cabellos de mi cabeza y de mi barba, y
sentéme
atónito.
Esd. 9:3
Y fué que, como yo oí estas palabras,
sentéme
y lloré, y enlutéme por
Neh. 1:4
ni me engreí á causa de tu profecía;
sentéme
solo, porque me llenaste de
Jer. 15:17