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1HUBO un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.2Y naciéronle siete hijos y tres hijas.3Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchísimos criados: y era aquel varón grande más que todos los Orientales.4E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban á llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.5Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.6Y un día vinieron los hijos de Dios á presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satán.7Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.8Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?9Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: ¿Teme Job á Dios de balde?10¿No le has tú cercado á él, y á su casa, y á todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.11Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro.12Y dijo Jehová á Satán: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano: solamente no pongas tu mano sobre él. Y salióse Satán de delante de Jehová.13Y un día aconteció que sus hijos é hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,14Y vino un mensajero á Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,15Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada: solamente escapé yo para traerte las nuevas.16Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.17Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.18Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;19Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.20Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró;21Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.22En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios despropósito alguno.
1Y OTRO día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satán vino también entre ellos pareciendo delante de Jehová.2Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán á Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.3Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aun retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?4Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.5Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.6Y Jehová dijo á Satán: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.7Y salió Satán de delante de Jehová, é hirió á Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su cabeza.8Y tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de ceniza.9Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú tu simplicidad? Bendice á Dios, y muérete.10Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.11Y tres amigos de Job, Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamathita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían concertado de venir juntos á condolecerse de él, y á consolarle.12Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron á voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.13Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
1DESPUÉS de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.2Y exclamó Job, y dijo:3Perezca el día en que yo nací, Y la noche que se dijo: Varón es concebido.4Sea aquel día sombrío, Y Dios no cuide de él desde arriba, Ni claridad sobre él resplandezca.5Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; Repose sobre él nublado, Que lo haga horrible como caliginoso día.6Ocupe la oscuridad aquella noche; No sea contada entre los días del año, Ni venga en él número de los meses.7¡Oh si fuere aquella noche solitaria, Que no viniera canción alguna en ella!8Maldíganla los que maldicen al día, Los que se aprestan para levantar su llanto.9Oscurézcanse las estrellas de su alba; Espere la luz, y no venga, Ni vea los párpados de la mañana:10Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, Ni escondió de mis ojos la miseria.11¿Por qué no morí yo desde la matriz, O fuí traspasado en saliendo del vientre?12¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿Y para qué las tetas que mamase?13Pues que ahora yaciera yo, y reposara; Durmiera, y entonces tuviera reposo,14Con los reyes y con los consejeros de la tierra, Que edifican para sí los desiertos;15O con los príncipes que poseían el oro, Que henchían sus casas de plata.16O ¿por qué no fuí escondido como aborto, Como los pequeñitos que nunca vieron luz?17Allí los impíos dejan el perturbar, Y allí descansan los de cansadas fuerzas.18Allí asimismo reposan los cautivos; No oyen la voz del exactor.19Allí están el chico y el grande; Y el siervo libre de su señor.20¿Por qué se da luz al trabajado, Y vida á los de ánimo en amargura,21Que esperan la muerte, y ella no llega, Aunque la buscan más que tesoros;22Que se alegran sobremanera, Y se gozan, cuando hallan el sepulcro?23¿Por qué al hombre que no sabe por donde vaya, Y al cual Dios ha encerrado?24Pues antes que mi pan viene mi suspiro; Y mis gemidos corren como aguas.25Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y hame acontecido lo que temía.26No he tenido paz, no me aseguré, ni me estuve reposado; Vínome no obstante turbación.
1Y RESPONDIÓ Eliphaz el Temanita, y dijo:2Si probáremos á hablarte, serte ha molesto; Mas ¿quién podrá detener las palabras?3He aquí, tú enseñabas á muchos, Y las manos flacas corroborabas;4Al que vacilaba, enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaían.5Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.6¿Es este tu temor, tu confianza, Tu esperanza, y la perfección de tus caminos?7Recapacita ahora, ¿quién que fuera inocente se perdiera? Y ¿en dónde los rectos fueron cortados?8Como yo he visto, los que aran iniquidad Y siembran injuria, la siegan.9Perecen por el aliento de Dios, Y por el espíritu de su furor son consumidos.10El bramido del león, y la voz del león, Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.11El león viejo perece por falta de presa, Y los hijos del león son esparcidos.12El negocio también me era á mí oculto; Mas mi oído ha percibido algo de ello.13En imaginaciones de visiones nocturnas, Cuando el sueño cae sobre los hombres,14Sobrevínome un espanto y un temblor, Que estremeció todos mis huesos:15Y un espíritu pasó por delante de mí, Que hizo se erizara el pelo de mi carne.16Paróse un fantasma delante de mis ojos, Cuyo rostro yo no conocí, Y quedo, oí que decía:17¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿Si será el varón más limpio que el que lo hizo?18He aquí que en sus siervos no confía, Y notó necedad en sus ángeles19¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, Cuyo fundamento está en el polvo, Y que serán quebrantados de la polilla!20De la mañana á la tarde son quebrantados, Y se pierden para siempre, sin haber quien lo considere.21¿Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? Mueren, y sin sabiduría.
1AHORA pues da voces, si habrá quien te responda; ¿Y á cuál de los santos te volverás?2Es cierto que al necio la ira lo mata, Y al codicioso consume la envidia.3Yo he visto al necio que echaba raíces, Y en la misma hora maldije su habitación.4Sus hijos estarán lejos de la salud, Y en la puerta serán quebrantados, Y no habrá quien los libre.5Su mies comerán los hambrientos, Y sacaránla de entre las espinas, Y los sedientos beberán su hacienda.6Porque la iniquidad no sale del polvo, Ni la molestia brota de la tierra.7Empero como las centellas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción.8Ciertamente yo buscaría á Dios, Y depositaría en él mis negocios:9El cual hace cosas grandes é inescrutables, Y maravillas que no tienen cuento:10Que da la lluvia sobre la haz de la tierra, Y envía las aguas por los campos:11Que pone los humildes en altura, Y los enlutados son levantados á salud:12Que frustra los pensamientos de los astutos, Para que sus manos no hagan nada:13Que prende á los sabios en la astucia de ellos, Y el consejo de los perversos es entontecido;14De día se topan con tinieblas, Y en mitad del día andan á tientas como de noche:15Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, Y de la mano violenta;16Pues es esperanza al menesteroso, Y la iniquidad cerrará su boca.17He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: Por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.18Porque él es el que hace la llaga, y él la vendará: El hiere, y sus manos curan.19En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal.20En el hambre te redimirá de la muerte, Y en la guerra de las manos de la espada.21Del azote de la lengua serás encubierto; Ni temerás de la destrucción cuando viniere.22De la destrucción y del hambre te reirás, Y no temerás de las bestias del campo:23Pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, Y las bestias del campo te serán pacíficas.24Y sabrás que hay paz en tu tienda; Y visitarás tu morada, y no pecarás.25Asimismo echarás de ver que tu simiente es mucha, Y tu prole como la hierba de la tierra.26Y vendrás en la vejez á la sepultura, Como el montón de trigo que se coge á su tiempo.27He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: Oyelo, y juzga tú para contigo.
1Y RESPONDIÓ Job y dijo:2¡Oh si pesasen al justo mi queja y mi tormento, Y se alzasen igualmente en balanza!3Porque pesaría aquél más que la arena del mar: Y por tanto mis palabras son cortadas.4Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, Cuyo veneno bebe mi espíritu; Y terrores de Dios me combaten.5¿Acaso gime el asno montés junto á la hierba? ¿Muge el buey junto á su pasto?6¿Comeráse lo desabrido sin sal? ¿O habrá gusto en la clara del huevo?7Las cosas que mi alma no quería tocar, Por los dolores son mi comida.8¡Quién me diera que viniese mi petición, Y que Dios me otorgase lo que espero;9Y que pluguiera á Dios quebrantarme; Que soltara su mano, y me deshiciera!10Y sería aún mi consuelo, Si me asaltase con dolor sin dar más tregua, Que yo no he escondido las palabras del Santo.11¿Cuál es mi fortaleza para esperar aún? ¿Y cuál mi fin para dilatar mi vida?12¿Es mi fortaleza la de las piedras? ¿O mi carne, es de acero?13¿No me ayudo cuanto puedo, Y el poder me falta del todo?14El atribulado es consolado de su compañero: Mas hase abandonado el temor del Omnipotente.15Mis hermanos han mentido cual arroyo: Pasáronse como corrientes impetuosas,16Que están escondidas por la helada, Y encubiertas con nieve;17Que al tiempo del calor son deshechas, Y en calentándose, desaparecen de su lugar;18Apártanse de la senda de su rumbo, Van menguando y piérdense.19Miraron los caminantes de Temán, Los caminantes de Saba esperaron en ellas:20Mas fueron avergonzados por su esperanza; Porque vinieron hasta ellas, y halláronse confusos.21Ahora ciertamente como ellas sois vosotros: Que habéis visto el tormento, y teméis.22¿Os he dicho yo: Traedme, Y pagad por mí de vuestra hacienda;23Y libradme de la mano del opresor, Y redimidme del poder de los violentos?24Enseñadme, y yo callaré: Y hacedme entender en qué he errado.25¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el que reprende de vosotros?26¿Pensáis censurar palabras, Y los discursos de un desesperado, que son como el viento?27También os arrojáis sobre el huérfano, Y hacéis hoyo delante de vuestro amigo.28Ahora pues, si queréis, mirad en mí, Y ved si miento delante de vosotros.29Tornad ahora, y no haya iniquidad; Volved aún á considerar mi justicia en esto.30¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿No puede mi paladar discernir las cosas depravadas?
1CIERTAMENTE tiempo limitado tiene el hombre sobre la tierra, Y sus días son como los días del jornalero.2Como el siervo anhela la sombra, Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo:3Así poseo yo meses de vanidad, Y noches de trabajo me dieron por cuenta.4Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Y mide mi corazón la noche, Y estoy harto de devaneos hasta el alba.5Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; Mi piel hendida y abominable.6Y mis días fueron más ligeros que la lanzadera del tejedor, Y fenecieron sin esperanza.7Acuérdate que mi vida es viento, Y que mis ojos no volverán á ver el bien.8Los ojos de los que me ven, no me verán más: Tus ojos sobre mí, y dejaré de ser.9La nube se consume, y se va: Así el que desciende al sepulcro no subirá;10No tornará más á su casa, Ni su lugar le conocerá más.11Por tanto yo no reprimiré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y quejaréme con la amargura de mi alma.12¿Soy yo la mar, ó ballena, Que me pongas guarda?13Cuando digo: Mi cama me consolará, Mi cama atenuará mis quejas;14Entonces me quebrantarás con sueños, Y me turbarás con visiones.15Y así mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, Y quiso la muerte más que mis huesos.16Aburríme: no he de vivir yo para siempre; Déjáme, pues que mis días son vanidad.17¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y que pongas sobre él tu corazón,18Y lo visites todas las mañanas, Y todos los momentos lo pruebes?19¿Hasta cuándo no me dejarás, Ni me soltarás hasta que trague mi saliva?20Pequé, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me has puesto contrario á ti, Y que á mí mismo sea pesado?21¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, Y si me buscares de mañana, ya no seré.
1Y RESPONDIÓ Bildad Suhita, y dijo:2¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, Y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?3¿Acaso pervertirá Dios el derecho, O el Todopoderoso pervertirá la justicia?4Si tus hijos pecaron contra él, El los echó en el lugar de su pecado.5Si tú de mañana buscares á Dios, Y rogares al Todopoderoso;6Si fueres limpio y derecho, Cierto luego se despertará sobre ti, Y hará próspera la morada de tu justicia.7Y tu principio habrá sido pequeño, Y tu postrimería acrecerá en gran manera.8Porque pregunta ahora á la edad pasada, Y disponte para inquirir de sus padres de ellos;9Pues nosotros somos de ayer, y no sabemos, Siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.10¿No te enseñarán ellos, te dirán, Y de su corazón sacarán palabras?11¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua?12Aun él en su verdor no será cortado, Y antes de toda hierba se secará.13Tales son los caminos de todos los que olvidan á Dios: Y la esperanza del impío perecerá:14Porque su esperanza será cortada, Y su confianza es casa de araña.15Apoyaráse él sobre su casa, mas no permanecerá en pie; Atendráse á ella, mas no se afirmará.16A manera de un árbol, está verde delante del sol, Y sus renuevos salen sobre su huerto;17Vanse entretejiendo sus raíces junto á una fuente, Y enlazándose hasta un lugar pedregoso.18Si le arrancaren de su lugar, Este negarále entonces, diciendo: Nunca te vi.19Ciertamente éste será el gozo de su camino; Y de la tierra de donde se traspusiere, nacerán otros.20He aquí, Dios no aborrece al perfecto, Ni toma la mano de los malignos.21Aun henchirá tu boca de risa, Y tus labios de júbilo.22Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; Y la habitación de los impíos perecerá.
1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:2Ciertamente yo conozco que es así: ¿Y cómo se justificará el hombre con Dios?3Si quisiere contender con él, No le podrá responder á una cosa de mil.4El es sabio de corazón, y poderoso en fortaleza, ¿Quién se endureció contra él, y quedó en paz?5Que arranca los montes con su furor, Y no conocen quién los trastornó:6Que remueve la tierra de su lugar, Y hace temblar sus columnas:7Que manda al sol, y no sale; Y sella las estrellas:8El que extiende solo los cielos, Y anda sobre las alturas de la mar:9El que hizo el Arcturo, y el Orión, y las Pléyadas, Y los lugares secretos del mediodía:10El que hace cosas grandes é incomprensibles, Y maravillosas, sin número.11He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; Y pasará, y no lo entenderé.12He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá, Qué haces?13Dios no tornará atrás su ira, Y debajo de él se encorvan los que ayudan á los soberbios.14¿Cuánto menos le responderé yo, Y hablaré con él palabras estudiadas?15Que aunque fuese yo justo, no responderé; Antes habré de rogar á mi juez.16Que si yo le invocase, y él me respondiese, Aun no creeré que haya escuchado mi voz.17Porque me ha quebrado con tempestad, Y ha aumentado mis heridas sin causa.18No me ha concedido que tome mi aliento; Mas hame hartado de amarguras.19Si habláremos de su potencia, fuerte por cierto es; Si de juicio, ¿quién me emplazará?20Si yo me justificare, me condenará mi boca; Si me dijere perfecto, esto me hará inicuo.21Bien que yo fuese íntegro, no conozco mi alma: Reprocharé mi vida.22Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.23Si azote mata de presto, Ríese de la prueba de los inocentes.24La tierra es entregada en manos de los impíos, Y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él, ¿quién es? ¿dónde está?25Mis días han sido más ligeros que un correo; Huyeron, y no vieron el bien.26Pasaron cual navíos veloces: Como el águila que se arroja á la comida.27Si digo: Olvidaré mi queja, Dejaré mi aburrimiento, y esforzaréme:28Contúrbanme todos mis trabajos; Sé que no me darás por libre.29Yo soy impío, ¿Para qué trabajaré en vano?30Aunque me lave con aguas de nieve, Y limpie mis manos con la misma limpieza,31Aun me hundirás en el hoyo, Y mis propios vestidos me abominarán.32Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, Y vengamos juntamente á juicio.33No hay entre nosotros árbitro Que ponga su mano sobre nosotros ambos.34Quite de sobre mí su vara, Y su terror no me espante.35Entonces hablaré, y no le temeré: Porque así no estoy en mí mismo.
1ESTÁ mi alma aburrida de mi vida: Daré yo suelta á mi queja sobre mí, Hablaré con amargura de mi alma.2Diré á Dios: no me condenes; Hazme entender por qué pleiteas conmigo.3¿Parécete bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?4¿Tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre?5¿Son tus días como los días del hombre, O tus años como los tiempos humanos,6Para que inquieras mi iniquidad, Y busques mi pecado,7Sobre saber tú que no soy impío, Y que no hay quien de tu mano libre?8Tus manos me formaron y me compusieron Todo en contorno: ¿y así me deshaces?9Acuérdate ahora que como á lodo me diste forma: ¿Y en polvo me has de tornar?10¿No me fundiste como leche, Y como un queso me cuajaste?11Vestísteme de piel y carne, Y cubrísteme de huesos y nervios.12Vida y misericordia me concediste, Y tu visitación guardó mi espíritu.13Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; Yo sé que esto está cerca de ti.14Si pequé, tú me has observado, Y no me limpias de mi iniquidad.15Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, Estando harto de deshonra, Y de verme afligido.16Y subirá de punto, pues me cazas como á león, Y tornas á hacer en mí maravillas.17Renuevas contra mí tus plagas, Y aumentas conmigo tu furor, Remudándose sobre mí ejércitos.18¿Por qué me sacaste de la matriz? Habría yo espirado, y no me vieran ojos.19Fuera, como si nunca hubiera sido, Llevado desde el vientre á la sepultura.20¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me conforte un poco.21Antes que vaya para no volver, A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;22Tierra de oscuridad, lóbrega Como sombra de muerte, sin orden, Y que aparece como la oscuridad misma.
1Y RESPONDIÓ Sophar Naamathita, y dijo:2¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?3¿Harán tus falacias callar á los hombres? ¿Y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?4Tú dices: Mi conversar es puro, Y yo soy limpio delante de tus ojos.5Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo,6Y que te declarara los arcanos de la sabiduría, Que son de doble valor que la hacienda! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece.7¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú á la perfección del Todopoderoso?8Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?9Su dimensión es más larga que la tierra, Y más ancha que la mar.10Si cortare, ó encerrare, O juntare, ¿quién podrá contrarrestarle?11Porque él conoce á los hombres vanos: Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?12El hombre vano se hará entendido, Aunque nazca como el pollino del asno montés.13Si tú apercibieres tu corazón, Y extendieres á él tus manos;14Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more maldad en tus habitaciones;15Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte y no temerás:16Y olvidarás tu trabajo, O te acordarás de él como de aguas que pasaron:17Y en mitad de la siesta se levantará bonanza; Resplandecerás, y serás como la mañana:18Y confiarás, que habrá esperanza; Y cavarás, y dormirás seguro:19Y te acostarás, y no habrá quien te espante: Y muchos te rogarán.20Mas los ojos de los malos se consumirán, Y no tendrán refugio; Y su esperanza será agonía del alma.
1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:2Ciertamente que vosotros sois el pueblo; Y con vosotros morirá la sabiduría.3También tengo yo seso como vosotros; No soy yo menos que vosotros: ¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?4Yo soy uno de quien su amigo se mofa, Que invoca á Dios, y él le responde: Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.5Aquel cuyos pies van á resbalar, Es como una lámpara despreciada de aquel que está á sus anchuras.6Prosperan las tiendas de los ladrones, Y los que provocan á Dios viven seguros; En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.7Y en efecto, pregunta ahora á las bestias, que ellas te enseñarán; Y á las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán;8O habla á la tierra, que ella te enseñará; Los peces de la mar te lo declararán también.9¿Qué cosa de todas estas no entiende Que la mano de Jehová la hizo?10En su mano está el alma de todo viviente, Y el espíritu de toda carne humana.11Ciertamente el oído distingue las palabras, Y el paladar gusta las viandas.12En los viejos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia.13Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; Suyo es el consejo y la inteligencia.14He aquí, él derribará, y no será edificado: Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.15He aquí, el detendrá las aguas, y se secarán; El las enviará, y destruirán la tierra.16Con él está la fortaleza y la existencia; Suyo es el que yerra, y el que hace errar.17El hace andar á los consejeros desnudos de consejo, Y hace enloquecer á los jueces.18El suelta la atadura de los tiranos, Y ata el cinto á sus lomos.19El lleva despojados á los príncipes, Y trastorna á los poderosos.20El impide el labio á los que dicen verdad, Y quita á los ancianos el consejo.21El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y enflaquece la fuerza de los esforzados.22El descubre las profundidades de las tinieblas, Y saca á luz la sombra de muerte.23El multiplica las gentes, y él las destruye: El esparce las gentes, y las torna á recoger.24El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, Y háceles que se pierdan vagueando sin camino:25Van á tientas como en tinieblas y sin luz, Y los hace errar como borrachos.
1HE AQUÍ que todas estas cosas han visto mis ojos, Y oído y entendido de por sí mis oídos.2Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; No soy menos que vosotros.3Mas yo hablaría con el Todopoderoso, Y querría razonar con Dios.4Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; Sois todos vosotros médicos nulos.5Ojalá callarais del todo, Porque os fuera sabiduría.6Oid ahora mi razonamiento, Y estad atentos á los argumentos de mis labios.7¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por él engaño?8¿Habéis de hacer acepción de su persona? ¿Habéis de pleitear vosotros por Dios?9¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?10El os reprochará de seguro, Si solapadamente hacéis acepción de personas.11De cierto su alteza os había de espantar, Y su pavor había de caer sobre vosotros.12Vuestras memorias serán comparadas á la ceniza, Y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.13Escuchadme, y hablaré yo, Y véngame después lo que viniere.14¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, Y pondré mi alma en mi mano?15He aquí, aunque me matare, en él esperaré; Empero defenderé delante de él mis caminos.16Y él mismo me será salud, Porque no entrará en su presencia el hipócrita.17Oid con atención mi razonamiento, Y mi denunciación con vuestros oídos.18He aquí ahora, si yo me apercibiere á juicio, Sé que seré justificado.19¿Quién es el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, fenecería.20A lo menos dos cosas no hagas conmigo; Entonces no me esconderé de tu rostro:21Aparta de mí tu mano, Y no me asombre tu terror.22Llama luego, y yo responderé; O yo hablaré, y respóndeme tú.23¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricación y mi pecado.24¿Por qué escondes tu rostro, Y me cuentas por tu enemigo?25¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y á una arista seca has de perseguir?26¿Por qué escribes contra mí amarguras, Y me haces cargo de los pecados de mi mocedad?27Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, Imprimiéndolo á las raíces de mis pies.28Y el cuerpo mío se va gastando como de carcoma, Como vestido que se come de polilla.
1EL HOMBRE nacido de mujer, Corto de días, y harto de sinsabores:2Que sale como una flor y es cortado; Y huye como la sombra, y no permanece.3¿Y sobre éste abres tus ojos, Y me traes á juicio contigo?4¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.5Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: Tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.6Si tú lo dejares, él dejará de ser: Entre tanto deseará, como el jornalero, su día.7Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán.8Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo,9Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta.10Mas el hombre morirá, y será cortado; Y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?11Las aguas de la mar se fueron, Y agotóse el río, secóse.12Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: Hasta que no haya cielo no despertarán, Ni se levantarán de su sueño.13¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, Que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!14Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi mutación.15Aficionado á la obra de tus manos, Llamarás, y yo te responderé.16Pues ahora me cuentas los pasos, Y no das tregua á mi pecado.17Tienes sellada en saco mi prevaricación, Y coacervas mi iniquidad.18Y ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peñas son traspasadas de su lugar;19Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, Que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces tú perecer la esperanza del hombre.20Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; Demudarás su rostro, y enviaráslo.21Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ellos.22Mas su carne sobre él se dolerá, Y entristecerse ha en él su alma.
1Y RESPONDIÓ Eliphaz Temanita, y dijo:2¿Si proferirá el sabio vana sabiduría, Y henchirá su vientre de viento solano?3¿Disputará con palabras inútiles, Y con razones sin provecho?4Tú también disipas el temor, Y menoscabas la oración delante de Dios.5Porque tu boca declaró tu iniquidad, Pues has escogido el hablar de los astutos.6Tu boca te condenará, y no yo; Y tus labios testificarán contra ti.7¿Naciste tú primero que Adam? ¿O fuiste formado antes que los collados?8¿Oíste tú el secreto de Dios, Que detienes en ti solo la sabiduría?9¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes que no se halle en nosotros?10Entre nosotros también hay cano, también hay viejo Mucho mayor en días que tu padre.11¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?12¿Por qué te enajena tu corazón, Y por qué guiñan tus ojos,13Pues haces frente á Dios con tu espíritu, Y sacas tales palabras de tu boca?14¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y que se justifique el nacido de mujer?15He aquí que en sus santos no confía, Y ni los cielos son limpios delante de sus ojos:16¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, Que bebe la iniquidad como agua?17Escúchame; yo te mostraré Y te contaré lo que he visto:18(Lo que los sabios nos contaron De sus padres, y no lo encubrieron;19A los cuales solos fué dada la tierra, Y no pasó extraño por medio de ellos:)20Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, Y el número de años es escondido al violento.21Estruendos espantosos hay en sus oídos; En la paz le vendrá quien lo asuele.22El no creerá que ha de volver de las tinieblas, Y está mirando al cuchillo.23Desasosegado á comer siempre, Sabe que le está aparejado día de tinieblas.24Tribulación y angustia le asombrarán, Y esforzaránse contra él como un rey apercibido para la batalla.25Por cuanto él extendió su mano contra Dios, Y se esforzó contra el Todopoderoso,26El le acometerá en la cerviz, En lo grueso de las hombreras de sus escudos:27Porque cubrió su rostro con su gordura, E hizo pliegues sobre los ijares;28Y habitó las ciudades asoladas, Las casas inhabitadas, Que estaban puestas en montones.29No enriquecerá, ni será firme su potencia, Ni extenderá por la tierra su hermosura.30No se escapará de las tinieblas: La llama secará sus ramos, Y con el aliento de su boca perecerá.31No confíe el iluso en la vanidad; Porque ella será su recompensa.32El será cortado antes de su tiempo, Y sus renuevos no reverdecerán.33El perderá su agraz como la vid, Y derramará su flor como la oliva.34Porque la sociedad de los hipócritas será asolada, Y fuego consumirá las tiendas de soborno.35Concibieron dolor, y parieron iniquidad; Y las entradas de ellos meditan engaño.
1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:2Muchas veces he oído cosas como estas: Consoladores molestos sois todos vosotros.3¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué te animará á responder?4También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, Que yo os tendría compañía en las palabras, Y sobre vosotros movería mi cabeza.5Mas yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.6Si hablo, mi dolor no cesa; Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.7Empero ahora me ha fatigado: Has tú asolado toda mi compañía.8Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.9Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: Crujió sus dientes contra mí; Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.10Abrieron contra mí su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra mí se juntaron todos.11Hame entregado Dios al mentiroso, Y en las manos de los impíos me hizo estremecer.12Próspero estaba, y desmenuzóme: Y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, Y púsome por blanco suyo.13Cercáronme sus flecheros, Partió mis riñones, y no perdonó: Mi hiel derramó por tierra.14Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; Corrió contra mí como un gigante.15Yo cosí saco sobre mi piel, Y cargué mi cabeza de polvo.16Mi rostro está enlodado con lloro, Y mis párpados entenebrecidos:17A pesar de no haber iniquidad en mis manos, Y de haber sido mi oración pura.18¡Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar á mi clamor.19Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas.20Disputadores son mis amigos: Mas á Dios destilarán mis ojos.21¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prójimo!22Mas los años contados vendrán, Y yo iré el camino por donde no volveré.
1MI ALIENTO está corrompido, acórtanse mis días, Y me está aparejado el sepulcro.2No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya acrimonia se detienen mis ojos.3Pon ahora, dame fianza para litigar contigo: ¿Quién tocará ahora mi mano?4Porque á éstos has tú escondido su corazón de inteligencia: Por tanto, no los ensalzarás.5El que denuncia lisonjas á sus prójimos, Los ojos de sus hijos desfallezcan.6El me ha puesto por parábola de pueblos, Y delante de ellos he sido como tamboril.7Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, Y mis pensamientos todos son como sombra.8Los rectos se maravillarán de esto, Y el inocente se levantará contra el hipócrita.9No obstante, proseguirá el justo su camino, Y el limpio de manos aumentará la fuerza.10Mas volved todos vosotros, y venid ahora, Que no hallaré entre vosotros sabio.11Pasáronse mis días, fueron arrancados mis pensamientos, Los designios de mi corazón.12Pusieron la noche por día, Y la luz se acorta delante de las tinieblas.13Si yo espero, el sepulcro es mi casa: Haré mi cama en las tinieblas.14A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; A los gusanos: Mi madre y mi hermana.15¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?16A los rincones de la huesa descenderán, Y juntamente descansarán en el polvo.
1Y RESPONDIÓ Bildad Suhita, y dijo:2¿Cuándo pondréis fin á las palabras? Entended, y después hablemos.3¿Por qué somos tenidos por bestias, Y en vuestros ojos somos viles?4Oh tú, que despedazas tu alma con tu furor, ¿Será dejada la tierra por tu causa, Y serán traspasadas de su lugar las peñas?5Ciertamente la luz de los impíos será apagada, Y no resplandecerá la centella de su fuego.6La luz se oscurecerá en su tienda, Y apagaráse sobre él su lámpara.7Los pasos de su pujanza serán acortados, Y precipitarálo su mismo consejo.8Porque red será echada en sus pies, Y sobre red andará.9Lazo prenderá su calcañar: Afirmaráse la trampa contra él.10Su cuerda está escondida en la tierra, Y su torzuelo sobre la senda.11De todas partes lo asombrarán temores, Y haránle huir desconcertado.12Su fuerza será hambrienta, Y á su lado estará aparejado quebrantamiento.13El primogénito de la muerte comerá los ramos de su piel, Y devorará sus miembros.14Su confianza será arrancada de su tienda, Y harále esto llevar al rey de los espantos.15En su tienda morará como si no fuese suya: Piedra azufre será esparcida sobre su morada.16Abajo se secarán sus raíces, Y arriba serán cortadas sus ramas.17Su memoria perecerá de la tierra, Y no tendrá nombre por las calles.18De la luz será lanzado á las tinieblas, Y echado fuera del mundo.19No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, Ni quien le suceda en sus moradas.20Sobre su día se espantarán los por venir, Como ocupó el pavor á los que fueron antes.21Ciertamente tales son las moradas del impío, Y este será el lugar del que no conoció á Dios.
1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:2¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, Y me moleréis con palabras?3Ya me habéis vituperado diez veces: ¿No os avergonzáis de descomediros delante de mí?4Sea así que realmente haya yo errado, Conmigo se quedará mi yerro.5Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, Y adujereis contra mí mi oprobio,6Sabed ahora que Dios me ha trastornado, Y traído en derredor su red sobre mí.7He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: Daré voces, y no habrá juicio.8Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; Y sobre mis veredas puso tinieblas.9Hame despojado de mi gloria, Y quitado la corona de mi cabeza.10Arruinóme por todos lados, y perezco; Y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.11E hizo inflamar contra mí su furor, Y contóme para sí entre sus enemigos.12Vinieron sus ejércitos á una, y trillaron sobre mí su camino, Y asentaron campo en derredor de mi tienda.13Hizo alejar de mí mis hermanos, Y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.14Mis parientes se detuvieron, Y mis conocidos se olvidaron de mí.15Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño; Forastero fuí yo en sus ojos.16Llamé á mi siervo, y no respondió; De mi propia boca le suplicaba.17Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, Aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.18Aun los muchachos me menospreciaron: En levantándome, hablaban contra mí.19Todos mis confidentes me aborrecieron; Y los que yo amaba, se tornaron contra mí.20Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; Y he escapado con la piel de mis dientes.21Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; Porque la mano de Dios me ha tocado.22¿Por qué me perseguís como Dios, Y no os hartáis de mis carnes?23¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribieran en un libro!24¡Que con cincel de hierro y con plomo Fuesen en piedra esculpidas para siempre!25Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo:26Y después de deshecha esta mi piel, Aun he de ver en mi carne á Dios;27Al cual yo tengo de ver por mí, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mis riñones se consuman dentro de mí.28Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? Ya que la raíz del negocio en mí se halla.29Temed vosotros delante de la espada; Porque sobreviene el furor de la espada á causa de las injusticias, Para que sepáis que hay un juicio.
1Y RESPONDIÓ Sophar Naamathita, y dijo:2Por cierto mis pensamientos me hacen responder, Y por tanto me apresuro.3La reprensión de mi censura he oído, Y háceme responder el espíritu de mi inteligencia.4¿No sabes esto que fué siempre, Desde el tiempo que fué puesto el hombre sobre la tierra,5Que la alegría de los impíos es breve, Y el gozo del hipócrita por un momento?6Si subiere su altivez hasta el cielo, Y su cabeza tocare en las nubes,7Con su estiércol perecerá para siempre: Los que le hubieren visto, dirán: ¿Qué es de él?8Como sueño volará, y no será hallado: Y disiparáse como visión nocturna.9El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; Ni su lugar le echará más de ver.10Sus hijos pobres andarán rogando; Y sus manos tornarán lo que él robó.11Sus huesos están llenos de sus mocedades, Y con él serán sepultados en el polvo.12Si el mal se endulzó en su boca, Si lo ocultaba debajo de su lengua;13Si le parecía bien, y no lo dejaba, Mas antes lo detenía entre su paladar;14Su comida se mudará en sus entrañas, Hiel de áspides será dentro de él.15Devoró riquezas, mas vomitarálas; De su vientre las sacará Dios.16Veneno de áspides chupará; Matarálo lengua de víbora.17No verá los arroyos, los ríos, Los torrentes de miel y de manteca.18Restituirá el trabajo conforme á la hacienda que tomó; Y no tragará, ni gozará.19Por cuanto quebrantó y desamparó á los pobres, Robó casas, y no las edificó;20Por tanto, no sentirá él sosiego en su vientre, Ni salvará nada de lo que codiciaba.21No quedó nada que no comiese: Por tanto su bien no será durable.22Cuando fuere lleno su bastimento, tendrá angustia: Las manos todas de los malvados vendrán sobre él.23Cuando se pusiere á henchir su vientre, Dios enviará sobre él el furor de su ira, Y harála llover sobre él y sobre su comida.24Huirá de las armas de hierro, Y el arco de acero le atravesará.25Desenvainará y sacará saeta de su aljaba, Y relumbrante pasará por su hiel: Sobre él vendrán terrores.26Todas tinieblas están guardadas para sus secretos: Fuego no soplado lo devorará; Su sucesor será quebrantado en su tienda.27Los cielos descubrirán su iniquidad, Y la tierra se levantará contra él.28Los renuevos de su casa serán trasportados; Serán derramados en el día de su furor.29Esta es la parte que Dios apareja al hombre impío, Y la heredad que Dios le señala por su palabra.
1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:2Oid atentamente mi palabra, Y sea esto vuestros consuelos.3Soportadme, y yo hablaré; Y después que hubiere hablado, escarneced.4¿Hablo yo á algún hombre? Y ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?5Miradme, y espantaos, Y poned la mano sobre la boca.6Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, Y toma temblor mi carne.7¿Por qué viven los impíos, Y se envejecen, y aun crecen en riquezas?8Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; Y sus renuevos delante de sus ojos.9Sus casas seguras de temor, Ni hay azote de Dios sobre ellos.10Sus vacas conciben, no abortan; Paren sus vacas, y no malogran su cría.11Salen sus chiquitos como manada, Y sus hijos andan saltando.12Al son de tamboril y cítara saltan, Y se huelgan al son del órgano.13Gastan sus días en bien, Y en un momento descienden á la sepultura.14Dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos.15¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos á él?16He aquí que su bien no está en manos de ellos: El consejo de los impíos lejos esté de mí.17¡Oh cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, Y viene sobre ellos su quebranto, Y Dios en su ira les reparte dolores!18Serán como la paja delante del viento, Y como el tamo que arrebata el torbellino.19Dios guardará para sus hijos su violencia; Y le dará su pago, para que conozca.20Verán sus ojos su quebranto, Y beberá de la ira del Todopoderoso.21Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, Siendo cortado el número de sus meses?22¿Enseñará alguien á Dios sabiduría, Juzgando él á los que están elevados?23Este morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico.24Sus colodras están llenas de leche, Y sus huesos serán regados de tuétano.25Y estotro morirá en amargura de ánimo, Y no habiendo comido jamás con gusto.26Igualmente yacerán ellos en el polvo, Y gusanos los cubrirán.27He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, Y las imaginaciones que contra mí forjáis.28Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, Y qué de la tienda de las moradas de los impíos?29¿No habéis preguntado á los que pasan por los caminos, Por cuyas señas no negaréis,30Que el malo es reservado para el día de la destrucción? Presentados serán en el día de las iras.31¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?32Porque llevado será él á los sepulcros, Y en el montón permanecerá.33Los terrones del valle le serán dulces; Y tras de él será llevado todo hombre, Y antes de él han ido innumerables.34¿Cómo pues me consoláis en vano, Viniendo á parar vuestras respuestas en falacia?
1Y RESPONDIÓ Eliphaz Temanita, y dijo:2¿Traerá el hombre provecho á Dios, Porque el sabio sea provechoso á sí mismo?3¿Tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?4¿Castigaráte acaso, O vendrá contigo á juicio porque te teme?5Por cierto tu malicia es grande, Y tus maldades no tienen fin.6Porque sacaste prenda á tus hermanos sin causa, E hiciste desnudar las ropas de los desnudos.7No diste de beber agua al cansado, Y detuviste el pan al hambriento.8Empero el hombre pudiente tuvo la tierra; Y habitó en ella el distinguido.9Las viudas enviaste vacías, Y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.10Por tanto hay lazos alrededor de ti, Y te turba espanto repentino;11O tinieblas, porque no veas; Y abundancia de agua te cubre.12¿No está Dios en la altura de los cielos? Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.13¿Y dirás tú: Qué sabe Dios? ¿Cómo juzgará por medio de la oscuridad?14Las nubes son su escondedero, y no ve; Y por el circuito del cielo se pasea.15¿Quieres tú guardar la senda antigua, Que pisaron los hombres perversos?16Los cuales fueron cortados antes de tiempo, Cuyo fundamento fué como un río derramado:17Que decían á Dios: Apártate de nosotros. ¿Y qué les había hecho el Omnipotente?18Habíales él henchido sus casas de bienes. Sea empero el consejo de ellos lejos de mí.19Verán los justos y se gozarán; Y el inocente los escarnecerá, diciendo:20Fué cortada nuestra sustancia, Habiendo consumido el fuego el resto de ellos.21Amístate ahora con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien.22Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón.23Si te tornares al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción;24Y tendrás más oro que tierra, Y como piedras de arroyos oro de Ophir;25Y el Todopoderoso será tu defensa, Y tendrás plata á montones.26Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás á Dios tu rostro.27Orarás á él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos.28Determinarás asimismo una cosa, y serte ha firme; Y sobre tus caminos resplandecerá luz.29Cuando fueren abatidos, dirás tú: Ensalzamiento habrá: Y Dios salvará al humilde de ojos.30El libertará la isla del inocente; Y por la limpieza de tus manos será librada.
1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:2Hoy también hablaré con amargura; Que es más grave mi llaga que mi gemido.3¡Quién me diera el saber dónde hallar á Dios! Yo iría hasta su silla.4Ordenaría juicio delante de él, Y henchiría mi boca de argumentos.5Yo sabría lo que él me respondería, Y entendería lo que me dijese.6¿Pleitearía conmigo con grandeza de fuerza? No: antes él la pondría en mí.7Allí el justo razonaría con él: Y escaparía para siempre de mi juez.8He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; Y al occidente, y no lo percibiré:9Si al norte él obrare, yo no lo veré; Al mediodía se esconderá, y no lo veré.10Mas él conoció mi camino: Probaráme, y saldré como oro.11Mis pies tomaron su rastro; Guardé su camino, y no me aparté.12Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.13Empero si él se determina en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, é hizo.14El pues acabará lo que ha determinado de mí: Y muchas cosas como estas hay en él.15Por lo cual yo me espanto en su presencia: Consideraré, y temerélo.16Dios ha enervado mi corazón, Y hame turbado el Omnipotente.17¿Por qué no fuí yo cortado delante de las tinieblas, Y cubrió con oscuridad mi rostro?
1PUESTO que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, ¿Por qué los que le conocen no ven sus días?2Traspasan los términos, Roban los ganados, y apaciéntanlos.3Llévanse el asno de los huérfanos; Prenden el buey de la viuda.4Hacen apartar del camino á los menesterosos: Y todos los pobres de la tierra se esconden.5He aquí, como asnos monteses en el desierto, Salen á su obra madrugando para robar; El desierto es mantenimiento de sus hijos.6En el campo siegan su pasto, Y los impíos vendimian la viña ajena.7Al desnudo hacen dormir sin ropa, Y que en el frío no tenga cobertura.8Con las avenidas de los montes se mojan, Y abrazan las peñas sin tener abrigo.9Quitan el pecho á los huérfanos, Y de sobre el pobre toman la prenda.10Al desnudo hacen andar sin vestido, Y á los hambrientos quitan los hacecillos.11De dentro de sus paredes exprimen el aceite, Pisan los lagares, y mueren de sed.12De la ciudad gimen los hombres, Y claman las almas de los heridos de muerte: Mas Dios no puso estorbo.13Ellos son los que, rebeldes á la luz, Nunca conocieron sus caminos, Ni estuvieron en sus veredas.14A la luz se levanta el matador, mata al pobre y al necesitado, Y de noche es como ladrón.15El ojo del adúltero está aguardando la noche, Diciendo: No me verá nadie: Y esconde su rostro.16En las tinieblas minan las casas, Que de día para sí señalaron; No conocen la luz.17Porque la mañana es á todos ellos como sombra de muerte; Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.18Son instables más que la superficie de las aguas; Su porción es maldita en la tierra; No andarán por el camino de las viñas.19La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; Y el sepulcro á los pecadores.20Olvidaráse de ellos el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; Nunca más habrá de ellos memoria, Y como un árbol serán los impíos quebrantados.21A la mujer estéril que no paría, afligió; Y á la viuda nunca hizo bien.22Mas á los fuertes adelantó con su poder: Levantóse, y no se da por segura la vida.23Le dieron á crédito, y se afirmó: Sus ojos están sobre los caminos de ellos.24Fueron ensalzados por un poco, mas desaparecen, Y son abatidos como cada cual: serán encerrados, Y cortados como cabezas de espigas.25Y si no, ¿quién me desmentirá ahora, O reducirá á nada mis palabras?
1Y RESPONDIÓ Bildad Suhita, y dijo:2El señorío y el temor están con él: El hace paz en sus alturas.3¿Tienen sus ejércitos número? ¿Y sobre quién no está su luz?4¿Cómo pues se justificará el hombre con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?5He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos.6¿Cuánto menos el hombre que es un gusano, Y el hijo de hombre, también gusano?
1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:2¿En qué ayudaste al que no tiene fuerza? ¿Has amparado al brazo sin fortaleza?3¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia, Y mostraste bien sabiduría?4¿A quién has anunciado palabras, Y cuyo es el espíritu que de ti sale?5Cosas inanimadas son formadas Debajo de las aguas, y los habitantes de ellas.6El sepulcro es descubierto delante de él, Y el infierno no tiene cobertura.7Extiende el alquilón sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada.8Ata las aguas en sus nubes, Y las nubes no se rompen debajo de ellas.9El restriñe la faz de su trono, Y sobre él extiende su nube.10El cercó con término la superficie de las aguas, Hasta el fin de la luz y las tinieblas.11Las columnas del cielo tiemblan, Y se espantan de su reprensión.12El rompe la mar con su poder, Y con su entendimiento hiere la hinchazón suya.13Su espíritu adornó los cielos; Su mano crió la serpiente tortuosa.14He aquí, estas son partes de sus caminos: ¡Mas cuán poco hemos oído de él! Porque el estruendo de sus fortalezas, ¿quién lo detendrá?
1Y REASUMIÓ Job su discurso, y dijo:2Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,3Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, Y hubiere hálito de Dios en mis narices,4Mis labios no hablarán iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño.5Nunca tal acontezca que yo os justifique: Hasta morir no quitaré de mí mi integridad.6Mi justicia tengo asida, y no la cederé: No me reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida.7Sea como el impío mi enemigo, Y como el inicuo mi adversario.8Porque ¿cuál es la esperanza del hipócrita, por mucho que hubiere robado, Cuando Dios arrebatare su alma?9¿Oirá Dios su clamor Cuando la tribulación sobre él viniere?10¿Deleitaráse en el Omnipotente? ¿Invocará á Dios en todo tiempo?11Yo os enseñaré en orden á la mano de Dios: No esconderé lo que hay para con el Omnipotente.12He aquí que todos vosotros lo habéis visto: ¿Por qué pues os desvanecéis con fantasía?13Esta es para con Dios la suerte del hombre impío, Y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente.14Si sus hijos fueren multiplicados, serán para el cuchillo; Y sus pequeños no se hartarán de pan;15Los que le quedaren, en muerte serán sepultados; Y no llorarán sus viudas.16Si amontonare plata como polvo, Y si preparare ropa como lodo;17Habrála él preparado, mas el justo se vestirá, Y el inocente repartirá la plata.18Edificó su casa como la polilla, Y cual cabaña que el guarda hizo.19El rico dormirá, mas no será recogido: Abrirá sus ojos, mas él no será.20Asirán de él terrores como aguas: Torbellino lo arrebatará de noche.21Lo antecogerá el solano, y partirá; Y tempestad lo arrebatará del lugar suyo.22Dios pues descargará sobre él, y no perdonará: Hará él por huir de su mano.23Batirán sus manos sobre él, Y desde su lugar le silbarán.
1CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, Y el oro lugar donde se forma.2El hierro se saca del polvo, Y de la piedra es fundido el metal.3A las tinieblas puso término, Y examina todo á la perfección, Las piedras que hay en la oscuridad y en la sombra de muerte.4Brota el torrente de junto al morador, Aguas que el pie había olvidado: Sécanse luego, vanse del hombre.5De la tierra nace el pan, Y debajo de ella estará como convertida en fuego.6Lugar hay cuyas piedras son zafiro, Y sus polvos de oro.7Senda que nunca la conoció ave, Ni ojo de buitre la vió:8Nunca la pisaron animales fieros, Ni león pasó por ella.9En el pedernal puso su mano, Y trastornó los montes de raíz.10De los peñascos cortó ríos, Y sus ojos vieron todo lo preciado.11Detuvo los ríos en su nacimiento, E hizo salir á luz lo escondido.12Empero ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la prudencia?13No conoce su valor el hombre, Ni se halla en la tierra de los vivientes.14El abismo dice: No está en mí: Y la mar dijo: Ni conmigo.15No se dará por oro, Ni su precio será á peso de plata.16No puede ser apreciada con oro de Ophir, Ni con onique precioso, ni con zafiro.17El oro no se le igualará, ni el diamante; Ni se trocará por vaso de oro fino.18De coral ni de perlas no se hará mención: La sabiduría es mejor que piedras preciosas.19No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; No se podrá apreciar con oro fino.20¿De dónde pues vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?21Porque encubierta está á los ojos de todo viviente, y á toda ave del cielo es oculta.22El infierno y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos.23Dios entiende el camino de ella, Y él conoce su lugar.24Porque él mira hasta los fines de la tierra, Y ve debajo de todo el cielo.25Al dar peso al viento, Y poner las aguas por medida;26Cuando él hizo ley á la lluvia, Y camino al relámpago de los truenos:27Entonces la veía él, y la manifestaba: Preparóla y descubrióla también.28Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal la inteligencia.
1Y VOLVIÓ Job á tomar su propósito, y dijo:2¡Quién me tornase como en los meses pasados, Como en los días que Dios me guardaba,3Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, A la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;4Como fué en los días de mi mocedad, Cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;5Cuando aún el Omnipotente estaba conmigo, Y mis hijos alrededor de mi;6Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, Y la piedra me derramaba ríos de aceite!7Cuando salía á la puerta á juicio, Y en la plaza hacía preparar mi asiento,8Los mozos me veían, y se escondían; Y los viejos se levantaban, y estaban en pie;9Los príncipes detenían sus palabras, Ponían la mano sobre su boca;10La voz de los principales se ocultaba, Y su lengua se pegaba á su paladar:11Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me veían, me daban testimonio:12Porque libraba al pobre que gritaba, Y al huérfano que carecía de ayudador.13La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; Y al corazón de la viuda daba alegría.14Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; Y mi toca era juicio.15Yo era ojos al ciego, Y pies al cojo.16A los menesterosos era padre; Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia:17Y quebraba los colmillos del inicuo, Y de sus dientes hacía soltar la presa.18Y decía yo: En mi nido moriré, Y como arena multiplicaré días.19Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, Y en mis ramas permanecía el rocío.20Mi honra se renovaba en mí, Y mi arco se corroboraba en mi mano.21Oíanme, y esperaban; Y callaban á mi consejo.22Tras mi palabra no replicaban, Y mi razón destilaba sobre ellos.23Y esperábanme como á la lluvia, Y abrían su boca como á la lluvia tardía.24Si me reía con ellos, no lo creían: Y no abatían la luz de mi rostro.25Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; Y moraba como rey en el ejército, Como el que consuela llorosos.
1MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; Cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.2Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, En los cuales había perecido con el tiempo?3Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; Huían á la soledad, á lugar tenebroso, asolado y desierto.4Que cogían malvas entre los arbustos, Y raíces de enebro para calentarse.5Eran echados de entre las gentes, Y todos les daban grita como al ladrón.6Habitaban en las barrancas de los arroyos, En las cavernas de la tierra, y en las rocas.7Bramaban entre las matas, Y se reunían debajo de las espinas.8Hijos de viles, y hombres sin nombre, Más bajos que la misma tierra.9Y ahora yo soy su canción, Y he sido hecho su refrán.10Abomínanme, aléjanse de mí, Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.11Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió, Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.12A la mano derecha se levantaron los jóvenes; Empujaron mis pies, Y sentaron contra mí las vías de su ruina.13Mi senda desbarataron, Aprovecháronse de mi quebrantamiento, Contra los cuales no hubo ayudador.14Vinieron como por portillo ancho, Revolviéronse á mi calamidad.15Hanse revuelto turbaciones sobre mí; Combatieron como viento mi alma, Y mi salud pasó como nube16Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción me han aprehendido.17De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan.18Con la grande copia de materia mi vestidura está demudada; Cíñeme como el cuello de mi túnica.19Derribóme en el lodo, Y soy semejante al polvo y á la ceniza.20Clamo á ti, y no me oyes; Preséntome, y no me atiendes.21Haste tornado cruel para mí: Con la fortaleza de tu mano me amenazas.22Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, Y disolviste mi sustancia.23Porque yo conozco que me reduces á la muerte; Y á la casa determinada á todo viviente.24Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?25¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?26Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, la oscuridad vino.27Mis entrañas hierven, y no reposan; Días de aflicción me han sobrecogido.28Denegrido ando, y no por el sol: Levantádome he en la congregación, y clamado.29He venido á ser hermano de los dragones, Y compañero de los buhos.30Mi piel está denegrida sobre mí, Y mis huesos se secaron con ardentía.31Y hase tornado mi arpa en luto, Y mi órgano en voz de lamentadores.
1HICE pacto con mis ojos: ¿Cómo pues había yo de pensar en virgen?2Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, Y qué heredad el Omnipotente de las alturas?3¿No hay quebrantamiento para el impío, Y extrañamiento para los que obran iniquidad?4¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos?5Si anduve con mentira, Y si mi pie se apresuró á engaño,6Péseme Dios en balanzas de justicia, Y conocerá mi integridad.7Si mis pasos se apartaron del camino, Y si mi corazón se fué tras mis ojos, Y si algo se apegó á mis manos,8Siembre yo, y otro coma, Y mis verduras sean arrancadas.9Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, Y si estuve acechando á la puerta de mi prójimo:10Muela para otro mi mujer, Y sobre ella otros se encorven.11Porque es maldad é iniquidad, Que han de castigar los jueces.12Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, Y desarraigaría toda mi hacienda.13Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, Cuando ellos pleitearan conmigo,14¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? Y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo?15El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?16Si estorbé el contento de los pobres, E hice desfallecer los ojos de la viuda;17Y si comí mi bocado solo, Y no comió de él el huerfano;18(Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, Y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;)19Si he visto que pereciera alguno sin vestido, Y al menesteroso sin cobertura;20Si no me bendijeron sus lomos, Y del vellón de mis ovejas se calentaron;21Si alcé contra el huérfano mi mano, Aunque viese que me ayudarían en la puerta;22Mi espalda se caiga de mi hombro, Y mi brazo sea quebrado de mi canilla.23Porque temí el castigo de Dios, Contra cuya alteza yo no tendría poder.24Si puse en oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú;25Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, Y de que mi mano hallase mucho;26Si he mirado al sol cuando resplandecía, Y á la luna cuando iba hermosa,27Y mi corazón se engañó en secreto, Y mi boca besó mi mano:28Esto también fuera maldad juzgada; Porque habría negado al Dios soberano.29Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, Y me regocijé cuando le halló el mal;30(Que ni aun entregué al pecado mi paladar, Pidiendo maldición para su alma;)31Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos.32El extranjero no tenía fuera la noche; Mis puertas abría al caminante.33Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, Escondiendo en mi seno mi iniquidad;34Porque quebrantaba á la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemorizó, Y callé, y no salí de mi puerta:35¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión es que el Omnipotente testificaría por mí, Aunque mi adversario me hiciera el proceso.36Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, Y me lo ataría en lugar de corona.37Yo le contaría el número de mis pasos, Y como príncipe me llegaría á él.38Si mi tierra clama contra mí, Y lloran todos sus surcos;39Si comí su sustancia sin dinero, O afligí el alma de sus dueños;40En lugar de trigo me nazcan abrojos, Y espinas en lugar de cebada.
1Y CESARON estos tres varones de responder á Job, por cuanto él era justo en sus ojos.2Entonces Eliú hijo de Barachêl, Bucita, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que á Dios.3Enojóse asimismo con furor contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado á Job.4Y Eliú había esperado á Job en la disputa, porque eran más viejos de días que él.5Empero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquelllos tres varones, su furor se encendió.6Y respondió Eliú hijo de Barachêl, Buzita, y dijo: Yo soy menor de días y vosotros viejos; He tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión.7Yo decía: Los días hablarán, Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.8Ciertamente espíritu hay en el hombre, E inspiración del Omnipotente los hace que entiendan.9No los grandes son los sabios, Ni los viejos entienden el derecho.10Por tanto yo dije: Escuchadme; Declararé yo también mi sabiduría.11He aquí yo he esperado á vuestras razones, He escuchado vuestros argumentos, En tanto que buscabais palabras.12Os he pues prestado atención, Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, Y responda á sus razones.13Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: Lanzólo Dios, no el hombre.14Ahora bien, Job no enderezó á mí sus palabras, Ni yo le responderé con vuestras razones.15Espantáronse, no respondieron más; Fuéronseles los razonamientos.16Yo pues he esperado, porque no hablaban, Antes pararon, y no respondieron más.17Por eso yo también responderé mi parte, También yo declararé mi juicio.18Porque lleno estoy de palabras, Y el espíritu de mi vientre me constriñe.19De cierto mi vientre está como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos.20Hablaré pues y respiraré; Abriré mis labios, y responderé.21No haré ahora acepción de personas, Ni usaré con hombre de lisonjeros títulos.22Porque no sé hablar lisonjas: De otra manera en breve mi Hacedor me consuma.
1POR tanto, Job, oye ahora mis razones, Y escucha todas mis palabras.2He aquí yo abriré ahora mi boca, Y mi lengua hablará en mi garganta.3Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, Y mis labios proferirán pura sabiduría.4El espíritu de Dios me hizo, Y la inspiración del Omnipotente me dió vida.5Si pudieres, respóndeme: Dispón tus palabras, está delante de mí.6Heme aquí á mí en lugar de Dios, conforme á tu dicho: De lodo soy yo también formado.7He aquí que mi terror no te espantará, Ni mi mano se agravará sobre ti.8De cierto tú dijiste á oídos míos, Y yo oí la voz de tus palabras que decían:9Yo soy limpio y sin defecto; Y soy inocente, y no hay maldad en mí.10He aquí que él buscó achaques contra mí, Y me tiene por su enemigo;11Puso mis pies en el cepo, Y guardó todas mis sendas.12He aquí en esto no has hablado justamente: Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.13¿Por qué tomaste pleito contra él? Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.14Sin embargo, en una ó en dos maneras habla Dios; Mas el hombre no entiende.15Por sueño de visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho;16Entonces revela al oído de los hombres, Y les señala su consejo;17Para quitar al hombre de su obra, Y apartar del varón la soberbia.18Detendrá su alma de corrupción, Y su vida de que pase á cuchillo.19También sobre su cama es castigado Con dolor fuerte en todos sus huesos,20Que le hace que su vida aborrezca el pan, Y su alma la comida suave.21Su carne desfallece sin verse, Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.22Y su alma se acerca al sepulcro, Y su vida á los que causan la muerte.23Si tuviera cerca de él Algún elocuente anunciador muy escogido, Que anuncie al hombre su deber;24Que le diga que Dios tuvo de él misericordia, Que lo libró de descender al sepulcro, Que halló redención:25Enterneceráse su carne más que de niño, Volverá á los días de su mocedad.26Orará á Dios, y le amará, Y verá su faz con júbilo: Y él restituirá al hombre su justicia.27El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, Y no me ha aprovechado;28Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, Y su vida se verá en luz.29He aquí, todas estas cosas hace Dios Dos y tres veces con el hombre;30Para apartar su alma del sepulcro, Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.31Escucha, Job, y óyeme; Calla, y yo hablaré.32Que si tuvieres razones, respóndeme; Habla, porque yo te quiero justificar.33Y si no, óyeme tú á mí; Calla, y enseñarte he sabiduría.
1ADEMÁS respondió Eliú, y dijo:2Oid, sabios, mis palabras; Y vosotros, doctos, estadme atentos.3Porque el oído prueba las palabras, Como el paladar gusta para comer.4Escojamos para nosotros el juicio, Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno;5Porque Job ha dicho: Yo soy justo, Y Dios me ha quitado mi derecho.6¿He de mentir yo contra mi razón? Mi saeta es gravosa sin haber yo prevaricado.7¿Qué hombre hay como Job, Que bebe el escarnio como agua?8Y va en compañía con los que obran iniquidad, Y anda con los hombres maliciosos.9Porque ha dicho: De nada servirá al hombre El conformar su voluntad con Dios.10Por tanto, varones de seso, oidme; Lejos esté de Dios la impiedad, Y del Omnipotente la iniquidad.11Porque él pagará al hombre según su obra, Y él le hará hallar conforme á su camino.12Sí, por cierto, Dios no hará injusticia, Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.13¿Quién visitó por él la tierra? ¿Y quién puso en orden todo el mundo?14Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu y su aliento,15Toda carne perecería juntamente, Y el hombre se tornaría en polvo.16Si pues hay en ti entendimiento, oye esto: Escucha la voz de mis palabras.17¿Enseñorearáse el que aborrece juicio? ¿Y condenarás tú al que es tan justo?18¿Hase de decir al rey: Perverso; Y á los príncipes: Impíos?19¿Cuánto menos á aquel que no hace acepción de personas de príncipes, Ni el rico es de él más respetado que el pobre? Porque todos son obras de sus manos.20En un momento morirán, y á media noche Se alborotarán los pueblos, y pasarán, Y sin mano será quitado el poderoso.21Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, Y ve todos sus pasos.22No hay tinieblas ni sombra de muerte Donde se encubran los que obran maldad.23No carga pues él al hombre más de lo justo, Para que vaya con Dios á juicio.24El quebrantará á los fuertes sin pesquisa, Y hará estar otros en su lugar.25Por tanto él hará notorias las obras de ellos, Cuando los trastornará en la noche, y serán quebrantados.26Como á malos los herirá En lugar donde sean vistos:27Por cuanto así se apartaron de él, Y no consideraron todos sus caminos;28Haciendo venir delante de él el clamor del pobre, Y que oiga el clamor de los necesitados.29Y si él diere reposo, ¿quién inquietará? Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará? Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;30Haciendo que no reine el hombre hipócrita Para vejaciones del pueblo.31De seguro conviene se diga á Dios: Llevado he ya castigo, no más ofenderé:32Enséñame tú lo que yo no veo: Que si hice mal, no lo haré más.33¿Ha de ser eso según tu mente? El te retribuirá, ora rehuses, Ora aceptes, y no yo: Di si no, lo que tú sabes.34Los hombres de seso dirán conmigo, Y el hombre sabio me oirá:35Que Job no habla con sabiduría, Y que sus palabras no son con entendimiento.36Deseo yo que Job sea probado ampliamente, A causa de sus respuestas por los hombres inicuos.37Porque á su pecado añadió impiedad: Bate las manos entre nosotros, Y contra Dios multiplica sus palabras.
1Y PROCEDIENDO Eliú en su razonamiento, dijo:2¿Piensas ser conforme á derecho Esto que dijiste: Más justo soy yo que Dios?3Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacarás tú de ello? ¿O qué provecho tendré de mi pecado?4Yo te responderé razones, Y á tus compañeros contigo.5Mira á los cielos, y ve, Y considera que las nubes son más altas que tú.6Si pecares, ¿qué habrás hecho contra él? Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?7Si fueres justo, ¿qué le darás á el? ¿O qué recibirá de tu mano?8Al hombre como tú dañará tu impiedad, Y al hijo del hombre aprovechará tu justicia.9A causa de la multitud de las violencias clamarán, Y se lamentarán por el poderío de los grandes.10Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, Que da canciones en la noche,11Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, Y nos hace sabios más que las aves del cielo?12Allí clamarán, y él no oirá, Por la soberbia de los malos.13Ciertamente Dios no oirá la vanidad, Ni la mirará el Omnipotente.14Aunque más digas, No lo mirará; Haz juicio delante de él, y en él espera.15Mas ahora, porque en su ira no visita, Ni conoce con rigor,16Por eso Job abrió su boca vanamente, Y multiplica palabras sin sabiduría.
1Y AÑADIÓ Eliú, y dijo:2Espérame un poco, y enseñarte he; Porque todavía tengo razones en orden á Dios.3Tomaré mi noticia de lejos, Y atribuiré justicia á mi Hacedor.4Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.5He aquí que Dios es grande, mas no desestima á nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría.6No otorgará vida al impío, Y á los afligidos dará su derecho.7No quitará sus ojos del justo; Antes bien con los reyes los pondrá en solio para siempre, Y serán ensalzados.8Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,9El les dará á conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones.10Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y díce les que se conviertan de la iniquidad.11Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bien, y sus años en deleites.12Mas si no oyeren, serán pasados á cuchillo, Y perecerán sin sabiduría.13Empero los hipócritas de corazón lo irritarán más, Y no clamarán cuando él los atare.14Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas.15Al pobre librará de su pobreza, Y en la aflicción despertará su oído.16Asimismo te apartaría de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro; Y te asentará mesa llena de grosura.17Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia.18Por lo cual teme que en su ira no te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.19¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, Ni de todas las fuerzas del poder?20No anheles la noche, En que desaparecen los pueblos de su lugar.21Guárdate, no tornes á la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.22He aquí que Dios es excelso con su potencia; ¿Qué enseñador semejante á él?23¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Iniquidad has hecho?24Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.25Los hombres todos la ven; Mírala el hombre de lejos.26He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; Ni se puede rastrear el número de sus años.27El reduce las gotas de las aguas, Al derramarse la lluvia según el vapor;28Las cuales destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres.29¿Quién podrá tampoco comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su pabellón?30He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las raíces de la mar.31Bien que por esos medios castiga á los pueblos, A la multitud da comida.32Con las nubes encubre la luz, Y mándale no brillar, interponiendo aquéllas.33Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, Que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.
1A ESTO también se espanta mi corazón, Y salta de su lugar.2Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca.3Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra.4Después de ella bramará el sonido, Tronará él con la voz de su magnificencia; Y aunque sea oída su voz, no los detiene.5Tronará Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.6Porque á la nieve dice: Desciende á la tierra; También á la llovizna, Y á los aguaceros de su fortaleza.7Así hace retirarse á todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra.8La bestia se entrará en su escondrijo, Y estaráse en sus moradas.9Del mediodía viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte.10Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas son constreñidas.11Regando también llega á disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla.12Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la haz del mundo, En la tierra, lo que él les mandara.13Unas veces por azote, otras pos causa de su tierra, Otras por misericordia las hará parecer.14Escucha esto, Job; Repósate, y considera las maravillas de Dios.15¿Supiste tú cuándo Dios las ponía en concierto, Y hacía levantar la luz de su nube?16¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría?17¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando se fija el viento del mediodía sobre la tierra?18¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo sólido?19Muéstranos qué le hemos de decir; Porque nosotros no podemos componer las ideas á causa de las tinieblas.20¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.21He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia,22Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.23El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.24Temerlo han por tanto los hombres: El no mira á los sabios de corazón.
1Y RESPONDIÓ Jehová á Job desde un torbellino, y dijo:2¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?3Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y hazme saber tú.4¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Házme lo saber, si tienes inteligencia.5¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?6¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra angular,7Cuando las estrellas todas del alba alababan, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?8¿Quién encerró con puertas la mar, Cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre;9Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad.10Y establecí sobre ella mi decreto, Y le puse puertas y cerrojo,11Y dije: Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante, Y ahí parará la hinchazón de tus ondas?12¿Has tu mandado á la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar,13Para que ocupe los fines de la tierra, Y que sean sacudidos de ella los impíos?14Trasmúdase como lodo bajo de sello, Y viene á estar como con vestidura:15Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, Y el brazo enaltecido es quebrantado.16¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, Y has andado escudriñando el abismo?17¿Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, Y has visto las puertas de la sombra de muerte?18¿Has tú considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto.19¿Por dónde va el camino á la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas?20¿Si llevarás tú ambas cosas á sus términos, Y entenderás las sendas de su casa?21¿Sabíaslo tú porque hubieses ya nacido, O porque es grande el número de tus días?22¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve, O has visto los tesoros del granizo,23Lo cual tengo yo reservado para el tiempo de angustia, Para el día de la guerra y de la batalla?24¿Por qué camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra?25¿Quién repartió conducto al turbión, Y camino á los relámpagos y truenos,26Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, Sobre el desierto, donde no hay hombre,27Para hartar la tierra desierta é inculta, Y para hacer brotar la tierna hierba?28¿Tiene la lluvia padre? ¿O quién engendró las gotas del rocío?29¿De qué vientre salió el hielo? Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?30Las aguas se endurecen á manera de piedra, Y congélase la haz del abismo.31¿Podrás tú impedir las delicias de las Pléyades, O desatarás las ligaduras del Orión?32¿Sacarás tú á su tiempo los signos de los cielos, O guiarás el Arcturo con sus hijos?33¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?34¿Alzarás tú á las nubes tu voz, Para que te cubra muchedumbre de aguas?35¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y diránte ellos: Henos aquí?36¿Quién puso la sabiduría en el interior? ¿O quién dió al entendimiento la inteligencia?37¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría? Y los odres de los cielos, ¿quién los hace parar,38Cuando el polvo se ha convertido en dureza, Y los terrones se han pegado unos con otros?39¿CAZARÁS tú la presa para el león? ¿Y saciarás el hambre de los leoncillos,40Cuando están echados en las cuevas, O se están en sus guaridas para acechar?41¿Quién preparó al cuervo su alimento, Cuando sus pollos claman á Dios, Bullendo de un lado á otro por carecer de comida?
1¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?2¿Contaste tú los meses de su preñez, Y sabes el tiempo cuando han de parir?3Encórvanse, hacen salir sus hijos, Pasan sus dolores.4Sus hijos están sanos, crecen con el pasto: Salen y no vuelven á ellas.5¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?6Al cual yo puse casa en la soledad, Y sus moradas en lugares estériles.7Búrlase de la multitud de la ciudad: No oye las voces del arriero.8Lo oculto de los montes es su pasto, Y anda buscando todo lo que está verde.9¿Querrá el unicornio servirte á ti, Ni quedar á tu pesebre?10¿Atarás tú al unicornio con su coyunda para el surco? ¿Labrará los valles en pos de ti?11¿Confiarás tú en él, por ser grande su fortaleza, Y le fiarás tu labor?12¿Fiarás de él que te tornará tu simiente, Y que la allegará en tu era?13¿Diste tú hermosas alas al pavo real, O alas y plumas al avestruz?14El cual desampara en la tierra sus huevos, Y sobre el polvo los calienta,15Y olvídase de que los pisará el pie, Y que los quebrará bestia del campo.16Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, No temiendo que su trabajo haya sido en vano:17Porque le privó Dios de sabiduría, Y no le dió inteligencia.18Luego que se levanta en alto, Búrlase del caballo y de su jinete.19¿Diste tú al caballo la fortaleza? ¿Vestiste tú su cerviz de relincho?20¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:21Escarba la tierra, alégrase en su fuerza, Sale al encuentro de las armas:22Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada.23Contra él suena la aljaba, El hierro de la lanza y de la pica:24Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la bocina;25Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería.26¿Vuela el gavilán por tu industria, Y extiende hacia el mediodía sus alas?27¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido?28Ella habita y está en la piedra, En la cumbre del peñasco y de la roca.29Desde allí acecha la comida: Sus ojos observan de muy lejos.30Sus pollos chupan la sangre: Y donde hubiere cadáveres, allí está.
1A más de eso respondió Jehová á Job y dijo:2¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda á esto.3Y respondió Job á Jehová, y dijo:4He aquí que yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.5Una vez hablé, y no responderé: Aun dos veces, mas no tornaré á hablar.6ENTONCES respondió Jehová á Job desde la oscuridad, y dijo:7Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y explícame.8¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás á mí, para justificarte á ti?9¿Tienes tú brazo como Dios? ¿Y tronarás tú con voz como él?10Atavíate ahora de majestad y de alteza: Y vístete de honra y de hermosura.11Esparce furores de tu ira: Y mira á todo soberbio, y abátelo.12Mira á todo soberbio, y humíllalo, Y quebranta á los impíos en su asiento.13Encúbrelos á todos en el polvo, Venda sus rostros en la oscuridad;14Y yo también te confesaré Que podrá salvarte tu diestra.15He aquí ahora behemoth, al cual yo hice contigo; Hierba come como buey.16He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, Y su fortaleza en el ombligo de su vientre.17Su cola mueve como un cedro, Y los nervios de sus genitales son entretejidos.18Sus huesos son fuertes como bronce, Y sus miembros como barras de hierro.19El es la cabeza de los caminos de Dios: El que lo hizo, puede hacer que su cuchillo á él se acerque.20Ciertamente los montes producen hierba para él: Y toda bestia del campo retoza allá.21Echaráse debajo de las sombras, En lo oculto de las cañas, y de los lugares húmedos.22Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; Los sauces del arroyo lo cercan.23He aquí que él tomará el río sin inmutarse: Y confíase que el Jordán pasará por su boca.24¿Tomarálo alguno por sus ojos en armadijos, Y horadará su nariz?
1¿SACARÁS tú al leviathán con el anzuelo, O con la cuerda que le echares en su lengua?2¿Pondrás tú garfio en sus narices, Y horadarás con espinas su quijada?3¿Multiplicará él ruegos para contigo? ¿Hablaráte él lisonjas?4¿Hará concierto contigo Para que lo tomes por siervo perpetuo?5¿Jugarás tú con él como con pájaro, O lo atarás para tus niñas?6¿Harán de él banquete los compañeros? ¿Partiránlo entre los mercaderes?7¿Cortarás tú con cuchillo su cuero, O con asta de pescadores su cabeza?8Pon tu mano sobre él; Te acordarás de la batalla, y nunca más tornarás.9He aquí que la esperanza acerca de él será burlada; Porque aun á su sola vista se desmayarán.10Nadie hay tan osado que lo despierte: ¿Quién pues podrá estar delante de mí?11¿Quién me ha anticipado, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.12Yo no callaré sus miembros, Ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposición.13¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura? ¿Quién se llegará á él con freno doble?14¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan.15La gloria de su vestido son escudos fuertes, Cerrados entre sí estrechamente.16El uno se junta con el otro, Que viento no entra entre ellos.17Pegado está el uno con el otro, Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.18Con sus estornudos encienden lumbre, Y sus ojos son como los párpados del alba.19De su boca salen hachas de fuego, Centellas de fuego proceden.20De sus narices sale humo, Como de una olla ó caldero que hierve.21Su aliento enciende los carbones, Y de su boca sale llama.22En su cerviz mora la fortaleza, Y espárcese el desaliento delante de él.23Las partes momias de su carne están apretadas: Están en él firmes, y no se mueven.24Su corazón es firme como una piedra, Y fuerte como la muela de abajo.25De su grandeza tienen temor los fuertes, Y á causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.26Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, Ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.27El hierro estima por pajas, Y el acero por leño podrido.28Saeta no le hace huir; Las piedras de honda se le tornan aristas.29Tiene toda arma por hojarascas, Y del blandir de la pica se burla.30Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo.31Hace hervir como una olla la profunda mar, Y tórnala como una olla de ungüento.32En pos de sí hace resplandecer la senda, Que parece que la mar es cana.33No hay sobre la tierra su semejante, Hecho para nada temer.34Menosprecia toda cosa alta: Es rey sobre todos los soberbios.
1Y RESPONDIÓ Job á Jehová, y dijo:2Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.3¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; Cosas que me eran ocultas, y que no las sabía.4Oye te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.5De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.6Por tanto me aborrezco, y me arrepiento En el polvo y en la ceniza.7Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras á Job, Jehová dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job.8Ahora pues, tomaos siete becerros y siete carneros, y andad á mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto á él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado por mí con rectitud, como mi siervo Job.9Fueron pues Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamatita, é hicieron como Jehová les dijo: y Jehová atendió á Job.10Y mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.11Y vinieron é él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoliéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que sobre él había Jehová traído; y cada uno de ellos le dió una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.12Y bendijo Jehová la postrimería de Job más que su principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas.13Y tuvo siete hijos y tres hijas.14Y llamó el nombre de la una, Jemimah, y el nombre de la segunda, Cesiah, y el nombre de la tercera, Keren-happuch.15Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra: y dióles su padre herencia entre sus hermanos.16Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió á sus hijos, y á los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.17Murió pues Job viejo, y lleno de días.