• cuándo tengo de hacer yo también por mi propia casa? Gén. 30:30
  • á derramar sangre, y vengarte por tu propia mano. Sean pues como Nabal 1 Sam. 25:26
  • ir á derramar sangre, y á vengarme por mi propia mano: 1 Sam. 25:33
  • ha tornado la malicia de Nabal sobre su propia cabeza. Después envió David 1 Sam. 25:39
  • la lanza de la mano, y matólo con su propia lanza. 2 Sam. 23:21
  • DESPUÉS edificó Salomón su propia casa en trece años, y acabóla 1 Re. 7:1
  • tasa, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad mete en la casa de 2 Re. 12:4
  • Llamé á mi siervo, y no respondió; De mi propia boca le suplicaba. Job 19:16
  • ninguno puede conservar la vida á su propia alma. Sal. 22:29
  • su iniquidad, Y los destruirá por su propia maldad; Los talará Jehová Sal. 94:23
  • Mas ellos á su propia sangre ponen asechanzas, Y á sus Prov. 1:18
  • El primero en su propia causa parece justo; Y su Prov. 18:17
  • mucha miel no es bueno: Ni el buscar la propia gloria es gloria. Prov. 25:27
  • mas los labios del necio causan su propia ruina. Ecl. 10:12
  • almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida? Ez. 13:18
  • desierta, y cada uno de vosotros corre á su propia casa. Ag. 1:9
  • El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca Jn. 7:18
  • manera que aquel campo es llamado en su propia lengua, Acéldama, que es, Campo Hech. 1:19
  • porque cada uno les oía hablar su propia lengua. Hech. 2:6
  • Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la Rom. 10:3
  • cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y 1 Cor. 11:21
  • Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y Ef. 5:29
  • vanamente hinchado en el sentido de su propia carne, Col. 2:18
  • las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de 1 Tes. 2:14
  • cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en Heb. 9:12
  • Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la Heb. 13:12
  • que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y Sant. 1:14