, la fuerte ira. Prov. 21:14
- El hombre que se extravía del camino de la sabiduría, Vendrá á parar en la compañía de los muertos. Prov. 21:16
- Hombre necesitado será el que ama el deleite: Y el que ama el vino y ungüentos no enriquecerá. Prov. 21:17
- El rescate del justo es el impío, Y por los rectos el prevaricador. Prov. 21:18
- Tesoro codiciable y pingüe hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato lo disipará. Prov. 21:20
- El que sigue la justicia y la misericordia, Hallará la vida, la justicia, y la honra. Prov. 21:21
- La ciudad de los fuertes tomó el sabio, Y derribó la fuerza en que ella confiaba. Prov. 21:22
- El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias. Prov. 21:23
- Soberbio y presuntuoso escarnecedor es el nombre Del que obra con orgullosa saña. Prov. 21:24
- El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar. Prov. 21:25
- Hay quien todo el día codicia: Mas el justo da, y no desperdicia. Prov. 21:26
- El sacrificio de los impíos es abominación: ¡Cuánto más ofreciéndolo con maldad! Prov. 21:27
- El testigo mentiroso perecerá: Mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho. Prov. 21:28
- El hombre impío afirma rostro: Mas el recto ordena sus caminos. Prov. 21:29
- El caballo se apareja para el día de la batalla: Mas de Jehová es el salvar. Prov. 21:31
- DE más estima es la buena fama que las muchas riquezas; Y la buena gracia más que la plata y el oro. Prov. 22:1
- El rico y el pobre se encontraron: A todos ellos hizo Jehová. Prov. 22:2
- El avisado ve el mal, y escóndese: Mas los simples pasan, y reciben el daño. Prov. 22:3
- Espinas y lazos hay en el camino del perverso: El que guarda su alma se alejará de ellos. Prov. 22:5
- El rico se enseñoreará de los pobres; Y el que toma prestado, siervo es del que empresta. Prov. 22:7
- El que sembrare iniquidad, iniquidad segará: Y consumiráse la vara de su ira. Prov. 22:8
- El ojo misericordioso será bendito, Porque dió de su pan al indigente. Prov. 22:9
- Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, Y cesará el pleito y la afrenta. Prov. 22:10
- El que ama la limpieza de corazón, Por la gracia de sus labios su amigo será el rey. Prov. 22:11
- Dice el perezoso: El león está fuera; En mitad de las calles seré muerto. Prov. 22:13
- Sima profunda es la boca de las extrañas: Aquel contra el cual estuviere Jehová airado, caerá en ella. Prov. 22:14
- La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la hará alejar de él. Prov. 22:15
- El que oprime al pobre para aumentarse él, Y que da al rico, ciertamente será pobre. Prov. 22:16
- Porque Jehová juzgará la causa de ellos, Y despojará el alma de aquellos que los despojaren. Prov. 22:23
- No te entrometas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos; Prov. 22:24
- No traspases el término antiguo Que pusieron tus padres. Prov. 22:28
- No traspases el término antiguo, Ni entres en la heredad de los huérfanos: Prov. 23:10
- Porque el defensor de ellos es el Fuerte, El cual juzgará la causa de ellos contra ti. Prov. 23:11
- Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, También á mí se me alegrará el corazón; Prov. 23:15
- No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo: Prov. 23:17
- Porque el bebedor y el comilón empobrecerán: Y el sueño hará vestir vestidos rotos. Prov. 23:21
- Mucho se alegrará el padre del justo: Y el que engendró sabio se gozará con él. Prov. 23:24
- ¿Para quién será el ay? ¿para quién el ay? ¿para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Prov. 23:29
- Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mistura. Prov. 23:30
- No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en el vaso: Entrase suavemente; Prov. 23:31
- Y serás como el que yace en medio de la mar, O como el que está en la punta de un mastelero. Prov. 23:34
- El hombre sabio es fuerte; Y de pujante vigor el hombre docto. Prov. 24:5
- Alta está para el insensato la sabiduría: En la puerta no abrirá él su boca. Prov. 24:7
- El pensamiento del necio es pecado: Y abominación á los hombres el escarnecedor. Prov. 24:9
- Si fueres flojo en el día de trabajo, Tu fuerza será reducida. Prov. 24:10
- Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿No lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras. Prov. 24:12
- Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: Si la hallares tendrá recompensa, Y al fin tu esperanza no será cortada. Prov. 24:14
- Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; Mas los impíos caerán en el mal. Prov. 24:16
- Porque para el malo no habrá buen fin, Y la candela de los impíos será apagada. Prov. 24:20
- Porque su quebrantamiento se levantará de repente; Y el quebrantamiento de ambos, ¿quién lo comprende? Prov. 24:22
- También estas cosas pertenecen á los sabios. Tener respeto á personas en el juicio no es bueno. Prov. 24:23
- El que dijere al malo, Justo eres, Los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones: Prov. 24:24
- No digas: Como me hizo, así le haré; Daré el pago al hombre según su obra. Prov. 24:29
- Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, Y para el corazón de los reyes, no hay investigación. Prov. 25:3
- No te alabes delante del rey, Ni estés en el lugar de los grandes: Prov. 25:6
- Trata tu causa con tu compañero Y no descubras el secreto á otro. Prov. 25:9
- No sea que te deshonre el que lo oyere, Y tu infamia no pueda repararse. Prov. 25:10
- Como zarcillo de oro y joyel de oro fino, Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil. Prov. 25:12
- Como frío de nieve en tiempo de la siega, Así es el mensajero fiel á los que lo envían: Pues al alma de su señor da refrigerio. Prov. 25:13
- Como nubes y vientos sin lluvia, Así es el hombre que se jacta de vana liberalidad. Prov. 25:14
- Con larga paciencia se aplaca el príncipe; Y la lengua blanda quebranta los huesos. Prov. 25:15
- Martillo y cuchillo y saeta aguda, Es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio. Prov. 25:18
- Diente quebrado y pie resbalador, Es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia. Prov. 25:19
- El que canta canciones al corazón afligido, Es como el que quita la ropa en tiempo de frío, ó el que sobre el jabón echa vinagre. Prov. 25:20
- Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; Y si tuviere sed, dale de beber agua: Prov. 25:21
- El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora. Prov. 25:23
- Como el agua fría al alma sedienta, Así son las buenas nuevas de lejanas tierras. Prov. 25:25
- Como fuente turbia y manantial corrompido, Es el justo que cae delante del impío. Prov. 25:26
- Comer mucha miel no es bueno: Ni el buscar la propia gloria es gloria. Prov. 25:27
- Como ciudad derribada y sin muro, Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda. Prov. 25:28
- COMO la nieve en el verano, y la lluvia en la siega, Así conviene al necio la honra. Prov. 26:1
- Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, Así la maldición sin causa nunca vendrá. Prov. 26:2
- El látigo para el caballo, y el cabestro para el asno, Y la vara para la espalda del necio. Prov. 26:3
- Como el que se corta los pies y bebe su daño, Así es el que envía algo por mano de un necio. Prov. 26:6
- Alzar las piernas del cojo. Así es el proverbio en la boca del necio. Prov. 26:7
- Como quien liga la piedra en la honda, Así hace el que al necio da honra. Prov. 26:8
- Espinas hincadas en mano del embriagado, Tal es el proverbio en la boca de los necios. Prov. 26:9
- El grande cría todas las cosas; y da la paga al insensato, Y la da á los transgresores. Prov. 26:10
- Como perro que vuelve á su vómito, Así el necio que repite su necedad. Prov. 26:11
- Dice el perezoso: El león está en el camino; El león está en las calles. Prov. 26:13
- Las puertas se revuelven en sus quicios: Así el perezoso en su cama. Prov. 26:14
- Esconde el perezoso su mano en el seno; Cánsase de tornarla á su boca. Prov. 26:15
- A su ver es el perezoso más sabio Que siete que le den consejo. Prov. 26:16
- El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, Es como el que toma al perro por las orejas. Prov. 26:17
- Como el que enloquece, y echa llamas Y saetas y muerte, Prov. 26:18
- Tal es el hombre que daña á su amigo, Y dice: Ciertamente me chanceaba. Prov. 26:19
- Sin leña se apaga el fuego: Y donde no hay chismoso, cesa la contienda. Prov. 26:20
- El carbón para brasas, y la leña para el fuego: Y el hombre rencilloso para encender contienda. Prov. 26:21
- Como escoria de plata echada sobre el tiesto, Son los labios enardecidos y el corazón malo. Prov. 26:23
- Encúbrese el odio con disimulo; Mas su malicia será descubierta en la congregación. Prov. 26:26
- El que cavare sima, caerá en ella: Y el que revuelva la piedra, á él volverá. Prov. 26:27
- NO te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día. Prov. 27:1
- Alábete el extraño, y no tu boca; El ajeno, y no tus labios. Prov. 27:2
- Cruel es la ira, é impetuoso el furor; Mas ¿quién parará delante de la envidia? Prov. 27:4
- El alma harta huella el panal de miel; Mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce. Prov. 27:7
- Cual ave que se va de su nido, Tal es el hombre que se va de su lugar. Prov. 27:8
- El ungüento y el perfume alegran el corazón: Y el amigo al hombre con el cordial consejo. Prov. 27:9
- No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; Ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejano. Prov. 27:10
- El avisado ve el mal, y escóndese, Mas los simples pasan, y llevan el daño. Prov. 27:12
- El que bendice á su amigo en alta voz, madrugando de mañana, Por maldición se le contará. Prov. 27:14
- El que pretende contenerla, arresta el viento: O el aceite en su mano derecha. Prov. 27:16
- Hierro con hierro se aguza; Y el hombre aguza el rostro de su amigo. Prov. 27:17
- El que guarda la higuera, comerá su fruto; Y el que guarda á su señor, será honrado. Prov. 27:18
- Como un agua se parece á otra, Así el corazón del hombre al otro. Prov. 27:19
- El sepulcro y la perdición nunca se hartan: Así los ojos del hombre nunca están satisfechos. Prov. 27:20
- El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro: Y al hombre la boca del que lo alaba. Prov. 27:21
- Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; Pon tu corazón á tus rebaños: Prov. 27:23
- Los corderos para tus vestidos, Y los cabritos para el precio del campo: Prov. 27:26
- HUYE el impío sin que nadie lo persiga: Mas el justo está confiado como un leoncillo. Prov. 28:1
- Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos: Mas por el hombre entendido y sabio permanecerá sin mutación. Prov. 28:2
- El hombre pobre y robador de los pobres, Es lluvia de avenida y sin pan. Prov. 28:3
- Los hombres malos no entienden el juicio: Mas los que buscan á Jehová, entienden todas las cosas. Prov. 28:5
- Mejor es el pobre que camina en su integridad, Que el de perversos caminos, y rico. Prov. 28:6
- El que guarda la ley es hijo prudente: Mas el que es compañero de glotones, avergüenza á su padre. Prov. 28:7
- El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, Para que se dé á los pobres lo allega. Prov. 28:8
- El que aparta su oído para no oir la ley, Su oración también es abominable. Prov. 28:9
- El que hace errar á los rectos por el mal camino, él caerá en su misma sima: Mas los perfectos heredarán el bien. Prov. 28:10
- El hombre rico es sabio en su opinión: Mas el pobre entendido lo examinará. Prov. 28:11
- Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; Mas cuando los impíos son levantados, es buscado el hombre. Prov. 28:12
- El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. Prov. 28:13
- Bienaventurado el hombre que siempre está temeroso: Mas el que endurece su corazón, caerá en mal. Prov. 28:14
- León rugiente y oso hambriento, Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre. Prov. 28:15
- El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios: Mas el que aborrece la avaricia, prolongará sus días. Prov. 28:16
- El hombre que hace violencia con sangre de persona, Huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá. Prov. 28:17
- El que en integridad camina, será salvo; Mas el de perversos caminos caerá en alguno. Prov. 28:18
- El que labra su tierra, se hartará de pan: Mas el que sigue los ociosos, se hartará de pobreza. Prov. 28:19
- El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones: Mas el que se apresura á enriquecer, no será sin culpa. Prov. 28:20
- Tener acepción de personas, no es bueno: Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre. Prov. 28:21
- Apresúrase á ser rico el hombre de mal ojo; Y no conoce que le ha de venir pobreza. Prov. 28:22
- El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia Que el que lisonjea con la lengua. Prov. 28:23
- El que roba á su padre ó á su madre, y dice que no es maldad, Compañero es del hombre destruidor. Prov. 28:24
- El altivo de ánimo suscita contiendas: Mas el que en Jehová confía, medrará. Prov. 28:25
- El que confía en su corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría, será salvo. Prov. 28:26
- El que da al pobre, no tendrá pobreza: Mas el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones. Prov. 28:27
- Cuando los impíos son levantados, esconderáse el hombre: Mas cuando perecen, los justos se multiplican. Prov. 28:28
- EL hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado; ni habrá para él medicina. Prov. 29:1
- Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra: Mas cuando domina el impío, el pueblo gime. Prov. 29:2
- El hombre que ama la sabiduría, alegra á su padre: Mas el que mantiene rameras, perderá la hacienda. Prov. 29:3
- El rey con el juicio afirma la tierra: Mas el hombre de presentes la destruirá. Prov. 29:4
- El hombre que lisonjea á su prójimo, Red tiende delante de sus pasos. Prov. 29:5
- En la prevaricación del hombre malo hay lazo: Mas el justo cantará y se alegrará. Prov. 29:6
- Conoce el justo la causa de los pobres: Mas el impío no entiende sabiduría. Prov. 29:7
- Si el hombre sabio contendiere con el necio, Que se enoje ó que se ría, no tendrá reposo. Prov. 29:9
- El necio da suelta á todo su espíritu; Mas el sabio al fin le sosiega. Prov. 29:11
- El pobre y el usurero se encontraron: Jehová alumbra los ojos de ambos. Prov. 29:13
- El rey que juzga con verdad á los pobres, Su trono será firme para siempre. Prov. 29:14
- La vara y la corrección dan sabiduría: Mas el muchacho consentido avergonzará á su madre. Prov. 29:15
- Sin profecía el pueblo será disipado: Mas el que guarda la ley, bienaventurado él. Prov. 29:18
- El siervo no se corregirá con palabras: Porque entiende, mas no corresponde. Prov. 29:19
- El que regala á su siervo desde su niñez, A la postre será su hijo: Prov. 29:21
- El hombre iracundo levanta contiendas; Y el furioso muchas veces peca. Prov. 29:22
- El aparcero del ladrón aborrece su vida; Oirá maldiciones, y no lo denunciará. Prov. 29:24
- El temor del hombre pondrá lazo: Mas el que confía en Jehová será levantado. Prov. 29:25
- Muchos buscan el favor del príncipe: Mas de Jehová viene el juicio de cada uno. Prov. 29:26
- Abominación es á los justos el hombre inicuo; Y abominación es al impío el de rectos caminos. Prov. 29:27
- PALABRAS de Agur, hijo de Jachê: La profecía que dijo el varón á Ithiel, á Ithiel y á Ucal. Prov. 30:1
- ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? Prov. 30:4
- No sea que me harte, y te niegue, y diga, ¿Quién es Jehová? O no sea que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. Prov. 30:9
- El sepulcro, y la matriz estéril, La tierra no harta de aguas, Y el fuego que jamás dice, Basta. Prov. 30:16
- El ojo que escarnece á su padre, Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos lo saquen de la arroyada, Y tráguenlo los hijos del águila. Prov. 30:17
- El rastro del águila en el aire; El rastro de la culebra sobre la peña; El rastro de la nave en medio de la mar; Y el rastro del hombre en la moza. Prov. 30:19
- Tal es el rastro de la mujer adúltera: Come, y limpia su boca, Y dice: No he hecho maldad. Prov. 30:20
- Por el siervo cuando reinare; Y por el necio cuando se hartare de pan; Prov. 30:22
- Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida; Prov. 30:25
- El león, fuerte entre todos los animales, Que no torna atrás por nadie; Prov. 30:30
- El lebrel ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío; Y un rey contra el cual ninguno se levanta. Prov. 30:31
- Si caiste, fué porque te enalteciste; Y si mal pensaste, Pon el dedo sobre la boca. Prov. 30:32
- Ciertamente el que exprime la leche, sacará manteca; Y el que recio se suena las narices, sacará sangre: Y el que provoca la ira, causará contienda. Prov. 30:33
- No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos. Prov. 31:5
- Dad la cerveza al desfallecido, Y el vino á los de amargo ánimo: Prov. 31:6
- Abre tu boca por el mudo, En el juicio de todos los hijos de muerte. Prov. 31:8
- Abre tu boca, juzga justicia, Y el derecho del pobre y del menesteroso. Prov. 31:9
- El corazón de su marido está en ella confiado, Y no tendrá necesidad de despojo. Prov. 31:11
- Fortaleza y honor son su vestidura; Y en el día postrero reirá. Prov. 31:25
- Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde. Prov. 31:27
- Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú las sobrepujaste á todas. Prov. 31:29
- Dadle el fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos. Prov. 31:31
- Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo vanidad. Ecl. 1:2
- ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Ecl. 1:3
- Y sale el sol, y pónese el sol, y con deseo vuelve á su lugar donde torna á nacer. Ecl. 1:5
- El viento tira hacia el mediodía, y rodea al norte; va girando de continuo, y á sus giros torna el viento de nuevo. Ecl. 1:6
- Todas las cosas andan en trabajo mas que el hombre pueda decir: ni los ojos viendo se hartan de ver, ni los oídos se hinchen de oir. Ecl. 1:8
- Yo el Predicador fuí rey sobre Israel en Jerusalem. Ecl. 1:12
- Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida. Ecl. 2:3
- Híceme estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde los árboles crecían. Ecl. 2:6
- Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacer las: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol. Ecl. 2:11
- El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro. Ecl. 2:14
- Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio. Ecl. 2:16
- Yo asimismo aborrecí todo mi trabajo que había puesto por obra debajo del sol; el cual dejaré á otro que vendrá después de mí. Ecl. 2:18
- ¿Y quién sabe si será sabio, ó necio, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané, y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. Ecl. 2:19
- Tornéme por tanto á desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría. Ecl. 2:20
- ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia, y con rectitud, y que haya de dar su hacienda á hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande. Ecl. 2:21
- Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara? Ecl. 2:22
- No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios. Ecl. 2:24
- Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo, mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que dé al que agrada á Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. Ecl. 2:26
- ¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja? Ecl. 3:9
- Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen. Ecl. 3:10
- Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo dió en su corazón, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo. Ecl. 3:11
- Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. Ecl. 3:13
- Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros; y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia: porque todo es vanidad. Ecl. 3:19
- Todo va á un lugar: todo es hecho del polvo, y todo se tornará en el mismo polvo. Ecl. 3:20
- ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra? Ecl. 3:21
- Así que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él? Ecl. 3:22
- El necio dobla sus manos y come su carne. Ecl. 4:5
- Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu. Ecl. 4:6
- Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Ecl. 4:10
- Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe. Ecl. 4:12
- Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y fatuo que no sabe ser aconsejado. Ecl. 4:13
- Porque de la cárcel salió para reinar; mientras el nacido en su reino se hizo pobre. Ecl. 4:14
- Vi todos los vivientes debajo del sol caminando con el muchacho, sucesor, que estará en lugar de aquél. Ecl. 4:15
- No tiene fin todo el pueblo que fué antes de ellos: tampoco los que vendrán después estarán con él contentos. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu. Ecl. 4:16
- CUANDO fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal. Ecl. 5:1
- No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras. Ecl. 5:2
- Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. Ecl. 5:3
- Además el provecho de la tierra es para todos: el rey mismo está sujeto á los campos. Ecl. 5:9
- El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Ecl. 5:10
- Dulce es el sueño del trabajador, ora coma mucho ó poco; mas al rico no le deja dormir la hartura. Ecl. 5:12
- He aquí pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. Ecl. 5:18
- Si el hombre engendrare ciento, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se hartó del bien, y también careció de sepultura, yo digo que el abortivo es mejor que él. Ecl. 6:3
- Aunque no haya visto el sol, ni conocido nada, más reposo tiene éste que aquél. Ecl. 6:5
- Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su alma no se harta. Ecl. 6:7
- Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? Ecl. 6:8
- El que es, ya su nombre ha sido nombrado; y se sabe que es hombre, y que no podrá contender con el que es más fuerte que él. Ecl. 6:10
- Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre? Ecl. 6:11
- Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol? Ecl. 6:12
- MEJOR es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte que el día del nacimiento. Ecl. 7:1
- Mejor es ir á la casa del luto que á la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parará mientes. Ecl. 7:2
- Mejor es el enojo que la risa: porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón. Ecl. 7:3
- El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer. Ecl. 7:4
- Porque la risa del necio es como el estrépito de las espinas debajo de la olla. Y también esto es vanidad. Ecl. 7:6
- Ciertamente la opresión hace enloquecer al sabio: y el presente corrompe el corazón. Ecl. 7:7
- Mejor es el fin del negocio que su principio: mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. Ecl. 7:8
- No te apresures en tu espíritu á enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa. Ecl. 7:9
- Buena es la ciencia con herencia; y más á los que ven el sol. Ecl. 7:11
- Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero: mas la sabiduría excede en que da vida á sus poseedores. Ecl. 7:12
- En el día del bien goza del bien; y en el día del mal considera. Dios también hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de él. Ecl. 7:14
- Bueno es que tomes esto, y también de estotro no apartes tu mano; porque el que á Dios teme, saldrá con todo. Ecl. 7:18
- Yo he rodeado con mi corazón por saber, y examinar, é inquirir la sabiduría, y la razón; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvarío del error; Ecl. 7:25
- Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada á Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella. Ecl. 7:26
- He aquí, esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón; Ecl. 7:27
- ¿QUIÉN como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre hará relucir su rostro, y mudaráse la tosquedad de su semblante. Ecl. 8:1
- Yo te aviso que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. Ecl. 8:2
- El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el tiempo y el juicio conoce el corazón del sabio. Ecl. 8:5
- Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; mas el trabajo del hombre es grande sobre él; Ecl. 8:6
- Porque no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará? Ecl. 8:7
- No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte: y no valen armas en tal guerra; ni la impiedad librará al que la posee. Ecl. 8:8
- Todo esto he visto, y puesto he mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace: hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo. Ecl. 8:9
- Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos lleno para hacer mal. Ecl. 8:11
- Bien que el pecador haga mal cien veces, y le sea dilatado el castigo, con todo yo también sé que los que á Dios temen tendrán bien, los que temieren ante su presencia; Ecl. 8:12
- Y que el impío no tendrá bien, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no temió delante de la presencia de Dios. Ecl. 8:13
- Por tanto alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba, y se alegre; y que esto se le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le dió debajo del sol. Ecl. 8:15
- Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará: aunque diga el sabio que la sabe, no por eso podrá alcanzarla. Ecl. 8:17
- CIERTAMENTE dado he mi corazón á todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante de él. Ecl. 9:1
- Todo acontece de la misma manera á todos: un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno y al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica: como el bueno, así el que peca; el que jura, como el que teme el juramento. Ecl. 9:2
- Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que todos tengan un mismo suceso, y también que el corazón de los hijos de los hombres esté lleno de mal, y de enloquecimiento en su corazón durante su vida: y después, á los muertos. Ecl. 9:3
- También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol. Ecl. 9:6
- Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría. Ecl. 9:10
- Tornéme, y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontece á todos. Ecl. 9:11
- Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se prenden en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos. Ecl. 9:12
- Y hállase en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel pobre hombre. Ecl. 9:15
- Las palabras del sabio con reposo son oídas, más que el clamor del señor entre los necios. Ecl. 9:17
- LAS moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumista: así una pequeña locura, al estimado por sabiduría y honra. Ecl. 10:1
- El corazón del sabio está á su mano derecha; mas el corazón del necio á su mano izquierda. Ecl. 10:2
- Y aun mientras va el necio por el camino, fálta le, su cordura, y dice á todos, que es necio. Ecl. 10:3
- Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la lenidad hará cesar grandes ofensas. Ecl. 10:4
- El que hiciere el hoyo caerá en él; y el que aportillare el vallado, morderále la serpiente. Ecl. 10:8
- El que mudare las piedras, trabajo tendrá en ellas: el que cortare la leña, en ella peligrará. Ecl. 10:9
- Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza: empero excede la bondad de la sabiduría. Ecl. 10:10
- Muerde la serpiente cuando no está encantada, y el lenguaraz no es mejor. Ecl. 10:11
- El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla nocivo desvarío. Ecl. 10:13
- El necio multiplica palabras: no sabe hombre lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será? Ecl. 10:14
- El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dónde ir á la ciudad. Ecl. 10:15
- ¡Bienaventurada, tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen á su hora, por refección, y no por el beber! Ecl. 10:17
- Por el placer se hace el convite, y el vino alegra los vivos: y el dinero responde á todo. Ecl. 10:19
- Reparte á siete, y aun á ocho: porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. Ecl. 11:2
- Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán: y si el árbol cayere al mediodía, ó al norte, al lugar que el árbol cayere, allí quedará. Ecl. 11:3
- El que al viento mira, no sembrará; y el que mira á las nubes, no segará. Ecl. 11:4
- Como tú no sabes cuál es el camino del viento, ó como se crían los huesos en el vientre de la mujer preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. Ecl. 11:5
- Suave ciertamente es la luz, y agradable á los ojos ver el sol: Ecl. 11:7
- Mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere gozado alegría; si después trajere á la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos, todo lo que le habrá pasado, dirá haber sido vanidad. Ecl. 11:8
- Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vainidad. Ecl. 11:10
- Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia: Ecl. 12:2
- Cuando también temerán de lo alto, y los tropezones en el camino; y florecerá el almendro, y se agravará la langosta, y perderáse el apetito: porque el hombre va á la casa de su siglo, y los endechadores andarán en derredor por la plaza: Ecl. 12:5
- Antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto á la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; Ecl. 12:6
- Y el polvo se torne á la tierra, como era, y el espíritu se vuelva á Dios que lo dió. Ecl. 12:7
- Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad. Ecl. 12:8
- Y cuanto más sabio fué el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; é hizo escuchar, é hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Ecl. 12:9
- Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escritura recta, palabras de verdad. Ecl. 12:10
- Ahora, hijo mío, á más de esto, sé avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicción es de la carne. Ecl. 12:12
- El fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Ecl. 12:13
- Porque Dios traerá toda obra á juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala. Ecl. 12:14
- ¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. Cant. 1:2
- Por el olor de tus suaves unguüentos, (Ungüento derramado es tu nombre,) Por eso las doncellas te amaron. Cant. 1:3
- Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: Nos gozaremos y alegraremos en ti; Acordarémonos de tus amores más que del vino: Los rectos te aman. Cant. 1:4
- No miréis en que soy morena, Porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, Hiciéronme guarda de viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé. Cant. 1:6
- Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo dió su olor. Cant. 1:12
- YO soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles. Cant. 2:1
- Como el lirio entre las espinas, Así es mi amiga entre las doncellas. Cant. 2:2
- Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los mancebos: Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fué dulce en mi paladar. Cant. 2:3
- Porque he aquí ha pasado el invierno, Hase mudado, la lluvia se fué; Cant. 2:11
- Hanse mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción es venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola; Cant. 2:12
- Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios. Cant. 2:16
- Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Tórnate, amado mío; sé semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos, Sobre los montes de Bether. Cant. 2:17
- El rey Salomón se hizo una carroza De madera del Líbano. Cant. 3:9
- Salid, oh doncellas de Sión, y ved al rey Salomón Con la corona con que le coronó su madre el día de su desposorio, Y el día del gozo de su corazón. Cant. 3:11
- HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía, he aquí que tú eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; Tus cabellos como manada de cabras, Que se muestran desde el monte de Galaad. Cant. 4:1
- Hasta que apunte el día y huyan las sombras, Iréme al monte de la mirra, Y al collado del incienso. Cant. 4:6
- ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas! Cant. 4:10
- Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano. Cant. 4:11
- Mi amado metió su mano por el agujero, Y mis entrañas se conmovieron dentro de mí. Cant. 5:4
- Su cabeza, como, oro finísimo; Sus cabellos crespos, negros como el cuervo. Cant. 5:11
- Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de fino oro: Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros. Cant. 5:15
- Yo soy de mi amado, y mi amado es mío: El apacienta entre los lirios. Cant. 6:3
- ¿Quién es ésta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden? Cant. 6:10
- Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey Ligada en los corredores. Cant. 7:5
- Yo dije: Subiré á la palma, Asiré sus ramos: Y tus pechos serán ahora como racimos de vid, Y el olor de tu boca como de manzanas; Cant. 7:8
- Y tu paladar como el buen vino, Que se entra á mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos. Cant. 7:9
- Levantémonos de mañana á las viñas; Veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, Si han florecido los granados; Allí te daré mis amores. Cant. 7:12
- Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo: Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama. Cant. 8:6
- Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, De cierto lo menospreciaran. Cant. 8:7
- El buey conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento. Is. 1:3
- No me traigáis más vano presente: el perfume me es abominación: luna nueva y sábado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades. Is. 1:13
- Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana. Is. 1:18
- Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra: Is. 1:19
- Por tanto, dice el Señor Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, vengaréme de mis adversarios: Is. 1:24
- Porque seréis como el olmo que se le cae la hoja, y como huerto que le faltan las aguas. Is. 1:30
- Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague. Is. 1:31
- Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán á él todas las gentes. Is. 2:2
- Y hase inclinado el hombre, y el varón se ha humillado: por tanto no los perdonarás. Is. 2:9
- Métete en la piedra, escóndete en el polvo, de la presencia espantosa de Jehová y del resplandor de su majestad. Is. 2:10
- Y meteránse en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra, por la presencia espantosa de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare él para herir la tierra. Is. 2:19
- Aquel día arrojará el hombre, á los topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase; Is. 2:20
- Y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra. Is. 2:21
- PORQUE he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalem y de Judá el sustentador y el fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua; Is. 3:1
- El valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; Is. 3:2
- El capitán de cincuenta, y el hombre de respeto, y el consejero, y el artífice excelente, y el hábil orador. Is. 3:3
- Y el pueblo hará violencia los unos á los otros, cada cual contra su vecino: el mozo se levantará contra el viejo, y el villano contra el noble. Is. 3:5
- El jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir: no me hagáis príncipe del pueblo. Is. 3:7
- Jehová vendrá á juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas. Is. 3:14
- ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo, y moléis las caras de los pobres? dice el Señor Jehová de los ejércitos. Is. 3:15
- Por tanto, pelará el Señor la mollera de las hijas de Sión, y Jehová descubrirá sus vergüenzas. Is. 3:17
- Aquel día quitará el Señor el atavío de los calzados, y las redecillas, y las lunetas; Is. 3:18
- En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, á los librados de Israel. Is. 4:2
- Y acontecerá que el que quedare en Sión, y el que fuere dejado en Jerusalem, será llamado santo; todos los que en Jerusalem están escritos entre los vivientes; Is. 4:3
- Cuando el Señor lavare las inmundicias de las hijas de Sión, y limpiare las sangres de Jerusalem de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de ardimiento. Is. 4:4
- Y habrá sombrajo para sombra contra el calor del día, para acogida y escondedero contra el turbión y contra el aguacero. Is. 4:6
- AHORA cantaré por mi amado el cantar de mi amado á su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil. Is. 5:1
- Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas: y aun á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Is. 5:6
- ¡Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad á heredad hasta acabar el término! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? Is. 5:8
- ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! Is. 5:11
- Por eso ensanchó su interior el sepulcro, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se holgaba. Is. 5:14
- Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y bajados serán los ojos de los altivos. Is. 5:15
- Mas Jehová de los ejércitos será ensalzado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia. Is. 5:16
- ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta, Is. 5:18
- Los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos! Is. 5:19
- Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, é hirióle; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes está su mano todavía extendida. Is. 5:25
- Y alzará pendón á gentes de lejos, y silbará al que está en el cabo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente. Is. 5:26
- No habrá entre ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormirá ni le tomará sueño; á ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus zapatos. Is. 5:27
- EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo. Is. 6:1
- Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria. Is. 6:3
- Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. Is. 6:10
- Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, así será el tronco de ella la simiente santa. Is. 6:13
- Y vino la nueva á la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Ephraim. Y estremeciósele el corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte á causa del viento. Is. 7:2
- Entonces dijo Jehová á Isaías: Sal ahora al encuentro de Achâz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al cabo del conducto de la Pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador, Is. 7:3
- Y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se enternezca tu corazón á causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el furor de la ira de Rezín y del Siro, y del hijo de Remalías. Is. 7:4
- Por haber acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Ephraim y con el hijo de Remalías, diciendo: Is. 7:5
- El Señor Jehová dice así: No subsistirá, ni será. Is. 7:7
- Entretanto la cabeza de Ephraim es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis. Is. 7:9
- Dijo entonces Isaías: Oid ahora casa de David. ¿Os es poco el ser molestos á los hombres, sino que también lo seáis á mi Dios? Is. 7:13
- Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel. Is. 7:14
- Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra que tú aborreces será dejada de sus dos reyes. Is. 7:16
- Jehová hará venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Ephraim se apartó de Judá, es á saber, al rey de Asiria. Is. 7:17
- Y acontecerá que aquel día silbará Jehová á la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y á la abeja que está en la tierra de Asiria. Is. 7:18
- En aquel día raerá el Señor con navaja alquilada, con los que habitan de la otra parte del río, á saber, con el rey de Asiria, cabeza y pelos de los pies; y aun la barba también quitará. Is. 7:20
- Y será que á causa de la abundancia de leche que darán, comerá manteca: cierto manteca y miel comerá el que quedare en medio de la tierra. Is. 7:22
- Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar donde había mil vides que valían mil siclos de plata, será para los espinos y cardos. Is. 7:23
- Y á todos los montes que se cavaban con azada, no llegará allá el temor de los espinos y de los cardos: mas serán para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados. Is. 7:25
- Porque antes que el niño sepa decir, Padre mío, y Madre mía, será quitada la fuerza de Damasco y los despojos de Samaria, en la presencia del rey de Asiria. Is. 8:4
- Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y holgóse con Rezín y con el hijo de Remalías, Is. 8:6
- He aquí por tanto que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, á saber, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas: Is. 8:7
- Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y enseñóme que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: Is. 8:11
- Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos. Is. 8:16
- Esperaré pues á Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y á él aguardaré. Is. 8:17
- He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová, por señales y prodigios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos que mora en el monte de Sión. Is. 8:18
- Y si os dijeren: Preguntad á los pythones y á los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo á su Dios? ¿Apelará por los vivos á los muertos? Is. 8:19
- Y pasarán por él fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán á su rey y á su Dios, levantando el rostro en alto. Is. 8:21
- AUNQUE no será esta oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez á la tierra de Zabulón, y á la tierra de Nephtalí; y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del Jordán, en Galilea de las gentes. Is. 9:1
- El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Is. 9:2
- Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el día de Madián. Is. 9:4
- Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Is. 9:6
- Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Is. 9:7
- El Señor envió palabra á Jacob, y cayó en Israel. Is. 9:8
- Y la sabrá el pueblo, todo él, Ephraim y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen: Is. 9:9
- Mas el pueblo no se convirtió al que lo hería, ni buscaron á Jehová de los ejércitos. Is. 9:13
- El viejo y venerable de rostro es la cabeza: el profeta que enseña mentira, este es cola. Is. 9:15
- Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus mancebos, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia: porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos. Con todo esto no ha cesado su furor, antes todavía su mano extendida. Is. 9:17
- Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el pueblo como pábulo del fuego: el hombre no tendrá piedad de su hermano. Is. 9:19
- Por apartar del juicio á los pobres, y por quitar el derecho á los afligidos de mi pueblo; por despojar las viudas, y robar los huérfanos! Is. 10:2
- ¿Y qué haréis en el día de la visitación? ¿y á quién os acogeréis que os ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? ¿y en dónde dejaréis vuestra gloria? Is. 10:3
- Mandaréle contra una gente fementida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa, y que lo ponga á ser hollado como lodo de las calles. Is. 10:6
- Mas acontecerá que después que el Señor hubiere acabado toda su obra en el monte de Sión, y en Jerusalem, visitaré sobre el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos. Is. 10:12
- ¿Gloriaráse el hacha contra el que con ella corta? ¿se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? como si el bordón se levantase contra los que lo levantan; como si se levantase la vara: ¿no es leño? Is. 10:15
- Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos enviará flaqueza sobre sus gordos; y debajo de su gloria encenderá encendimiento, como ardor de fuego. Is. 10:16
- La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá, desde el alma hasta la carne: y vendrá á ser como abanderado en derrota. Is. 10:18
- Y acontecerá en aquel tiempo, que los que hubieren quedado de Israel, y los que hubieren quedado de la casa de Jacob, nunca más estriben sobre el que los hirió; sino que se apoyarán con verdad en Jehová Santo de Israel. Is. 10:20
- Pues el Señor Jehová de los ejércitos hará consumación y fenecimiento en medio de la tierra. Is. 10:23
- Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos dice así: Pueblo mío, morador de Sión, no temas de Assur. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, á la manera de Egipto: Is. 10:24
- Mas de aquí á muy poco tiempo, se acabará el furor y mi enojo, para fenecimiento de ellos. Is. 10:25
- Y acaecerá en aquel tiempo, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se empodrecerá por causa de la unción. Is. 10:27
- Pasaron el vado; alojaron en Geba: Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó. Is. 10:29
- He aquí el Señor Jehová de los ejércitos desgajará el ramo con fortaleza: y los de grande altura serán cortados, y los altos serán humillados. Is. 10:33
- Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con fortaleza. Is. 10:34
- Y reposará sobre él el espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Is. 11:2
- Y harále entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyeren sus oídos; Is. 11:3
- Sino que juzgará con justicia á los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Is. 11:4
- Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará: el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. Is. 11:6
- La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Is. 11:7
- Y el niño de teta se entretendrá sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco. Is. 11:8
- Y secará Jehová la lengua de la mar de Egipto; y levantará su mano con fortaleza de su espíritu sobre el río, y herirálo en sus siete brazos, y hará que pasen por él con zapatos. Is. 11:15
- Y habrá camino para las reliquias de su pueblo, las que quedaron de Assur, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto. Is. 11:16
- He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí. Is. 12:2
- Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. Is. 12:6
- Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Is. 13:6
- He aquí el día de Jehová viene, crudo, y de saña y ardor de ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores. Is. 13:9
- Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarán su lumbre; y el sol se oscurecerá en naciendo, y la luna no echará su resplandor. Is. 13:10
- Y visitaré la maldad sobre el mundo, y sobre los impíos su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes. Is. 13:11
- Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ophir al hombre. Is. 13:12
- Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día de la ira de su furor. Is. 13:13
- Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni hincará allí tienda el Arabe, ni pastores tendrán allí majada: Is. 13:20
- Y será en el día que Jehová te diera reposo de tu trabajo, y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, Is. 14:3
- Que levantarás esta parábola sobre el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el exactor, cómo cesó la ciudad codiciosa del oro! Is. 14:4
- Quebrantó Jehová el bastón de los impíos, el cetro de los señores; Is. 14:5
- Al que con ira hería los pueblos de llaga permanente, el cual se enseñoreaba de las gentes con furor, y las perseguía con crueldad. Is. 14:6
- El infierno abajo se espantó de ti; te despertó muertos que en tu venida saliesen á recibirte, hizo levantar de sus sillas á todos los príncipes de la tierra, á todos los reyes de las naciones. Is. 14:9
- Descendió al sepulcro tu soberbia, y el sonido de tus vihuelas: gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. Is. 14:11
- Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto á las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, á los lados del aquilón; Is. 14:13
- Mas tú derribado eres en el sepulcro, á los lados de la huesa. Is. 14:15
- Que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades; que á sus presos nunca abrió la cárcel? Is. 14:17
- Aparejad sus hijos para el matadero por la maldad de sus padres: no se levanten, ni posean la tierra, é hinchan la haz del mundo de ciudades. Is. 14:21
- Porque yo me levantaré sobre ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y las reliquias, hijo y nieto, dice Jehová. Is. 14:22
- Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra; y ésta, la mano extendida sobre todas las gentes. Is. 14:26
- En el año que murió el rey Achâz fué esta carga: Is. 14:28
- Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahas se oirá su voz: por lo que aullarán los armados de Moab, lamentaráse el alma de cada uno de por sí. Is. 15:4
- Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhith subirán llorando, y levantarán grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim. Is. 15:5
- Porque el llanto rodeó los términos de Moab; hasta Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor. Is. 15:8
- Moren contigo mis desterrados, oh Moab; séles escondedero de la presencia del destruidor: porque el atormentador fenecerá, el destruidor tendrá fin, el hollador será consumido de sobre la tierra. Is. 16:4
- Y dispondráse trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia. Is. 16:5
- Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de gentes hollaron sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y extendídose por el desierto; extendiéronse sus plantas, pasaron la mar. Is. 16:8
- Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador: la canción he hecho cesar. Is. 16:10
- Y cesará el socorro de Ephraim, y el reino de Damasco; y lo que quedare de Siria, será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos. Is. 17:3
- Y será como cuando el segador coge la mies, y con su brazo siega las espigas: será también como el que coge espigas en el valle de Rephaim. Is. 17:5
- Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el aceituno, dos ó tres granos en la punta del ramo, cuatro ó cinco en sus ramas fructíferas, dice Jehová Dios de Israel. Is. 17:6
- En aquel día mirará el hombre á su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel. Is. 17:7
- El día que las plantares, las harás crecer, y harás que tu simiente brote de mañana; mas la cosecha será arrebatada en el día del coger, y del dolor desesperado. Is. 17:11
- Los pueblos harán estrépito á manera de ruido de grandes aguas: mas Dios le reprenderá, y huirá lejos; será ahuyentado como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino. Is. 17:13
- Porque Jehová me dijo así: Reposaréme, y miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la tierra. Is. 18:4
- Porque antes de la siega, cuando el fruto fuere perfecto, y pasada la flor fueren madurando los frutos, entonces podará con podaderas los ramitos, y cortará y quitará las ramas. Is. 18:5
- Y serán dejados todos á las aves de los montes, y á las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves, é invernarán todas las bestias de la tierra. Is. 18:6
- En aquel tiempo será traído presente Jehová de los ejércitos, el pueblo tirado y repelado, pueblo asombroso desde su principio y después; gente harta de esperar y hollada, cuya tierra destruyeron los ríos; al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sión. Is. 18:7
- Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y preguntarán á sus imágenes, á sus mágicos, á sus pythones y á sus adivinos. Is. 19:3
- Y entregaré á Egipto en manos de señor duro; y rey violento se enseñoreará de ellos, dice el Señor Jehová de los ejércitos. Is. 19:4
- Y las aguas de la mar faltarán, y el río se agotará y secará. Is. 19:5
- Y alejaránse los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos la caña y el carrizo serán cortados. Is. 19:6
- Los pescadores también se entristecerán; y harán duelo todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas. Is. 19:8
- Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes consejeros de Faraón, se ha desvanecido. ¿Cómo diréis á Faraón: Yo soy hijo de los sabios, é hijo de los reyes antiguos? Is. 19:11
- Jehová mezcló espíritu de vahido en medio de él; é hicieron errar á Egipto en toda su obra, como desatina el borracho en su vómito. Is. 19:14
- Y no aprovechará á Egipto cosa que haga la cabeza ó la cola, el ramo ó el junco. Is. 19:15
- En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto, y el trofeo de Jehová junto á su término. Is. 19:19
- Porque Jehová de los ejércitos los bendecirá, diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el Asirio obra de mis manos, é Israel mi heredad. Is. 19:25
- EN el año que vino Thartán á Asdod, cuando le envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó; Is. 20:1
- En aquel tiempo habló Jehová por Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve, y quita el saco de tus lomos, y descalza los zapatos de tus pies. E hízolo así, andando desnudo y descalzo. Is. 20:2
- Así llevará el rey de Asiria la cautividad de Egipto y la transmigración de Etiopía, de mozos y de viejos, desnuda y descalza, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto. Is. 20:4
- Y dirá en aquel día el morador de esta isla: Mirad qué tal fué nuestra esperanza, donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria: ¿y cómo escaparemos? Is. 20:6
- Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, Persa; cerca, Medo. Todo su gemido hice cesar. Is. 21:2
- Pasmóse mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me tornó en espanto. Is. 21:4
- Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, príncipes, ungid el escudo. Is. 21:5
- Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere. Is. 21:6
- El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche: si preguntareis, preguntad; volved, venid. Is. 21:12
- Carga sobre Arabia. En el monte tendréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedanim. Is. 21:13
- Porque día es de alboroto, y de huella, y de fatiga por el Señor Jehová de los ejércitos en el valle de la visión, para derribar el muro, y dar grita al monte. Is. 22:5
- Y contasteis las casas de Jerusalem, y derribasteis casas para fortificar el muro. Is. 22:10
- Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos llamó en este día á llanto y á endechas, á mesar y á vestir saco. Is. 22:12
- Esto fué revelado á mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los ejércitos. Is. 22:14
- Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra á este tesorero, á Sebna el mayordomo, y dile: Is. 22:15
- ¿Qué tienes tú aquí, ó á quien tienes tú aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, ó el que esculpe para sí morada en una peña? Is. 22:16
- He aquí que Jehová te trasportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro. Is. 22:17
- En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado, y será quebrado y caerá; y la carga que sobre él se puso, se echará á perder; porque Jehová habló. Is. 22:25
- Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fundó para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas. Is. 23:13
- Y será como el pueblo, tal el sacerdote; como el siervo, tal su señor; como la criada, tal su señora; tal el que compra, como el que vende; tal el que da emprestado, como el que toma prestado; tal el que da á logro, como el que lo recibe. Is. 24:2
- Destruyóse, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Is. 24:4
- Y la tierra se inficionó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno. Is. 24:5
- Perdióse el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón. Is. 24:7
- Cesó el regocijo de los panderos, acabóse el estruendo de los que se huelgan, paró la alegría del arpa. Is. 24:8
- Voces sobre el vino en las plazas; todo gozo su oscureció, desterróse la alegría de la tierra. Is. 24:11
- Y acontecerá que el que huirá de la voz del terror, caerá en la sima; y el que saliere de en medio de la sima, será preso del lazo: porque de lo alto se abrieron ventanas, y temblarán los fundamentos de la tierra. Is. 24:18
- Y acontecerá en aquel día, que Jehová visitará sobre el ejército sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra. Is. 24:21
- La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reinare en el monte de Sión, y en Jerusalem, y delante de sus ancianos fuere glorioso. Is. 24:23
- Que tornaste la ciudad en montón, la ciudad fuerte en ruina: el alcázar de los extraños que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedeficada. Is. 25:2
- Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas. Is. 25:3
- Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, amparo contra el turbión, sombra contra el calor: porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra frontispicio. Is. 25:4
- Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube, harás marchitar el pimpollo de los robustos. Is. 25:5
- Destruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho. Is. 25:8
- Porque la mano de Jehová reposará en este monte, y Moab será trillado debajo de él, como es trillada la paja en el muladar. Is. 25:10
- Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar: y abatirá su soberbia con los miembros de sus manos: Is. 25:11
- Y allanará la fortaleza de tus altos muros: la humillará y echará á tierra, hasta el polvo. Is. 25:12
- Confiad en Jehová perpetuamente: porque en el Señor Jehová está la fortaleza de los siglos. Is. 26:4
- Porque derribó los que moraban en lugar sublime: humilló la ciudad ensalzada, humillóla hasta la tierra, derribóla hasta el polvo. Is. 26:5
- El camino del justo es rectitud: Tú, Recto, pesas el camino del justo. Is. 26:7
- También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado: á tu nombre y á tu memoria es el deseo del alma. Is. 26:8
- Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el espíritu en medio de mí, madrugaré á buscarte: porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. Is. 26:9
- Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará á la majestad de Jehová. Is. 26:10
- Como la preñada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. Is. 26:17
- Con medida la castigarás en sus vástagos. El reprime su recio viento en el día del aire solano. Is. 27:8
- De esta manera pues será purgada la iniquidad de Jacob; y éste será todo el fruto, la remoción de su pecado, cuando tornare todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levantarán los bosques, ni las imágenes del sol. Is. 27:9
- Porque la ciudad fortalecida será asolada, la morada será desamparada y dejada como un desierto: allí se apacentará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. Is. 27:10
- Cuando sus ramas se secaren, serán quebradas; mujeres vendrán á encenderlas: porque aquél no es pueblo de entendimiento; por tanto su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó. Is. 27:11
- Y acontecerá en aquel día, que herirá Jehová desde el álveo del río hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno á uno. Is. 27:12
- Acontecerá también en aquel día, que se tañerá con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido echados en tierra de Egipto, y adorarán á Jehová en el monte santo, en Jerusalem. Is. 27:13
- Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, en viéndola el que la mira, se la traga tan luego como la tiene á mano. Is. 28:4
- Mas también éstos erraron con el vino; y con la sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con la sidra, fueron trastornados del vino, aturdiéronse con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio. Is. 28:7
- A los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio: mas no quisieron oir. Is. 28:12
- Porque habéis dicho: Concierto tenemos hecho con la muerte, é hicimos acuerdo con la sepultura; cuando pasare el turbión del azote, no llegará á nosotros, pues que hemos puesto nuestra acogida en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos: Is. 28:15
- Por tanto, el Señor Jehová dice así: He aquí que yo fundo en Sión una piedra, piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere, no se apresure. Is. 28:16
- Y ajustaré el juicio á cordel, y á nivel la justicia; y granizo barrerá la acogida de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo. Is. 28:17
- Y será anulado vuestro concierto con la muerte, y vuestro acuerdo con el sepulcro no será firme: cuando pasare el turbión del azote, seréis de él hollados. Is. 28:18
- Luego que comenzare á pasar, él os arrebatará; porque de mañana de mañana pasará, de día y de noche; y será que el espanto solamente haga entender lo oído. Is. 28:19
- Porque Jehová se levantará como en el monte Perasim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación. Is. 28:21
- El que ara para sembrar, ¿arará todo el día; romperá y quebrará los terrones de la tierra? Is. 28:24
- Después que hubiere igualado su superficie, ¿no derramará la neguilla, sembrará el comino, pondrá el trigo por su orden, y la cebada en su señal, y la avena en su término? Is. 28:25
- Que la neguilla no se trillará con trillo, ni sobre el comino rodará rueda de carreta; sino que con un palo se sacude la neguilla, y el comino con una vara. Is. 28:27
- El pan se trilla; mas no siempre lo trillará, ni lo comprimirá con la rueda de su carreta, ni lo quebrantará con los dientes de su trillo. Is. 28:28
- También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría. Is. 28:29
- Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como de pythón, y tu habla susurrará desde el polvo. Is. 29:4
- Y será como el que tiene hambre y sueña, y parece que come; mas cuando despierta, su alma está vacía; ó como el que tiene sed y sueña, y parece que bebe; mas cuando se despierta, hállase cansado, y su alma sedienta: así será la multitud de todas las gentes que pelearán contra el monte de Sión. Is. 29:8
- Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado. Is. 29:11
- Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dira: No sé leer. Is. 29:12
- Dice pues el Señor: Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, mas su corazón alejó de mí, y su temor para conmigo fué enseñado por mandamiento de hombres: Is. 29:13
- ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras son en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce? Is. 29:15
- Vuestra subversión ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿La obra dirá de su hacedor, No me hizo; y dirá el vaso de aquel que lo ha formado, No entendió? Is. 29:16
- ¿No será tornado de aquí á muy poco tiempo el Líbano en Carmelo, y el Carmelo será estimado por bosque? Is. 29:17
- Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y los pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel. Is. 29:19
- Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido: serán talados todos los que madrugaban á la iniquidad. Is. 29:20
- Mas la fortaleza de Faraón se os tornará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión. Is. 30:3
- Carga de las bestias del mediodía: Por tierra de tribulacion y de angustia, de donde salen la leona y el leon, la vibora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de jumentos sus riquezas, y sus tesoros sobre corcovas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho. Is. 30:6
- Ve pues ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y asiéntala en un libro, para que quede hasta el postrero día, para siempre por todos los siglos. Is. 30:8
- Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al Santo de Israel. Is. 30:11
- Por tanto el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado; Is. 30:12
- Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis, Is. 30:15
- Ciertamente el pueblo morará en Sión, en Jerusalem: nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; en oyendo la voz de tu clamor te responderá. Is. 30:19
- Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus enseñadores nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán tus enseñadores. Is. 30:20
- Entonces tus oídos oirán á tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis á la mano derecha, ni tampoco torzáis á la mano izquierda. Is. 30:21
- Entonces dará el Señor lluvia á tu sementera, cuando la tierra sembrares; y pan del fruto de la tierra; y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en anchas dehesas. Is. 30:23
- Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra, comerán grano limpio, el cual será aventado con pala y criba. Is. 30:24
- Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado subido, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres. Is. 30:25
- Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que soldará Jehová la quebradura de su pueblo, y curará la llaga de su herida. Is. 30:26
- He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos: su rostro encendido, y grave de sufrir; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume; Is. 30:27
- Y su aliento, cual torrente que inunda: llegará hasta el cuello, para zarandear las gentes con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndo les errar. Is. 30:28
- Vosotros tendréis canción, como en noche en que se celebra pascua; y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel. Is. 30:29
- Y Jehová hará oir su voz potente, y hará ver el descender de su brazo, con furor de rostro, y llama de fuego consumidor; con dispersión, con avenida, y piedra de granizo. Is. 30:30
- Porque Topheth ya de tiempo está diputada y aparejada para el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende. Is. 30:33
- Mas él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Levantaráse pues contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los obradores de iniquidad. Is. 31:2
- Y los Egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu: de manera que en extendiendo Jehová su mano, caerá el ayudador, y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán á una. Is. 31:3
- Porque Jehová me dijo á mí de esta manera: Como el león y el cachorro del león brama sobre su presa, y si se llega contra él cuadrilla de pastores, no temerá por sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos: así Jehová de los ejércitos descenderá á pelear por el monte de Sión, y por su collado. Is. 31:4
- Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata, y sus ídolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras. Is. 31:7
- Entonces caerá el Assur por cuhillo, no de varón; y consumirálo espada, no de hombre; y huirá de la presencia de la espada, y sus mancebos serán tributarios. Is. 31:8
- Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. Is. 32:2
- Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente. Is. 32:4
- El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento. Is. 32:5
- Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad, para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento. Is. 32:6
- Cierto los avaros malas medidas tienen: él maquina pensamientos para enredar á los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre. Is. 32:7
- Mas el liberal pensará liberalidades, y por liberalidades subirá. Is. 32:8
- Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque. Is. 32:15
- Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la justicia. Is. 32:16
- Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre. Is. 32:17
- Y el granizo, cuando descendiere será en los montes; y la ciudad será del todo abatida. Is. 32:19
- Dichosos vosotros los que sembráis sobre todas aguas, y metéis en ellas el pie de buey y de asno. Is. 32:20
- ¡AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabares de hacer deslealtad, haráse contra ti. Is. 33:1
- Será ensalzado Jehová, el cual mora en las alturas: llenó á Sión de juicio y de justicia. Is. 33:5
- Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y la fuerza de la salvación: el temor de Jehová será su tesoro. Is. 33:6
- Enlutóse, enfermó la tierra: el Líbano se avergonzó, y fué cortado: hase tornado Sarón como desierto; y Basán y Carmel fueron sacudidos. Is. 33:9
- Concebisteis hojarascas, aristas pariréis: el soplo de vuestro fuego os consumirá. Is. 33:11
- Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió á los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿quién de nosotros habitará con las llamas eternas? Is. 33:14
- El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala: Is. 33:15
- Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué del pesador? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes? Is. 33:18
- Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera, ni por él pasará grande navío. Is. 33:21
- No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado. Is. 33:24
- GENTES, allegaos á oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la hinche, el mundo y todo lo que él produce. Is. 34:1
- Porque Jehová está airado sobre todas las gentes, é irritado sobre todo el ejército de ellas: destruirálas y entregarálas al matadero por la sangre de ellos. Is. 34:2
- Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera. Is. 34:4
- Porque en los cielos se embriagará mi espada: he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema. Is. 34:5
- Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión. Is. 34:8
- Y la poseerán el pelícano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morarán en ella: y extenderáse sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento. Is. 34:11
- Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará á su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo. Is. 34:14
- Allí anidará el cuclillo, conservara sus huevos, y sacará sus pollos, y juntarálos debajos de sus alas: también se ayuntarán allí buitres, cada uno con su compañera. Is. 34:15
- Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos: ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó y reuniólos su mismo espíritu. Is. 34:16
- ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como la rosa. Is. 35:1
- Decid á los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con pago: el mismo Dios vendrá, y os salvará. Is. 35:4
- Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. Is. 35:6
- El lugar seco será tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en la habitación de chacales, en su cama, será lugar de cañas y de juncos. Is. 35:7
- Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán á Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido. Is. 35:10
- ACONTECIÓ en el año catorce del rey Ezechîas, que Sennachêrib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fuertes de Judá, y tomólas. Is. 36:1
- Y el rey de Asiria envió á Rabsaces con grande ejército desde Lachîs á Jerusalem al rey Ezechîas: y asentó el campo á los caños de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador. Is. 36:2
- A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues, diréis á Ezechîas: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es ésta en que confías? Is. 36:4
- He aquí que confías en este bordón de caña frágil, en Egipto, sobre el cual si alguien se apoyare, entrarásele por la mano, y se la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían. Is. 36:6
- ¿Cómo pues harás volver el rostro de un capitán de los más pequeños siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y hombres de á caballo? Is. 36:9
- Entonces dijo Eliacim, y Sebna y Joah á Rabsaces: Rogámoste que hables á tus siervos en lengua siriaca, porque nosotros la entendemos: y no hables con nosotros en lengua judáica, oyéndolo el pueblo que está sobre el muro. Is. 36:11
- Y dijo Rabsaces: ¿Envióme mi señor á ti y á tu señor, á que dijese estas palabras, y no á los hombres que están sobre el muro, para comer su estiércol y beber su orina con vosotros? Is. 36:12
- Púsose luego en pie Rabsaces, y gritó á grande voz en lengua judáica, diciendo: Oid las palabras del gran rey, el rey de Asiria. Is. 36:13
- El rey dice así: No os engañe Ezechîas, porque no os podrá librar. Is. 36:14
- No escuchéis á Ezechîas: porque el rey de Asiria dice así: Haced conmigo paz, y salid á mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo; Is. 36:16
- ¿Dónde está el dios de Hamath y de Arphad? ¿dónde está el dios de Sepharvaim? ¿libraron á Samaria de mi mano? Is. 36:19
- Mas callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le respondáis. Is. 36:21
- ACONTECIÓ pues, que el rey Ezechîas, oído esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de saco vino á la casa de Jehová. Is. 37:1
- Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual envió el rey de Asiria su señor á blasfemar al Dios vivo, y á reprender con las palabras que oyó Jehová tu Dios: alza pues oración tú por las reliquias que aun han quedado. Is. 37:4
- ¿Dónde está el rey de Amath, y el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Henah, y de Hivah? Is. 37:13
- Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios viviente. Is. 37:17
- ¿A quién injuriaste y á quién blasfemaste? ¿contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel. Is. 37:23
- Porque contra mí te airaste, y tu estruendo ha subido á mis oídos: pondré pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y haréte tornar por el camino por donde viniste. Is. 37:29
- Y esto te será por señal: Comerás este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo: y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis su fruto. Is. 37:30
- Y el residuo de la casa de Judá que hubiere escapado, tornará á echar raíz abajo, y hará fruto arriba. Is. 37:31
- Porque de Jerusalem saldrán reliquias, y del monte de Sión salvamento: el celo de Jehová de los ejércitos hará esto. Is. 37:32
- Por el camino que vino se tornará, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová: Is. 37:34
- Y salió el ángel de Jehová, é hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de los Asirios: y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. Is. 37:36
- Y acaeció, que estando orando en el templo de Nisroch su dios, Adremelech y Sarezer, sus hijos, le hirieron á cuchillo, y huyeron á la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo. Is. 37:38
- He aquí que yo vuelvo atrás la sombra de los grados, que ha descendido en el reloj de Achâz por el sol, diez grados. Y el sol fué tornado diez grados atrás, por los cuales había ya descendido. Is. 38:8
- Yo dije: En el medio de mis días iré á las puertas del sepulcro: Privado soy del resto de mis años. Is. 38:10
- Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como el tejedor corté mi vida; cortaráme con la enfermedad; Me consumirás entre el día y la noche. Is. 38:12
- ¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré recapacitando en la amargura de mi alma todos los años de mi vida. Is. 38:15
- Porque el sepulcro no te celebrará, ni te alabará la muerte; Ni los que descienden al hoyo esperarán tu verdad. Is. 38:18
- El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy: El padre hará notoria tu verdad á los hijos. Is. 38:19
- De tus hijos que hubieren salido de ti, y que engendraste, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia. Is. 39:7
- Voz que clama en el desierto: Barred camino á Jehová: enderezad calzada en la soledad á nuestro Dios. Is. 40:3
- La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente hierba es el pueblo. Is. 40:7
- Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; levántala, no temas; di á las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro! Is. 40:9
- He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará: he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro. Is. 40:10
- ¿Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con peso los collados? Is. 40:12
- ¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, ó le enseñó ciencia, ó le mostró la senda de la prudencia? Is. 40:14
- He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Is. 40:15
- Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Is. 40:16
- El artífice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata. Is. 40:19
- El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; búscase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva. Is. 40:20
- ¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿nunca os lo han dicho desde el principio? ¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? Is. 40:21
- El está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar: Is. 40:22
- El torna en nada los poderosos, y á los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Is. 40:23
- Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; así que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas. Is. 40:24
- ¿A qué pues me haréis semejante, ó seré asimilado? dice el Santo. Is. 40:25
- ¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Is. 40:28
- El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Is. 40:29
- ¿Quién obró é hizo esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros. Is. 41:4
- El carpintero animó al platero, y el que alisa con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura, y afirmólo con clavos, porque no se moviese. Is. 41:7
- No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo te socorrí, dice Jehová, y tu Redentor el Santo de Israel. Is. 41:14
- Los aventarás, y los llevará el viento, y esparcirálos el torbellino. Tú empero te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel. Is. 41:16
- Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, que no hay; secóse de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. Is. 41:17
- En los altos abriré ríos, y fuentes en mitad de los llanos: tornaré el desierto en estanques de aguas, y en manaderos de aguas la tierra seca. Is. 41:18
- Daré en el desierto cedros, espinos, arrayanes, y olivas; pondré en la soledad hayas, olmos, y álamos juntamente; Is. 41:19
- Porque vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo crió. Is. 41:20
- Alegad por vuestra causa, dice Jehová: exhibid vuestros fundamentos, dice el Rey de Jacob. Is. 41:21
- Traigan, y anúnciennos lo que ha de venir: dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir. Is. 41:22
- He aquí que vosotros sois de nada, y vuestras obras de vanidad; abominación el que os escogió. Is. 41:24
- Del norte desperté uno, y vendrá; del nacimiento del sol llamará en mi nombre: y hollará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero. Is. 41:25
- ¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; ó de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie, sí, no hay quien enseñe, ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras. Is. 41:26
- Yo soy el primero que he enseñado estas cosas á Sión, y á Jerusalem daré un portador de alegres nuevas. Is. 41:27
- No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare: sacará el juicio á verdad. Is. 42:3
- Así dice el Dios Jehová, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu á los que por ella andan: Is. 42:5
- Cantad á Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis á la mar, y lo que la hinche, las islas y los moradores de ellas. Is. 42:10
- Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar: canten los moradores de la Piedra, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo. Is. 42:11
- Desde el siglo he callado, tenido he silencio, y heme detenido: daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente. Is. 42:14
- ¿Quién ciego, sino mi siervo? ¿quién sordo, como mi mensajero que envié? ¿quién ciego como el perfecto, y ciego como el siervo de Jehová, Is. 42:19
- Por tanto derramó sobre él el furor de su ira, y fuerza de guerra; púsole fuego de todas partes, empero no entendió; y encendióle, mas no ha parado mientes. Is. 42:25
- Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Is. 43:2
- Porque yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tú Salvador: á Egipto he dado por tu rescate, á Etiopía y á Seba por ti. Is. 43:3
- Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envié á Babilonia, é hice descender fugitivos todos ellos, y clamor de Caldeos en las naves. Is. 43:14
- Así dice Jehová, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas; Is. 43:16
- El que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no levantarse; quedan extinguidos, como pábilo quedan apagados. Is. 43:17
- He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá á luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Is. 43:19
- La bestia del campo me honrará, los chacales, y los pollos del avestruz: porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. Is. 43:20
- Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados. Is. 43:25
- Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jeshurun, á quien yo escogí. Is. 44:2
- Porque yo derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la tierra árida: mi espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos: Is. 44:3
- Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob; y otro escribirá con su mano, A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel. Is. 44:5
- Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo el primero, y yo el postrero, y fuera de mí no hay Dios. Is. 44:6
- ¿Y quién llamará como yo, y denunciará esto, y lo ordenará por mí, desde que hice el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. Is. 44:7
- El herrero tomará la tenaza, obrará en las ascuas, darále forma con los martillos, y trabajará en ella con la fuerza de su brazo: tiene luego hambre, y le faltan las fuerzas; no beberá agua, y se desmaya. Is. 44:12
- El carpintero tiende la regla, señala aquélla con almagre, lábrala con los cepillos, dale figura con el compás, hácela en forma de varón, á semejanza de hombre hermoso, para estar en casa. Is. 44:13
- De él se servirá luego el hombre para quemar, y tomará de ellos para calentarse; encenderá también el horno, y cocerá panes: hará además un dios, y lo adorará; fabricará un ídolo, y arrodillaráse delante de él. Is. 44:15
- Parte del leño quemará en el fuego; con parte de él comerá carne, aderezará asado, y se saciará; después se calentará, y dirá: ¡Oh! heme calentado, he visto el fuego; Is. 44:16
- No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y comíla; ¿he de tornar en una abominación lo restante de ello? ¿delante de un tronco de árbol tengo de humillarme? Is. 44:19
- Así dice Jehová, tu Redentor, y formador tuyo desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; Is. 44:24
- Que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice á Jerusalem: Serás habitada; y á las ciudades de Judá: Reedificadas serán, y sus ruinas levantaré; Is. 44:26
- Y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados; para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. Is. 45:3
- Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo: Is. 45:6
- Que formo la luz y crío las tinieblas, que hago la paz y crío el mal. Yo Jehová que hago todo esto. Is. 45:7
- ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces; ó tu obra: No tiene manos? Is. 45:9
- Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. Is. 45:11
- Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los Sabeos hombres agigantados, se pasarán á ti, y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos: á ti harán reverencia, y á ti suplicarán, diciendo: Cierto, en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios. Is. 45:14
- Porque así dijo Jehová, que crió los cielos, él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la crió en vano, para que fuese habitada la crió: Yo Jehová, y ninguno más que yo. Is. 45:18
- Reuníos, y venid; allegaos, todos los escapados de las gentes: no saben aquellos que erigen el madero de su escultura, y los que ruegan al dios que no salva. Is. 45:20
- Publicad, y haced llegar, y entren todos en consulta: ¿quién hizo oir esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador: ningún otro fuera de mí. Is. 45:21
- Oidme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. Is. 46:3
- Acordaos de las cosas pasadas desde el siglo; porque yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay á mí semejante; Is. 46:9
- Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quisiere; Is. 46:10
- Que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir: he lo pensado, y también lo haré. Is. 46:11
- DESCIENDE, y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia, siéntate en la tierra sin trono, hija de los Caldeos: que nunca más te llamarán tierna y delicada. Is. 47:1
- Toma el molino, y muele harina: descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos. Is. 47:2
- Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel. Is. 47:4
- Enojéme contra mi pueblo, profané mi heredad, y entreguélos en tu mano: no les hiciste misericordias; sobre el viejo agravaste mucho tu yugo. Is. 47:6
- Vendrá pues sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás: caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar: y destrucción que no sabrás, vendrá de repente sobre ti. Is. 47:11
- OID esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia: Is. 48:1
- Porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían: su nombre, Jehová de los ejércitos. Is. 48:2
- Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oreja; porque sabía que desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre. Is. 48:8
- Oyeme, Jacob, y tú, Israel, llamado de mí: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero. Is. 48:12
- Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielo con el palmo; en llamándolos yo, parecieron juntamente. Is. 48:13
- Juntaos todos vosotros, y oid. ¿Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas? Jehová lo amó, el cual ejecutará su voluntad en Babilonia, y su brazo en los Caldeos. Is. 48:14
- Allegaos á mí, oid esto; desde el principio no hablé en escondido; desde que la cosa se hizo, estuve allí: y ahora el Señor Jehová me envió, y su espíritu. Is. 48:16
- Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que andas. Is. 48:17
- OIDME, islas, y escuchad, pueblos lejanos: Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Is. 49:1
- Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre por su siervo, para que convierta á él á Jacob. Bien que Israel no se juntará, con todo, estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fortaleza. Is. 49:5
- Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las gentes, al siervo de los tiranos. Verán reyes, y levantaránse príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió. Is. 49:7
- Así dijo Jehová: En hora de contentamiento te oí, y en el día de salud te ayudé: y guardarte he, y te daré por alianza del pueblo, para que levantes la tierra, para que heredes asoladas heredades; Is. 49:8
- No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá á manaderos de aguas. Is. 49:10
- Mas Sión dijo: Dejóme Jehová, y el Señor se olvidó de mí. Is. 49:14
- Así dijo el Señor Jehová: He aquí, yo alzaré mi mano á las gentes, y á los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Is. 49:22
- Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus amas de leche; el rostro inclinado á tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies: y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que me esperan. Is. 49:23
- Y á los que te despojaron haré comer sus carnes, y con su sangre serán embriagados como mosto; y conocerá toda carne que yo Jehová soy Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. Is. 49:26
- El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios. Is. 50:4
- El Señor Jehová me abrió el oído, y yo no fuí rebelde, ni me torné atrás. Is. 50:5
- Dí mi cuerpo á los heridores, y mis mejillas á los que me mesaban el cabello: no escondí mi rostro de las injurias y esputos. Is. 50:6
- Porque el Señor Jehová me ayudará; por tanto no me avergoncé: por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. Is. 50:7
- Cercano está de mí el que me justifica; ¿quién contenderá conmigo? juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? acérquese á mí. Is. 50:8
- He aquí que el Señor Jehová me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos como ropa de vestir se envejecerán, los comerá polilla. Is. 50:9
- ¿Quién hay entre vosotros que teme á Jehová, y oye la voz de su siervo? el que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. Is. 50:10
- Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó á Rahab, y el que hirió al dragón? Is. 51:9
- ¿No eres tú el que secó la mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo de la mar tornó en camino, para que pasasen los redimidos? Is. 51:10
- Cierto, tornarán los redimidos de Jehová, volverán á Sión cantando, y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: poseerán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán. Is. 51:11
- Y haste ya olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir: mas ¿en dónde está el furor del que aflige? Is. 51:13
- El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan. Is. 51:14
- Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su furor; las heces del cáliz de aturdimiento bebiste, y chupaste. Is. 51:17
- Así dijo tu Señor Jehová, y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, la hez del cáliz de mi furor; nunca más lo beberás: Is. 51:22
- Porque así dijo el Señor Jehová: Mi pueblo descendió á Egipto en tiempo pasado, para peregrinar allá; y el Assur lo cautivó sin razón. Is. 52:4
- Y ahora ¿qué á mí aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo sea llevado sin por qué? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día. Is. 52:5
- Jehová desnudó el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes; y todos los términos de la tierra verán la salud del Dios nuestro. Is. 52:10
- Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel. Is. 52:12
- ¿QUIÉN ha creído á nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Is. 53:1
- Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos. Is. 53:3
- Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. Is. 53:5
- Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Is. 53:6
- Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Is. 53:10
- Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores. Is. 53:12
- Ensancha el sitio de tu cabaña, y las cortinas de tus tiendas sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas. Is. 54:2
- Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre: y tu redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Is. 54:5
- Porque como á mujer dejada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como á mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo. Is. 54:6
- Porque los montes se moverán, y los collados temblarán; mas no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti. Is. 54:10
- Si alguno conspirare contra ti, será sin mí: el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. Is. 54:15
- He aquí que yo crié al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he criado al destruidor para destruir. Is. 54:16
- ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oidme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura. Is. 55:2
- Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Is. 55:7
- Bienaventurado el hombre que esto hiciere, y el hijo del hombre que esto abrazare: que guarda el sábado de profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Is. 56:2
- Y el hijo del extranjero, allegado á Jehová, no hable diciendo: Apartaráme totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco. Is. 56:3
- Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos é hijas; nombre perpetuo les daré que nunca perecerá. Is. 56:5
- Y á los hijos de los extranjeros que se allegaren á Jehová para ministrarle, y que amaren el nombre de Jehová para ser sus siervos: á todos los que guardaren el sábado de profanarlo, y abrazaren mi pacto, Is. 56:6
- Dice el Señor Jehová, el que junta los echados de Israel: Aun juntaré sobre él sus congregados. Is. 56:8
- Sus atalayas ciegos son, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Is. 56:10
- Venid, dicen, tomaré vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, ó mucho más excelente. Is. 56:12
- PERECE el justo, y no hay quien pare mientes; y los píos son recogidos, y no hay quien entienda que delante de la aflicción es recogido el justo. Is. 57:1
- Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama: allí también subiste á hacer sacrificio. Is. 57:7
- Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo: porque á otro que á mí te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, é hiciste con ellos alianza: amaste su cama donde quiera que la veías. Is. 57:8
- Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta el profundo. Is. 57:9
- Cuando clamares, líbrente tus allegados; empero á todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí espera, tendrá la tierra por heredad, y poseerá el monte de mi santidad. Is. 57:13
- Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Is. 57:14
- Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Is. 57:15
- Porque no tengo de contender para siempre, ni para siempre me he de enojar: pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he criado. Is. 57:16
- Por la iniquidad de su codicia me enojé y heríle, escondí mi rostro y ensañéme; y fué él rebelde por el camino de su corazón. Is. 57:17
- Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese obrado justicia, y que no hubiese dejado el derecho de su Dios: pregúntanme derechos de justicia, y quieren acercarse á Dios. Is. 58:2
- ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno halláis lo que queréis, y todos demandáis vuestras haciendas. Is. 58:3
- He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. Is. 58:4
- ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que encorve su cabeza como junco, y haga cama de saco y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable á Jehová? Is. 58:5
- ¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo? Is. 58:6
- ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne? Is. 58:7
- Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; é irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Is. 58:8
- Entonces invocarás, y oirte ha Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad; Is. 58:9
- Y si derramares tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el medio día; Is. 58:10
- Ponen huevos de áspides, y tejen telas de arañas: el que comiere de sus huevos, morirá; y si lo apretaren, saldrá un basilisco. Is. 59:5
- Por esto se alejó de nosotros el juicio, y no nos alcanzó justicia: esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. Is. 59:9
- El prevaricar y mentir contra Jehová, y tornar de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira. Is. 59:13
- Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos: porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Is. 59:14
- Y la verdad fué detenida; y el que se apartó del mal, fué puesto en presa: y viólo Jehová, y desagradó en sus ojos, porque pereció el derecho. Is. 59:15
- Como para retribuir, como para retornar ira á sus enemigos, y dar el pago á sus adversarios: el pago dará á las islas. Is. 59:18
- Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria: porque vendrá el enemigo como río, mas el espíritu de Jehová levantará bandera contra él. Is. 59:19
- Y vendrá el Redentor á Sión, y á los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová. Is. 59:20
- Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, dijo Jehová, ni de la boca de la simiente de tu simiente, desde ahora y para siempre. Is. 59:21
- Alza tus ojos en derredor, y mira: todos estos se han juntado, vinieron á ti: tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas sobre el lado serán criadas. Is. 60:4
- Todo el ganado de Cedar será juntado para ti: carneros de Nebayoth te serán servidos: serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria. Is. 60:7
- Ciertamente á mí esperarán las islas, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Is. 60:9
- Porque la gente ó el reino que no te sirviere, perecerá; y del todo serán asoladas. Is. 60:12
- La gloria del Líbano vendrá á ti, hayas, pinos, y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies. Is. 60:13
- Y mamarás la leche de las gentes, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. Is. 60:16
- El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará; sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. Is. 60:19
- El pequeño será por mil, el menor, por gente fuerte. Yo Jehová á su tiempo haré que esto sea presto. Is. 60:22
- EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel; Is. 61:1
- Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su simiente, así el Señor Jehová hará brotar justicia y alabanza delante de todas las gentes. Is. 61:11
- Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Asolamiento; sino que serás llamada Hephzibah, y tu tierra, Beulah; porque el amor de Jehová será en ti, y tu tierra será casada. Is. 62:4
- Pues como el mancebo se casa con la virgen, se casarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo. Is. 62:5
- Sobre tus muros, oh Jerusalem, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no ceséis, Is. 62:6
- Juró Jehová por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza: Que jamás daré tu trigo por comida á tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que tú trabajaste: Is. 62:8
- Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón á los pueblos. Is. 62:10
- ¿QUIÉN es éste que viene de Edom, de Bosra con vestidos bermejos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. Is. 63:1
- Pisado he yo solo el lagar, y de los pueblos nadie fué conmigo: pisélos con mi ira, y hollélos con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y ensucié todas mis ropas. Is. 63:3
- Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos es venido. Is. 63:4
- En toda angustia de ellos él fué angustiado, y el ángel de su faz los salvó: en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días del siglo. Is. 63:9
- Empero acordóse de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir de la mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él su espíritu santo? Is. 63:11
- ¿El que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que rompió las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo? Is. 63:12
- ¿El que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran? Is. 63:13
- El espíritu de Jehová los pastoreó, como á una bestia que desciende al valle; así pastoreaste tu pueblo, para hacerte nombre glorioso. Is. 63:14
- Mira desde el cielo, y contempla desde la morada de tu santidad y de tu gloria: ¿dónde está tu celo, y tu fortaleza, la conmoción de tus entrañas y de tus miseraciones para conmigo? ¿hanse estrechado? Is. 63:15
- Por poco tiempo lo poseyó el pueblo de tu santidad: nuestros enemigos han hollado tu santuario. Is. 63:18
- Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera. Is. 64:4
- Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros lodo, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos, todos nosotros. Is. 64:8
- Extendí mis manos todo el día á pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos; Is. 65:2
- Que dicen: Estáte en tu lugar, no te llegues á mí, que soy más santo que tú: éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día. Is. 65:5
- He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, antes retornaré, y daré el pago en su seno, Is. 65:6
- Y será Sarón para habitación de ovejas, y el valle de Achôr para majada de vacas, á mi pueblo que me buscó. Is. 65:10
- Empero vosotros los que dejáis á Jehová, que olvidáis el monte de mi santidad, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino; Is. 65:11
- Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados; Is. 65:13
- He aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis. Is. 65:14
- Y dejaréis vuestro nombre por maldición á mis escogidos, y el Señor Jehová te matará; y á sus siervos llamará por otro nombre. Is. 65:15
- El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos. Is. 65:16
- No habrá más allí niño de días, ni viejo que sus días no cumpla: porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años, será maldito. Is. 65:20
- Y edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. Is. 65:21
- El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y á la serpiente el polvo será su comida. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová. Is. 65:25
- JEHOVÁ dijo así: El cielo es mi solio, y la tierra estrado de mis pies: ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde este lugar de mi reposo? Is. 66:1
- El que sacrifica buey, como si matase un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que ofrece presente, como si ofreciese sangre de puerco; el que ofrece perfume, como si bendijese á un ídolo. Y pues escogieron sus caminos, y su alma amó sus abominaciones. Is. 66:3
- Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago á sus enemigos. Is. 66:6
- ¿Yo que hago parir, no pariré? dijo Jehová. ¿Yo que hago engendrar, seré detenido? dice el Dios tuyo. Is. 66:9
- Para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que ordeñéis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria. Is. 66:11
- Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las gentes como un arroyo que sale de madre; y mamaréis, y sobre el lado seréis traídos, y sobre las rodillas seréis regalados. Is. 66:12
- Y traerán á todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por presente á Jehová, en caballos, en carros, en literas, y en mulos, y en camellos, á mi santo monte de Jerusalem, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen el presente en vasos limpios á la casa de Jehová. Is. 66:20
- La palabra de Jehová que fué á él en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año décimotercio de su reinado. Jer. 1:2
- Fué asimismo en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedechîas hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalem en el mes quinto. Jer. 1:3
- Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes. Jer. 1:5
- Y díjome Jehová: Del aquilón se soltará el mal sobre todos los moradores de la tierra. Jer. 1:14
- Anda, y clama á los oídos de Jerusalem, diciendo: Así dice Jehová: Heme acordado de ti, de la misericordia de tu mocedad, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Jer. 2:2
- Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de tierra de Egipto, que nos hizo andar por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? Jer. 2:6
- Ahora pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del río? Jer. 2:18
- Tu maldad te castigará, y tu apartamiento te condenará: sabe pues y ve cuán malo y amargo es tu dejar á Jehová tu Dios, y faltar mi temor en tí, dice el Señor Jehová de los ejércitos. Jer. 2:19
- Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre tí, tu pecado está sellado delante de mí, dijo el Señor Jehová. Jer. 2:22
- ¿Como dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras; Jer. 2:23
- Como se avergüenza el ladrón cuando es tomado, así se avergonzarán la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, y sus profetas; Jer. 2:26
- Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y á la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos. Jer. 2:27
- ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para tí? Levántense, á ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción: porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses. Jer. 2:28
- Alza tus ojos á los altos, y ve en qué lugar no te hayas publicado: para ellos te sentabas en los caminos, como Arabe en el desierto; y con tus fornicaciones y con tu malicia has contaminado la tierra. Jer. 3:2
- Y sucedió que por la liviandad de su fornicación la tierra fué contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño. Jer. 3:9
- Ve, y clama estas palabras hacia el aquilón, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. Jer. 3:12
- En aquel tiempo llamarán á Jerusalem Trono de Jehová, y todas las gentes se congregarán á ella en el nombre de Jehová en Jerusalem: ni andarán más tras la dureza de su corazón malvado. Jer. 3:17
- Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra mocedad; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas. Jer. 3:24
- El león sube de su guarida, y el destruidor de gentes ha partido; salido ha de su asiento para poner tu tierra en soledad; tus ciudades serán asoladas, y sin morador. Jer. 4:7
- Y será en aquel día, dice Jehová, que desfallecerá el corazón del rey, y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los profetas. Jer. 4:9
- Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! verdaderamente en gran manera has engañado á este pueblo y á Jerusalem, diciendo, Paz tendréis; pues que el cuchillo ha venido hasta el alma. Jer. 4:10
- Porque la voz se oye del que trae las nuevas desde Dan, y del que hace oir la calamidad desde el monte de Ephraim. Jer. 4:15
- Miré, y he aquí el Carmelo desierto, y todas sus ciudades eran asoladas á la presencia de Jehová, á la presencia del furor de su ira. Jer. 4:26
- Yo empero dije: Por cierto ellos son pobres, enloquecido han, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Jer. 5:4
- Irme he á los grandes, y hablaréles; porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Ciertamente ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas. Jer. 5:5
- Negaron á Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos cuchillo ni hambre; Jer. 5:12
- Y será que cuando dijereis: ¿Por qué hizo Jehová el Dios nuestro con nosotros todas estas cosas? entonces les dirás: De la manera que me dejasteis á mí, y servisteis á dioses ajenos en vuestra tierra así serviréis á extraños en tierra ajena. Jer. 5:19
- Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien. Jer. 5:25
- Denunciad guerra contra ella: levantaos y subamos hacia el mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido. Jer. 6:4
- Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como á vid el resto de Israel: torna tu mano como vendimiador á los cestos. Jer. 6:9
- Por tanto estoy lleno de saña de Jehová, trabajado he por contenerme; derramaréla sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes juntamente; porque el marido también será preso con la mujer, el viejo con el lleno de días. Jer. 6:11
- Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande de ellos, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Jer. 6:13
- Y curan el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo, Paz, paz; y no hay paz. Jer. 6:14
- Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Jer. 6:16
- Oye, tierra. He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon á mis palabras, y aborrecieron mi ley. Jer. 6:19
- Por tanto Jehová dice esto: He aquí yo pongo á este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y los hijos juntamente, el vecino y su cercano perecerán. Jer. 6:21
- Hija de mi pueblo, cíñete de saco, y revuélcate en ceniza; hazte luto como por hijo único, llanto de amarguras: porque presto vendrá sobre nosotros el destruidor. Jer. 6:26
- Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre: conocerás pues, y examinarás el camino de ellos. Jer. 6:27
- Quemóse el fuelle, del fuego se ha consumido el plomo: por demás fundió el fundidor, pues los malos no son arrancados. Jer. 6:29
- Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo, Jer. 7:5
- Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas á la reina del cielo y para hacer ofrendas á dioses ajenos, por provocarme á ira. Jer. 7:18
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y encenderáse, y no se apagará. Jer. 7:20
- Porque no hablé yo con vuestros padres, ni les mandé el día que los saqué de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de víctimas: Jer. 7:22
- Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié á todos los profetas mis siervos, cada día madrugando y enviándolos: Jer. 7:25
- Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. Jer. 7:31
- Y los esparcirán al sol, y á la luna, y á todo el ejército del cielo, á quien amaron, y á quienes sirvieron, y en pos de quienes anduvieron, y á quienes preguntaron, y á quienes se encorvaron. No serán recogidos, ni enterrados: serán por muladar sobre la haz de la tierra. Jer. 8:2
- Y escogeráse la muerte antes que la vida por todo el resto que quedare de esta mala generación, en todos los lugares á donde los arrojaré yo á los que quedaren, dice Jehová de los ejércitos. Jer. 8:3
- Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: ¿El que cae, no se levanta? ¿el que se desvía, no torna á camino? Jer. 8:4
- ¿Por qué es este pueblo de Jerusalem rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, no han querido volverse. Jer. 8:5
- Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de Jehová. Jer. 8:7
- Por tanto daré á otros sus mujeres, y sus heredades á quien las posea: porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño. Jer. 8:10
- Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. Jer. 8:11
- Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos: del sonido de los relinchos de sus fuertes tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella. Jer. 8:16
- Pasóse la siega, acabóse el verano, y nosotros no hemos sido salvos. Jer. 8:20
- Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado. Jer. 8:21
- ¡Oh quién me diese en el desierto un mesón de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores. Jer. 9:2
- Habla: Así ha dicho Jehová: Los cuerpos de los hombres muertos caerán como estiércol sobre la haz del campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja. Jer. 9:22
- Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Jer. 9:23
- Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová. Jer. 9:24
- A Egipto, y á Judá, y á Edom, y á los hijos de Ammón y de Moab, y á todos los arrinconados en el postrer rincón, que moran en el desierto; porque todas las gentes tienen prepucio, y toda la casa de Israel tiene prepucio en el corazón. Jer. 9:26
- Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las gentes, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las gentes las teman. Jer. 10:2
- Y todos se infatuarán, y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el mismo leño. Jer. 10:8
- Traerán plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrará el artífice, y las manos del fundidor; vestiránlos de cárdeno y de púrpura: obra de peritos es todo. Jer. 10:9
- El que hizo la tierra con su potencia, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su prudencia; Jer. 10:12
- A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. Jer. 10:13
- Vanidad son, obra de escarnios: en el tiempo de su visitación perecerán. Jer. 10:15
- No es como ellos la suerte de Jacob: porque él es el Hacedor de todo, é Israel es la vara de su herencia: Jehová de los ejércitos es su nombre. Jer. 10:16
- Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos. Jer. 10:23
- Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de Israel: Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto, Jer. 11:3
- El cual mandé á vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oid mi voz, y ejecutad aquéllas, conforme á todo lo que os mando, y me seréis por pueblo, y yo seré á vosotros por Dios; Jer. 11:4
- Para que confirme el juramento que hice á vuestros padres, que les daría la tierra que corre leche y miel, como este día. Y respondí, y dije: Amén, oh Jehová. Jer. 11:5
- Porque con eficacia protesté a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egipto hasta el día de hoy, madrugando y protestando, diciendo: Oid mi voz. Jer. 11:7
- Mas no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su corazón malvado: por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron. Jer. 11:8
- Hanse vuelto á las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, antes se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo concertado con sus padres. Jer. 11:10
- E irán las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalem, y clamarán á los dioses á quienes queman ellos inciensos, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal. Jer. 11:12
- Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalem, pusisteis los altares de ignominia, altares para ofrecer sahumerios á Baal. Jer. 11:13
- Tú pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré el día que en su aflicción á mí clamaren. Jer. 11:14
- Y yo como cordero inocente que llevan á degollar, pues no entendía que maquinaban contra mí designios, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, y no haya más memoria de su nombre. Jer. 11:19
- Mas, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas justicia, que sondas los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos: porque á ti he descubierto mi causa. Jer. 11:20
- JUSTO eres tú, oh Jehová, aunque yo contigo dispute: hablaré empero juicios contigo. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente? Jer. 12:1
- Tu empero, oh Jehová, me conoces; vísteme, y probaste mi corazón para contigo: arráncalos como á ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza. Jer. 12:3
- ¿Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados, y las aves; porque dijeron: No verá él nuestras postrimerías. Jer. 12:4
- Sobre todos los lugares altos del desierto vinieron disipadores: porque la espada de Jehová devorará desde el un extremo de la tierra hasta el otro extremo: no habrá paz para ninguna carne. Jer. 12:12
- Y compré el cinto conforme á la palabra de Jehová, y púselo sobre mis lomos. Jer. 13:2
- Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate, y ve al Eufrates, y escóndelo allá en la concavidad de una peña. Jer. 13:4
- Y sucedió que al cabo de muchos días me dijo Jehová: Levántate, y ve al Eufrates, y toma de allí el cinto que te mandé escondieses allá. Jer. 13:6
- Entonces fuí al Eufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno. Jer. 13:7
- Porque como el cinto se junta á los lomos del hombre, así hice juntar á mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por pueblo y por fama, y por alabanza y por honra: empero no escucharon. Jer. 13:11
- Y quebrantarélos el uno con el otro, los padres con los hijos juntamente, dice Jehová: no perdonaré, ni tendré piedad ni misericordia, para no destruirlos. Jer. 13:14
- Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma á causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fué cautivo. Jer. 13:17
- Alzad vuestros ojos, y ved los que vienen del aquilón: ¿dónde está el rebaño que te fué dado, la grey de tu gloria? Jer. 13:20
- ¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados á hacer mal. Jer. 13:23
- Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados: en el mismo campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalem! ¿No serás al cabo limpia? ¿hasta cuándo todavía? Jer. 13:27
- Enlutóse Judá, y sus puertas se despoblaron: oscureciéronse en tierra, y subió el clamor de Jerusalem. Jer. 14:2
- Porque se resquebrajó la tierra á causa de no llover en el país; confusos los labradores, cubrieron sus cabezas. Jer. 14:4
- Y los asnos monteses se ponían en los altos, aspiraban el viento como los chacales; sus ojos se ofuscaron, porque no había hierba. Jer. 14:6
- Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche? Jer. 14:8
- Y el pueblo á quien profetizan, echado será en las calles de Jerusalem por hambre y por espada; y no habrá quien los entierre, ellos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas; y sobre ellos derramaré su maldad. Jer. 14:16
- Si salgo al campo, he aquí muertos á cuchillo; y si me entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre: porque también el profeta como el sacerdote anduvieron rodeando en la tierra, y no conocieron. Jer. 14:18
- Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el trono de tu gloria: acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros. Jer. 14:21
- Y será que si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que á muerte, á muerte; y el que á cuchillo, á cuchillo; y el que á hambre, á hambre; y el que á cautividad, á cautividad. Jer. 15:2
- Dijo Jehová: De cierto tus reliquias serán en bien; de cierto haré que el enemigo te salga á recibir en el tiempo trabajoso, y en el tiempo de angustia. Jer. 15:11
- ¿Quebrará el hierro al hierro de la parte de aquilón, y al bronce? Jer. 15:12
- Y acontecerá que cuando anunciares á este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué habló Jehová sobre nosotros este mal tan grande? ¿y qué maldad es la nuestra, ó qué pecado es el nuestro, que cometiéramos contra Jehová nuestro Dios? Jer. 16:10
- Oh Jehová, fortaleza mía, y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción; á ti vendrán gentes desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho. Jer. 16:19
- ¿Ha de hacer el hombre dioses para sí? mas ellos no son dioses. Jer. 16:20
- EL pecado de Judá escrito está con cincel de hierro, y con punta de diamante: esculpido está en la tabla de su corazón, y en los lados de vuestros altares; Jer. 17:1
- ¡Oh mi montaña! tu hacienda en el campo y todos tus tesoros daré á saco, por el pecado de tus altos en todos tus términos. Jer. 17:3
- Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Jer. 17:5
- Pues será como la retama en el desierto, y no verá cuando viniere el bien; sino que morará en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Jer. 17:6
- Bendito el varón que se fía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Jer. 17:7
- Porque él será como el árbol plantado junto á las aguas, que junto á la corriente echará sus raices, y no verá cuando viniere el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de hacer fruto. Jer. 17:8
- Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jer. 17:9
- Yo Jehová, que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar á cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jer. 17:10
- Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que allega riquezas, y no con justicia; en medio de sus días las dejará, y en su postrimería será insipiente. Jer. 17:11
- Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario. Jer. 17:12
- ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan, serán avergonzados; y los que de mí se apartan, serán escritos en el polvo; porque dejaron la vena de aguas vivas, á Jehová. Jer. 17:13
- No me seas tú por espanto: esperanza mía eres tú en el día malo. Jer. 17:17
- Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestras vidas, y no traigáis carga en el día del sábado, para meter por las puertas de Jerusalem; Jer. 17:21
- Ni saquéis carga de vuestras casas en el día del sábado, ni hagáis obra alguna: mas santificad el día del sábado, como mandé á vuestros padres; Jer. 17:22
- Será empero, si vosotros me obedeciereis, dice Jehová, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el día del sábado, sino que santificaréis el día del sábado, no haciendo en él ninguna obra; Jer. 17:24
- Que entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem: y esta ciudad será habitada para siempre. Jer. 17:25
- Mas si no me oyereis para santificar el día del sábado, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalem en día de sábado, yo haré encender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalem, y no se apagará. Jer. 17:27
- Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del alfarero; y tornó é hízolo otro vaso, según que al alfarero pareció mejor hacerlo. Jer. 18:4
- ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel, dice Jehová? He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. Jer. 18:6
- Y dijeron: Es por demás: porque en pos de nuestras imaginaciones hemos de ir, y hemos de hacer cada uno el pensamiento de su malvado corazón. Jer. 18:12
- Como viento solano los esparciré delante del enemigo; mostraréles las espaldas, y no el rostro, en el día de su perdición. Jer. 18:17
- Mas tú, oh Jehová, conoces todo su consejo contra mí para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro: y tropiecen delante de ti; haz así con ellos en el tiempo de tu furor. Jer. 18:23
- Y desvaneceré el consejo de Judá y de Jerusalem en este lugar; y haréles caer á cuchillo delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus almas; y daré sus cuerpos para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra: Jer. 19:7
- Y haréles comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas; y cada uno comerá la carne de su amigo, en el cerco y en el apuro con que los estrecharán sus enemigos y los que buscan sus almas. Jer. 19:9
- Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Judá, serán como el lugar de Topheth inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron perfumes á todo el ejército del cielo, y vertieron libaciones á dioses ajenos. Jer. 19:13
- Y volvió Jeremías de Topheth, á donde le envió Jehová á profetizar, y paróse en el atrio de la casa de Jehová, y dijo á todo el pueblo. Jer. 19:14
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oir mis palabras. Jer. 19:15
- E hirió Pashur á Jeremías profeta, y púsole en el cepo que estaba á la puerta de Benjamín en lo alto, la cual conducía á la casa de Jehová. Jer. 20:2
- Y el día siguiente Pashur sacó á Jeremías del cepo. Díjole entonces Jeremías: Jehová no ha llamado tu nombre Pashur, sino Magormissabib. Jer. 20:3
- Porque así ha dicho Jehová: He aquí yo te pondré en espanto á ti, y á todos los que bien te quieren, y caerán por el cuchillo de sus enemigos, y tus ojos lo verán: y á todo Judá entregaré en mano del rey de Babilonia, y los trasportará á Babilonia, y herirálos á cuchillo. Jer. 20:4
- Oh Jehová de los ejércitos, que sondas los justos, que ves los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque á ti he descubierto mi causa. Jer. 20:12
- Cantad á Jehová, load á Jehová: porque librado ha el alma del pobre de mano de los malignos. Jer. 20:13
- Maldito el día en que nací: el día en que mi madre me parió no sea bendito. Jer. 20:14
- Maldito el hombre que dió nuevas á mi padre, diciendo, Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho. Jer. 20:15
- Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió: y oiga gritos de mañana, y voces al medio día; Jer. 20:16
- Porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre concebimiento perpetuo. Jer. 20:17
- PALABRA que fué á Jeremías de Jehová, cuando el rey Sedechîas envió á él á Pashur hijo de Malchîas, y á Sephanías sacerdote, hijo de Maasías, que le dijesen: Jer. 21:1
- Así ha dicho Jehová Dios de Israel: He aquí yo vuelvo las armas de guerra que están en vuestras manos, y con que vosotros peleáis con el rey de Babilonia; y los Caldeos que os tienen cercados fuera de la muralla, yo los juntaré en medio de esta ciudad. Jer. 21:4
- El que se quedare en esta ciudad, morirá á cuchillo, ó de hambre, ó pestilencia: mas el que saliere, y se pasare á los Caldeos que os tienen cercados, vivirá, y su vida le será por despojo. Jer. 21:9
- Y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus criados, y tu pueblo que entran por estas puertas. Jer. 22:2
- Y señalaré contra ti disipadores, cada uno con sus armas; y cortarán tus cedros escogidos, y los echarán en el fuego. Jer. 22:7
- Y dirán: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron. Jer. 22:9
- No lloréis al muerto, ni de él os condolezcáis: llorad amargamente por el que va; porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació. Jer. 22:10
- Antes morirá en el lugar adonde lo trasportaren, y no verá más esta tierra. Jer. 22:12
- ¡Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! Jer. 22:13
- El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme á mí? dice Jehová. Jer. 22:16
- A todos tus pastores pacerá el viento, y tus enamorados irán en cautiverio: entonces te avergonzarás y te confundirás á causa de toda tu malicia. Jer. 22:22
- Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros: ¡cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que está de parto! Jer. 22:23
- Así ha dicho Jehová: Escribid que será este hombre privado de generación, hombre á quien nada sucederá prósperamente en todos los días de su vida: porque ningún hombre de su simiente que se sentare sobre el trono de David, y que se enseñoreare sobre Judá, será jamás dichoso. Jer. 22:30
- Y yo recogeré el resto de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y harélas volver á sus moradas; y crecerán, y se multiplicarán. Jer. 23:3
- He aquí que vienen los días, dice Jehová, y despertaré á David renuevo justo, y reinará Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. Jer. 23:5
- A causa de los profetas mi corazón está quebrantado en medio de mí, todos mis huesos tiemblan; estuve como hombre borracho, y como hombre á quien dominó el vino, delante de Jehová y delante de las palabras de su santidad. Jer. 23:9
- Porque así el profeta como el sacerdote son fingidos: aun en mi casa hallé su maldad, dice Jehová. Jer. 23:11
- Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vió, y oyó su palabra? ¿quién estuvo atento á su palabra, y oyó? Jer. 23:18
- No se apartará el furor de Jehová, hasta tanto que haya hecho, y hasta tanto que haya cumplido los pensamientos de su corazón: en lo postrero de los días lo entenderéis cumplidamente. Jer. 23:20
- ¿Ocultaráse alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No hincho yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? Jer. 23:24
- ¿Hasta cuándo será esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? Jer. 23:26
- El profeta con quien fuere sueño, cuente sueño; y el con quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová. Jer. 23:28
- ¿No es mi palabra como el fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? Jer. 23:29
- He aquí yo contra los profetas, dice Jehová, que endulzan sus lenguas, y dicen: El ha dicho. Jer. 23:31
- Y cuando te preguntare este pueblo, ó el profeta, ó el sacerdote, diciendo: ¿Qué es la carga de Jehová? les dirás: ¿Qué carga? Os dejaré, ha dicho Jehová. Jer. 23:33
- Y el profeta, y el sacerdote, ó el pueblo, que dijere: Carga de Jehová; yo enviaré castigo sobre tal hombre y sobre su casa. Jer. 23:34
- Y pondré sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusión que nunca borrará el olvido. Jer. 23:40
- PALABRA que fué á Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, el cual es el año primero de Nabucodonosor rey de Babilonia; Jer. 25:1
- La cual habló Jeremías profeta á todo el pueblo de Judá, y á todos los moradores de Jerusalem, diciendo: Jer. 25:2
- Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son veintitrés años, fué á mí palabra de Jehová, y os he hablado, madrugando y dando aviso; mas no oisteis. Jer. 25:3
- Y será que, cuando fueren cumplidos los setenta años, visitaré sobre el rey de Babilonia y sobre aquella gente su maldad, ha dicho Jehová, y sobre la tierra de los Caldeos; y pondréla en desiertos para siempre. Jer. 25:12
- Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano el vaso del vino de este furor, y da á beber de él á todas las gentes á las cuales yo te envío. Jer. 25:15
- Y tomé el vaso de la mano de Jehová, y dí de beber á todas las gentes á las cuales me envió Jehová: Jer. 25:17
- Y á todos los reyes de Arabia, y á todos los reyes de pueblos mezclados que habitan en el desierto; Jer. 25:24
- Y á todos los reyes del aquilón, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros; y á todos los reinos de la tierra que están sobre la haz de la tierra: y el rey de Sesach beberá después de ellos. Jer. 25:26
- Y será que, si no quieren tomar el vaso de tu mano para beber, les dirás tú: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Habéis de beber. Jer. 25:28
- Llegó el estruendo hasta el cabo de la tierra; porque juicio de Jehová con las gentes: él es el Juez de toda carne; entregará los impíos á cuchillo, dice Jehová. Jer. 25:31
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal sale de gente en gente, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra. Jer. 25:32
- Y serán muertos de Jehová en aquel día desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo; no se endecharán, ni se recogerán, ni serán enterrados; como estiércol serán sobre la haz de la tierra. Jer. 25:33
- Aullad, pastores, y clamad; y revolcaos en el polvo, mayorales del rebaño; porque cumplidos son vuestros días para ser vosotros degollados y esparcidos, y caeréis como vaso de codicia. Jer. 25:34
- Y acabaráse la huída de los pastores, y el escape de los mayorales del rebaño. Jer. 25:35
- Y las majadas quietas serán taladas por el furor de la ira de Jehová. Jer. 25:37
- Dejó cual leoncillo su guarida; pues asolada fué la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saña. Jer. 25:38
- EN el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, fué esta palabra de Jehová, diciendo: Jer. 26:1
- Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla á todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé les hablases; no retengas palabra. Jer. 26:2
- Y los sacerdotes, los profetas, y todo el pueblo, oyeron á Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová. Jer. 26:7
- Y fué que, acabando de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablase á todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás. Jer. 26:8
- ¿Por qué has profetizado en nombre de Jehová, diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad será asolada hasta no quedar morador? Y juntóse todo el pueblo contra Jeremías en la casa de Jehová. Jer. 26:9
- Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas á los príncipes y á todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos. Jer. 26:11
- Y habló Jeremías á todos los príncipes y á todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió á que profetizase contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído. Jer. 26:12
- Y dijeron los príncipes y todo el pueblo á los sacerdotes y profetas. No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado. Jer. 26:16
- Miqueas de Morasti profetizó en tiempo de Ezechîas rey de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sión será arada como campo, y Jerusalem vendrá á ser montones, y el monte del templo en cumbres de bosque. Jer. 26:18
- Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías, hijo de Semaías de Chîriath-jearim, el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme á todas las palabras de Jeremías: Jer. 26:20
- Y oyó sus palabras el rey Joacim, y todos sus grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró de matarle; lo cual entendiendo Urías, tuvo temor, y huyó, y metióse en Egipto: Jer. 26:21
- Y el rey Joacim envió hombres á Egipto, á Elnathán hijo de Acbor, y otros hombres con él, á Egipto; Jer. 26:22
- EN el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, fué de Jehová esta palabra á Jeremías, diciendo: Jer. 27:1
- Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la haz de la tierra, con mi grande potencia y con mi brazo extendido, y díla á quien me plugo. Jer. 27:5
- Y todas las gentes le servirán á él, y á su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga también el tiempo de su misma tierra; y le servirán muchas gentes y reyes grandes. Jer. 27:7
- Y será, que la gente y el reino que no sirviere á Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, con espada y con hambre y con pestilencia visitaré á la tal gente, dice Jehová, hasta que los acabe yo por su mano. Jer. 27:8
- A Babilonia serán trasportados, y allí estarán hasta el día en que yo los visitaré, dice Jehová; y después los haré subir, y restituirélos á este lugar. Jer. 27:22
- Y ACONTECIÓ en el mismo año, en el principio del reinado de Sedechîas rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que Hananías, hijo de Azur, profeta que era de Gabaón, me habló en la casa de Jehová delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo: Jer. 28:1
- Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia. Jer. 28:2
- Y yo tornaré á este lugar á Jechônías hijo de Joacim, rey de Judá, y á todos los trasportados de Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque yo quebrantaré el yugo del rey de Babilonia. Jer. 28:4
- Entonces respondió Jeremías profeta á Hananías profeta, delante de los sacerdotes y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehová. Jer. 28:5
- Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus oídos y en los oídos de todo el pueblo: Jer. 28:7
- El profeta que profetizó de paz, cuando sobreviniere la palabra del profeta, será conocido el profeta que Jehová en verdad lo envió. Jer. 28:9
- Entonces Hananías profeta quitó el yugo del cuello de Jeremías profeta, y quebrólo, Jer. 28:10
- Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho Jehová: De esta manera quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las gentes dentro de dos años de días. Y fuése Jeremías su camino. Jer. 28:11
- Y después que Hananías profeta quebró el yugo del cuello de Jeremías profeta, fué palabra de Jehová á Jeremías, diciendo: Jer. 28:12
- Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puso sobre el cuello de todas estas gentes, para que sirvan á Nabucodonosor rey de Babilonia, y han de servirle; y aun también le he dado las bestias del campo. Jer. 28:14
- Entonces dijo el profeta Jeremías á Hananías profeta: Ahora oye, Hananías; Jehová no te envió, y tú has hecho confiar á este pueblo en mentira. Jer. 28:15
- Y en el mismo año murió Hananías en el mes séptimo. Jer. 28:17
- Y ESTAS son las palabras de la carta que Jeremías profeta envió de Jerusalem á los ancianos que habían quedado de los trasportados, y á los sacerdotes y profetas, y á todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalem á Babilonia: Jer. 29:1
- (Después que salió el rey Jechônías y la reina, y los de palacio, y los príncipes de Judá y de Jerusalem, y los artífices, y los ingenieros de Jerusalem;) Jer. 29:2
- Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jer. 29:11
- Así empero ha dicho Jehová, del rey que está sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio; Jer. 29:16
- Y todos los trasportados de Judá que están en Babilonia, tomarán de ellos maldición, diciendo: Póngate Jehová como á Sedechîas y como á Achâb, los cuales asó al fuego el rey de Babilonia. Jer. 29:22
- Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Por cuanto enviaste letras en tu nombre á todo el pueblo que está en Jerusalem, y á Sophonías sacerdote hijo de Maasías, y á todos los sacerdotes, diciendo: Jer. 29:25
- Jehová te ha puesto por sacerdote en lugar de Joiada sacerdote, para que presidáis en la casa de Jehová sobre todo hombre furioso y profetizante, poniéndolo en el calabozo y en el cepo. Jer. 29:26
- Porque por eso nos envió á decir en Babilonia: Largo va el cautiverio: edificad casas, y morad; plantad huertos, y comed el fruto de ellos. Jer. 29:28
- Preguntad ahora, y mirad si pare el varón: porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer de parto, y hanse tornado pálidos todos los rostros. Jer. 30:6
- Sino que servirán á Jehová su Dios, y á David su rey, el cual les levantaré. Jer. 30:9
- Tú pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices, Israel: porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos, y á tu simiente de la tierra de su cautividad; y Jacob tornará, y descansará y sosegará, y no habrá quien le espante. Jer. 30:10
- Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago tornar la cautividad de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia; y la ciudad será edificada sobre su collado, y el templo será asentado según su forma. Jer. 30:18
- No se volverá la ira del enojo de Jehová, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazón: en el fin de los días entenderéis esto. Jer. 30:24
- Así ha dicho Jehová: Halló gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon del cuchillo, yendo yo para hacer hallar reposo á Israel. Jer. 31:2
- Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Ephraim: Levantaos, y subamos á Sión, á Jehová nuestro Dios. Jer. 31:6
- Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo á la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh Jehová, salva tu pueblo, el resto de Israel. Jer. 31:7
- Irán con lloro, mas con misericordias los haré volver, y harélos andar junto á arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán: porque soy á Israel por padre, y Ephraim es mi primogénito. Jer. 31:9
- Oid palabra de Jehová, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que están lejos, y decid: El que esparció á Israel lo juntará y guardará, como pastor á su ganado. Jer. 31:10
- Y el alma del sacerdote embriagaré de grosura, y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová. Jer. 31:14
- Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí, herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades. Jer. 31:19
- Establécete señales, ponte majanos altos; nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste: vuélvete, virgen de Israel, vuélvete á estas tus ciudades. Jer. 31:21
- Porque habré embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida. Jer. 31:25
- No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fuí yo un marido para ellos, dice Jehová: Jer. 31:32
- Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo á ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jer. 31:33
- Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Jer. 31:34
- Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Jer. 31:35
- Y saldrá más adelante el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Hareb, y rodeará á Goa. Jer. 31:39
- Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo á Jehová: no será arrancada, ni destruída más para siempre. Jer. 31:40
- PALABRA que fué á Jeremías, de Jehová el año décimo de Sedechîas rey de Judá, que fué el año décimo octavo de Nabucodonosor. Jer. 32:1
- Y entonces el ejército del rey de Babilonia tenía cercada á Jerusalem; y el profeta Jeremías estaba preso en el patio de la cárcel que estaba en la casa del rey de Judá. Jer. 32:2
- Y vino á mí Hanameel, hijo de mi tío, conforme á la palabra de Jehová, al patio de la cárcel, y díjome: Compra ahora mi heredad que está en Anathoth, en tierra de Benjamín, porque tuyo es el derecho de la herencia, y á ti compete la redención: cómprala para ti. Entonces conocí que era palabra de Jehová. Jer. 32:8
- Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anathoth, y peséle el dinero: diecisiete siclos de plata. Jer. 32:9
- Y escribí la carta, y selléla, é hice atestiguar á testigos, y pesé el dinero con balanza. Jer. 32:10
- Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y el traslado abierto. Jer. 32:11
- Y dí la carta de venta á Baruch hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito en la carta de venta, delante de todos los Judíos que estaban en el patio de la cárcel. Jer. 32:12
- ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti: Jer. 32:17
- Que haces misericordia en millares, y vuelves la maldad de los padres en el seno de sus hijos después de ellos: Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre: Jer. 32:18
- Grande en consejo, y magnífico en hechos: porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar á cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras: Jer. 32:19
- Por manera que para enojo mío y para ira mía me ha sido esta ciudad, desde el día que la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia; Jer. 32:31
- Y volviéronme la cerviz, y no el rostro: y cuando los enseñaba, enseñaba, fbamadrugando y enseñando, no escucharon para recibir corrección: Jer. 32:33
- Y edificaron altares á Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinnom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas á Moloch, lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación, para hacer pecar á Judá. Jer. 32:35
- Y haré con ellos pacto eterno, que no tornaré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. Jer. 32:40
- Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este grande mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. Jer. 32:42
- Y FUÉ palabra de Jehová á Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo: Jer. 33:1
- Y seráme á mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las gentes de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré. Jer. 33:9
- Porque así ha dicho Jehová: No faltará á David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel; Jer. 33:17
- Así ha dicho Jehová: Si pudieres invalidar mi concierto con el día y mi concierto con la noche, por manera que no haya día ni noche á su tiempo, Jer. 33:20
- Como no puede ser contado el ejército del cielo, ni la arena de la mar se puede medir, así multiplicaré la simiente de David mi siervo, y los Levitas que á mí ministran. Jer. 33:22
- Así ha dicho Jehová: Si no permaneciere mi concierto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, Jer. 33:25
- Y el ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalem, y contra todas las ciudades de Judá que habían quedado, contra Lachîs, y contra Azeca; porque de las ciudades fuertes de Judá éstas habían quedado. Jer. 34:7
- Palabra que fué á Jeremías de Jehová, después que Sedechîas hizo concierto con todo el pueblo en Jerusalem, para promulgarles libertad: Jer. 34:8
- Y como oyeron todos los príncipes, y todo el pueblo que habían venido en el concierto de dejar cada uno su siervo y cada uno su sierva libres, que ninguno usase más de ellos como de siervos, obedecieron, y dejáronlos. Jer. 34:10
- Así dice Jehová Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el día que los saqué de tierra de Egipto, de casa de siervos, diciendo: Jer. 34:13
- Y entregaré á los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado á efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas: Jer. 34:18
- A los príncipes de Judá y á los príncipes de Jerusalem, á los eunucos y á los sacerdotes, y á todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro, Jer. 34:19
- Fué firme la palabra de Jonadab hijo de Rechâb, el cual mandó á sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado á vosotros, madrugando, y hablando, y no me habéis oído. Jer. 35:14
- Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Rechâb, tuvieron por firme el mandamiento que les dió su padre; mas este pueblo no me ha obedecido. Jer. 35:16
- Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí traeré yo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalem todo el mal que contra ellos he hablado: porque les hablé, y no oyeron; llamélos, y no han respondido. Jer. 35:17
- Y ACONTECIÓ en el cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, que fué esta palabra á Jeremías, de Jehová, diciendo: Jer. 36:1
- Tómate un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las gentes, desde el día que comencé á hablarte, desde los días de Josías hasta hoy. Jer. 36:2
- Quizá oirá la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, para avolverse cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado. Jer. 36:3
- Entra tú pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová en oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también en oídos de todo Judá que vienen de sus ciudades. Jer. 36:6
- Quizá caerá oración de ellos en la presencia de Jehová, y tornaráse cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo. Jer. 36:7
- Y Baruch hijo de Nerías hizo conforme á todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová. Jer. 36:8
- Y aconteció en el año quinto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, que promulgaron ayuno en la presencia de Jehová, á todo el pueblo de Jerusalem, y á todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá á Jerusalem. Jer. 36:9
- Y Baruch leyó en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová, en la cámara de Gemarías hijo de Saphán escriba, en el atrio de arriba, á la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová, en oídos del pueblo. Jer. 36:10
- Y contóles Michêas todas las palabras que había oído leyendo Baruch en el libro en oídos del pueblo. Jer. 36:13
- Entonces enviaron todos los príncipes á Jehudí hijo de Nethanías, hijo de Selemías, hijo de Chusi, para que dijese á Baruch: Toma el rollo en que leíste á oídos del pueblo, y ven. Y Baruch, hijo de Nerías, tomó el rollo en su mano, y vino á ellos. Jer. 36:14
- Y Baruch les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro. Jer. 36:18
- Y entraron al rey al atrio, habiendo depositado el rollo en la cámara de Elisama secretario; y contaron en los oídos del rey todas estas palabras. Jer. 36:20
- Y envió el rey á Jehudí á que tomase el rollo, el cual lo tomó de la cámara de Elisama secretario, y leyó en él Jehudí en oídos del rey, y en oídos de todos los príncipes que junto al rey estaban. Jer. 36:21
- Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y había un brasero ardiendo delante de él; Jer. 36:22
- Y fué que, como Jehudí hubo leído tres ó cuatro planas, rasgólo con un cuchillo de escribanía, y echólo en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero había. Jer. 36:23
- Y no tuvieron temor, ni rasgaron sus vestidos, el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras. Jer. 36:24
- Antes mandó el rey á Jerameel hijo de Amelech, y á Seraías hijo de Azriel, y á Selemías hijo de Abdeel, que prendiesen á Baruch el escribiente y á Jeremías profeta; mas Jehová los escondió. Jer. 36:26
- Y fué palabra de Jehová á Jeremías, después que el rey quemó el rollo, las palabras que Baruch había escrito de boca de Jeremías, diciendo: Jer. 36:27
- Vuelve á tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras, que estaban en el primer rollo que quemó Joacim, el rey de Judá. Jer. 36:28
- Y dirás á Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo, diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto, vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella hombres ni animales? Jer. 36:29
- Por tanto, así ha dicho Jehová, en orden á Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche. Jer. 36:30
- Y visitaré sobre él, y sobre su simiente, y sobre sus siervos, su maldad; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalem, y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he dicho y no escucharon. Jer. 36:31
- Y tomó Jeremías otro rollo, y diólo á Baruch hijo de Nerías escriba; y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes. Jer. 36:32
- Y REINÓ el rey Sedechîas hijo de Josías, en lugar de Conías hijo de Joacim, al cual Nabucodonosor rey de Babilonia había constituído por rey en la tierra de Judá. Jer. 37:1
- Mas no obedeció él, ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra á las palabras de Jehová, que dijo por el profeta Jeremías. Jer. 37:2
- Y envió el rey Sedechîas á Jucal hijo de Selemías, y á Sephanías hijo de Maasías sacerdote, para que dijesen al profeta Jeremías: Ruega ahora por nosotros á Jehová nuestro Dios. Jer. 37:3
- Y como el ejército de Faraón hubo salido de Egipto, y vino la fama de ellos á oídos de los Caldeos que tenían cercada á Jerusalem, partiéronse de Jerusalem. Jer. 37:5
- Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Diréis así al rey de Judá, que os envió á mí para que me preguntaseis: He aquí que el ejército de Faraón que había salido en vuestro socorro, se volvió á su tierra en Egipto. Jer. 37:7
- Porque aun cuando hirieseis todo el ejército de los Caldeos que pelean con vosotros, y quedasen de ellos hombres alanceados, cada uno se levantará de su tienda, y pondrán esta ciudad á fuego. Jer. 37:10
- Y aconteció que, como el ejército de los Caldeos se fué de Jerusalem á causa del ejército de Faraón, Jer. 37:11
- Y cuando fué á la puerta de Benjamín, estaba allí un prepósito que se llamaba Irías, hijo de Selemías hijo de Hananías, el cual prendió á Jeremías profeta, diciendo: Fnatú te retiras á los Caldeos. Jer. 37:13
- El rey Sedechîas envió, y sacóle; y preguntóle el rey escondidamente en su casa, y dijo: ¿Hay palabra de Jehová? Y Jeremías dijo: Hay. Y dijo más: En mano del rey de Babilonia serás entregado. Jer. 37:17
- ¿Y dónde están vuestros profetas que os profetizaban, diciendo: No vendrá el rey de Babilonia contra vosotros, ni contra esta tierra? Jer. 37:19
- Entonces dió orden el rey Sedechîas, y depositaron á Jeremías en el patio de la cárcel, haciéndole dar una torta de pan al día, de la plaza de los Panaderos, hasta que todo el pan de la ciudad se gastase. Y quedó Jeremías en el patio de la cárcel. Jer. 37:21
- Y OYÓ Sephatías hijo de Mathán, y Gedalías hijo de Pashur, y Jucal hijo de Selemías, y Pashur hijo de Melchías, las palabras que Jeremías hablaba á todo el pueblo, diciendo: Jer. 38:1
- Así ha dicho Jehová: El que se quedare en esta ciudad morirá á cuchillo, ó de hambre, ó de pestilencia; mas el que saliere á los Caldeos vivirá, pues su vida le será por despojo, y vivirá. Jer. 38:2
- Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal. Jer. 38:4
- Y dijo el rey Sedechîas: Helo ahí, en vuestras manos está; que el rey no podrá contra vosotros nada. Jer. 38:5
- Entonces tomaron ellos á Jeremías, é hiciéronlo echar en la mazmorra de Malchîas hijo de Amelech, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron á Jeremías con sogas. Y en la mazmorra no había agua, sino cieno; y hundióse Jeremías en el cieno. Jer. 38:6
- Y oyendo Ebed-melec, hombre etiope, eunuco que estaba en casa del rey, que habían puesto á Jeremías en la mazmorra, y estando sentado el rey á la puerta de Benjamín, Jer. 38:7
- Mi señor el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho con Jeremías profeta, al cual hicieron echar en la mazmorra; porque allí se morirá de hambre, pues no hay más pan en la ciudad. Jer. 38:9
- Entonces mandó el rey al mismo Ebed-melec Etiope, diciendo: Toma en tu poder treinta hombres de aquí, y haz sacar á Jeremías profeta de la mazmorra, antes que muera. Jer. 38:10
- De este modo sacaron á Jeremías con sogas, y subiéronlo de la mazmorra; y quedó Jeremías en el patio de la cárcel. Jer. 38:13
- Después envió el rey Sedechîas, é hizo traer á sí á Jeremías profeta á la tercera entrada que estaba en la casa de Jehová. Y dijo el rey á Jeremías: Pregúntote una palabra, no me encubras ninguna cosa. Jer. 38:14
- Y juró el rey Sedechîas en secreto á Jeremías, diciendo: Vive Jehová que nos hizo esta alma, que no te mataré, ni te entregaré en mano de estos varones que buscan tu alma. Jer. 38:16
- Y dijo el rey Sedechîas á Jeremías: Témome á causa de los Judíos que se han adherido á los Caldeos, que no me entreguen en sus manos y me escarnezcan. Jer. 38:19
- Y he aquí que todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Judá, serán sacadas á los príncipes del rey de Babilonia; y ellas mismas dirán: Te han engañado, y prevalecido contra ti tus amigos; atollaron en el cieno tus pies, se volvieron atrás. Jer. 38:22
- Y si los príncipes oyeren que yo he hablado contigo, y vinieren á ti y te dijeren: Decláranos ahora qué hablaste con el rey, no nos lo encubras, y no te mataremos; asimismo qué te dijo el rey; Jer. 38:25
- Y vinieron luego todos los príncipes á Jeremías, y preguntáronle: y él les respondió conforme á todo lo que el rey le había mandado. Con esto se dejaron de él, porque el negocio no se había oído. Jer. 38:27
- Y quedó Jeremías en el patio de la cárcel hasta el día que fué tomada Jerusalem; y allí estaba cuando Jerusalem fué tomada. Jer. 38:28
- EN el noveno año de Sedechîas rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalem, y cercáronla. Jer. 39:1
- Y en el undécimo año de Sedechîas, en el mes cuarto, á los nueve del mes, fué rota la ciudad; Jer. 39:2
- Y fué que viéndolos Sedechîas, rey de Judá, y todos los hombres de guerra, huyeron, y saliéronse de noche de la ciudad por el camino de la huerta del rey, por la puerta entre los dos muros: y salió el rey por el camino del desierto. Jer. 39:4
- Mas el ejército de los Caldeos los siguió, y alcanzaron á Sedechîas en los llanos de Jericó; y tomáronle, é hiciéronle subir á Nabucodonosor rey de Babilonia, á Ribla, en tierra de Hamath, y sentencióle. Jer. 39:5
- Y degolló el rey de Babilonia los hijos de Sedechîas á su presencia en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia á todos los nobles de Judá. Jer. 39:6
- Y el resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y los que se habían á él adherido, con todo el resto del pueblo que había quedado, trasportólos á Babilonia Nabuzaradán, capitán de la guardia. Jer. 39:9
- Enviaron entonces, y tomaron á Jeremías del patio de la cárcel, y entregáronlo á Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Saphán, para que lo sacase á casa: y vivió entre el pueblo. Jer. 39:14
- Y había sido palabra de Jehová á Jeremías, estando preso en el patio de la cárcel, diciendo: Jer. 39:15
- Tomó pues el capitán de la guardia á Jeremías, y díjole: Jehová tu Dios habló este mal contra este lugar; Jer. 40:2
- Y aun no se había él vuelto, cuando le dijo: Vuélvete á Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Saphán, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las ciudades de Judá, y vive con él en medio del pueblo: ó ve á donde te pareciere más cómodo de ir. Y dióle el capitán de la guardia presentes y dones, y despidióle. Jer. 40:5
- Y como oyeron todos los príncipes del ejército que estaba por el campo, ellos y sus hombres, que el rey de Babilonia había puesto á Gedalías hijo de Ahicam sobre la tierra, y que le había encomendado los hombres, y las mujeres, y los niños, y los pobres de la tierra, que no fueron trasportados á Babilonia; Jer. 40:7
- Y he aquí que yo habito en Mizpa, para estar delante de los Caldeos que vendrán á nosotros; mas vosotros, coged el vino, y el pan, y el aceite, y ponedlo en vuestros almacenes, y quedaos en vuestras ciudades que habéis tomado. Jer. 40:10
- Asimismo todos los Judíos que estaban en Moab, y entre los hijos de Ammón, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron decir como el rey de Babilonia había dejado algunos en la Judea, y que había puesto sobre ellos á Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Saphán, Jer. 40:11
- Y Johanán, hijo de Carea, y todos los príncipes de la gente de guerra que estaban en el campo, vinieron á Gedalías en Mizpa, Jer. 40:13
- Entonces Johanán hijo de Carea habló á Gedalías en secreto, en Mizpa, diciendo: Yo iré ahora, y heriré á Ismael hijo de Nethanías, y hombre no lo sabrá: ¿por qué te ha de matar, y todos los Judíos que se han recogido á ti se derramarán, y perecerá el resto de Judá? Jer. 40:15
- Y ACONTECIÓ en el mes séptimo, que vino Ismael hijo de Nethanías, hijo de Elisama, de la simiente real, y algunos príncipes del rey, y diez hombres con él, á Gedalías hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan juntos allí en Mizpa. Jer. 41:1
- Y levantóse Ismael hijo de Nethanías, y los diez hombres que con él estaban, é hirieron á cuchillo á Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Saphán, matando así á aquel á quien el rey de Babilonia había puesto sobre la tierra. Jer. 41:2
- Mas entre aquellos fueron hallados diez hombres que dijeron á Ismael: No nos mates; porque tenemos en el campo tesoros de trigos, y cebadas, y aceite, y miel. Y dejólos, y no los mató entre sus hermanos. Jer. 41:8
- Y el aljibe en que echó Ismael todos los cuerpos de los hombres que hirió por causa de Gedalías, era el mismo que había hecho el rey Asa por causa de Baasa, rey de Israel: llenólo de muertos Ismael, hijo de Nethanías. Jer. 41:9
- Después llevó Ismael cautivo á todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa; á las hijas del rey, y á todo el pueblo que en Mizpa había quedado, el cual había Nabuzaradán capitán de la guardia encargado á Gedalías hijo de Ahicam. Llevólos pues cautivos Ismael hijo de Nethanías, y se fué para pasarse á los hijos de Ammón. Jer. 41:10
- Y oyó Johanán hijo de Carea, y todos los príncipes de la gente de guerra que estaban con él, todo el mal que había hecho Ismael, hijo de Nethanías. Jer. 41:11
- Y aconteció que como todo el pueblo que estaba con Ismael vió á Johanán hijo de Carea, y á todos los príncipes de la gente de guerra que estaban con él, se alegraron. Jer. 41:13
- Y todo el pueblo que Ismael había traído cautivo de Mizpa, tornáronse, y volvieron, y fuéronse á Johanán hijo de Carea. Jer. 41:14
- Y Johanán hijo de Carea, y todos los príncipes de la gente de guerra que con él estaban, tomaron todo el resto del pueblo que habían recobrado de Ismael hijo de Nethanías, de Mizpa, después que hirió á Gedalías hijo de Ahicam: hombres de guerra, y mujeres, y niños, y los eunucos que Johanán había hecho tornar de Gabaón; Jer. 41:16
- Por causa de los Caldeos: porque temían de ellos, por haber herido Ismael hijo de Nethanías á Gedalías hijo de Ahicam, al cual el rey de Babilonia había puesto sobre la tierra. Jer. 41:18
- Y LLEGÁRONSE todos los oficiales de la gente de guerra, y Johanán hijo de Carea, y Jezanías hijo de Osaía, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor, Jer. 42:1
- Y llamó á Johanán hijo de Carea, y á todos los oficiales de la gente de guerra que con él estaban, y á todo el pueblo desde el menor hasta el mayor; Jer. 42:8
- Será que el cuchillo que teméis, os alcanzará allí en tierra de Egipto, y el hambre de que tenéis temor, allá en Egipto se os pegará; y allí moriréis. Jer. 42:16
- Ahora pues sabed de cierto que á cuchillo, y de hambre y pestilencia, moriréis en el lugar donde deseasteis entrar para peregrinar allí. Jer. 42:22
- Y ACONTECIÓ que como Jeremías acabó de hablar á todo el pueblo todas las palabras de Jehová Dios de ellos, todas estas palabras por las cuales Jehová Dios de ellos le había enviado á ellos mismos, Jer. 43:1
- No obedeció pues Johanán hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra, y todo el pueblo, á la voz de Jehová para quedarse en tierra de Judá; Jer. 43:4
- Antes tomó Johanán hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra, á todo el resto de Judá, que de todas las gentes adonde habían sido echados habían vuelto para morar en tierra de Judá: Jer. 43:5
- Y pondré fuego á las casas de los dioses de Egipto; y las quemará, y á ellos llevará cautivos; y él se vestirá la tierra de Egipto, como el pastor se viste su capa, y saldrá de allá en paz. Jer. 43:12
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre Jerusalem y sobre todas las ciudades de Judá: y he aquí que ellas están el día de hoy asoladas, y ni hay en ellas morador; Jer. 44:2
- No se han morigerado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley, ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres. Jer. 44:10
- Y tomaré el resto de Judá que pusieron sus rostros para entrar en tierra de Egipto para morar allí, y en tierra de Egipto serán todos consumidos, caerán á cuchillo, serán consumidos de hambre, á cuchillo y hambre morirán desde el más pequeño hasta el mayor; y serán por juramento, y por espanto, y por maldición, y por oprobio. Jer. 44:12
- Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido sahumerios á dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Pathros, respondieron á Jeremías, diciendo: Jer. 44:15
- Y habló Jeremías á todo el pueblo, á los hombres y á las mujeres, y á todo el vulgo que le había respondido esto, diciendo: Jer. 44:20
- ¿No se ha acordado Jehová, y no ha venido á su memoria el sahumerio que ofrecisteis en las ciudades de Judá, y en las plazas de Jerusalem, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes, y el pueblo de la tierra? Jer. 44:21
- Y dijo Jeremías á todo el pueblo, y á todas las mujeres: Oid palabra de Jehová, todos los de Judá que estáis en tierra de Egipto: Jer. 44:24
- Por tanto, oid palabra de Jehová, todo Judá que habitáis en tierra de Egipto: He aquí he jurado por mi grande nombre, dice Jehová, que mi nombre no será más invocado en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre Judío, diciendo: Vive el Señor Jehová. Jer. 44:26
- PALABRA que habló Jeremías profeta á Baruch hijo de Nerías, cuando escribía en el libro estas palabras de boca de Jeremías, el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: Jer. 45:1
- En orden á Egipto: contra el ejército de Faraón Nechâo rey de Egipto, que estaba cerca del río Eufrates en Carchêmis, al cual hirió Nabucodonosor rey de Babilonia el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá. Jer. 46:2
- No huya el ligero, ni el valiente escape; al aquilón junto á la ribera del Eufrates tropezaron y cayeron. Jer. 46:6
- Allí gritaron: Faraón rey de Egipto, rey de revuelta: dejó pasar el tiempo señalado. Jer. 46:17
- Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos, que como Tabor entre los montes, y como Carmelo en la mar, así vendrá. Jer. 46:18
- Sus soldados también en medio de ella como engordados becerros: que también ellos se volvieron huyeron todos sin pararse: porque vino sobre ellos el día de su quebrantamiento, el tiempo de su visitación. Jer. 46:21
- Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, ha dicho: He aquí que yo visito el pueblo de Amón de No, y á Faraón y á Egipto, y á sus dioses y á sus reyes; así á Faraón como á los que en él confían. Jer. 46:25
- Por el sonido de las uñas de sus fuertes, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no miraron á los hijos por la flaqueza de las manos; Jer. 47:3
- Sobre Gaza vino mesadura, Ascalón fué cortada, y el resto de su valle: ¿hasta cuándo te arañarás? Jer. 47:5
- Moab fué quebrantada; hicieron que se oyese el clamor de sus pequeños. Jer. 48:4
- Porque á la subida de Luhith con lloro subirá el que llora; porque á la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto. Jer. 48:5
- Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el desierto. Jer. 48:6
- Y vendrá destruidor á cada una de las ciudades, y ninguna ciudad escapará: arruinaráse también el valle, y será destruída la campiña, como ha dicho Jehová. Jer. 48:8
- Maldito el que hiciere engañosamente la obra de Jehová, y maldito el que detuviere su cuchillo de la sangre. Jer. 48:10
- Destruído fué Moab, y sus ciudades asoló, y sus escogidos mancebos descendieron al degolladero, ha dicho el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. Jer. 48:15
- Cercano está el quebrantamiento de Moab para venir, y su mal se apresura mucho. Jer. 48:16
- Compadeceos de él todos los que estáis alrededor suyo; y todos los que sabéis su nombre, decid: ¿Cómo se quebró la vara de fortaleza, el báculo de hermosura? Jer. 48:17
- Desciende de la gloria, siéntate en seco, moradora hija de Dibón; porque el destruidor de Moab subió contra ti, disipó tus fortalezas. Jer. 48:18
- Párate en el camino, y mira, oh moradora de Aroer: pregunta á la que va huyendo, y á la que escapó; dile: ¿Qué ha acontecido? Jer. 48:19
- Cortado es el cuerno de Moab, y su brazo quebrantado, dice Jehová. Jer. 48:25
- Y será cortada la alegría y el regocijo de los campos labrados, y de la tierra de Moab: y haré cesar el vino de los lagares: no pisarán con canción; la canción no será canción. Jer. 48:33
- El clamor, desde Hesbón hasta Eleale; hasta Jaaz dieron su voz: desde Zoar hasta Horonaim, becerra de tres años: porque también las aguas de Nimrin serán destruídas. Jer. 48:34
- Tomadas son las ciudades, y tomadas son las fortalezas; y será aquel día el corazón de los valientes de Moab como el corazón de mujer en angustias. Jer. 48:41
- El que huyere del miedo, caerá en el hoyo; y el que saliere del hoyo, será preso del lazo: porque yo traeré sobre él, sobre Moab, año de su visitación, dice Jehová. Jer. 48:44
- A la sombra de Hesbón se pararon los que huían de la fuerza; mas salió fuego de Hesbón, y llama de en medio de Sihón, y quemó el rincón de Moab, y la mollera de los hijos revoltosos. Jer. 48:45
- ¡Ay de ti, Moab! pereció el pueblo de Chêmos: porque tus hijos fueron presos para cautividad, y tus hijas para cautiverio. Jer. 48:46
- Empero haré tornar el cautiverio de Moab en lo postrero de los tiempos, dice Jehová. Hasta aquí es el juicio de Moab. Jer. 48:47
- DE los hijos de Ammón. Así ha dicho Jehová: ¿No tiene hijos Israel? ¿No tiene heredero? ¿Por qué tomó como por heredad el rey de ellos á Gad, y su pueblo habitó en sus ciudades? Jer. 49:1
- Aulla, oh Hesbón, porque destruída es Hai; clamad, hijas de Rabba, vestíos de sacos, endechad, y rodead por los vallados, porque el rey de ellos fué en cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntamente. Jer. 49:3
- He aquí yo traigo sobre ti espanto, dice el Señor Jehová de los ejércitos, de todos tus alrededores; y seréis lanzados cada uno en derechura de su rostro, y no habrá quien recoja al errante. Jer. 49:5
- De Edom. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: ¿No hay más sabiduría en Temán? ¿ha perecido el consejo en los sabios? ¿corrompióse su sabiduría? Jer. 49:7
- Huid, volveos, escondeos en simas para estar, oh moradores de Dedán; porque el quebrantamiento de Esaú traeré sobre él, al tiempo que lo tengo de visitar. Jer. 49:8
- Como el trastornamiento de Sodoma y de Gomorra, y de sus ciudades vecinas, dice Jehová, no morará allí nadie, ni la habitará hijo de hombre. Jer. 49:18
- Por tanto, oíd el consejo de Jehová, que ha acordado sobre Edom; y sus pensamientos, que ha resuelto sobre los moradores de Temán. Ciertamente los más pequeños del hato los arrastrarán, y destruirán sus moradas con ellos. Jer. 49:20
- Del estruendo de la caída de ellos la tierra tembló, y el grito de su voz se oyó en el mar Bermejo. Jer. 49:21
- He aquí que como águila subirá y volará, y extenderá sus alas sobre Bosra: y el corazón de los valientes de Edom será en aquel día como el corazón de mujer en angustias. Jer. 49:22
- Y haré encender fuego en el muro de Damasco, y consumirá las casas de Ben-hadad. Jer. 49:27
- Y serán sus camellos por presa, y la multitud de sus ganados por despojo; y esparcirélos por todos vientos, echados hasta el postrer rincón; y de todos sus lados les traeré su ruina, dice Jehová. Jer. 49:32
- Palabra de Jehová que fué á Jeremías profeta acerca de Elam, en el principio del reinado de Sedechîas rey de Judá, diciendo: Jer. 49:34
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo quiebro el arco de Elam, principio de su fortaleza. Jer. 49:35
- Y haré que Elam se intimide delante de sus enemigos, y delante de los que buscan su alma; y traeré sobre ellos mal, y el furor de mi enojo, dice Jehová; y enviaré en pos de ellos espada hasta que los acabe. Jer. 49:37
- Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntaos á Jehová con pacto eterno, que jamás se ponga en olvido. Jer. 50:5
- Talad de Babilonia sembrador, y el que tiene hoz en tiempo de la siega: delante de la espada opresora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra. Jer. 50:16
- Ganado descarriado es Israel; leones lo amontonaron: el rey de Asiria lo devoró el primero; este Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshuesó el postrero. Jer. 50:17
- Y volveré á traer á Israel á su morada, y pacerá en el Carmelo y en Basán; y en el monte de Ephraim y de Galaad se hartará su alma. Jer. 50:19
- ¡Cómo fué cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡cómo se tornó Babilonia en desierto entre las gentes! Jer. 50:23
- Venid contra ella desde el cabo de la tierra: abrid sus almacenes: hacedla montones, y destruidla: no le queden reliquias. Jer. 50:26
- Matad todos sus novillos; vayan al matadero: ¡ay de ellos! que venido es su día, el tiempo de su visitación. Jer. 50:27
- Haced juntar sobre Babilonia flecheros, á todos los que entesan arco; asentad campo sobre ella alrededor; no escape de ella ninguno: pagadle según su obra; conforme á todo lo que ella hizo, haced con ella: porque contra Jehová se ensoberbeció, contra el Santo de Israel. Jer. 50:29
- He aquí yo contra ti, oh soberbio, dice el Señor Jehová de los ejércitos: porque tu día es venido, el tiempo en que te visitaré. Jer. 50:31
- Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien lo levante: y encenderé fuego en sus ciudades, y quemaré todos sus alrededores. Jer. 50:32
- El redentor de ellos es el Fuerte; Jehová de los ejércitos es su nombre: de cierto abogará la causa de ellos, para hacer quietar la tierra, y turbar los moradores de Babilonia. Jer. 50:34
- Cuchillo sobre sus caballos, y sobre sus carros, y sobre todo el vulgo que está en medio de ella, y serán como mujeres: cuchillo sobre sus tesoros, y serán saqueados. Jer. 50:37
- Como en el trastornamiento de Dios á Sodoma y á Gomorra y á sus ciudades vecinas, dice Jehová, no morará allí hombre, ni hijo de hombre la habitará. Jer. 50:40
- Oyó su fama el rey de Babilonia, y sus manos se descoyuntaron: angustia le tomó, dolor como de mujer de parto. Jer. 50:43
- Por tanto, oid el consejo de Jehová, que ha acordado sobre Babilonia, y sus pensamientos que ha formado sobre la tierra de los Caldeos: Ciertamente los más pequeños del hato los arrastrarán, y destruirán sus moradas con ellos. Jer. 50:45
- Del grito de la toma de Babilonia la tierra tembló, y el clamor se oyó entre las gentes. Jer. 50:46
- Y enviaré á Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarán su tierra; porque serán contra ella de todas partes en el día del mal. Jer. 51:2
- Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fué llena de pecado contra el Santo de Israel. Jer. 51:5
- Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su alma, porque no perezcáis á causa de su maldad: porque el tiempo es de venganza de Jehová; darále su pago. Jer. 51:6
- Curamos á Babilonia, y no ha sanado: dejadla, y vámonos cada uno á su tierra; porque llegado ha hasta el cielo su juicio, y alzádose hasta las nubes. Jer. 51:9
- Limpiad las saetas, embrazad los escudos: despertado ha Jehová el espíritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla; porque venganza es de Jehová, venganza de su templo. Jer. 51:11
- El es el que hizo la tierra con su fortaleza, el que afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos con inteligencia; Jer. 51:15
- El que da con su voz muchedumbre de aguas del cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus tesoros. Jer. 51:16
- Vanidad son, obra de irrisiones; en el tiempo de su visitación perecerán. Jer. 51:18
- No es como ellos la parte de Jacob: porque él es el Formador de todo; é Israel es la vara de su heredad: Jehová de los ejércitos es su nombre. Jer. 51:19
- Y pagaré á Babilonia y á todos los moradores de Caldea, todo el mal de ellos que hicieron en Sión delante de vuestros ojos, dice Jehová. Jer. 51:24
- Y temblará la tierra, y afligiráse; porque confirmado es contra Babilonia todo el pensamiento de Jehová, para poner la tierra de Babilonia en soledad, y que no haya morador. Jer. 51:29
- Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: La hija de Babilonia es como parva; tiempo es ya de trillarla: de aquí á poco le vendrá el tiempo de la siega. Jer. 51:33
- Y visitaré á Bel en Babilonia, y sacaré de su boca lo que ha tragado: y no vendrán más á él gentes; y el muro de Babilonia caerá. Jer. 51:44
- Y porque no desmaye vuestro corazón, y temáis á causa de la fama que se oirá por la tierra, en un año vendrá la fama, y después en otro año el rumor, y la violencia en la tierra, y el enseñoreador sobre el que enseñorea. Jer. 51:46
- Porque Jehová destruye á Babilonia, y quitará de ella el mucho estruendo; y bramarán sus ondas, como muchas aguas será el sonido de la voz de ellos: Jer. 51:55
- Porque vino destruidor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron presos, el arco de ellos fué quebrado: porque Jehová, Dios de retribuciones, dará la paga. Jer. 51:56
- Y embriagaré sus príncipes y sus sabios, sus capitanes y sus nobles y sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. Jer. 51:57
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El muro ancho de Babilonia será derribado enteramente, y sus altas puertas serán quemadas á fuego; y en vano trabajarán pueblos y gentes en el fuego, y se cansarán. Jer. 51:58
- Palabra que envió Jeremías profeta á Seraías hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando iba con Sedechîas rey de Judá á Babilonia, el cuarto año de su reinado. Y era Seraías el principal camarero. Jer. 51:59
- Escribió pues Jeremías en un libro todo el mal que había de venir sobre Babilonia, todas las palabras que están escritas contra Babilonia. Jer. 51:60
- Y á causa de la ira de Jehová contra Jerusalem y Judá, fué el llegar á echarlos de su presencia: y rebelóse Sedechîas contra el rey de Babilonia. Jer. 52:3
- Aconteció por tanto á los nueve años de su reinado, en el mes décimo, á los diez días del mes, que vino Nabucodonosor rey de Babilonia, él y todo su ejército, contra Jerusalem, y contra ella asentaron campo, y de todas partes edificaron contra ella baluartes. Jer. 52:4
- Y estuvo cercada la ciudad hasta el undécimo año del rey Sedechîas. Jer. 52:5
- En el mes cuarto, á los nueve del mes, prevaleció el hambre en la ciudad, hasta no haber pan para el pueblo de la tierra. Jer. 52:6
- Y fué entrada la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron, y saliéronse de la ciudad de noche por el camino de postigo de entre los dos muros, que había cerca del jardín del rey, y fuéronse por el camino del desierto, estando aún los Caldeos junto á la ciudad alrededor. Jer. 52:7
- Y el ejército de los Caldeos siguió al rey, y alcanzaron á Sedechîas en los llanos de Jericó; y esparcióse de él todo su ejército. Jer. 52:8
- Y degolló el rey de Babilonia á los hijos de Sedechîas delante de sus ojos, y también degolló á todos los príncipes de Judá en Ribla. Jer. 52:10
- A Sedechîas empero sacó los ojos, y le aprisionó con grillos, é hízolo el rey de Babilonia llevar á Babilonia; y púsolo en la casa de la cárcel hasta el día en que murió. Jer. 52:11
- Y en el mes quinto, á los diez del mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino á Jerusalem Nabuzaradán, capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de Babilonia. Jer. 52:12
- Y todo el ejército de los Caldeos, que venía con el capitán de la guardia, destruyó todos los muros de Jerusalem en derredor. Jer. 52:14
- E hizo trasportar Nabuzaradán, capitán de la guardia, los pobres del pueblo, y toda la otra gente vulgar que en la ciudad habían quedado, y los fugitivos que se habían huído al rey de Babilonia, y todo el resto de la multitud vulgar. Jer. 52:15
- Y los Caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron todo el metal á Babilonia. Jer. 52:17
- Y las copas, é incensarios, y tazones, y ollas, y candeleros, y escudillas, y tazas: lo que de oro de oro, y lo que de plata de plata, se llevó el capitán de la guardia. Jer. 52:19
- Las dos columnas, un mar, y doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas, que había hecho el rey Salomón en la casa de Jehová: no se podía pesar el metal de todos estos vasos. Jer. 52:20
- Y el capitel de bronce que había sobre ella, era de altura de cinco codos, con una red y granadas en el capitel alrededor, todo de bronce; y lo mismo era lo de la segunda columna con sus granadas. Jer. 52:22
- Tomó también el capitán de la guardia á Seraías principal sacerdote, y á Sophonías segundo sacerdote, y tres guardas del atrio. Jer. 52:24
- Y de la ciudad tomó un eunuco que era capitán sobre los hombres de guerra, y siete hombres de los continuos del rey, que se hallaron en al ciudad; y al principal secretario de la milicia, que revistaba el pueblo de la tierra para la guerra; y sesenta hombres del vulgo del país, que se hallaron dentro de la ciudad. Jer. 52:25
- Y el rey de Babilonia los hirió, y los mató en Ribla en tierra de Hamath. Así fué Judá trasportado de su tierra. Jer. 52:27
- Este es el pueblo que Nabucodonosor hizo trasportar: En el año séptimo, tres mil veintitrés Judíos: Jer. 52:28
- En el año dieciocho hizo Nabudonosor, trasportar de Jerusalem ochocientas treinta y dos personas: Jer. 52:29
- El año veintitrés de Nabucodonosor, trasportó Nabuzaradán capitán de la guardia, setecientas cuarenta y cinco personas de los Judíos: todas las personas fueron cuatro mil seiscientas. Jer. 52:30
- Y acaeció que en el año treinta y siete de la cautividad de Joachîn rey de Judá, en el mes duodécimo, á los veinticinco del mes, Evil-merodach, rey de Babilonia, en el año primero de su reinado, alzó la cabeza de Joachîn rey de Judá y sacólo de la casa de la cárcel; Jer. 52:31
- Y continuamente se le daba ración por el rey de Babilonia, cada cosa en su día por todos los de su vida, hasta el día de su muerte. Jer. 52:34
- Sus inmundicias en sus faldas; no se acordó de su postrimería: Por tanto ella ha descendido maravillosamente, no tiene consolador. Mira, oh Jehová, mi aflicción, porque el enemigo se ha engrandecido. Lam. 1:9
- Extendió su mano el enemigo á todas sus cosas preciosas; Y ella ha visto entrar en su santuario las gentes, De las cuales mandaste que no entrasen en tu congregación. Lam. 1:10
- ¿No os conmueve á cuantos pasáis por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; Porque Jehová me ha angustiado en el día de la ira de su furor. Lam. 1:12
- Desde lo alto envió fuego en mis huesos, el cual se enseñoreó: Ha extendido red a mis pies, tornóme atrás, Púsome asolada, y que siempre tenga dolor. Lam. 1:13
- El yugo de mis rebeliones está ligado por su mano, Enlazadas han subido sobre mi cerviz: ha hecho caer mis fuerzas: Hame entregado el Señor en sus manos, contra quienes no podré levantarme. Lam. 1:14
- El Señor ha hollado todos mis fuertes en medio de mí; Llamó contra mí compañía para quebrantar mis mancebos: Como lagar ha pisado el Señor á la virgen hija de Judá. Lam. 1:15
- Por esta causa yo lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas; Porque se alejó de mí consolador que dé reposo á mi alma: Mis hijos son destruídos, porque el enemigo prevaleció. Lam. 1:16
- Mira, oh Jehová, que estoy atribulada: mis entrañas rugen, Mi corazón está trastornado en medio de mí; porque me rebelé desaforadamente: De fuera deshijó el cuchillo, de dentro parece una muerte. Lam. 1:20
- Oyeron que gemía, y no hay consolador para mí: Todos mis enemigos han oído mi mal, se han holgado de que tú lo hiciste. Harás venir el día que has anunciado, y serán como yo. Lam. 1:21
- ¡CÓMO oscureció el Señor en su furor a la hija de Sión! Derribó del cielo á la tierra la hermosura de Israel, Y no se acordó del estrado de sus pies en el día de su ira. Lam. 2:1
- Destruyó el Señor, y no perdonó; Destruyó en su furor todas las tiendas de Jacob: Echó por tierra las fortalezas de la hija de Judá, Deslustró el reino y sus príncipes. Lam. 2:2
- Cortó con el furor de su ira todo el cuerno de Israel; Hizo volver atrás su diestra delante del enemigo; Y encendióse en Jacob como llama de fuego que ha devorado en contorno. Lam. 2:3
- Fué el Señor como enemigo, destruyó a Israel; Destruyó todos sus palacios, disipó sus fortalezas: Y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y lamento. Lam. 2:5
- Y quitó su tienda como de un huerto, Destruyó el lugar de su congregación: Jehová ha hecho olvidar en Sión solemnidades y sábados, Y ha desechado en el furor de su ira rey y sacerdote. Lam. 2:6
- Desechó el Señor su altar, menospreció su santuario, Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus palacios: Dieron grita en la casa de Jehová como en día de fiesta. Lam. 2:7
- Jehová determinó destruir el muro de la hija de Sión; Extendió el cordel, no retrajo su mano de destruir: Hizo pues, se lamentara el antemuro y el muro; fueron destruídos juntamente. Lam. 2:8
- Mis ojos desfallecieron de lágrimas, rugieron mis entrañas, Mi hígado se derramó por tierra por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo, Cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad. Lam. 2:11
- Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo y el vino? Desfallecían como heridos en las calles de la ciudad, Derramando sus almas en el regazo de sus madres. Lam. 2:12
- Todos los que pasaban por el camino, batieron las manos sobre ti; Silbaron, y movieron sus cabezas sobre la hija de Jerusalem, diciendo: ¿Es ésta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra? Lam. 2:15
- Todos tus enemigos abrieron sobre ti su boca, Silbaron, y rechinaron los dientes; dijeron: Devoremos: Cierto éste es el día que esperábamos; lo hemos hallado, vímoslo. Lam. 2:16
- Jehová ha hecho lo que tenía determinado, Ha cumplido su palabra que él había mandado desde tiempo antiguo: Destruyó, y no perdonó; Y alegró sobre ti al enemigo, Y enalteció el cuerno de tus adversarios. Lam. 2:17
- El corazón de ellos clamaba al Señor: Oh muro de la hija de Sión, echa lágrimas como un arroyo día y noche; No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos. Lam. 2:18
- Levántate, da voces en la noche, en el principio de las velas; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos á él por la vida de tus pequeñitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles. Lam. 2:19
- Mira, oh Jehová, y considera á quién has hecho así. ¿Han de comer las mujeres su fruto, los pequeñitos de sus crías? ¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta? Lam. 2:20
- Niños y viejos yacían por tierra en las calles; Mis vírgenes y mis mancebos cayeron a cuchillo: Mataste en el día de tu furor, degollaste, no perdonaste. Lam. 2:21
- Has llamado, como a día de solemnidad, mis temores de todas partes; Y en el día del furor de Jehová no hubo quien escapase ni quedase vivo: Los que crié y mantuve, mi enemigo los acabó Lam. 2:22
- YO soy el hombre que ha visto aflicción en la vara de su enojo. Lam. 3:1
- Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día. Lam. 3:3
- Bueno es al hombre, si llevare el yugo desde su mocedad. Lam. 3:27
- Pondrá su boca en el polvo, por si quizá hay esperanza. Lam. 3:29
- Porque el Señor no desechará para siempre: Lam. 3:31
- Hacer apartar el derecho del hombre ante la presencia del Altísimo, Lam. 3:35
- Trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo sabe. Lam. 3:36
- ¿Quién será aquel que diga, que vino algo que el Señor no mandó? Lam. 3:37
- ¿Por qué murmura el hombre viviente, el hombre en su pecado? Lam. 3:39
- Ríos de aguas echan mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo. Lam. 3:48
- Acercástete el día que te invoqué: dijiste: No temas. Lam. 3:57
- Tú has oído el oprobio de ellos, oh Jehová, todas sus maquinaciones contra mí; Lam. 3:61
- Los dichos de los que contra mí se levantaron, y su designio contra mí todo el día. Lam. 3:62
- Dales el pago, oh Jehová, según la obra de sus manos. Lam. 3:64
- ¡CÓMO se ha oscurecido el oro! ¡Cómo el buen oro se ha demudado! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. Lam. 4:1
- Los hijos de Sión, preciados y estimados más que el oro puro, ¡Cómo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero! Lam. 4:2
- Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar a sus chiquitos: hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto. Lam. 4:3
- Y aumentóse la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, Que fué trastornada en un momento, y no asentaron sobre ella compañías. Lam. 4:6
- Sus Nazareos fueron blancos más que la nieve, más lustrosos que la leche. Su compostura más rubicunda que los rubíes, más bellos que el zafiro: Lam. 4:7
- Las manos de las mujeres piadosas cocieron á sus hijos; Fuéronles comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo. Lam. 4:10
- Cumplió Jehová su enojo, derramó el ardor de su ira; Y encendió fuego en Sión, que consumió sus fundamentos. Lam. 4:11
- Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalem. Lam. 4:12
- Ligeros fueron nuestros perseguidores más que las águilas del cielo: Sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscada. Lam. 4:19
- El resuello de nuestras narices, el ungido de Jehová, De quien habíamos dicho: A su sombra tendremos vida entre las gentes: fué preso en sus hoyos. Lam. 4:20
- Gózate y alégrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Hus: Aun hasta ti pasará el cáliz; embriagarte has, y vomitarás. Lam. 4:21
- A los príncipes colgaron por su mano; No respetaron el rostro de los viejos. Lam. 5:12
- Cesó el gozo de nuestro corazón; Nuestro corro se tornó en luto. Lam. 5:15
- Por el monte de Sión que está asolado; Zorras andan en él. Lam. 5:18
- Y FUÉ que á los treinta años, en el mes cuarto, á cinco del mes, estando yo en medio de los trasportados junto al río de Chebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios. Ez. 1:1
- A los cinco del mes, que fué en el quinto año de la transmigración del rey Joachîn, Ez. 1:2
- Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban; cada uno caminaba en derecho de su rostro. Ez. 1:9
- Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban; cuando andaban, no se volvían. Ez. 1:12
- Cuanto á la semejanza de los animales, su parecer era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachones encendidos: discurría entre los animales; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos. Ez. 1:13
- Y el parecer de las ruedas y su obra semejábase al color del topacio. Y las cuatro tenían una misma semejanza: su apariencia y su obra como rueda en medio de rueda. Ez. 1:16
- Hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban; hacia donde era el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los animales estaba en las ruedas. Ez. 1:20
- Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los animales estaba en las ruedas. Ez. 1:21
- Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como la voz de un ejército. Cuando se paraban, aflojaban sus alas. Ez. 1:24
- Y vi apariencia como de ámbar, como apariencia de fuego dentro de ella en contorno, por el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. Ez. 1:27
- Cual parece el arco del cielo que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fué la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y luego que yo la hube visto, caí sobre mi rostro, y oí voz de uno que hablaba. Ez. 1:28
- Yo pues te envío á hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová. Ez. 2:4
- Y ve, y entra á los trasportados, á los hijos de tu pueblo, y les hablarás y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová; escuchen, ó dejen de escuchar. Ez. 3:11
- Y levantóme el espíritu, y oí detrás de mí una voz de grande estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar. Ez. 3:12
- Oí también el sonido de las alas de los animales que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de grande estruendo. Ez. 3:13
- Levantóme pues el espíritu, y me tomó; y fuí en amargura, en la indignación de mi espíritu: mas la mano de Jehová era fuerte sobre mí. Ez. 3:14
- Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás: y tú no le amonestares, ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino, á fin de que viva, el impío morirá por su maldad, mas su sangre demandaré de tu mano. Ez. 3:18
- Y cuando el justo se apartare de su justicia, é hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; mas su sangre demandaré de tu mano. Ez. 3:20
- Y si al justo amonestares para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fué amonestado; y tú habrás librado tu alma. Ez. 3:21
- Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: El que oye, oiga; y el que cesa, cese: porque casa rebelde son. Ez. 3:27
- Y tú dormirás sobre tu lado izquierdo, y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel: el número de los días que dormirás sobre él, llevarás sobre ti la maldad de ellos. Ez. 4:4
- Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos y noventa días: y llevarás la maldad de la casa de Israel. Ez. 4:5
- Y tú toma para ti trigo, y cebada, y habas, y lentejas, y mijo, y avena, y ponlo en una vasija, y hazte pan de ello el número de los días que durmieres sobre tu lado: trescientos y noventa días comerás de él. Ez. 4:9
- Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin: de tiempo á tiempo beberás. Ez. 4:11
- Díjome luego: Hijo del hombre, he aquí quebrantaré el sostén del pan en Jerusalem, y comerán el pan por peso, y con angustia; y beberán el agua por medida, y con espanto. Ez. 4:16
- Porque les faltará el pan y el agua, y se espantarán los unos con los otros, y se consumirán por su maldad. Ez. 4:17
- Tomarás también de allí unos pocos por cuenta, y los atarás en el canto de tu ropa. Ez. 5:3
- Y tomarás otra vez de ellos, y los echarás en mitad del fuego, y en el fuego los quemarás: de allí saldrá el fuego en toda la casa de Israel. Ez. 5:4
- Así ha dicho el Señor Jehová: Esta es Jerusalem: púsela en medio de las gentes y de las tierras alrededor de ella. Ez. 5:5
- Así pues ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti; si, yo, y haré juicios en medio de ti á los ojos de las naciones. Ez. 5:8
- Por tanto, vivo yo, dice el Señor Jehová, ciertamente por haber violado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantaré yo también: mi ojo no perdonará, ni tampoco tendré yo misericordia. Ez. 5:11
- Cuando arrojare yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que serán para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces aumentaré el hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros el arrimo del pan. Ez. 5:16
- Y dirás: Montes de Israel, oid palabra del Señor Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová á los montes y dicho el Señor Jehová á los montes y á los collados, á los arroyos y á los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros cuchillo, y destruiré vuestros altos. Ez. 6:3
- Así ha dicho el Señor Jehová: Hiere con tu mano, y huella con tu pie, y di: ¡Ay de los males de la casa de Israel por todas las abominaciones! porque con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia caerán. Ez. 6:11
- El que estuviere lejos, morirá de pestilencia; y el que estuviere cerca caerá á cuchillo; y el que quedare, y fuere cercado, morirá de hambre: así cumpliré en ellos mi enojo. Ez. 6:12
- Y extenderé mi mano sobre ellos, y tornaré la tierra asolada y desierta, más que el desierto hacia Diblath, en todas sus habitaciones: y conocerán que yo soy Jehová. Ez. 6:14
- Y tú, hijo del hombre, así ha dicho el Señor Jehová á la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro cantones de la tierra. Ez. 7:2
- Ahora será el fin sobre ti, y enviaré sobre ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus abominaciones. Ez. 7:3
- Así ha dicho el Señor Jehová: Un mal, he aquí que viene un mal. Ez. 7:5
- Viene el fin, el fin viene: hase despertado contra ti; he aquí que viene. Ez. 7:6
- La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano está el día; día de alboroto, y no de alegría sobre los montes. Ez. 7:7
- Y mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia: según tus caminos pondré sobre ti, y en medio de ti serán tus abominaciones; y sabréis que yo Jehová soy el que hiero. Ez. 7:9
- He aquí el día, he aquí que viene: ha salido la mañana; florecido ha la vara, ha reverdecido la soberbia. Ez. 7:10
- El tiempo es venido, acercóse el día: el que compra, no se huelgue, y el que vende, no llore: porque la ira está sobre toda su multitud. Ez. 7:12
- Porque el que vende no tornará á lo vendido, aunque queden vivos: porque la visión sobre toda su multitud no será cancelada; y ninguno podrá, á causa de su iniquidad, amparar su vida. Ez. 7:13
- De fuera cuchillo, de dentro pestilencia y hambre: el que estuviere en el campo morirá á cuchillo; y al que estuviere en la ciudad, consumirálo hambre y pestilencia. Ez. 7:15
- Arrojarán su plata por las calles, y su oro será desechado; su plata ni su oro, no podrá librarlos en el día del furor de Jehová; no saciarán su alma, ni henchirán sus entrañas: porque ha sido tropiezo para su maldad. Ez. 7:19
- Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y rumor será sobre rumor; y buscarán respuesta del profeta, mas la ley perecerá del sacerdote, y el consejo de los ancianos. Ez. 7:26
- El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de asolamiento, y las manos del pueblo de la tierra serán conturbadas: según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová. Ez. 7:27
- Y ACONTECIÓ en el sexto año, en el mes sexto, á los cinco del mes, que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí cayó sobre mí la mano del Señor Jehová. Ez. 8:1
- Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme en visiones de Dios á Jerusalem, á la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que hacía celar. Ez. 8:3
- Y he aquí allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo. Ez. 8:4
- Y díjome: Hijo del hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del aquilón. Y alcé mis ojos hacia el lado del aquilón, y he aquí al aquilón, junto á la puerta del altar, la imagen del celo en la entrada. Ez. 8:5
- Y metióme en el atrio de adentro de la casa de Jehová: y he aquí junto á la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros al oriente, y encorvábanse al nacimiento del sol. Ez. 8:16
- Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que está vuelta al aquilón, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lienzos, el cual traía á su cintura una escribanía de escribano; y entrados, paráronse junto al altar de bronce. Ez. 9:2
- Y la gloria del Dios de Israel se alzó de sobre el querubín sobre el cual había estado, al umbral de la casa: y llamó Jehová al varón vestido de lienzos, que tenía á su cintura la escribanía de escribano. Ez. 9:3
- Matad viejos, mozos y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno: mas á todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo. Ez. 9:6
- Y aconteció que, habiéndolos herido, yo quedé y postréme sobre mi rostro, y clamé, y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿has de destruir todo el resto de Israel derramando tu furor sobre Jerusalem? Ez. 9:8
- Así pues, yo, mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia: el camino de ellos tornaré sobre su cabeza. Ez. 9:10
- Y he aquí que el varón vestido de lienzos, que tenía la escribanía á su cintura, respondió una palabra diciendo: Hecho he conforme á todo lo que me mandaste. Ez. 9:11
- Y los querubines estaban á la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y la nube henchía el atrio de adentro. Ez. 10:3
- Y la gloria de Jehová se levantó del querubín al umbral de la puerta; y la casa fué llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová. Ez. 10:4
- Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla. Ez. 10:5
- Y un querubín extendió su mano de entre los querubines al fuego que estaba entre los querubines, y tomó, y puso en las palmas del que estaba vestido de lienzos, el cual lo tomó y salióse. Ez. 10:7
- Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto á los querubines, junto á cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como el de piedra de Tarsis. Ez. 10:9
- Cuando andaban, sobre sus cuatro costados andaban: no se tornaban cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía el primero, en pos de él iban; ni se tornaban cuando andaban. Ez. 10:11
- Y cada uno tenía cuatro rostros. El primer rostro era de querubín; el segundo rostro, de hombre; el tercer rostro, de león; el cuarto rostro, de águila. Ez. 10:14
- Y levantáronse los querubines; este es el animal que vi en el río de Chebar. Ez. 10:15
- Cuando se paraban ellos, parábanse ellas, y cuando ellos se alzaban, alzábanse con ellos: porque el espíritu de los animales estaba en ellas. Ez. 10:17
- Y la gloria de Jehová se salió de sobre el umbral de la casa, y paró sobre los querubines. Ez. 10:18
- Este era el animal que vi debajo del Dios de Israel en el río de Chebar; y conocí que eran querubines. Ez. 10:20
- Y EL espíritu me elevó, y metióme por la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente: y he aquí á la entrada de la puerta veinticinco varones, entre los cuales vi á Jaazanías hijo de Azur, y á Pelatías hijo de Benaías, príncipes del pueblo. Ez. 11:1
- Y cayó sobre mí el espíritu de Jehová, y díjome: Di: Así ha dicho Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben á vuestro espíritu, yo las he entendido. Ez. 11:5
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la caldera; mas yo os sacaré á vosotros de en medio de ella. Ez. 11:7
- Cuchillo habéis temido, y cuchillo traeré sobre vosotros, dice el Señor Jehová. Ez. 11:8
- A cuchillo caeréis; en el término de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová. Ez. 11:10
- Esta no os será por caldera, ni vosotros seréis en medio de ella la carne: en el término de Israel os tengo de juzgar. Ez. 11:11
- Por tanto di: Así ha dicho el Señor Jehová: Aunque los he echado lejos entre las gentes, y los he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras á donde llegaren. Ez. 11:16
- Di por tanto: Así ha dicho el Señor Jehová: Yo os recogeré de los pueblos, y os allegaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. Ez. 11:17
- Y darles he un corazón, y espíritu nuevo daré en sus entrañas; y quitaré el corazón de piedra de su carne, y daréles corazón de carne; Ez. 11:19
- Mas á aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus torpezas y de sus abominaciones, yo tornaré su camino sobre sus cabezas, dice el Señor Jehová. Ez. 11:21
- Y la gloria de Jehová se fué de en medio de la ciudad, y paró sobre el monte que está al oriente de la ciudad. Ez. 11:23
- Luego me levantó el espíritu, y volvióme á llevar en visión del espíritu de Dios á la tierra de los Caldeos, á los trasportados. Y partióse de mí la visión que había visto. Ez. 11:24
- Diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Al príncipe en Jerusalem es esta carga, y á toda la casa de Israel que está en medio de ellos. Ez. 12:10
- Y dirás al pueblo de la tierra: Así ha dicho el Señor Jehová sobre los moradores de Jerusalem, y sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con temor, y con espanto beberán su agua; porque su tierra será asolada de su multitud, por la maldad de todos los que en ella moran. Ez. 12:19
- Diles por tanto: Así ha dicho el Señor Jehová: Haré cesar este refrán, y no repetirán más este dicho en Israel. Diles pues: Se han acercado aquellos días, y la palabra de toda visión. Ez. 12:23
- Porque yo Jehová hablaré; cumpliráse la palabra que yo hablaré; no se dilatará más: antes en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra, y cumpliréla, dice el Señor Jehová. Ez. 12:25
- Diles por tanto: Así ha dicho el Señor Jehová: No se dilatarán más todas mis palabras: cumpliráse la palabra que yo hablaré, dice el Señor Jehová. Ez. 12:28
- Así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada vieron! Ez. 13:3
- No habéis subido á los portillos, ni echasteis vallado en la casa de Israel, estando en la batalla en el día de Jehová. Ez. 13:5
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo contra vosotros, dice el Señor Jehová. Ez. 13:8
- Y será mi mano contra los profetas que ven vanidad, y adivinan mentira: no serán en la congregación de mi pueblo, ni serán escritos en el libro de la casa de Israel, ni á la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy el Señor Jehová. Ez. 13:9
- Por tanto, y por cuanto engañaron á mi pueblo, diciendo, Paz, no habiendo paz; y el uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la encostraban con lodo suelto; Ez. 13:10
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Y haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia inundante vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. Ez. 13:13
- Los profetas de Israel que profetizan á Jerusalem, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice el Señor Jehová. Ez. 13:16
- Y di: Así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de aquellas que cosen almohadillas á todos codos de manos, y hacen veletes sobre la cabeza de toda edad para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida? Ez. 13:18
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra vuestras almohadillas, con que cazáis ahí las almas volando; yo las arrancaré de vuestros brazos, y dejaré las almas, las almas que cazáis volando. Ez. 13:20
- Por cuanto entristecisteis con mentira el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y esforzasteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo; Ez. 13:22
- Hijo del hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro: ¿acaso he de ser yo verdaderamente consultado por ellos? Ez. 14:3
- Háblales por tanto, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere en la multitud de sus ídolos; Ez. 14:4
- Por tanto di á la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. Ez. 14:6
- Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí mismo: Ez. 14:7
- Y el profeta, cuando fuere engañado y hablare palabra, yo Jehová engañé al tal profeta; y extenderé mi mano sobre él, y raeréle de en medio de mi pueblo de Israel. Ez. 14:9
- Para que no yerren más la casa de Israel de en pos de mí: ni más se contaminen en todas sus rebeliones, y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice el Señor Jehová. Ez. 14:11
- Hijo del hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el arrimo del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias; Ez. 14:13
- Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarán su vida, dice el Señor Jehová. Ez. 14:14
- Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Señor Jehová, ni á sus hijos ni á sus hijas librarán; ellos solos serán libres, y la tierra será asolada. Ez. 14:16
- Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Señor Jehová, no librarán sus hijos ni sus hijas; ellos solos serán libres. Ez. 14:18
- Y estuvieren en medio de ella Noé, Daniel, y Job, vivo yo, dice el Señor Jehová, no librarán hijo ni hija; ellos por su justicia librarán su vida. Ez. 14:20
- Por lo cual así ha dicho el Señor Jehová: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias? Ez. 14:21
- Y consolaros han cuando viereis su camino y sus hechos, y conoceréis que no sin causa hice todo lo que habré hecho en ella, dice el Señor Jehová. Ez. 14:23
- Hijo del hombre, ¿qué es el palo de la vid más que todo palo? ¿qué es el sarmiento entre los maderos del bosque? Ez. 15:2
- He aquí, que es puesto en el fuego para ser consumido; sus dos cabos consumió el fuego, y la parte del medio se quemó; ¿aprovechará para obra alguna? Ez. 15:4
- He aquí que cuando estaba entero no era para obra alguna: ¿cuánto menos después que el fuego lo hubiere consumido, y fuere quemado? ¿será más para alguna obra? Ez. 15:5
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Como el palo de la vid entre los maderos del bosque, el cual dí al fuego para que lo consuma, así haré á los moradores de Jerusalem. Ez. 15:6
- Y tornaré la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricación, dice el Señor Jehová. Ez. 15:8
- Y di: Así ha dicho el Señor Jehová sobre Jerusalem: Tu habitación y tu raza fué de la tierra de Canaán; tu padre Amorrheo, y tu madre Hethea. Ez. 16:3
- Y cuanto á tu nacimiento, el día que naciste no fué cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para atemperarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. Ez. 16:4
- No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la haz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. Ez. 16:5
- Y pasé yo junto á ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y díte juramento, y entré en concierto contigo, dice el Señor Jehová, y fuiste mía: Ez. 16:8
- Y salióte nombradía entre las gentes á causa de tu hermosura; porque era perfecta, á causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice el Señor Jehová. Ez. 16:14
- Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fué así, dice el Señor Jehová. Ez. 16:19
- Y sacrificaste mis hijos, y dístelos á ellas para que los hiciesen pasar por el fuego. Ez. 16:21
- Y fué que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice el Señor Jehová,) Ez. 16:23
- ¡Cuán inconstante es tu corazón, dice el Señor Jehová, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una poderosa ramera, Ez. 16:30
- Edificando tus altares en cabeza de todo camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante á ramera, menospreciando el salario, Ez. 16:31
- Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto han sido descubiertas tus vergüenzas, y tu confusión ha sido manifestada á tus enamorados en tus fornicaciones; y á los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste; Ez. 16:36
- Por cuanto no te acordaste de los días de tu mocedad, y me provocaste á ira en todo esto, por eso, he aquí yo también he tornado tu camino sobre tu cabeza, dice el Señor Jehová; pues ni aun has pensado sobre todas tus abominaciones. Ez. 16:43
- Vivo yo, dice el Señor Jehová, Sodoma tu hermana, con sus hijas, no ha hecho como hiciste tú y tus hijas. Ez. 16:48
- Sodoma, tu hermana, no fué nombrada en tu boca en el tiempo de tus soberbias, Ez. 16:56
- Antes que tu maldad se descubriese, como en el tiempo de la vergüenza de las hijas de Siria y de todas las hijas de los Filisteos alrededor, que te menosprecian en contorno. Ez. 16:57
- Empero así ha dicho el Señor Jehová: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? Ez. 16:59
- Para que te acuerdes, y te avergüences, y nunca más abras la boca á causa de tu vergüenza, cuando me aplacare para contigo de todo lo que hiciste, dice el Señor Jehová. Ez. 16:63
- Y dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: Una grande águila, de grandes alas y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al Líbano, y tomó el cogollo del cedro: Ez. 17:3
- Arrancó el principal de sus renuevos, y llevólo á la tierra de mercaderes, y púsolo en la ciudad de los negociantes. Ez. 17:4
- Di: Así ha dicho el Señor Jehová: ¿Será prosperada? ¿No arrancará sus raíces, y destruirá su fruto, y secaráse? Todas las hojas de su lozanía secará, y no con gran brazo, ni con mucha gente, arrancándola de sus raíces. Ez. 17:9
- Y he aquí que plantada está ella, ¿será prosperada? ¿No se secará del todo cuando el viento solano la tocare? En los surcos de su verdor se secará. Ez. 17:10
- Di ahora á la casa rebelde: ¿No habéis entendido qué significan estas cosas? Diles: He aquí que el rey de Babilonia vino á Jerusalem, y tomó tu rey y sus príncipes, y llevólos consigo á Babilonia. Ez. 17:12
- Para que el reino fuese abatido y no se levantase, sino que guardase su alianza y estuviese en ella. Ez. 17:14
- Rebelóse empero contra él enviando sus embajadores á Egipto, para que le diese caballos y mucha gente. ¿Será prosperado, escapará, el que estas cosas hizo? ¿y el que rompió la alianza, podrá huir? Ez. 17:15
- Vivo yo, dice el Señor Jehová, que morirá en medio de Babilonia, en el lugar del rey que le hizo reinar, cuyo juramento menospreció, y cuya alianza con él hecha rompió. Ez. 17:16
- Pues menospreció el juramento, para invalidar el concierto cuando he aquí que había dado su mano, é hizo todas estas cosas, no escapará. Ez. 17:18
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Vivo yo, que el juramento mío que menospreció, y mi concierto que ha invalidado, tornaré sobre su cabeza. Ez. 17:19
- Así ha dicho el Señor Jehová: Y tomaré yo del cogollo de aquel alto cedro, y pondrélo; del principal de sus renuevos cortaré un tallo, y plantarlo he yo sobre el monte alto y sublime; Ez. 17:22
- En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramos, y llevará fruto, y haráse magnífico cedro; y habitarán debajo de él todas las aves, toda cosa que vuela habitará á la sombra de sus ramos. Ez. 17:23
- Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, é hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová hablé é hice. Ez. 17:24
- ¿Qué pensáis vosotros, vosotros que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera? Ez. 18:2
- Vivo yo, dice el Señor Jehová, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel. Ez. 18:3
- He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. Ez. 18:4
- Y el hombre que fuere justo, é hiciere juicio y justicia; Ez. 18:5
- En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer verdad, éste es justo: éste vivirá, dice el Señor Jehová. Ez. 18:9
- Pero si éste engrendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos: Ez. 18:14
- Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará por el pecado de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guardó todas mis ordenanzas, y las hizo, de cierto vivirá. Ez. 18:19
- El alma que pecare, esa morirá: el hijo no llevará por el pecado del padre, ni el padre llevará por el pecado del hijo: la justicia del justo será sobre él, y la impiedad el impío será sobre él. Ez. 18:20
- Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, é hiciere juicio y justicia, de cierto vivirá; no morirá. Ez. 18:21
- ¿Quiero yo la muerte del impío? dice el Señor Jehová. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Ez. 18:23
- Mas si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, é hiciere conforme á todas las abominaciones que el impío hizo; ¿vivirá él? Todas las justicias que hizo no vendrán en memoria; por su rebelión con que prevaricó, y por su pecado que cometió, por ello morirá. Ez. 18:24
- Y si dijereis: No es derecho el camino del Señor: oid ahora, casa de Israel: ¿No es derecho mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos? Ez. 18:25
- Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello: por su iniquidad que hizo, morirá. Ez. 18:26
- Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo juicio y justicia, hará vivir su alma. Ez. 18:27
- Si aun dijere la casa de Israel: No es derecho el camino del Señor: ¿No son derechos mis caminos, casa de Israel? Cierto, vuestros caminos no son derechos. Ez. 18:29
- Por tanto, yo os juzgaré á cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Convertíos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina. Ez. 18:30
- Que no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Jehová, convertíos pues, y viviréis. Ez. 18:32
- Y las gentes oyeron de él: fué tomado con el lazo de ellas, y lleváronlo con grillos á la tierra de Egipto. Ez. 19:4
- Empero fué arrancada con ira, derribada en tierra, y viento solano secó su fruto; fueron quebradas y secáronse sus varas fuertes; consumiólas el fuego. Ez. 19:12
- Y ahora está plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de aridez. Ez. 19:13
- Y ACONTECIÓ en el año séptimo, en el mes quinto, á los diez del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel á consultar á Jehová, y sentáronse delante de mí. Ez. 20:1
- Hijo del hombre, habla á los ancianos de Israel, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que yo no os responderé, dice el Señor Jehová. Ez. 20:3
- Y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: El día que escogí á Israel, y que alcé mi mano por la simiente de la casa de Jacob, y que fuí conocido de ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano á ellos, diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios; Ez. 20:5
- Y díles mis ordenanzas, y declaréles mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivirá en ellos. Ez. 20:11
- Mas rebeláronse contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis ordenanzas, y desecharon mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivirá en ellos; y mis sábados profanaron en gran manera; dije, por tanto, que había de derramar sobre ellos mi ira en el desierto para consumirlos. Ez. 20:13
- Y también yo les alcé mi mano en el desierto, que no los metería en la tierra que les dí, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; Ez. 20:15
- Con todo los perdonó mi ojo, no matándolos, ni los consumí en el desierto; Ez. 20:17
- Antes dije en el desierto á sus hijos: No andéis en las ordenanzas de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis en sus ídolos. Ez. 20:18
- Y los hijos se rebelaron contra mí: no anduvieron en mis ordenanzas, ni guardaron mis derechos para ponerlos por obra, los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá en ellos; profanaron mis sábados. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto. Ez. 20:21
- Y también les alcé yo mi mano en el desierto, que los esparciría entre las gentes, y que los aventaría por las tierras; Ez. 20:23
- Y contaminélos en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego todo primogénito, para que los desolase, á fin de que supiesen que yo soy Jehová. Ez. 20:26
- Por tanto, hijo del hombre, habla á la casa de Israel, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron contra mí rebelión. Ez. 20:27
- Y yo les dije: ¿Qué es ese alto adonde vosotros vais? Y fué llamado su nombre Bamah hasta el día de hoy. Ez. 20:29
- Di, pues, á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Jehová: ¿No os contamináis vosotros á la manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones? Ez. 20:30
- Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy: ¿y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no os responderé. Ez. 20:31
- Vivo yo, dice el Señor Jehová, que con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado, tengo de reinar sobre vosotros: Ez. 20:33
- Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice el Señor Jehová. Ez. 20:36
- Y vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho el Señor Jehová: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, pues que á mí no me obedecéis; y no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas, y con vuestros ídolos. Ez. 20:39
- Empero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice el Señor Jehová, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra: allí los querré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas. Ez. 20:40
- Y sabréis que yo soy Jehová cuando hiciere con vosotros por amor de mi nombre, no según vuestros caminos malos, ni según vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Ez. 20:44
- Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el mediodía, y derrama tu palabra hacia la parte austral, y profetiza contra el bosque del campo del mediodía. Ez. 20:46
- Y dirás al bosque del mediodía: Oye palabra de Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo enciendo en ti fuego, el cual consumirá en ti todo árbol verde, y todo árbol seco: no se apagará la llama del fuego; y serán quemados en ella todos rostros, desde el mediodía hasta el norte. Ez. 20:47
- Y por cuanto he de talar de ti al justo y al impío, por tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el mediodía hasta el aquilón: Ez. 21:4
- Y será, que cuando te dijeren: ¿Por qué gimes tú? dirás: Por la fama que viene; y todo corazón se desleirá, y todas manos se debilitarán, y angustiaráse todo espíritu, y todas rodillas se irán en aguas: he aquí que viene, y hacerse ha, dice el Señor Jehová. Ez. 21:7
- Hijo del hombre, profetiza, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Di: La espada, la espada está afilada, y aun acicalada; Ez. 21:9
- Clama y aúlla, oh hijo del hombre; porque ésta será sobre mi pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel. Temores de espada serán á mi pueblo: por tanto, hiere el muslo; Ez. 21:12
- Porque está probado. ¿Y qué, si la espada desprecia aun el cetro? El no será más, dice el Señor Jehová. Ez. 21:13
- Para que el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen: en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. ¡Ah! dispuesta está para que relumbre, y aderezada para degollar. Ez. 21:15
- Y tú, hijo del hombre, señálate dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia: de una misma tierra salgan ambos: y echa mano á la suerte: en el principio del camino de la ciudad lo harás. Ez. 21:19
- El camino señalarás por donde venga la espada á Rabba de los hijos de Ammón, y á Judá contra Jerusalem la fuerte. Ez. 21:20
- Porque el rey de Babilonia se paró en una encrucijada, al principio de dos caminos, para tomar adivinación: acicaló saetas, consultó en ídolos, miró el hígado. Ez. 21:21
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto habéis hecho venir en memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habéis venido en memoria, seréis tomados á mano. Ez. 21:24
- Y tú, profano é impío príncipe de Israel, cuyo día vino en el tiempo de la consumación de la maldad; Ez. 21:25
- Así ha dicho el Señor Jehová: Depón la tiara, quita la corona: ésta no será más ésta: al bajo alzaré, y al alto abatiré. Ez. 21:26
- Del revés, del revés, del revés la tornaré; y no será ésta más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y se la entregaré. Ez. 21:27
- Y tú, hijo del hombre, profetiza, y di: Así ha dicho el Señor Jehová sobre los hijos de Ammón, y su oprobio. Dirás pues: La espada, la espada está desenvainada para degollar; acicalada para consumir con resplandor. Ez. 21:28
- ¿Tornaréla á su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te tengo de juzgar. Ez. 21:30
- Y derramaré sobre ti mi ira: el fuego de mi enojo haré encender sobre ti, y te entregaré en mano de hombres temerarios, artífices de destrucción. Ez. 21:31
- Dirás, pues: Así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos contra sí misma para contaminarse! Ez. 22:3
- Precio recibieron en ti para derramar sangre; usura y logro tomaste, y á tus prójimos defraudaste con violencia: olvidástete de mí, dice el Señor Jehová. Ez. 22:12
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto todos vosotros os habéis tornado en escorias, por tanto, he aquí que yo os junto en medio de Jerusalem. Ez. 22:19
- Yo os juntaré y soplaré sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en medio de él seréis fundidos. Ez. 22:21
- Hijo del hombre, di á ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor. Ez. 22:24
- Y sus profetas revocaban con lodo suelto, profetizándoles vanidad, y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho el Señor Jehová; y Jehová no había hablado. Ez. 22:28
- El pueblo de la tierra usaba de opresión, y cometía robo, y al afligido y menesteroso hacían violencia, y al extranjero oprimían sin derecho. Ez. 22:29
- Por tanto derramé sobre ellos mi ira; con el fuego de mi ira los consumí: torné el camino de ellos sobre su cabeza, dice el Señor Jehová. Ez. 22:31
- Y vi que se había contaminado: un camino era el de ambas. Ez. 23:13
- Por tanto, Aholibah, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo despierto tus amantes contra ti, de los cuales se hartó tu deseo, y yo les haré venir contra ti en derredor; Ez. 23:22
- Y vendrán sobre ti carros, carretas, y ruedas, y multitud de pueblos. Escudos, y paveses, y capacetes pondrán contra ti en derredor; y yo daré el juicio delante de ellos, y por sus leyes te juzgarán. Ez. 23:24
- Y pondré mi celo contra ti, y obrarán contigo con furor; quitarte han tu nariz y tus orejas; y lo que te quedare caerá á cuchillo. Ellos tomarán tus hijos y tus hijas, y tu residuo será consumido por el fuego. Ez. 23:25
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo te entrego en mano de aquellos que tú aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se hartó tu deseo: Ez. 23:28
- En el camino de tu hermana anduviste: yo pues pondré su cáliz en tu mano. Ez. 23:31
- Así ha dicho el Señor Jehová: Beberás el hondo y ancho cáliz de tu hermana; de ti se mofarán las gentes, y te escarnecerán: de grande cabida es. Ez. 23:32
- Serás llena de embriaguez y de dolor por el cáliz de soledad y de asolamiento, por el cáliz de tu hermana Samaria. Ez. 23:33
- Lo beberás pues, y lo agotarás, y quebrarás sus tiestos; y tus pechos arrancarás; porque yo he hablado, dice el Señor Jehová. Ez. 23:34
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu suciedad y tus fornicaciones. Ez. 23:35
- Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus ídolos; y aun sus hijos que me habían engendrado, hicieron pasar por el fuego, quemándolos. Ez. 23:37
- Pues habiendo sacrificado sus hijos á sus ídolos, entrábanse en mi santuario el mismo día para contaminarlo: y he aquí, así hicieron en medio de mi casa. Ez. 23:39
- Por lo que así ha dicho el Señor Jehová: Yo haré subir contra ellas compañías, las entregaré á turbación y á rapiña: Ez. 23:46
- Y sobre vosotras pondrán vuestra obscenidad, y llevaréis los pecados de vuestros ídolos; y sabréis que yo soy el Señor Jehová. Ez. 23:49
- Y FUÉ á mí palabra de Jehová en el noveno año, en el mes décimo, á los diez del mes, diciendo: Ez. 24:1
- Hijo del hombre, escríbete el nombre de este día: el rey de Babilonia se puso sobre Jerusalem este mismo día. Ez. 24:2
- Y habla á la casa de rebelión por parábola, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua: Ez. 24:3
- Pues así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla no espumada, y cuya espuma no salió de ella! Por sus piezas, por sus piezas sácala; no caiga sobre ella suerte. Ez. 24:6
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran hoguera, Ez. 24:9
- Multiplicando la leña, encendiendo el fuego, para consumir la carne, y hacer la salsa; y los huesos serán quemados: Ez. 24:10
- Yo Jehová he hablado; vendrá, y harélo. No me tornaré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré: según tus caminos y tus obras te juzgarán, dice el Señor Jehová. Ez. 24:14
- Hijo del hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deseo de tus ojos: no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas. Ez. 24:16
- Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios: ata tu bonete sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de hombres. Ez. 24:17
- Y díjome el pueblo: ¿No nos enseñarás qué nos significan estas cosas que tú haces? Ez. 24:19
- Di á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Dios: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestra fortaleza, el deseo de vuestros ojos, y el regalo de vuestra alma: vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis, caerán á cuchillo. Ez. 24:21
- Ezequiel pues os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis: en viniendo esto, entonces sabréis que yo soy el Señor Jehová. Ez. 24:24
- Y tú, hijo del hombre, el día que yo quitaré de ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deseo de sus ojos, y el cuidado de sus almas, sus hijos y sus hijas, Ez. 24:25
- En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el escapado, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová. Ez. 24:27
- Y dirás á los hijos de Ammón: Oid palabra del Señor Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto dijiste ¡Ea! acerca de mi santuario que fué profanado, y sobre la tierra de Israel que fué asolada, y sobre la casa de Judá, porque fueron en cautiverio; Ez. 25:3
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto tú batiste tus manos, y pateaste, y te gozaste del alma en todo tu menosprecio sobre la tierra de Israel; Ez. 25:6
- Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aquí la casa de Judá es como todas las gentes; Ez. 25:8
- Por tanto, he aquí yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que están en su confín, las tierras deseables de Beth-jesi-moth, y Baal-meón, y Chîriathaim, Ez. 25:9
- Así ha dicho el Señor Jehová: Por lo que hizo Edom tomando venganza de la casa de Judá, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos; Ez. 25:12
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Yo también extenderé mi mano sobre Edom, y talaré de ella hombres y bestias, y la asolaré: desde Temán y Dedán caerán á cuchillo. Ez. 25:13
- Y pondré mi venganza en Edom por la mano de mi pueblo Israel; y harán en Edom según mi enojo y según mi ira: y conocerán mi venganza, dice el Señor Jehová. Ez. 25:14
- Así ha dicho el Señor Jehová: Por lo que hicieron los Palestinos con venganza, cuando se vengaron con despecho de ánimo, destruyendo por antiguas enemistades; Ez. 25:15
- Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo extiendo mi mano sobre los Palestinos, y talaré los Ceretheos, y destruiré el resto de la ribera de la mar. Ez. 25:16
- Y ACONTECIÓ en el undécimo año, en el primero del mes, que fué á mí palabra de Jehová, diciendo: Ez. 26:1
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas gentes, como la mar hace subir sus ondas. Ez. 26:3
- Tendedero de redes será en medio de la mar, porque yo he hablado, dice el Señor Jehová: y será saqueada de las gentes. Ez. 26:5
- Y sus hijas que están en el campo, serán muertas á cuchillo; y sabrán que yo soy Jehová. Ez. 26:6
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que del aquilón traigo yo contra Tiro á Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, y carros, y caballeros, y compañías, y mucho pueblo. Ez. 26:7
- Tus hijas que están en el campo matará á cuchillo; y pondrá contra ti ingenios, y fundará contra ti baluarte, y afirmará contra ti escudo. Ez. 26:8
- Por la multitud de sus caballos te cubrirá el polvo de ellos: con el estruendo de los caballeros, y de las ruedas, y de los carros, temblarán tus muros, cuando entrare por tus puertas como por portillos de ciudad destruída. Ez. 26:10
- Y haré cesar el estrépito de tus canciones, y no se oirá más el son de tus vihuelas. Ez. 26:13
- Y te pondré como una peña lisa: tendedero de redes serás; ni nunca más serás edificada: porque yo Jehová he hablado, dice el Señor Jehová. Ez. 26:14
- Así ha dicho el Señor Jehová á Tiro: ¿No se estremecerán las islas al estruendo de tu caída, cuando gritarán los heridos, cuando se hará la matanza en medio de ti? Ez. 26:15
- Ahora se estremecerán las islas en el día de tu caída, sí, las islas que están en la mar se espantarán de tu éxito. Ez. 26:18
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: Yo te tornaré ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan; haré subir sobre ti el abismo, y las muchas aguas te cubrirán. Ez. 26:19
- Y te haré descender con los que descienden al sepulcro, con el pueblo del siglo: y te pondré en lo más bajo de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden al sepulcro, para que nunca más seas poblada; y yo daré gloria en la tierra de los vivientes. Ez. 26:20
- Yo te tornaré en espanto, y no serás: y serás buscada, y nunca más serás hallada, dice el Señor Jehová. Ez. 26:21
- Y dirás á Tiro, que está asentada á las entradas de la mar, mercadera de los pueblos de muchas islas: Así ha dicho el Señor Jehová: Tiro, tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura. Ez. 27:3
- En el corazón de las mares están tus términos: los que te edificaron completaron tu belleza. Ez. 27:4
- De hayas del monte Senir te fabricaron todas las tillas: tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil. Ez. 27:5
- Asimismo Dan y el errante Javán dieron en tus ferias, para negociar en tu mercado de hierro labrado, mirra destilada, y caña aromática. Ez. 27:19
- Tus riquezas, y tus mercaderías, y tu negociación, tus remeros, y tus pilotos, los reparadores de tus hendiduras, y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en medio de ti se halla, caerán en medio de los mares el día de tu caída. Ez. 27:27
- En el tiempo que serás quebrantada de los mares en los profundos de las aguas, tu comercio y toda tu compañía caerán en medio de ti. Ez. 27:34
- Hijo del hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto se enalteció tu corazón y dijiste: Yo soy un dios; en la silla de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios); y has puesto tu corazón como corazón de Dios: Ez. 28:2
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, Ez. 28:6
- De muerte de incircuncisos morirás por mano de extraños: porque yo he hablado, dice el Señor Jehová. Ez. 28:10
- Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: Tú echas el sello á la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. Ez. 28:12
- En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fué tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación. Ez. 28:13
- Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado. Ez. 28:14
- Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad. Ez. 28:15
- Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra á los ojos de todos los que te miran. Ez. 28:18
- Y dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado: y sabrán que yo soy Jehová, cuando hiciere en ella juicios, y en ella me santificare. Ez. 28:22
- Así ha dicho el Señor Jehová: Cuando juntaré la casa de Israel de los pueblos entre los cuales están esparcidos, entonces me santificaré en ellos á los ojos de las gentes, y habitarán en su tierra, la cual dí á mi siervo Jacob. Ez. 28:25
- EN el año décimo, en el mes décimo, á los doce del mes, fué á mí palabra de Jehová, diciendo: Ez. 29:1
- Habla, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es mi río, y yo me lo hice. Ez. 29:3
- Y dejaréte en el desierto, á ti y á todos los peces de tus ríos: sobre la haz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado: á las bestias de la tierra y á las aves del cielo te he dado por comida. Ez. 29:5
- Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro: y cuando se recostaron sobre ti, te quebraste, y los deslomaste enteramente. Ez. 29:7
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo traigo contra ti espada, y talaré de ti hombres y bestias. Ez. 29:8
- Por tanto, he aquí yo contra ti, y contra tus ríos; y pondré la tierra de Egipto en asolamientos de la soledad del desierto, desde Migdol hasta Seveneh, hasta el término de Etiopía. Ez. 29:10
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: Al fin de cuarenta años juntaré á Egipto de los pueblos entre los cuales fueren esparcidos: Ez. 29:13
- Y no será más á la casa de Israel por confianza, que haga acordar el pecado, mirando en pos de ellos; y sabrán que yo soy el Señor Jehová. Ez. 29:16
- Y aconteció en el año veinte y siete, en el mes primero, al primero del mes, que fué á mí palabra de Jehová, diciendo: Ez. 29:17
- Hijo del hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo á su ejército prestar grande servicio contra Tiro. Toda cabeza se encalveció, y pelóse todo hombro; y ni para él ni para su ejército hubo paga de Tiro, por el servicio que prestó contra ella. Ez. 29:18
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo doy á Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará su multitud, y cogerá sus despojos, y arrebatará su presa, y habrá paga para su ejército. Ez. 29:19
- Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto: porque trabajaron por mí, dice el Señor Jehová. Ez. 29:20
- En aquel tiempo haré reverdecer el cuerno á la casa de Israel, y te daré apertura de boca en medio de ellos; y sabrán que yo soy Jehová. Ez. 29:21
- Hijo del hombre, profetiza, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Aullad: ¡Ay del día! Ez. 30:2
- Porque cerca está el día, cerca está el día del Señor; día de nublado, día de las gentes será. Ez. 30:3
- Etiopía, y Libia, y Lidia, y todo el conjunto de pueblo, y Chûb, y los hijos de la tierra de la liga, caerán con ellos á cuchillo. Ez. 30:5
- Así ha dicho Jehová: También caerán los que sostienen á Egipto, y la altivez de su fortaleza caerá: desde Migdol hasta Seveneh caerán en él á cuchillo, dice el Señor Jehová. Ez. 30:6
- En aquel tiempo saldrán mensajeros de delante de mí en navíos, á espantar á Etiopía la confiada, y tendrán espanto como en el día de Egipto: porque he aquí viene. Ez. 30:9
- Así ha dicho el Señor Jehová: Haré cesar la multitud de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Ez. 30:10
- El, y con él su pueblo, los más fuertes de las gentes, serán traídos á destruir la tierra: y desenvainarán sus espadas sobre Egipto, y henchirán la tierra de muertos. Ez. 30:11
- Así ha dicho el Señor Jehová: Destruiré también las imágenes, y haré cesar los ídolos de Memphis; y no habrá más príncipe de la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto pondré temor. Ez. 30:13
- Y en Tehaphnes será cerrado el día, cuando quebrantaré yo allí las barras de Egipto, y cesará en ella la soberbia de su fortaleza: nublado la cubrirá, y los moradores de sus aldeas irán en cautiverio. Ez. 30:18
- Y aconteció en el año undécimo, en el mes primero, á los siete del mes, que fué á mí palabra de Jehová, diciendo: Ez. 30:20
- Hijo del hombre, quebrantado he el brazo de Faraón rey de Egipto; y he aquí que no ha sido vendado poniéndo le medicinas, poniéndole faja para ligarlo, á fin de vigorizarle para que pueda tener espada. Ez. 30:21
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Heme aquí contra Faraón rey de Egipto, y quebraré sus brazos, el fuerte y el fracturado, y haré que la espada se le caiga de la mano. Ez. 30:22
- Y ACONTECIÓ en el año undécimo, en el mes tercero, al primero del mes, que fué á mí palabra de Jehová, diciendo: Ez. 31:1
- He aquí era el Asirio cedro en el Líbano, hermoso en ramas, y umbroso con sus ramos, y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas. Ez. 31:3
- Las aguas lo hicieron crecer, encumbrólo el abismo: sus ríos iban alrededor de su pie, y á todos los árboles del campo enviaba sus corrientes. Ez. 31:4
- Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios: las hayas no fueron semejantes á sus ramas, ni los castaños fueron semejantes á sus ramos: ningún árbol en el huerto de Dios fué semejante á él en su hermosura. Ez. 31:8
- Hícelo hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles de Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia. Ez. 31:9
- Por tanto, así dijo el Señor Jehová: Por cuanto te encumbraste en altura, y puso su cumbre entre densas ramas, y su corazón se elevó con su altura, Ez. 31:10
- Así ha dicho el Señor Jehová: El día que descendió á la sepultura, hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas: y al Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se desmayaron. Ez. 31:15
- ¿A quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles de Edén? Pues derrribado serás con los árboles de Edén en la tierra baja: entre los incircuncisos yacerás, con los muertos á cuchillo. Este es Faraón y todo su pueblo, dice el Señor Jehová. Ez. 31:18
- Y ACONTECIÓ en el año duodécimo, en el mes duodécimo, al primero del mes, que fué á mí palabra de Jehová, diciendo: Ez. 32:1
- Así ha dicho el Señor Jehová: Yo extenderé sobre ti mi red con reunión de muchos pueblos, y te harán subir con mi esparavel. Ez. 32:3
- Y cuando te habré muerto, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas: el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz. Ez. 32:7
- Todas las lumbreras de luz haré entenebrecer en el cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice el Señor Jehová. Ez. 32:8
- Y entristeceré el corazón de muchos pueblos, cuando llevaré tu quebrantamiento sobre las gentes, por las tierras que no conociste. Ez. 32:9
- Y haré atónitos sobre ti muchos pueblos, y sus reyes tendrán á causa de ti horror grande, cuando haré resplandecer mi espada delante de sus rostros, y todos se sobresaltarán en sus ánimos á cada momento en el día de tu caída. Ez. 32:10
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti. Ez. 32:11
- Entonces haré asentarse sus aguas, y haré ir sus ríos como aceite, dice el Señor Jehová. Ez. 32:14
- Esta es la endecha, y cantarla han: las hijas de las gentes la cantarán: endecharán sobre Egipto, y sobre toda su multitud, dice el Señor Jehová. Ez. 32:16
- Y aconteció en el año duodécimo, á los quince del mes, que fué á mí palabra de Jehová, diciendo: Ez. 32:17
- A estos verá Faraón, y consolaráse sobre toda su multitud; Faraón muerto á cuchillo, y todo su ejército, dice el Señor Jehová. Ez. 32:31
- Porque yo puse mi terror en la tierra de los vivientes, también yacerá entre los incircuncisos con los muertos á cuchillo, Faraón y toda su multitud, dice el Señor Jehová. Ez. 32:32
- Hijo del hombre, habla á los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de sus términos, y se lo pusiere por atalaya, Ez. 33:2
- Cualquiera que oyere el sonido de la corneta, y no se apercibiere, y viniendo la espada lo tomare, su sangre será sobre su cabeza. Ez. 33:4
- El sonido de la corneta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él: mas el que se apercibiere, librará su vida. Ez. 33:5
- Pero si el atalaya viere venir la espada, y no tocare la corneta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, tomare de él alguno; por causa de su pecado fué tomado, mas demandaré su sangre de mano del atalaya. Ez. 33:6
- Diciendo yo al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, mas su sangre yo la demandaré de tu mano. Ez. 33:8
- Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos: ¿y por qué moriréis, oh casa de Israel? Ez. 33:11
- Y tú, hijo del hombre, di á los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare. Ez. 33:12
- Si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, caminare en las ordenanzas de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. Ez. 33:15
- Cuando el justo se apartare de su justicia, é hiciere iniquidad, morirá por ello. Ez. 33:18
- Y cuando el impío se apartare de su impiedad, é hiciere juicio y justicia, vivirá por ello. Ez. 33:19
- Y aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, á los cinco del mes, que vino á mí un escapado de Jerusalem, diciendo: La ciudad ha sido herida. Ez. 33:21
- Y la mano de Jehová había sido sobre mí la tarde antes que el escapado viniese, y había abierto mi boca, hasta que vino á mí por la mañana; y abrió mi boca, y no más estuve callado. Ez. 33:22
- Por tanto, diles: Así dicho el Señor Jehová: ¿Con sangre comeréis, y á vuestros ídolos alzaréis vuestros ojos, y sangre derramaréis, y poseeréis vosotros la tierra? Ez. 33:25
- Les dirás así: Así ha dicho el Señor Jehová: Vivo yo, que los que están en aquellos asolamientos caerán á cuchillo, y al que está sobre la haz del campo entregaré á las bestias que lo devoren; y los que están en las fortalezas y en las cuevas, de pestilencia morirán. Ez. 33:27
- Y tú, hijo del hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto á las paredes y á las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oid qué palabra sale de Jehová. Ez. 33:30
- Y vendrán á ti como viene el pueblo, y se estarán delante de ti como mi pueblo, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra: antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. Ez. 33:31
- Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles á los pastores: Así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan á sí mismos! ¿No apacientan los pastores los rebaños? Ez. 34:2
- Vivo yo, ha dicho el Señor Jehová, que por cuanto mi rebaño fué para ser robado, y mis ovejas fueron para ser comidas de toda bestia del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron á sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; Ez. 34:8
- Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo á los pastores; y requeriré mis ovejas de su mano, y haréles dejar de apacentar las ovejas: ni los pastores se apacentarán más á sí mismos; pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. Ez. 34:10
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo, yo requeriré mis ovejas, y las reconoceré. Ez. 34:11
- Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. Ez. 34:12
- Yo apacentaré mis ovejas, y yo les haré tener majada, dice el Señor Jehová. Ez. 34:15
- Mas vosotras, ovejas mías, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos. Ez. 34:17
- Por tanto, así les dice el Señor Jehová: He aquí, yo, yo juzgaré entre la oveja gruesa y la oveja flaca, Ez. 34:20
- Por cuanto rempujasteis con el lado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos á todas las flacas, hasta que las esparcisteis fuera. Ez. 34:21
- Y estableceré con ellos pacto de paz, y haré cesar de la tierra las malas bestias; y habitarán en el desierto seguramente, y dormirán en los bosques. Ez. 34:25
- Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra seguramente; y sabrán que yo soy Jehová, cuando quebrare las coyundas de su yugo, y los librare de mano de los que se sirven de ellos. Ez. 34:27
- Y sabrán que yo su Dios Jehová soy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice el Señor Jehová. Ez. 34:30
- Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice el Señor Jehová. Ez. 34:31
- Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza contra él, Ez. 35:2
- Y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh monte de Seir, y extenderé mi mano contra ti, y te pondré en asolamiento y en soledad. Ez. 35:3
- Por cuanto tuviste enemistades perpetuas, y esparciste los hijos de Israel á poder de espada en el tiempo de su aflicción, en el tiempo extremadamente malo; Ez. 35:5
- Por tanto, vivo yo, dice el Señor Jehová, que á sangre te diputaré, y sangre te perseguirá: y pues la sangre no aborreciste, sangre te perseguirá. Ez. 35:6
- Por tanto, vivo yo, dice el Señor Jehová, yo haré conforme á tu ira, y conforme á tu celo con que procediste, á causa de tus enemistades con ellos: y seré conocido en ellos, cuando te juzgaré. Ez. 35:11
- Así ha dicho el Señor Jehová: Alegrándose toda la tierra, yo te haré soledad. Ez. 35:14
- Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fué asolada, así te haré á ti: asolado será el monte de Seir, y toda Idumea, toda ella; y sabrán que yo soy Jehová. Ez. 35:15
- Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto el enemigo dijo sobre vosotros: ¡Ea! también las alturas perpetuas nos han sido por heredad; Ez. 36:2
- Profetiza por tanto, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Pues por cuanto asolándoos y tragándoos de todas partes, para que fueseis heredad á las otras gentes, se os ha hecho andar en boca de lenguas, y ser el oprobio de los pueblos, Ez. 36:3
- Por tanto, montes de Israel, oid palabra del Señor Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová á los montes y á los collados, á los arroyos y á los valles, á las ruinas y asolamientos, y á las ciudades desamparadas, que fueron puestas á saco y en escarnio á las otras gentes alrededor; Ez. 36:4
- Por eso, así ha dicho el Señor Jehová: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las demás gentes, y contra toda Idumea, que se disputaron mi tierra por heredad con alegría de todo corazón, con enconamiento de ánimo, para que sus expelidos fuesen presa. Ez. 36:5
- Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di á los montes y á los collados, y á los arroyos y á los valles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habéis llevado el oprobio de las gentes. Ez. 36:6
- Por lo cual así ha dicho el Señor Jehová: Yo he alzado mi mano, que las gentes que os están alrededor han de llevar su afrenta. Ez. 36:7
- Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tus gentes has sido: Ez. 36:13
- Por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás los hijos á tus gentes, dice el Señor Jehová. Ez. 36:14
- Y nunca más te haré oir injuria de gentes, ni más llevarás denuestos de pueblos, ni harás más morir los hijos á tus gentes, dice el Señor Jehová. Ez. 36:15
- Y he tenido lástima en atención á mi santo nombre, el cual profanó la casa de Israel entre las gentes á donde fueron. Ez. 36:21
- Por tanto, di á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Jehová: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las gentes á donde habéis llegado. Ez. 36:22
- Y santificaré mi grande nombre profanado entre las gentes, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las gentes que yo soy Jehová, dice el Señor Jehová, cuando fuere santificado en vosotros delante de sus ojos. Ez. 36:23
- Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Ez. 36:26
- Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, porque nunca más recibáis oprobio de hambre entre las gentes. Ez. 36:30
- No lo hago por vosotros, dice el Señor Jehová, séaos notorio: avergonzaos y confundíos de vuestras iniquidades, casa de Israel. Ez. 36:32
- Así ha dicho el Señor Jehová: El día que os limpiaré de todas vuestras iniquidades, haré también habitar las ciudades, y las asoladas serán edificadas. Ez. 36:33
- Así ha dicho el Señor Jehová: Aun seré solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto: multiplicarélos de hombres á modo de rebaños. Ez. 36:37
- Así ha dicho el Señor Jehová á estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Ez. 37:5
- Y díjome: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo del hombre, y di al espíritu: Así ha dicho el Señor Jehová: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Ez. 37:9
- Por tanto profetiza, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré á la tierra de Israel. Ez. 37:12
- Júntalos luego el uno con el otro, para que sean en uno, y serán uno en tu mano. Ez. 37:17
- Diles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Ephraim, y á las tribus de Israel sus compañeros, y pondrélos con él, con el palo de Judá, y harélos un palo, y serán uno en mi mano. Ez. 37:19
- Y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo tomo á los hijos de Israel de entre las gentes á las cuales fueron, y los juntaré de todas partes, y los traeré á su tierra: Ez. 37:21
- Y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo á ti, oh Gog, príncipe de la cabecera de Mesech y Tubal. Ez. 38:3
- Así ha dicho el Señor Jehová: Y será en aquel día, que subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento; Ez. 38:10
- Para arrebatar despojos y para tomar presa; para tornar tu mano sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de las gentes, que se hace de ganados y posesiones, que mora en el ombligo de la tierra. Ez. 38:12
- Por tanto profetiza, hijo del hombre, y di á Gog: Así ha dicho el Señor Jehová: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habitará seguramente, ¿no lo sabrás tú? Ez. 38:14
- Así ha dicho el Señor Jehová: ¿No eres tú aquél de quien hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de traer sobre ellos? Ez. 38:17
- Y será en aquel tiempo, cuando vendrá Gog contra la tierra de Israel, dijo el Señor Jehová, que subirá mi ira en mi enojo. Ez. 38:18
- Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel; Ez. 38:19
- Y en todos mis montes llamaré contra él espada, dice el Señor Jehová: la espada de cada cual será contra su hermano. Ez. 38:21
- TÚ pues, hijo del hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Gog, príncipe de la cabecera de Mesech y Tubal: Ez. 39:1
- Sobre la haz del campo caerás: porque yo he hablado, dice el Señor Jehová. Ez. 39:5
- Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca más dejaré amancillar mi santo nombre; y sabrán las gentes que yo soy Jehová, el Santo en Israel. Ez. 39:7
- He aquí, vino y fué, dice el Señor Jehová: este es el día del cual he hablado. Ez. 39:8
- Y no traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino que quemarán las armas en el fuego: y despojarán á sus despojadores, y robarán á los que los robaron, dice el Señor Jehová. Ez. 39:10
- Y será en aquel tiempo, que yo daré á Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente de la mar, y obstruirá el paso á los transeuntes, pues allí enterrarán á Gog y á toda su multitud: y lo llamarán, El valle de Hamón-gog. Ez. 39:11
- Enterrarlos ha todo el pueblo de la tierra: y será para ellos célebre el día que yo fuere glorificado, dice el Señor Jehová. Ez. 39:13
- Y tomarán hombres de jornal, los cuales vayan por el país con los que viajaren, para enterrar á los que quedaron sobre la haz de la tierra, á fin de limpiarla: al cabo de siete meses harán el reconocimiento. Ez. 39:14
- Y pasarán los que irán por el país, y el que viere los huesos de algún hombre, edificará junto á ellos un mojón, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamón-gog. Ez. 39:15
- Y también el nombre de la ciudad será Hamonah: y limpiarán la tierra. Ez. 39:16
- Y tú, hijo del hombre, así ha dicho el Señor Jehová: Di á las aves, á todo volátil, y á toda bestia del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes á mí víctima que os sacrifico, un sacrificio grande sobre los montes de Israel, y comeréis carne y beberéis sangre. Ez. 39:17
- Y os hartaréis sobre mi mesa, de caballos, y de caballeros fuertes, y de todos hombres de guerra, dice el Señor Jehová. Ez. 39:20
- Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Ahora volveré la cautividad de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y celaré por mi santo nombre. Ez. 39:25
- Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi espíritu sobre la casa de Israel, dice el Señor Jehová. Ez. 39:29
- EN el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, á los diez del mes, á los catorce años después que la ciudad fué herida, en aquel mismo día fué sobre mí la mano de Jehová, y llevóme allá. Ez. 40:1
- En visiones de Dios me llevó á la tierra de Israel, y púsome sobre un monte muy alto, sobre el cual había como edificio de una ciudad al mediodía. Ez. 40:2
- Después vino á la puerta que daba cara hacia el oriente, y subió por sus gradas, y midió el un poste de la puerta, de una caña en anchura, y el otro poste de otra caña en ancho. Ez. 40:6
- Y la puerta de hacia el oriente tenía tres cámaras de cada parte, todas tres de una medida: también de una medida los portales de cada parte. Ez. 40:10
- Y el espacio de delante de las cámaras, de un codo de la una parte, y de otro codo de la otra; y cada cámara tenía seis codos de una parte, y seis codos de otra. Ez. 40:12
- Y midió la puerta desde el techo de la una cámara hasta el techo de la otra, veinticinco codos de anchura, puerta contra puerta. Ez. 40:13
- Y el solado al lado de las puertas, en proporción á la longitud de los portales, era el solado más bajo. Ez. 40:18
- Y midió la anchura desde la delantera de la puerta de abajo hasta la delantera del atrio interior por de fuera, de cien codos hacia el oriente y el norte. Ez. 40:19
- Y de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midió su longitud y su anchura. Ez. 40:20
- Y sus ventanas, y sus arcos, y sus palmas, eran conforme á la medida de la puerta que estaba hacia el oriente; y subían á ella por siete gradas; y delante de ellas estaban sus arcos. Ez. 40:22
- Llevóme después hacia el mediodía, y he aquí una puerta hacia el mediodía: y midió sus portales y sus arcos conforme á estas medidas. Ez. 40:24
- Y había puerta de hacia el mediodía del atrio interior: y midió de puerta á puerta hacia el mediodía cien codos. Ez. 40:27
- Metióme después en el atrio de adentro á la puerta del mediodía, y midió la puerta del mediodía conforme á estas medidas. Ez. 40:28
- Y llevóme al atrio interior hacia el oriente, y midió la puerta conforme á estas medidas. Ez. 40:32
- Sus cámaras, y sus postes, y sus arcos, y sus ventanas alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho. Ez. 40:36
- Y había allí una cámara, y su puerta con postes de portales; allí lavarán el holocausto. Ez. 40:38
- Y en la entrada de la puerta había dos mesas de la una parte, y otras dos de la otra, para degollar sobre ellas el holocausto, y la expiación, y el sacrificio por el pecado. Ez. 40:39
- Y las cuatro mesas para el holocausto eran de piedras labradas, de un codo y medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de altura de un codo: sobre éstas pondrán las herramientas con que degollarán el holocausto y el sacrificio. Ez. 40:42
- Y fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cámaras de los cantores, las cuales miraban hacia el mediodía: una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte. Ez. 40:44
- Y díjome: Esta cámara que mira hacia el mediodía es de los sacerdotes que tienen la guarda del templo. Ez. 40:45
- Y la cámara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que tienen la guarda del altar: estos son los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los hijos de Leví al Señor, para ministrarle. Ez. 40:46
- Y midió el atrio, cien codos de longitud, y la anchura de cien codos cuadrados; y el altar estaba delante de la casa. Ez. 40:47
- METIÓME luego en el templo, y midió los postes, siendo el ancho seis codos de una parte, y seis codos de otra, que era la anchura del tabernáculo. Ez. 41:1
- Midió también su longitud, de veinte codos, y la anchura de veinte codos, delante del templo: y díjome: Este es el lugar santísimo. Ez. 41:4
- Después midió el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro codos la anchura de las cámaras, en torno de la casa alrededor. Ez. 41:5
- Y había mayor anchura y vuelta en las cámaras á lo más alto; el caracol de la casa subía muy alto alrededor por de dentro de la casa: por tanto la casa tenía más anchura arriba; y de la cámara baja se subía á la alta por la del medio. Ez. 41:7
- Y la anchura de la pared de afuera de las cámaras era de cinco codos, y el espacio que quedaba de las cámaras de la casa por de dentro. Ez. 41:9
- Y la puerta de cada cámara salía al espacio que quedaba; una puerta hacia el norte, y otra puerta hacia el mediodía: y la anchura del espacio que quedaba era de cinco codos por todo alrededor. Ez. 41:11
- Y el edificio que estaba delante del apartamiento al lado de hacia el occidente era de setenta codos; y la pared del edificio, de cinco codos de anchura alrededor, y noventa codos de largo. Ez. 41:12
- Y midió la casa, cien codos de largo: y el apartamiento, y el edificio, y sus paredes, de longitud de cien codos; Ez. 41:13
- Y midió la longitud del edificio que estaba delante del apartamiento que había detrás de él, y las cámaras de una parte y otra, cien codos; y el templo de dentro, y los portales del atrio. Ez. 41:15
- Los umbrales, y las ventanas estrechas, y las cámaras, tres en derredor á la parte delantera, todo cubierto de madera alrededor desde el suelo hasta las ventanas; y las ventanas también cubiertas. Ez. 41:16
- Desde el suelo hasta encima de la puerta había labrados querubines y palmas, y por toda la pared del templo. Ez. 41:20
- Y el templo y el santuario tenían dos portadas. Ez. 41:23
- SACÓME luego al atrio de afuera hacia el norte, y llevóme á la cámara que estaba delante del espacio que quedaba enfrente del edificio de hacia el norte. Ez. 42:1
- Frente á los veinte codos que había en el atrio de adentro, y enfrente del solado que había en al atrio exterior, estaban las cámaras, las unas enfrente de las otras en tres pisos. Ez. 42:3
- Y delante de las cámaras había un corredor de diez codos de ancho á la parte de adentro, con viaje de un codo; y sus puertas hacia el norte. Ez. 42:4
- Porque estaban en tres pisos, y no tenían columnas como las columnas de los atrios: por tanto, eran más estrechas que las de abajo y las del medio desde el suelo. Ez. 42:6
- Y el muro que estaba afuera enfrente de las cámaras, hacia el atrio exterior delante de las cámaras, tenía cincuenta codos de largo. Ez. 42:7
- Y debajo de las cámaras estaba la entrada al lado oriental, para entrar en él desde el atrio de afuera. Ez. 42:9
- A lo largo del muro del atrio hacia el oriente, enfrente de la lonja, y delante del edificio, había cámaras. Ez. 42:10
- Y el corredor que había delante de ellas era semejante al de las cámaras que estaban hacia el norte, conforme á su longitud, asimismo su anchura, y todas sus salidas; conforme á sus puertas, y conforme á sus entradas. Ez. 42:11
- Y conforme á las puertas de las cámaras que estaban hacia el mediodía, tenía una puerta al principio del camino, del camino delante del muro hacia el oriente á los que entran. Ez. 42:12
- Y díjome: Las cámaras del norte y las del mediodía, que están delante de la lonja, son cámaras santas, en las cuales los sacerdotes que se acercan á Jehová comerán las santas ofrendas: allí pondrán las ofrendas santas, y el presente, y la expiación, y el sacrificio por el pecado: porque el lugar es santo. Ez. 42:13
- Y luego que acabó las medidas de la casa de adentro, sacóme por el camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y midiólo todo alrededor. Ez. 42:15
- Midió el lado oriental con la caña de medir, quinientas cañas de la caña de medir en derredor. Ez. 42:16
- A los cuatro lados lo midió: tuvo el muro todo alrededor quinientas cañas de longitud, y quinientas cañas de anchura, para hacer separación entre el santuario y el lugar profano. Ez. 42:20
- LLEVÓME luego á la puerta, á la puerta que mira hacia el oriente; Ez. 43:1
- Y he aquí la gloria del Dios de Israel, que venía de hacia el oriente; y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía á causa de su gloria. Ez. 43:2
- Y alzóme el espíritu, y metióme en el atrio de adentro; y he aquí que la gloria de Jehová hinchió la casa. Ez. 43:5
- Y díjome: Hijo del hombre, este es el lugar de mi asiento, y el lugar de las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre: y nunca más contaminará la casa de Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, y con los cuerpos muertos de sus reyes en sus altares: Ez. 43:7
- Y estas son las medidas del altar por codos (el codo de á codo y palmo). El seno, de un codo, y de un codo el ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo. Este será el fondo alto del altar. Ez. 43:13
- Y desde el seno de sobre el suelo hasta el lugar de abajo, dos codos, y la anchura de un codo: y desde el lugar menor hasta el lugar mayor, cuatro codos, y la anchura de un codo. Ez. 43:14
- Y el altar, de cuatro codos, y encima del altar, cuatro cuernos. Ez. 43:15
- Y el altar tenía doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado á sus cuatro lados. Ez. 43:16
- Y el área, de catorce codos de longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor: y el seno de un codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente. Ez. 43:17
- Y díjome: Hijo del hombre, así ha dicho el Señor Jehová: Estas son las ordenanzas del altar el día en que será hecho, para ofrecer sobre él holocausto, y para esparcir sobre él sangre. Ez. 43:18
- Darás á los sacerdotes Levitas que son del linaje de Sadoc, que se allegan á mí, dice el Señor Jehová, para ministrarme, un becerro de la vacada para expiación. Ez. 43:19
- Y tomarás de su sangre, y pondrás en los cuatro cuernos del altar, y en las cuatro esquinas del área, y en el borde alrededor: así lo limpiarás y purificarás. Ez. 43:20
- Tomarás luego el becerro de la expiación, y lo quemarás conforme á la ley de la casa, fuera del santuario. Ez. 43:21
- Y al segundo día ofrecerás un macho de cabrío sin defecto, para expiación; y purificarán el altar como lo purificaron con el becerro. Ez. 43:22
- Por siete días sacrificarán un macho cabrío cada día en expiación; asimismo sacrificarán el becerro de la vacada y un carnero sin tacha del rebaño. Ez. 43:25
- Por siete días expiarán el altar, y lo limpiarán, y ellos henchirán sus manos. Ez. 43:26
- Y acabados estos días, al octavo día, y en adelante, sacrificarán los sacerdotes sobre el altar vuestros holocaustos y vuestros pacíficos; y me seréis aceptos, dice el Señor Jehová. Ez. 43:27
- Y TORNÓME hacia la puerta de afuera del santuario, la cual mira hacia el oriente; y estaba cerrada. Ez. 44:1
- Para el príncipe; el príncipe, él se sentará en ella para comer pan delante de Jehová: por el camino de la entrada de la puerta entrará, y por el camino de ella saldrá. Ez. 44:3
- Y dirás á los rebeldes, á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Jehová: Básteos de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel. Ez. 44:6
- Y no guardasteis el ordenamiento de mis santificaciones, sino que os pusisteis guardas de mi ordenanza en mi santuario. Ez. 44:8
- Así ha dicho el Señor Jehová: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón é incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel. Ez. 44:9
- Y los Levitas que se apartaron lejos de mí cuando Israel erró, el cual se desvió de mí en pos de sus ídolos, llevarán su iniquidad. Ez. 44:10
- Y serán ministros en mi santuario, porteros á las puertas de la casa, y sirvientes en la casa: ellos matarán el holocausto y la víctima al pueblo, y ellos estarán delante de ellos para servirles. Ez. 44:11
- Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron á la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano acerca de ellos, dice el Señor Jehová, que llevarán su iniquidad. Ez. 44:12
- Mas los sacerdotes Levitas, hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento de mi santuario, cuando los hijos de Israel se desviaron de mí, ellos serán allegados á mí para ministrarme, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice el Señor Jehová. Ez. 44:15
- Y será que cuando entraren por las puertas del atrio interior, se vestirán de vestimentas de lino: no asentará sobre ellos lana, cuando ministraren en las puertas del atrio de adentro, y en el interior. Ez. 44:17
- Y cuando salieren al atrio de afuera, al atrio de afuera al pueblo, se desnudarán de sus vestimentas con que ministraron, y las dejarán en las cámaras del santuario, y se vestirán de otros vestidos: así no santificarán el pueblo con sus vestimentas. Ez. 44:19
- Y no raparán su cabeza, ni dejarán crecer el cabello; sino que lo recortarán trasquilando sus cabezas. Ez. 44:20
- Y ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando hubieren de entrar en el atrio interior. Ez. 44:21
- Y en el pleito ellos estarán para juzgar; conforme á mis derechos lo juzgarán: y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis solemnidades, y santificarán mis sábados. Ez. 44:24
- Y el día que entrare al santuario, al atrio de adentro, para ministrar en el santuario, ofrecerá su expiación, dice el Señor Jehová. Ez. 44:27
- El presente, y la expiación, y el sacrificio por el pecado, comerán; y toda cosa dedicada en Israel, será de ellos. Ez. 44:29
- De esto serán para el santuario quinientas de longitud, y quinientas de ancho, en cuadro alrededor; y cincuenta codos en derredor para sus ejidos. Ez. 45:2
- Y de esta medida medirás en longitud veinticinco mil cañas, y en anchura diez mil, en lo cual estará el santuario, el santuario de santuarios. Ez. 45:3
- Lo consagrado de esta tierra será para los sacerdotes ministros del santuario, que se llegan para ministrar á Jehová: y seráles lugar para casas, y lugar santo para el santuario. Ez. 45:4
- Y para la posesión de la ciudad daréis cinco mil de anchura y veinticinco mil de longitud, delante de lo que se apartó para el santuario: será para toda la casa de Israel. Ez. 45:6
- Y la parte del príncipe será junto al apartamiento del santuario, de la una parte y de la otra, y junto á la posesión de la ciudad, delante del apartamiento del santuario, y delante de la posesión de la ciudad, desde el rincón occidental hacia el occidente, hasta el rincón oriental hacia el oriente: y la longitud será de la una parte á la otra, desde el rincón del occidente hasta el rincón del oriente. Ez. 45:7
- Así ha dicho el Señor Jehová: Básteos, oh príncipes de Israel: dejad la violencia y la rapiña: haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice el Señor Jehová. Ez. 45:9
- El epha y el bato serán de una misma medida: que el bato tenga la décima parte del homer, y la décima parte del homer el epha: la medida de ellos será según el homer. Ez. 45:11
- Y el siclo será de veinte geras: veinte siclos, con veinticinco siclos, y quince siclos, os serán una mina. Ez. 45:12
- Y una cordera de la manada de doscientas, de las gruesas de Israel, para sacrificio, y para holocausto y para pacíficos, para expiación por ellos, dice el Señor Jehová. Ez. 45:15
- Todo el pueblo de la tierra será obligado á esta ofrenda para el príncipe de Israel. Ez. 45:16
- Mas del príncipe será el dar el holocausto, y el sacrificio, y la libación, en las solemnidades, y en las lunas nuevas, y en los sábados, y en todas las fiestas de la casa de Israel: él dispondrá la expiación, y el presente, y el holocausto, y los pacíficos, para expiar la casa de Israel. Ez. 45:17
- Así ha dicho el Señor Jehová: El mes primero, al primero del mes, tomarás un becerro sin defecto de la vacada, y expiarás el santuario. Ez. 45:18
- Y el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los postes de la casa, y sobre los cuatro ángulos del área del altar, y sobre los postes de las puertas del atrio de adentro. Ez. 45:19
- Así harás el séptimo del mes por los errados y engañados; y expiarás la casa. Ez. 45:20
- El mes primero, á los catorce días del mes, tendréis la pascua, fiesta de siete días: comeráse pan sin levadura. Ez. 45:21
- Y aquel día el príncipe sacrificará por sí, y por todo el pueblo de la tierra, un becerro por el pecado. Ez. 45:22
- Y en los siete días de solemnidad hará holocausto á Jehová, siete becerros y siete carneros sin defecto, cada día de los siete días; y por el pecado un macho cabrío cada día. Ez. 45:23
- En el mes séptimo, á los quince del mes, en la fiesta, hará como en estos siete días, cuanto á la expiación, y cuanto al holocausto, y cuanto al presente, y cuanto al aceite. Ez. 45:25
- ASÍ ha dicho el Señor Jehová: La puerta del atrio de adentro que mira al oriente, estará cerrada los seis días de trabajo, y el día del sábado se abrirá: abriráse también el día de la nueva luna. Ez. 46:1
- Y el príncipe entrará por el camino del portal de la puerta de afuera, y estará al umbral de la puerta, mientras los sacerdotes harán su holocausto y sus pacíficos, y adorará á la entrada de la puerta: después saldrá; mas no se cerrará la puerta hasta la tarde. Ez. 46:2
- Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová, á la entrada de la puerta, en los sábados y en las nuevas lunas. Ez. 46:3
- Y el holocausto que el príncipe ofrecerá á Jehová el día del sábado, será seis corderos sin defecto, y un carnero sin tacha: Ez. 46:4
- Y por presente un epha con cada carnero; y con cada cordero un presente, don de su mano, y un hin de aceite con el epha. Ez. 46:5
- Mas el día de la nueva luna, un becerro sin tacha de la vacada, y seis corderos, y un carnero: deberán ser sin defecto. Ez. 46:6
- Y hará presente de un epha con el becerro, y un epha con cada carnero: mas con los corderos, conforme á su facultad; y un hin de aceite por cada epha. Ez. 46:7
- Y cuando el príncipe entrare, entrará por el camino del portal de la puerta: y por el mismo camino saldrá. Ez. 46:8
- Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehová en las fiestas, el que entrare por la puerta del norte, saldrá por la puerta del mediodía; y el que entrare por la puerta del mediodía, saldrá por la puerta del norte: no volverá por la puerta por donde entró, sino que saldrá por la de enfrente de ella. Ez. 46:9
- Y el príncipe, cuando ellos entraren, él entrará en medio de ellos: y cuando ellos salieren, él saldrá. Ez. 46:10
- Y en las fiestas y en las solemnidades será el presente un epha con cada becerro, y un epha con cada carnero; y con los corderos, lo que le pareciere; y un hin de aceite con cada epha. Ez. 46:11
- Mas cuando el príncipe libremente hiciere holocausto ó pacíficos á Jehová, abriránle la puerta que mira al oriente, y hará su holocausto y sus pacíficos, como hace en el día del sábado: después saldrá; y cerrarán la puerta después que saliere. Ez. 46:12
- Ofrecerán pues el cordero, y el presente y el aceite, todas las mañanas en holocausto continuo. Ez. 46:15
- Así ha dicho el Señor Jehová: Si el príncipe diere algún don de su heredad á alguno de sus hijos, será de ellos; posesión de ellos será por herencia. Ez. 46:16
- Mas si de su heredad diere don á alguno de sus siervos, será de él hasta el año de libertad, y volverá al príncipe; mas su herencia será de sus hijos. Ez. 46:17
- Y el príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo, por no defraudarlos de su posesión: de lo que él posee dará herencia á sus hijos; para que mi pueblo no sea echado cada uno de su posesión. Ez. 46:18
- Y díjome: Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán el sacrificio por el pecado y la expiación: allí cocerán el presente, por no sacarlo al atrio de afuera para santificar al pueblo. Ez. 46:20
- Y díjome: Estos son los aposentos de los cocineros, donde los servidores de la casa cocerán el sacrificio del pueblo. Ez. 46:24
- HÍZOME tornar luego á la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente: porque la fachada de la casa estaba al oriente: y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al mediodía del altar. Ez. 47:1
- Y sacóme por el camino de la puerta del norte, é hízome rodear por el camino fuera de la puerta, por de fuera al camino de la que mira al oriente: y he aquí las aguas que salían al lado derecho. Ez. 47:2
- Y saliendo el varón hacia el oriente, tenía un cordel en su mano; y midió mil codos, é hízome pasar por las aguas hasta los tobillos. Ez. 47:3
- Y midió otros mil, é iba ya el arroyo que yo no podía pasar: porque las aguas se habían alzado, y el arroyo no se podía pasar sino á nado. Ez. 47:5
- Y será que junto á él estarán pescadores; y desde En-gadi hasta En-eglaim será tendedero de redes: en su clase será su pescado como el pescado de la gran mar, mucho en gran manera. Ez. 47:10
- Así ha dicho el Señor Jehová: Este es el término en que partiréis la tierra en heredad entre las doce tribus de Israel: José dos partes. Ez. 47:13
- Y este será el término de la tierra hacia la parte del norte; desde la gran mar, camino de Hethlon viniendo á Sedad; Ez. 47:15
- Hamath, Berotha, Sibrahim, que está entre el término de Damasco y el término de Hamath; Haser-hatticon, que es el término de Hauran. Ez. 47:16
- Y será el término del norte desde la mar de Haser-enon al término de Damasco al norte, y al término de Hamath al lado del norte. Ez. 47:17
- Y al lado del mediodía, hacia el mediodía, desde Tamar hasta las aguas de las rencillas; desde Cades y el arroyo hasta la gran mar: y esto será el lado austral, al mediodía. Ez. 47:19
- Y al lado del occidente la gran mar será el término hasta en derecho para venir á Hamath: este será el lado del occidente. Ez. 47:20
- Y será que en la tribu en que peregrinare el extranjero, allí le daréis su heredad, ha dicho el Señor Jehová. Ez. 47:23
- Y junto al término de Aser, desde el lado oriental hasta la parte de la mar, Nephtalí, otra. Ez. 48:3
- Y junto al término de Judá, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, será la suerte que apartaréis de veinticinco mil cañas de anchura, y de longitud como cualquiera de las otras partes es á saber, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar; y el santuario estará en medio de ella. Ez. 48:8
- Y allí será la suerte santa de los sacerdotes, de veinticinco mil cañas al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y de diez mil de ancho al oriente, y de veinticinco mil de longitud al mediodía: y el santuario de Jehová estará en medio de ella. Ez. 48:10
- Y el ejido de la ciudad será al norte de doscientas y cincuenta cañas, y al mediodía de doscientas y cincuenta, y al oriente de doscientas y cincuenta, y de doscientas y cincuenta al occidente. Ez. 48:17
- Todo el apartado de veinticinco mil cañas por veinticinco mil en cuadro, apartaréis por suerte para el santuario, y para la posesión de la ciudad. Ez. 48:20
- Y del príncipe será lo que quedare de la una parte y de la otra de la suerte santa, y de la posesión de la ciudad, es á saber, delante de las veinticinco mil cañas de la suerte hasta el término oriental, y al occidente delante de las veinticinco mil hasta el término occidental, delante de las partes dichas será del príncipe: y suerte santa será; y el santuario de la casa estará en medio de ella. Ez. 48:21
- Y desde la posesión de los Levitas, y desde la posesión de la ciudad, en medio estará lo que pertenecerá al príncipe. Entre el término de Judá y el término de Benjamín estará la suerte del príncipe. Ez. 48:22
- Y junto al término de Gad, á la parte del austro, al mediodía, será el término desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cades y el arroyo hasta la gran mar. Ez. 48:28
- Esta es la tierra que partiréis por suertes en heredad á las tribus de Israel, y estas son sus porciones, ha dicho el Señor Jehová. Ez. 48:29
- En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será JEHOVÁ SHAMMA. Ez. 48:35
- EN el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia á Jerusalem, y cercóla. Dan. 1:1
- Y el Señor entregó en sus manos á Joacim rey de Judá, y parte de los vasos de la casa de Dios, y trájolos á tierra de Sinar, á la casa de su dios: y metió los vasos en la casa del tesoro de su dios. Dan. 1:2
- Y dijo el rey á Aspenaz, príncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, Dan. 1:3
- Muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, y de buen parecer, y enseñados en toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, é idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los Caldeos. Dan. 1:4
- Y señalóles el rey ración para cada día de la ración de la comida del rey, y del vino de su beber: que los criase tres años, para que al fin de ellos estuviesen delante del rey. Dan. 1:5
- A los cuales el príncipe de los eunucos puso nombres: y puso á Daniel, Beltsasar; y á Ananías, Sadrach; y á Misael, Mesach; y á Azarías, Abed-nego. Dan. 1:7
- Y Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidió por tanto al príncipe de los eunucos de no contaminarse. Dan. 1:8
- (Y puso Dios á Daniel en gracia y en buena voluntad con el príncipe de los eunucos.) Dan. 1:9
- Y dijo el príncipe de los eunucos á Daniel: Tengo temor de mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él habrá visto vuestros rostros más tristes que los de los muchachos que son semejantes á vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza. Dan. 1:10
- Entonces dijo Daniel á Melsar, que estaba puesto por el príncipe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael, y Azarías: Dan. 1:11
- Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más nutrido de carne, que los otros muchachos que comían de la ración de comida del rey. Dan. 1:15
- Así fué que Melsar tomaba la ración de la comida de ellos, y el vino de su beber, y dábales legumbres. Dan. 1:16
- Pasados pues los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el príncipe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. Dan. 1:18
- Y el rey habló con ellos, y no fué hallado entre todos ellos otro como Daniel, Ananías, Misael, y Azarías: y así estuvieron delante del rey. Dan. 1:19
- Y en todo negocio de sabiduría é inteligencia que el rey les demandó, hallólos diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. Dan. 1:20
- Y fué Daniel hasta el año primero del rey Ciro. Dan. 1:21
- Y EN el segundo año del reinado de Nabucodonosor, soñó Nabucodonosor sueños, y perturbóse su espíritu, y su sueño se huyó de él. Dan. 2:1
- Y mandó el rey llamar magos, astrólogos, y encantadores, y Caldeos, para que mostrasen al rey sus sueños. Vinieron pues, y se presentaron delante del rey. Dan. 2:2
- Y el rey les dijo: He soñado un sueño, y mi espíritu se ha perturbado por saber del sueño. Dan. 2:3
- Entonces hablaron los Caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive: di el sueño á tus siervos, y mostraremos la declaración. Dan. 2:4
- Respondió el rey y dijo á los Caldeos: El negocio se me fué: si no me mostráis el sueño y su declaración, seréis hechos cuartos, y vuestras casas serán puestas por muladares. Dan. 2:5
- Y si mostrareis el sueño y su declaración, recibiréis de mí dones y mercedes y grande honra: por tanto, mostradme el sueño y su declaración. Dan. 2:6
- Respondieron la segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño á sus siervos, y mostraremos su declaración. Dan. 2:7
- El rey respondió, y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el negocio se me ha ido. Dan. 2:8
- Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia será de vosotros. Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que se muda el tiempo: por tanto, decidme el sueño, para que yo entienda que me podéis mostrar su declaración. Dan. 2:9
- Los Caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el negocio del rey: demás de esto, ningún rey, príncipe, ni señor, preguntó cosa semejante á ningún mago, ni astrólogo, ni Caldeo. Dan. 2:10
- Finalmente, el negocio que el rey demanda, es singular, ni hay quien lo pueda declarar delante del rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne. Dan. 2:11
- Por esto el rey con ira y con grande enojo, mandó que matasen á todos los sabios de Babilonia. Dan. 2:12
- Y publicóse el mandamiento, y los sabios eran llevados á la muerte; y buscaron á Daniel y á sus compañeros para matarlos. Dan. 2:13
- Habló y dijo á Arioch capitán del rey: ¿Qué es la causa que este mandamiento se publica de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioch declaró el negocio á Daniel. Dan. 2:15
- Fuése luego Daniel á su casa, y declaró el negocio á Ananías, Misael, y Azarías, sus compañeros, Dan. 2:17
- Entonces el arcano fué revelado á Daniel en visión de noche; por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. Dan. 2:19
- Y Daniel habló, y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglo hasta siglo: porque suya es la sabiduría y la fortaleza: Dan. 2:20
- Y él es el que muda los tiempos y las oportunidades: quita reyes, y pone reyes: da la sabiduría á los sabios, y la ciencia á los entendidos: Dan. 2:21
- El revela lo profundo y lo escondido: conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con él. Dan. 2:22
- A ti, oh Dios de mis padres, confieso y te alabo, que me diste sabiduría y fortaleza, y ahora me enseñaste lo que te pedimos; pues nos has enseñado el negocio del rey. Dan. 2:23
- Después de esto Daniel entró á Arioch, al cual el rey había puesto para matar á los sabios de Babilonia; fué, y díjole así: No mates á los sabios de Babilonia: llévame delante del rey, que yo mostraré al rey la declaración. Dan. 2:24
- Entonces Arioch llevó prestamente á Daniel delante del rey, y díjole así: Un varón de los trasportados de Judá he hallado, el cual declarará al rey la interpretación. Dan. 2:25
- Respondió el rey, y dijo á Daniel, al cual llamaban Beltsasar: ¿Podrás tú hacerme entender el sueño que vi, y su declaración? Dan. 2:26
- Daniel respondió delante del rey, y dijo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos, ni adivinos lo pueden enseñar al rey. Dan. 2:27
- Mas hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer á cabo de días. Tu sueño, y las visiones de tu cabeza sobre tu cama, es esto: Dan. 2:28
- Tú, oh rey, en tu cama subieron tus pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser. Dan. 2:29
- Entonces fué también desmenuzado el hierro, el barro cocido, el metal, la plata y el oro, y se tornaron como tamo de las eras del verano: y levantólos el viento, y nunca más se les halló lugar. Mas la piedra que hirió á la imagen, fué hecha un gran monte, que hinchió toda la tierra. Dan. 2:35
- Este es el sueño: la declaración de él diremos también en presencia del rey. Dan. 2:36
- Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, potencia, y fortaleza, y majestad. Dan. 2:37
- Y después de ti se levantará otro reino menor que tú; y otro tercer reino de metal, el cual se enseñoreará de toda la tierra. Dan. 2:39
- Y el reino cuarto será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y doma todas las cosas, y como el hierro que quebranta todas estas cosas, desmenuzará y quebrantará. Dan. 2:40
- Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero, y en parte de hierro, el reino será dividido; mas habrá en él algo de fortaleza de hierro, según que viste el hierro mezclado con el tiesto de barro. Dan. 2:41
- Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro, y en parte de barro cocido, en parte será el reino fuerte, y en parte será frágil. Dan. 2:42
- Cuanto á aquello que viste, el hierro mezclado con tiesto de barro, mezclaránse con simiente humana, mas no se pegarán el uno con el otro, como el hierro no se mistura con el tiesto. Dan. 2:43
- Y en los días de estos reyes, levantará el Dios del cielo un reino que nunca jamás se corromperá: y no será dejado á otro pueblo este reino; el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre. Dan. 2:44
- De la manera que viste que del monte fué cortada una piedra, no con manos, la cual desmenuzó al hierro, al metal, al tiesto, á la plata, y al oro; el gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir: y el sueño es verdadero, y fiel su declaración. Dan. 2:45
- Entonces el rey Nabucodonosor cayó sobre su rostro, y humillóse á Daniel, y mandó que le sacrificasen presentes y perfumes. Dan. 2:46
- El rey habló á Daniel, y dijo: Ciertamente que el Dios vuestro es Dios de dioses, y el Señor de los reyes, y el descubridor de los misterios, pues pudiste revelar este arcano. Dan. 2:47
- Entonces el rey engrandeció á Daniel, y le dió muchos y grandes dones, y púsolo por gobernador de toda la provincia de Babilonia, y por príncipe de los gobernadores sobre todos los sabios de Babilonia. Dan. 2:48
- EL rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, la altura de la cual era de sesenta codos, su anchura de seis codos: levantóla en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. Dan. 3:1
- Y envió el rey Nabucodonosor á juntar los grandes, los asistentes y capitanes, oidores, receptores, los del consejo, presidentes, y á todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado. Dan. 3:2
- Fueron pues reunidos los grandes, los asistentes y capitanes, los oidores, receptores, los del consejo, los presidentes, y todos los gobernadores de las provincias, á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado: y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor. Dan. 3:3
- Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mándase á vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas, Dan. 3:4
- En oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado: Dan. 3:5
- Por lo cual, en oyendo todos los pueblos el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones, y lenguas, se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado. Dan. 3:7
- Por esto en el mismo tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y denunciaron de los Judíos. Dan. 3:8
- Tú, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro: Dan. 3:10
- Y el que no se postrase y adorase, fuese echado dentro de un horno de fuego ardiendo. Dan. 3:11
- Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Dan. 3:15
- Entonces Nabucodonosor fué lleno de ira, y demudóse la figura de su rostro sobre Sadrach, Mesach, y Abed-nego: así habló, y ordenó que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez solía. Dan. 3:19
- Y mandó á hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. Dan. 3:20
- Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantóse apriesa, y habló, y dijo á los de su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey. Dan. 3:24
- Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante á hijo de los dioses. Dan. 3:25
- Y juntáronse los grandes, los gobernadores, los capitanes, y los del consejo del rey, para mirar estos varones, como el fuego no se enseñoreó de sus cuerpos, ni cabello de sus cabezas fué quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego había pasado por ellos. Dan. 3:27
- Nabucodonosor habló y dijo: Bendito el Dios de ellos, de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que envió su ángel, y libró sus siervos que esperaron en él, y el mandamiento del rey mudaron, y entregaron sus cuerpos antes que sirviesen ni adorasen otro dios que su Dios. Dan. 3:28
- Por mí pues se pone decreto, que todo pueblo, nación, ó lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. Dan. 3:29
- Entonces el rey engrandeció á Sadrach, Mesach, y Abed-nego en la provincia de Babilonia. Dan. 3:30
- Las señales y milagros que el alto Dios ha hecho conmigo, conviene que yo las publique. Dan. 4:2
- Y vinieron magos, astrólogos, Caldeos, y adivinos: y dije el sueño delante de ellos, mas nunca me mostraron su declaración; Dan. 4:7
- Hasta tanto que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en el cual hay espíritu de los dioses santos, y dije el sueño delante de él, diciendo: Dan. 4:8
- Crecía este árbol, y hacíase fuerte, y su altura llegaba hasta el cielo, y su vista hasta el cabo de toda la tierra. Dan. 4:11
- Y clamaba fuertemente y decía así: Cortad el árbol, y desmochad sus ramas, derribad su copa, y derramad su fruto: váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas. Dan. 4:14
- Mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, y con atadura de hierro y de metal entre la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte con las bestias en la hierba de la tierra. Dan. 4:15
- La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la demanda: para que conozcan los vivientes que el Altísimo se enseñorea del reino de los hombres, y que á quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres. Dan. 4:17
- Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú pues, Beltsasar, dirás la declaración de él, porque todos los sabios de mi reino nunca pudieron mostrarme su interpretación: mas tú puedes, porque hay en ti espíritu de los dioses santos. Dan. 4:18
- Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, estuvo callando casi una hora, y sus pensamientos lo espantaban: El rey habló, y dijo: Beltsasar, el sueño ni su declaración no te espante. Respondió Beltsasar, y dijo: Señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su declaración para los que mal te quieren. Dan. 4:19
- El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y que su altura llegaba hasta el cielo, y su vista por toda la tierra; Dan. 4:20
- Tú mismo eres, oh rey, que creciste, y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza, y ha llegado hasta el cielo, y tu señorío hasta el cabo de la tierra. Dan. 4:22
- Y cuanto á lo que vió el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo, y decía: Cortad el árbol y destruidlo: mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, y con atadura de hierro y de metal en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte sea con las bestias del campo, hasta que pasen sobre él siete tiempos: Dan. 4:23
- Esta es la declaración, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre el rey mi señor: Dan. 4:24
- Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como á los bueyes, y con rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que entiendas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y que á quien él quisiere lo dará. Dan. 4:25
- Y lo que dijeron, que dejasen en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino se te quedará firme, luego que entiendas que el señorío es en los cielos. Dan. 4:26
- Todo aquesto vino sobre el rey Nabucodonosor. Dan. 4:28
- A cabo de doce meses, andándose paseando sobre el palacio del reino de Babilonia, Dan. 4:29
- Habló el rey, y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia, que yo edifiqué para casa del reino, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi grandeza? Dan. 4:30
- Aun estaba la palabra en la boca del rey, cuando cae una voz del cielo: A ti dicen, rey Nabucodonosor; el reino es traspasado de ti: Dan. 4:31
- Y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo será tu morada, y como á los bueyes te apacentarán: y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y á quien él quisiere lo da. Dan. 4:32
- En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fué echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se bañaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como de águila, y sus uñas como de aves. Dan. 4:33
- Y todos los moradores de la tierra por nada son contados: y en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga: ¿Qué haces? Dan. 4:35
- En el mismo tiempo mi sentido me fué vuelto, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron á mí, y mis gobernadores y mis grandes me buscaron; y fuí restituído á mi reino, y mayor grandeza me fué añadida. Dan. 4:36
- EL rey Belsasar hizo un gran banquete á mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino. Dan. 5:1
- Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalem; para que bebiesen con ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. Dan. 5:2
- Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, y bebieron con ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. Dan. 5:3
- En aquella misma hora salieron unos dedos de mano de hombre, y escribían delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la palma de la mano que escribía. Dan. 5:5
- Entonces el rey se demudó de su color, y sus pensamientos lo turbaron, y desatáronse las ceñiduras de sus lomos, y sus rodillas se batían la una con la otra. Dan. 5:6
- El rey clamó en alta voz que hiciesen venir magos, Caldeos, y adivinos. Habló el rey, y dijo á los sabios de Babilonia: Cualquiera que leyere esta escritura, y me mostrare su declaración, será vestido de púrpura, y tendrá collar de oro á su cuello; y en el reino se enseñoreará el tercero. Dan. 5:7
- Entonces el rey Belsasar fué muy turbado, y se le mudaron sus colores y alteráronse sus príncipes. Dan. 5:9
- En tu reino hay un varón, en el cual mora el espíritu de los dioses santos; y en los días de tu padre se halló en él luz é inteligencia y sabiduría, como ciencia de los dioses: al cual el rey Nabucodonosor, tu padre, el rey tu padre constituyó príncipe sobre todos los magos, astrólogos, Caldeos, y adivinos: Dan. 5:11
- Por cuanto fué hallado en él mayor espíritu, y ciencia, y entendimiento, interpretando sueños, y declarando preguntas, y deshaciendo dudas, es á saber, en Daniel; al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese pues ahora á Daniel, y él mostrará la declaración. Dan. 5:12
- Entonces Daniel fué traído delante del rey. Y habló el rey, y dijo á Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judea? Dan. 5:13
- Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, y entendimiento y mayor sabiduría. Dan. 5:14
- Yo pues he oído de ti que puedes declarar las dudas, y desatar dificultades. Si ahora pudieres leer esta escritura, y mostrarme su interpretación, serás vestido de púrpura, y collar de oro tendrás en tu cuello, y en el reino serás el tercer señor. Dan. 5:16
- El altísimo Dios, oh rey, dió á Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la honra: Dan. 5:18
- Y fué echado de entre los hijos de los hombres; y su corazón fué puesto con las bestias, y con los asnos monteses fué su morada. Hierba le hicieron comer, como á buey, y su cuerpo fué bañado con el rocío del cielo, hasta que conoció que el altísimo Dios se enseñorea del reino de los hombres, y que pondrá sobre él al que quisiere. Dan. 5:21
- Antes contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, é hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus príncipes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos: demás de esto, á dioses de plata y de oro, de metal, de hierro, de madera, y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben, diste alabanza: y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. Dan. 5:23
- Entonces, mandándolo Belsasar, vistieron á Daniel de púrpura, y en su cuello fué puesto un collar de oro, y pregonaron de él que fuese el tercer señor en el reino. Dan. 5:29
- Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años. Dan. 5:31
- PARECIÓ bien á Darío constituir sobre el reino ciento veinte gobernadores, que estuviesen en todo el reino. Dan. 6:1
- Y sobre ellos tres presidentes, de los cuales Daniel era el uno, á quienes estos gobernadores diesen cuenta, porque el rey no recibiese daño. Dan. 6:2
- Pero el mismo Daniel era superior á estos gobernadores y presidentes, porque había en él más abundancia de espíritu: y el rey pensaba de ponerlo sobre todo el reino. Dan. 6:3
- Todos los presidentes del reino, magistrados, gobernadores, grandes y capitanes, han acordado por consejo promulgar un real edicto, y confirmarlo, que cualquiera que demandare petición de cualquier dios ú hombre en el espacio de treinta días, sino de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Dan. 6:7
- Ahora, oh rey, confirma el edicto, y firma la escritura, para que no se pueda mudar, conforme á la ley de Media y de Persia, la cual no se revoca. Dan. 6:8
- Firmó pues el rey Darío la escritura y el edicto. Dan. 6:9
- Llegáronse luego, y hablaron delante del rey acerca del edicto real: ¿No has confirmado edicto que cualquiera que pidiere á cualquier dios ú hombre en el espacio de treinta días, excepto á ti, oh rey, fuese echado en el foso de los leones? Respondió el rey y dijo: Verdad es, conforme á la ley de Media y de Persia, la cual no se abroga. Dan. 6:12
- El rey entonces, oyendo el negocio, pesóle en gran manera, y sobre Daniel puso cuidado para librarlo; y hasta puestas del sol trabajó para librarle. Dan. 6:14
- Empero aquellos hombres se reunieron cerca del rey, y dijeron al rey: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia, que ningún decreto ú ordenanza que el rey confirmare pueda mudarse. Dan. 6:15
- Entonces el rey mandó, y trajeron á Daniel, y echáronle en el foso de los leones. Y hablando el rey dijo á Daniel: El Dios tuyo, á quien tú continuamente sirves, él te libre. Dan. 6:16
- Y fué traída una piedra, y puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su anillo, y con el anillo de sus príncipes, porque el acuerdo acerca de Daniel no se mudase. Dan. 6:17
- Fuése luego el rey á su palacio, y acostóse ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fué el sueño. Dan. 6:18
- El rey, por tanto, se levantó muy de mañana, y fué apriesa al foso de los leones: Dan. 6:19
- Y llegándose cerca del foso llamó á voces á Daniel con voz triste: y hablando el rey dijo á Daniel: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, á quien tú continuamente sirves ¿te ha podido librar de los leones? Dan. 6:20
- Entonces habló Daniel con el rey: oh rey, para siempre vive. Dan. 6:21
- El Dios mío envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de él se halló en mí justicia: y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho lo que no debiese. Dan. 6:22
- Entonces se alegró el rey en gran manera á causa de él, y mandó sacar á Daniel del foso: y fué Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque creyó en su Dios. Dan. 6:23
- Y mandándolo el rey fueron traídos aquellos hombres que habían acusado á Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos, y sus mujeres; y aun no habían llegado al suelo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos, y quebrantaron todos sus huesos. Dan. 6:24
- Entonces el rey Darío escribió á todos los pueblos, naciones, y lenguas, que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada: Dan. 6:25
- De parte mía es puesta ordenanza, que en todo el señorío de mi reino todos teman y tiemblen de la presencia del Dios de Daniel: porque él es el Dios viviente y permanente por todos los siglos, y su reino tal que no será desecho, y su señorío hasta el fin. Dan. 6:26
- Que salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; el cual libró á Daniel del poder de los leones. Dan. 6:27
- Y este Daniel fué prosperado durante el reinado de Darío, y durante el reinado de Ciro, Persa. Dan. 6:28
- EN el primer año de Belsasar rey de Babilonia, vió Daniel un sueño y visiones de su cabeza en su cama: luego escribió el sueño, y notó la suma de los negocios. Dan. 7:1
- Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente. Dan. 7:9
- Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron. Dan. 7:10
- Yo entonces miraba á causa de la voz de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta tanto que mataron la bestia, y su cuerpo fué deshecho, y entregado para ser quemado en el fuego. Dan. 7:11
- Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él. Dan. 7:13
- Después tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos. Dan. 7:18
- Asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había subido, de delante del cual habían caído tres: y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandezas, y su parecer mayor que el de sus compañeros. Dan. 7:20
- Hasta tanto que vino el Anciano de grande edad, y se dió el juicio á los santos del Altísimo; y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino. Dan. 7:22
- Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será más grande que todos los otros reinos, y á toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará. Dan. 7:23
- Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros, y á tres reyes derribará. Dan. 7:24
- Y hablará palabras contra el Altísimo, y á los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo. Dan. 7:25
- Empero se sentará el juez, y quitaránle su señorío, para que sea destruído y arruinado hasta el extremo; Dan. 7:26
- Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán. Dan. 7:27
- Hasta aquí fué el fin de la plática. Yo Daniel, mucho me turbaron mis pensamientos, y mi rostro se me mudó: mas guardé en mi corazón el negocio. Dan. 7:28
- EN el año tercero del reinado del rey Belsasar, me apareció una visión á mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes. Dan. 8:1
- Y alcé mis ojos, y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río, el cual tenía dos cuernos: y aunque eran altos, el uno era más alto que el otro; y el más alto subió á la postre. Dan. 8:3
- Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte, y al mediodía, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su mano: y hacía conforme á su voluntad, y engrandecíase. Dan. 8:4
- Y estando yo considerando, he aquí un macho de cabrío venía de la parte del poniente sobre la haz de toda la tierra, el cual no tocaba la tierra: y tenía aquel macho de cabrío un cuerno notable entre sus ojos: Dan. 8:5
- Y vino hasta el carnero que tenía los dos cuernos, al cual había yo visto que estaba delante del río, y corrió contra él con la ira de su fortaleza. Dan. 8:6
- Y vilo que llegó junto al carnero, y levantóse contra él, é hiriólo, y quebró sus dos cuernos, porque en el carnero no había fuerzas para parar delante de él: derribólo por tanto en tierra, y hollólo; ni hubo quien librase al carnero de su mano. Dan. 8:7
- Y engrandecióse en gran manera el macho de cabrío; y estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fué quebrado, y en su lugar subieron otros cuatro maravillosos hacia los cuatro vientos del cielo. Dan. 8:8
- Y del uno de ellos salió un cuerno pequeño, el cual creció mucho al mediodía, y al oriente, y hacia la tierra deseable. Dan. 8:9
- Y engrandecióse hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las holló. Dan. 8:10
- Aun contra el príncipe de la fortaleza se engrandeció, y por él fué quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fué echado por tierra. Dan. 8:11
- Y el ejército fué le entregado á causa de la prevaricación sobre el continuo sacrificio: y echó por tierra la verdad, é hizo cuanto quiso, y sucedióle prósperamente. Dan. 8:12
- Y oí un santo que hablaba; y otro de los santos dijo á aquél que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora que pone el santuario y el ejército para ser hollados? Dan. 8:13
- Y él me dijo: Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana; y el santuario será purificado. Dan. 8:14
- Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo ha de venir en el fin de la ira: porque al tiempo se cumplirá: Dan. 8:19
- Y el macho cabrío es el rey de Javán: y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. Dan. 8:21
- Y con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y con paz destruirá á muchos: y contra el príncipe de los príncipes se levantará; mas sin mano será quebrantado. Dan. 8:25
- Y yo Daniel fuí quebrantado, y estuve enfermo algunos días: y cuando convalecí, hice el negocio del rey; mas estaba espantado acerca de la visión, y no había quien la entendiese. Dan. 8:27
- EN el año primero de Darío hijo de Assuero, de la nación de los Medos, el cual fué puesto por rey sobre el reino de los Caldeos; Dan. 9:1
- En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años, del cual habló Jehová al profeta Jeremías, que había de concluir la asolación de Jerusalem en setenta años. Dan. 9:2
- Y oré á Jehová mi Dios, y confesé, y dije: Ahora Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; Dan. 9:4
- No hemos obedecido á tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron á nuestros reyes, y á nuestros príncipes, á nuestros padres, y á todo el pueblo de la tierra. Dan. 9:6
- Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy á todo hombre de Judá, y á los moradores de Jerusalem, y á todo Israel, á los de cerca y á los de lejos, en todas las tierras á donde los has echado á causa de su rebelión con que contra ti se rebelaron. Dan. 9:7
- De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia, y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado; Dan. 9:9
- Y todo Israel traspasó tu ley apartándose para no oir tu voz: por lo cual ha fluído sobre nosotros la maldición, y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos. Dan. 9:11
- Y él ha verificado su palabra que habló sobre nosotros, y sobre nuestros jueces que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; que nunca fué hecho debajo del cielo como el que fué hecho en Jerusalem. Dan. 9:12
- Veló por tanto Jehová sobre el mal, y trájolo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que hizo, porque no obedecimos á su voz. Dan. 9:14
- Aun estaba hablando, y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; Dan. 9:20
- Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Dan. 9:24
- Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar á Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornaráse á edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Dan. 9:25
- Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y no por sí: y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá á la ciudad y el santuario; con inundación será el fin de ella, y hasta el fin de la guerra será talada con asolamientos. Dan. 9:26
- Y en otra semana confirmará el pacto á muchos, y á la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda: después con la muchedumbre de las abominaciones será el desolar, y esto hasta una entera consumación; y derramaráse la ya determinada sobre el pueblo asolado. Dan. 9:27
- EN el tercer año de Ciro rey de Persia, fué revelada palabra á Daniel, cuyo nombre era Beltsasar; y la palabra era verdadera, mas el tiempo fijado era largo: él empero comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión. Dan. 10:1
- Y díjome: Daniel, no temas: porque desde el primer día que diste tu corazón á entender, y á afligirte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y á causa de tus palabras yo soy venido. Dan. 10:12
- Mas el príncipe del reino de Persia se puso contra mí veintiún días: y he aquí, Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y yo quedé allí con los reyes de Persia. Dan. 10:13
- ¿Cómo pues podrá el siervo de mi señor hablar con este mi señor? porque al instante me faltó la fuerza, y no me ha quedado aliento. Dan. 10:17
- Y dijo: ¿Sabes por qué he venido á ti? Porque luego tengo de volver para pelear con el príncipe de los Persas; y en saliendo yo, luego viene el príncipe de Grecia. Dan. 10:20
- Y EN el año primero de Darío el de Media, yo estuve para animarlo y fortalecerlo. Dan. 11:1
- Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí que aun habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas más que todos; y fortificándose con sus riquezas, despertará á todos contra el reino de Javán. Dan. 11:2
- Levantaráse luego un rey valiente, el cual se enseñoreará sobre gran dominio, y hará su voluntad. Dan. 11:3
- Pero cuando estará enseñoreado, será quebrantado su reino, y repartido por los cuatro vientos del cielo; y no á sus descendientes, ni según el señorío con que él se enseñoreó: porque su reino será arrancado, y para otros fuera de aquellos. Dan. 11:4
- Y haráse fuerte el rey del mediodía: mas uno de los príncipes de aquél le sobrepujará, y se hará poderoso; su señorío será grande señorío. Dan. 11:5
- Y aun los dioses de ellos, con sus príncipes, con sus vasos preciosos de plata y de oro, llevará cautivos á Egipto: y por años se mantendrá él contra el rey del norte. Dan. 11:8
- Así entrará en el reino el rey del mediodía, y volverá á su tierra. Dan. 11:9
- Por lo cual se enfurecerá el rey del mediodía, y saldrá, y peleará con el mismo rey del norte; y pondrá en campo gran multitud, y toda aquella multitud será entregada en su mano. Dan. 11:11
- Y el rey del norte volverá á poner en campo mayor multitud que primero, y á cabo del tiempo de años vendrá á gran priesa con grande ejército y con muchas riquezas. Dan. 11:13
- Y en aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del mediodía; é hijos de disipadores de tu pueblo se levantarán para confirmar la profecía, y caerán. Dan. 11:14
- Vendrá pues el rey del norte, y fundará baluartes, y tomará la ciudad fuerte; y los brazos del mediodía no podrán permanecer, ni su pueblo escogido, ni habrá fortaleza que pueda resistir. Dan. 11:15
- Y el que vendrá contra él, hará á su voluntad, ni habrá quien se le pueda parar delante; y estará en la tierra deseable, la cual será consumida en su poder. Dan. 11:16
- Pondrá luego su rostro para venir con el poder de todo su reino; y hará con aquél cosas rectas, y darále una hija de mujeres para trastornarla: mas no estará ni será por él. Dan. 11:17
- Y sucederá en su lugar un vil, al cual no darán la honra del reino: vendrá empero con paz, y tomará el reino con halagos. Dan. 11:21
- Y con los brazos de inundación serán inundados delante de él, y serán quebrantados; y aun también el príncipe del pacto. Dan. 11:22
- Y despertará sus fuerzas y su corazón contra el rey del mediodía con grande ejército: y el rey del mediodía se moverá á la guerra con grande y muy fuerte ejército; mas no prevalecerá, porque le harán traición. Dan. 11:25
- Y el corazón de estos dos reyes será para hacer mal, y en una misma mesa tratarán mentira: mas no servirá de nada, porque el plazo aun no es llegado. Dan. 11:27
- Y volveráse á su tierra con grande riqueza, y su corazón será contra el pacto santo: hará pues, y volveráse á su tierra. Dan. 11:28
- Porque vendrán contra él naves de Chîttim, y él se contristará, y se volverá, y enojaráse contra el pacto santo, y hará: volveráse pues, y pensará en los que habrán desamparado el santo pacto. Dan. 11:30
- Y serán puestos brazos de su parte; y contaminarán el santuario de fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación espantosa. Dan. 11:31
- Y con lisonjas hará pecar á los violadores del pacto: mas el pueblo que conoce á su Dios, se esforzará, y hará. Dan. 11:32
- Y algunos de los sabios caerán para ser purgados, y limpiados, y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado: porque aun para esto hay plazo. Dan. 11:35
- Y el rey hará á su voluntad; y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios: y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y será prosperado, hasta que sea consumada la ira: porque hecha está determinación. Dan. 11:36
- Y con el dios ajeno que conocerá, hará á los baluartes de Mauzim crecer en gloria: y harálos enseñorear sobre muchos, y por interés repartirá la tierra. Dan. 11:39
- Empero al cabo del tiempo el rey del mediodía se acorneará con él; y el rey del norte levantará contra él como tempestad, con carros y gente de á caballo, y muchos navíos; y entrará por las tierras, é inundará, y pasará. Dan. 11:40
- Asimismo extenderá su mano á las otras tierras, y no escapará el país de Egipto. Dan. 11:42
- Y plantará la tiendas de su palacio entre los mares, en el monte deseable del santuario; y vendrá hasta su fin, y no tendrá quien le ayude. Dan. 11:45
- Y EN aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fué después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos en el libro. Dan. 12:1
- Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Dan. 12:2
- Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan á justicia la multitud, como las estrellas á perpetua eternidad. Dan. 12:3
- Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y multiplicaráse la ciencia. Dan. 12:4
- Y yo, Daniel, miré, y he aquí otros dos que estaban, el uno de esta parte á la orilla del río, y el otro de la otra parte á la orilla del río. Dan. 12:5
- Y dijo uno al varón vestido de lienzos, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? Dan. 12:6
- Y oía al varón vestido de lienzos, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el Viviente en los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad. Y cuando se acabare el esparcimiento del escuadrón del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. Dan. 12:7
- Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿qué será el cumplimiento de estas cosas? Dan. 12:8
- Y dijo: Anda, Daniel, que estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del cumplimiento. Dan. 12:9
- Y desde el tiempo que fuere quitado el continuo sacrificio hasta la abominación espantosa, habrá mil doscientos y noventa días. Dan. 12:11
- Bienaventurado el que esperare, y llegare hasta mil trescientos treinta y cinco días. Dan. 12:12
- El principio de la palabra de Jehová con Oseas. Y dijo Jehová á Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, é hijos de fornicaciones: porque la tierra se dará á fornicar apartándose de Jehová. Os. 1:2
- Y díjole Jehová: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí á poco yo visitaré las sangres de Jezreel sobre la casa de Jehú, y haré cesar el reino de la casa de Israel. Os. 1:4
- Y acaecerá que en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel. Os. 1:5
- Con todo será el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, que ni se puede medir ni contar. Y será, que donde se les ha dicho: Vosotros no sois mi pueblo, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. Os. 1:10
- Y los hijos de Judá y de Israel serán congregados en uno, y levantarán para sí una cabeza, y subirán de la tierra: porque el día de Jezreel será grande. Os. 1:11
- No sea que yo la despoje desnuda, y la haga tornar como el día en que nació, y la ponga como un desierto, y la deje como tierra seca, y la mate de sed. Os. 2:3
- Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, y el vino, y el aceite, y que les multipliqué la plata y el oro con que hicieron á Baal. Os. 2:8
- Y daréle sus viñas desde allí, y el valle de Achôr por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. Os. 2:15
- Y DÍJOME otra vez Jehová: Ve, ama una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel; los cuales miran á dioses ajenos, y aman frascos de vino. Os. 3:1
- Después volverán los hijos de Israel, y buscarán á Jehová su Dios, y á David su rey; y temerán á Jehová y á su bondad en el fin de los días. Os. 3:5
- Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y á tu madre talaré. Os. 4:5
- Tal será el pueblo como el sacerdote: y visitaré sobre él sus caminos, y pagaréle conforme á sus obras. Os. 4:9
- Fornicación, y vino, y mosto quitan el corazón. Os. 4:11
- No visitaré sobre vuestras hijas cuando fornicaren, y sobre vuestras nueras cuando adulteraren: porque ellos ofrecen con las rameras, y con las malas mujeres sacrifican: por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. Os. 4:14
- Atóla el viento en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados. Os. 4:19
- SACERDOTES, oid esto, y estad atentos, casa de Israel; y casa del rey, escuchad: porque á vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red extendida sobre Tabor. Os. 5:1
- Y haciendo víctimas han bajado hasta el profundo: por tanto yo seré la corrección de todos ellos. Os. 5:2
- Ephraim será asolado el día del castigo: en las tribus de Israel hice conocer verdad. Os. 5:9
- Y conoceremos, y proseguiremos en conocer á Jehová: como el alba está aparejada su salida, y vendrá á nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana á la tierra. Os. 6:3
- ¿Qué haré á ti, Ephraim? ¿Qué hare á ti, oh Judá? La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene. Os. 6:4
- Mas ellos, cual Adam, traspasaron el pacto: allí prevaricaron contra mí. Os. 6:7
- Y como ladrones que esperan á algún hombre, así junta de sacerdotes mancomunadamente mata en el camino: porque ponen en efecto la abominación. Os. 6:9
- ESTANDO yo curando á Israel, descubrióse la iniquidad de Ephraim, y las maldades de Samaria; porque obraron engaño: y viene el ladrón, y el salteador despoja de fuera. Os. 7:1
- Todos ellos adúlteros; son como horno encendido por el hornero, el cual cesará de avivar después que esté hecha la masa, hasta que esté leuda. Os. 7:4
- El día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con vasos de vino: extendió su mano con los escarnecedores. Os. 7:5
- Y no clamaron a mí con su corazón cuando aullaron sobre sus camas, para el trigo y el mosto se congregaron, rebeláronse contra mí. Os. 7:14
- Israel desamparó el bien: enemigo lo perseguirá. Os. 8:3
- Porque de Israel es, y artífice lo hizo; que no es Dios: por lo que en pedazos será deshecho el becerro de Samaria. Os. 8:6
- Porque sembraron viento, y torbellino segarán: no tendrán mies, ni el fruto hará harina; si la hiciere, extraños la tragarán. Os. 8:7
- Olvidó pues Israel á su Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fuertes: mas yo meteré fuego en sus ciudades, el cual devorará sus palacios. Os. 8:14
- La era y el lagar no los mantedrán; les fallará el mosto. Os. 9:2
- No derramarán vino á Jehová, ni él tomará contento en sus sacrificios; como pan de enlutados le serán á ellos: todos los que comieren de él, serán inmundos. Será pues el pan de ellos para si mismos; no entrará en la casa de Jehová. Os. 9:4
- ¿Qué haréis el día de la solemnidad, y el día de la fiesta de Jehová? Os. 9:5
- Vinieron los días de la visitación, vinieron los días de la paga; conocerálo Israel: necio el profeta. insensato el varón de espíritu, á causa de la multitud de tu maldad, y grande odio. Os. 9:7
- Atalaya es Ephraim para con mi Dios: el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios. Os. 9:8
- Como uvas en el desierto hallé á Israel: como la fruta temprana de la higuera en su principio vi á vuestros padres. Ellos entraron á Baal-peor, y se apartaron para vergüenza, é hiciéronse abominables como aquello que amaron. Os. 9:10
- Ephraim, cual ave volará su gloria desde el nacimiento, aun desde el vientre y desde la concepción. Os. 9:11
- Porque dirán ahora: No tenemos rey, porque no temimos á Jehová: ¿y qué haría el rey por nosotros? Os. 10:3
- Han hablado palabras jurando en vano al hacer alianza: por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo. Os. 10:4
- Y los altares de Avén serán destruídos, el pecado de Israel; crecerá sobre sus altares espino y cardo. Y dirán á los montes: Cubridnos; y á los collados: Caed sobre nosotros. Os. 10:8
- Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho: porque es el tiempo de buscar á Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia. Os. 10:12
- Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán destruídas, como destruyó Salmán á Beth-arbel el día de la batalla: la madre fué arrojada sobre los hijos. Os. 10:14
- Así hará á vosotros Beth-el por la maldad de vuestra maldad: en la mañana será del todo cortado el rey de Israel. Os. 10:15
- Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas de amor: y fuí para ellos como los que alzan el yugo de sobre sus mejillas, y llegué hacia él la comida. Os. 11:4
- No tornará á tierra de Egipto, antes el mismo Assur será su rey, porque no se quisieron convertir. Os. 11:5
- No ejecutaré el furor de mi ira, no volveré para destruir á Ephraim: porque Dios soy, y no hombre; el Santo en medio de ti: y no entraré en la ciudad. Os. 11:9
- En el vientre tomó por el calcañar á su hermano, y con su fortaleza venció al ángel. Os. 12:3
- Por tanto serán como la niebla de la mañana, y como el rocío de la madrugada que se pasa; como el tamo que la tempestad arroja de la era, y como el humo que de la chimenea sale. Os. 13:3
- Yo te conocí en el desierto, en tierra seca. Os. 13:5
- Por tanto, yo seré para ellos como león; como un leopardo en el camino los espiaré. Os. 13:7
- Dolores de mujer de parto le vendrán: es un hijo ignorante, que de otra manera no estuviera tanto tiempo en el rompimiento de los hijos. Os. 13:13
- Aunque él fructificará entre los hermanos, vendrá el solano, viento de Jehová, subiendo de la parte del desierto, y secarse ha su vena, y secaráse su manadero: él saqueará el tesoro de todas las preciosas alhajas. Os. 13:15
- Tomad con vosotros palabras, y convertíos á Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros labios. Os. 14:2
- No nos librará Assur; no subiremos sobre caballos, ni nunca más diremos á la obra de nuestras manos: Dioses nuestros: porque en ti el huérfano alcanzará misericordia. Os. 14:3
- Yo seré á Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Os. 14:5
- Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano. Os. 14:6
- Lo que quedó de la oruga comió la langosta, y lo que quedó de la langosta comió el pulgón; y el revoltón comió lo que del pulgón había quedado. Jl. 1:4
- Llora tú como moza vestida de saco por el marido de su juventud. Jl. 1:8
- Pereció el presente y la libación de la casa de Jehová: los sacerdotes ministros de Jehová hicieron luto. Jl. 1:9
- El campo fué destruído, enlutóse la tierra; porque el trigo fué destuído, se secó el mosto, perdióse el aceite. Jl. 1:10
- Confundíos, labradores, aullad, viñeros, por el trigo y la cebada; porque se perdió la mies del campo. Jl. 1:11
- Secóse la vid, y pereció la higuera, el granado también, la palma, y el manzano; secáronse todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres. Jl. 1:12
- Ceñíos y lamentad, sacerdotes; aullad, ministros del altar; venid, dormid en sacos, ministros de mi Dios: porque quitado es de la casa de vuestro Dios el presente y la libación. Jl. 1:13
- ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. Jl. 1:15
- ¿No es quitado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? Jl. 1:16
- El grano se pudrió debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados, los alfolíes destruídos; porque se secó el trigo. Jl. 1:17
- TOCAD trompeta en Sión, y pregondad en mi santo monte: tiemblen todos los moradores de la tierra; porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Jl. 2:1
- Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, que sobre los montes se derrama como el alba: un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo fué semejante, ni después de él será jamás en años de generación en generación. Jl. 2:2
- Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto de Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. Jl. 2:3
- Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas á manera de ladrones. Jl. 2:9
- Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos: el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Jl. 2:10
- Y Jehová dará su voz delante de su ejército: porque muchos son sus reales y fuertes, que ponen en efecto su palabra: porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿y quién lo podrá sufrir? Jl. 2:11
- Reunid el pueblo, santificad la reunión, juntad los viejos, congregad los niños y los que maman: salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia. Jl. 2:16
- Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, á tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad, para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? Jl. 2:17
- Y haré alejar de vosotros al del aquilón, y echarélo en la tierra seca y desierta: su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental, y exhalará su hedor; y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas. Jl. 2:20
- Y os restituiré los años que comió la oruga, la langosta, el pulgón, y el revoltón; mi grande ejército que envié contra vosotros. Jl. 2:25
- Y comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros: y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Jl. 2:26
- Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. Jl. 2:30
- El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Jl. 2:31
- Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo: porque en el monte de Sión y en Jerusalem habrá salvación, como Jehová ha dicho, y en los que quedaren, á los cuales Jehová habrá llamado. Jl. 2:32
- Haced espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el flaco: Fuerte soy. Jl. 3:10
- Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended; porque el lagar está lleno, rebosan las lagaretas: porque mucha es la maldad de ellos. Jl. 3:13
- Muchos pueblos en el valle de la decisión: porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. Jl. 3:14
- El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Jl. 3:15
- Y será en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas: y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sittim. Jl. 3:18
- Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque trillaron á Galaad con trillos de hierro. Am. 1:3
- Y quebraré la barra de Damasco, y talaré los moradores de Bicath-aven, y los gobernadores de Beth-eden: y el pueblo de Aram será trasportado á Chîr, dice Jehová. Am. 1:5
- Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque llevó cautiva toda la cautividad, para entregarlos á Edom. Am. 1:6
- Y meteré fuego en el muro de Gaza, y quemará sus palacios. Am. 1:7
- Y talaré los moradores de Azoto, y los gobernadores de Ascalón: y tornaré mi mano sobre Ecrón, y las reliquias de los Palestinos perecerán, ha dicho el Señor Jehová. Am. 1:8
- Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque entregaron la cautividad entera á Edom, y no se acordaron del concierto de hermanos. Am. 1:9
- Y meteré fuego en el muro de Tiro, y consumirá sus palacios. Am. 1:10
- Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque persiguió á cuchillo á su hermano, y rompió sus conmiseraciones; y con su furor le ha robado siempre, y ha perpetuamente guardado el enojo. Am. 1:11
- Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de los hijos de Ammón, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque abrieron las preñadas de Galaad, para ensanchar su término. Am. 1:13
- Y encenderé fuego en el muro de Rabba, y consumirá sus palacios con estruendo en día de batalla, con tempestad en día tempestuoso: Am. 1:14
- ASÍ ha dicho Jehová: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Idumea hasta tornarlos en cal. Am. 2:1
- Y quitaré el juez de en medio de él, y mataré con él á todos sus príncipes, dice Jehová. Am. 2:3
- Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas; é hiciéronlos errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres. Am. 2:4
- Meteré por tanto fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalem. Am. 2:5
- Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no desviaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos: Am. 2:6
- Que anhelan porque haya polvo de tierra sobre la cabeza de los pobres, y tuercen el camino de los humildes: y el hombre y su padre entraron á la misma moza, profanando mi santo nombre. Am. 2:7
- Y sobre las ropas empeñadas se acuestan junto á cualquier altar; y el vino de los penados beben en la casa de sus dioses. Am. 2:8
- Y yo os hice á vosotros subir de la tierra de Egipto, y os traje por el desierto cuarenta años, para que poseyeseis la tierra del Amorrheo. Am. 2:10
- Pues he aquí, yo os apretaré en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de haces; Am. 2:13
- Y la huída perecerá del ligero, y el fuerte no esforzará su fuerza, ni el valiente librará su vida; Am. 2:14
- Y el que toma el arco no resistirá, ni escapará el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvará su vida. Am. 2:15
- El esforzado entre esforzados huirá desnudo aquel día, dice Jehová. Am. 2:16
- ¿Bramará el león en el monte sin hacer presa? ¿dará el leoncillo su bramido desde su morada, si no prendiere? Am. 3:4
- ¿Caerá el ave en el lazo en la tierra, sin haber armador? ¿alzaráse el lazo de la tierra, si no se ha prendido algo? Am. 3:5
- ¿Tocaráse la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? Am. 3:6
- Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto á sus siervos los profetas. Am. 3:7
- Bramando el león, ¿quién no temerá? hablando el Señor Jehová, ¿quién no porfetizará? Am. 3:8
- Por tanto, el Señor Jehová ha dicho así: Un enemigo habrá aún por todos lados de la tierra, y derribará de ti tu fortaleza, y tus palacios serán saqueados. Am. 3:11
- Así ha dicho Jehová: De la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, ó la punta de una oreja, así escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de la cama, y al canto del lecho. Am. 3:12
- Que el día que visitaré las rebeliones de Israel sobre él, visitaré también sobre los altares de Beth-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán á tierra. Am. 3:14
- OID esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís los pobres, que quebrantáis los menesterosos, que decis á sus señores: Traed, y beberemos. Am. 4:1
- El Señor Jehová juró por su santidad: He aquí, vienen días sobre vosotros en que os llevará en anzuelos, y á vuestros descendientes en barquillos de pescador. Am. 4:2
- Y ofreced sacrificio de alabanza con leudo, y pregonad, publicad voluntarias ofrendas; pues que así lo queréis, hijos de Israel, dice el Señor Jehová. Am. 4:5
- Envié entre vosotros mortandad al modo que en Egipto: maté á cuchillo vuestros mancebos, con cautiverio de vuestros caballos; é hice subir el hedor de vuestros reales hasta vuestras narices: empero no os tornasteis á mí, dice Jehová. Am. 4:10
- Porque he aquí, el que forma los montes, y cría el viento, y denuncia al hombre su pensamiento; el que hace á las tinieblas mañana, y pasa sobre las alturas de la tierra; Jehová, Dios de los ejércitos, es su nombre. Am. 4:13
- Porque así ha dicho el Señor Jehová: La ciudad que sacaba mil, quedará con ciento; y la que sacaba ciento, quedará con diez, en la casa de Israel. Am. 5:3
- Los que convierten en ajenjo el juicio, y dejan en tierra la justicia, Am. 5:7
- Miren al que hace el Arcturo y el Orión, y las tinieblas vuelve en mañana, y hace oscurecer el día en noche; el que llama á las aguas de la mar, y las derrama sobre la haz de la tierra: Jehová es su nombre: Am. 5:8
- Que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y que el despojador venga contra la fortaleza. Am. 5:9
- Por tanto, pues que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo; edificasteis casas de sillares, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas. Am. 5:11
- Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. Am. 5:13
- Aborreced el mal, y amad el bien, y poned juicio en la puerta: quizá Jehová, Dios de los ejércitos, tendrá piedad del remanente de José. Am. 5:15
- Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, el Señor: En todas las plazas habrá llanto, y en todas las calles dirán, ¡Ay! ¡ay! y al labrador llamarán á lloro, y á endecha á los que endechar supieren. Am. 5:16
- ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no luz: Am. 5:18
- Como el que huye de delante del león, y se topa con el oso; ó si entrare en casa y arrimare su mano á la pared, y le muerda la culebra. Am. 5:19
- ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor? Am. 5:20
- Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo. Am. 5:24
- ¿Habéisme ofrecido sacrificios y presentes en el desierto en cuarenta años, casa de Israel? Am. 5:25
- Mas llevabais el tabernáculo de vuestro Moloch y Chiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis. Am. 5:26
- ¡AY de los reposados en Sión, y de los confiados en el monte de Samaria, nombrados principales entre las mismas naciones, las cuales vendrán sobre ellos, oh casa de Israel! Am. 6:1
- Vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de iniquidad; Am. 6:3
- Beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José. Am. 6:6
- Por tanto, ahora pasarán en el principio de los que á cautividad pasaren, y se acercará el clamor de los extendidos. Am. 6:7
- El Señor Jehová juró por su alma, Jehová Dios de los ejércitos ha dicho: Tengo en abominación la grandeza de Jacob, y aborrezco sus palacios: y la ciudad y su plenitud entregaré al enemigo. Am. 6:8
- ¿Correrán los caballos por las peñas? ¿ararán en ellas con vacas? ¿por qué habéis vosotros tornado el juicio en veneno, y el fruto de justicia en ajeno? Am. 6:12
- Pues he aquí, levantaré yo sobre vosotros, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos, gente que os oprimirá desde la entrada de Hamath hasta el arroyo del desierto. Am. 6:14
- ASÍ me ha mostrado el Señor Jehová: y he aquí, él criaba langostas al principio que comenzaba á crecer el heno tardío; y he aquí, era el heno tardío después de las siegas del rey. Am. 7:1
- El Señor Jehová me mostró así: y he aquí, llamaba para juzgar por fuego el Señor Jehová; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra. Am. 7:4
- Arrepintióse Jehová de esto: No será esto tampoco, dijo el Señor Jehová. Am. 7:6
- Enseñóme así: he aquí, el Señor estaba sobre un muro hecho á plomo, y en su mano una plomada de albañil. Am. 7:7
- Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, Yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel: No le pasaré más: Am. 7:8
- Y Jehová me tomó de tras el ganado, y díjome Jehová: Ve, y profetiza á mi pueblo Israel. Am. 7:15
- Y dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Un canastillo de fruta de verano. Y díjome Jehová: Venido ha el fin sobre mi pueblo Israel; no le pasaré más. Am. 8:2
- Y los cantores del templo aullarán en aquel día, dice el Señor Jehová; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar echados serán en silencio. Am. 8:3
- Diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los alfolíes del pan, y achicaremos la medida, y engrandeceremos el precio, y falsearemos el peso engañoso; Am. 8:5
- ¿No se ha de estremecer la tierra sobre esto? ¿Y todo habitador de ella no llorará? y subirá toda como un río, y será arrojada, y hundiráse como el río de Egipto. Am. 8:8
- Y acaecerá en aquel día, dice el Señor Jehová, que haré se ponga el sol al mediodía, y la tierra cubriré de tinieblas en el día claro. Am. 8:9
- He aquí vienen días, dice el Señor Jehová, en los cuales enviaré hambre á la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oir palabra de Jehová. Am. 8:11
- E irán errantes de mar á mar: desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. Am. 8:12
- Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen, Vive tu Dios de Dan: y, Vive el camino de Beer-seba: caerán, y nunca más se levantarán. Am. 8:14
- VI al Señor que estaba sobre el altar, y dijo: Hiere el umbral, y estremézcanse las puertas: y córtales en piezas la cabeza de todos; y el postrero de ellos mataré á cuchillo: no habrá de ellos quien se fugue, ni quien escape. Am. 9:1
- Aunque cavasen hasta el infierno, de allá los tomará mi mano; y si subieren hasta el cielo, de allá los haré descender. Am. 9:2
- Y si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en el profundo de la mar, allí mandaré á la culebra, y morderálos. Am. 9:3
- El Señor Jehová de los ejércitos es el que toca la tierra, y se derretirá, y llorarán todos los que en ella moran: y subirá toda como un río, y hundiráse luego como el río de Egipto. Am. 9:5
- El edificó en el cielo sus gradas, y ha establecido su expansión sobre la tierra: él llama las aguas de la mar, y sobre la haz de la tierra las derrama: Jehová es su nombre. Am. 9:6
- He aquí los ojos del Señor Jehová están contra el reino pecador, y yo lo asolaré de la haz de la tierra: mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová. Am. 9:8
- Porque he aquí yo mandaré, y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las gentes, como se zarandea el grano en un harnero, y no cae un granito en la tierra. Am. 9:9
- A cuchillo morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal. Am. 9:10
- En aquel día yo levantaré el tabernáculo de David, caído, y cerraré sus portillos, y levantaré sus ruinas, y edificarélo como en el tiempo pasado; Am. 9:11
- Para que aquellos sobre los cuales es llamado mi nombre, posean el resto de Idumea, y á todas las naciones, dice Jehová que hace esto. Am. 9:12
- He aquí vienen días, dice Jehová en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleva la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. Am. 9:13
- Y tornaré el cautiverio de mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; y plantarán viñas, y beberán el vino de ellas; y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Am. 9:14
- VISIÓN de Abdías. El Señor Jehová ha dicho así cuanto á Edom: Oído hemos el pregón de Jehová, y mensajero es enviado á las gentes. Levantaos, y levantémonos contra ella en batalla. Abd. 1:1
- Hasta el término te hicieron llegar todos tus aliados; te han engañado tus pacíficos, prevalecieron contra ti; los que comían tu pan, pusieron el lazo debajo de ti: no hay en él entendimiento. Abd. 1:7
- Y tus valientes, oh Temán, serán quebrantados; porque todo hombre será talado del monte de Esaú por el estrago. Abd. 1:9
- El día que estando tú delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y los extraños entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalem, tú también eras como uno de ellos. Abd. 1:11
- Pues no debiste tú estar mirando en el día de tu hermano, el día en que fué extrañado: no te habías de haber alegrado de los hijos de Judá en el día que se perdieron, ni habías de ensanchar tu boca en el día de la angustia: Abd. 1:12
- No habías de haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no habías tú de haber mirado su mal el día de su quebranto, ni haber echado mano á sus bienes el día de su calamidad. Abd. 1:13
- Tampoco habías de haberte parado en las encrucijadas, para matar los que de ellos escapasen; ni habías tú de haber entregado los que quedaban en el día de angustia. Abd. 1:14
- Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las gentes: como tú hiciste se hará contigo: tu galardón volverá sobre tu cabeza. Abd. 1:15
- Mas en el monte de Sión habrá salvamento, y será santidad, y la casa de Jacob, poseerá sus posesiones. Abd. 1:17
- Y los del mediodía poseerán el monte de Esaú, y los llanos de los Palestinos; poseerán también los campos de Ephraim, y los campos de Samaria; y Benjamín á Galaad. Abd. 1:19
- Y vendrán salvadores al monte de Sión para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová. Abd. 1:21
- Y el maestre de la nave se llegó á él, y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clamá á tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos. Jon. 1:6
- El les respondió: Tomadme, y echadme á la mar, y la mar se os quietará: porque yo sé que por mí ha venido esta grande tempestad sobre vosotros. Jon. 1:12
- MAS Jehová había prevenido un gran pez que tragase á Jonás: y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches. Jon. 1:17
- Y oró Jonás desde el vientre del pez á Jehová su Dios. Jon. 2:1
- Echásteme en el profundo, en medio de los mares, Y rodeóme la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Jon. 2:3
- Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; La ova se enredó á mi cabeza. Jon. 2:5
- Levántate, y ve á Nínive, aquella gran ciudad, y publica en ella el pregón que yo te diré. Jon. 3:2
- Y los hombres de Nínive creyeron á Dios, y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos. Jon. 3:5
- Y llegó el negocio hasta el rey de Nínive, y levantóse de su silla, y echó de sí su vestido, y cubrióse de saco, y se sentó sobre ceniza. Jon. 3:6
- Y salióse Jonás de la ciudad, y asentó hacia el oriente de la ciudad, é hízose allí una choza, y se sentó debajo de ella á la sombra, hasta ver qué sería de la ciudad. Jon. 4:5
- Mas Dios preparó un gusano al venir la mañana del día siguiente, el cual hirió á la calabacera, y secóse. Jon. 4:7
- Y acaeció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano; y el sol hirió á Jonás en la cabeza, y desmayábase, y se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que mi vida. Jon. 4:8
- Oid, pueblos todos: está atenta, tierra, y todo lo que en ella hay: y el Señor Jehová, el Señor desde su santo templo sea testigo contra vosotros. Miq. 1:2
- Pondré pues á Samaria en majanos de heredad, en tierra de viñas; y derramaré sus piedras por el valle, y descubriré sus fundamentos. Miq. 1:6
- No lo digáis en Gath, ni lloréis mucho: revuélcate en el polvo de Beth-le-aphrah. Miq. 1:10
- Porque la moradora de Maroth tuvo dolor por el bien; por cuanto el mal descendió de Jehová hasta la puerta de Jerusalem. Miq. 1:12
- ¡AY de los que piensan iniquidad, y de los que fabrican el mal en sus camas! Cuando viene la mañana lo ponen en obra, porque tienen en su mano el poder. Miq. 2:1
- Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso sobre esta familia un mal, del cual no sacaréis vuestros cuellos, ni andaréis erguidos; porque el tiempo será malo. Miq. 2:3
- La que te dices casa de Jacob, ¿hase acortado el espíritu de Jehová? ¿son éstas sus obras? ¿Mis palabras no hacen bien al que camina derechamente? Miq. 2:7
- El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como enemigo: tras las vestiduras quitasteis las capas atrevidamente á los que pasaban, como los que vuelven de la guerra. Miq. 2:8
- Si hubiere alguno que ande con el viento, y finja mentiras diciendo: Yo te profetizaré de vino y de sidra; este tal será profeta á este pueblo. Miq. 2:11
- De cierto te reuniré todo, oh Jacob: recogeré ciertamente el resto de Israel: pondrélo junto como ovejas de Bosra, como rebaño en mitad de su majada: harán estruendo por la multitud de los hombres. Miq. 2:12
- Y DIJE: Oid ahora, príncipes de Jacob, y cabezas de la casa de Israel: ¿No pertenecía á vosotros saber el derecho? Miq. 3:1
- Que comen asimismo la carne de mi pueblo, y les desuellan su piel de sobre ellos, y les quebrantan sus huesos y los rompen, como para el caldero, y como carnes en olla. Miq. 3:3
- Por tanto, de la profecía se os hará noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondrá el sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos. Miq. 3:6
- Oid ahora esto, cabezas de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abomináis el juicio, y pervertís todo el derecho; Miq. 3:9
- Por tanto, á causa de vosotros será Sión arada como campo, y Jerusalem será majanos, y el monte de la casa como cumbres de breñal. Miq. 3:12
- Y ACONTECERÁ en los postreros tiempos, que el monte de la casa de Jehová será constituído por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán á él pueblos. Miq. 4:1
- Bien que todos los pueblos anduvieren cada uno en el nombre de sus dioses, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios para siempre y eternalmente. Miq. 4:5
- Y pondré á la coja para sucesión, y á la descarriada para nación robusta: y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora para siempre. Miq. 4:7
- Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión vendrá hasta ti: y el señorío primero, el reino vendrá á la hija de Jerusalem. Miq. 4:8
- Duélete y gime, hija de Sión como mujer de parto; porque ahora saldrás de la ciudad, y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia: allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos. Miq. 4:10
- Mas tú, Beth-lehem Ephrata, pequeña para ser en los millares de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días del siglo. Miq. 5:2
- Empero los dejará hasta el tiempo que para la que ha de parir; y el resto de sus hermanos se tornará con los hijos de Israel. Miq. 5:3
- Y será el residuo de Jacob en medio de muchos pueblos, como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varón, ni aguardan á hijos de hombres. Miq. 5:7
- Asimismo será el resto de Jacob entre las gentes, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la montaña, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape. Miq. 5:8
- Oid, montes, y fuertes fundamentos de la tierra, el pleito de Jehová: porque tiene Jehová pleito con su pueblo, y altercará con Israel. Miq. 6:2
- ¿Agradaráse Jehová de millares de carneros, ó de diez mil arroyos de aceite? ¿daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? Miq. 6:7
- La voz de Jehová clama á la ciudad, y el sabio mirará á tu nombre. Oid la vara, y á quien la establece. Miq. 6:9
- Tú sembrarás, mas no segarás: pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; y mosto, mas no beberás el vino. Miq. 6:15
- Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa de Achâb; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te diese en asolamiento, y tus moradores para ser silbados. Llevaréis por tanto el oprobio de mi pueblo. Miq. 6:16
- Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres: todos acechan á la sangre; cada cual arma red á su hermano. Miq. 7:2
- Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman. Miq. 7:3
- El mejor de ellos es como el cambrón; el más recto, como zarzal: el día de tus atalayas, tu visitación, viene; ahora será su confusión. Miq. 7:4
- Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra: y los enemigos del hombre son los de su casa. Miq. 7:6
- Yo empero á Jehová esperaré, esperaré al Dios de mi salud: el Dios mío me oirá. Miq. 7:7
- El día en que se edificarán tus muros, aquel día será alejado el mandamiento. Miq. 7:11
- En ese día vendrán hasta ti desde Asiria y las ciudades fuertes, y desde las ciudades fuertes hasta el Río, y de mar á mar, y de monte á monte. Miq. 7:12
- Y la tierra con sus moradores será asolada por el fruto de sus obras. Miq. 7:13
- Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad, que mora solo en la montaña, en medio del Carmelo: pazcan en Basán y Galaad, como en el tiempo pasado. Miq. 7:14
- Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto. Miq. 7:15
- Lamerán el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra, temblarán en sus encierros: despavorirse han de Jehová nuestro Dios, y temerán de ti. Miq. 7:17
- ¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque es amador de misericordia. Miq. 7:18
- El tornará, él tendrá misericordia de nosotros; él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados. Miq. 7:19
- Jehová es tardo para la ira, y grande en poder, y no tendrá al culpado por inocente. Jehová marcha entre la tempestad y turbión, y las nubes son el polvo de sus pies. Nah. 1:3
- El amenaza á la mar, y la hace secar, y agosta todos los ríos: Basán fué destruído, y el Carmelo, y la flor del Líbano fué destruída. Nah. 1:4
- Los montes tiemblan de él, y los collados se deslíen; y la tierra se abrasa á su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan. Nah. 1:5
- ¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pié en el furor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas. Nah. 1:6
- Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce á los que en él confían. Nah. 1:7
- ¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación: la tribulación no se levantará dos veces. Nah. 1:9
- De ti salió el que pensó mal contra Jehová, un consultor impío. Nah. 1:11
- He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que pregona la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos: porque nunca más pasará por ti el malvado; pereció del todo. Nah. 1:15
- SUBIÓ destruidor contra ti: guarda la fortaleza, mira el camino, fortifica los lomos, fortalece mucho la fuerza. Nah. 2:1
- El escudo de sus valientes será bermejo, los varones de su ejército vestidos de grana: el carro como fuego de hachas; el día que se aparejará, temblarán las hayas. Nah. 2:3
- Las puertas de los ríos se abrirán, y el palacio será destruido. Nah. 2:6
- Vacía, y agotada, y despedazada está, y el corazón derretido: batimiento de rodillas, y dolor en todos riñones, y los rostros de todos tomarán negrura. Nah. 2:10
- ¿Qué es de la morada de los leones, y de la majada de los cachorros de los leones, donde se recogía el león, y la leona, y los cachorros del león, y no había quien les pusiese miedo? Nah. 2:11
- El león arrebataba en abundancia para sus cachorros, y ahogaba para sus leonas, y henchía de presa sus cavernas, y de robo sus moradas. Nah. 2:12
- ¡AY de la ciudad de sangres, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarse de ella el pillaje! Nah. 3:1
- Provéete de agua para el cerco, fortifica tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, fortifica el horno. Nah. 3:14
- Allí te consumirá el fuego, te talará la espada, te devorará como pulgón: multiplícate como langosta, multiplícate como langosta. Nah. 3:15
- Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo: el pulgón hizo presa, y voló. Nah. 3:16
- Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como langostas de langostas que se sientan en vallados en día de frío: salido el sol se mudan, y no se conoce el lugar donde estuvieron. Nah. 3:17
- Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale verdadero: por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcido el juicio. Hab. 1:4
- ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar. Hab. 1:12
- Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: ¿por qué ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él. Hab. 1:13
- SOBRE mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y atalayaré para ver qué hablará en mí, y qué tengo de responder á mi pregunta. Hab. 2:1
- Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Hab. 2:2
- He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá. Hab. 2:4
- Y también, por cuanto peca por el vino, es un hombre soberbio, y no permanecerá: que ensanchó como el infierno su alma, y es como la muerte, que no se hartará: antes reunió á sí todas las gentes, y amontonó á sí todos los pueblos. Hab. 2:5
- Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá. Hab. 2:11
- ¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos pues trabajarán para el fuego, y las gentes se fatigarán en vano. Hab. 2:13
- Haste llenado de deshonra más que de honra: bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová volverá sobre ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria. Hab. 2:16
- ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra? Hab. 2:18
- Dios vendrá de Temán, Y el Santo del monte de Parán, (Selah.) Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza. Hab. 3:3
- Y el resplandor fué como la luz; Rayos brillantes salían de su mano; Y allí estaba escondida su fortaleza. Hab. 3:4
- Viéronte, y tuvieron temor los montes: Pasó la inundación de las aguas: El abismo dió su voz, La hondura alzó sus manos. Hab. 3:10
- El sol y la luna se pararon en su estancia: A la luz de tus saetas anduvieron, Y al resplandor de tu fulgente lanza. Hab. 3:11
- Saliste para salvar tu pueblo, Para salvar con tu ungido. Traspasaste la cabeza de la casa del impío, Desnudando el cimiento hasta el cuello. (Selah.) Hab. 3:13
- Oí, y tembló mi vientre; A la voz se batieron mis labios; Pudrición se entró en mis huesos, y en mi asiento me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. Hab. 3:16
- Con todo yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salud. Hab. 3:18
- Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual pondrá mis pies como de ciervas, Y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas. Hab. 3:19
- Y extenderé mi mano sobre Judá, y sobre todos los moradores de Jerusalem, y exterminaré de este lugar el remanente de Baal, y el nombre de los Chemarim con los sacerdotes; Sof. 1:4
- Calla en la presencia del Señor Jehová, porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha aparejado sacrificio, prevenido á sus convidados. Sof. 1:7
- Y será que en el día del sacrificio de Jehová, haré visitación sobre los príncipes, y sobre los hijos del rey, y sobre todos los que visten vestido extranjero. Sof. 1:8
- Aullad, moradores de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; talado son todos los que traían dinero. Sof. 1:11
- Será por tanto saqueada su hacienda, y sus casas asoladas: y edificarán casas, mas no las habitarán; y plantarán viñas, mas no beberán el vino de ellas. Sof. 1:13
- Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy presuroso; voz amarga del Día de Jehová; gritará allí el valiente. Sof. 1:14
- Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová; pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo: porque ciertamente consumación apresurada hará con todos los moradores de la tierra. Sof. 1:18
- Antes que pára el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros. Sof. 2:2
- Buscad á Jehová todos los humildes de la tierra, que pusisteis en obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre: quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová. Sof. 2:3
- Porque Gaza será desamparada, y Ascalón asolada: saquearán á Asdod en el medio día, y Ecrón será desarraigada. Sof. 2:4
- Y será aquella parte para el resto de la casa de Judá; allí apacentarán: en las casas de Ascalón dormirán á la noche; porque Jehová su Dios los visitará, y tornará sus cautivos. Sof. 2:7
- Por tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que Moab será como Sodoma, y los hijos de Ammon como Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo: el resto de mi pueblo los saqueará, y el resto de mi gente los heredará. Sof. 2:9
- Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron, y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos. Sof. 2:10
- Y extenderá su mano sobre el aquilón, y destruirá al Assur, y pondrá á Nínive en asolamiento, y en secadal como un desierto. Sof. 2:13
- Y rebaños de ganado harán en ella majada, todas las bestias de las gentes; el onocrótalo también y el erizo dormirán en sus umbrales: su voz cantará en las ventanas; asolación será en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro será descubierto. Sof. 2:14
- Sus profetas, livianos, hombres prevaricadores: sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley. Sof. 3:4
- Jehová justo en medio de ella, no hará iniquidad: de mañana sacará á luz su juicio, nunca falta: mas el perverso no tiene vergüenza. Sof. 3:5
- Por tanto, esperadme, dice Jehová, al día que me levantaré al despojo: porque mi determinación es reunir las gentes, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el furor de mi ira; porque del fuego de mi celo será consumida toda la tierra. Sof. 3:8
- Por entonces volveré yo á los pueblos el labio limpio, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que de un consentimiento le sirvan. Sof. 3:9
- Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, los cuales esperarán en el nombre de Jehová. Sof. 3:12
- El resto de Israel no hará iniquidad, ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa: porque ellos serán apacentados y dormirán, y no habrá quien los espante. Sof. 3:13
- Reuniré á los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron; para quienes el oprobio de ella era una carga. Sof. 3:18
- EN el año segundo del rey Darío en el mes sexto, en el primer día del mes, fué palabra de Jehová, por mano del profeta Haggeo, á Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y á Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, diciendo: Ag. 1:1
- Jehová de los ejércitos habla así, diciendo: Este pueblo dice: No es aún venido el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. Ag. 1:2
- Sembráis mucho, y encerráis poco; coméis, y no os hartáis; bebéis, y no os saciáis; os vestís, y no os calentáis; y el que anda á jornal recibe su jornal en trapo horadado. Ag. 1:6
- Y llamé la sequedad sobre esta tierra, y sobre los montes, y sobre el trigo, y sobre el vino, y sobre el aceite, y sobre todo lo que la tierra produce, y sobre los hombres sobre y las bestias, y sobre todo trabajo de manos. Ag. 1:11
- Y oyó Zorobabel hijo de Sealtiel, y Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, y todo el demás pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Haggeo, como lo había enviado Jehová el Dios de ellos; y temió el pueblo delante de Jehová. Ag. 1:12
- Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron é hicieron obra en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios. Ag. 1:14
- En el día veinte y cuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío. Ag. 1:15
- EN el mes séptimo, á los veinte y uno del mes, fué palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo: Ag. 2:1
- Según el pacto que concerté con vosotros a vuestra salida de Egipto, así mi espíritu estará en medio de vosotros: no temáis. Ag. 2:5
- Y haré temblar á todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos. Ag. 2:7
- Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos. Ag. 2:8
- A veinticuatro del noveno mes, en el segundo año de Darío, fué palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo: Ag. 2:10
- Si llevare alguno las carnes sagradas en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare el pan, ó la vianda, ó el vino, ó el aceite, ú otra cualquier comida, ¿será santificado? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: No. Ag. 2:12
- Ahora pues, poned vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pusiesen piedra sobre piedra en el templo de Jehová, Ag. 2:15
- Pues poned ahora vuestro corazón desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón. Ag. 2:18
- ¿Aun no está la simiente en el granero? ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de la oliva ha todavía florecido: mas desde aqueste día daré bendición. Ag. 2:19
- Y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza del reino de las gentes; y trastornaré el carro, y los que en él suben; y vendrán abajo los caballos, y los que en ellos montan, cada cual por la espada de su hermano. Ag. 2:22
- EN el mes octavo, en el año segundo de Darío, fué palabra de Jehová á Zacarías profeta, hijo de Berechîas, hijo de Iddo, diciendo: Zac. 1:1
- A los veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebath, en el año segundo de Darío, fué palabra de Jehová á Zacarías profeta, hijo de Berechîas, hijo de Iddo, diciendo: Zac. 1:7
- Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo bermejo, el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos bermejos, overos, y blancos. Zac. 1:8
- Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré qué son éstos. Zac. 1:9
- Y respondió el ángel de Jehová, y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalem, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años? Zac. 1:12
- Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé á Jerusalem y á Sión con gran celo: Zac. 1:14
- Y con grande enojo estoy airado contra las gentes que están reposadas; porque yo estaba enojado un poco, y ellos ayudaron para el mal. Zac. 1:15
- Y yo dije: ¿Qué vienen éstos á hacer? Y respondióme, diciendo: Estos son los cuernos que aventaron á Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; mas éstos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las gentes, que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para aventarla. Zac. 1:21
- Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Después de la gloria me enviará él á las gentes que os despojaron: porque el que os toca, toca á la niña de su ojo. Zac. 2:8
- Y MOSTRÓME á Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba á su mano derecha para serle adversario. Zac. 3:1
- Y habló el ángel, é intimó á los que estaban delante de sí, diciendo: Quitadle esas vestimentas viles. Y á él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala. Zac. 3:4
- Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistiéronle de ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. Zac. 3:5
- Y el ángel de Jehová protestó al mismo Josué, diciendo: Zac. 3:6
- Escucha pues ahora, Josué gran sacerdote, tú, y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones simbólicos: He aquí, yo traigo á mi siervo, el Pimpollo. Zac. 3:8
- Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos: he aquí, yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. Zac. 3:9
- Y VOLVIÓ el ángel que hablaba conmigo, y despertóme como un hombre que es despertado de su sueño. Zac. 4:1
- Y el ángel que hablaba conmigo respondió, y díjome: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. Zac. 4:5
- Las manos de Zorobabel echarán el fundamento á esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió á vosotros. Zac. 4:9
- Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alergrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de Jehová que recorren por toda la tierra. Zac. 4:10
- Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Este es un epha que sale. Además dijo: Este es el ojo de ellos en toda la tierra. Zac. 5:6
- Alcé luego mis ojos, y miré, y he aquí dos mujeres que salían, y traían viento en sus alas, y tenían alas como de cigüeña, y alzaron el epha entre la tierra y los cielos. Zac. 5:9
- Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el epha? Zac. 5:10
- En el primer carro había caballos bermejos, y el segundo carro caballos negros, Zac. 6:2
- Y en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos ruciorodados. Zac. 6:3
- Y el ángel me respondió, y díjome: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen de donde están delante del Señor de toda la tierra. Zac. 6:5
- En el que estaban los caballos negros, salieron hacia la tierra del aquilón; y los blancos salieron tras ellos; y lo overos salieron hacia la tierra del mediodía. Zac. 6:6
- Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es Pimpollo, el cual germinará de su lugar, y edificará el templo de Jehová: Zac. 6:12
- El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y será sacerdote en su solio; y consejo de paz será entre ambos á dos. Zac. 6:13
- Y Helem, y Tobías, y Jedaía, y Hen, hijo de Sefanías, tendrán coronas por memorial en el templo de Jehová. Zac. 6:14
- Y los que están lejos vendrán y edificarán en el templo de Jehová, y conoceréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado á vosotros. Y será esto, si oyereis obedientes la voz de Jehová vuestro Dios. Zac. 6:15
- Y ACONTECIÓ en el año cuarto del rey Darío, que fué palabra de Jehová á Zacarías á los cuatro del mes noveno, que es Chisleu; Zac. 7:1
- Cuando fué enviado á la casa de Dios, Saraser, con Regem-melech y sus hombres, á implorar el favor de Jehová, Zac. 7:2
- Y á hablar á los sacerdotes que estaban en la casa de Jehová de los ejércitos, y á los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto? ¿haremos abstinencia como hemos hecho ya algunos años? Zac. 7:3
- Habla á todo el pueblo del país, y á los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí? Zac. 7:5
- ¿No son estas las palabras que publicó Jehová por mano de los profetas primeros, cuando Jerusalem estaba habitada y quieta, y sus ciudades en sus alrededores, y el mediodía y la campiña se habitaban? Zac. 7:7
- Antes los esparcí con torbellino por todas las gentes que ellos no conocían, y la tierra fué desolada tras de ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues tornaron en asolamiento el país deseable. Zac. 7:14
- Así dice Jehová: Yo he restituído á Sión, y moraré en medio de Jerusalem: y Jerusalem se llamará Ciudad de Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad. Zac. 8:3
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol; Zac. 8:7
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, de vosotros los que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento á la casa de Jehová de los ejércitos, para edificar el templo. Zac. 8:9
- Mas ahora no lo haré con el resto de este pueblo como en aquellos días pasados, dice Jehová de los ejércitos. Zac. 8:11
- Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el resto de este pueblo posea todo esto. Zac. 8:12
- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se tornarán á la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad pues verdad y paz. Zac. 8:19
- Y vendrán los moradores de la una á la otra, y dirán: Vamos á implorar el favor de Jehová, y á buscar á Jehová de los ejércitos. Yo también iré. Zac. 8:21
- Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones á buscar á Jehová de los ejércitos en Jerusalem, y á implorar el favor de Jehová. Zac. 8:22
- He aquí, el Señor la empobrecerá, y herirá en la mar su fortaleza, y ella será consumida de fuego. Zac. 9:4
- Ascalón verá, y temerá; Gaza también, y se dolerá en gran manera: asimismo Ecrón, porque su esperanza será confundida; y de Gaza perecerá el rey, y Ascalón no será habitada. Zac. 9:5
- Y quitaré sus sangres de su boca, y sus abominaciones de sus dientes, y quedarán ellos también para nuestro Dios, y serán como capitanes en Judá, y Ecrón como el Jebuseo. Zac. 9:7
- Y de Ephraim destruiré los carros, y los caballo de Jerusalem; y los arcos de guerra serán quebrados: y hablará paz á las gentes; y su señorío será de mar á mar, y desde el río hasta los fines de la tierra. Zac. 9:10
- Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago: y el Señor Jehová tocará trompeta, é irá como torbellinos del austro. Zac. 9:14
- Porque ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará á los mancebos, y el vino á las doncellas. Zac. 9:17
- PEDID á Jehová lluvia en la sazón tardía: Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba en el campo á cada uno. Zac. 10:1
- De él saldrá el ángulo, de él la clavija, de él el arco de la guerra, de él también todo apremiador. Zac. 10:4
- Y serán como valientes, que en la batalla pisan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová será con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados. Zac. 10:5
- Y la tribulación pasará por la mar, y en la mar herirá las ondas, y se secarán todas las honduras del río: y la soberbia de Assur será derribada, y se perderá el cetro de Egipto. Zac. 10:11
- Aulla, oh haya, porque el cedro cayó, porque los magníficos son talados. Aullad, alcornoques de Basán, porque el fuerte monte es derribado. Zac. 11:2
- A las cuales mataban sus compradores, y no se tenían por culpables; y el que las vendía, decía: Bendito sea Jehová, que he enriquecido; ni sus pastores tenían piedad de ellas. Zac. 11:5
- E hice matar tres pastores en un mes, y mi alma se angustió por ellos, y también el alma de ellos me aborreció á mí. Zac. 11:8
- Quebré luego el otro mi cayado Ataduras, para romper la hermandad entre Judá é Israel. Zac. 11:14
- Y díjome Jehová: Toma aún el hato de un pastor insensato; Zac. 11:15
- Mal haya el pastor de nada, que deja el ganado. Espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho: del todo se secará su brazo, y enteramente será su ojo derecho oscurecido. Zac. 11:17
- CARGA de la palabra de Jehová acerca de Israel. Jehová, que extiende los cielos, y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él, ha dicho: Zac. 12:1
- He aquí, yo pongo á Jerusalem por vaso de temblor á todos los pueblos de alrededor cuando estén en el sitio contra Judá y contra Jerusalem. Zac. 12:2
- En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalem: y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como ángeles, como el ángel de Jehová delante de ellos. Zac. 12:8
- En aquel día habrá gran llanto en Jerusalem, como el llanto de Adadrimón en el valle de Megiddo. Zac. 12:11
- Y la tierra lamentará, cada linaje de por sí; el linaje de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; el linaje de la casa de Nathán por sí, y sus mujeres por sí; Zac. 12:12
- El linaje de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; el linaje de Simei por sí, y sus mujeres por sí; Zac. 12:13
- EN aquel tiempo habrá manantial abierto para la casa de David y para los moradores de Jerusalem, para el pecado y la inmundicia. Zac. 13:1
- Y será que cuando alguno más profetizare, diránle su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de Jehová: y su padre y su madre que lo engendraron, le alancearán cuando profetizare. Zac. 13:3
- Levántate, oh espada, sobre el pastor, y sobre el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y se derramarán las ovejas: mas tornaré mi mano sobre los chiquitos. Zac. 13:7
- Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y probarélos como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío: y él dirá: Jehová es mi Dios. Zac. 13:9
- HE aquí, el día de Jehová viene, y tus despojos serán repartidos en medio de ti. Zac. 14:1
- Porque yo reuniré todas las gentes en batalla contra Jerusalem; y la ciudad será tomada, y saqueadas serán las casas, y forzadas las mujeres: y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será talado de la ciudad. Zac. 14:2
- Después saldrá Jehová, y peleará con aquellas gentes, como peleó el día de la batalla. Zac. 14:3
- Y afirmaránse sus pies en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está en frente de Jerusalem á la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía. Zac. 14:4
- Y huiréis al valle de los montes; porque el valle de los montes llegará hasta Hasal; y huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzzías, rey de Judá: y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. Zac. 14:5
- Y será un día, el cual es conocido de Jehová, que ni será día ni noche; mas acontecerá que al tiempo de la tarde habrá luz. Zac. 14:7
- Y toda la tierra se tornará como llanura desde Gabaa hasta Rimmón al mediodía de Jerusalem: y ésta será enaltecida, y habitarse ha en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta de los rincones; y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. Zac. 14:10
- El hijo honra al padre, y el siervo á su señor: si pues soy yo padre, ¿qué es de mi honra? y si soy señor, ¿qué es de mi temor?, dice Jehová de los ejércitos á vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? Mal. 1:6
- Y cuando ofrecéis el animal ciego para sacrificar, ¿no es malo? asimismo cuando ofrecéis el cojo ó el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo pues á tu príncipe: ¿acaso se agradará de ti, ó le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Mal. 1:8
- ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas ó alumbre mi altar de balde? Yo no recibo contentamiento en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano me será agradable el presente. Mal. 1:10
- Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece á mi nombre perfume, y presente limpio: porque grande es mi nombre entre las gentes, dice Jehová de los ejércitos. Mal. 1:11
- Maldito el engañoso, que tiene macho en su rebaño, y promete, y sacrifica lo dañado á Jehová: porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es formidable entre las gentes. Mal. 1:14
- He aquí, yo os daño la sementera, y esparciré el estiércol sobre vuestros rostros, el estiércol de vuestras solemnidades, y con él seréis removidos. Mal. 2:3
- Mi pacto fué con él de vida y de paz, las cuales cosas yo le dí por el temor; porque me temió, y delante de mi nombre estuvo humillado. Mal. 2:5
- Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar á muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. Mal. 2:8
- Por tanto, yo también os torné viles y bajos á todo el pueblo, según que vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley tenéis acepción de personas. Mal. 2:9
- ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha criado un mismo Dios? ¿Por qué menospreciaremos cada uno á su hermano, quebrantando el pacto de nuestros padres? Mal. 2:10
- Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más á presente, para aceptarlo con gusto de vuestra mano. Mal. 2:13
- Habéis hecho cansar á Jehová con vuestras palabras. Y diréis: ¿En qué le hemos cansado? Cuando decís: Cualquiera que mal hace agrada á Jehová, y en los tales toma contentamiento: de otra manera, ¿dónde está el Dios de juicio? Mal. 2:17
- HE aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: y luego vendrá á su templo el Señor á quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, á quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mal. 3:1
- ¿Y quién podrá sufrir el tiempo de su venida? ó ¿quién podrá estar cuando él se mostrará? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Mal. 3:2
- Y llegarme he á vosotros á juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros; y contra los que juran mentira, y los que detienen el salario del jornalero, de la viuda, y del huérfano, y los que hacen agravio al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos. Mal. 3:5
- ¿Robará el hombre á Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Los diezmos y las primicias. Mal. 3:8
- Increparé también por vosotros al devorador, y no os corromperá el fruto de la tierra; ni vuestra vid en el campo abortará, dice Jehová de los ejércitos. Mal. 3:11
- Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día que yo tengo de hacer: y perdonarélos como el hombre que perdona á su hijo que le sirve. Mal. 3:17
- Entonces os tornaréis, y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve á Dios y el que no le sirve. Mal. 3:18
- PORQUE he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama. Mal. 4:1
- Mas á vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Mal. 4:2
- Y hollaréis á los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mal. 4:3
- He aquí, yo os envío á Elías el profeta, antes que venga el día de Jehová grande y terrible. Mal. 4:5
- El convertirá el corazón de los padres á los hijos, y el corazón de los hijos á los padres: no sea que yo venga, y con destrucción hiera la tierra. Mal. 4:6
- Y Jessé engendró al rey David: y el rey David engendró á Salomón de la que fué mujer de Urías: Mt. 1:6
- Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo. Mt. 1:16
- Y el nacimiento de Jesucristo fué así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo. Mt. 1:18
- Y pensando Él en esto, he aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Mt. 1:20
- Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: Mt. 1:22
- Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió á su mujer. Mt. 1:24
- Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle. Mt. 2:2
- Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con Él. Mt. 2:3
- Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Mt. 2:4
- Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque así está escrito por el profeta: Mt. 2:5
- Entonces Herodes, llamando en secreto á los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella; Mt. 2:7
- Y enviándolos á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Mt. 2:8
- Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. Mt. 2:9
- Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo. Mt. 2:13
- Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo. Mt. 2:15
- Entonces fué cumplido lo que se había dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Mt. 2:17
- Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José en Egipto, Mt. 2:19
- Y EN aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, Mt. 3:1
- Y diciendo: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado. Mt. 3:2
- Porque éste es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Enderezad sus veredas. Mt. 3:3
- Y eran bautizados de Él en el Jordán, confesando sus pecados. Mt. 3:6
- Ahora, ya también la segur está puesta á la raíz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Mt. 3:10
- Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; Él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego Mt. 3:11
- Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Mt. 3:12
- Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento. Mt. 3:17
- Y llegándose á Él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. Mt. 4:3
- Mas Él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios. Mt. 4:4
- Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo, Mt. 4:5
- Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, Mt. 4:8
- El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían. Mt. 4:11
- Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Mt. 4:14
- El pueblo asentado en tinieblas, Vió gran luz; Y á los sentados en región y sombra de muerte, Luz les esclareció. Mt. 4:16
- Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado. Mt. 4:17
- Y pasando de allí vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Mt. 4:21
- Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron. Mt. 4:22
- Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Mt. 4:23
- Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos. Mt. 5:3
- Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos. Mt. 5:10
- Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa. Mt. 5:15
- Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas. Mt. 5:18
- De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Mt. 5:19
- Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Mt. 5:20
- Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con Él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión. Mt. 5:25
- De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. Mt. 5:26
- Mas yo os digo, que el que repudiare á su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio. Mt. 5:32
- Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Mt. 5:34
- Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Mt. 5:35
- Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago. Mt. 6:5
- Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Mt. 6:10
- Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Mt. 6:13
- No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladronas minan y hurtan; Mt. 6:19
- Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan: Mt. 6:20
- La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso: Mt. 6:22
- Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mt. 6:25
- Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; Mt. 6:28
- Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe? Mt. 6:30
- Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mt. 6:33
- Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán. Mt. 6:34
- Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir. Mt. 7:2
- Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? Mt. 7:3
- Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá. Mt. 7:8
- Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella. Mt. 7:13
- Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan. Mt. 7:14
- Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos. Mt. 7:17
- No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos. Mt. 7:18
- Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego. Mt. 7:19
- No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mt. 7:21
- Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos. Mt. 8:4
- Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará. Mt. 8:8
- Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos: Mt. 8:11
- Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes. Mt. 8:12
- Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento. Mt. 8:13
- Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. Mt. 8:17
- Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza. Mt. 8:20
- Y entrando Él en el barco, sus discípulos le siguieron. Mt. 8:23
- Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas Él dormía. Mt. 8:24
- Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas. Mt. 8:32
- ENTONCES entrando en el barco, pasó á la otra parte, y vino á su ciudad. Mt. 9:1
- Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete á tu casa. Mt. 9:6
- Y pasando Jesús de allí, vió á un hombre que estaba sentado al banco de los públicos tributos, el cual se llamaba Mateo; y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió. Mt. 9:9
- Y Jesús les dijo: ¿Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? mas vendrán días cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán. Mt. 9:15
- Y nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Mt. 9:16
- Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente. Mt. 9:17
- Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel. Mt. 9:33
- Mas los Fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. Mt. 9:34
- Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo. Mt. 9:35
- Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Mt. 10:2
- Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo; Mt. 10:3
- Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó. Mt. 10:4
- á estos doce envió Jesús, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis; Mt. 10:5
- Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Mt. 10:7
- Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento. Mt. 10:10
- Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. Mt. 10:14
- De cierto os digo, que el castigo será más tolerable á la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que á aquella ciudad. Mt. 10:15
- Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. Mt. 10:20
- Y el hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Mt. 10:21
- Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo. Mt. 10:22
- Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra: porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre. Mt. 10:23
- El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Mt. 10:24
- Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mt. 10:28
- El que ama padre ó madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama hijo ó hija más que á mí, no es digno de mí. Mt. 10:37
- Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí. Mt. 10:38
- El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. Mt. 10:39
- El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió. Mt. 10:40
- El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibirá; y el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibirá. Mt. 10:41
- Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el evangelio. Mt. 11:5
- Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí. Mt. 11:6
- De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que Él. Mt. 11:11
- Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan. Mt. 11:12
- El que tiene oídos para oir, oiga. Mt. 11:15
- Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por sus hijos. Mt. 11:19
- Por tanto os digo, que á Tiro y á Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á vosotras. Mt. 11:22
- Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy. Mt. 11:23
- Por tanto os digo, que á la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á ti. Mt. 11:24
- Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo lo quisiere revelar. Mt. 11:27
- O ¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa? Mt. 12:5
- Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Mt. 12:6
- Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre. Mt. 12:8
- Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo: Mt. 12:17
- He aquí mi siervo, al cual he escogido; Mi Amado, en el cual se agrada mi alma: Pondré mi Espíritu sobre Él Y á los Gentiles anunciará juicio. Mt. 12:18
- La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no apagará, Hasta que saque á victoria el juicio. Mt. 12:20
- Entonces fué traído á Él un endemoniado, ciego y mudo, y le sanó; de tal manera, que el ciego y mudo hablaba y veía. Mt. 12:22
- Y si por espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado á vosotros el reino de Dios. Mt. 12:28
- El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, derrama. Mt. 12:30
- Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado á los hombres: mas la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada á los hombres. Mt. 12:31
- Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero. Mt. 12:32
- O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, ó haced el árbol corrompido, y su fruto dañado; porque por el fruto es conocido el árbol. Mt. 12:33
- El hombre bueno del buen tesoro del corazón saca buenas cosas: y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas. Mt. 12:35
- Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio; Mt. 12:36
- Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Mt. 12:40
- Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron á la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar. Mt. 12:41
- La reina del Austro se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón: y he aquí más que Salomón en este lugar. Mt. 12:42
- Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Mt. 12:43
- Y se allegaron á Él muchas gentes; y entrándose Él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera. Mt. 13:2
- Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar. Mt. 13:3
- Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz. Mt. 13:6
- Porque el corazón de este pueblo está engrosado, Y de los oídos oyen pesadamente, Y de sus ojos guiñan: Para que no vean de los ojos, Y oigan de los oídos, Y del corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. Mt. 13:15
- Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino. Mt. 13:19
- Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo. Mt. 13:20
- Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa. Mt. 13:22
- Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta. Mt. 13:23
- Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo: Mt. 13:24
- Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué. Mt. 13:25
- Y Él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo. Mt. 13:29
- Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí. Mt. 13:30
- Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo: Mt. 13:31
- El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Mt. 13:32
- Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo. Mt. 13:33
- Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; Rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo. Mt. 13:35
- Y respondiendo Él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre; Mt. 13:37
- Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo; Mt. 13:38
- Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Mt. 13:39
- De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo. Mt. 13:40
- Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad, Mt. 13:41
- Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes. Mt. 13:42
- Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga. Mt. 13:43
- Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Mt. 13:44
- También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas; Mt. 13:45
- Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces: Mt. 13:47
- Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes. Mt. 13:50
- Y Él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. Mt. 13:52
- ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas? Mt. 13:55
- EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, Mt. 14:1
- Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: Él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en Él. Mt. 14:2
- Mas celebrándose el día del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó á Herodes. Mt. 14:6
- Y ella, instruída primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Mt. 14:8
- Entonces el rey se entristeció; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente á la mesa, mandó que se le diese. Mt. 14:9
- Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas á Jesús. Mt. 14:12
- Y cuando fué la tarde del día, se llegaron á Él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. Mt. 14:15
- Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de Él á la otra parte del lago, entre tanto que Él despedía á las gentes. Mt. 14:22
- Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario. Mt. 14:24
- Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame. Mt. 14:30
- Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento. Mt. 14:32
- Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. Mt. 14:33
- Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos. Mt. 14:36
- Y Él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Mt. 15:3
- Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte. Mt. 15:4
- No deberá honrar á su padre ó á su madre con socorro. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Mt. 15:6
- Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Mt. 15:14
- Y respondiendo Él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos. Mt. 15:26
- Y Jesús llamando á sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino. Mt. 15:32
- Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos á tan gran compañía? Mt. 15:33
- Entonces, despedidas las gentes, subió en el barco: y vino á los términos de Magdalá. Mt. 15:39
- Mas Él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles. Mt. 16:2
- Y á la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿y en las señales de los tiempos no podéis? Mt. 16:3
- ¿Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos? Mt. 16:11
- Y viniendo Jesús á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Mt. 16:13
- Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros; Jeremías, ó alguno de los profetas. Mt. 16:14
- El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Mt. 16:15
- Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Mt. 16:16
- Entonces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que Él era Jesús el Cristo. Mt. 16:20
- Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma? Mt. 16:26
- Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras. Mt. 16:27
- Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos fueron blancos como la luz. Mt. 17:2
- Y estando aún Él hablando, he aquí una nube de luz que los cubrió; y he aquí una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: á él oid. Mt. 17:5
- Y como descendieron del monte, les mandó Jesús, diciendo: No digáis á nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. Mt. 17:9
- Mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron; antes hicieron en Él todo lo que quisieron: así también el Hijo del hombre padecerá de ellos. Mt. 17:12
- Los discípulos entonces entendieron, que les habló de Juan el Bautista. Mt. 17:13
- Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Mt. 17:15
- Y Jesús le reprendió, y salió el demonio de Él; y el mozo fué sano desde aquella hora. Mt. 17:18
- Y estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, Mt. 17:22
- El dice: Sí. Y entrando Él en casa, Jesús le habló antes, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quién cobran los tributos ó el censo? ¿de sus hijos ó de los extraños? Mt. 17:25
- Mas porque no los escandalicemos, ve á la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómalo, y abierta su boca, hallarás un estatero: tómalo, y dáselo por mí y por ti. Mt. 17:27
- EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Mt. 18:1
- Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mt. 18:3
- Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos. Mt. 18:4
- Y cualquiera que escandalizare á alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegase en el profundo de la mar. Mt. 18:6
- ¡Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan escándalos; mas ¡ay de aquel hombre por el cual viene el escándalo! Mt. 18:7
- Por tanto, si tu mano ó tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo y échalo de ti: mejor te es entrar cojo ó manco en la vida, que teniendo dos manos ó dos pies ser echado en el fuego eterno. Mt. 18:8
- Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego. Mt. 18:9
- Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. Mt. 18:11
- De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. Mt. 18:18
- Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. Mt. 18:23
- El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda. Mt. 18:27
- Y ACONTECIÓ que acabando Jesús estas palabras, se pasó de Galilea, y vino á los términos de Judea, pasado el Jordán. Mt. 19:1
- Y Él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo, Mt. 19:4
- Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne? Mt. 19:5
- Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre. Mt. 19:6
- Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera. Mt. 19:9
- Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo. Mt. 19:12
- Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos. Mt. 19:14
- Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta? Mt. 19:20
- Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Mt. 19:21
- Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones. Mt. 19:22
- Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos. Mt. 19:23
- Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Mt. 19:24
- Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel. Mt. 19:28
- PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á ajustar obreros para su viña. Mt. 20:1
- Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros que estaban ociosos; y díceles: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos? Mt. 20:6
- Y cuando fué la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Mt. 20:8
- Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia, Mt. 20:11
- Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día. Mt. 20:12
- Y subiendo Jesús á Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: Mt. 20:17
- He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes y á los escribas, y le condenarán á muerte; Mt. 20:18
- Y Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos míos, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino. Mt. 20:21
- Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís: ¿podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos le dicen: Podemos. Mt. 20:22
- Y Él les dice: A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas el sentaros á mi mano derecha y á mi izquierda, no es mío dar lo, sino á aquellos para quienes está aparejado de mi Padre. Mt. 20:23
- Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor; Mt. 20:26
- Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo: Mt. 20:27
- Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Mt. 20:28
- Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester. Y luego los dejará. Mt. 21:3
- Y todo esto fué hecho, para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Mt. 21:4
- Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobre ellos. Mt. 21:7
- Y la compañía, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino. Mt. 21:8
- Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Mt. 21:9
- Y las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea. Mt. 21:11
- Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas; Mt. 21:12
- Entonces vinieron á Él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. Mt. 21:14
- Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y á los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, Mt. 21:15
- El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, ó de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? Mt. 21:25
- ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. Mt. 21:31
- Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos. Mt. 21:33
- Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mt. 21:34
- Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad. Mt. 21:38
- Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores? Mt. 21:40
- Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos. Mt. 21:41
- Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, Esta fué hecha por cabeza de esquina: Por el Señor es hecho esto, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos? Mt. 21:42
- Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga los frutos de Él. Mt. 21:43
- Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. Mt. 21:44
- El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo; Mt. 22:2
- Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad. Mt. 22:7
- Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda. Mt. 22:11
- Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes. Mt. 22:13
- Y envían á Él los discípulos de ellos, con los Herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te curas de nadie, porque no tienes acepción de persona de hombres. Mt. 22:16
- Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer á su hermano. Mt. 22:25
- De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete. Mt. 22:26
- Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios. Mt. 22:29
- Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres marido; mas son como los ángeles de Dios en el cielo. Mt. 22:30
- Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Mt. 22:32
- Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Mt. 22:36
- Este es el primero y el grande mandamiento. Mt. 22:38
- Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. Mt. 22:39
- El les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo: Mt. 22:43
- Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies? Mt. 22:44
- Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. Mt. 23:8
- Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. Mt. 23:9
- Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. Mt. 23:10
- El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Mt. 23:11
- Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado. Mt. 23:12
- Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar. Mt. 23:13
- ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es. Mt. 23:16
- ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro? Mt. 23:17
- Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre Él, deudor es. Mt. 23:18
- ¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente? Mt. 23:19
- Pues el que jurare por el altar, jura por Él, y por todo lo que está sobre Él; Mt. 23:20
- Y el que jurare por el templo, jura por Él, y por Aquél que habita en Él; Mt. 23:21
- Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre Él. Mt. 23:22
- ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro. Mt. 23:23
- ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello! Mt. 23:24
- ¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno? Mt. 23:33
- Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar. Mt. 23:35
- Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor. Mt. 23:39
- Y sentándose Él en el monte de las Olivas, se llegaron á Él los discípulos aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo? Mt. 24:3
- Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán. Mt. 24:5
- Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin. Mt. 24:6
- Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. Mt. 24:13
- Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin. Mt. 24:14
- Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, (el que lee, entienda), Mt. 24:15
- Y el que sobre el terrado, no descienda á tomar algo de su casa; Mt. 24:17
- Y el que en el campo, no vuelva atrás á tomar sus vestidos. Mt. 24:18
- Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Mt. 24:21
- Entonces, si alguno os dijere: He aquí está el Cristo, ó allí, no creáis. Mt. 24:23
- Así que, si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis: He aquí en las cámaras; no creáis. Mt. 24:26
- Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Mt. 24:27
- Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. Mt. 24:28
- Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas. Mt. 24:29
- Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. Mt. 24:30
- Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. Mt. 24:31
- De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. Mt. 24:32
- El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Mt. 24:35
- Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, Mt. 24:38
- Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Mt. 24:39
- Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado: Mt. 24:40
- Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Mt. 24:43
- Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis. Mt. 24:44
- ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento á tiempo? Mt. 24:45
- Vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y á la hora que no sabe, Mt. 24:50
- Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes. Mt. 24:51
- ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo. Mt. 25:1
- Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. Mt. 25:5
- Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle. Mt. 25:6
- Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con Él á las bodas; y se cerró la puerta. Mt. 25:10
- Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir. Mt. 25:13
- Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes. Mt. 25:14
- Y el que había recibido cinco talentos se fué, y granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos. Mt. 25:16
- Asimismo el que había recibido dos, ganó también Él otros dos. Mt. 25:17
- Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Mt. 25:18
- Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos. Mt. 25:19
- Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos. Mt. 25:20
- Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. Mt. 25:21
- Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos. Mt. 25:22
- Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. Mt. 25:23
- Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; Mt. 25:24
- Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Mt. 25:28
- Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes. Mt. 25:30
- Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Mt. 25:31
- Y serán reunidas delante de Él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Mt. 25:32
- Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mt. 25:34
- Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis. Mt. 25:40
- Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles: Mt. 25:41
- Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado. Mt. 26:2
- Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás; Mt. 26:3
- Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. Mt. 26:5
- Y estando Jesús en Bethania, en casa de Simón el leproso, Mt. 26:6
- De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella, lo que ésta ha hecho. Mt. 26:13
- Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos á Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que aderecemos para ti para comer la pascua? Mt. 26:17
- Y Él dijo: Id á la ciudad á cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa haré la pascua con mis discípulos. Mt. 26:18
- Entonces Él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar. Mt. 26:23
- A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de Él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. Mt. 26:24
- Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed. esto es mi cuerpo. Mt. 26:26
- Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de Él todos; Mt. 26:27
- Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. Mt. 26:29
- Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas. Mt. 26:30
- Jesús le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Mt. 26:34
- Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma. Mt. 26:41
- Entonces vino á sus discípulos y díceles: Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. Mt. 26:45
- Levantaos, vamos: he aquí ha llegado el que me ha entregado. Mt. 26:46
- Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle. Mt. 26:48
- En aquella hora dijo Jesús á las gentes: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Mt. 26:55
- Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del pontífice; y entrando dentro, estábase sentado con los criados, para ver el fin. Mt. 26:58
- Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; Mt. 26:59
- Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. Mt. 26:61
- Y levantándose el pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué testifican éstos contra ti? Mt. 26:62
- Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. Mt. 26:63
- Entonces el pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia. Mt. 26:65
- Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herían con mojicones, Mt. 26:67
- Diciendo: Profetízanos tú, Cristo, quién es el que te ha herido. Mt. 26:68
- Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se llegó á Él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el Galileo estabas. Mt. 26:69
- Entonces comenzó á hacer imprecaciones, y á jurar, diciendo: No conozco al hombre. Y el gallo cantó luego. Mt. 26:74
- Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente. Mt. 26:75
- Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos, Mt. 27:3
- Y arrojando las piezas de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó. Mt. 27:5
- Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre. Mt. 27:6
- Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros. Mt. 27:7
- Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy. Mt. 27:8
- Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel; Mt. 27:9
- Y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. Mt. 27:10
- Y Jesús estuvo delante del presidente; y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. Mt. 27:11
- Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho, Mt. 27:14
- Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen. Mt. 27:15
- Y juntos ellos, les dijo Pilato; ¿Cuál queréis que os suelte? ¿á Barrabás ó á Jesús que se dice el Cristo? Mt. 27:17
- Y estando Él sentado en el tribunal, su mujer envió á Él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de Él. Mt. 27:19
- Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: á Barrabás. Mt. 27:21
- Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. Mt. 27:22
- Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado. Mt. 27:23
- Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Mt. 27:25
- Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. Mt. 27:31
- Y como llegaron al lugar que se llamaba Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera, Mt. 27:33
- Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Mt. 27:35
- Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS. Mt. 27:37
- Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. Mt. 27:40
- á otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en Él. Mt. 27:42
- Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. Mt. 27:50
- Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; Mt. 27:51
- Y el centurión, y los que estaban con Él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste. Mt. 27:54
- Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús. Mt. 27:57
- Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Mt. 27:58
- Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, Mt. 27:59
- Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato, Mt. 27:62
- Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. Mt. 27:64
- Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia. Mt. 27:66
- Y LA víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro. Mt. 28:1
- Y he aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella. Mt. 28:2
- Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesús, que fué crucificado. Mt. 28:5
- No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor. Mt. 28:6
- Y ellos, tomando el dinero, hicieron como estaban instruídos: y este dicho fué divulgado entre los Judíos hasta el día de hoy. Mt. 28:15
- Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Mt. 28:18
- Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Mt. 28:19
- Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mt. 28:20
- Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, Que apareje tu camino delante de ti. Mc. 1:2
- Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; Enderezad sus veredas. Mc. 1:3
- Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados. Mc. 1:4
- Y salía á Él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos, bautizados por Él en el río de Jordán, confesando sus pecados. Mc. 1:5
- Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Mc. 1:7
- Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán. Mc. 1:9
- Y luego el Espíritu le impele al desierto. Mc. 1:12
- Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. Mc. 1:13
- Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, Mc. 1:14
- Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. Mc. 1:15
- Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes. Mc. 1:19
- Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de Él. Mc. 1:20
- Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces, Mc. 1:23
- Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Mc. 1:24
- Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de Él. Mc. 1:26
- Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á Él todos los que tenían mal, y endemoniados; Mc. 1:32
- Mas Él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á Él de todas partes. Mc. 1:45
- Y como no podían llegar á Él á causa del gentío, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Mc. 2:4
- Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico): Mc. 2:10
- Y Jesús les dice: ¿Pueden ayunar los que están de bodas, cuando el esposo está con ellos? Entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar. Mc. 2:19
- Mas vendrán días, cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán. Mc. 2:20
- Nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor. Mc. 2:21
- Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. Mc. 2:22
- También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado. Mc. 2:27
- Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado. Mc. 2:28
- Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de Él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mc. 3:11
- Y á Andrés, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomas, y á Jacobo hijo de Alfeo, y á Tadeo, y á Simón el Cananita, Mc. 3:18
- Y á Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron á casa. Mc. 3:19
- Y los escribas que habían venido de Jerusalem, decían que tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Mc. 3:22
- Y si algún reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino. Mc. 3:24
- Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio. Mc. 3:29
- Oid: He aquí, el sembrador salió á sembrar. Mc. 4:3
- Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó. Mc. 4:6
- Entonces les dijo: El que tiene oídos para oir, oiga. Mc. 4:9
- Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas; Mc. 4:11
- El que siembra es el que siembra la palabra. Mc. 4:14
- Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mc. 4:19
- También les dijo: ¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No es para ser puesta en el candelero? Mc. 4:21
- Decía más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra; Mc. 4:26
- Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada. Mc. 4:29
- Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos? Mc. 4:30
- Es como el grano de mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra; Mc. 4:31
- Y despachando la multitud, le tomaron como estaba, en el barco; y había también con Él otros barquitos. Mc. 4:36
- Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se henchía. Mc. 4:37
- Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza. Mc. 4:39
- Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen? Mc. 4:41
- Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos. Mc. 5:16
- Y entrando Él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con Él. Mc. 5:18
- Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Mc. 5:19
- Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Mc. 5:29
- Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho. Mc. 5:38
- Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole, estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada, y tales maravillas que por sus manos son hechas? Mc. 6:2
- ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros, sus hermanas? Y se escandalizaban en Él. Mc. 6:3
- Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa; Mc. 6:8
- Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio á ellos. De cierto os digo que más tolerable será el castigo de los de Sodoma y Gomorra el día del juicio, que el de aquella ciudad. Mc. 6:11
- Y oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el que bautizaba, ha resucitado de los muertos, y por tanto, virtudes obran en Él. Mc. 6:14
- Y oyéndolo Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: Él ha resucitado de los muertos. Mc. 6:16
- Porque el mismo Herodes había enviado, y prendido á Juan, y le había aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. Mc. 6:17
- Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes y á los que estaban con Él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré. Mc. 6:22
- Y el rey se entristeció mucho; mas á causa del juramento, y de los que estaban con Él á la mesa, no quiso desecharla. Mc. 6:26
- Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traída su cabeza; Mc. 6:27
- El cual fué, y le degolló en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la muchacha, y la muchacha la dió á su madre. Mc. 6:28
- Y como ya fuese el día muy entrado, sus discípulos llegaron á Él, diciendo: El lugar es desierto, y el día ya muy entrado; Mc. 6:35
- Y luego dió priesa á sus discípulos á subir en el barco, é ir delante de Él á Bethsaida de la otra parte, entre tanto que Él despedía la multitud. Mc. 6:45
- Y como fué la tarde, el barco estaba en medio de la mar, y Él solo en tierra. Mc. 6:47
- Y los vió fatigados bogando, porque el viento les era contrario: y cerca de la cuarta vigilia de la noche, vino á ellos andando sobre la mar, y quería precederlos. Mc. 6:48
- Y subió á ellos en el barco, y calmó el viento: y ellos en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban: Mc. 6:51
- Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponían en las calles á los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido; y todos los que le tocaban quedaban sanos. Mc. 6:56
- Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres; las lavaduras de los jarros y de los vasos de beber: y hacéis otras muchas cosas semejantes. Mc. 7:8
- Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Mc. 7:9
- Porque Moisés dijo: Honra á tu padre y á tu madre, y: El que maldijera al padre ó á la madre, morirá de muerte. Mc. 7:10
- Y díjoles: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar; Mc. 7:18
- Porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale á la secreta? Esto decía, haciendo limpias todas las viandas. Mc. 7:19
- Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez. Mc. 7:22
- Más Jesús le dijo: Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos. Mc. 7:27
- Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. Mc. 7:29
- Y como fué á su casa, halló que el demonio había salido, y á la hija echada sobre la cama. Mc. 7:30
- Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos. Mc. 8:3
- Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto? Mc. 8:4
- Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanutha. Mc. 8:10
- Y dejándolos, volvió á entrar en el barco, y se fué de la otra parte. Mc. 8:13
- Y se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en el barco. Mc. 8:14
- Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Mc. 8:27
- Entonces Él les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro, le dice: Tú eres el Cristo. Mc. 8:29
- Y comenzó á enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Mc. 8:31
- Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Mc. 8:35
- Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? Mc. 8:36
- ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mc. 8:37
- Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará también de Él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles. Mc. 8:38
- TAMBIÉN les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia. Mc. 9:1
- Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos. Mc. 9:9
- El cual, donde quiera que le toma, le despedaza; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando: y dije á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. Mc. 9:18
- Y se le trajeron: y como le vió, luego el espíritu le desgarraba; y cayendo en tierra, se revolcaba, echando espumarajos. Mc. 9:20
- Y muchas veces le echa en el fuego y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros. Mc. 9:22
- Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad. Mc. 9:24
- Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y Él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Mc. 9:26
- Porque enseñaba á sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; mas muerto Él, resucitará al tercer día. Mc. 9:31
- Y llegó á Capernaum; y así que estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Mc. 9:33
- Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino quién había de ser el mayor. Mc. 9:34
- Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Mc. 9:35
- El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, á mí recibe; y el que á mí recibe, no recibe á mí, mas al que me envió. Mc. 9:37
- Y respondióle Juan, diciendo: Maestro, hemos visto á uno que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos sigue. Mc. 9:38
- Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Mc. 9:40
- Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. Mc. 9:44
- Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Mc. 9:46
- Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Mc. 9:48
- Y PARTIÉNDOSE de allí, vino á los términos de Judea y tras el Jordán: y volvió el pueblo á juntarse á Él; y de nuevo les enseñaba como solía. Mc. 10:1
- Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer. Mc. 10:7
- Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre. Mc. 10:9
- Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios. Mc. 10:14
- De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en Él. Mc. 10:15
- El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. Mc. 10:20
- Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Mc. 10:21
- Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Mc. 10:23
- Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas! Mc. 10:24
- Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. Mc. 10:25
- Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Mc. 10:30
- Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer: Mc. 10:32
- He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles: Mc. 10:33
- Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra. Mc. 10:37
- Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos. Mc. 10:44
- Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos. Mc. 10:45
- Entonces vienen á Jericó: y saliendo Él de Jericó y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Mc. 10:46
- Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. Mc. 10:47
- El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús. Mc. 10:50
- Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista. Mc. 10:51
- Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino. Mc. 10:52
- Y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en Él, hallaréis un pollino atado, sobre el cual ningún hombre ha subido; desatadlo y traedlo. Mc. 11:2
- Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo ha menester: y luego lo enviará acá. Mc. 11:3
- Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos caminos; y le desataron. Mc. 11:4
- Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Mc. 11:5
- Y trajeron el pollino á Jesús, y echaron sobre Él sus vestidos, y se sentó sobre Él. Mc. 11:7
- Y muchos tendían sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y las tendían por el camino. Mc. 11:8
- Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor. Mc. 11:9
- Bendito el reino de nuestro padre David que viene: ¡Hosanna en las alturas! Mc. 11:10
- Y entró Jesús en Jerusalem, y en el templo: y habiendo mirado alrededor todas las cosas, y siendo ya tarde, salióse á Bethania con los doce. Mc. 11:11
- Y el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre. Mc. 11:12
- Vienen, pues, á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; Mc. 11:15
- Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo. Mc. 11:16
- Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina. Mc. 11:18
- Y volvieron á Jerusalem; y andando Él por el templo, vienen á Él los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos; Mc. 11:27
- El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres? Respondedme. Mc. 11:30
- Teniendo pues aún un hijo suyo amado, enviólo también á ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia á mi hijo. Mc. 12:6
- Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Mc. 12:7
- ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Mc. 12:9
- Por el Señor es hecho esto, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos? Mc. 12:11
- Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, y que no te cuidas de nadie; porque no miras á la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? ¿Daremos, ó no daremos? Mc. 12:14
- Entonces vienen á el los Saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo: Mc. 12:18
- Maestro, Moisés nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante linaje á su hermano. Mc. 12:19
- Fueron siete hermanos: y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente; Mc. 12:20
- Y la tomó el segundo, y murió, y ni aquél tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera. Mc. 12:21
- Y de que los muertos hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Mc. 12:26
- Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Mc. 12:28
- Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Mc. 12:29
- Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento. Mc. 12:30
- Y el segundo es semejante á Él: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Mc. 12:31
- Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de Él; Mc. 12:32
- Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios. Mc. 12:33
- Y respondiendo Jesús decía, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? Mc. 12:35
- Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. Mc. 12:36
- Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde, pues, es su hijo? Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana. Mc. 12:37
- Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho. Mc. 12:41
- Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca: Mc. 12:43
- Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte Pedro y Jacobo y Juan y Andrés: Mc. 13:3
- Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañaran á muchos. Mc. 13:6
- Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene hacerse así; mas aun no será el fin. Mc. 13:7
- Y á todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes. Mc. 13:10
- Y cuando os trajeren para entregaros, no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. Mc. 13:11
- Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo: y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. Mc. 13:12
- Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. Mc. 13:13
- Empero cuando viereis la abominación de asolamiento, que fué dicha por el profeta Daniel, que estará donde no debe (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan á los montes; Mc. 13:14
- Y el que esté sobre el terrado, no descienda á la casa, ni entre para tomar algo de su casa; Mc. 13:15
- Y el que estuviere en el campo, no vuelva atrás á tomar su capa. Mc. 13:16
- Porque aquellos días serán de aflicción, cual nunca fué desde el principio de la creación que crió Dios, hasta este tiempo, ni será. Mc. 13:19
- Y si el Señor no hubiese abreviado aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos que Él escogió, abrevió aquellos días. Mc. 13:20
- Y entonces si alguno os dijere: He aquí, aquí está el Cristo; ó, He aquí, allí está, no le creáis. Mc. 13:21
- Empero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su resplandor; Mc. 13:24
- Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo. Mc. 13:27
- De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca: Mc. 13:28
- El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Mc. 13:31
- Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mc. 13:32
- Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo. Mc. 13:33
- Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dió facultad á sus siervos, y á cada uno su obra, y al portero mandó que velase: Mc. 13:34
- Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana; Mc. 13:35
- Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo. Mc. 14:2
- Y estando Él en Bethania en casa de Simón el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza. Mc. 14:3
- De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella. Mc. 14:9
- Y el primer día de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos á disponer para que comas la pascua? Mc. 14:12
- Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Mc. 14:14
- Entonces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo? Mc. 14:19
- Y Él respondiendo les dijo: Es uno de los doce que moja conmigo en el plato. Mc. 14:20
- A la verdad el Hijo del hombre va, como está de Él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera á aquel hombre si nunca hubiera nacido. Mc. 14:21
- Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de Él todos. Mc. 14:23
- De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cundo lo beberé nuevo en el reino de Dios. Mc. 14:25
- Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas. Mc. 14:26
- Y le dice Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. Mc. 14:30
- Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma. Mc. 14:38
- Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. Mc. 14:41
- Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca. Mc. 14:42
- Y el que le entregaba les había dado señal común, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle, y llevadle con seguridad. Mc. 14:44
- Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. Mc. 14:49
- Empero un mancebillo le seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los mancebos le prendieron: Mc. 14:51
- Y los príncipes de los sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; mas no lo hallaban. Mc. 14:55
- Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos. Mc. 14:59
- Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó á Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra ti? Mc. 14:60
- Mas Él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Mc. 14:61
- Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos? Mc. 14:63
- Y estando Pedro abajo en el atrio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; Mc. 14:66
- Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas. Mc. 14:67
- Mas Él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y cantó el gallo. Mc. 14:68
- Y el gallo cantó la segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba. Mc. 14:72
- Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesús atado, y le entregaron á Pilato. Mc. 15:1
- Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo Él, le dijo: Tú lo dices. Mc. 15:2
- Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. Mc. 15:6
- Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS. Mc. 15:26
- Y crucificaron con Él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda. Mc. 15:27
- Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas, Mc. 15:29
- El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con Él le denostaban. Mc. 15:32
- Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo. Mc. 15:38
- Y el centurión que estaba delante de Él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios. Mc. 15:39
- Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé; Mc. 15:40
- José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Mc. 15:43
- Y enterado del centurión, dió el cuerpo á José. Mc. 15:45
- El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana, y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, y revolvió una piedra á la puerta del sepulcro. Mc. 15:46
- Y COMO pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir á ungirle. Mc. 16:1
- Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. Mc. 16:2
- Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mc. 16:5
- Más Él les dice: No os asustéis: buscáis á Jesús Nazareno, el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron. Mc. 16:6
- Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente á María Magdalena, de la cual había echado siete demonios. Mc. 16:9
- Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura. Mc. 16:15
- El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Mc. 16:16
- Y el Señor, después que les habló, fué recibido arriba en el cielo, y sentóse á la diestra de Dios. Mc. 16:19
- Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amen. Mc. 16:20
- Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; Lc. 1:2
- Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, Lc. 1:3
- Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez, Lc. 1:8
- Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor. Lc. 1:9
- Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie á la derecha del altar del incienso. Lc. 1:11
- Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan. Lc. 1:13
- Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre. Lc. 1:15
- Porque Él irá delante de Él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido. Lc. 1:17
- Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas. Lc. 1:19
- Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo. Lc. 1:20
- Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaban de que Él se detuviese en el templo. Lc. 1:21
- Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y Él les hablaba por señas, y quedó mudo. Lc. 1:22
- Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres. Lc. 1:25
- Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, Lc. 1:26
- A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María. Lc. 1:27
- Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. Lc. 1:28
- Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. Lc. 1:30
- Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Lc. 1:32
- Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Lc. 1:35
- Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril: Lc. 1:36
- Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella. Lc. 1:38
- Y exclamó á gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. Lc. 1:42
- Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre. Lc. 1:49
- Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Lc. 1:57
- Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención á su pueblo, Lc. 1:68
- Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio: Lc. 1:70
- Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó de lo alto el Oriente, Lc. 1:78
- Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel. Lc. 1:80
- Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Lc. 2:7
- Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. Lc. 2:9
- Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Lc. 2:10
- Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lc. 2:11
- Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: Lc. 2:13
- Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. Lc. 2:15
- Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre. Lc. 2:16
- Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESUS; el cual le fué puesto por el ángel antes que Él fuese concebido en el vientre. Lc. 2:21
- Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre Él. Lc. 2:25
- Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por Él conforme á la costumbre de la ley. Lc. 2:27
- Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él. Lc. 2:40
- Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre. Lc. 2:43
- Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Lc. 2:46
- Y EN el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, Lc. 3:1
- Siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Lc. 3:2
- Y Él vino por toda la tierra al rededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados; Lc. 3:3
- Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Haced derechas sus sendas. Lc. 3:4
- Y ya también el hacha está puesta á la raíz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego. Lc. 3:9
- Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Lc. 3:11
- Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si Él fuese el Cristo, Lc. 3:15
- Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará. Lc. 3:17
- Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Él á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que había hecho Herodes, Lc. 3:19
- Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fué bautizado; y orando, el cielo se abrió, Lc. 3:21
- Y descendió el Espíritu Santo sobre Él en forma corporal, como paloma, y fué hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido. Lc. 3:22
- Y el mismo Jesús comenzaba á ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fué hijo de Elí, Lc. 3:23
- Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto Lc. 4:1
- Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan. Lc. 4:3
- Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios. Lc. 4:4
- Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra. Lc. 4:5
- Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy: Lc. 4:6
- Y acabada toda tentación, el diablo se fué de Él por un tiempo. Lc. 4:13
- Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer. Lc. 4:16
- Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito: Lc. 4:17
- El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados: Lc. 4:18
- Para predicar el año agradable del Señor. Lc. 4:19
- Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Lc. 4:20
- Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Lc. 4:22
- Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra; Lc. 4:25
- Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro. Lc. 4:27
- Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle. Lc. 4:29
- Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz, Lc. 4:33
- Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos contigo Jesús Nazareno? ¿has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. Lc. 4:34
- Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de Él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de Él, y no le hizo daño alguno. Lc. 4:35
- Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á Él; y Él poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Lc. 4:40
- Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que Él era el Cristo. Lc. 4:41
- Mas Él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado. Lc. 4:43
- Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes. Lc. 5:3
- E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban. Lc. 5:7
- Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Lc. 5:12
- Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesús; Lc. 5:19
- El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados. Lc. 5:20
- Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico): A ti digo, levántate, toma tu lecho, y vete á tu casa. Lc. 5:24
- Y Él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Lc. 5:34
- Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado: entonces ayunarán en aquellos días. Lc. 5:35
- Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. Lc. 5:36
- Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán. Lc. 5:37
- Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. Lc. 5:38
- Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. Lc. 5:39
- Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. Lc. 6:5
- Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón el que se llama Celador, Lc. 6:15
- Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor. Lc. 6:16
- Y alzando Él los ojos á sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios. Lc. 6:20
- Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre. Lc. 6:22
- Y al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra; y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas. Lc. 6:29
- Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Lc. 6:39
- El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto. Lc. 6:40
- ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras? Lc. 6:41
- ¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga, que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano. Lc. 6:42
- Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto. Lc. 6:43
- El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca. Lc. 6:45
- Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña. Lc. 6:48
- Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa. Lc. 6:49
- Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo, entró en Capernaum. Lc. 7:1
- Y el siervo de un centurión, al cual tenía Él en estima, estaba enfermo y á punto de morir. Lc. 7:2
- Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á Él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado; Lc. 7:6
- Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores. Lc. 7:13
- Y acercándose, tocó el féretro: y los que lo llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, á ti digo, levántate. Lc. 7:14
- Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó á hablar. Y dióle á su madre. Lc. 7:15
- Y como los hombres vinieron á Él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado á ti, diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro? Lc. 7:20
- Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas á Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, á los pobres es anunciado el evangelio: Lc. 7:22
- Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí. Lc. 7:23
- Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es agitada por el viento? Lc. 7:24
- Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, El cual aparejará tu camino delante de ti. Lc. 7:27
- Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que Él. Lc. 7:28
- Y todo el pueblo oyéndole, y los publicanos, justificaron á Dios, bautizándose con el bautismo de Juan. Lc. 7:29
- Mas los Fariseos y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados de Él. Lc. 7:30
- Y dice el Señor: ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación, y á qué son semejantes? Lc. 7:31
- Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan, ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Lc. 7:33
- Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Lc. 7:34
- Y estando detrás á sus pies, comenzó llorando á regar con lágrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el ungüento. Lc. 7:38
- Y como vió esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora. Lc. 7:39
- Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; Lc. 7:41
- Y ACONTECIÓ después, que Él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con Él, Lc. 8:1
- Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga. Lc. 8:8
- Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven. Lc. 8:12
- Y los de sobre la piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas éstos no tienen raíces; que á tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan. Lc. 8:13
- Y vinieron á Él su madre y hermanos; y no podían llegar á el por causa de la multitud. Lc. 8:19
- El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan. Lc. 8:21
- Pero mientras ellos navegaban, Él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchían de agua, y peligraban. Lc. 8:23
- El cual, como vió á Jesús, exclamó y se postró delante de Él, y dijo á gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes. Lc. 8:28
- Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó. Lc. 8:32
- Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse. Lc. 8:33
- Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y Él, subiendo en el barco, volvióse. Lc. 8:37
- Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre. Lc. 8:44
- Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con Él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Lc. 8:45
- Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de Él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana. Lc. 8:47
- Y los envió á que predicasen el reino de Dios, y que sanasen á los enfermos. Lc. 9:2
- Y les dice: No toméis nada para el camino, ni báculo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos vestidos cada uno. Lc. 9:3
- Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos. Lc. 9:5
- Y saliendo, rodeaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio, y sanando por todas partes. Lc. 9:6
- Y oyó Herodes el tetrarca todas las cosas que hacía; y estaba en duda, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos; Lc. 9:7
- Y el día había comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide á las gentes, para que yendo á las aldeas y heredades de alrededor, procedan á alojarse y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto. Lc. 9:12
- Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. Lc. 9:19
- Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios. Lc. 9:20
- Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Lc. 9:22
- Porque ¿qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y sé pierda Él á sí mismo, ó corra peligro de sí? Lc. 9:25
- Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzará cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los santos ángeles. Lc. 9:26
- Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios. Lc. 9:27
- Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es el único que tengo: Lc. 9:38
- Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre. Lc. 9:42
- Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres. Lc. 9:44
- Entonces entraron en disputa, cuál de ellos sería el mayor. Lc. 9:46
- Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mí nombre, á mí recibe; y cualquiera que me recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será el grande. Lc. 9:48
- Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Lc. 9:50
- Y aconteció que, como se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, Él afirmó su rostro para ir á Jerusalem. Lc. 9:51
- Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea. Lc. 9:56
- Y aconteció que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré donde quiera que fueres. Lc. 9:57
- Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza. Lc. 9:58
- Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios. Lc. 9:60
- Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. Lc. 9:62
- Y DESPUÉS de estas cosas, designó el Señor aun otros setenta, los cuales envió de dos en dos delante de sí, á toda ciudad y lugar á donde Él había de venir. Lc. 10:1
- No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y á nadie saludéis en el camino. Lc. 10:4
- Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa. Lc. 10:7
- Y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha llegado á vosotros el reino de Dios. Lc. 10:9
- Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad á nuestros pies, sacudimos en vosotros: esto empero sabed, que el reino de los cielos se ha llegado á vosotros. Lc. 10:11
- Por tanto, Tiro y Sidón tendrán más remisión que vosotras en el juicio. Lc. 10:14
- El que á vosotros oye, á mí oye; y el que á vosotros desecha, á mí desecha; y el que á mí desecha, desecha al que me envió. Lc. 10:16
- Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie sabe quién sea el Hijo sino el Padre; ni quién sea el Padre, sino el Hijo, y á quien el Hijo lo quisiere revelar. Lc. 10:22
- ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones? Lc. 10:36
- Y Él dijo: El que usó con Él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. Lc. 10:37
- Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Lc. 11:2
- El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Lc. 11:3
- Y el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte? Lc. 11:7
- Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre. Lc. 11:10
- Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo á los que lo pidieren de Él? Lc. 11:13
- Y estaba Él lanzando un demonio, el cual era mudo: y aconteció que salido fuera el demonio, el mudo habló y las gentes se maravillaron. Lc. 11:14
- Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado á vosotros. Lc. 11:20
- Cuando el fuerte armado guarda su atrio, en paz está lo que posee. Lc. 11:21
- El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Lc. 11:23
- Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré á mi casa de donde salí. Lc. 11:24
- Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Lc. 11:27
- Porque como Jonás fué señal á los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre á esta generación. Lc. 11:30
- Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. Lc. 11:33
- La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. Lc. 11:34
- Y el Fariseo, como lo vió, maravillóse de que no se lavó antes de comer. Lc. 11:38
- Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad. Lc. 11:39
- Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? Lc. 11:40
- Mas ¡ay de vosotros, Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y la caridad de Dios pasáis de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras. Lc. 11:42
- Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación. Lc. 11:51
- Mas os digo, amigos míos: No temáis de los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hacer. Lc. 12:4
- Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; Lc. 12:8
- Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. Lc. 12:9
- Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. Lc. 12:10
- Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir. Lc. 12:12
- Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios. Lc. 12:21
- La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido. Lc. 12:23
- Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe? Lc. 12:28
- Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. Lc. 12:31
- No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino. Lc. 12:32
- Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá. Lc. 12:37
- Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Lc. 12:39
- Vosotros pues también, estad apercibidos; porque á la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá. Lc. 12:40
- Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que á tiempo les dé su ración? Lc. 12:42
- Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así. Lc. 12:43
- Mas si el tal siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir: y comenzare á herir á los siervos y á las criadas, y á comer y á beber y á embriagarse; Lc. 12:45
- Vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera, y á la hora que no sabe, y le apartará, y pondrá su parte con los infieles. Lc. 12:46
- Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme á su voluntad, será azotado mucho. Lc. 12:47
- Mas el que no entendió, é hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco: porque á cualquiera que fué dado mucho, mucho será vuelto á demandar de Él; y al que encomendaron mucho, más le será pedido. Lc. 12:48
- El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. Lc. 12:53
- Y cuando sopla el austro, decís: Habrá calor; y lo hay. Lc. 12:55
- Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de Él; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Lc. 12:58
- Te digo que no saldrás de allá, hasta que hayas pagado hasta el último maravedí. Lc. 12:59
- El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole. Lc. 13:8
- Y respondiendo el príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo á la compañía: Seis días hay en que es necesario obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en días de sábado. Lc. 13:14
- Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey ó su asno del pesebre, y lo lleva á beber? Lc. 13:15
- Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por Él hechas. Lc. 13:17
- Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y á qué le compararé? Lc. 13:18
- Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios? Lc. 13:20
- Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis. Lc. 13:25
- Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos. Lc. 13:28
- Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios. Lc. 13:29
- He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor. Lc. 13:35
- Y respondiendo á ellos dijo: ¿El asno ó el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y no lo sacará luego en día de sábado? Lc. 14:5
- Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por Él convidado, Lc. 14:8
- Y viniendo el que te llamó á ti y á Él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último. Lc. 14:9
- Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa. Lc. 14:10
- Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. Lc. 14:11
- Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos. Lc. 14:15
- El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convido á muchos. Lc. 14:16
- Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado. Lc. 14:18
- Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me des por excusado. Lc. 14:19
- Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Lc. 14:20
- Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos. Lc. 14:21
- Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar. Lc. 14:22
- Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa. Lc. 14:23
- Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen á hacer burla de Él, Lc. 14:29
- De otra manera, cuando aun el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada. Lc. 14:32
- Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga. Lc. 14:35
- ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle? Lc. 15:4
- Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido. Lc. 15:6
- Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento. Lc. 15:7
- ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla? Lc. 15:8
- Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido. Lc. 15:9
- Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda. Lc. 15:12
- Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente. Lc. 15:13
- Y fué y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos. Lc. 15:15
- Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; Lc. 15:18
- Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Lc. 15:21
- Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies. Lc. 15:22
- Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta: Lc. 15:23
- Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas; Lc. 15:25
- Y Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. Lc. 15:27
- Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para Él el becerro grueso. Lc. 15:30
- El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Lc. 15:31
- Y DIJO también á sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, y éste fué acusado delante de Él como disipador de sus bienes. Lc. 16:1
- Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré? que mi señor me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, tengo vergüenza. Lc. 16:3
- Y alabó el señor al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque los hijos de este siglo son en su generación más sagaces que los hijos de luz. Lc. 16:8
- El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Lc. 16:10
- La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera se esfuerza á entrar en Él. Lc. 16:16
- Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley. Lc. 16:17
- Cualquiera que repudia á su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. Lc. 16:18
- Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de Él, lleno de llagas, Lc. 16:20
- Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado. Lc. 16:22
- Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió á Abraham de lejos, y á Lázaro en su seno. Lc. 16:23
- El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán. Lc. 16:30
- Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos. Lc. 17:2
- Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá. Lc. 17:6
- Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano. Lc. 17:16
- Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia; Lc. 17:20
- Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está. Lc. 17:21
- Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día. Lc. 17:24
- Comían, bebían, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos. Lc. 17:27
- Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos: Lc. 17:29
- Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará. Lc. 17:30
- En aquel día, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Lc. 17:31
- Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Lc. 17:34
- Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. Lc. 17:36
- Y respondiendo, le dicen: Dónde, Señor? Y Él les dijo: ¿Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas. Lc. 17:37
- Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre. Lc. 18:2
- Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto. Lc. 18:6
- Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra? Lc. 18:8
- Dos hombres subieron al templo á orar: el uno Fariseo, el otro publicano. Lc. 18:10
- El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Lc. 18:11
- Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició á mí pecador. Lc. 18:13
- Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. Lc. 18:14
- Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios. Lc. 18:16
- De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en Él. Lc. 18:17
- Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Lc. 18:22
- Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Lc. 18:24
- Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios. Lc. 18:25
- Y Él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios, Lc. 18:29
- Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. Lc. 18:30
- El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello. Lc. 18:36
- Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza. Lc. 18:43
- Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico; Lc. 19:2
- Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto. Lc. 19:8
- Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido. Lc. 19:10
- Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios. Lc. 19:11
- Y aconteció, que vuelto Él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos á los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Lc. 19:15
- Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Lc. 19:16
- ¿Por qué, no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro? Lc. 19:23
- Diciendo: Id á la aldea de enfrente; en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado, en el que ningún hombre se ha sentado jamás; desatadlo, y traedlo. Lc. 19:30
- Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester. Lc. 19:31
- Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? Lc. 19:33
- Y ellos dijeron: Porque el Señor lo ha menester. Lc. 19:34
- Y trajéronlo á Jesús; y habiendo echado sus vestidos sobre el pollino, pusieron á Jesús encima. Lc. 19:35
- Y yendo Él tendían sus capas por el camino. Lc. 19:36
- Diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo! Lc. 19:38
- Y te derribarán á tierra, y á tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Lc. 19:44
- Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendían y compraban en Él. Lc. 19:45
- Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle. Lc. 19:47
- Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole. Lc. 19:48
- Y ACONTECIÓ un día, que enseñando Él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos; Lc. 20:1
- Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad? Lc. 20:2
- El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres? Lc. 20:4
- Y si dijéremos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará: porque están ciertos que Juan era profeta. Lc. 20:6
- Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto. Lc. 20:13
- Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra. Lc. 20:14
- Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña? Lc. 20:15
- Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará. Lc. 20:18
- Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad. Lc. 20:21
- Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano. Lc. 20:28
- Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos. Lc. 20:29
- Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. Lc. 20:30
- Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y murieron sin dejar prole. Lc. 20:31
- Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Lc. 20:37
- Y Él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? Lc. 20:41
- Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, Lc. 20:42
- Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos: Lc. 20:45
- Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio. Lc. 21:1
- Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía. Lc. 21:4
- El entonces dijo: Mirad, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y, el tiempo está cerca: por tanto, no vayáis en pos de ellos. Lc. 21:8
- Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin. Lc. 21:9
- Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas: Lc. 21:25
- Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca. Lc. 21:30
- Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios. Lc. 21:31
- El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán. Lc. 21:33
- Y enseñaba de día en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas. Lc. 21:37
- Y todo el pueblo venía á Él por la mañana, para oirle en el templo. Lc. 21:38
- Y ESTABA cerca el día de la fiesta de los ázimos, que se llama la Pascua. Lc. 22:1
- Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; Lc. 22:3
- Y vino el día de los ázimos, en el cual era necesario matar la pascua. Lc. 22:7
- Y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos? Lc. 22:11
- Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Lc. 22:16
- Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y partidlo entre vosotros; Lc. 22:17
- Porque os digo, que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Lc. 22:18
- Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dió, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí. Lc. 22:19
- Asimismo también el vaso, después que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. Lc. 22:20
- Y á la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; empero ¡ay de aquél hombre por el cual es entregado! Lc. 22:22
- Ellos entonces comenzaron á preguntar entre sí, cuál de ellos sería el que había de hacer esto. Lc. 22:23
- Y hubo entre ellos una contienda, quién de ellos parecía ser el mayor. Lc. 22:24
- Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve. Lc. 22:26
- Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta á la mesa, ó el que sirve? ¿No es el que se sienta á la mesa? Y yo soy entre vosotros como el que sirve. Lc. 22:27
- Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo; Lc. 22:31
- Y Él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces. Lc. 22:34
- Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada. Lc. 22:36
- Estando Él aún hablando, he aquí una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegóse á Jesús para besarlo. Lc. 22:47
- Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. Lc. 22:53
- Y Pedro dijo: Hombre, no sé qué dices. Y luego, estando Él aún hablando, el gallo cantó. Lc. 22:60
- Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Lc. 22:61
- Y cubriéndole, herían su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza quién es el que te hirió. Lc. 22:64
- Diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis; Lc. 22:67
- Mas después de ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra de la potencia de Dios. Lc. 22:69
- Y comenzaron á acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo á César, diciendo que Él es el Cristo, el rey. Lc. 23:2
- Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices. Lc. 23:3
- Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo. Lc. 23:6
- Y como entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió á Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días. Lc. 23:7
- Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo día; porque antes eran enemigos entre sí. Lc. 23:12
- Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo, Lc. 23:13
- (El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y una muerte.) Lc. 23:19
- Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará? Lc. 23:31
- Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de Él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios. Lc. 23:35
- Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo. Lc. 23:37
- Y había también sobre Él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS. Lc. 23:38
- Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros. Lc. 23:39
- Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación? Lc. 23:40
- Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lc. 23:43
- Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio. Lc. 23:45
- Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. Lc. 23:47
- Y he aquí un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno y justo, Lc. 23:50
- (El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios; Lc. 23:51
- Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Lc. 23:52
- Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto. Lc. 23:53
- Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado. Lc. 23:54
- Y las mujeres que con Él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo. Lc. 23:55
- Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento. Lc. 23:56
- Y EL primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas. Lc. 24:1
- Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Lc. 24:3
- Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? Lc. 24:5
- Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Lc. 24:7
- Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día á una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaús. Lc. 24:13
- Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, é iba con ellos juntamente. Lc. 24:15
- Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? Lc. 24:18
- Entonces Él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; Lc. 24:19
- Mas nosotros esperábamos que Él era el que había de redimir á Israel: y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido. Lc. 24:21
- ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Lc. 24:26
- Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró pues á estarse con ellos. Lc. 24:29
- Y aconteció, que estando sentado con ellos á la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles. Lc. 24:30
- Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Lc. 24:32
- Que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simón. Lc. 24:34
- Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos al partir el pan. Lc. 24:35
- Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Lc. 24:39
- Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras; Lc. 24:45
- Y díjoles: Así está escrito, y así fué necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; Lc. 24:46
- Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. Lc. 24:47
- Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amén. Lc. 24:53
- EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Jn. 1:1
- Este era en el principio con Dios. Jn. 1:2
- Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Jn. 1:6
- En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por Él; y el mundo no le conoció. Jn. 1:10
- Juan dió testimonio de Él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo. Jn. 1:15
- A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le declaró. Jn. 1:18
- Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Jn. 1:19
- Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo. Jn. 1:20
- Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Jn. 1:21
- Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta. Jn. 1:23
- Y preguntáronle, y dijéronle: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Jn. 1:25
- Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato. Jn. 1:27
- El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á Él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Jn. 1:29
- Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es antes de mí: porque era primero que yo. Jn. 1:30
- Y yo no le conocía; mas el que me envió á bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre Él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo. Jn. 1:33
- Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios. Jn. 1:34
- El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Jn. 1:35
- Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Jn. 1:36
- Este halló primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo). Jn. 1:41
- El siguiente día quiso Jesús ir á Galilea, y halla á Felipe, al cual dijo: Sígueme. Jn. 1:43
- Felipe halló á Natanael, y dícele: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: á Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Jn. 1:45
- Jesús vió venir á sí á Natanael, y dijo de Él: He aquí un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño. Jn. 1:47
- Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Jn. 1:49
- Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre. Jn. 1:51
- Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. Jn. 2:3
- Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabía de dónde era (mas lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), el maestresala llama al esposo, Jn. 2:9
- Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora. Jn. 2:10
- Y halló en el templo á los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y á los cambiadores sentados. Jn. 2:14
- Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió. Jn. 2:17
- Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Jn. 2:23
- Mas el mismo Jesús no se confiaba á sí mismo de ellos, porque Él conocía á todos, Jn. 2:24
- Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque Él sabía lo que había en el hombre. Jn. 2:25
- Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Jn. 3:3
- Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? Jn. 3:4
- Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Jn. 3:5
- El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Jn. 3:8
- Respondió Jesús, y díjole: ¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto? Jn. 3:10
- Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. Jn. 3:13
- Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; Jn. 3:14
- Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por Él. Jn. 3:17
- El que en Él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Jn. 3:18
- Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios. Jn. 3:21
- Y vinieron á Juan, y dijéronle: Rabbí, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual tú diste testimonio, he aquí bautiza, y todos vienen á Él. Jn. 3:26
- Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo. Jn. 3:27
- Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de Él. Jn. 3:28
- El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo es cumplido. Jn. 3:29
- El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es. Jn. 3:31
- El que recibe su testimonio, éste signó que Dios es verdadero. Jn. 3:33
- Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida. Jn. 3:34
- El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano. Jn. 3:35
- El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre Él. Jn. 3:36
- Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de Él, y Él te daría agua viva. Jn. 4:10
- La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacar la, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? Jn. 4:11
- Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en Él una fuente de agua que salte para vida eterna. Jn. 4:14
- Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. Jn. 4:18
- Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar. Jn. 4:20
- Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren. Jn. 4:23
- Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando Él viniere nos declarará todas las cosas. Jn. 4:25
- Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo? Jn. 4:29
- Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer? Jn. 4:33
- Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega. Jn. 4:36
- Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega. Jn. 4:37
- Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo. Jn. 4:42
- Porque el mismo Jesús dió testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra. Jn. 4:44
- Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta. Jn. 4:45
- Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Jn. 4:46
- El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jn. 4:49
- Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué. Jn. 4:50
- El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó Él y toda su casa. Jn. 4:53
- Y hay en Jerusalem á la puerta del ganado un estanque, que en hebraico es llamado Bethesda, el cual tiene cinco portales. Jn. 5:2
- En éstos yacía multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua. Jn. 5:3
- Porque un ángel descendía á cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero descendía en el estanque después del movimiento del agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese. Jn. 5:4
- Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido. Jn. 5:7
- Respondióles: El que me sanó, Él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. Jn. 5:11
- Preguntáronle entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? Jn. 5:12
- Y el que había sido sanado, no sabía quién fuese; porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. Jn. 5:13
- Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor. Jn. 5:14
- El se fué, y dió aviso á los Judíos, que Jesús era el que le había sanado. Jn. 5:15
- Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios. Jn. 5:18
- Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que Él hace, esto también hace el Hijo juntamente. Jn. 5:19
- Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que Él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilléis. Jn. 5:20
- Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida. Jn. 5:21
- Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo; Jn. 5:22
- Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. Jn. 5:23
- De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida. Jn. 5:24
- Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo: Jn. 5:26
- Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre. Jn. 5:27
- Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero. Jn. 5:32
- Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. Jn. 5:34
- El era antorcha que ardía y alumbraba: y vosotros quisisteis recrearos por un poco á su luz. Jn. 5:35
- Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado. Jn. 5:36
- Y el que me envió, el Padre, Él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer. Jn. 5:37
- Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Jn. 6:14
- Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban. Jn. 6:21
- El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos; Jn. 6:22
- Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias; Jn. 6:23
- Respondióles Jesús, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis. Jn. 6:26
- Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios. Jn. 6:27
- Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que Él ha enviado. Jn. 6:29
- Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer. Jn. 6:31
- Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Jn. 6:32
- Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Jn. 6:33
- Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Jn. 6:35
- Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera. Jn. 6:37
- Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero. Jn. 6:39
- Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Jn. 6:40
- Murmuraban entonces de Él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo. Jn. 6:41
- Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? Jn. 6:42
- Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Jn. 6:44
- De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Jn. 6:47
- Yo soy el pan de vida. Jn. 6:48
- Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos. Jn. 6:49
- Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de Él comiere, no muera. Jn. 6:50
- Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Jn. 6:51
- El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Jn. 6:54
- El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en Él. Jn. 6:56
- Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, Él también vivirá por mí. Jn. 6:57
- Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente. Jn. 6:58
- El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida. Jn. 6:63
- Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Jn. 6:64
- Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente. Jn. 6:69
- Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce. Jn. 6:71
- No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de Él, que sus obras son malas. Jn. 7:7
- El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo. Jn. 7:17
- El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en Él injusticia. Jn. 7:18
- Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre? Jn. 7:23
- Y he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada; ¿si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que éste es el Cristo? Jn. 7:26
- Mas éste, sabemos de dónde es: y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de dónde sea. Jn. 7:27
- Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y á mí me conocéis, y sabéis de dónde soy: y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis. Jn. 7:28
- Y muchos del pueblo creyeron en Él, y decían: El Cristo, cuando viniere, ¿hará más señales que las que éste hace? Jn. 7:31
- Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. Jn. 7:37
- El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. Jn. 7:38
- (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) Jn. 7:39
- Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta. Jn. 7:40
- Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? Jn. 7:41
- ¿No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo? Jn. 7:42
- Díceles Nicodemo (el que vino á Él de noche, el cual era uno de ellos): Jn. 7:50
- Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á Él: y sentado Él, los enseñaba. Jn. 8:2
- Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando; Jn. 8:4
- Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo. Jn. 8:6
- Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero. Jn. 8:7
- Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida. Jn. 8:12
- Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Jn. 8:16
- Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Jn. 8:17
- Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre. Jn. 8:18
- Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora. Jn. 8:20
- Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho. Jn. 8:25
- Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de Él, esto hablo en el mundo. Jn. 8:26
- Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo. Jn. 8:28
- Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que á Él agrada, hago siempre. Jn. 8:29
- Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre. Jn. 8:35
- Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Jn. 8:36
- Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en Él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Jn. 8:44
- El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. Jn. 8:47
- De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre. Jn. 8:51
- Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre. Jn. 8:52
- ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces á ti mismo? Jn. 8:53
- Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios; Jn. 8:54
- Conviéneme obrar las obrar del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar. Jn. 9:4
- Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo. Jn. 9:5
- Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego, Jn. 9:6
- Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo. Jn. 9:7
- Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿no es éste el que se sentaba y mendigaba? Jn. 9:8
- Unos decían: Este es; y otros: A Él se parece. El decía: Yo soy. Jn. 9:9
- Respondió Él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista. Jn. 9:11
- Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé. Jn. 9:12
- Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Jn. 9:14
- Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Jn. 9:16
- Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Jn. 9:19
- Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser Él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga. Jn. 9:22
- Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego. Jn. 9:32
- Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Jn. 9:35
- Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, Él es. Jn. 9:37
- DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladrón y robador. Jn. 10:1
- Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. Jn. 10:2
- A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y á sus ovejas llama por nombre, y las saca. Jn. 10:3
- Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. Jn. 10:9
- El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Jn. 10:10
- Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas. Jn. 10:11
- Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas. Jn. 10:12
- Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas. Jn. 10:13
- Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Jn. 10:14
- Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Jn. 10:15
- Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar. Jn. 10:17
- Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos? Jn. 10:21
- Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón. Jn. 10:23
- Y rodeáronle los Judíos y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jn. 10:24
- Yo y el Padre una cosa somos. Jn. 10:30
- ¿A quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? Jn. 10:36
- Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. Jn. 10:38
- Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí. Jn. 10:40
- Enviaron, pues, sus hermanas á Él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo. Jn. 11:3
- Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Jn. 11:4
- Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo. Jn. 11:9
- Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en Él. Jn. 11:10
- Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con Él. Jn. 11:16
- Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro. Jn. 11:17
- Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero. Jn. 11:24
- Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Jn. 11:25
- Dícele: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. Jn. 11:27
- Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama. Jn. 11:28
- Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído. Jn. 11:41
- Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir. Jn. 11:44
- Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda. Jn. 11:50
- Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación: Jn. 11:51
- Y buscaban á Jesús, y hablaban los unos con los otros estando en el templo. ¿Qué os parece, que no vendrá á la fiesta? Jn. 11:56
- Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar: Jn. 12:4
- Mas dijo esto, no por el cuidado que Él tenía de los pobres: sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella. Jn. 12:6
- Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto; Jn. 12:7
- El siguiente día, mucha gente que había venido á la fiesta, como oyeron que Jesús venía á Jerusalem, Jn. 12:12
- Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: ¡Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Jn. 12:13
- Mas los Fariseos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovecháis? he aquí, el mundo se va tras de Él. Jn. 12:19
- Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado. Jn. 12:23
- De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, Él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva. Jn. 12:24
- El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Jn. 12:25
- Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Jn. 12:31
- Respondióle la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre? Jn. 12:34
- Entonces Jesús les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que tenéis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va. Jn. 12:35
- Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creído á nuestro dicho? ¿Y el brazo del Señor, á quién es revelado? Jn. 12:38
- Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; Jn. 12:44
- Y el que me ve, ve al que me envió. Jn. 12:45
- Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo. Jn. 12:47
- El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. Jn. 12:48
- Porque yo no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, Él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Jn. 12:49
- Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo. Jn. 12:50
- ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había venido para que pasase de este mundo al Padre, como había amado á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin. Jn. 13:1
- Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que le entregase, Jn. 13:2
- Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y á Dios iba, Jn. 13:3
- Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Jn. 13:10
- Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros. Jn. 13:14
- De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió. Jn. 13:16
- No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar. Jn. 13:18
- De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió. Jn. 13:20
- Como hubo dicho Jesús esto, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. Jn. 13:21
- Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el seno de Jesús. Jn. 13:23
- El entonces recostándose sobre el pecho de Jesús, dícele: Señor, ¿quién es? Jn. 13:25
- Respondió Jesús: Aquél es, á quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo á Judas Iscariote, hijo de Simón. Jn. 13:26
- Y tras el bocado Satanás entró en Él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, haz lo más presto. Jn. 13:27
- Como Él pues hubo tomado el bocado, luego salió: y era ya noche. Jn. 13:30
- Entonces como Él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en Él. Jn. 13:31
- Respondióle Jesús: ¿Tu alma pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces. Jn. 13:38
- Y sabéis á dónde yo voy; y sabéis el camino. Jn. 14:4
- Dícele Tomás: Señor, no sabemos á dónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jn. 14:5
- Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí. Jn. 14:6
- Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jn. 14:8
- Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? Jn. 14:9
- ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, Él hace las obras. Jn. 14:10
- Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra manera, creedme por las mismas obras. Jn. 14:11
- De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también Él las hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre. Jn. 14:12
- Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Jn. 14:13
- Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros. Jn. 14:17
- Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis. Jn. 14:19
- El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré á Él. Jn. 14:21
- Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar á nosotros, y no al mundo? Jn. 14:22
- Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á Él, y haremos con Él morada. Jn. 14:23
- El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió. Jn. 14:24
- Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho. Jn. 14:26
- La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Jn. 14:27
- Habéis oído cómo yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozaríais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo. Jn. 14:28
- Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí. Jn. 14:30
- Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dió el mandamiento, así hago. Levantaos, vamos de aquí, Jn. 14:31
- YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Jn. 15:1
- Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí. Jn. 15:4
- Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en Él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. Jn. 15:5
- El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden. Jn. 15:6
- Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor. Jn. 15:9
- Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias. Jn. 15:15
- Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros. Jn. 15:18
- Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo. Jn. 15:19
- Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Jn. 15:20
- El que me aborrece, también á mi Padre aborrece. Jn. 15:23
- Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Jn. 15:26
- Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Jn. 15:27
- Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré. Jn. 16:7
- Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es juzgado. Jn. 16:11
- El me glorificará: porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Jn. 16:14
- Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. Jn. 16:15
- De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo. Jn. 16:20
- La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. Jn. 16:21
- Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios. Jn. 16:27
- Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. Jn. 16:28
- He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Jn. 16:32
- Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo. Jn. 16:33
- Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado. Jn. 17:3
- Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese. Jn. 17:5
- Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son: Jn. 17:9
- Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo á ti vengo. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros. Jn. 17:11
- Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese. Jn. 17:12
- Mas ahora vengo á ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Jn. 17:13
- Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Jn. 17:14
- Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Jn. 17:21
- Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también á mí me has amado. Jn. 17:23
- Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y éstos han conocido que tú me enviaste; Jn. 17:25
- Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestaré lo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Jn. 17:26
- COMO Jesús hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos tras el arroyo de Cedrón, donde estaba un huerto, en el cual entró Jesús y sus discípulos. Jn. 18:1
- Y también Judas, el que le entregaba, sabía aquel lugar; porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos. Jn. 18:2
- Respondiéronle: A Jesús Nazareno. Díceles Jesús; Yo soy (Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.) Jn. 18:5
- Entonces Simón Pedro, que tenía espada, sacóla, é hirió al siervo del pontífice, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jn. 18:10
- Jesús entonces dijo á Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber? Jn. 18:11
- Entonces la compañía y el tribuno, y los ministros de los Judíos, prendieron á Jesús y le ataron, Jn. 18:12
- Y lleváronle primeramente á Anás; porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice de aquel año. Jn. 18:13
- Y era Caifás el que había dado el consejo á los Judíos, que era necesario que un hombre muriese por el pueblo. Jn. 18:14
- Y el pontífice preguntó á Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jn. 18:19
- Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto. Jn. 18:20
- Estaba pues Pedro en pie calentándose. Y dijéronle: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No soy. Jn. 18:25
- Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquél á quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con Él? Jn. 18:26
- Y negó Pedro otra vez: y luego el gallo cantó. Jn. 18:27
- Y llevaron á Jesús de Caifás al pretorio: y era por la mañana: y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la pascua. Jn. 18:28
- Para que se cumpliese el dicho de Jesús, que había dicho, dando á entender de qué muerte había de morir. Jn. 18:32
- Así que, Pilato volvió á entrar en el pretorio, y llamó á Jesús, y díjole: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Jn. 18:33
- Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles Pilato: He aquí el hombre. Jn. 19:5
- Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta. Jn. 19:9
- Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dado de arriba: por tanto, el que á ti me ha entregado, mayor pecado tiene. Jn. 19:11
- Entonces Pilato, oyendo este dicho, llevó fuera á Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en hebreo Gabbatha. Jn. 19:13
- Y escribió también Pilato un título, que puso encima de la cruz. Y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS. Jn. 19:19
- Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque el lugar donde estaba crucificado Jesús era cerca de la ciudad: y estaba escrito en hebreo, en griego, y en latín. Jn. 19:20
- Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo. Jn. 19:27
- Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu. Jn. 19:30
- Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados. Jn. 19:31
- Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua. Jn. 19:34
- Y el que lo vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y Él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. Jn. 19:35
- Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús. Jn. 19:38
- Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Jn. 19:39
- Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar. Jn. 19:40
- Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto ninguno. Jn. 19:41
- Y EL primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro. Jn. 20:1
- Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro. Jn. 20:3
- Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Jn. 20:4
- Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados, Jn. 20:6
- Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte. Jn. 20:7
- Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó. Jn. 20:8
- Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro; Jn. 20:11
- Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Jn. 20:12
- Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jn. 20:15
- Y como fué tarde aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús, y púsose en medio, y díjoles: Paz á vosotros. Jn. 20:19
- Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado. Y los discípulos se gozaron viendo al Señor. Jn. 20:20
- Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros: como me envió el Padre, así también yo os envío. Jn. 20:21
- Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo: Jn. 20:22
- Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Jn. 20:24
- Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Jn. 20:25
- Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Jn. 20:31
- Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, llamado al Dídimo, y Natanael, el que era de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Jn. 21:2
- Entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesús, dijo á Pedro: El Señor es. Y Simón Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse á la mar. Jn. 21:7
- Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces. Jn. 21:8
- Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Jn. 21:12
- Viene pues Jesús, y toma el pan, y les da; y asimismo del pez. Jn. 21:13
- Volviéndose Pedro, ve á aquel discípulo al cual amaba Jesús, que seguía, el que también se había recostado á su pecho en la cena, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? Jn. 21:20
- Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. Jn. 21:25
- EN el primer tratado, oh Teófilo, he hablado de todas las cosas que Jesús comenzó á hacer y á enseñar, Hech. 1:1
- Hasta el día en que, habiendo dado mandamientos por el Espíritu Santo á los apóstoles que escogió, fué recibido arriba; Hech. 1:2
- Porque Juan á la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos. Hech. 1:5
- Entonces los que se habían juntado le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restituirás el reino á Israel en este tiempo? Hech. 1:6
- Y les dijo: No toca á vosotros saber los tiempos ó las sazones que el Padre puso en su sola potestad; Hech. 1:7
- Y estando con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que Él iba, he aquí dos varones se pusieron junto á ellos en vestidos blancos; Hech. 1:10
- Los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Hech. 1:11
- Entonces se volvieron á Jerusalem del monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalem camino de un sábado. Hech. 1:12
- Varones hermanos, convino que se cumpliese la Escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Judas, que fué guía de los que prendieron á Jesús; Hech. 1:16
- El cuál era contado con nosotros, y tenía suerte en este ministerio. Hech. 1:17
- Porque está escrito en el libro de los salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su obispado. Hech. 1:20
- Conviene, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros, Hech. 1:21
- Comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el día que fué recibido arriba de entre nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurrección. Hech. 1:22
- Para que tome el oficio de este ministerio y apostolado, del cual cayó Judas por transgresión, para irse á su lugar. Hech. 1:25
- Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; Hech. 2:2
- Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Hech. 2:4
- Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia, Hech. 2:9
- Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel: Hech. 2:16
- Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo: Hech. 2:19
- El sol se volverá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; Hech. 2:20
- Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Hech. 2:21
- Que no dejarás mi alma en el infierno, Ni darás á tu Santo que vea corrupción. Hech. 2:27
- Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción. Hech. 2:31
- Porque David no subió á los cielos; empero Él dice: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, Hech. 2:34
- Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hech. 2:38
- Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Hech. 2:39
- Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones. Hech. 2:42
- Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, Hech. 2:46
- Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos. Hech. 2:47
- Y un hombre que era cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día á la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Hech. 3:2
- Este, como vió á Pedro y á Juan que iban á entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna. Hech. 3:3
- Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Hech. 3:6
- Y saltando, se puso en pie, y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando á Dios. Hech. 3:8
- Y todo el pueblo le vió andar y alabar á Dios. Hech. 3:9
- Y conocían que Él era el que se sentaba á la limosna á la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le había acontecido. Hech. 3:10
- Y teniendo á Pedro y á Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió á ellos al pórtico que se llama de Salomón, atónitos. Hech. 3:11
- El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado á su Hijo Jesús, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando Él que había de ser suelto. Hech. 3:13
- Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo. Hech. 3:21
- Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo; á Él oiréis en todas las cosas que os hablare. Hech. 3:22
- Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos, Hech. 4:1
- Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde. Hech. 4:3
- Mas muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y fué el número de los varones como cinco mil. Hech. 4:4
- Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por Él este hombre está en vuestra presencia sano. Hech. 4:10
- Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémoslos, que no hablen de aquí adelante á hombre alguno en este nombre. Hech. 4:17
- Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Hech. 4:18
- Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, era de más de cuarenta años. Hech. 4:22
- Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz á Dios, y dijeron: Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay; Hech. 4:24
- Asistieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo. Hech. 4:26
- Que extiendas tu mano á que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jesús. Hech. 4:30
- Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza. Hech. 4:31
- Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido, Hech. 4:34
- Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles. Hech. 4:37
- Y por las manos de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. Hech. 5:12
- Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. Hech. 5:13
- Y los que creían en el Señor se aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; Hech. 5:14
- Entonces levantándose el príncipe de los sacerdotes, y todos los que estaban con Él, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de celo; Hech. 5:17
- Mas el ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo: Hech. 5:19
- Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida. Hech. 5:20
- Y oído que hubieron esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, viniendo el príncipe de los sacerdotes, y los que eran con Él, convocaron el concilio, y á todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron á la cárcel para que fuesen traídos. Hech. 5:21
- Y cuando oyeron estas palabras el pontífice y el magistrado del templo y los príncipes de los sacerdotes, dudaban en qué vendría á parar aquello. Hech. 5:24
- Pero viniendo uno, dióles esta noticia: He aquí, los varones que echasteis en la cárcel, están en el templo, y enseñan al pueblo. Hech. 5:25
- Entonces fué el magistrado con los ministros, y trájolos sin violencia; porque temían del pueblo ser apedreados. Hech. 5:26
- Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: y el príncipe de los sacerdotes les preguntó, Hech. 5:27
- El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole de un madero. Hech. 5:30
- Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen. Hech. 5:32
- Entonces levantándose en el concilio un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable á todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco á los apóstoles. Hech. 5:34
- Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien; al que se agregó un número de hombres como cuatrocientos: el cual fué matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos á nada. Hech. 5:36
- Después de éste, se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con Él, fueron derramados. Hech. 5:37
- Y convinieron con Él: y llamando á los apóstoles, después de azotados, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y soltáronlos. Hech. 5:40
- Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el Nombre. Hech. 5:41
- Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar á Jesucristo. Hech. 5:42
- EN aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano. Hech. 6:1
- Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra. Hech. 6:4
- Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Prócoro, y á Nicanor, y á Timón, y á Parmenas, y á Nicolás, prosélito de Antioquía: Hech. 6:5
- Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: también una gran multitud de los sacerdotes obedecía á la fe. Hech. 6:7
- Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacía prodigios y milagros grandes en el pueblo. Hech. 6:8
- Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en Él, vieron su rostro como el rostro de un ángel. Hech. 6:15
- EL príncipe de los sacerdotes dijo entonces: ¿Es esto así? Hech. 7:1
- Y Él dijo: Varones hermanos y padres, oid: El Dios de la gloria apareció á nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Chârán, Hech. 7:2
- Y dióle el pacto de la circuncisión: y así Abraham engendró á Isaac, y le circuncidó al octavo día; é Isaac á Jacob, y Jacob á los doce patriarcas. Hech. 7:8
- Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dió gracia y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa. Hech. 7:10
- Y en la segunda, José fué conocido de sus hermanos, y fué sabido de Faraón el linaje de José. Hech. 7:13
- Los cuales fueron trasladados á Sichêm, y puestos en el sepulcro que compró Abraham á precio de dinero de los hijos de Hemor de Sichêm. Hech. 7:16
- Mas como se acercaba el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado á Abraham, el pueblo creció y multiplicóse en Egipto, Hech. 7:17
- Entonces el que injuriaba á su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros? Hech. 7:27
- Y cumplidos cuarenta años, un ángel le apareció en el desierto del monte Sina, en fuego de llama de una zarza. Hech. 7:30
- Yo soy el Dios de tus padres, y el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Mas Moisés, temeroso, no osaba mirar. Hech. 7:32
- Y le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. Hech. 7:33
- He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues, ven, te enviaré á Egipto. Hech. 7:34
- Este los sacó, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años. Hech. 7:36
- Este es el Moisés, el cual dijo á los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro de vuestros hermanos, como yo; á Él oiréis. Hech. 7:37
- Este es aquél que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; y recibió las palabras de vida para darnos: Hech. 7:38
- Y Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel? Hech. 7:42
- Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloch, Y la estrella de vuestro dios Remphan: Figuras que os hicisteis para adorarlas: Os transportaré pues, más allá de Babilonia. Hech. 7:43
- Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios, hablando á Moisés que lo hiciese según la forma que había visto. Hech. 7:44
- El cual recibido, metieron también nuestros padres con Josué en la posesión de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David; Hech. 7:45
- El cual halló gracia delante de Dios, y pidió hallar tabernáculo para el Dios de Jacob. Hech. 7:46
- Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice: Hech. 7:48
- El cielo es mi trono, Y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? Hech. 7:49
- Más Él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios, Hech. 7:55
- Y había un hombre llamado Simón, el cual había sido antes mágico en aquella ciudad, y había engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande: Hech. 8:9
- Al cual oían todos atentamente desde al más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es la gran virtud de Dios. Hech. 8:10
- Mas cuando creyeron á Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Hech. 8:12
- El mismo Simón creyó también entonces, y bautizándose, se llegó á Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacían, estaba atónito. Hech. 8:13
- Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo; Hech. 8:15
- (Porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.) Hech. 8:16
- Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo. Hech. 8:17
- Y como vió Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, Hech. 8:18
- Diciendo: Dadme también á mí esta potestad, que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo. Hech. 8:19
- Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero. Hech. 8:20
- Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazón. Hech. 8:22
- Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron á Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el evangelio. Hech. 8:25
- Empero el ángel de Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza, el cual es desierto. Hech. 8:26
- Entonces Él se levantó, y fué: y he aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y había venido á adorar á Jerusalem, Hech. 8:27
- Se volvía sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías. Hech. 8:28
- Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate, y júntate á este carro. Hech. 8:29
- Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees? Hech. 8:30
- Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; Y como cordero mudo delante del que le trasquila, Así no abrió su boca: Hech. 8:32
- Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno? Hech. 8:34
- Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Hech. 8:35
- Y yendo por el camino, llegaron á cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Hech. 8:36
- Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Hech. 8:37
- Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle. Hech. 8:38
- Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe; y no le vió más el eunuco, y se fué por su camino gozoso. Hech. 8:39
- Felipe empero se halló en Azoto: y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó á Cesarea. Hech. 8:40
- Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo; Hech. 9:3
- Y Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y Él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coses contra el aguijón. Hech. 9:5
- El, temblando y temeroso, dijo: ¿Señor, qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer. Hech. 9:6
- Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y Él respondió: Heme aquí, Señor. Hech. 9:10
- Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aquí, Él ora; Hech. 9:11
- Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel: Hech. 9:15
- Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo. Hech. 9:17
- Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios. Hech. 9:20
- Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes? Hech. 9:21
- Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo. Hech. 9:22
- Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta. Hech. 9:25
- Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo á los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús. Hech. 9:27
- Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle. Hech. 9:29
- Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas. Hech. 9:31
- Esto fué notorio por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor. Hech. 9:42
- E ido el ángel que hablaba con Cornelio, llamó dos de sus criados, y un devoto soldado de los que le asistían; Hech. 10:7
- Y vió el cielo abierto, y que descendía un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cabos era bajado á la tierra; Hech. 10:11
- En el cual había de todos los animales cuadrúpedos de la tierra, y reptiles, y aves del cielo. Hech. 10:12
- Y esto fué hecho por tres veces; y el vaso volvió á ser recogido en el cielo. Hech. 10:16
- Y estando Pedro pensando en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Hech. 10:19
- Entonces Pedro, descendiendo á los hombres que eran enviados por Cornelio, dijo: He aquí, yo soy el que buscáis: ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Hech. 10:21
- Y ellos dijeron: Cornelio, el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nación de los Judíos, ha recibido respuesta por un santo ángel, de hacerte venir á su casa, y oir de ti palabras. Hech. 10:22
- Envía pues á Joppe, y haz venir á un Simón, que tiene por sobrenombre Pedro; éste posa en casa de Simón, curtidor, junto á la mar; el cual venido, te hablará. Hech. 10:32
- Envió palabra Dios á los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesucristo; éste es el Señor de todos. Hech. 10:36
- Cuanto á Jesús de Nazaret; cómo le ungió Dios de Espíritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando á todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con Él. Hech. 10:38
- No á todo el pueblo, sino á los testigos que Dios antes había ordenado, es á saber, á nosotros que comimos y bebimos con Él, después que resucitó de los muertos. Hech. 10:41
- Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que Él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. Hech. 10:42
- Estando aún hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón. Hech. 10:44
- Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Hech. 10:45
- ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Hech. 10:47
- Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días. Hech. 10:48
- En el cual como puse los ojos, consideré y vi animales terrestres de cuatro pies, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Hech. 11:6
- Y esto fué hecho por tres veces: y volvió todo á ser tomado arriba en el cielo. Hech. 11:10
- Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Y vinieron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, Hech. 11:12
- El cual nos contó cómo había visto un ángel en su casa, que se paró, y le dijo: Envía á Joppe, y haz venir á un Simón que tiene por sobrenombre Pedro; Hech. 11:13
- El cual te hablará palabras por las cuales serás salvo tu, y toda tu casa. Hech. 11:14
- Y como comencé á hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Hech. 11:15
- Así que, si Dios les dió el mismo don también como á nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios? Hech. 11:17
- Y de ellos había unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron á los Griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Hech. 11:20
- El cual, como llegó, y vió la gracia de Dios, regocijóse; y exhortó á todos á que permaneciesen en el propósito del corazón en el Señor. Hech. 11:23
- Y EN el mismo tiempo el rey Herodes echó mano á maltratar algunos de la iglesia. Hech. 12:1
- Y he aquí, el ángel del Señor sobrevino, y una luz resplandeció en la cárcel; é hiriendo á Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Hech. 12:7
- Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Rodéate tu ropa, y sígueme. Hech. 12:8
- Y saliendo, le seguía; y no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, mas pensaba que veía visión. Hech. 12:9
- Y como pasaron la primera y la segunda guardia, vinieron á la puerta de hierro que va á la ciudad, la cual se les abrió de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el ángel se apartó de Él. Hech. 12:10
- Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo el pueblo de los Judíos que me esperaba. Hech. 12:11
- Y habiendo considerado esto, llegó á casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban juntos orando. Hech. 12:12
- La cual como conoció la voz de Pedro, de gozo no abrió el postigo, sino corriendo adentro, dió nueva de que Pedro estaba al postigo. Hech. 12:14
- Mas Él haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto á Jacobo y á los hermanos. Y salió, y partió á otro lugar. Hech. 12:17
- Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y los de Sidón: mas ellos vinieron concordes á Él, y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, pedían paz; porque las tierras de ellos eran abastecidas por las del rey. Hech. 12:20
- Y un día señalado, Herodes vestido de ropa real, se sentó en el tribunal, y arengóles. Hech. 12:21
- Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre. Hech. 12:22
- Y luego el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dió la gloria á Dios; y espiró comido de gusanos. Hech. 12:23
- Y Bernabé y Saulo volvieron de Jerusalem cumplido su servicio, tomando también consigo á Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos. Hech. 12:25
- HABÍA entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y doctores: Bernabé, y Simón el que se llamaba Niger, y Lucio Cireneo, y Manahén, que había sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo. Hech. 13:1
- Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Bernabé y á Saulo para la obra para la cual los he llamado. Hech. 13:2
- Y ellos, enviados así por el Espíritu Santo, descendieron á Seleucia: y de allí navegaron á Cipro. Hech. 13:4
- Y llegados á Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judíos: y tenían también á Juan en el ministerio. Hech. 13:5
- El cual estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando á Bernabé y á Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Hech. 13:7
- Mas les resistía Elimas el encantador (que así se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Hech. 13:8
- Ahora pues, he aquí la mano del Señor es contra ti, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en Él obscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quién le condujese por la mano. Hech. 13:11
- Entonces el procónsul, viendo lo que había sido hecho, creyó, maravillado de la doctrina del Señor. Hech. 13:12
- Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron á ellos, diciendo: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. Hech. 13:15
- El Dios del pueblo de Israel escogió á nuestros padres, y ensalzó al pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. Hech. 13:17
- Y por tiempo como de cuarenta años soportó sus costumbres en el desierto; Hech. 13:18
- Y después, como por cuatrocientos y cincuenta años, dió les jueces hasta el profeta Samuel. Hech. 13:20
- Y quitado aquél, levantóles por rey á David, el que dió también testimonio, diciendo: He hallado á David, hijo de Jessé, varón conforme á mi corazón, el cual hará todo lo que yo quiero. Hech. 13:22
- Predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de arrepentimiento á todo el pueblo de Israel. Hech. 13:24
- Y habiendo cumplido todas las cosas que de Él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Hech. 13:29
- Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa que fué hecha á los padres, Hech. 13:32
- La cual Dios ha cumplido á los hijos de ellos, á nosotros, resucitando á Jesús: como también en el salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Hech. 13:33
- Y saliendo ellos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras. Hech. 13:42
- Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad á oir la palabra de Dios. Hech. 13:44
- Mas los Judíos, visto el gentío, llenáronse de celo, y se oponían á lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Hech. 13:45
- Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los Gentiles, Para que seas salud hasta lo postrero de la tierra. Hech. 13:47
- Ellos entonces sacudiendo en ellos el polvo de sus pies, vinieron á Iconio. Hech. 13:51
- Con todo eso se detuvieron allí mucho tiempo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio á la palabra de su gracia, dando que señales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos. Hech. 14:3
- Mas el vulgo de la ciudad estaba dividido; y unos eran con los Judíos, y otros con los apóstoles. Hech. 14:4
- Y allí predicaban el evangelio. Hech. 14:7
- Y un hombre de Listra, impotente de los pies, estaba sentado, cojo desde el vientre de su madre, que jamás había andado. Hech. 14:8
- Este oyó hablar á Pablo; el cual, como puso los ojos en Él, y vió que tenía fe para ser sano, Hech. 14:9
- Y á Bernabé llamaban Júpiter, y á Pablo, Mercurio, porque era el que llevaba la palabra. Hech. 14:12
- Y el sacerdote de Júpiter, que estaba delante de la ciudad de ellos, trayendo toros y guirnaldas delante de las puertas, quería con el pueblo sacrificar. Hech. 14:13
- Y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes á vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, y la mar, y todo lo que está en ellos: Hech. 14:15
- El cual en las edades pasadas ha dejado á todas las gentes andar en sus caminos; Hech. 14:16
- Y diciendo estas cosas, apenas apaciguaron el pueblo, para que no les ofreciesen sacrificio. Hech. 14:18
- Y como hubieron anunciado el evangelio á aquella ciudad, y enseñado á muchos, volvieron á Listra, y á Iconio, y á Antioquía, Hech. 14:21
- Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hech. 14:22
- Y habiéndoles constituído ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en el cual habían creído. Hech. 14:23
- Y Dios, que conoce los corazones, les dió testimonio, dándoles el Espíritu Santo también como á nosotros; Hech. 15:8
- Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los Gentiles, sobre los cuales es llamado mi nombre, Dice el Señor, que hace todas estas cosas. Hech. 15:17
- Conocidas son á Dios desde el siglo todas sus obras. Hech. 15:18
- Hombres que han expuesto sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Hech. 15:26
- Mas á Silas pareció bien el quedarse allí. Hech. 15:34
- Y Pablo y Bernabé se estaban en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos. Hech. 15:35
- Y Bernabé quería que tomasen consigo á Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; Hech. 15:37
- Y hubo tal contención entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y Bernabé tomando á Marcos, navegó á Cipro. Hech. 15:39
- Y pasando á Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia. Hech. 16:6
- Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó. Hech. 16:7
- Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. Hech. 16:10
- Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho á Samotracia, y el día siguiente á Neápolis; Hech. 16:11
- Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía. Hech. 16:14
- Esta, siguiendo á Pablo y á nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud. Hech. 16:17
- Y esto hacía por muchos días; mas desagradando á Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora. Hech. 16:18
- Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas. Hech. 16:22
- El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo. Hech. 16:24
- Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huído. Hech. 16:27
- El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los pies de Pablo y de Silas; Hech. 16:29
- Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa. Hech. 16:31
- Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: Los magistrados han enviado á decir que seáis sueltos: así que ahora salid, é id en paz. Hech. 16:36
- Declarando y proponiendo, que convenía que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, el cual yo os anuncio, decía Él, éste era el Cristo. Hech. 17:3
- Mas no hallándolos, trajeron á Jasón y á algunos hermanos á los gobernadores de la ciudad, dando voces: Estos que alborotan el mundo, también han venido acá; Hech. 17:6
- Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquél pues, que vosotros honráis sin conocerle, á éste os anuncio yo. Hech. 17:23
- El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en Él hay, éste, como sea Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos, Hech. 17:24
- Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de los habitación de ellos; Hech. 17:26
- Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe á todos con haberle levantado de los muertos. Hech. 17:31
- Mas algunos creyeron, juntándose con Él; entre los cuales también fué Dionisio el del Areópago, y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos. Hech. 17:34
- Y porque era de su oficio, posó con ellos, y trabajaba; porque el oficio de ellos era hacer tiendas. Hech. 18:3
- Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba constreñido por la palabra, testificando á los Judíos que Jesús era el Cristo. Hech. 18:5
- Este era instruído en el camino del Señor; y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñando solamente en el bautismo de Juan. Hech. 18:25
- Y comenzó á hablar confiadamente en la sinagoga: al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios. Hech. 18:26
- Porque con gran vehemencia convencía públicamente á los Judíos, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo. Hech. 18:28
- Díjoles: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo. Hech. 19:2
- Entonces dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Hech. 19:3
- Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de Él, es á saber, en Jesús el Cristo. Hech. 19:4
- Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Hech. 19:5
- Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Hech. 19:6
- Mas endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, apartándose Pablo de ellos separó á los discípulos, disputando cada día en la escuela de un cierto Tyranno. Hech. 19:9
- Y algunos de los Judíos, exorcistas vagabundos, tentaron á invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que Pablo predica. Hech. 19:13
- Y respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco y sé quién es Pablo: mas vosotros ¿quiénes sois? Hech. 19:15
- Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Hech. 19:16
- Y esto fué notorio á todos, así Judíos como Griegos, los que habitaban en Efeso: y cayó temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Señor Jesús. Hech. 19:17
- Porque un platero llamado Demetrio, el cual hacía de plata templecillos de Diana, daba á los artífices no poca ganancia; Hech. 19:24
- Y veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino á muchas gentes de casi toda el Asia, ha apartado con persuasión, diciendo, que no son dioses los que se hacen con las manos. Hech. 19:26
- Y no solamente hay peligro de que este negocio se nos vuelva en reproche, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience á ser destruída su majestad, la cual honra toda el Asia y el mundo. Hech. 19:27
- También algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron á Él rogando que no se presentase en el teatro. Hech. 19:31
- Entonces el escribano, apaciguado que hubo la gente, dijo: Varones Efesios ¿y quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es honradora de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter? Hech. 19:35
- Y DESPUÉS que cesó el alboroto, llamando Pablo á los discípulos habiéndoles exhortado y abrazado, se despidió, y partió para ir á Macedonia. Hech. 20:1
- Y el día primero de la semana, juntos los discípulos á partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche. Hech. 20:7
- Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban juntos. Hech. 20:8
- Después subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habló largamente hasta el alba, y así partió. Hech. 20:11
- Y nosotros subiendo en el navío, navegamos á Assón, para recibir de allí á Pablo; pues así había determinado que debía Él ir por tierra. Hech. 20:13
- Porque Pablo se había propuesto pasar adelante de Efeso, por no detenerse en Asia: porque se apresuraba por hacer el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem. Hech. 20:16
- Y cuando vinieron á Él, les dijo: Vosotros sabéis cómo, desde el primer día que entré en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo, Hech. 20:18
- Mas que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan. Hech. 20:23
- Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Hech. 20:24
- Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. Hech. 20:25
- Por tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos: Hech. 20:26
- Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios. Hech. 20:27
- Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre. Hech. 20:28
- Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados. Hech. 20:32
- La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado. Hech. 20:33
- En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir. Hech. 20:35
- Entonces hubo un gran lloro de todos: y echándose en el cuello de Pablo, le besaban, Hech. 20:37
- Y como avistamos á Cipro, dejándola á mano izquierda, navegamos á Siria, y vinimos á Tiro: porque el barco había de descargar allí su carga. Hech. 21:3
- Y otro día, partidos Pablo y los que con Él estábamos, vinimos á Cesarea: y entrando en casa de Felipe el evangelista, Él cual era uno de los siete, posamos con Él. Hech. 21:8
- Y venido á nosotros, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los Judíos en Jerusalem al varón cuyo es este cinto, y le entregarán en manos de los Gentiles. Hech. 21:11
- Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y afligiéndome el corazón? porque yo no sólo estoy presto á ser atado, mas aun á morir en Jerusalem por el nombre del Señor Jesús. Hech. 21:13
- Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo á un Mnasón, Cyprio, discípulo antiguo, con el cual posásemos. Hech. 21:16
- Entonces Pablo tomó consigo aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, hasta ser ofrecida ofrenda por cada uno de ellos. Hech. 21:26
- Y cuando estaban para acabarse los siete días, unos Judíos de Asia, como le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo y le echaron mano, Hech. 21:27
- Dando voces: Varones Israelitas, ayudad: Este es el hombre que por todas partes enseña á todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y además de esto ha metido Gentiles en el templo, y ha contaminado este lugar Santo. Hech. 21:28
- Porque antes habían visto con Él en la ciudad á Trófimo, Efesio, al cual pensaban que Pablo había metido en el templo. Hech. 21:29
- Así que, toda la ciudad se alborotó, y agolpóse el pueblo; y tomando á Pablo, hiciéronle salir fuera del templo, y luego las puertas fueron cerradas. Hech. 21:30
- El cual tomando luego soldados y centuriones, corrió á ellos. Y ellos como vieron al tribuno y á los soldados, cesaron de herir á Pablo. Hech. 21:32
- Entonces llegando el tribuno, le prendió, y le mandó atar con dos cadenas; y preguntó quién era, y qué había hecho. Hech. 21:33
- Como también el príncipe de los sacerdotes me es testigo, y todos los ancianos; de los cuales también tomando letras á los hermanos, iba á Damasco para traer presos á Jerusalem aun á los que estuviesen allí, para que fuesen castigados. Hech. 22:5
- Y caí en el suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Hech. 22:7
- Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve á Damasco, y allí te será dicho todo lo que te está señalado hacer. Hech. 22:10
- Y Él dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses á aquel Justo, y oyeses la voz de su boca. Hech. 22:14
- Y me aconteció, vuelto á Jerusalem, que orando en el templo, fuí arrebatado fuera de mí. Hech. 22:17
- Mandó el tribuno que le llevasen á la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra Él. Hech. 22:24
- Y como el centurión oyó esto, fué y dió aviso al tribuno, diciendo ¿Qué vas á hacer? porque este hombre es Romano. Hech. 22:26
- Y viniendo el tribuno, le dijo: Dime, ¿eres tú Romano? Y Él dijo: Sí. Hech. 22:27
- Y respondió el tribuno: Yo con grande suma alcancé esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pero yo lo soy de nacimiento. Hech. 22:28
- Así que, luego se apartaron de Él los que le habían de atormentar: y aun el tribuno también tuvo temor, entendido que era Romano, por haberle atado. Hech. 22:29
- ENTONCES Pablo, poniendo los ojos en el concilio, dice: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el día de hoy. Hech. 23:1
- El príncipe de los sacerdotes, Ananías, mandó entonces á los que estaban delante de Él, que le hiriesen en la boca. Hech. 23:2
- Y Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: Al príncipe de tu pueblo no maldecirás. Hech. 23:5
- Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de Fariseos, clamó en el concilio: Varones hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo: de la esperanza y de la resurrección de los muertos soy yo juzgado. Hech. 23:6
- Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado de ellos, mandó venir soldados, y arrebatarle de en medio de ellos, y llevarle á la fortaleza. Hech. 23:10
- Y la noche siguiente, presentándosele el Señor, le dijo: Confía, Pablo; que como has testificado de mí en Jerusalem, así es menester testifiques también en Roma. Hech. 23:11
- Y venido el día, algunos de los Judíos se juntaron, é hicieron voto bajo de maldición, diciendo que ni comerían ni beberían hasta que hubiesen muerto á Pablo. Hech. 23:12
- Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le saque mañana á vosotros como que queréis entender de Él alguna cosa más cierta; y nosotros, antes que Él llegue, estaremos aparejados para matarle. Hech. 23:15
- El entonces tomándole, le llevó al tribuno, y dijo: El preso Pablo, llamándome, me rogó que trajese á ti este mancebo, que tiene algo que hablarte. Hech. 23:18
- Y el tribuno, tomándole de la mano y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que decirme? Hech. 23:19
- Entonces el tribuno despidió al mancebo, mandándole que á nadie dijese que le había dado aviso de esto. Hech. 23:22
- Y que aparejasen cabalgaduras en que poniendo á Pablo, le llevasen en salvo á Félix el Presidente. Hech. 23:24
- Y el gobernador, leída la carta, preguntó de qué provincia era; y entendiendo que de Cilicia, Hech. 23:34
- Te oiré, dijo, cuando vinieren tus acusadores. Y mandó que le guardasen en el pretorio de Herodes. Hech. 23:35
- Y CINCO días después descendió el sumo sacerdote Ananías, con algunos de los ancianos, y un cierto Tértulo, orador; y parecieron delante del gobernador contra Pablo. Hech. 24:1
- Y citado que fué, Tértulo comenzó á acusar, diciendo: Como por causa tuya vivamos en grande paz, y muchas cosas sean bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia, Hech. 24:2
- Porque hemos hallado que este hombre es pestilencial, y levantador de sediciones entre todos los Judíos por todo el mundo, y príncipe de la secta de los Nazarenos: Hech. 24:5
- El cual también tentó á violar el templo; y prendiéndole, le quisimos juzgar conforme á nuestra ley: Hech. 24:6
- Mas interviniendo el tribuno Lisias, con grande violencia le quitó de nuestras manos, Hech. 24:7
- Entonces Pablo, haciéndole el gobernador señal que hablase, respondió: Porque sé que muchos años ha eres gobernador de esta nación, con buen ánimo satisfaré por mí. Hech. 24:10
- Y ni me hallaron en el templo disputando con ninguno, ni haciendo concurso de multitud, ni en sinagogas, ni en la ciudad; Hech. 24:12
- Cuando me hallaron purificado en el templo (no con multitud ni con alboroto) unos Judíos de Asia; Hech. 24:18
- O digan estos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando yo estuve en el concilio, Hech. 24:20
- Entonces Félix, oídas estas cosas, estando bien informado de esta secta, les puso dilación, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias acabaré de conocer de vuestro negocio. Hech. 24:22
- Pidiendo gracia contra Él, que le hiciese traer á Jerusalem, poniendo ellos asechanzas para matarle en el camino. Hech. 25:3
- Y deteniéndose entre ellos no más de ocho ó diez días, venido á Cesarea, el siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que Pablo fuese traído. Hech. 25:6
- El cual venido, le rodearon los Judíos que habían venido de Jerusalem, poniendo contra Pablo muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar; Hech. 25:7
- Alegando Él por su parte: Ni contra la ley de los Judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. Hech. 25:8
- Y Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde conviene que sea juzgado. A los Judíos no he hecho injuria alguna, como tú sabes muy bien. Hech. 25:10
- Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: ¿A César has apelado? á César irás. Hech. 25:12
- Y pasados algunos días, el rey Agripa y Bernice vinieron á Cesarea á saludar á Festo. Hech. 25:13
- Sobre el cual, cuando fuí á Jerusalem, vinieron á mí los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de los Judíos, pidiendo condenación contra Él: Hech. 25:15
- A los cuales respondí: no ser costumbre de los Romanos dar alguno á la muerte antes que el que es acusado tenga presentes sus acusadores, y haya lugar de defenderse de la acusación. Hech. 25:16
- Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre; Hech. 25:17
- Solamente tenían contra Él ciertas cuestiones acerca de su superstición, y de un cierto Jesús, difunto, el cual Pablo afirmaba que estaba vivo. Hech. 25:19
- Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros: veis á éste, por el cual toda la multitud de los Judíos me ha demandado en Jerusalem y aquí, dando voces que no conviene que viva más; Hech. 25:24
- Mi vida pues desde la mocedad, la cual desde el principio fué en mi nación, en Jerusalem, todos los Judíos la saben: Hech. 26:4
- Los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme á la más rigurosa secta de nuestra religión he vivido Fariseo. Hech. 26:5
- Yo ciertamente había pensando deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret: Hech. 26:9
- En mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y á los que iban conmigo. Hech. 26:13
- Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, á quien tú persigues. Hech. 26:15
- Por causa de esto los Judíos, tomándome en el templo, tentaron matarme. Hech. 26:21
- Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio á pequeños y á grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir: Hech. 26:22
- Que Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y á los Gentiles. Hech. 26:23
- Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón. Hech. 26:26
- Y como hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el presidente, y Bernice, y los que se habían sentado con ellos; Hech. 26:30
- Y hallando allí el centurión una nave Alejandrina que navegaba á Italia, nos puso en ella. Hech. 27:6
- Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto á Salmón. Hech. 27:7
- Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba, Hech. 27:9
- Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía. Hech. 27:11
- Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando velas, iban cerca de la costa de Creta. Hech. 27:13
- Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos, y éramos llevados. Hech. 27:15
- Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife: Hech. 27:16
- El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados. Hech. 27:17
- Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo, Hech. 27:23
- Y venida la décimacuarta noche, y siendo llevados por el mar Adriático, los marineros á la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra; Hech. 27:27
- Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el esquife á la mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa, Hech. 27:30
- Y como comenzó á ser de día, Pablo exhortaba á todos que comiesen, diciendo: Este es el décimocuarto día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada. Hech. 27:33
- Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer. Hech. 27:35
- Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar. Hech. 27:38
- Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando. Hech. 27:42
- Mas el centurión, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra; Hech. 27:43
- Entonces habiendo Pablo recogido algunos sarmientos, y puéstolos en el fuego, una víbora, huyendo del calor, le acometió á la mano. Hech. 28:3
- Mas Él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún mal padeció. Hech. 28:5
- En aquellos lugares había heredades del principal de la isla, llamado Publio, el cual nos recibió y hospedó tres días humanamente. Hech. 28:7
- Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de disentería: al cual Pablo entró, y después de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó: Hech. 28:8
- De allí, costeando alrededor, vinimos á Regio; y otro día después, soplando el austro, vinimos al segundo día á Puteolos: Hech. 28:13
- Y como llegamos á Roma, el centurión entregó los presos al prefecto de los ejércitos, mas á Pablo fué permitido estar por sí, con un soldado que le guardase. Hech. 28:16
- Y aconteció que tres días después, Pablo convocó á los principales de los Judíos; á los cuales, luego que estuvieron juntos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra los ritos de la patria, he sido entregado preso desde Jerusalem en manos de los Romanos; Hech. 28:17
- Y habiéndole señalado un día, vinieron á Él muchos á la posada, á los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente á Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde. Hech. 28:23
- Y como fueron entre sí discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: Bien ha hablado el Espíritu Santo por el profeta Isaías á nuestros padres, Hech. 28:25
- Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y de los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos taparon; Porque no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane. Hech. 28:27
- Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento. Hech. 28:31
- PABLO, siervo de Jesucristo, llamado á ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, Rom. 1:1
- El cual fué declarado Hijo de Dios con potencia, según el espíritu de santidad, por la resurrección de los muertos), de Jesucristo Señor nuestro, Rom. 1:4
- Por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia de la fe en todas las naciones en su nombre, Rom. 1:5
- Primeramente, doy gracias á mi Dios por Jesucristo acerca de todos vosotros, de que vuestra fe es predicada en todo el mundo. Rom. 1:8
- Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones, Rom. 1:9
- Así que, cuanto á mí, presto estoy á anunciar el evangelio también á vosotros que estáis en Roma. Rom. 1:15
- Porque en Él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe. Rom. 1:17
- Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fué entenebrecido. Rom. 1:21
- Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo á las criaturas antes que al Criador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Rom. 1:25
- Por esto Dios los entregó á afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza: Rom. 1:26
- Y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino á su extravío. Rom. 1:27
- Que habiendo entendido el juicio de Dios que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, más aún consienten á los que las hacen. Rom. 1:32
- Mas sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que hacen tales cosas. Rom. 2:2
- Mas por tu dureza, y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios; Rom. 2:5
- El cual pagará á cada uno conforme á sus obras: Rom. 2:6
- Tribulación y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo, el Judío primeramente, y también el Griego. Rom. 2:9
- Mas gloria y honra y paz á cualquiera que obra el bien, al Judío primeramente, y también al Griego. Rom. 2:10
- En el día que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres, conforme á mi evangelio, por Jesucristo. Rom. 2:16
- He aquí, tú tienes el sobrenombre de Judío, y estás reposado en la ley, y te glorías en Dios, Rom. 2:17
- Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como está escrito. Rom. 2:24
- De manera que, si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión por circuncisión? Rom. 2:26
- Porque no es Judío el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne: Rom. 2:28
- Mas es Judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios. Rom. 2:29
- ¿QUÉ, pues, tiene más el Judío? ¿ó qué aprovecha la circuncisión?, Rom. 3:1
- En ninguna manera: de otra suerte ¿cómo juzgaría Dios el mundo? Rom. 3:6
- Empero sabemos que todo lo que la ley dice, á los que están en la ley lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete á Dios: Rom. 3:19
- Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de Él; porque por la ley es el conocimiento del pecado. Rom. 3:20
- Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Rom. 3:26
- Así que, concluímos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley. Rom. 3:28
- Porque uno es Dios, el cual justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión. Rom. 3:30
- Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda. Rom. 4:4
- Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras, Rom. 4:6
- Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado. Rom. 4:8
- Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros. Rom. 4:16
- (Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto) delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son. Rom. 4:17
- El creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes, conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu simiente. Rom. 4:18
- Sino también por nosotros, á quienes será imputado, esto es, á los que creemos en el que levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro, Rom. 4:24
- El cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación Rom. 4:25
- Por el cual también tenemos entrada por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Rom. 5:2
- Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado. Rom. 5:5
- Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. Rom. 5:7
- Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación. Rom. 5:11
- De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron. Rom. 5:12
- Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley. Rom. 5:13
- No obstante, reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron á la manera de la rebelión de Adam; el cual es figura del que había de venir. Rom. 5:14
- Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Dios á los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo. Rom. 5:15
- Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don: porque el juicio á la verdad vino de un pecado para condenación, mas la gracia vino de muchos delitos para justificación. Rom. 5:16
- La ley empero entró para que el pecado creciese; mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia; Rom. 5:20
- Para que, de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna por Jesucristo Señor nuestro. Rom. 5:21
- Porque somos sepultados juntamente con Él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Rom. 6:4
- Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con Él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado. Rom. 6:6
- Porque el que es muerto, justificado es del pecado. Rom. 6:7
- Porque el haber muerto, al pecado murió una vez; mas el vivir, á Dios vive. Rom. 6:10
- No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias; Rom. 6:12
- Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Rom. 6:14
- ¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es muerte. Rom. 6:21
- Porque la mujer que está sujeta á marido, mientras el marido vive está obligada á la ley; mas muerto el marido, libre es de la ley del marido. Rom. 7:2
- Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido. Rom. 7:3
- Así también vosotros, hermanos míos, estáis muertos á la ley por el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, á saber, del que resucitó de los muertos, á fin de que fructifiquemos á Dios. Rom. 7:4
- ¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. Rom. 7:7
- Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto. Rom. 7:8
- Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí. Rom. 7:9
- Y hallé que el mandamiento, á intimado para vida, para mí era mortal: Rom. 7:10
- Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por Él me mató. Rom. 7:11
- De manera que la ley á la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno. Rom. 7:12
- ¿Luego lo que es bueno, á mí me es hecho muerte? No; sino que el pecado, para mostrarse pecado, por lo bueno me obró la muerte, haciéndose pecado sobremanera pecante por el mandamiento. Rom. 7:13
- De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. Rom. 7:17
- Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. Rom. 7:18
- Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Rom. 7:19
- Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en mí. Rom. 7:20
- Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Rom. 7:21
- Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: Rom. 7:22
- Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. Rom. 8:9
- Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo á la verdad está muerto á causa del pecado; mas el espíritu vive á causa de la justicia. Rom. 8:10
- Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Rom. 8:11
- Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis. Rom. 8:13
- Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. Rom. 8:14
- Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. Rom. 8:15
- Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Rom. 8:16
- Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios. Rom. 8:19
- Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. Rom. 8:26
- Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme á la voluntad de Dios, demanda por los santos. Rom. 8:27
- Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; Rom. 8:29
- El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? Rom. 8:32
- ¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Rom. 8:33
- ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Rom. 8:34
- Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero. Rom. 8:36
- VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo, Rom. 9:1
- Que son israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y el pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas; Rom. 9:4
- Cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. Rom. 9:5
- (Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme á la elección, no por las obras sino por el que llama, permaneciese;) Rom. 9:11
- Le fué dicho que el mayor serviría al menor. Rom. 9:12
- Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal? Rom. 9:20
- ¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza? Rom. 9:21
- Y será, que en el lugar donde les fué dicho: Vosotros no sois pueblo mío: Allí serán llamados hijos del Dios viviente. Rom. 9:26
- También Isaías clama tocante á Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, las reliquias serán salvas: Rom. 9:27
- Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra abreviada, hará el Señor sobre la tierra. Rom. 9:28
- Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado simiente, Como Sodoma habríamos venido á ser, y á Gomorra fuéramos semejantes. Rom. 9:29
- Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree. Rom. 10:4
- Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas. Rom. 10:5
- Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud. Rom. 10:10
- Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan: Rom. 10:12
- Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Rom. 10:13
- ¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique? Rom. 10:14
- ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes! Rom. 10:15
- Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios. Rom. 10:17
- Mas acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos á un pueblo rebelde y contradictor. Rom. 10:21
- Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Rom. 11:8
- Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, Y agóbiales siempre el espinazo. Rom. 11:10
- Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos vino la salud á los Gentiles, para que fuesen provocados á celos. Rom. 11:11
- Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos? Rom. 11:12
- Porque si el extrañamiento de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será el recibimiento de ellos, sino vida de los muertos? Rom. 11:15
- Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Rom. 11:16
- Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles; Rom. 11:25
- Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, Que quitará de Jacob la impiedad; Rom. 11:26
- Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de la fe que Dios repartió á cada uno. Rom. 12:3
- De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; Rom. 12:6
- ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; Rom. 12:7
- El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. Rom. 12:8
- El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno; Rom. 12:9
- En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor; Rom. 12:11
- No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor. Rom. 12:19
- No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal. Rom. 12:21
- Así que, el que se opone á la potestad, á la ordenación de Dios resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenación para sí. Rom. 13:2
- Porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme: porque no en vano lleva el cuchillo; porque es ministro de Dios, vengador para castigo al que hace lo malo. Rom. 13:4
- No debáis á nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley. Rom. 13:8
- La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad. Rom. 13:10
- Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos. Rom. 13:11
- La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz, Rom. 13:12
- El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado. Rom. 14:3
- ¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? para su señor está en pie, ó cae: mas se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle. Rom. 14:4
- El que hace caso del día, hácelo para el Señor: y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias á Dios; y el que no come, no come para el Señor, y da gracias á Dios. Rom. 14:6
- Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos. Rom. 14:8
- Mas tú ¿por qué juzgas á tu hermano? ó tú también, ¿por qué menosprecias á tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de Cristo. Rom. 14:10
- Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará á Dios. Rom. 14:11
- Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que de suyo nada hay inmundo: mas á aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para Él es inmunda. Rom. 14:14
- Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual Cristo murió. Rom. 14:15
- Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo. Rom. 14:17
- Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á los hombres. Rom. 14:18
- ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena á sí mismo con lo que aprueba. Rom. 14:22
- Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no comió por fe: y todo lo que no es de fe, es pecado. Rom. 14:23
- Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús; Rom. 15:5
- Y otra vez, dice Isaías: Estará la raíz de Jessé, Y el que se levantará á regir los Gentiles: Los Gentiles esperarán en Él. Rom. 15:12
- Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo. Rom. 15:13
- Para ser ministro de Jesucristo á los Gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo. Rom. 15:16
- Y de esta manera me esforcé á predicar el evangelio, no donde antes Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento: Rom. 15:20
- Ruégoos empero, hermanos, por el Señor nuestro Jesucristo, y por la caridad del Espíritu, que me ayudéis con oraciones por mí á Dios, Rom. 15:30
- Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén. Rom. 15:33
- Que la recibáis en el Señor, como es digno á los santos, y que la ayudéis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado á muchos, y á mí mismo. Rom. 16:2
- Saludad á Amplias, amado mío en el Señor. Rom. 16:8
- Saludad á Herodión, mi pariente. Saludad á los que son de la casa de Narciso, los que están en el Señor. Rom. 16:11
- Saludad á Trifena y á Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad á Pérsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Señor. Rom. 16:12
- Saludad á Rufo, escogido en el Señor, y á su madre y mía. Rom. 16:13
- Porque vuestra obediencia ha venido á ser notoria á todos; así que me gozo de vosotros; mas quiero que seáis sabios en el bien, y simples en el mal. Rom. 16:19
- Y el Dios de paz quebrantará presto á Satanás debajo de vuestros pies. la gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con vosotros. Rom. 16:20
- Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor. Rom. 16:22
- Salúdaos Gayo, mi huésped, y de toda la iglesia. Salúdaos Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. Rom. 16:23
- Mas manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, declarado á todas las gentes para que obedezcan á la fe; Rom. 16:26
- PABLO, llamado á ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Sóstenes el hermano, 1 Cor. 1:1
- A la iglesia de Dios que está en Corinto, santificados en Cristo Jesús, llamados santos, y á todos los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo en cualquier lugar, Señor de ellos y nuestro: 1 Cor. 1:2
- Así como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros: 1 Cor. 1:6
- El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis sin falta en el día de nuestro Señor Jesucristo. 1 Cor. 1:8
- Fiel es Dios, por el cual sois llamados á la participación de su Hijo Jesucristo nuestro Señor. 1 Cor. 1:9
- Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. 1 Cor. 1:10
- ¿Está dividido Cristo? ¿Fué crucificado Pablo por vosotros? ¿ó habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? 1 Cor. 1:13
- Porque no me envió Cristo á bautizar, sino á predicar el evangelio: no en sabiduría de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo. 1 Cor. 1:17
- Porque por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría, agradó á Dios salvar á los creyentes por la locura de la predicación. 1 Cor. 1:21
- Mas de Él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: 1 Cor. 1:30
- Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor. 1 Cor. 1:31
- ASÍ que, hermanos, cuando fuí á vosotros, no fuí con altivez de palabra, ó de sabiduría, á anunciaros el testimonio de Cristo. 1 Cor. 2:1
- Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 1 Cor. 2:10
- Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en Él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 1 Cor. 2:11
- Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado; 1 Cor. 2:12
- Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente. 1 Cor. 2:14
- Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas Él no es juzgado de nadie. 1 Cor. 2:15
- Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales? 1 Cor. 3:4
- ¿Qué pues es Pablo? ¿y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que á cada uno ha concedido el Señor. 1 Cor. 3:5
- Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento. 1 Cor. 3:6
- Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento. 1 Cor. 3:7
- Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor. 1 Cor. 3:8
- Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica. 1 Cor. 3:10
- Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 1 Cor. 3:11
- La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. 1 Cor. 3:13
- ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Cor. 3:16
- Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. 1 Cor. 3:17
- Porque la sabiduría de esta mundo es necedad para con Dios; pues escrito está: El que prende á los sabios en la astucia de ellos. 1 Cor. 3:19
- Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. 1 Cor. 3:20
- Sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea los por venir; todo es vuestro; 1 Cor. 3:22
- Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, ó de juicio humano; y ni aun yo me juzgo. 1 Cor. 4:3
- Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es. 1 Cor. 4:4
- Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza. 1 Cor. 4:5
- Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro. 1 Cor. 4:6
- Somos blasfemados, y rogamos: hemos venido á ser como la hez del mundo, el desecho de todos hasta ahora. 1 Cor. 4:13
- Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; que en Cristo Jesús yo os engendré por el evangelio. 1 Cor. 4:15
- Por lo cual os he enviado á Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os amonestará de mis caminos cuáles sean en Cristo, de la manera que enseño en todas partes en todas las iglesias. 1 Cor. 4:17
- Empero iré presto á vosotros, si el Señor quisiere; y entenderé, no las palabras de los que andan hinchados, sino la virtud. 1 Cor. 4:19
- Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud. 1 Cor. 4:20
- Y vosotros estáis hinchados, y no más bien tuvisteis duelo, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que hizo tal obra. 1 Cor. 5:2
- Y ciertamente, como ausente con el cuerpo, mas presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que esto así ha cometido: 1 Cor. 5:3
- En el nombre del Señor nuestro Jesucristo, juntados vosotros y mi espíritu, con la facultad de nuestro Señor Jesucristo, 1 Cor. 5:4
- El tal sea entregado á Satanás para muerte de la carne, porque el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 1 Cor. 5:5
- Mas ahora os he escrito, que no os envolváis, es á saber, que si alguno llamándose hermano fuere fornicario, ó avaro, ó idólatra, ó maldiciente, ó borracho, ó ladrón, con el tal ni aun comáis. 1 Cor. 5:11
- ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 1 Cor. 6:2
- Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los infieles? 1 Cor. 6:6
- ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 1 Cor. 6:9
- Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios. 1 Cor. 6:10
- Y esto erais algunos: mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Cor. 6:11
- Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y á Él y á ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo: 1 Cor. 6:13
- ¿O no sabéis que el que se junta con una ramera, es hecho con ella un cuerpo? porque serán, dice, los dos en una carne. 1 Cor. 6:16
- Empero el que se junta con el Señor, un espíritu es. 1 Cor. 6:17
- Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 1 Cor. 6:18
- ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Cor. 6:19
- El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido. 1 Cor. 7:3
- La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer. 1 Cor. 7:4
- No os defraudéis el uno al otro, á no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en la oración: y volved á juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra incontinencia. 1 Cor. 7:5
- Mas á los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido; 1 Cor. 7:10
- Y si se apartare, que se quede sin casar, ó reconcíliese con su marido; y que el marido no despida á su mujer. 1 Cor. 7:11
- Y á los demás yo digo, no el Señor: si algún hermano tiene mujer infiel, y ella consiente en habitar con Él, no la despida. 1 Cor. 7:12
- Porque el marido infiel es santificado en la mujer, y la mujer infiel en el marido: pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos; empero ahora son santos. 1 Cor. 7:14
- Pero si el infiel se aparta, apártese: que no es el hermano ó la hermana sujeto á servidumbre en semejante caso; antes á paz nos llamó Dios. 1 Cor. 7:15
- Empero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó á cada uno, así ande: y así enseño en todas las iglesias. 1 Cor. 7:17
- Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor: asimismo también el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo. 1 Cor. 7:22
- Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que los que tienen mujeres sean como los que no las tienen, 1 Cor. 7:29
- Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas que son del Señor, cómo ha de agradar al Señor: 1 Cor. 7:32
- Empero el que se casó tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar á su mujer. 1 Cor. 7:33
- Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella: la doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu: mas la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, cómo ha de agradar á su marido. 1 Cor. 7:34
- Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene libertad de su voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar su hija virgen, bien hace. 1 Cor. 7:37
- Así que, el que la da en casamiento, bien hace; y el que no la da en casamiento, hace mejor. 1 Cor. 7:38
- La mujer casada está atada á la ley, mientras vive su marido; mas si su marido muriere, libre es: cásese con quien quisiere, con tal que sea en el Señor. 1 Cor. 7:39
- Mas si alguno ama á Dios, el tal es conocido de Él. 1 Cor. 8:3
- Acerca, pues, de las viandas que son sacrificadas á los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay más de un Dios. 1 Cor. 8:4
- Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, ó en el cielo, ó en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), 1 Cor. 8:5
- Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en Él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por Él. 1 Cor. 8:6
- Porque si te ve alguno, á ti que tienes ciencia, que estás sentado á la mesa en el lugar de los ídolos, ¿la conciencia de aquel que es flaco, no será adelantada á comer de lo sacrificado á los ídolos? 1 Cor. 8:10
- Y por tu ciencia se perderá el hermano flaco por el cual Cristo murió. 1 Cor. 8:11
- ¿NO soy apóstol? ¿no soy libre? ¿no he visto á Jesús el Señor nuestro? ¿no sois vosotros mi obra en el Señor? 1 Cor. 9:1
- Si á los otros no soy apóstol, á vosotros ciertamente lo soy: porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor. 1 Cor. 9:2
- ¿Quién jamás peleó á sus expensas? ¿quién planta viña, y no come de su fruto? ¿ó quién apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado? 1 Cor. 9:7
- ¿O dícelo enteramente por nosotros? Pues por nosotros está escrito: porque con esperanza ha de arar el que ara; y el que trilla, con esperanza de recibir el fruto. 1 Cor. 9:10
- ¿No sabéis que los que trabajan en el santuario, comen del santuario; y que los que sirven al altar, del altar participan? 1 Cor. 9:13
- Así también ordenó el Señor á los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. 1 Cor. 9:14
- Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 1 Cor. 9:16
- ¿Cuál, pues, es mi merced? Que predicando el evangelio, ponga el evangelio de Cristo de balde, para no usar mal de mi potestad en el evangelio. 1 Cor. 9:18
- ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos á la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 1 Cor. 9:24
- Así que, yo de esta manera corro, no como á cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire: 1 Cor. 9:26
- Mas de muchos de ellos no se agradó Dios; por lo cual fueron postrados en el desierto. 1 Cor. 10:5
- Ni seáis honradores de ídolos, como algunos de ellos, según está escrito: Sentóse el pueblo á comer y á beber, y se levantaron á jugar. 1 Cor. 10:7
- Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 1 Cor. 10:10
- Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga. 1 Cor. 10:12
- La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 1 Cor. 10:16
- Mirad á Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar? 1 Cor. 10:18
- ¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos? 1 Cor. 10:19
- Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 1 Cor. 10:24
- Como también yo en todas las cosas complazco á todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. 1 Cor. 10:33
- Mas quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo. 1 Cor. 11:3
- Porque el varón no ha de cubrir la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios: mas la mujer es gloria del varón. 1 Cor. 11:7
- Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón. 1 Cor. 11:8
- Porque tampoco el varón fué criado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 1 Cor. 11:9
- Mas ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor. 1 Cor. 11:11
- Porque como la mujer es del varón, así también el varón es por la mujer: empero todo de Dios. 1 Cor. 11:12
- Por el contrario, á la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. 1 Cor. 11:15
- Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado. 1 Cor. 11:21
- Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fué entregado, tomó pan; 1 Cor. 11:23
- Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. 1 Cor. 11:25
- Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor. 1 Cor. 11:29
- Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 1 Cor. 11:32
- Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es. 1 Cor. 12:4
- Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es. 1 Cor. 12:5
- Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos. 1 Cor. 12:6
- Porque á la verdad, á éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; á otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 1 Cor. 12:8
- A otro, fe por el mismo Espíritu, y á otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu; 1 Cor. 12:9
- Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente á cada uno como quiere. 1 Cor. 12:11
- Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo. 1 Cor. 12:12
- Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos. 1 Cor. 12:14
- Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? 1 Cor. 12:15
- Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 1 Cor. 12:17
- Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso. 1 Cor. 12:18
- Que si todos fueran un miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo? 1 Cor. 12:19
- Ni el ojo puede decir á la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza á los pies: No tengo necesidad de vosotros. 1 Cor. 12:21
- Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad: mas Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba; 1 Cor. 12:24
- Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros. 1 Cor. 12:25
- Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte. 1 Cor. 12:27
- No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; 1 Cor. 13:5
- Porque el que habla en lenguas, no habla á los hombres, sino á Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu hable misterios. 1 Cor. 14:2
- Mas el que profetiza, habla á los hombres para edificación, y exhortación, y consolación. 1 Cor. 14:3
- El que habla lengua extraña, á sí mismo se edifica; mas el que profetiza, edifica á la iglesia. 1 Cor. 14:4
- Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis lenguas, empero más que profetizaseis: porque mayor es el que profetiza que el que habla lenguas, si también no interpretare, para que la iglesia tome edificación. 1 Cor. 14:5
- Tantos géneros de voces, por ejemplo, hay en el mundo, y nada hay mudo; 1 Cor. 14:10
- Mas si yo ignorare el valor de la voz, seré bárbaro al que habla, y el que habla será bárbaro para mí. 1 Cor. 14:11
- Por lo cual, el que habla lengua extraña, pida que la interprete. 1 Cor. 14:13
- ¿Qué pues? Oraré con el espíritu, mas oraré también con entendimiento; cantaré con el espíritu, mas cantaré también con entendimiento. 1 Cor. 14:15
- Porque si bendijeres con el espíritu, el que ocupa lugar de un mero particular, ¿cómo dirá amén á tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. 1 Cor. 14:16
- Porque tú, á la verdad, bien haces gracias; mas el otro no es edificado. 1 Cor. 14:17
- Hermanos, no seáis niños en el sentido, sino sed niños en la malicia: empero perfectos en el sentido. 1 Cor. 14:20
- En la ley está escrito: En otras lenguas y en otros labios hablaré á este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. 1 Cor. 14:21
- Lo oculto de su corazón se hace manifiesto: y así, postrándose sobre el rostro, adorará á Dios, declarando que verdaderamente Dios está en vosotros. 1 Cor. 14:25
- Y si á otro que estuviere sentado, fuere revelado, calle el primero. 1 Cor. 14:30
- Mas el que ignora, ignore. 1 Cor. 14:38
- Así que, hermanos, procurad profetizar; y no impidáis el hablar lenguas. 1 Cor. 14:39
- ADEMÁS os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 1 Cor. 15:1
- Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 1 Cor. 15:2
- Y el postrero de todos, como á un abortivo, me apareció á mí. 1 Cor. 15:8
- Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la iglesia de Dios. 1 Cor. 15:9
- Luego el fin; cuando entregará el reino á Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia y potestad. 1 Cor. 15:24
- Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. 1 Cor. 15:26
- Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á Él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. 1 Cor. 15:28
- Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, ó de otro grano: 1 Cor. 15:37
- Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y á cada simiente su propio cuerpo. 1 Cor. 15:38
- Así también está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam en espíritu vivificante. 1 Cor. 15:45
- El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre que es el Señor, es del cielo. 1 Cor. 15:47
- Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales. 1 Cor. 15:48
- Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción. 1 Cor. 15:50
- Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. 1 Cor. 15:56
- Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. 1 Cor. 15:57
- Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano. 1 Cor. 15:58
- Y si fuere digno el negocio de que yo también vaya, irán conmigo. 1 Cor. 16:4
- Porque no os quiero ahora ver de paso; porque espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permitiere. 1 Cor. 16:7
- Porque recrearon mi espíritu y el vuestro: reconoced pues á los tales. 1 Cor. 16:18
- Las iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Señor Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa. 1 Cor. 16:19
- El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranatha. 1 Cor. 16:22
- PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo el hermano, á la iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están por toda la Acaya: 2 Cor. 1:1
- Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, 2 Cor. 1:3
- El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios. 2 Cor. 1:4
- Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 2 Cor. 1:5
- Mas si somos atribulados, es por vuestra consolación y salud; la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos: ó si somos consolados, es por vuestra consolación y salud; 2 Cor. 1:6
- El cual nos libró y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aun nos librará; 2 Cor. 1:10
- Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros. 2 Cor. 1:12
- Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, ó también conocéis: y espero que aun hasta el fin las conoceréis: 2 Cor. 1:13
- Como también en parte habéis conocido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús. 2 Cor. 1:14
- Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que por nosotros ha sido entre vosotros predicado, por mí y Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en Él. 2 Cor. 1:19
- Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios; 2 Cor. 1:21
- El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones. 2 Cor. 1:22
- Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegrará, sino aquel á quien yo contristare? 2 Cor. 2:2
- Y esto mismo os escribí, porque cuando llegare no tenga tristeza sobre tristeza de los que me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros. 2 Cor. 2:3
- Así que, al contrario, vosotros más bien lo perdonéis y consoléis, porque no sea el tal consumido de demasiada tristeza. 2 Cor. 2:7
- Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con Él. 2 Cor. 2:8
- Cuando vine á Troas para el evangelio de Cristo, aunque me fué abierta puerta en el Señor, 2 Cor. 2:12
- Mas á Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús, y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar. 2 Cor. 2:14
- Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, escrita no con tinta, mas con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 2 Cor. 3:3
- El cual asimismo nos hizo ministros suficientes de un nuevo pacto: no de la letra, mas del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 2 Cor. 3:6
- Y si el ministerio de muerte en la letra grabado en piedras, fué con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudiesen poner los ojos en la faz de Moisés á causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, 2 Cor. 3:7
- ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? 2 Cor. 3:8
- Porque si el ministerio de condenación fué con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justicia. 2 Cor. 3:9
- Y no como Moisés, que ponía un velo sobre su faz, para que los hijos de Israel no pusiesen los ojos en el fin de lo que había de ser abolido. 2 Cor. 3:13
- Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado. 2 Cor. 3:14
- Y aun hasta el día de hoy, cuando Moisés es leído, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 2 Cor. 3:15
- Mas cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará. 2 Cor. 3:16
- Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Cor. 3:17
- Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor. 2 Cor. 3:18
- En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 2 Cor. 4:4
- Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesucristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús. 2 Cor. 4:5
- Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 2 Cor. 4:6
- Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos. 2 Cor. 4:10
- Empero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme á lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos; 2 Cor. 4:13
- Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, á nosotros también nos levantará por Jesús, y nos pondrá con vosotros. 2 Cor. 4:14
- Porque todas estas cosas padecemos por vosotros, para que abundando la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde á gloria de Dios. 2 Cor. 4:15
- Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día. 2 Cor. 4:16
- Mas el que nos hizo para esto mismo, es Dios; el cual nos ha dado la prenda del Espíritu. 2 Cor. 5:5
- Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos ausentes del Señor; 2 Cor. 5:6
- Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno ó malo. 2 Cor. 5:10
- No nos encomendamos pues otra vez á vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis qué responder contra los que se glorían en las apariencias, y no en el corazón. 2 Cor. 5:12
- Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: Que si uno murió por todos, luego todos son muertos; 2 Cor. 5:14
- Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación. 2 Cor. 5:18
- Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. 2 Cor. 5:19
- En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salud te he socorrido: he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud:) 2 Cor. 6:2
- No dando á nadie ningún escándalo, porque el ministerio nuestro no sea vituperado: 2 Cor. 6:3
- ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿ó qué parte el fiel con el infiel? 2 Cor. 6:15
- ¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. 2 Cor. 6:16
- Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 2 Cor. 6:17
- Y seré á vosotros Padre, Y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el Señor Todopoderoso. 2 Cor. 6:18
- Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte. 2 Cor. 7:10
- Porque he aquí, esto mismo que según Dios fuisteis contristados, cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y aun temor, y aun gran deseo, y aun celo, y aun vindicación. En todo os habéis mostrado limpios en el negocio. 2 Cor. 7:11
- Por tanto, tomamos consolación de vuestra consolación: empero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido recreado su espíritu de todos vosotros. 2 Cor. 7:13
- Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene á vosotros, que comenzasteis antes, no sólo á hacerlo, mas aun á quererlo desde el año pasado. 2 Cor. 8:10
- Ahora pues, llevad también á cabo el hecho, para que como estuvisteis prontos á querer, así también lo estéis en cumplir conforme á lo que tenéis. 2 Cor. 8:11
- Como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos. 2 Cor. 8:15
- Empero gracias á Dios que dió la misma solicitud por vosotros en el corazón de Tito. 2 Cor. 8:16
- Y enviamos juntamente con Él al hermano cuya alabanza en el evangelio es por todas las iglesias; 2 Cor. 8:18
- Y no sólo esto, mas también fué ordenado por las iglesias el compañero de nuestra peregrinación para llevar esta gracia, que es administrada de nosotros para gloria del mismo Señor, y para demostrar vuestro pronto ánimo: 2 Cor. 8:19
- Pues conozco vuestro pronto ánimo, del cual me glorío yo entre los de Macedonia, que Acaya está apercibida desde el año pasado; y vuestro ejemplo ha estimulado á muchos. 2 Cor. 9:2
- Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará. 2 Cor. 9:6
- Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama el dador alegre. 2 Cor. 9:7
- Y el que da simiente al que siembra, también dará pan para comer, y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los crecimientos de los frutos de vuestra justicia; 2 Cor. 9:10
- Porque aunque me glorié aun un poco de nuestra potestad (la cual el Señor nos dió para edificación y no para vuestra destrucción), no me avergonzaré; 2 Cor. 10:8
- Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas estando ausentes, tales seremos también en hechos, estando presentes. 2 Cor. 10:11
- Porque no nos extendemos sobre nuestra medida, como si no llegásemos hasta vosotros: porque también hasta vosotros hemos llegado en el evangelio de Cristo: 2 Cor. 10:14
- Y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la medida de otro para gloriarnos en lo que ya estaba aparejado. 2 Cor. 10:16
- Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. 2 Cor. 10:17
- Porque no el que se alaba á sí mismo, el tal es aprobado; mas aquel á quien Dios alaba. 2 Cor. 10:18
- Porque si el que viene, predicare otro Jesús que el que hemos predicado, ó recibiereis otro espíritu del que habéis recibido, ú otro evangelio del que habéis aceptado, lo sufrierais bien. 2 Cor. 11:4
- ¿Pequé yo humillándome á mí mismo, para que vosotros fueseis ensalzados, porque os he predicado el evangelio de Dios de balde? 2 Cor. 11:7
- Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. 2 Cor. 11:14
- Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloria. 2 Cor. 11:17
- En caminos muchas veces, peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los Gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en la mar, peligros entre falsos hermanos; 2 Cor. 11:26
- El Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, que es bendito por siglos, sabe que no miento. 2 Cor. 11:31
- En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los Damascenos para prenderme; 2 Cor. 11:32
- Conozco á un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe) fué arrebatado hasta el tercer cielo. 2 Cor. 12:2
- Y conozco tal hombre, (si en el cuerpo, ó fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe,) 2 Cor. 12:3
- Que fué arrebatado al paraíso, donde oyó palabras secretas que el hombre no puede decir. 2 Cor. 12:4
- Rogué á Tito, y envié con Él al hermano. ¿Os engañó quizá Tito? ¿no hemos procedido con el mismo espíritu y por las mismas pisadas? 2 Cor. 12:18
- Pues buscáis una prueba de Cristo que habla en mí, el cual no es flaco para con vosotros, antes es poderoso en vosotros. 2 Cor. 13:3
- Por tanto os escribo esto ausente, por no tratar presente con dureza, conforme á la potestad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción. 2 Cor. 13:10
- Resta, hermanos, que tengáis gozo, seáis perfectos, tengáis consolación, sintáis una misma cosa, tengáis paz; y el Dios de paz y de caridad será con vosotros. 2 Cor. 13:11
- La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén. La segunda Epístola á los Corintios fué enviada de Filipos de Macedonia con Tito y Lucas. 2 Cor. 13:14
- PABLO, apóstol, (no de los hombres ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos), Gál. 1:1
- Gracia sea á vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo, Gál. 1:3
- El cual se dió á sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme á la voluntad de Dios y Padre nuestro; Gál. 1:4
- No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Gál. 1:7
- Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre; Gál. 1:11
- Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaismo, que perseguía sobremanera la iglesia de Dios, y la destruía; Gál. 1:13
- Y aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo muy más celador que todos de las tradiciones de mis padres. Gál. 1:14
- Mas cuando plugo á Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, Gál. 1:15
- Mas á ningún otro de los apóstoles vi, sino á Jacobo el hermano del Señor. Gál. 1:19
- Empero fuí por revelación, y comuniquéles el evangelio que predico entre los Gentiles; mas particularmente á los que parecían ser algo, por no correr en vano, ó haber corrido. Gál. 2:2
- Antes por el contrario, como vieron que el evangelio de la incircuncisión me era encargado, como á Pedro el de la circuncisión, Gál. 2:7
- (Porque el que hizo por Pedro para el apostolado de la circuncisión, hizo también por mí para con los Gentiles;) Gál. 2:8
- Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada. Gál. 2:16
- Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí. Gál. 2:20
- Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, ó por el oir de la fe? Gál. 3:2
- ¿Tan necios sois? ¿habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne? Gál. 3:3
- Aquel, pues, que os daba el Espíritu, y obraba maravillas entre vosotros ¿hacíalo por las obras de la ley, ó por el oir de la fe? Gál. 3:5
- Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham. Gál. 3:9
- Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Gál. 3:10
- Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá. Gál. 3:11
- La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos. Gál. 3:12
- Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Gál. 3:17
- Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno. Gál. 3:20
- TAMBIÉN digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo; Gál. 4:1
- Mas está debajo de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Gál. 4:2
- Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito á la ley, Gál. 4:4
- Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre. Gál. 4:6
- Que vosotros sabéis que por flaqueza de carne os anuncié el evangelio al principio: Gál. 4:13
- Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre. Gál. 4:22
- Mas el de la sierva nació según la carne; pero el de la libre nació por la promesa. Gál. 4:23
- Las cuales cosas son dichas por alegoría: porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendró para servidumbre, que es Agar. Gál. 4:24
- Porque Agar ó Sinaí es un monte de Arabia, el cual es conjunto á la que ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos. Gál. 4:25
- Empero como entonces el que era engendrado según la carne, perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Gál. 4:29
- Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera á la sierva y á su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. Gál. 4:30
- ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre. Gál. 5:1
- Porque nosotros por el Espíritu esperamos la esperanza de la justicia por la fe. Gál. 5:5
- Yo confío de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa sentiréis: mas el que os inquieta, llevará el juicio, quienquiera que Él sea. Gál. 5:10
- Y yo, hermanos, si aun predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? pues que quitado es el escándalo de la cruz. Gál. 5:11
- Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne. Gál. 5:16
- Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres. Gál. 5:17
- Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gál. 5:21
- Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Gál. 5:22
- Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu. Gál. 5:25
- HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado. Gál. 6:1
- Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña. Gál. 6:3
- Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye. Gál. 6:6
- No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gál. 6:7
- Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gál. 6:8
- Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo. Gál. 6:14
- Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios. Gál. 6:16
- Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: Ef. 1:3
- Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad, Ef. 1:5
- Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado: Ef. 1:6
- En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia, Ef. 1:7
- Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo, Ef. 1:9
- En Él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad, Ef. 1:11
- En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Ef. 1:13
- Por lo cual también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y amor para con todos los santos, Ef. 1:15
- Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento; Ef. 1:17
- Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, mas aun en el venidero: Ef. 1:21
- En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia: Ef. 2:2
- Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Ef. 2:12
- Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; Ef. 2:20
- En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: Ef. 2:21
- En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu. Ef. 2:22
- A saber, que por revelación me fué declarado el misterio, como antes he escrito en breve; Ef. 3:3
- Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo: Ef. 3:4
- El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu: Ef. 3:5
- Que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio: Ef. 3:6
- Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su potencia. Ef. 3:7
- A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, Ef. 3:8
- En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de Él. Ef. 3:12
- Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. Ef. 3:16
- Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Ef. 3:19
- YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados; Ef. 4:1
- Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Ef. 4:3
- Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros. Ef. 4:6
- El que descendió, Él mismo es el que también subió sobre todos los cielos para cumplir todas las cosas.) Ef. 4:10
- Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor. Ef. 4:16
- Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido. Ef. 4:17
- Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: Ef. 4:18
- Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza. Ef. 4:19
- A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error; Ef. 4:22
- Y á renovarnos en el espíritu de vuestra mente, Ef. 4:23
- Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad. Ef. 4:24
- Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; Ef. 4:26
- El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. Ef. 4:28
- Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. Ef. 4:30
- Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Ef. 5:5
- Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz, Ef. 5:8
- (Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;) Ef. 5:9
- Redimiendo el tiempo, porque los días son malos. Ef. 5:16
- Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo: Ef. 5:20
- Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios. Ef. 5:21
- Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y Él es el que da la salud al cuerpo. Ef. 5:23
- Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, Ef. 5:26
- Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama. Ef. 5:28
- Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne. Ef. 5:31
- HIJOS, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo. Ef. 6:1
- Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, Ef. 6:2
- Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo ó sea libre. Ef. 6:8
- Y vosotros, amos, haced á ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que no hay acepción de personas con Él. Ef. 6:9
- Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. Ef. 6:10
- Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo. Ef. 6:13
- Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz; Ef. 6:15
- Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Ef. 6:16
- Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios; Ef. 6:17
- Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos, Ef. 6:18
- Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio, Ef. 6:19
- Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de Él, como debo hablar. Ef. 6:20
- Mas para que también vosotros sepáis mis negocios, y cómo lo paso, todo os lo hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro en el Señor: Ef. 6:21
- Por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora: Fil. 1:5
- Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; Fil. 1:6
- Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, sois todos vosotros compañeros de mi gracia. Fil. 1:7
- Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo; Fil. 1:10
- De manera que mis prisiones han sido célebres en Cristo en todo el pretorio, y á todos los demás; Fil. 1:13
- Y muchos de los hermanos en el Señor, tomando ánimo con mis prisiones, se atreven mucho más á hablar la palabra sin temor. Fil. 1:14
- Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Fil. 1:21
- Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra, no sé entonces qué escoger; Fil. 1:22
- Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís estar en mí. Fil. 1:30
- Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Fil. 2:2
- El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Fil. 2:6
- Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; Fil. 2:10
- Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre. Fil. 2:11
- Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Fil. 2:13
- Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo; Fil. 2:15
- Reteniendo la palabra de vida para que yo pueda gloriarme en el día de Cristo, que no he corrido en vano, ni trabajado en vano. Fil. 2:16
- Y aun si soy derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y congratulo por todos vosotros. Fil. 2:17
- Mas espero en el Señor Jesús enviaros presto á Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo, entendido vuestro estado. Fil. 2:19
- Pero la experiencia de Él habéis conocido, que como hijo á padre ha servido conmigo en el evangelio. Fil. 2:22
- Y confío en el Señor que yo también iré presto á vosotros. Fil. 2:24
- Recibidle pues en el Señor con todo gozo; y tened en estima á los tales: Fil. 2:29
- RESTA, hermanos, que os gocéis en el Señor. A mí, á la verdad, no es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Fil. 3:1
- Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo, Fil. 3:8
- Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno. Fil. 3:19
- El cual transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con la cual puede también sujetar á sí todas las cosas. Fil. 3:21
- ASÍ que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados. Fil. 4:1
- A Euodias ruego, y á Syntychê exhorto, que sientan lo mismo en el Señor. Fil. 4:2
- Asimismo te ruego también á ti, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida. Fil. 4:3
- Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. Fil. 4:4
- Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Fil. 4:5
- Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros. Fil. 4:9
- Mas en gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin ha reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aun estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. Fil. 4:10
- PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, Col. 1:1
- Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los santos, Col. 1:4
- El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, Col. 1:6
- Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro; Col. 1:7
- El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Col. 1:8
- Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia; Col. 1:9
- Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: Col. 1:10
- En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados: Col. 1:14
- El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Col. 1:15
- Y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; Él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. Col. 1:18
- En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de Él: Col. 1:22
- Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro. Col. 1:23
- A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos: Col. 1:26
- El cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesús: Col. 1:28
- Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo; Col. 2:2
- En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento. Col. 2:3
- Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante con el espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro concierto, y la firmeza de vuestra fe en Cristo. Col. 2:5
- Y en Él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad: Col. 2:10
- En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo; Col. 2:11
- Sepultados juntamente con Él en la bautismo, en el cual también resucitasteis con Él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos. Col. 2:12
- Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo. Col. 2:17
- Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto á los ángeles, metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido de su propia carne, Col. 2:18
- Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por las ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios. Col. 2:19
- (Las cuales cosas son todas para destrucción en el uso mismo), en conformidad á mandamientos y doctrinas de hombres? Col. 2:22
- Tales cosas tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para el saciar de la carne. Col. 2:23
- Y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió; Col. 3:10
- Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos. Col. 3:11
- Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección. Col. 3:14
- Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias á Dios Padre por Él. Col. 3:17
- Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor. Col. 3:18
- Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay acepción de personas. Col. 3:25
- Orando también juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso, Col. 4:3
- Andad en sabiduría para con los extraños, redimiendo el tiempo. Col. 4:5
- Todos mis negocios os hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro y consiervo en el Señor: Col. 4:7
- El cual os he enviado á esto mismo, para que entienda vuestros negocios, y consuele vuestros corazones; Col. 4:8
- Con Onésimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros. Todo lo que acá pasa, os harán saber. Col. 4:9
- Aristarchô, mi compañero en la prisión, os saluda, y Marcos, el sobrino de Bernabé (acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere á vosotros, recibidle), Col. 4:10
- Y Jesús, el que se llama Justo; los cuales son de la circuncisión: éstos solos son los que me ayudan en el reino de Dios, y me han sido consuelo. Col. 4:11
- Os saluda Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, siempre solícito por vosotros en oraciones, para que estéis firmes, perfectos y cumplidos en todo lo que Dios quiere. Col. 4:12
- Os saluda Lucas, el médico amado, y Demas. Col. 4:14
- Y decid á Archîpo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del Señor. Col. 4:17
- PABLO, y Silvano, y Timoteo, á la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 1 Tes. 1:1
- Y esperar á su Hijo de los cielos, al cual resucitó de los muertos; á Jesús, el cual nos libró de la ira que ha de venir. 1 Tes. 1:10
- Pues aun habiendo padecido antes, y sido afrentados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en Dios nuestro para anunciaros el evangelio de Dios con gran combate. 1 Tes. 2:2
- Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones. 1 Tes. 2:4
- Tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no sólo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; porque nos erais carísimos. 1 Tes. 2:8
- Porque ya, hermanos, os acordáis de nuestro trabajo y fatiga: que trabajando de noche y de día por no ser gravosos á ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. 1 Tes. 2:9
- Así como sabéis de qué modo exhortábamos y consolábamos á cada uno de vosotros, como el padre á sus hijos, 1 Tes. 2:11
- Por lo cual, también nosotros damos gracias á Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creísteis. 1 Tes. 2:13
- Prohibiéndonos hablar á los Gentiles, á fin de que se salven, para henchir la medida de sus pecados siempre: pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo. 1 Tes. 2:16
- Y enviamos á Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, á confirmaros y exhortaros en vuestra fe, 1 Tes. 3:2
- Por lo cual, también yo, no esperando más, he enviado á reconocer vuestra fe, no sea que os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano. 1 Tes. 3:5
- Porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor. 1 Tes. 3:8
- Por lo cual, ¿qué hacimiento de gracias podremos dar á Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos á causa de vosotros delante de nuestro Dios, 1 Tes. 3:9
- Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesucristo, encamine nuestro viaje á vosotros. 1 Tes. 3:11
- Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros; 1 Tes. 3:12
- RESTA pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que fuisteis enseñados de nosotros de cómo os conviene andar, y agradar á Dios, así vayáis creciendo. 1 Tes. 4:1
- Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús. 1 Tes. 4:2
- Que ninguno oprima, ni engañe en nada á su hermano: porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y protestado. 1 Tes. 4:6
- Así que, el que menosprecia, no menosprecia á hombre, sino á Dios, el cual también nos dió su Espíritu Santo. 1 Tes. 4:8
- Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: 1 Tes. 4:16
- Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 1 Tes. 4:17
- Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche, 1 Tes. 5:2
- El cual murió por nosotros, para que ó que velemos, ó que durmamos, vivamos juntamente con Él. 1 Tes. 5:10
- Y os rogamos, hermanos, que reconozcáis á los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan: 1 Tes. 5:12
- No apaguéis el Espíritu. 1 Tes. 5:19
- Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tes. 5:23
- Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo hará. 1 Tes. 5:24
- Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leída á todos los santos hermanos. 1 Tes. 5:27
- PABLO, y Silvano, y Timoteo, á la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: 2 Tes. 1:1
- Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. 2 Tes. 1:5
- Y á vosotros, que sois atribulados, dar reposo con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús del cielo con los ángeles de su potencia, 2 Tes. 1:7
- En llama de fuego, para dar el pago á los que no conocieron á Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 2 Tes. 1:8
- Para que el nombre, de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. 2 Tes. 1:12
- Que no os mováis fácilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el día del Señor esté cerca. 2 Tes. 2:2
- No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 2 Tes. 2:3
- Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios. 2 Tes. 2:4
- Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; 2 Tes. 2:7
- Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 2 Tes. 2:8
- Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 2 Tes. 2:10
- Mas nosotros debemos dar siempre gracias á Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salud, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad: 2 Tes. 2:13
- Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dió consolación eterna, y buena esperanza por gracia, 2 Tes. 2:16
- Mas fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del mal. 2 Tes. 3:3
- Y tenemos confianza de vosotros en el Señor, que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. 2 Tes. 3:4
- Y el Señor enderece vuestros corazones en el amor de Dios, y en la paciencia de Cristo. 2 Tes. 3:5
- Empero os denunciamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que anduviere fuera de orden, y no conforme á la doctrina que recibieron de nosotros: 2 Tes. 3:6
- Ni comimos el pan de ninguno de balde; antes, obrando con trabajo y fatiga de noche y de día, por no ser gravosos á ninguno de vosotros; 2 Tes. 3:8
- Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros. 2 Tes. 3:16
- Pues el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida: 1 Tim. 1:5
- Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 1 Tim. 1:9
- Según el evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual á mí me ha sido encargado. 1 Tim. 1:11
- Y doy gracias al que me fortificó, á Cristo Jesús nuestro Señor, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio: 1 Tim. 1:12
- Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 1 Tim. 1:15
- Mas por esto fuí recibido á misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en Él para vida eterna. 1 Tim. 1:16
- El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad. 1 Tim. 2:4
- El cual se dió á sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos: 1 Tim. 2:6
- Porque no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio. 1 Tim. 2:12
- Porque Adam fué formado el primero, después Eva; 1 Tim. 2:13
- Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar; 1 Tim. 3:2
- (Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) 1 Tim. 3:5
- Que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia. 1 Tim. 3:9
- Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria. 1 Tim. 3:16
- EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando á espíritus de error y á doctrinas de demonios; 1 Tim. 4:1
- Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. 1 Tim. 4:8
- Que por esto aun trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. 1 Tim. 4:10
- No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 1 Tim. 4:14
- Porque la Escritura dice: No embozarás al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su jornal. 1 Tim. 5:18
- Contra el anciano no recibas acusación sino con dos ó tres testigos. 1 Tim. 5:19
- TODOS los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan á sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y la doctrina. 1 Tim. 6:1
- Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 1 Tim. 6:10
- Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo: 1 Tim. 6:14
- La cual á su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores; 1 Tim. 6:15
- Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; á quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. 1 Tim. 6:16
- A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos: 1 Tim. 6:17
- A Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia, y paz de Dios el Padre y de Jesucristo nuestro Señor. 2 Tim. 1:2
- Por lo cual te aconsejo que despiertes el don de Dios, que está en ti por la imposición de mis manos. 2 Tim. 1:6
- Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza. 2 Tim. 1:7
- Que nos salvó y llamó con vocación santa, no conforme á nuestras obras, mas según el intento suyo y gracia, la cual nos es dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, 2 Tim. 1:9
- Mas ahora es manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte, y sacó á la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio; 2 Tim. 1:10
- Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros. 2 Tim. 1:14
- Dé el Señor misericordia á la casa de Onesíforo; que muchas veces me refrigeró, y no se avergonzó de mi cadena: 2 Tim. 1:16
- Déle el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Efeso, tú lo sabes mejor. 2 Tim. 1:18
- Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente. 2 Tim. 2:5
- El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero. 2 Tim. 2:6
- Considera lo que digo; y el Señor te dé entendimiento en todo. 2 Tim. 2:7
- Acuérdate que Jesucristo, el cual fué de la simiente de David, resucitó de los muertos conforme á mi evangelio; 2 Tim. 2:8
- En el que sufro trabajo, hasta las prisiones á modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. 2 Tim. 2:9
- Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor á los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 2 Tim. 2:19
- Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido; 2 Tim. 2:24
- Persecuciones, aflicciones, cuales me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra, cuales persecuciones he sufrido; y de todas me ha librado el Señor. 2 Tim. 3:11
- Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra. 2 Tim. 3:17
- Y apartarán de la verdad el oído y se volverán á las fábulas. 2 Tim. 4:4
- Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano. 2 Tim. 4:6
- Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida. 2 Tim. 4:8
- Lucas solo está conmigo. Toma á Marcos, y tráele contigo; porque me es útil para el ministerio. 2 Tim. 4:11
- Trae, cuando vinieres, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo: y los libros, mayormente los pergaminos. 2 Tim. 4:13
- Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme á sus hechos. 2 Tim. 4:14
- Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fuí librado de la boca del león. 2 Tim. 4:17
- Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 2 Tim. 4:18
- El Señor Jesucristo sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén. La segunda epístola á Timoteo, el cual fué el primer obispo ordenado en Efeso, fué escrita de Roma, cuando Pablo fué presentado la segunda vez á César Nerón. 2 Tim. 4:22
- PABLO, siervo de Dios, y apóstol de Jesucristo, según la fe de los escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, Tit. 1:1
- El que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles que no estén acusados de disolución, ó contumaces. Tit. 1:6
- Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias; Tit. 1:7
- Palabra sana, é irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros. Tit. 2:8
- No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; Tit. 3:5
- El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, Tit. 3:6
- Estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio. Tit. 3:11
- Todos los que están conmigo te saludan. Saluda á los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén. A Tito, el cual fué el primer obispo ordenado á la iglesia de los Cretenses, escrita de Nicópolis de Macedonia. Tit. 3:15
- PABLO, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, á Filemón amado, y coadjutor nuestro; Filem. 1:1
- Oyendo tu caridad, y la fe que tienes en el Señor Jesús, y para con todos los santos; Filem. 1:5
- Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús. Filem. 1:6
- El cual en otro tiempo te fué inútil, mas ahora á ti y á mí es útil; Filem. 1:11
- El cual te vuelvo á enviar; tu pues, recíbele como á mis entrañas. Filem. 1:12
- No ya como siervo, antes más que siervo, como hermano amado, mayormente de mí, pero cuánto más de ti, en la carne y en el Señor. Filem. 1:16
- Sí, hermano, góceme yo de ti en el Señor; recrea mis entrañas en el Señor. Filem. 1:20
- En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo: Heb. 1:2
- El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas, Heb. 1:3
- Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace á sus ángeles espíritus, Y á sus ministros llama de fuego. Heb. 1:7
- Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino; Heb. 1:8
- Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que á tus compañeros. Heb. 1:9
- Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; Y los cielos son obras de tus manos: Heb. 1:10
- Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Empero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán. Heb. 1:12
- ¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron; Heb. 2:3
- Porque no sujetó á los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos. Heb. 2:5
- Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de Él? ¿O el hijo del hombre, que le visitas? Heb. 2:6
- Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, á aquel Jesús que es hecho un poco menor que los ángeles, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos. Heb. 2:9
- Porque convenía que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual todas las cosas subsisten, habiendo de llevar á la gloria á muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos. Heb. 2:10
- Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, Heb. 2:11
- Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo, Heb. 2:14
- Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre. Heb. 2:15
- El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fué Moisés sobre toda su casa. Heb. 3:2
- Porque de tanto mayor gloria que Moisés éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó. Heb. 3:3
- Porque toda casa es edificada de alguno: mas el que crió todas las cosas es Dios. Heb. 3:4
- Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza. Heb. 3:6
- Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, Heb. 3:7
- No endurezcáis vuestros corazones Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Heb. 3:8
- Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza; Heb. 3:14
- Mas ¿con cuáles estuvo enojado cuarenta años? ¿No fué con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? Heb. 3:17
- Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe. Heb. 4:2
- Empero entramos en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, No entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. Heb. 4:3
- Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Heb. 4:4
- Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Heb. 4:8
- Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Heb. 4:9
- Porque el que ha entrado en su reposo, también Él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Heb. 4:10
- Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Heb. 4:12
- Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Heb. 4:14
- Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro. Heb. 4:16
- Y por causa de ella debe, como por sí mismo, así también por el pueblo, ofrecer por los pecados. Heb. 5:3
- Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón. Heb. 5:4
- Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy; Heb. 5:5
- Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, Según el orden de Melchîsedec. Heb. 5:6
- El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo. Heb. 5:7
- Nombrado de Dios pontífice según el orden de Melchîsedec. Heb. 5:10
- Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Heb. 5:14
- POR tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante á la perfección; no echando otra vez el fundamento; no arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios, Heb. 6:1
- Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo. Heb. 6:4
- Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y produce hierba provechosa á aquellos de los cuales es labrada, recibe bendición de Dios: Heb. 6:7
- Mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldición; cuyo fin será el ser abrasada. Heb. 6:8
- Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado á su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún á los santos. Heb. 6:10
- Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el cabo, para cumplimiento de la esperanza: Heb. 6:11
- Porque los hombres ciertamente por el mayor que ellos juran: y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmación. Heb. 6:16
- Donde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho Pontífice eternalmente según el orden de Melchîsedec. Heb. 6:20
- PORQUE este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, Heb. 7:1
- Mirad pues cuán grande fué éste, al cual aun Abraham el patriarca dió diezmos de los despojos. Heb. 7:4
- Y ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es á saber, de sus hermanos aunque también hayan salido de los lomos de Abraham. Heb. 7:5
- Si pues la perfección era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él recibió el pueblo la ley) ¿qué necesidad había aún de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melchîsedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Heb. 7:11
- Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga también mudanza de la ley. Heb. 7:12
- Porque notorio es que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, sobre cuya tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Heb. 7:14
- El cual no es hecho conforme á la ley del mandamiento carnal, sino según la virtud de vida indisoluble; Heb. 7:16
- Pues se da testimonio de Él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melchîsedec. Heb. 7:17
- El mandamiento precedente, cierto se abroga por su flaqueza é inutilidad; Heb. 7:18
- (Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente Según el orden de Melchîsedec:) Heb. 7:21
- Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. Heb. 8:2
- Los cuales sirven de bosquejo y sombre de las cosas celestiales, como fué respondido á Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte. Heb. 8:5
- Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas. Heb. 8:6
- Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, Y consumaré para con la casa de Israel y para con la casa de Judá un nuevo pacto; Heb. 8:8
- No como el pacto que hice con sus padres El día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto: Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo los menosprecié, dice el Señor. Heb. 8:9
- Por lo cual, este es el pacto que ordenaré á la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, Y sobre el corazón de ellos las escribiré; Y seré á ellos por Dios, Y ellos me serán á mí por pueblo: Heb. 8:10
- Y ninguno enseñará á su prójimo, Ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: Porque todos me conocerán, Desde el menor de ellos hasta el mayor. Heb. 8:11
- TENÍA empero también el primer pacto reglamentos del culto, y santuario mundano. Heb. 9:1
- Porque el tabernáculo fué hecho: el primero, en que estaban las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposición; lo que llaman el Santuario. Heb. 9:2
- Tras el segundo velo estaba el tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo; Heb. 9:3
- El cual tenía un incensario de oro, y el arca del pacto cubierta de todas partes alrededor de oro; en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; Heb. 9:4
- Y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en particular. Heb. 9:5
- Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios del culto; Heb. 9:6
- Mas en el segundo, sólo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo: Heb. 9:7
- Dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie. Heb. 9:8
- Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto á la conciencia, al que servía con ellos; Heb. 9:9
- Consistiendo sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección. Heb. 9:10
- Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación; Heb. 9:11
- Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención. Heb. 9:12
- ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo? Heb. 9:14
- Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive. Heb. 9:17
- De donde vino que ni aun el primero fué consagrado sin sangre. Heb. 9:18
- Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció al mismo libro, y también á todo el pueblo, Heb. 9:19
- Y además de esto roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Heb. 9:21
- Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. Heb. 9:24
- Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena; Heb. 9:25
- De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo. Heb. 9:26
- Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio; Heb. 9:27
- Por lo cual, entrando en el mundo, dice: sacrificio y presente no quisiste; Mas me apropiaste cuerpo: Heb. 10:5
- Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Heb. 10:6
- Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron, (las cuales cosas se ofrecen según la ley,) Heb. 10:8
- Y atestíguanos lo mismo el Espíritu Santo; que después que dijo: Heb. 10:15
- Y este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, Y en sus almas las escribiré: Heb. 10:16
- Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo, Heb. 10:19
- Por el camino que Él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne; Heb. 10:20
- Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió: Heb. 10:23
- Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, Heb. 10:26
- El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia: Heb. 10:28
- ¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fué santificado, é hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Heb. 10:29
- Sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo. Heb. 10:30
- Porque de mis prisiones también os resentisteis conmigo, y el robo de vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que tenéis en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece. Heb. 10:34
- Porque aun un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Heb. 10:37
- Ahora el justo vivirá por fe; Mas si se retirare, no agradará á mi alma. Heb. 10:38
- Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Heb. 11:6
- Por la fe Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veían, con temor aparejó el arca en que su casa se salvase: por la cual fe condenó al mundo, y fué hecho heredero de la justicia que es por la fe. Heb. 11:7
- Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios. Heb. 11:10
- Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido. Heb. 11:11
- Por fe ofreció Abraham á Isaac cuando fué probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas, Heb. 11:17
- Por fe Moisés, nacido, fué escondido de sus padres por tres meses, porque le vieron hermoso niño; y no temieron el mandamiento del rey. Heb. 11:23
- Escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado. Heb. 11:25
- Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios; porque miraba á la remuneración. Heb. 11:26
- Por fe celebró la pascua y el derramamiento de la sangre, para que el que mataba los primogénitos no los tocase. Heb. 11:28
- Por fe pasaron el mar Bermejo como por tierra seca: lo cual probando los Egipcios, fueron sumergidos. Heb. 11:29
- ¿Y qué más digo? porque el tiempo me faltará contando de Gedeón, de Barac, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas: Heb. 11:32
- Las mujeres recibieron sus muertos por resurrección; unos fueron estirados, no aceptando el rescate, para ganar mejor resurrección; Heb. 11:35
- De los cuales el mundo no era digno; perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Heb. 11:38
- POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta, Heb. 12:1
- Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios. Heb. 12:2
- Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado: Heb. 12:4
- Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, Ni desmayes cuando eres de Él reprendido. Heb. 12:5
- Porque el Señor al que ama castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo. Heb. 12:6
- Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga? Heb. 12:7
- Y á la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y á Dios el Juez de todos, y á los espíritus de los justos hechos perfectos, Heb. 12:23
- Y á Jesús el Mediador del nuevo testamento, y á la sangre del esparcimiento que habla mejor que la de Abel. Heb. 12:24
- La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo. Heb. 12:26
- Así que, tomando el reino inmóvil, vamos á Dios agradándole con temor y reverencia; Heb. 12:28
- PERMANEZCA el amor fraternal. Heb. 13:1
- Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios. Heb. 13:4
- De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me hará el hombre. Heb. 13:6
- Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; la fe de los cuales imitad, considerando cuál haya sido el éxito de su conducta. Heb. 13:7
- Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Heb. 13:8
- No seáis llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón en la gracia, no en viandas, que nunca aprovecharon á los que anduvieron en ellas. Heb. 13:9
- Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, son quemados fuera del real. Heb. 13:11
- Y el Dios de paz que sacó de los muertos á nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno, Heb. 13:20
- Sabed que nuestro hermano Timoteo está suelto; con el cual, si viniere más presto, os iré á ver. Heb. 13:23
- Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada. Sant. 1:5
- Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra. Sant. 1:6
- No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor. Sant. 1:7
- El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos. Sant. 1:8
- El hermano que es de baja suerte, gloríese en su alteza: Sant. 1:9
- Mas el que es rico, en su bajeza; porque Él se pasará como la flor de la hierba. Sant. 1:10
- Porque salido el sol con ardor, la hierba se secó, y su flor se cayó, y pereció su hermosa apariencia: así también se marchitará el rico en todos sus caminos. Sant. 1:11
- Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman. Sant. 1:12
- Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. Sant. 1:15
- Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Sant. 1:17
- El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Sant. 1:18
- Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Sant. 1:25
- ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fué invocado sobre vosotros? Sant. 2:7
- Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley. Sant. 2:11
- Porque juicio sin misericordia será hecho con aquel que no hiciere misericordia: y la misericordia se gloría contra el juicio. Sant. 2:13
- Y si el hermano ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, Sant. 2:15
- Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará? Sant. 2:16
- ¿No fué justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció á su hijo Isaac sobre el altar? Sant. 2:21
- Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Sant. 2:24
- Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. Sant. 2:26
- Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo. Sant. 3:2
- Mirad también las naves: aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde quisiere el que las gobierna. Sant. 3:4
- Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno. Sant. 3:6
- Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz. Sant. 3:18
- Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez. Sant. 4:11
- Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro? Sant. 4:12
- En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quisiere, y si viviéremos, haremos esto ó aquello. Sant. 4:15
- El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace. Sant. 4:17
- He aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Sant. 5:4
- Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis cebado vuestros corazones como en el día de sacrificios. Sant. 5:5
- Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía. Sant. 5:7
- Hermanos, no os quejéis unos contra otros, porque no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. Sant. 5:9
- He aquí, tenemos por bienaventurados á los que sufren. Habéis oído la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y piadoso. Sant. 5:11
- Mas sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por otro cualquier juramento; sino vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no; porque no caigáis en condenación. Sant. 5:12
- ¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la iglesia, y oren por Él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Sant. 5:14
- Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados. Sant. 5:15
- Y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto. Sant. 5:18
- Sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados. Sant. 5:20
- Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 1 Pe. 1:3
- Para nosotros que somos guardados en la virtud de Dios por fe, para alcanzar la salud que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo. 1 Pe. 1:5
- Para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual perece, bien que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando Jesucristo fuera manifestado: 1 Pe. 1:7
- Al cual, no habiendo visto, le amáis; en el cual creyendo, aunque al presente no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorificado; 1 Pe. 1:8
- Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salud de vuestras almas. 1 Pe. 1:9
- Escudriñando cuándo y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual prenunciaba las aflicciones que habían de venir á Cristo, y las glorias después de ellas. 1 Pe. 1:11
- A los cuales fué revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las cuales desean mirar los ángeles. 1 Pe. 1:12
- Y si invocáis por Padre á aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conversad en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación: 1 Pe. 1:17
- Que por Él creéis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sea en Dios. 1 Pe. 1:21
- Habiendo purificado vuestra almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos á otros entrañablemente de corazón puro: 1 Pe. 1:22
- Mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. 1 Pe. 1:25
- Si empero habéis gustado que el Señor es benigno; 1 Pe. 2:3
- Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en ella, no será confundido. 1 Pe. 2:6
- Vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia. 1 Pe. 2:10
- Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 1 Pe. 2:11
- Teniendo vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras. 1 Pe. 2:12
- El cual no hizo pecado; ni fué hallado engaño en su boca: 1 Pe. 2:22
- El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados. 1 Pe. 2:24
- El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en compostura de ropas; 1 Pe. 3:3
- Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios. 1 Pe. 3:4
- Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas á sus maridos: 1 Pe. 3:5
- No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia. 1 Pe. 3:9
- Porque El que quiere amar la vida, Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño; 1 Pe. 3:10
- Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos á sus oraciones: Pero el rostro del Señor está sobre aquellos que hacen mal. 1 Pe. 3:12
- ¿Y quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros seguís el bien? 1 Pe. 3:13
- Mas también si alguna cosa padecéis por hacer bien, sois bienaventurados. Por tanto, no temáis por el temor de ellos, ni seáis turbados; 1 Pe. 3:14
- En el cual también fué y predicó á los espíritus encarcelados; 1 Pe. 3:19
- Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es á saber, ocho personas fueron salvas por agua. 1 Pe. 3:20
- A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo: 1 Pe. 3:21
- El cual está á la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando á Él sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes. 1 Pe. 3:22
- PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; 1 Pe. 4:1
- Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios. 1 Pe. 4:2
- Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, abominables idolatrías. 1 Pe. 4:3
- En lo cual les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolución, ultrajándoos: 1 Pe. 4:4
- Porque por esto también ha sido predicado el evangelio á los muertos; para que sean juzgados en carne según los hombres, y vivan en espíritu según Dios. 1 Pe. 4:6
- Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración. 1 Pe. 4:7
- Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. 1 Pe. 4:10
- Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros. Cierto, según ellos, Él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado. 1 Pe. 4:14
- Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 1 Pe. 4:17
- Y si el justo con dificultad se salva; ¿á dónde aparecerá el infiel y el pecador? 1 Pe. 4:18
- Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. 1 Pe. 5:4
- Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore: 1 Pe. 5:8
- Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo. 1 Pe. 5:9
- Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, Él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca. 1 Pe. 5:10
- Por Silvano, el hermano fiel, según yo pienso, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis. 1 Pe. 5:12
- Gracia y paz os sea multiplicada en el conocimiento de Dios, y de nuestro Señor Jesús. 2 Pe. 1:2
- Como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad nos sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud: 2 Pe. 1:3
- Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huído de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia. 2 Pe. 1:4
- Y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad. 2 Pe. 1:7
- Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2 Pe. 1:8
- Mas el que no tiene estas cosas, es ciego, y tiene la vista muy corta, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 2 Pe. 1:9
- Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 2 Pe. 1:11
- Porque Él había recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz fué á Él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mío, en el cual yo me he agradado. 2 Pe. 1:17
- Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con Él en el monte santo. 2 Pe. 1:18
- Tenemos también la palabra profética más permanente, á la cual hacéis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones: 2 Pe. 1:19
- PERO hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada. 2 Pe. 2:1
- Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado; 2 Pe. 2:2
- Porque si Dios no perdonó á los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio; 2 Pe. 2:4
- Y si no perdonó al mundo viejo, mas guardó á Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados; 2 Pe. 2:5
- Sabe el Señor librar de tentación á los píos, y reservar á los injustos para ser atormentados en el día del juicio; 2 Pe. 2:9
- Recibiendo el galardón de su injusticia, ya que reputan por delicia poder gozar de deleites cada día. Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores; 2 Pe. 2:13
- Teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar; cebando las almas inconstantes; teniendo el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de maldición; 2 Pe. 2:14
- Que han dejado el camino derecho, y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, hijo de Bosor, el cual amó el premio de la maldad. 2 Pe. 2:15
- Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Porque el que es de alguno vencido, es sujeto á la servidumbre del que lo venció. 2 Pe. 2:19
- Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los principios. 2 Pe. 2:20
- Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fué dado. 2 Pe. 2:21
- Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvió á su vómito, y la puerca lavada á revolcarse en el cieno. 2 Pe. 2:22
- Y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 2 Pe. 3:4
- Cierto ellos ignoran voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada, por la palabra de Dios; 2 Pe. 3:5
- Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua: 2 Pe. 3:6
- Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos. 2 Pe. 3:7
- El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pe. 3:9
- Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas. 2 Pe. 3:10
- Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? 2 Pe. 3:12
- Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza. 2 Pe. 3:17
- Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. 2 Pe. 3:18
- LO que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida; 1 Jn. 1:1
- (Porque la vida fué manifestada, y vimos, y testificamos, y os anunciamos aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;) 1 Jn. 1:2
- Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 1 Jn. 1:3
- Y este es el mensaje que oímos de Él, y os anunciamos: Que Dios es luz, y en Él no hay ningunas tinieblas. 1 Jn. 1:5
- HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo; 1 Jn. 2:1
- Y Él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 1 Jn. 2:2
- El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en Él; 1 Jn. 2:4
- Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en Él: por esto sabemos que estamos en Él. 1 Jn. 2:5
- El que dice que está en Él, debe andar como Él anduvo. 1 Jn. 2:6
- Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. 1 Jn. 2:7
- El que dice que está en luz, y aborrece á su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía. 1 Jn. 2:9
- El que ama á su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en Él. 1 Jn. 2:10
- Mas el que aborrece á su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe á donde va; porque las tinieblas le han cegado los ojos. 1 Jn. 2:11
- Os escribo á vosotros, padres, porque habéis conocido á aquel que es desde el principio. Os escribo á vosotros, mancebos, porque habéis vencido al maligno. Os escribo á vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 1 Jn. 2:13
- Os he escrito á vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito á vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno. 1 Jn. 2:14
- No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en Él. 1 Jn. 2:15
- Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. 1 Jn. 2:16
- Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. 1 Jn. 2:17
- Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado á ser muchos anticristos; por lo cual sabemos que es el último tiempo. 1 Jn. 2:18
- ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es anticristo, que niega al Padre y al Hijo. 1 Jn. 2:22
- Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 1 Jn. 2:24
- MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á Él. 1 Jn. 3:1
- Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley. 1 Jn. 3:4
- Hijitos, no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo, como Él también es justo. 1 Jn. 3:7
- El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 1 Jn. 3:8
- Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros. 1 Jn. 3:11
- Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece. 1 Jn. 3:13
- Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte á vida, en que amamos á los hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte. 1 Jn. 3:14
- En esto hemos conocido el amor, porque Él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 1 Jn. 3:16
- Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en Él? 1 Jn. 3:17
- Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos á otros como nos lo ha mandado. 1 Jn. 3:23
- Y el que guarda sus mandamientos, está en Él, y Él en Él. Y en esto sabemos que Él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. 1 Jn. 3:24
- AMADOS, no creáis á todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo. 1 Jn. 4:1
- En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo es venido en carne es de Dios: 1 Jn. 4:2
- Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de Dios: y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo. 1 Jn. 4:3
- Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. 1 Jn. 4:4
- Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. 1 Jn. 4:5
- Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error. 1 Jn. 4:6
- Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios. 1 Jn. 4:7
- El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor. 1 Jn. 4:8
- En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió á su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él. 1 Jn. 4:9
- En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que Él nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Jn. 4:10
- Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo para ser Salvador del mundo. 1 Jn. 4:14
- Cualquiera que confesare que Jesús es el Hijo de Dios, Dios está en Él, y Él en Dios. 1 Jn. 4:15
- Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en Él. 1 Jn. 4:16
- En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo. 1 Jn. 4:17
- En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor. 1 Jn. 4:18
- Si alguno dice, Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama á su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios á quien no ha visto? 1 Jn. 4:20
- Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: Que el que ama á Dios, ame también á su hermano. 1 Jn. 4:21
- TODO aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios: y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es nacido de Él. 1 Jn. 5:1
- Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos. 1 Jn. 5:3
- ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 Jn. 5:5
- Este es Jesucristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio: porque el Espírtiu es la verdad. 1 Jn. 5:6
- Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno. 1 Jn. 5:7
- Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la sangre: y estos tres concuerdan en uno. 1 Jn. 5:8
- Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; porque éste es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo. 1 Jn. 5:9
- El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo: el que no cree á Dios, le ha hecho mentiroso; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo. 1 Jn. 5:10
- Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 1 Jn. 5:11
- El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida. 1 Jn. 5:12
- Estas cosas he escrito á vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. 1 Jn. 5:13
- Si alguno viere cometer á su hermano pecado no de muerte, demandará y se le dará vida; digo á los que pecan no de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que ruegue. 1 Jn. 5:16
- Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda á sí mismo, y el maligno no le toca. 1 Jn. 5:18
- Sabemos que somos de Dios, y todo el mundo está puesto en maldad. 1 Jn. 5:19
- Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. 1 Jn. 5:20
- EL anciano á la señora elegida y á sus hijos, á los cuales yo amo en verdad y no yo solo, sino también todos los que han conocido la verdad, 2 Jn. 1:1
- Mucho me he gozado, porque he hallado de tus hijos, que andan en verdad, como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre. 2 Jn. 1:4
- Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino aquel que nosotros hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos á otros. 2 Jn. 1:5
- Y este es amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: Que andéis en Él, como vosotros habéis oído desde el principio. 2 Jn. 1:6
- Porque muchos engañadores son entrados en el mundo, los cuales no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Este tal el engañador es, y el anticristo. 2 Jn. 1:7
- Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene á Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al Padre y al Hijo. 2 Jn. 1:9
- Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras. 2 Jn. 1:11
- EL anciano al muy amado Gaio, al cual yo amo en verdad. 3 Jn. 1:1
- No tengo yo mayor gozo que éste, el oir que mis hijos andan en la verdad. 3 Jn. 1:4
- Yo he escrito á la iglesia: mas Diótrefes, que ama tener el primado entre ellos, no nos recibe. 3 Jn. 1:9
- Amado, no sigas lo que es malo, sino lo que es bueno. El que hace bien es de Dios: mas el que hace mal, no ha visto á Dios. 3 Jn. 1:11
- Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando á Dios que solo es el que tiene dominio, y á nuestro Señor Jesucristo. Jds. 1:4
- Os quiero pues amonestar, ya que alguna vez habéis sabido esto, que el Señor habiendo salvado al pueblo de Egipto, después destruyó á los que no creían: Jds. 1:5
- Y á los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día: Jds. 1:6
- Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña, fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno. Jds. 1:7
- Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió á usar de juicio de maldición contra Él, sino que dijo: El Señor te reprenda. Jds. 1:9
- ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron en el error de Balaam por recompensa, y perecieron en la contradicción de Coré. Jds. 1:11
- De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adam, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares, Jds. 1:14
- Como os decían: Que en el postrer tiempo habría burladores, que andarían según sus malvados deseos. Jds. 1:18
- Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espíritu. Jds. 1:19
- Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo. Jds. 1:20
- Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna. Jds. 1:21
- El cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Apoc. 1:2
- Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo está cerca. Apoc. 1:3
- Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre, Apoc. 1:5
- Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. Apoc. 1:8
- Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulación y en el reino, y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla que es llamada Patmos, por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Apoc. 1:9
- Yo fuí en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, Apoc. 1:10
- Que decía: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envía lo á las siete iglesias que están en Asia; á Efeso, y á Smirna, y á Pérgamo, y á Tiatira, y á Sardis, y á Filadelfia, y á Laodicea. Apoc. 1:11
- Y tenía en su diestra siete estrellas: y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Apoc. 1:16
- Y cuando yo le vi, caí como muerto á sus pies. Y Él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas: yo soy el primero y el último; Apoc. 1:17
- Y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte. Apoc. 1:18
- El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias. Apoc. 1:20
- ESCRIBE al ángel de la iglesia en EFESO: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice estas cosas: Apoc. 2:1
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. Apoc. 2:7
- Y escribe al ángel de la iglesia en SMIRNA: El primero y postrero, que fué muerto, y vivió, dice estas cosas: Apoc. 2:8
- No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros á la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Apoc. 2:10
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda. Apoc. 2:11
- Y escribe al ángel de la iglesia en PÉRGAMO: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice estas cosas: Apoc. 2:12
- Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás; y retienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fué Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora. Apoc. 2:13
- Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba á Balac á poner escándalo delante de los hijos de Israel, á comer de cosas sacrificadas á los ídolos, y á cometer fornicación. Apoc. 2:14
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Apoc. 2:17
- Y escribe al ángel de la iglesia en TIATIRA: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al latón fino, dice estas cosas: Apoc. 2:18
- Y mataré á sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño los riñones y los corazones: y daré á cada uno de vosotros según sus obras. Apoc. 2:23
- Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; Apoc. 2:26
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Apoc. 2:29
- Y ESCRIBE al ángel de la iglesia en SARDIS: El que tiene los siete Espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus obras que tienes nombre que vives, y estás muerto. Apoc. 3:1
- El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. Apoc. 3:5
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Apoc. 3:6
- Y escribe al ángel de la iglesia en FILADELFIA: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Apoc. 3:7
- Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar á los que moran en la tierra. Apoc. 3:10
- Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre Él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo. Apoc. 3:12
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Apoc. 3:13
- Y escribe al ángel de la iglesia en LAODICEA: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Apoc. 3:14
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Apoc. 3:22
- DESPUÉS de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo: y la primera voz que oí, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de ser después de éstas. Apoc. 4:1
- Y luego yo fuí en Espíritu: y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado. Apoc. 4:2
- Y el que estaba sentado, era al parecer semejante á una piedra de jaspe y de sardio: y un arco celeste había alrededor del trono, semejante en el aspecto á la esmeralda. Apoc. 4:3
- Y el primer animal era semejante á un león; y el segundo animal, semejante á un becerro; y el tercer animal tenía la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante á un águila volando. Apoc. 4:7
- Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir. Apoc. 4:8
- Y cuando aquellos animales daban gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre jamás, Apoc. 4:9
- Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive para siempre jamás, y echaban sus coronas delante del trono, diciendo: Apoc. 4:10
- Y VI en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos. Apoc. 5:1
- Y vi un fuerte ángel predicando en alta voz: ¿Quién es digno de abrir el libro, y de desatar sus sellos? Apoc. 5:2
- Y ninguno podía, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni mirarlo. Apoc. 5:3
- Y yo lloraba mucho, porque no había sido hallado ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Apoc. 5:4
- Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos. Apoc. 5:5
- Y Él vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono. Apoc. 5:7
- Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos: Apoc. 5:8
- Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; Apoc. 5:9
- Que decían en alta voz: El Cordero que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza. Apoc. 5:12
- Y oí á toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás. Apoc. 5:13
- Y MIRÉ cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí á uno los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven y ve. Apoc. 6:1
- Y miré, y he aquí un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de Él, tenía un arco; y le fué dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese. Apoc. 6:2
- Y cuando Él abrió el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven y ve. Apoc. 6:3
- Y cuando Él abrió el tercer sello, oí al tercer animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de Él, tenía un peso en su mano. Apoc. 6:5
- Y cuando Él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal, que decía: Ven y ve. Apoc. 6:7
- Y miré, y he aquí un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre Él tenía por nombre Muerte; y el infierno le seguía: y le fué dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra. Apoc. 6:8
- Y cuando Él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos tenían. Apoc. 6:9
- Y miré cuando Él abrió el sexto sello, y he aquí fué hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso toda como sangre; Apoc. 6:12
- Y el cielo se apartó como un libro que es envuelto; y todo monte y las islas fueron movidas de sus lugares. Apoc. 6:14
- Y decían á los montes y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero: Apoc. 6:16
- Porque el gran día de su ira es venido; ¿y quién podrá estar firme? Apoc. 6:17
- Y vi otro ángel que subía del nacimiento del sol, teniendo el sello del Dios vivo: y clamó con gran voz á los cuatro ángeles, á los cuales era dado hacer daño á la tierra y á la mar, Apoc. 7:2
- Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil señalados de todas las tribus de los hijos de Israel. Apoc. 7:4
- Y clamaban en alta voz, diciendo: Salvación á nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero. Apoc. 7:10
- Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos. Apoc. 7:15
- No tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni otro ningún calor. Apoc. 7:16
- Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará á fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos. Apoc. 7:17
- Y CUANDO Él abrió el séptimo sello, fué hecho silencio en el cielo casi por media hora. Apoc. 8:1
- Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fué dado mucho incienso para que lo añadiese á las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Apoc. 8:3
- Y el humo del incienso subió de la mano del ángel delante de Dios, con las oraciones de los santos. Apoc. 8:4
- Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y echólo en la tierra; y fueron hechos truenos y voces y relámpagos y terremotos. Apoc. 8:5
- Y el primer ángel tocó la trompeta, y fué hecho granizo y fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados á la tierra; y la tercera parte de los árboles fué quemada, y quemóse toda la hierba verde. Apoc. 8:7
- Y el segundo ángel tocó la trompeta, y como un grande monte ardiendo con fuego fué lanzado en la mar; y la tercera parte de la mar se tornó en sangre. Apoc. 8:8
- Y el tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una grande estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó en la tercera parte de los ríos, y en las fuentes de las aguas. Apoc. 8:10
- Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas fué vuelta en ajenjo: y muchos murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas. Apoc. 8:11
- Y el cuarto ángel tocó la trompeta, y fué herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas; de tal manera que se oscureció la tercera parte de ellos, y no alumbraba la tercera parte del día, y lo mismo de la noche. Apoc. 8:12
- Y EL quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo en la tierra; y le fué dada la llave del pozo del abismo. Apoc. 9:1
- Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno; y oscurecióse el sol y el aire por el humo del pozo. Apoc. 9:2
- Y el parecer de las langostas era semejante á caballos aparejados para la guerra: y sobre sus cabezas tenían como coronas semejantes al oro; y sus caras como caras de hombres. Apoc. 9:7
- Y tenían corazas como corazas de hierro; y el estruendo de sus alas, como el ruido de carros que con muchos caballos corren á la batalla. Apoc. 9:9
- El primer ¡Ay! es pasado: he aquí, vienen aún dos ayes después de estas cosas. Apoc. 9:12
- Y el sexto ángel tocó la trompeta; y oí una voz de los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, Apoc. 9:13
- Diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata los cuatro ángeles que están atados en el gran río Eufrates. Apoc. 9:14
- Y el número del ejército de los de á caballo era doscientos millones. Y oí el número de ellos. Apoc. 9:16
- Y VI otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Apoc. 10:1
- Y tenía en su mano un librito abierto: y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; Apoc. 10:2
- Y el ángel que vi estar sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, Apoc. 10:5
- Y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo y las cosas que están en Él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en Él, que el tiempo no será más. Apoc. 10:6
- Pero en los días de la voz del séptimo ángel, cuando Él comenzare á tocar la trompeta, el misterio de Dios será consumado, como Él lo anunció á sus siervos los profetas. Apoc. 10:7
- Y la voz que oí del cielo hablaba otra vez conmigo, y decía: Ve, y toma el librito abierto de la mano del ángel que está sobre el mar y sobre la tierra. Apoc. 10:8
- Y fuí al ángel, diciéndole que me diese el librito, y Él me dijo: Toma, y trágalo; y Él te hará amargar tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Apoc. 10:9
- Y tomé el librito de la mano del ángel, y lo devoré; y era dulce en mi boca como la miel; y cuando lo hube devorado, fué amargo mi vientre. Apoc. 10:10
- Y ME fué dada una caña semejante á una vara, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y á los que adoran en Él. Apoc. 11:1
- Y echa fuera el patio que está fuera del templo, y no lo midas, porque es dado á los Gentiles; y hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. Apoc. 11:2
- Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren. Apoc. 11:6
- Y después de tres días y medio el espíritu de vida enviado de Dios, entró en ellos, y se alzaron sobre sus pies, y vino gran temor sobre los que los vieron. Apoc. 11:11
- Y en aquella hora fué hecho gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres: y los demás fueron espantados, y dieron gloria al Dios del cielo. Apoc. 11:13
- El segundo ¡Ay! es pasado: he aquí, el tercer ¡Ay! vendrá presto. Apoc. 11:14
- Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás. Apoc. 11:15
- Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardón á tus siervos los profetas, y á los santos, y á los que temen tu nombre, á los pequeñitos y á los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra. Apoc. 11:18
- Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué vista en su templo. Y fueron hechos relámpagos y voces y truenos y terremotos y grande granizo. Apoc. 11:19
- Y UNA grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Apoc. 12:1
- Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas. Apoc. 12:3
- Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para parir, á fin de devorar á su hijo cuando hubiese parido. Apoc. 12:4
- Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios y á su trono. Apoc. 12:5
- Y fué hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles. Apoc. 12:7
- Y no prevalecieron, ni su lugar fué más hallado en el cielo. Apoc. 12:8
- Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con Él. Apoc. 12:9
- Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Apoc. 12:10
- Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido á vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo. Apoc. 12:12
- Y cuando vió el dragón que Él había sido arrojado á la tierra, persiguió á la mujer que había parido al hijo varón. Apoc. 12:13
- Y la tierra ayudó á la mujer, y la tierra abrió su boca, y sorbió el río que había echado el dragón de su boca. Apoc. 12:16
- Entonces el dragón fué airado contra la mujer; y se fué á hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo. Apoc. 12:17
- Y la bestia que vi, era semejante á un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dió su poder, y su trono, y grande potestad. Apoc. 13:2
- Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y á los que moran en el cielo. Apoc. 13:6
- Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fué muerto desde el principio del mundo. Apoc. 13:8
- El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que á cuchillo matare, es necesario que á cuchillo sea muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. Apoc. 13:10
- Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace á la tierra y á los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fué curada. Apoc. 13:12
- Y que ninguno pudiese comprar ó vender, sino el que tuviera la señal, ó el nombre de la bestia, ó el número de su nombre. Apoc. 13:17
- Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis. Apoc. 13:18
- Y MIRÉ, y he aquí, el Cordero estaba sobre el monte de Sión, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en sus frentes. Apoc. 14:1
- Y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra. Apoc. 14:3
- Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son vírgenes. Estos, los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Cordero. Apoc. 14:4
- Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo á los que moran en la tierra, y á toda nación y tribu y lengua y pueblo, Apoc. 14:6
- Diciendo en alta voz: Temed á Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad á aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas. Apoc. 14:7
- Y el tercer ángel los siguió, diciendo en alta voz: Si alguno adora á la bestia y á su imagen, y toma la señal en su frente, ó en su mano, Apoc. 14:9
- Este también beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero: Apoc. 14:10
- Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran á la bestia y á su imagen, no tienen reposo día ni noche, ni cualquiera que tomare la señal de su nombre. Apoc. 14:11
- Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen. Apoc. 14:13
- Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fué segada. Apoc. 14:16
- Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Apoc. 14:17
- Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas. Apoc. 14:18
- Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios. Apoc. 14:19
- Y el lagar fué hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios. Apoc. 14:20
- Y VI otra señal en el cielo, grande y admirable, que era siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de Dios. Apoc. 15:1
- Y vi así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habían alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su señal, y del número de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios. Apoc. 15:2
- Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. Apoc. 15:3
- Y después de estas cosas miré, y he aquí el templo del tabernáculo del testimonio fué abierto en el cielo; Apoc. 15:5
- Y fué el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia; y ninguno podía entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete plagas de los siete ángeles. Apoc. 15:8
- Y fué el primero, y derramó su copa sobre la tierra; y vino una plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenían la señal de la bestia, y sobre los que adoraban su imagen. Apoc. 16:2
- Y el segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como de un muerto; y toda alma viviente fué muerta en el mar. Apoc. 16:3
- Y el tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Apoc. 16:4
- Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas: Apoc. 16:5
- Y el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y le fué dado quemar á los hombres con fuego. Apoc. 16:8
- Y los hombres se quemaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. Apoc. 16:9
- Y el quinto ángel derramó su copa sobre la silla de la bestia; y su reino se hizo tenebroso, y se mordían sus lenguas de dolor; Apoc. 16:10
- Y el sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de Él se secó, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente. Apoc. 16:12
- Porque son espíritus de demonios, que hacen señales, para ir á los reyes de la tierra y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. Apoc. 16:14
- He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Apoc. 16:15
- Y los congregó en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. Apoc. 16:16
- Y el séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una grande voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es. Apoc. 16:17
- Y la ciudad grande fué partida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira. Apoc. 16:19
- Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Apoc. 17:2
- Y el ángel me dijo: ¿Por qué te maravillas? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas y diez cuernos. Apoc. 17:7
- La bestia que has visto, fué, y no es; y ha de subir del abismo, y ha de ir á perdición: y los moradores de la tierra, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se maravillarán viendo la bestia que era y no es, aunque es. Apoc. 17:8
- Y son siete reyes. Los cinco son caídos; el uno es, el otro aun no es venido; y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo. Apoc. 17:10
- Y la bestia que era, y no es, es también el octavo, y es de los siete, y va á perdición. Apoc. 17:11
- Ellos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es el Señor de los señores, y el Rey de los reyes: y los que están con Él son llamados, y elegidos, y fieles. Apoc. 17:14
- Porque Dios ha puesto en sus corazones ejecutar lo que le plugo, y el ponerse de acuerdo, y dar su reino á la bestia, hasta que sean cumplidas las palabras de Dios. Apoc. 17:17
- Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Apoc. 18:5
- Tornadle á dar como ella os ha dado, y pagadle al doble según sus obras; en el cáliz que ella os dió á beber, dadle á beber doblado. Apoc. 18:6
- Por lo cual en un día vendrán sus plagas, muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios es fuerte, que la juzgará. Apoc. 18:8
- Y llorarán y se lamentarán sobre ella los reyes de la tierra, los cuales han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo de su incendio, Apoc. 18:9
- Estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio! Apoc. 18:10
- Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondrán lejos de ella por el temor de su tormento, llorando y lamentando, Apoc. 18:15
- Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo patrón, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se estuvieron lejos; Apoc. 18:17
- Y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante á esta gran ciudad? Apoc. 18:18
- Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oída en ti; y todo artífice de cualquier oficio, no será más hallado en ti; y el sonido de muela no será más en ti oído: Apoc. 18:22
- DESPUÉS de estas cosas oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que decía: Aleluya: Salvación y honra y gloria y potencia al Señor Dios nuestro Apoc. 19:1
- Y los veinticuatro ancianos y los cuatro animales se postraron en tierra, y adoraron á Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amén: Aleluya. Apoc. 19:4
- Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso. Apoc. 19:6
- Y le fué dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos. Apoc. 19:8
- Y yo me eché á sus pies para adorarle. Y Él me dijo: Mira que no lo hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús: adora á Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. Apoc. 19:10
- Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre Él, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea. Apoc. 19:11
- Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS. Apoc. 19:13
- Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio. Apoc. 19:14
- Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes: y Él los regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso. Apoc. 19:15
- Y vi un ángel que estaba en el sol, y clamó con gran voz, diciendo á todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregaos á la cena del gran Dios, Apoc. 19:17
- Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ejércitos, congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ejército. Apoc. 19:19
- Y la bestia fué presa, y con ella el falso profeta que había hecho las señales delante de ella, con las cuales había engañado á los que tomaron la señal de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre. Apoc. 19:20
- Y los otros fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes de ellos. Apoc. 19:21
- Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y le ató por mil años; Apoc. 20:2
- Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fué dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni á su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Apoc. 20:4
- Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años. Apoc. 20:6
- Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, á Gog y á Magog, á fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Apoc. 20:8
- Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró. Apoc. 20:9
- Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás. Apoc. 20:10
- Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre Él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fué hallado el lugar de ellos. Apoc. 20:11
- Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Apoc. 20:12
- Y el mar dió los muertos que estaban en Él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fué hecho juicio de cada uno según sus obras. Apoc. 20:13
- Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Apoc. 20:14
- Y el que no fué hallado escrito en el libro de la vida, fué lanzado en el lago de fuego. Apoc. 20:15
- Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es. Apoc. 21:1
- Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. Apoc. 21:3
- Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Apoc. 21:5
- Y díjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente. Apoc. 21:6
- El que venciere, poseerá todas las cosas; y yo seré su Dios, y Él será mi hijo. Apoc. 21:7
- Mas á los temerosos é incrédulos, á los abominables y homicidas, á los fornicarios y hechiceros, y á los idólatras, y á todos los mentirosos, su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Apoc. 21:8
- Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. Apoc. 21:14
- Y el que hablaba conmigo, tenía una medida de una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro. Apoc. 21:15
- Y el material de su muro era de jaspe: mas la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Apoc. 21:18
- Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra preciosa. El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda; Apoc. 21:19
- El quinto, sardónica; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el nono, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Apoc. 21:20
- Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. Apoc. 21:22
- Y la ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la iluminó, y el Cordero era su lumbrera. Apoc. 21:23
- No entrará en ella ninguna cosa sucia, ó que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero. Apoc. 21:27
- En el medio de la plaza de ella, y de la una y de la otra parte del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto: y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Apoc. 22:2
- Y no habrá más maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán. Apoc. 22:3
- Y allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol: porque el Señor Dios los alumbrará: y reinarán para siempre jamás. Apoc. 22:5
- Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor Dios de los santos profetas ha enviado su ángel, para mostrar á sus siervos las cosas que es necesario que sean hechas presto. Apoc. 22:6
- Y he aquí, vengo presto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. Apoc. 22:7
- Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Apoc. 22:8
- Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro; porque el tiempo está cerca. Apoc. 22:10
- El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía. Apoc. 22:11
- Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, el primero y el postrero. Apoc. 22:13
- Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad. Apoc. 22:14
- Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente, y de la mañana. Apoc. 22:16
- Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde. Apoc. 22:17
- El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven: Señor Jesús. Apoc. 22:20